Últimamente tanto los comentaristas televisivos que están al servicio del taurineo como los críticos paniaguados parecen haberse puesto de acuerdo en vendernos una mula ciega. Consiste en asegurar, con un aplomo digno de mejor causa, que torear fuera de cacho escondiendo la pierna tiene mucho más riesgo porque el toro te ve. Esta afirmación llevaría el corolario de que destorear apartándose del toro tiene más mérito que cargar la suerte como Dios manda.
Sobre en qué consiste cargar la suerte, relean esta entrada de hace nueve años donde dábamos nuestra opinión.
Los lacayos del mundillo aseguran que cuando el torero se cruza desplaza el toro hacia afuera, siguiendo la doctrina espartaquista y poncista. Eso puede ser cuando pegas un zapatillazo hacia las afueras pero aquí hablamos de otra cosa. Hablamos de que la pierna de salida la echan atrás para aliviarse y asumir menos riesgo.
Ayer en Las Ventas vimos cómo dos toreros fueron paseados por la atmósfera precisamente porque no se aliviaron, habían adelantado esa pierna y el toro se la enganchó, afortunadamente sin hacer carne.
Observen las dos imágenes porque corresponden justo al instante anterior a que el toro los coja por esa pierna derecha que tenían adelantada:
Si se hubiesen aliviado escondiendo la pierna llevándola donde marca la flechica, probablemente no hubieran sufrido ese percance:
Tras el susto podrían haber acabado ambos en la enfermería con un buen destrozo en la zona tibial pero tuvieron suerte. Observen ambas volteretas:
Por cierto, en el caso de Ureña, que quedó conmocionado, está perfecto Manzanares saliendo rápidamente con el capote. En cambio, ahí hay tres peones y Talavante que saltaron a cuerpo limpio. Si los viera el papa negro, los criticaría bien a gusto y con toda la razón:
En Las Ventas sigue habiendo algunos aficionados que protestan cuando los toreros se colocan mal. Los televisivos no pierden ocasión de soltar su socorrido: 'no sé qué están protestando... bah, protestan porque no entienden que poniéndose ahí el toro lo ve y tiene más riesgo...'
Pues no, señores, protestan con razón aunque luego los toreros, que son muy listos, decidan rectificar su ubicación hacia el pitón contrario para tenerlos contentos y de paso sentirse más seguros, sobre todo con el toro que es un rufián. Creemos que ha quedado claro en las imágenes que hemos capturado y cuya secuencia pueden ver pulsando aquí.
Insistimos en que no nos referimos a rectificar la posición en cada pase yendo al pitón contrario sino en que, cuando se liguen los pases, no se eche descaradamente la pierna de salida atrás para citar con la cadera y esconderse del toro. Es lo que nosotros denominamos torear hacia atrás cuando el toreo debe ser hacia adelante. Y lo de que toreando así también se carga la suerte aunque con la pierna de entrada, no lo hemos entendido nunca (Joselito Arroyo defendía eso).
Es curioso observar en el vídeo que Manzanares sabe perfectamente de qué estamos hablando (como todos los que utilizan este ratimago). Por eso, al escuchar las protestas decide no echar la pierna atrás, fíjense en el vídeo a partir del 18''. Éste es el primer pase:
Y éste, el segundo. ¿Se dan cuenta de que como lo protestaban no ha escondido la pierna derecha?
En el tercero, como la cabra tira al monte, la pierna derecha se le escapa hacia atrás. Total, así es como torea siempre y lo aplauden a rabiar hasta en Sevilla. Es acongojante que nos quieran hacer comulgar con ruedas de molino diciendo que en esa situación el toro te ve más y que hay más peligro:
Pero en el cuarto se centra intentando no hacer las cosas tan mal. Vean que la pierna retorna al sitio del riesgo, enseñando la femoral:
En la siguiente tanda se tira a lo fácil nuevamente. Quizá suponía demasiada tensión psicológica eso de adelantar la pierna y que el toro, por comercial que sea, lo volviera a enganchar. Éste es el primer pase:
Y en el segundo ya vuelve a aliviarse y se escuchan silbidos de los cabales mezclados con aplausos de los clavelistas. Fíjense en la imagen y dígannos mirándonos a los ojos que torear así tiene más mérito porque el toro te está viendo:
Tendrán que explicárnoslo muy bien para que lo entendamos. Al toro mínimamente encastado no puedes aplicarle esta receta tramposa porque no va a tragar. Al torillo comercial más o menos terneril, sí: le abres la puerta para que se vaya lo suficientemente lejos y mientras se revuelve, pivotas sobre la pierna de entrada dejando la muleta ahí delante para que, al girarse, el animal vea una cortina roja.
Destoreando así, todo son ventajas. El toro no se quebranta tanto y durará más. El maestro arriesga menos. Los pases aparecen ligados pero lo están de una manera adulterada. El espectador se come el gato mientras los comentaristas apesebrados y la crítica paniaguada lo convencen de que es liebre. Y, en suma, el público orejil termina encantado de la vida, persuadido de que hoy se torea mejor que nunca (recuerden lo que contábamos aquí al respecto de esa peregrina afirmación).
Pónganse ustedes a torear de salón en casa citando a la mesa camilla. En una tanda adelantan la pierna de salida y en la otra la dejan atrás. Ya verán la diferencia sobre todo psicológica que hay entre torear de verdad o hacerlo de manera bastarda.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.