lunes, 17 de junio de 2024

NO SE DEJEN ENGAÑAR

Últimamente tanto los comentaristas televisivos que están al servicio del taurineo como los críticos paniaguados parecen haberse puesto de acuerdo en vendernos una mula ciega. Consiste en asegurar, con un aplomo digno de mejor causa, que torear fuera de cacho escondiendo la pierna tiene mucho más riesgo porque el toro te ve. Esta afirmación llevaría el corolario de que destorear apartándose del toro tiene más mérito que cargar la suerte como Dios manda. 

Sobre en qué consiste cargar la suerte, relean esta entrada de hace nueve años donde dábamos nuestra opinión.

Los lacayos del mundillo aseguran que cuando el torero se cruza desplaza el toro hacia afuera, siguiendo la doctrina espartaquista y poncista. Eso puede ser cuando pegas un zapatillazo hacia las afueras pero aquí hablamos de otra cosa. Hablamos de que la pierna de salida la echan atrás para aliviarse y asumir menos riesgo. 

Ayer en Las Ventas vimos cómo dos toreros fueron paseados por la atmósfera precisamente porque no se aliviaron, habían adelantado esa pierna y el toro se la enganchó, afortunadamente sin hacer carne. 

Observen las dos imágenes porque corresponden justo al instante anterior a que el toro los coja por esa pierna derecha que tenían adelantada:




Si se hubiesen aliviado escondiendo la pierna llevándola donde marca la flechica, probablemente no hubieran sufrido ese percance:




Tras el susto podrían haber acabado ambos en la enfermería con un buen destrozo en la zona tibial pero tuvieron suerte. Observen ambas volteretas:






Por cierto, en el caso de Ureña, que quedó conmocionado, está perfecto Manzanares saliendo rápidamente con el capote. En cambio, ahí hay tres peones y Talavante que saltaron a cuerpo limpio. Si los viera el papa negro, los criticaría bien a gusto y con toda la razón:



En Las Ventas sigue habiendo algunos aficionados que protestan cuando los toreros se colocan mal. Los televisivos no pierden ocasión de soltar su socorrido: 'no sé qué están protestando... bah, protestan porque no entienden que poniéndose ahí el toro lo ve y tiene más riesgo...' 

Pues no, señores, protestan con razón aunque luego los toreros, que son muy listos, decidan rectificar su ubicación hacia el pitón contrario para tenerlos contentos y de paso sentirse más seguros, sobre todo con el toro que es un rufián. Creemos que ha quedado claro en las imágenes que hemos capturado y cuya secuencia pueden ver pulsando aquí.

Insistimos en que no nos referimos a rectificar la posición en cada pase yendo al pitón contrario sino en que, cuando se liguen los pases, no se eche descaradamente la pierna de salida atrás para citar con la cadera y esconderse del toro. Es lo que nosotros denominamos torear hacia atrás cuando el toreo debe ser hacia adelante. Y lo de que toreando así también se carga la suerte aunque con la pierna de entrada, no lo hemos entendido nunca (Joselito Arroyo defendía eso).

Es curioso observar en el vídeo que Manzanares sabe perfectamente de qué estamos hablando (como todos los que utilizan este ratimago). Por eso, al escuchar las protestas decide no echar la pierna atrás, fíjense en el vídeo a partir del 18''. Éste es el primer pase:



Y éste, el segundo. ¿Se dan cuenta de que como lo protestaban no ha escondido la pierna derecha?



En el tercero, como la cabra tira al monte, la pierna derecha se le escapa hacia atrás. Total, así es como torea siempre y lo aplauden a rabiar hasta en Sevilla. Es acongojante que nos quieran hacer comulgar con ruedas de molino diciendo que en esa situación el toro te ve más y que hay más peligro:



Pero en el cuarto se centra intentando no hacer las cosas tan mal. Vean que la pierna retorna al sitio del riesgo, enseñando la femoral:



En la siguiente tanda se tira a lo fácil nuevamente. Quizá suponía demasiada tensión psicológica eso de adelantar la pierna y que el toro, por comercial que sea, lo volviera a enganchar. Éste es el primer pase:



Y en el segundo ya vuelve a aliviarse y se escuchan silbidos de los cabales mezclados con aplausos de los clavelistas. Fíjense en la imagen y dígannos mirándonos a los ojos que torear así tiene más mérito porque el toro te está viendo:



Tendrán que explicárnoslo muy bien para que lo entendamos. Al toro mínimamente encastado no puedes aplicarle esta receta tramposa porque no va a tragar. Al torillo comercial más o menos terneril, sí: le abres la puerta para que se vaya lo suficientemente lejos y mientras se revuelve, pivotas sobre la pierna de entrada dejando la muleta ahí delante para que, al girarse, el animal vea una cortina roja. 

Destoreando así, todo son ventajas. El toro no se quebranta tanto y durará más. El maestro arriesga menos. Los pases aparecen ligados pero lo están de una manera adulterada. El espectador se come el gato mientras los comentaristas apesebrados y la crítica paniaguada lo convencen de que es liebre. Y, en suma, el público orejil termina encantado de la vida, persuadido de que hoy se torea mejor que nunca (recuerden lo que contábamos aquí al respecto de esa peregrina afirmación).

Pónganse ustedes a torear de salón en casa citando a la mesa camilla. En una tanda adelantan la pierna de salida y en la otra la dejan atrás. Ya verán la diferencia sobre todo psicológica que hay entre torear de verdad o hacerlo de manera bastarda.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 12 de junio de 2024

PREMIOS DE TOREOENREDHONDO TRAS LA FERIA DE SAN ISIDRO, 2024

Durante un mes Las Ventas se convirtió en el templo del tedio. No les cansaremos con una reflexión filosófica acerca de la diferencia entre tedio y aburrimiento. En esta cuestión ya sentaron cátedra Pascal, Pessoa, Camus y Josep Pla. Diremos únicamente que el tedio sería el aburrimiento pasado por el cerebro, con lo que el resultado sería una decepción, una desilusión y una desesperanza, que es lo que embarga a cualquiera de los aficionados medianamente cabales que se haya tragado este interminable serial.


Otra cosa es lo que vendan los críticos y comentaristas paniaguados, que no miran más allá del pesebre donde les han puesto el pienso los taurinos. Si levantan la cabeza y se apartan del pensamiento taurino único, corren el peligro de que los castiguen a pan y agua. 

En esta entrada repartiremos nuestros particulares premios a los participantes más destacados de la feria. Vamos con ellos agradeciendo de antemano la colaboración del maestro Moore. 

Empezamos por el protagonista más importante, aquél de quien todos se aprovechan, al que todos critican y culpan, al que desprecian y humillan, al que someten a todo tipo de perrerías en el ruedo, pero del que viven sin agradecerle nada: el toro.


- PREMIO TOREOENREDHONDO AL MEJOR TORO:

Aquí hay que hacer una primera salvedad y es que se cuentan con los dedos de una mano los que tomaron tres varas, que sería lo suyo. Los poquísimos que acudieron tres veces fue porque la primera había sido intrascendente, no porque los profesionales o el palco deseasen que mostraran su posible bravura. Bah, total, eso no interesa a nadie, empezando por ellos.

Ya están ustedes haciendo sus quinielas, ¿verdad? ¿Se lo dará al Periquito de La Quinta? 


¿Al Bastonito de Ibán? 


¿Al Oficial de Fuente Ymbro?


¿Al Garañuelo de Victorino? 


¿Al Experto de Santiago Domecq? No entra en nuestros candidatos el sexto del mismo Santiago, de nombre Emperador, por su pobre prestación en el caballo. ¿Quizá al Tordillo de Victoriano? 


Por cierto, todos estos animales se movieron a gusto durante su lidia y por ello dieron problemas a sus matadores y eso a pesar de los 587 del ymbro, los 590 del victorino, los 592 del ibán o los 588 de Emperador. Para que luego digan del peso... El de La Quinta estaba en 543, igual que el de Santiago Domecq. El más ligero de los citados fue el de Victoriano con 533.

Por supuesto que ni nos planteamos dar premio a toros de ésos que tienen clase, ritmo y profundidad. Que se lo den los portales comerciales. Nosotros premiamos un mínimo de temperamento en los tres tercios a pesar de que no hayamos visto esas tres varas que deben ser imprescindibles, excepción hecha de aquel toro que está ya más que visto tras la segunda.

Nuestro premio no es para ninguno de los citados sino para este sexto de Ibán, Santanero de nombre:


Tomó dos puyazos galopando con alegría y sin remolonear. El primero fue de bravo y al rato le levantaron la vara dándole al túrmix. El segundo, sin tardear y también levantándole cuando se había quedado encelado.


Siguió galopando muy a su sabor en el segundo tercio y no se dolió de los palos. En la  muleta embistió pronto y con codicia. Nada más notar la espada apretó... ¡hacia los medios! Allí murió. Repasen el vídeo de su prestación porque ha pasado bastante desapercibido a cuenta de su hermano Bastonito pero nuestra opinión ha quedado clara. Ah, y pesó 584 kilos.

- PREMIO TOREOENREDHONDO AL MEJOR PUYAZO:

Está más claro que el agua que este premio va para el comportamiento del toro. Es que si fuese para un piquero quedaría desierto a pesar de que más de dos se retiraron entre inmerecidos aplausos.

Lo otorgamos ex aequo a dos. El primero para el Cóndor de Victoriano, que empujó de manera salvaje tras huir al hierro en el primero. Tardaremos mucho en ver un toro enloquecido contra el caballo como éste:


Comparte los honores con Vaticano, de El Torero, que nos deleitó con un memorable
 romaneo de más de 180º:




- PREMIO TOREOENREDHONDO A LA MEJOR FAENA:

Aquí no hay mucho donde rascar pero nuestro galardón está claro. No va para De Justo porque Periquito lo desbordó totalmente hasta la voltereta. Tampoco para el extremeño por la suya a Tordillo, al que no quiso sacar a los medios por el aire y no lo dominó. No se lo damos a Perera por la de Vidriero, ni a Jiménez por la tan alabada por muchos, no nosotros, a Experto. Ni que decir tiene que el mismo Jiménez no pudo con el Garañuelo de Victorino. El destoreo de Adrián al Bromista de Garcigrande no merece ni comentario (otro toro que se movió incansable arrastrando sin problemas sus 597 kilos).

El premio va para la faena de Román al Oficial de Fuente Ymbro, que pueden recordar aquí


Fue un bravucón, astracanado y violento. Enganchó a un banderillero, no aceptaba las monsergas del destoreo posmoderno y fue muy duro para morir. Román estuvo muy bravo y toda su labor se siguió con el corazón en un puño.

Saben que a nosotros nos pareció perfecta la forma como doblegó Roca al Cóndor de Victoriano. En dos tandas lo mandó a pensar. Como a Roca muchos le niegan el pan y la sal, han salido diciendo que el toro no duró, que no tenía peligro, que tampoco dio tantos problemas y que, en definitiva, no fue para tanto. Discrepamos con todo. No hay más que pensar qué hubiera sucedido con ese toro en otras manos. 



- PREMIO TOREOENREDHONDO A LA MEJOR ESTOCADA:

Es fácil porque lo que vimos, en su gran mayoría, fueron puñaladas ejecutadas de cualquier manera. Los diestros saben que la suerte suprema no importa a nadie fuera de cuatro aficionados chapados a la antigua que se refugian en este blog. Encima, casi todos los maestros desconocen la diferencia entre entrar natural o contrariamente pero se les suele aparecer la Virgen y salvan su ignorancia a base de una baraka que más temprano que tarde se les acabará. Lo lamentarán cuando se vean en el hospital con una cornada en el vientre.

El pódium de mejores estocadas es el siguiente:

Medalla de oro a Roca por ésta al Abonador de Mayalde:


Medalla de plata a Roca por la del Cóndor de Victoriano:


Medalla de bronce a Roca por la que recetó al Soleares de Victoriano:


Pensamos que ninguno de los grandes matadores que en el mundo han sido nos discutirían estas medallas. Seguro que los roquistas estarán encantados con nuestro veredicto. Pues que no canten victoria ya que los emplazamos para una próxima entrada donde sacudiremos al americano a cuenta de su indisculpable chulería el día de los tres avisos.

- PREMIO TOREOENREDHONDO AL MEJOR PAR DE BANDERILLAS:

No ha habido tantos pares buenos como otras veces porque tras los primeros festejos los peones se dieron cuenta de que el público chicuelino no sabía distinguir entre cuadrar en la cara y aliviarse a toro pasado. Visto lo visto, ¿qué harían ustedes? Pues lo que hicieron ellos, dar ese pasito de más para salvar los pitones. Total, fueron igualmente aplaudidos. Como los comentaristas televisivos hacen el juego a los taurinos y no ejercen la labor didáctica de censurar los pares mal ejecutados, eso se traslada después a todas las plazas de España.

Por todo lo dicho tuvieron mucho mérito los que, a pesar de eso, clavaron con riesgo y con profesionalidad. Nuestros premios son éstos:

1r. premio: para Joselito Rus por este par que puso a uno de Montalvo el día del rejoneo y que probablemente pasó desapercibido a muchos. Además demostramos así que no le guardamos rencor ya que una vez tuvimos una pequeña enganchada con él a cuenta de que se dedicaba a provocar el derrote del toro en el burladero aprovechando el brindis del torero, que es el momento en que dan rienda suelta a esa barrabasada:


2º premio: para Viruta por el riesgo que asumió banderilleando a favor de querencia al bravucón Cóndor de Victoriano, que lo esperó y lo apretó a base de bien. El par no quedó en una perra gorda pero arriesgó tanto que nos da igual:


3r premio: para Juan Carlos Rey porque aunó cantidad y calidad y además dejó en el armario ese vestido naranja que estrenó el año pasado y que hacía daño a la vista. Mucho más elegante de catafalco y plata, como ven. Éste se lo puso a uno de Alcurrucén:



Hay cuatro galardones más que no patrocina Toreoenredhondo pero que merecen sin duda esos otros protagonistas que dedicaron todo su esfuerzo a burlarse del aficionado haciendo las cosas rematadamente mal. Son éstos:

- PREMIO JACK EL DESTRIPADOR AL PICADOR MÁS CARNICERO (patrocinado por el matadero de Binéfar):

Aquí hay bofetadas porque es un premio muy buscado ya que garantiza trabajo seguro al más sanguinario. La verdad es que no sabemos a quién otorgarlo dada la larga lista de candidatos. Destacaremos a Marín, Briceño, Agustín Romero, los dos de Rafaelillo (González y Collado), Espartaco, Peña, Cid, Burgos, Núñez... 

Desconocemos el autor de esta foto

Quizá el maximo deshonor debería ser para Espartaco por el formidable destrozo que hizo al sexto toro de Victorino, de nombre Misterioso. No obstante, esta gran ignominia con que lo castigamos tendría que compartirla con Borja Jiménez y con Julián Guerra. Los tres formarían la Triple A. ¿Con la A de asesinos? Por lo menos con la A de antitaurinos.

- PREMIO ALEKSEI STAJANOV A LOS PICADORES DE PIEDRA:

Muy disputado también ya que fueron muchos los diestros que nos castigaron pegando pases sin piedad, abusando de la paciencia del respetable. A eso lo denominamos picar piedra. La diferencia es que lo de Stajanov tenía un objetivo patriótico y lo de éstos sólo busca amargarnos la vida.

Apunten a Galván, Espada, Adrián, Rufo, Lorenzo, Parejo, Leal, Castella... El respetable protestaba, les cantaban oles de regodeo y que si quieres arroz Catalina. Ahí siguieron, dando una tabarra absolutamente irritante.

- PREMIO SUAVIZANTE NORIT A LA CORRIDA MÁS BORREGUIL:

Podríamos discutir entre varias pero como el borreguismo en un toro es lo peor que puede suceder sobre el ruedo, no perdemos el tiempo. Se lo damos, así, pronto y en la mano, al encierro de El Puerto de San Lorenzo.

- PREMIO PRESIDENTE SÁNCHEZ A LA INCOHERENCIA:

Un candidato es el público venteño, que fue dando tumbos durante toda la feria aplaudiendo lo que estaba bien y lo contrario, demostrando fehacientemente su desconocimiento. 

Otro candidato es el equipo de comentaristas de Onetoro. Alaban cuando un banderillero cuadra en la cara pero callan cuando se alivia demostrando que saben pero no quieren. Dicen que el toro no se emplea mientras el picador lo está carioqueando, le tumba el caballazo encima y lo barrena sin piedad. Ven estocadas en todo lo alto cuando están traseras y en cambio, critican otras por bajas cuando sólo están caídas. Tampoco saben distinguir entre una corta y una honda pero dejémoslo. No se llevan el premio para no darles más protagonismo.

Este galardón a la incoherencia, que lleva tan prestigioso nombre, es para el palco, incluyendo en él a todo el equipo de presidentes. Teóricamente deberían defender al aficionado y resulta que mantienen en el ruedo toros inválidos o dan el placet a otros sin el trapío exigible. Tendrían que defender al toro y permiten todas esas nauseabundas tropelías que hemos visto en unos primeros tercios abracadabrantes (insistimos en que nos contradigan anotando en la sección de comentarios todas sus propuestas para sanción). Además, cambiaron el tercio con dos entradas a toros que pedían a gritos una tercera. Cuando ello sucedía, la decepción y las protestas de los aficionados cabales se las pasaron por el forro. Por contra, obligaron a una tercera entrada a animales que estaban vistos y con el diestro pidiendo el cambio. Tamaña incongruencia se saldaba colocando el toro de cualquier manera para señalar y cambiar. Este desatino lo protagonizaron, por ejemplo, González con Fuente Ymbro, Oliver con Guadaira o Eutimio con Juan Pedro.



¿Están ustedes de acuerdo con este elenco de premiados? En caso de disentir tienen a su disposición abajo los comentarios. Son premios virtuales, lo avisamos por si alguno de los galardonados nos reclama algo tangible. 

Es que Toreoenredhondo no tenía ningún tipo de ingresos... hasta hoy. Habrán visto el pie que hemos añadido arriba de todo, en la cabecera. No es cosa de ningún hacker, es cosa nuestra, no teman.

Algunos amables lectores nos han planteado la posibilidad de habilitar una cuenta para hacer donaciones. Hombre, la idea podría servir no para premiar a Roca por sus estocadas sino para que el administrador del blog se pague la gasolina. Nadie está obligado a nada. Simplemente si ustedes leen entradas que les entretienen o les enseñan alguna cosa que no sabían y les gustaría invitarnos a tomar algo, pueden ingresar el importe de esa consumición. 

Lo que les garantizamos aquí son unas cien entradas al año. Junto a los comentarios que susciten serán algo terapéutico para su buena salud taurómaca. Seguro que les sirve como penicilina contra las infecciones que provocan los taurinos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


lunes, 10 de junio de 2024

CORRIDA DE BENEFICENCIA, 2024 (y 25). GARCIGRANDE: ¡QUÉ COSAS!

En condiciones normales jamás hubiésemos visto esta corrida. Estábamos llegando al final de nuestro interminable Tour de crónicas pero lo de ayer era aquello que los ciclistas denominan una etapa pestosa.

Los mano a mano nos fastidian, el ganado prometía lo peor y esos dos protagonistas... Sobre el papel era la beneficencia más insulsa ¿de los últimos cuarenta años o de toda la historia?



Se confirmaron las peores previsiones con un ganado aborregado, dócil, pastueño, sin fuerza, con menos casta de la mínima exigible y con unas varas olvidables. Mención aparte merece el sexto, que intentó pelear en el caballo y después fue noble, con gas y repetidor. Un toro de triunfo que salvó la cara del ganadero, eso sí, de penalti y en el último minuto. 



De los toreros hablaremos a continuación pero ya pueden suponer que no nos entusiasmaron ni de lejos.




CASTELLA. El primero era un colorado, ojo de perdiz, chorreado en verdugo, bien encornado:



Castella nada más verlo se dio cuenta de que era un amigo de la infancia y se planteó recibirlo caminando de rodillas, ahí lo tienen. Por eso ordenó después dos picotazos y ni se atrevió a darle una media verónica no fuera que se quedase muerto allí mismo. 



A buenas horas se le pegan a un toro de verdad cuatro brionesas seguidas como hizo el francés. Era todo patético: 



Cuando los televisivos repiten la palabra clase diez o doce veces refiriéndose a un toro, es que estamos ante una siesta de pijama y orinal. Lo de Caballero hablando de que el pobre animal era de vacas pertenece al ámbito de lo delirante.

Observen la casta del toro mirando a las avutardas tras un pase. El maestro le dio unos toquecitos en el trasero como diciéndole ¡que estoy aquí, torito! Anda, pon esto de semental, Manolo:



No acababa nunca, qué tabarra. Por fin, dos pinchazos deficientes y una estocada caída, trasera y perpendicular escupiéndose. Demencial ovación en la primera plaza del mundo a este torillo de mazapán. 

Su segundo era de El Pilar, negro mate, listón y bien encornado. Lo recibió con unas verónicas de alarmante ramplonería:



Inconcebible que ahora el francés ordenase una barrenada infecta a un torillo sin fuelle. No entendimos nada hasta que cuando el pelota del callejón le preguntó al final, el galo despotricó de las hechuras del toro. Ésa es la explicación de que lo tirase a la basura sin vergüenza.

Chacón, que es muy listo, ha visto que en esta plaza se aplaude a su gran rival, Fernando Sánchez, aunque se alivie. Por tanto aquí lo imitó en los dos pares. Vean el primero y el segundo:




El público chicuelino lo obligó a saludar y seguro que el de Coria se reía por dentro pensando que este personal tan indocumentado no se merece más.

Como el maestro había dejado el toro para el tinte en varas, deambulaba medio ahogado y defendiéndose. Con su pan se lo coma. Pinchazo sin fe, sablazo trasero con su grotesco salto y verduguillo.



El quinto era un negro listón, con cuatro años recién cumplidos, levemente chorreado y cornilevantado, no cornidelantero como dijeron en televisión:



Nos sorprendió poniéndolo largo y a punto estuvo de derribar. Con patitas de cristal, había que observar la brega de Chacón para ver qué quería su jefe. Pues guante de seda para evitar el verde. Hasta Viotti se alivia sabiendo que en esta plaza se puede dar gato por liebre sin que nadie diga ni mu:



Castella hizo posturas fuera de cacho ante el norit y se dirigió osadamente al público solicitando paciencia de forma ostensible:



Pues no, monsieur, usted no tiene que pedir nada como si fuese un niño consentido. Debe limitarse a torear y a ser posible un toro, no una ternera agonizante, como fue el caso. Trasera caída con bella muerte, de lo poco bueno que hicieron los toros antes del sexto:




ADRIÁN. Su primero era negro mate, cornilevantado y un poco astracanado:



Lo recibió con cinco faroles de rodillas, con lo cual ya está dicho todo sobre la categoría lanar de su enemigo:



Nada en varas pero luego una banderilla se le metió cuatro dedos en el agujero de la puya. Adrián empezó a castigarnos con sus muecas y sus andares artificiosos. Como el torete iba y venía, se dedicó a destorear muy a su placer, ahí lo tienen:



El pobre animal se venía abajo seguramente por esa banderilla asesina. Aburrimiento supino, estocada arriba pero pasada y orejica muy barata.



El cuarto era negro mate, listón, astinegro y apretado de carnes. Venía picadito del campo:



No obstante, en varas fue capaz de romanear fugazmente ante el elefante blanco:



Grandes protestas a Eutimio en el día de su jubilación por no verdearlo. En el segundo pase sucedió esto:



Enfado monumental del respetable. Encima Adrián se empeñó en dar la matraca de manera muy fastidiosa, escuchando oles de recochineo. Pero como si oyese llover, oiga. ¿No le da coraje que se rían de él? Estocada desprendida.



El sexto era negro listón, cornialto, de balano grueso, regordío, de casi 600 kilos, que se tragó verónicas de paso atrás:



El toro quiso pero no pudo con el catafracto equigárcico mientras Sandoval pequeño marraba pero rectificaba clavando donde ven. ¿De qué sirve echar el palo con donosura si siempre terminas clavando trasero?



Oigan, si hasta Otero se alivia, ¿qué va a ser de nosotros? Hombre, viendo el bajo nivel del público venteño se entiende que se tiren a lo fácil, ¿para qué arriesgar?



Inicio de rodillas con ganas de irse en hombros:



El de Garcigrande embestía con cierto gas, nada que ver con sus mortecinos hermanos. Adrián se dedicó a apartarse de esa embestida aunque pasándose el toro siempre cerca cuando se lo traía:



Con el tendido entregado se equivoca armándose en la contraria, el toro medio se trompica y perpetra media puñalada baja y cruzada, muy fea. Después, en la natural, estocada arriba pero con el público curiosamente frío:



Eutimio no quiso amargarse la jubilación y sacó la ropa al tendedor. 



El maestro se fue en hombros pero ¿son necesarios esos caballos? Con que saliese Cedillo montado en uno de sus equifantes sería suficiente para atemorizar a medio Madrid:



Tres puertas grandes consecutivas lleva Adrián en Las Ventas. Suma las mismas que Domingo Ortega, Nicanor o Arruza. ¡Qué cosas...!

Señoras y señores, hasta aquí hemos llegado. Gracias a Dios hemos sobrevivido a este via crucis isidril. Imaginen lo que ha supuesto hacer tantas crónicas de tantas tardes donde no pasaba nada, intentando no aburrir y anotando siempre algo que aprender. Agradecemos al maestro Moore y a nuestro amigo Joan su desinteresada colaboración como subalternos de lujo (aunque nosotros no seamos maestros de nada). Nos queda pendiente una próxima entrada donde repartiremos algunos premios. En ella podrán hacer su valoración de la feria si así lo desean.



¿Qué nos deja para el recuerdo esta feria, gris como ella sola? Toros que hayan sido dignos de fama se cuentan con los dedos de una mano y todos fueron mal lidiados. Respecto a los toreros, en esa misma mano nos sobran bastantes dedos para contar los que han hecho algo memorable. Las estocadas han sido nefastas cada tarde, salvo tres o cuatro excepciones... ¡entre unas ciento cuarenta ejecutadas! 

Hemos asistido en cada festejo a la vulneracion del reglamento, especialmente en unos primeros tercios de aquelarre, sin que, salvo que se nos rectifique, haya habido propuestas para sanción. Los presidentes han hecho dejadez de sus dos funciones inexcusables: defender al aficionado y defender al toro. Ambas cosas implican velar por la integridad del espectáculo, cosa que interesa únicamente a cuatro aficionados a los que se les ha parado el corazón.

En el tendido se ha sentado, salvo honradísimas excepciones, un público orejil, sentimental, desnortado, indocto y triunfalista. Como decía Corrochano hace cien años, un público de molinete.

Y por último, lo más importante. Vaya nuestra agria censura para los grandes responsables de este estado lamentable de la fiesta en la actualidad: unos críticos y comentaristas paniaguados y apesebrados, que ríen las gracias a los taurinos y comen de rodillas en su mano.

Dirán ustedes que algo bueno habrá, ¿no? Pues sí, dos cosas. La primera ha sido que hemos intentado ofrecer una visión de lo sucedido sobre el ruedo alejada del taurineo y especialmente dedicada a los aficionados más jóvenes. Y la segunda, que precisamente fue lo que nos movió a hacer las crónicas de todas las corridas: el placer que ha supuesto para quien esto firma departir en la sección de comentarios con tantos aficionados cabales que siguen gentilmente lo que en este modesto blog emborronamos. Son ellos quienes dan verdadera categoría a nuestro insignificante cuadernillo.

Más que un placer, ha sido un honor.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.