sábado, 4 de enero de 2020

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (21): ¿ALGUIEN VIO A CURRO DAR UNA GAONERA?

Vestido de luces, no de corto. De corto tenemos una célebre instantánea donde el maestro realiza este lance con gran empaque:



Pero con la alternativa no sólo dejó de prodigarlo sino que prácticamente lo proscribió. Él mismo se lo explicaba a Antonio Burgos:

'De frente por detrás toreaba al principio y creo que lo hacía también puro. Una vez Antonio Márquez me dijo: "pero tú esto ¿por qué no lo haces más? Así, con la pata p'alante y tan despacio como lo haces..." Pero hay cosas que las dejas de hacer porque ya no las sientes y, sin sentirlas, no se pueden. Como Antonio me insistía, pues ya no lo hice más, sólo por eso, que a mí no me influye nadie. Yo no me he dejado influir ni por mis partidarios'

¡Ea, se acabó! No me da la gana y no lo hago más. Pues fue una lástima para los aficionados viendo la foto anterior. Como cuando a Carlos Kleiber tampoco le daba la gana de tocar otra cosa que no fueran sus cuatro obras de repertorio.

Incluímos la gaonera en nuestra sección sobre el toreo de verdad porque realmente no debería denominarse así. 



La culpa no la tiene el pobre Gaona sino este señor de abajo:



Es Alejandro Pérez Lugín, don Pío, director de la revista Arte Taurino. Vio lancear de esta guisa a Rodolfo Gaona en torno a 1913:



Y sin encomendarse a Dios ni al diablo, dio en empezar a hablar de gaoneras cuando es un lance muy antiguo, por supuesto que anterior a la venida del mexicano a España. Hubo una gran polémica en su momento. Hombre, la verdad es que si cada vez que un torero prodiga un lance o lo pone de moda hay que cambiarle el nombre para adaptarlo al ejecutante, nos volveríamos todos locos. 

En La Fiesta Brava de julio de 1929, Don Quijote decía que la gaonera tenía poco que ver con la primitiva suerte de frente al costado tal como se ejecutaba a mediados del XIX y que le parecía bien la nueva denominación:



Sí, claro, pero entonces convendremos en que la verónica de Curro Romero, tampoco tiene mucho que ver con la de Belmonte, con la de Lagartijo o con la de Paquiro, ¿no les parece? Quizás por ello en Colombia llamaban a la de Curro romerina...

Se sigue repitiendo que fue Ojitos quien enseñó a Gaona el lance. Lo cuenta André Léonce en su La Tauromachie moderne:



Pero también eso se discute como veremos más abajo. En La Lidia tenían claro que el lance ya existía:



Vamos a intentar aclarar la cuestión porque tampoco es tan difícil. Depende de la posición del cuerpo del torero. La verónica se empezó llamando suerte de frente. Si te pones de espaldas al toro para dar una, será de frente por detrás. Y si el capote lo enseñas por un lado, será de frente al costado. Por consiguiente, la gaonera sería de frente al costado, como decia Paquiro. Ya les acabamos de desvelar su genuina denominación. 

Otras suertes con el capote a la espalda no se prestan a confusión con lo que a continuación trataremos. Por ejemplo, la saltillera, que no es más que una manoletina con el capote. O el quite de la mariposa de Lalanda, que improvisó en un tentadero cuando precisamente iba a realizar una gaonera y se le vino la vaca encima. O la tapatía, que recuerda a la gaonera pero no tiene la largura de ésta. O la rogerina o roblesina, que no es más que tapatías encadenadas al paso (según hagamos homenaje a Valencia, que la trajo de México, o a Robles, que se la vio a su apoderado). O el quite del bu, también con el capote a la espalda. O, en fin, el quite de oro con su caleserina del que hablábamos el pasado san Isidro porque lo hizo Ferrera aquí, recuerden nuestra crónica donde salía el Orfebre tapatío:



Como decimos, un lance de frente por detrás no es más que una verónica de espaldas en la que lógicamente los brazos no se pueden mover con mucha hondura porque la posición no lo permite. Fíjense en esta lámina de Goya porque el torero se dispone a dar una:



En este dibujo se aprecia ese mismo lance, que también se denomina aragonesa:



Precisamente cayó en desuso al ser progresivamente sustituido por la suerte de frente al costado que nos ocupa, en la que se puede jugar los brazos con mayor naturalidad:



Morante remata las aragonesas levantando el capote, como si fuera un pase de pecho, quizás por ello las llama 'cigarreras'.



La diferencia con la gaonera es que en ésta no te colocas enseñando el trasero al toro, por eso su nombre correcto sería de frente al costado. Ahí está Belmonte ejecutando una y el pie de foto es impecable:



En cambio, en la lámina siguiente se equivocan cuando dicen que el diestro va a ejecutar una gaonera. Tal como está, es imposible. O va a gallear por tapatías o quizás intente una aragonesa pero no vemos los pies:



Nos habrán leído más de una vez que en el toreo de capa, la verónica es la clave y que lo demás son pamplinas. Está claro que exageramos un poco pero, de todas las pamplinas, la que tiene más verdad es precisamente la suerte que nos ocupa. En primer lugar porque no tienes ninguna protección en el vientre si el toro hace un extraño. Y en segundo lugar, porque es el lance que más se asemeja a un muletazo ya que sólo torea un brazo y, además, enseñando la palma de la mano como si cogieras un imaginario estaquillador.

Por eso no es correcto que se diga que esto de José Tomás abajo es una gaonera ya que lleva la palma de la mano al revés:


FOTO: Arjona

¿Se fijaron al principio en que Curro sí que lo hacía bien? No hace falta que suban, lo volvemos a ver:



Paquiro hablaba de la suerte de frente al costado en dos variantes, por delante y por detrás. Por detrás es la gaonera. Por delante, cuenta esto, a ver qué les parece:



Para nosotros, no es mas que un delantal tal y como primorosamente lo realizó Frascuelo en su primer lance de recibo a su segundo de Bartolomé en Céret (recuerden la entrada). Éste es el momento, que corresponde perfectamente a la descripción anterior de Paquiro:



En El Heraldo de Madrid, hablaban directamente de disparate por llamar incluso suerte de frente por detrás por delante a la suerte al costado. Tiene toda la razón porque si es lo uno, no puede ser lo otro:



¿Qué sucedió para que a finales de siglo XIX se pusiese de moda este lance? Pues se ve que Mariano Armengol 'Verduguillo', el jefe de las señoritas toreras... Pero dejemos que lo cuente él mismo cuando le preguntó Lagartijo después de que en Córdoba viera a Lolita Pretel lancear de frente al costado:



La lámina que vio fue ésta, publicada en septiembre de 1887. El diestro no va a dibujar una aragonesa sino una gaonera porque no enseña la espalda al toro. O sea, de frente al costado y no de frente por detrás:



La bonita lámina es del gran Daniel Perea, que era sordomudo de nacimiento, quizá no lo sabían ustedes.

A la cuadrilla de las señoritas se incorporó 'Gordet', a quien vemos años después de sobresaliente en este gran mano a mano valenciano de 1910:



Ya han visto que como estamos en 1910, El Gallo aún era Gallito.

De novillero dio su primera gaonera en Bilbao allá por 1888, que es precisamente ¡el año que nació Gaona! Eduardo se casó con Lolita, quien llegaría a rejonear a la amazona como ven abajo (en algún libro pone que se casó con otra de las señoritas, Angelita Pagès, pero mucho nos tememos que yerran)



'El Merluza' mete baza en nuestra discusión para afirmar que realmente fue él quien se la enseñó a Gaona. 

Hablamos del hermano de Frascuelo, Paco, quien inauguró junto a Lagartijo la plaza de Tarragona en 1883, a veinte metros de donde escribimos estas líneas. Su piscícola apelativo viene de que la entonces novia de Salvador tenía una pescadería. Un día apareció el maître de un restaurante a quejarse por la condición del pescado que le había vendido. Estaba Paco por allí y se encaró con el fulano por los malos modos que exhibía con su futura cuñada. La cosa terminó a bofetadas y el cliente iba después a las corridas a gritar a Paco: '¡mira el tío Merluza ése! Si no sabes torear... ¡vete a vender pescao!'

A lo que íbamos: Paco sentencia lo siguiente respecto a todo lo que hemos contado:




Antes de decirles quién es el diestro actual que mejor ejecuta la suerte de frente al costado, vamos con dos fotos. A ver si adivinan quién es éste:



Estamos en 1957 y es Antoñete ante un toro de Galache. Observen el siguiente porque llama la atención cómo arquea el cuerpo:



Es Bernadó en 1955 y el lance recuerda al puente trágico de Nacional II aunque con el capote por detrás. Hablábamos del maestro catalán aquí y olvidamos entonces recomendarles este libro:



Añadimos un dato que no es de nuestra cosecha sino de la de Justo, un veterano y sabio aficionado sevillano. Para él, quien mejor ha ejecutado el lance que nos ocupa ha sido este hombre:



Es Manuel Álvarez 'El Bala', torero de carácter exaltado y alborotador que no encontró quien lo encauzara correctamente (lo llevó Marca durante un tiempo). Solía poner banderillas cortas sentado en una silla hasta que un toro llamado 'Gallito' le pegó esta formidable cornada en 1967 en San Sebastián de los Reyes:



 Tras cuatro operaciones quirúrgicas llegó la quinta. Cedemos la palabra al galeno:



Y un mes después, dos intervenciones más para cortar por encima del muñón ya que surgieron problemas de riego sanguíneo, un drama.

Nos consta que entre nuestros lectores figuran algunos pereristas que nos han jurado odio eterno, como Aníbal a los romanos. Pues les vamos a sorprender porque, para nosotros y sin ninguna duda, Miguel Ángel Perera es el maestro que mejor ejecuta las gaoneras en la actualidad... y en mucho tiempo. No pega la cuchillada al final del lance como Ureña sino que lleva el toro largo y toreado y además muy ceñido. Tampoco pega un trapazo como hacen otros retirando con violencia el capote en lugar de intentar llevar toreado el toro. Hizo un quite con una tercera ajustadísima en la Beneficencia de 2015 (recuerden aquí nuestro comentario y aquí el vídeo en el 1:07 ). Ésta de abajo es en Nimes:


FOTO: www.miguelangelperera.es

Al César, lo que es del César. Perera es catedrático del destoreo a pesar de su innegable valor y nos aburre con la muleta. Además, es un estoqueador casi tan tramposo como El Juli aunque no se le critique tanto por ello. Pero cuando se pone de frente al costado, podría dar lecciones hasta al propio Rodolfo:


FOTO: www.miguelangelperera.es

Con ambos nos despedimos. La posición de las piernas es diferente ya lo ven. Aparentemente debiera ofrecer más riesgo la del mexicano aquí abajo pero la verdad es que el extremeño se pasa el toro mucho más cerca:



En resumen, esos tres lances a que nos hemos referido en nuestra entrada comparten tres nombres técnicos junto a sus correspondientes equivalentes literarios, a saber: suerte de frente o verónica, de frente por detrás o aragonesa y de frente al costado o gaonera... aunque no fuese Gaona el inventor.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 1 de enero de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE 'GALLITO' (1): EL CORAZÓN LLENO DE SOMBRAS

La primera entrada de 2020 la aprovecharemos para desearles Feliz Año Nuevo y dedicarla, como no podía ser menos, al hijo de la señora Gabriela. Seguramente él estaría encantado de que lo anunciáramos así en lugar de con el nombre que le pusieron en el bautizo: José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús. Recuerden que en la enfermería de Talavera le retiraron del cuello un pequeño retrato de su madre y la medallita de la Virgen de la Esperanza que llevaba siempre consigo.

Estuvimos hace unos días en la plaza de toros de Ronda y adquirimos en la tienda un libro que nos ha parecido interesante sobre el temperamento y el carácter de Gallito. Antes de seguir, ya saben que nuestra costumbre es llamar Gallito a José en lugar de Joselito. Gallito es como se anunciaba y como firmaba, por eso nosotros lo preferimos. No obstante, en las etiquetas del blog apuntamos ambos apelativos para que enlacen con las entradas que ya le hemos dedicado.


FOTO: Antoni Esplugas (ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA, Departament de Cultura de la Generalitat)

Vaya por delante que no vamos a utilizar en nuestro blog ese logo del artista Pradet para el centenario. Hubiéramos querido ver al maestro vestido de torero y no con ala ancha, como si no tuviéramos excelentes fotos de José de luces como la que encabeza esta entrada. Y tampoco nos parece nada bien que se haya fusilado el gallo atrevido de la bandera de Valonia para clavarlo encima de su nombre:



En nuestro modesto blog hemos hablado algunas veces de su otra cara menos conocida. Por ejemplo, cuando no pudo con el toro 'Platero' que se le fue vivo (aquí) o de sus tejemanejes en los despachos como figura del toreo que abusa de su posición (aquí). También recordábamos la vez que peor lo pasó en una plaza con unos saltillos chicos, 'aquellos ratones se me metían entre las piernas y me dieron sesenta palos mientras la gente se reía de mí' (aquí). Ello ha llevado a algún amigo lector del partido gallináceo a calificarnos de belmontistas aunque no hay tal. Pueden ver que también hemos dedicado a su persona una entrada como ésta sobre su intimidad.

A lo que íbamos: el libro se titula 'Joselito, el torero triste' y es obra de José Vicente Sinisterra, catedrático de Química Orgánica y miembro de 'Los de José y Juan'. El autor intenta ahondar en la mentalidad del maestro centrándose en tres de las ideas impropias de Ellis que germinaron en su interior y que, al no ser tratadas psiquiátricamente, habrían convertido a José en una persona no diremos que amargada pero sí afligida y pesarosa, a la que su entorno afectaría siempre muy sensiblemente. Quizá considerarán algunas de sus deducciones un tanto arbitrarias pero al menos nosotros lo hemos leído con interés, por eso lo comentamos.



Esas ideas irracionales que uno se va creando en su interior pueden ser fuente de traumas o depresiones si no reciben tratamiento. Según el psicoterapeuta estadounidense Albert Ellis, son once y las pueden consultar aquí. Pero en nuestro libro el autor se centra en las tres que más afectaron a Gallito. 

La primera es 'la necesidad de ser amado y aprobado por todas las personas del entorno'. La segunda consiste en que uno se considera valioso 'si consigue sus objetivos en cualquier ámbito que se los plantee'. La tercera es que 'los problemas o desgracias que sufre uno son siempre causados por factores externos'


Triunfo en Madrid, mayo de 1915

La primera idea que afectó a José según el autor le llevó a mostrar una inseguridad provocada por su deseo de sentir esa aprobación de todo el mundo. Eso puede generar tendencia a la soledad por un lado y a la venganza o a la cólera por otro. 

Recuerda el libro la soledad en que se sintió el maestro sobre todo a partir de la muerte de su madre. Es un caso parecido al del compositor Johannes Brahms en la misma circunstancia. Y anota también su aspecto vengativo contra Ricardo Torres Bombita, con quien tuvo un rifirrafe en la feria de julio de 1913 en Valencia. Los toros eran de Concha y Sierra. Tras cortar la oreja del cuarto, un Gallito de dieciocho años se dirigió a Bombita, que tenía treinta y cuatro,  y le dijo 'para que usted se entere de que yo soy el mejor'


Caricatura ilustrando un pie que decía:
'Joselito se merienda a Bombita'

Pero Bombita no se amilanó ante la salida de tono del de Gelves. Tras dominar a su difícil segundo y salir trompicado de la estocada, le respondió mientras lo ovacionaban: 'cuando tengas mis años, mis cornadas y mi dinero y hagas lo que acabo de hacer a punto de la retirada, entonces me repites eso de que eres mejor que yo'. Lamentablemente, Gallito no podrá repetir nada porque morirá recién cumplidos los veinticinco.


FOTO: Vandel

Un rasgo colérico suyo fue, según el autor, cuando prescindió de los servicios de su primo Caracol como mozo de espadas (su padre y la señora Gabriela eran hermanos). Le preguntaron una vez qué rasgo destacaría en Gallito y el bueno de Manué respondía:

"El valor: José era más valiente que El Espartero. Había que verlo delante del toro, ¡no se le quebraba la color ni una vez! Nadie sabe a dónde habría llegado. Al propio Guerrita yo le escuché cómo decía que a la edad de José él no hacía a los toros las cosas que José les hacía"


Caracol vistiendo a Gallito el día de la encerrona de Vicente Martínez

Precisamente sobre su valor decía el maestro esto: 'un clavo saca otro clavo, yo no tengo miedo al toro porque tengo más miedo al público'.

La segunda idea irracional que se creó en su cerebro fue la de querer conseguir todo lo que se propusiera. Por ello sufrirá un estrés producto de su autoexigencia y del inconsciente miedo al fracaso. Otro factor que entraría aquí es la permanente comparación con los demás. En su caso, la comparación era 'con el jorobao ése', como denominaba al principio a Belmonte.


FOTO: Vandel

En Barcelona le dijeron 'Belmonte va a eclipsarte' y respondió con agudeza típicamente andaluza: 'bah, los eclipses sólo duran minutos'.

A fin de conseguir sus objetivos, Gallito tenía el deseo de ser perfecto, cosa que le conducía a desarrollar un carácter autoritario que podía resultar desagradable para los que lo rodeaban. Ahí entra su célebre anécdota del 'mientras yo toree, usted se calla'. O cuando con quince años hace una primera gira como becerrista por Portugal y se encara con el apoderado Martínez que los llevaba a él, a Magritas, a El Cuco, a El Almendro y a Pacorro porque 'aquí está usted ganando más que nosotros y eso no puede ser'. Era cuando se anunciaba como Gallito III en el espectáculo de los Niños Sevillanos. En realidad debería ser el quinto tras su tío José -el primero, dicen que por los pasitos que daba al cuartear-, su padre y sus dos hermanos.

La tercera idea irracional es la de creer que hay una especie de conspiración del entorno cuando las cosas te salen mal. Todo resulta ser culpa de los demás y uno no puede controlar los efectos negativos de lo que indefectiblemente le sobreviene de fuera. Ahí entrarán algunos factores que amargaron la vida a Gallito y que se comentan en el libro. Uno sería su mala relación con sus hermanos Fernando (alcohólico y jugador) y Rafael (que volvió a los ruedos contra la opinión de José). Otro sería la negativa inicial de Pablo-Romero a la boda de su hija Guadalupe con un torero 'medio gitano'. El tercero sería su encontronazo con los señoritos maestrantes a causa de la historia de la Monumental sevillana. El último y definitivo vendría cuando siente que el público le ha vuelto la espalda en la última tarde que toreó en Madrid. 


FOTO: Vandel

Tuvo reacciones psicosomáticas que se cuentan en el libro y devaneos con mujeres que nunca le terminaron de satisfacer. El maestro decía que 'mandan mucho fluído los ojos bonitos de una gachí' (recuerden aquí). Vean a continuación algunas de las que tuvieron relación con él.

La Argentinita:



Eva Camacho:



Consuelo Hidalgo:



Elena Patiño, la marquesa de Valparaíso y Mérito:



Margarita Xirgu:



Pero seguramente ese desprecio por parte del público a que nos referíamos antes fue lo que lo hundió en una desazón profunda. Pensemos que para Gallito sólo existían los toros. El libro recuerda con acierto que El Gallo se relacionaba con gitanos y cantaores pintorescos, Belmonte con literatos y artistas mientras que él se rodeaba únicamente de aficionados taurinos entre los que se sentía seguro y dominador. No tenía más violín de Ingres que su profesión. Por no gustarle, se ve que no le gustaba ni el flamenco. 

Aquella infausta última tarde en Madrid del 15 de mayo de 1920 tuvo que ser la gota que colmó el vaso de lo que Sinisterra denomina 'el avance de su monstruo interno'.  Corrochano puso a caldo a los toreros, tanto por estar realmente mal en el ruedo como quizás también porque el crítico servía a los oscuros intereses del ABC con los maestrantes:



Una almohadilla alcanzó a José durante la corrida, cosa que no le sentó nada bien. Pero mucho peor le sentaron los gritos de '¡ladrones!' o la rechifla con que se tomó el público muchos momentos de la lidia para humillar a los diestros. El crítico del ABC reparó en ello:



'No te importe José, es que ya lo hacemos tan bien que no se enteran'. Así intentaba consolarlo Juan cuando se iban de la plaza porque lo veía realmente hundido. Esta foto es de esa tarde, puede que sea la última que se le hizo en Madrid. Está entrando a matar su primero, de Medina Garvey. Su segundo fue de Salas, berrendo en negro y botinero:



En Desde la Grada decían que el maestro 'estuvo toda la tarde dominado por una apatía en él desconocida'. Esta foto de abajo se tomó diez días antes de Talavera. Convendrán con nosotros en que su mirada no es un dechado de alegría, ¿no creen?:



Divagaremos sobre Gallito más veces este año con ocasión del centenario de Talavera. De momento, ya tienen con qué entretenerse. El libro es interesante a pesar de su descuidada edición, donde aparecen erratas tan demenciales como 'enzima', 'osea' o 'cambiar de aptitud', amén de algunas repeticiones y pleonasmos que dejan en muy mal lugar a la editorial.

La frase del titular es de un amigo de José que captó perfectamente esa amargura interior del maestro. Les dejamos con la incógnita porque volveremos con él en una próxima entrada.

Decíamos al comienzo que habíamos comprado el libro en la tienda de la plaza de toros de Ronda. Veníamos de visitar otra menos conocida pero preciosa, la de piedra de Villaluenga del Rosario. Aquí la pueden ver desde uno de los burladeros:



Está amparada por este anfiteatro de roca de la Sierra del Caíllo y, salvo error, es la única plaza de la provincia de Cádiz que no es redonda:



Ya se habrán fijado en la ausencia de callejón, como eran antes muchas de las plazas serranas. El pueblo está a 13 kms. de Ubrique y a 30 de Prado del Rey, el pueblo de Octavio Chacón:



Y si van a Villaluenga, no dejen de entrar en su cementerio, quizás sea el más bonito de España.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.