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domingo, 27 de septiembre de 2015

Hecho diferencial


Madrid - Las Ventas,  23 de Agosto de 2015




Barcelona - Pl. Cataluña, 12 de Octubre de 2012





Tauro

sábado, 26 de septiembre de 2015

UN PICADOR EN EL GIMNASIO

        GABIN RÉHABI

Es curioso ver imágenes de profesionales taurinos preparándose físicamente. Recientemente vimos unas de David Mora intentando recuperarse haciendo pesas de su terrible cogida. A principios de temporada, alguno salía haciendo una prueba de esfuerzo y en algún blog se mofaban un poco de él.
 
Réhabi, en apuros con un cebada en Vic

La verdad es que no nos imaginamos a Curro o a Paula en el gimnasio. Paula llegó a ser tal ruina física que Curro no quería compartir cartel con él bajo ningún concepto. Temía que le tocase matar más de los dos toros reglamentarios.

¿Se imaginan a Antoñete haciendo cinta con el pitillo en la boca? Ha habido otros que siempre estaban en plena forma como Luis Miguel, pero este hacía gimnasia en la alcoba.
 
Ya en abril de 1946 un profesor de educación física recomendaba algunos ejercicios en El Ruedo:
 
 
Tenemos imágenes de Manolete jugando a frontenis, Rivera Ordóñez practicando artes marciales o Castella haciendo bicicleta estática. También hay un interesante libro sobre preparación física para toreros:
 
 
Incluso tenemos un vídeo de un maestro practicando el noble arte del boxeo, ¿lo identifican de azul?
 
 
Su jab no es perfecto como el de Larry Holmes, su derecha no es de piedra como la de Roberto Durán y su movimiento de pies no alcanza el vuelo de la mariposa de Alí pero se defiende dignamente. Vean el combate aquí a partir del 5'30''.
 
Viene todo esto a cuento de las imágenes que hemos visto del picador francés Gabin Réhabi en su cuenta de twitter que pueden consultar aquí. Véanlo machacándose en el gimnasio:
 

No nos imaginamos al Rubio de Quismondo o a Martín Lorca haciendo cinta como el bueno de Réhabi aquí (y ya sé que muchos de ustedes pensaran que ni falta que hace):


Pero la verdad es que el picador francés se toma su profesión con gran profesionalidad. Es amigo íntimo de Bonijol y pasa muchas hores en su finca montando los caballos.

Su favorito se ve que es Tabarly, con el que dio un recital en Dax. Si van bajando, pueden ver un par de vídeos en su citada cuenta de twitter. En el primero se ve cómo le ponen el toro en la otra punta:

 
Y luego se le arranca por sorpresa cuando estaba dando la vuelta al caballo. Ya comprobarán cómo sale del apuro:

 
Y verán asimismo con qué facilidad romanea el toro. Algunos picadores están en contra de las ideas de Bonijol y pronostican que habrá una desgracia en el primer tercio más pronto que tarde. No lo deseamos pero tampoco compartimos este alarmismo.

 
Se trata de que los picadores vuelvan a vestir con orgullo su chaquetilla de oro y no que sean lo que llevamos sufriendo durante tantos años: picadores de carne (siguiendo las órdenes de quien les paga, no lo olvidemos).

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
















domingo, 20 de septiembre de 2015

TOREROS QUE INTENTAN HACER LAS COSAS BIEN

           LO INTENTAN, QUE YA ES ALGO

No quiere decir que siempre lo consigan. Tampoco quiere decir que toreen bien. Simplemente se trata de lo que decimos en el titular, que intentan hacer las cosas bien. O sea, como hace veinticinco años intentaban torear todos con más o menos fortuna.

Esas trampas ventajistas que denunciamos habitualmente en nuestro modesto blog no se conocían. A día de hoy, nuestras queridas figuras las emplean cada tarde. Y los más jóvenes los copian sin ningún pudor. Bueno, una ventaja sí se conocía, la inventó Tomás Campuzano: echar el brazo por delante a la hora de perfilarse para entrar a matar.

Viene esto a cuento del desafío que nuestro amigo Joan nos lanzaba en su comentario a nuestra entrada anterior. Nos decía esto:

"De todas maneras, sin que sirva de excusa, dígame Rafa un torero que en la actualidad no descargue, que no ligue desde la pala...etc. No lo hay, y menos en sus faenas en provincias (en Madrid, procuran colocarse mejor). Y no vale los que salen y entran en cada muletazo (Urdiales)".

Pues recogemos el guante y les diremos no uno sino varios a los que hemos visto en los últimos años intentar hacer las cosas bien independientemente de que toreen con más o menos gusto, en eso no entramos. Y por hacer las cosas bien entendemos fundamentalmente no esconder la pierna de salida, no mantenerse fuera de cacho e intentar rematar el pase en la cadera sin vaciar hacia afuera la embestida.

Ojo que no entramos en mayores honduras como ligar, llevar al toro dominado, templar su embestida... No, nos conformamos sólo con esas tres leyes básicas que, en tiempos no tan lejanos, eran la columna del toreo que todos los toreros procuraban respetar. Insistimos: enseñar el muslo, no limitarse a aprovechar el viaje del toro componiendo posturitas y rematar bien los pases.

Pues eso se lo vimos hacer a Vilches en Vic ante un cebadita que embestía de ensueño:


En la misma corrida se lo vimos hacer a Pérez Mota con 'Castañuelo', otro cebada al que se dio la vuelta al ruedo. Y también a su primero, este colorado ojo de perdiz:


Se lo hemos visto este año a Rafaelillo con los miuras que mató en Madrid y Valencia. Eso sí, en alguna tanda aislada, no por sistema:

FOTO: www.abc.es

Se lo vimos hace dos años a un torero que consideramos honrado a carta cabal, Joselillo. En esta ocasión fue en Céret a un cuadri que estaba aplomado pero con el que no te podías fiar ni un pelo como demuestra el estado en que quedó su vestido al final de la faena:


A Joselillo le hemos visto torear con gran verdad en Zaragoza.  Y entra a matar dejándose ver y por derecho.

Otro es Robleño, a pesar de su gigantesca muleta y de su pico cada vez más evidente. Con escolares ha intentado torear muchas veces como Dios manda.

Este año vimos al ya citado Pérez Mota jugársela en una faena seria a un toro muy peligroso de Carriquiri en Tafalla. Le dedicamos una entrada en nuestro blog por la gran impresión que nos causó que se pusiese a intentar hacer las cosas bien en lugar de aliviarse y abreviar -además era el sexto toro-:


Ahí va otro: César Valencia. Lo descubrimos toreando como mandan los cánones en esta novillada de Barcial en Vic:


Y confirmó su buen concepto también en Vic pero ya con toros de Valdellán ¡Presentando la muleta plana! Fíjense en las dos fotos:


Otro más: Paulita, echando la pata p'alante con escolares en Céret, aunque precisamente el remate del pase en redondo de la foto no sea ortodoxo:


Nos perdonará el bueno de Paulita que pongamos aquí una foto de El Viti rematando un natural como debe ser (es a un galache en Madrid hace justo cincuenta años) No la ponemos para fastidiar a Paulita sino para que la vean los aficionados más jóvenes:


Cómo no recordar la heroica faena de Lamelas a 'Cantinillo' en Vic jugándose abiertamente la vida el año pasado (no así este año, donde ya se apuntó al destoreo, siempre mucho menos arriesgado):

FOTO: André Viard

Y también intentaba hacer las cosas bien el Fandiño de los inicios. Por supuesto que nada tiene que ver con el de hogaño, que ha aprendido rápido las ventajas y las trampas.

Como ven, haberlos, haylos. Curiosamente siempre es ante toros con cierto picante, no ante chotos. Y es que el insulso ballet de la suerte descargada, el fuera de cacho, el movimiento tramposo de pies y la posturita de pitiminí se puede hacer ante un animal que vaya y venga sin dar problemas (el único problema en ese caso puede ser el exceso de confianza que acabe en cornada grave).

Eso sí: ¿qué haríamos nosotros si viéramos que arriesgamos intentando hacer las cosas bien y al público le da lo mismo porque aplaude igual o incluso más al tramposo? Y encima, los críticos, que son quienes deberían destacar que nos la jugamos intentando hacer el toreo verdadero ni lo valorarían ¡Cómo! Es que a nosotros nos ignorarían mientras no pararían de ensalzar e idolatrar a los tramposos besando por donde pisaran.

Pues ustedes mismos. Nos tememos que es una batalla perdida. Pero como a veces puede dar la impresión en este blog de que siempre estamos sacando faltas, vaya desde aquí nuestro reconocimiento a estos toreros que, como decíamos en el titular, 'intentan hacer las cosas bien'.

Y una última cosa: si alguna vez tienen ocasión de departir con alguno de los que hemos citado, háblenles de las trampas, ventajas y ratimagos de las figuras que denunciamos por aquí. Ya verán como ellos son los primeros que las criticarán porque son los primeros que las ven.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 18 de septiembre de 2015

LÓPEZ SIMÓN EN ALBACETE

     ¿MÁS DE LO MISMO?

Más de lo mismo porque vuelven las críticas de los taurinos al presidente por no dar la segunda oreja igual que pasó en Bilbao y porque, a nuestro modesto entender, el toreo de López Simón fue el mismo que el de nuestras queridas figuras.

Reconocemos sin ambages su gesto de anunciarse todavía convaleciente pero intentaremos ver lo que hizo sin dejarnos llevar por el sentimentalismo. Y, de entrada, digamos que lo que hemos visto de él hasta ahora no nos ha parecido nada diferente al destoreo habitual de nuestras figuras. Es verdad que se está muy quieto pero no más que Castella, por ejemplo.

Podemos ver el resumen de su faena al segundo en este vídeo a partir del 1'41'' . Ya que están asistirán a una estocada infame de El Juli tanto de ejecución como de colocación a partir del 1'26''.  Nada que ver con la buena que da José Garrido en el 6'40''. Y el mismo Garrido protagoniza uno de los mejores inicios de faena de rodillas que recordamos (en el 5'20''). Pero cuando se pone de pie hace lo mismo que vamos a criticar a continuación.
Empezó López Simón con unos delantales vulgares y unas verónicas nada del otro mundo.

Y en la muleta ya vemos de inicio cómo lleva a cabo ese movimiento de pies tan curioso de las figuras para mantenerse de perfil e ir aprovechando el viaje del toro de manera insulsa. Empieza aquí, vean cómo se va girando para permanecer fuera de cacho:

No se crean que ese juego de pies tan ventajista es fácil ¿eh? Prueben ustedes de salón en casa y verán que hay que cogerle el tranquillo. Continúa el mismo pase aquí con las zapatillas que no apuntan en la dirección del toro sino en perpendicular:


Y liga, sí, pero apartándose del toro y echando la pierna de salida atrás de manera alevosa, exactamente igual que los Perera, Manzanares, Juli, Talavante, Morante y el recién llegado Ponce. Observen cómo 'se esconde' del toro:


No le negaremos el pan y la sal y reconoceremos que remata con un buen pase por alto, que no de pecho, este de abajo -que enlaza con uno de pecho con los pies juntos también bonito-:


El toro iba y venía sin problemas, además estaba en puntas (hace muchos años que Daniel Ruiz pone fundas). Quizá por ese ir y venir el diestro se confía y le pasa algo parecido a lo que decíamos de Manzanares aquí. Observen cómo cita totalmente con el pico y sin acabar de adelantar la pierna manteniéndose de perfil ya en el primer pase de la tanda:


A nuestro modesto entender, la propia confianza hace que corra la mano antes de tiempo y es entonces cuando el toro lo ve y le echa mano:


Tiene mucha suerte en este momento de abajo porque el toro le podría haber abierto el muslo en canal pero lo prende por la taleguilla:


Quedó conmocionado pero siguió toreando. Otro gesto que le honra pero que intentamos apartar para no dejarnos llevar por el sentimentalismo. Y la cuestión es que, descalzo, sigue con el destoreo moderno. Observen aquí cómo está fuera de cacho, de perfil y con su gran muleta mal presentada:

Y aquí cómo liga de forma espuria apartándose nuevamente del toro para simplemente aprovechar su viaje componiendo la figura:


Para nuestro gusto, se perfila demasiado lejos para matar,



y cobra una estocada bastante trasera aunque no tira la muleta a pesar del derrote del toro y eso es meritorio, que conste:


Aunque la espada cae muy defectuosa, en el límite entre caída y baja:


Hemos analizado cómo toreó López Simón desde el punto de vista técnico, sin haber vivido la emoción en la plaza por su comparecencia aún con las grapas y por la peligrosa cogida.

Por tanto, y mirado fríamente, insisto, felicitamos al señor Joaquín Coy que, salvo error, era el presidente del festejo. Lo han puesto a caldo en todas partes pero que sepa que, en Tarragona, hay un aficionado que cree que hizo lo correcto aunque se confabule contra él toda La Mancha.

Zabala dice que fue 'la imagen de la estulticia (...) No es cuestión de ser aficionado sino de ser persona' . Es el mismo crítico que hace diez años, cuando este mismo presidente negó la segunda oreja a El Fandi, escribía que era 'el guardián del prestigio de la plaza de Albacete'  (vean aquella crónica aquí y anoten el titular). En fin...

Otros hablan por ahí de este torero como 'El Mesías'. No podemos estar más en desacuerdo: el Mesías vino a predicar la buena nueva y López Simón predica más de lo mismo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

LA COGIDA DE PERERA EN SALAMANCA

         ¿DE QUIÉN FUE LA CULPA?

Todos ustedes conocen la célebre frase de Domingo Ortega "La culpa de una cogida la tiene siempre el torero. Mis cogidas fueron errores míos".


Nos ha llamado la atención la similitud entre las cogidas de Rivera Ordóñez y de Perera. Las dos son en el primer tercio, las dos tienen lugar lanceando, las dos son por el pitón derecho y también las dos son en el abdomen. La diferencia, por supuesto, es que Perera está de rodillas y Rivera, no.



Muchos medios se hicieron eco de la cogida de Rivera diciendo que era culpa suya por estar en baja forma, pasado de peso y falto de reflejos. No estuvimos nada de acuerdo. El toro se le echó encima inopinadamente y lo prendió por el bajo vientre. Le hubiese pasado lo mismo a cualquiera en plena forma. Creo que, tal como se le vino el toro, era imposible de evitar.

No queremos ni pensar qué se estaría diciendo ahora si es Rivera quien se pone a lancear de rodillas.

FOTO: www.hoy.es

En el caso de Perera, pensamos algo parecido. Perera tiene valor, eso es indudable y lo hemos reconocido por aquí. Otra cosa es que discutamos su forma de torear. La cuestión es que precisamente haciendo alarde de mucho valor quiso lancear a la verónica de rodillas y el de Garcigrande se le vino encima sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

FOTO: www.hoy.es

Entonces ¿qué hacemos con lo que decía uno como Domingo Ortega, que mató más de tres mil toros? ¿Tiene razón o no? Nosotros creemos que no. Hay veces en que el torero no tiene ninguna culpa y pensamos que estas dos cogidas son sendos ejemplos de lo que decimos.

Muchos toreros han dicho a veces aquello de 'a mí, un toro malo no me coge nunca'. Tampoco vale en este caso porque, con el toro recién salido, no se sabía todavía si era bueno o malo.

Para nosotros, por tanto, son dos casos de mala suerte con la agravante de que las cornadas son muy graves. Luego, Castella se negó a salir a hombros por respeto a su compañero herido. No compartimos esta decisión, la vemos un poco producto del buenismo imperante. A no ser que temiese por la vida de Perera y, en un momento de lucidez, pasara por su cabeza la imagen de su salida a hombros mientras el extremeño podría estar de cuerpo presente. Si es así, nos callamos.

FOTO: www. elnortedecastilla.es
 
Pero la historia del toreo está repleta de toreros en triunfo mientras un compañero se encuentra herido en la enfermería. Sin ir más lejos, aquí les contábamos el caso de Lalanda saliendo a hombros mientras Gitanillo de Triana había sido herido de muerte por un graciliano.

Es como lo de Morante en Marbella de negarse a matar el toro para protestar no sé qué de la policía y los antitaurinos. No: usted es matador de toros, mate el toro y después proteste de lo que quiera.

En el caso de Castella tenía derecho a salir a hombros y, en actitud que quizás le honra, no lo hizo por su compañero. Lo respetamos pero no lo compartimos aunque algún amable lector piense que somos unos desalmados.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

FOTO: www.ABC.es

domingo, 13 de septiembre de 2015

TOROS DE VAZ MONTEIRO EN SANGÜESA

LA MADRE DE TODAS LAS MORUCHADAS

A todos los que nos preguntaron les dijimos lo mismo: 'nos vamos a ver una moruchada a Sangüesa'. Nos miraban con escepticismo pensando 'bah, ya será menos'. Señores, lo que yo les diga. Acertamos de pleno (ojalá tuviésemos la misma capacidad para adivinar el pensamiento femenino o la quiniela del domingo). Estaba cantado.


Vimos un auténtico recital de lo que son mansos de carreta, toros descastados y sin raza. Fue una corrida del siglo XIX y además con peligro. Ni uno remató en los burladeros, todos se frenaron de salida. Todos escarbaron y alguno con las cuatro patas a la vez como este:


Del peto salieron sueltos, cabecearon, huyeron e incluso cocearon al estilo del rodeo americano, vean:


A casi todos los picó el reserva ya que estaba cerca de toriles. A otros hubo que ponerlos por dentro y hacerles justificadísimas cariocas mientras iban retrocediendo (ignoramos de qué se ríe Cortés):


Todos barbearon las tablas y todos fueron al bulto, algunos con mucho peligro. El primero se tiraba a la garganta y parecía o tentado o directamente toreado. El tercero buscaba tanto al torero que parecía reparado de la vista. A pesar de eso, vean qué mirada tan viva tenía, como todos:


Fueron durísimos a la hora de morir. Era imposible apuntillar por la cara, había que ir por detrás. Cuando Tornay iba a apuntillar al quinto por delante, se levantó pegándole tal tornillazo que envió su capote al callejón.

Casi todos los segundos tercios se cambiaron con tres palos o menos. En el primero, con uno (hicieron cinco pasadas intentando directamente clavar un palo y no clavaron ninguno). Catorce veces perdieron los capotes los toreros. En seis ocasiones se llevaron los toros las capas en la cabeza. Era como si nos hubiesen metido en la máquina del tiempo para retroceder ciento treinta años, sólo faltaba un caballo despanzurrado en el ruedo. Vamos viendo los toros mientras les contamos más cosas.


Este de arriba fue el primero, al que le habían arreglado el pitón derecho seguramente deteriorado, como se hace tantísimas tardes.

De ahí a decir que la corrida estaba afeitada como algún concejal fue insinuando va un mundo. Falso completamente pero el bulo circuló por las redes sociales y por toda la comarca. Vean los otros y juzguen ustedes:



Los toros eran de doña Rita Vaz Monteiro Leao Cabreira. Estuvimos hablando con ella antes de la corrida. Quedó admirada de que hubiésemos hecho más de 400 kms. desde Tarragona para ver sus toros. Por la mañana, en chiqueros, les había echado agua bendita y había rezado un padrenuestro encima de alguno de sus pupilos (por lo que vimos luego en la plaza, más pareció que había oficiado una misa negra que otra cosa).


Pero ojo porque sus toros los había vendido hacía más de cuatro meses al empresario y ganadero José María Garzón. Cuando se hizo la transacción, parecía que venían de Biafra. En la finca de Huelva les dieron bien de comer y los tenían destinados a las calles. Pero resulta que alguien de Sangüesa debió de querer apuntarse un tanto torista y los trajeron para lidiarlos a pie. Por cierto, la corrida se fue a las dos horas y treinta y siete minutos (la lidia del primero, sin que hubiera faena, duró treinta y cinco minutos).


La ganadera nos confirmó que seguían sus problemas legales y en la despedida le dijimos que, como saliese mala la corrida, la íbamos a ir a buscar a la salida para que nos pagase la gasolina...


OCTAVIO CHACÓN. Lo mejor de la tarde fue ver lo bien que actuó como director de lidia: sensacional. Estuvo intentando atenuar los sainetes de banderillas, se retiró andando al lado de los caballos pendiente de hacer un quite por si alguno de los mansos se echaba encima y colaboró con Valencia intentando que doblase el peligrosísimo tercero. Bravo.

Su primero parecía toreado, se iba al pecho directamente. Pasó un trago difícil porque quiso ponerse pinturero en lugar de machetear por la cara y doblarse para castigar al toro. Si hace eso, nosotros somos los primeros en ovacionarlo conscientes de que no había otra opción. Pero no. Observen:


Lo único que vimos de toreo 'moderno' fueron dos tandas a su segundo. Por supuesto que ni se nos ocurrió vigilar si metía el pico o si adelantaba la pierna pero es que resulta que no metió el pico, adelantó la pierna y las zapatillas apuntaban en la dirección del toro. O sea, que muy bien y de mucho valor lo que hizo:


Al final, el morucho murió en toriles echando la cara arriba en su último estertor. Quedó en esta rara postura:


SALVADOR CORTÉS. Parece de vuelta de todo. Consiguió enfadar al respetable. Llevaba cinco corridas y es posible que acabe sumando ocho o nueve, suficiente para ir tirando pero quizá debería replantearse su carrera. Aquí lo ven matando a paso de banderillas a su primero (le dejó un pinchazo hondo bajo y el toro se quedó quieto y rodó como una pelota ¿ustedes lo entienden? Como no fuese un infarto...):


Menos mal que lleva dos grandes toreros en su cuadrilla: salvo error, Tornay y Mendoza, los únicos que pusieron banderillas con normalidad a pesar del peligro latente (a Reyes Mendoza un toro de Prieto de la Cal le arrancó un testículo delante de nuestra localidad en una corrida de agosto en Madrid, pueden ver el momento en el minuto 7'30'' aquí). Asimismo, los dos bregaron con firmeza.

Esta es la estocada de Cortés al segundo en medio de una gran bronca e incluso insultos más propios del fútbol que de una corrida:


CÉSAR VALENCIA. Era su cuarta corrida, aún sin alternativa en España, pero quedó inédito. El tercero tenía mucho peligro -le hemos visto frenarse de salida en su capote más arriba-. Vean la actitud del portugués ante el venezolano en la muleta:


Lo mató de tres pinchazos, con el toro yéndosele al pecho, y casi entera trasera.


Al sexto lo recibió con este meritorio farol de rodillas (farol, que no larga afarolada que siempre tiene menos riesgo):


Pidió el cambio del segundo tercio y el presidente le dijo que no enseñándole tres dedos (por las únicas tres banderillas que colgaban del toro) ¡Anda! Ahora el presidente se ponía exquisito cuando en el primer toro había cambiado sólo con una ¡Qué coherencia, qué criterio, qué seriedad!

El toro se fue parando, embistió a arreones, era soso, huía del engaño... Una cosa infame. Le recetó una casi entera trasera atravesada, dedicada a los que dicen que no sabe matar. Fíjense en que, con esta estocada de abajo, el toro se pegó una vuelta al ruedo al trote; a causa del movimiento la estocada se convirtió en entera y aún así Valencia necesitó tres descabellos:


Un completo desastre, como ven. Para que la moruchada fuese completa sólo faltó que hubiera banderillas negras (estuvo a punto el primero) y que un toro saltase el callejón. Menos mal que estos toros no acabaron en las calles que era, como dijimos, su destino inicial. Igual a estas horas estaríamos lamentando alguna desgracia irreparable.

En Sangüesa sólo hubo dos cosas positivas: lo ejemplar que estuvo Octavio Chacón como director de lidia y la suerte que tuvimos de que no hubiera ninguna cogida. Bueno y que, como moruchada, es la mejor que hemos visto en nuestra vida. No la olvidaremos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.