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martes, 18 de marzo de 2025

PONGA MURUBE EN SU VIDA

Estaremos de acuerdo con Juan Pedro Domecq Solís en que la casta está reñida con la toreabilidad. Su frase histórica era:

'Todos sabemos que la casta y la fiereza, que son las que dan a la embestida esa sensación de riesgo, son algo contrario a la toreabilidad'

Para que el maestro construya su obra de arte, el toro tiene que venir lento, conforme más lento mejor. Es lo contrario a lo que Justo Hernández califica como embestir aborrascado. Se diría que el torito tiene que dejarse de borrascas y venirse anticiclónico, si caemos en la trampa de hablar usando esas ridiculeces de los taurinos, con su clase, su disparo, su descuelgue, su ritmo y sus memeces varias, que ni Belmonte ni Manolete entenderían.

La toreabilidad sería nobleza y temple, que sumadas nos dan la manida clase, palabra tan recurrente en el mundillo como odiosa al aplicarla a un toro de lidia. Ellos dicen que el toro tiene que embestir bien, con formalidad, porque si no, el diestro no puede acoplarse para expresar lo que lleva dentro. 

Lo que los maestros de principios de siglo XX preferían era Saltillo y Murube. Sobre este segundo encaste, ya saben lo que pontificaba Gallito. No cabe duda de que esta sangre aporta toreabilidad al guiso y si además te proporciona caja, se te abrirán las puertas de las grandes ferias e incluso se te puede apuntar alguna figurilla.

Se acordarán de esta entrada donde hablábamos de que en la Unión nunca iban a mover ni un dedo por los encastes minoritarios. '¡Métanse eso en la cabeza!' exclamaba uno de los santones del domecquismo. Criticábamos allí a algunos de los ganaderos minoritarios porque nunca han querido vender. Planteábamos la posibilidad, que jamás desearía Victorino, de que un fulano le comprase vacas para cubrirlas luego con un semental de Murube y así vender 'victorinos negros'. Resultarían menos revoltosos, más dóciles, menos borrascosos y, en definitiva, más toreables.

Esta introducción viene a cuento del reportaje que Torista de Francia ha hecho en la ganadería de Hijos de don Ignacio Pérez-Tabernero, lo que hasta hace poco fuera Hoyo de la Gitana. Pulsen aquí y vayan al 2'50'', donde uno de los hermanos informa de que han metido Murube en sus santacolomas:



No es nada descabellado, por supuesto. Ya saben que lo suyo era Graciliano refrescado o mezclado con Buendía aunque ya veríamos si lo que empezó siendo Graciliano se ha mantenido con una pureza digamos que notable o aceptable. 

Dice Ignacio que actualmente mantienen dos líneas: la de Santa Coloma, con cuatro sementales suyos, y otra con vacas santacolomeñas a las que están cubriendo dos sementales murubeños de Ángel Sánchez y Sánchez.



Entendemos que harán lo lógico si metes sangre de Murube, que es incorporar sementales y no vacas para ser cubiertas por santacolomas. En el campo charro se sabe que no resulta poner vacas de Murube con sementales de Atanasio, por ejemplo. Tiene que ser al revés, por eso decimos que los hermanos de Galleguillos deberían hacer lo teóricamente correcto en esa nueva línea: toros de Murube que cubran las vacas de Santa Coloma. José Manuel Sánchez, de Castillejo de Huebra, se lo decía a Viard:

'Si las becerras de Murube te salen con mucha clase, muy sositas, acabas con el toro manso perdido'

¿Es sosito lo de Murube? Nos responde José Murube Ricart:

'El toro que sueño hoy debe galopar largo tiempo en la muleta, humillando, viniéndose de lejos y, a ser posible, dando muestras de suavidad. Además, los toros alegres duran menos. Los sositos se crecen y duran más... Yo busco clase, calidad, humillación y que duren'

Ahí lo tienen. Suavidad, humillación, galope y duración, el póquer del toro posmoderno. Si encima son sositos, la miel en la sopa. ¿Estarán buscando eso los hermanos Pérez-Tabernero? Si no es así, lo parece. 



Esos toros nobles y templados de Murube son los que criaba Félix Cameno. Que pregunten a Antoñete aquel verano de 1965. Paco Parejo le dijo que lo de Cameno no podía fallar y así fue. Tras aquel festejo el maestro recuperó la moral. Lo bueno es que lo de Murube es tan boyante y/o pastueño que se sobrepone a las intenciones del propio ganadero. Esto decía don Félix:

'Yo no estoy de acuerdo con esa teoría de que los toros se parecen a su dueño. Yo tengo fama de ser un ganadero con mala leche y lo cierto es que mis toros embisten siempre con mucha nobleza...'

Cuando se suicidió, los Lozano se quedaron una parte de sus murubes, que son los que terminarían en Castillejo de Huebra. Hace poco un amigo lector nos decía que las figuras no se salen de sus preferencias domecquistas ni para matar murubes del hierro de Zamarril. Hombre, es que aquello igual no es puro Murube, ¿eh? Todos conocemos a los Lozano. El citado José Manuel Sánchez contaba también esto a Viard:

'Un día que fui a su finca para ver los murubes me veo un toro de Núñez con las vacas. Pregunté a Pablo Lozano qué hacía ahí y me dijo: 'no, nada, que se me habrá escapado y ha saltado la cerca y no sé qué y no sé cuántos...' Él era muy partidario de cruzar. Pues vuelvo a los veinte días ¡y el toro seguía allí con las vacas! Querían colocarme ganado de Alcurrucén pero teniendo cuatrocientas vacas estaba claro que me iban a endiñar el desecho. De lo de Urquijo había unas  doscientas vacas que se vinieron conmigo en 1987 aunque me escondieron quince o veinte porque son bastante golfos... Estaban todas flacas y tenían mucha clase pero muy poca fuerza...'



Volviendo a los hermanos Pérez-Tabernero, ¿a qué viene esto de meter Murube que, por cierto, también ha incorporado a su vacada otro conocidísimo ganadero salmantino presente en grandes ferias? Pues primero a buscar tamaño para entrar en las plazas de primera y, segundo, docilidad, esto es, a eliminar o atenuar el picante que pudiera tener lo que crían de Santa Coloma. Si estas dos no son las razones, que nos lo desmientan. En el caso del otro ganadero conocido, no necesita tamaño pero sí esa toreabilidad murubeña que ya gustaba tanto a Gallito hace más de cien años.

Así está el patio ganadero. Casi todos remando en la misma dirección, la de la toreabilidad, o sea, la de la poquita casta y que el toro no se mueva, para que así el diestro de turno nos atosigue el alma pegando pases sin piedad. Son esos toros que los taurinos dicen que van dormidos. Es una somnolencia que se transmite al espectador, como si fuese un picotazo de la mosca tsé-tsé, aunque los del mundillo se llenen la boca diciendo lo de '¡qué toro más güeno!'

Lo comentaba Dávila Miura en una retransmisión hablando de un ejemplar de encaste Domecq de 619 kilos y muy ofensivo por delante:

'el toro tiene una gran docilidad... es que parece mentira que un toro con esos pitones y sus más de seiscientos kilos sea tan dócil... ¡hay que ver dónde ha llegado la selección!' 

Hombre, maestro, cambie usted el verbo y diga que hay que ver cómo ha degenerado la selección. Y otra cosa: ¿usted cree que a ese toro que pasa con el picotazo y luego embiste al paso, empapado en la tela, se le puede aplicar el calificativo de bravo?



Pero la reflexión es la que planteaba Domingo Hernández: aclaremos quién debería ser el consumidor del toro. ¿Lo es el torero, junto a su mariachi de críticos paniaguados, o el público orejil, que es quien mantiene el tinglado? Aunque quizá van todos en el mismo barco... ¿Alguien piensa que los clientes son los cuatro aficionados de la portátil que forman la escasa parroquia de nuestro modesto blog? A ver qué dice El Capea, ganadero murubeño:

'Es indudable que la mayoría de ferias se mantienen con el festejo entendido como divertimento pero la subsistencia de una ganadería pasa por la casta y la bravura y la única manera de calibrar eso es el caballo. Tendría que ser así aunque luego en la plaza el primer tercio sea un trámite. Y lo que está claro es que después, ya sabemos todos que el negocio y el dinero están en la muleta.'

Parece claro, ¿no creen? Los ganaderos de Galleguillos se apuntan al carro de aguar el vino. Ya escucharán en el citado vídeo que Ignacio no para de insistir en que:

'Queremos un toro del siglo XXI, que dé emoción pero que, sobre todo, tenga algo fundamental para nosotros: la buena clase en la muleta para que triunfen los toreros'

Blanco en vasija, leche fija. Probablemente cada vez será más difícil ver imágenes como ésta de un toro suyo en Vic-Fezensac:



La pregunta que haríamos a los hermanos es si para ese viaje hace falta alforjas. Lo decimos porque igual se quedan en terreno de nadie: ni pedirán sus toros los toristas, ni los querrán ver los toreristas. Y entonces, ¿qué?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


lunes, 26 de febrero de 2024

XIII JORNADAS DE TAUROMAQUIA DE PAMPLONA (y 2)

Empezamos la mañana con una ponencia que presentó Gorka Azpilicueta acerca de toros y redes sociales. Nos llamó la atención una frase del responsable de comunicación de Toropasión, a la izquierda en la foto, cuando dijo que los jóvenes que se mueven por redes sociales no quieren leer sino ver imágenes, sentir, interactuar... Pues pensamos que no vamos bien porque jamás en la historia los jóvenes tuvieron mayores posibilidades de aprender de toros que ahora con las facilidades internáuticas. Si leer les supone un esfuerzo insuperable, apaga y vámonos.



Tuvimos la curiosidad de preguntar a Carlos Alejandro, jefe de prensa de Las Ventas a las órdenes de Villasuso, algunas cuestiones sobre el vídeo-resumen de las corridas de San Isidro. Nos respondió que en caso de ser la corrida televisada el vídeo les llega elaborado por la cadena y no pueden hacer nada. Si no ha sido retransmitida, sí que son ellos quienes lo montan. Coincidió con nosotros en echar en falta secuencias de la suerte de varas o de estocadas.

También nos aclaró nuestra duda sobre vídeos de hace años que han desaparecido. Nos dijo que estaban ligados a Vimeo y que cuando esta plataforma desapareció, se borraron automáticamente. Ellos los conservan todos y poco a poco los irán incorporando a un nuevo canal denominado Torovideo, que va a ser una especie de YouTube taurino. Suponemos que se refiere a éste.

Luego llegó el turno de las féminas, con una ponencia sobre la mujer y la fiesta de toros. Beatriz Badorrey denunció que a ellas se les prohibía intervenir en la lidia de manera expresa en el reglamento de 1908. El primer cambio vendrá en 1962 cuando se acepte que rejoneen aunque sin poder echar pie a tierra para estoquear. La reivindicación definitiva tendrá lugar con la reglamentación de 1974 gracias a la labor de la torero Ángeles Hernández. 



Sobre si hay paridad en el mundo de los toros, Muriel Feiner dijo que ella no creía en las paridades en ningún ámbito y sí en los méritos. Lo mismo confirmó la torero Rocío Moreno. Por cierto, en el aperitivo posterior Muriel nos agradeció que le dijéramos que nos gustaba mucho aquella célebre foto suya de la media verónica de Antoñete y que el maestro tenía enmarcada en su casa. Es la misma que desde otro ángulo les enseñábamos en esta entrada. Allí contábamos el pique con Julio Robles. Es un toro del Conde de la Corte en San Isidro de 1983:



Preguntamos a la presidenta Ana Álvarez cómo llevaba su relación con el mundillo tan desagradable de los taurinos. Nos dijo: yo lo llevo bien, ellos peor. Hace 17 años que presido en Granada y noto el respaldo de los políticos y de gran parte de la afición. Piense que rechacé un día del Corpus 19 toros de Santiago Domecq y a las tres de la tarde ya tenía redactada el acta de suspensión de aquella corrida. También he mandado siete veces cuernos a analizar y todos dieron positivo...

En el aperitivo nos buscó para decirnos que en esos 17 años ni una sola vez ha llegado a aceptar una corrida completa, sólo ha conseguido un máximo de cuatro toros aprobados. Este año pasado tuvo que supervisar cincuenta y tres animales para cuatro festejos. Nos contaba que llegó a echar de un reconocimiento a Curro Vázquez. Y siempre publica las actas de los reconocimientos. Hombre, si además de eso es estricta en la concesión de trofeos, ya podría presidir la señora Álvarez toda la próxima feria de Sevilla, ¿no les parece?

Para la siguiente edición de las Jornadas proponemos otra ponencia femenina enfocada hacia el toro. Podrían venir Pilar Martín, María Isabel Lipperheide, Aurora Algarra y Cristina Moratiel. ¿Qué me dicen? 

Por último se habló del futuro de la tauromaquia en una ponencia que nos defraudó bastante ya que no dio pie al coloquio posterior dado que el moderador no controló bien el tiempo en las largas y por momentos tediosas exposiciones de Victorino y Arévalo. 



El Capea dijo que actualmente los toreros son excesivamente técnicos y por ello nos están llevando a un toreo monótono. Dijo que la clave para salir de ese aburrimiento será el toro y habrá que seleccionarlo para que queden dos modelos. Uno será el que deberá cambiar su actual movilidad por la acometividad. El otro será el de clase y calidad para que el torero disfrute, saque su alma y se olvide de sí mismo (sic).

Maestro, ese segundo tipo de toro es el norit y ante él se nos hace difícil soportar que los toreros actuales te abran su alma. Excepto dos o tres, el resto duerme a las ovejas. ¿Por qué no se dedican todos los ganaderos a criar casta y acometividad como dice usted y que los diestros tengan primero que dominarla y después, si quieren, que expresen lo que llevan dentro?

Fue una pena hacer venir a Gutiérrez hasta aquí para desaprovecharlo de forma tan lamentable. Lo decimos porque es un hombre a quien hemos escuchado hablar claro del toreo actual, de la selección del toro, de la vergüenza de la suerte de varas tal como se hace hoy en día, de los medios de comunicación taurinos... Le hubiéramos preguntado mil cosas en el coloquio que no existió porque no se muerde la lengua como tantos otros del mundillo.

Victorino se entretuvo en digresiones inoportunas, poniéndose filosófico cuando no venía a cuento. Es que empezó a elucubrar sobre lo que ya sabemos: el globalismo, el cambio climático, las migraciones, el animalismo, la inteligencia artificial... ¡Uf!



Por fin entró en materia con estas propuestas a medio plazo:

- habrá que cambiar la cría del toro porque su alimentación tendrá que ser más natural ya que en un futuro es posible que actuales pastos destinados a animales deban serlo a humanos. Esto no lo vimos nada claro y al acabar le preguntamos si un toro alimentado de forma natural tendría fuelle para aguantar la exigencia de la lidia. Nos respondió que por supuesto, ni te lo imaginas. Le dijimos que pensase en aquello de que caballo de hierba, caballo de m... y no contestó. Quizá en una placita de tientas podría ser pero en un coso como Las Ventas, permítannos que lo dudemos. Consultamos posteriormente el particular con el albéitar Fernández y lo veía como nosotros. Es más, nos dijo que habría que estar atentos a las primeras ferias porque es posible que los toros adolezcan de falta de fuerza por haberse hartado de hierba este invierno en lugar de comer más pienso.

- la lidia deberá cambiar especialmente en la suerte de varas y con nuevos útiles (en el coloquio queríamos decirle que mientras la mafia de dentro no quiera hacer cambios, es imposible que se cumpla ese deseo suyo pero nos quedamos con las ganas).

- se cambiarán las plazas, cubriéndose y usándolas para otras funciones.

- será muy positivo el reconocimiento de la tauromaquia como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

- tendrán que organizarse mejor los diferentes sectores de la tauromaquia y sobre todo mantenerse unidos.

Arévalo no aportó nada y estuvo soporífero. Creemos que es urgente su jubilación como ponente. Se dedicó a lamentarse de la situación de los toros en Cataluña, de los medios que no informan de toros y del inmovilismo del sector. Se sorprendió de que el mismo día que Morante cortaba dos orejas en Sevilla, los periódicos dedicaran más espacio al anuncio de la retirada de Roger Federer. La verdad es que no sabemos en qué mundo vive. Al final afirmó, en un rapto de sinceridad, que las corridas hoy son un auténtico coñ... Pero resulta que en una plúmbea e interminable intervención posterior dijo que hoy tenemos el toro más bravo que nunca y un conjunto de toreros que son buenísimos, verdaderos artistas. La incoherencia de sus argumentos no merece mayor comentario.



Delgado de la Cámara fue más realista, afortunadamente. Dijo que las novilladas son claves para el futuro y no puede ser que resulten siempre deficitarias. Hombre, él estaba el día anterior cuando el presidente de 3Puyazos dijo que habían llamado a los veinte primeros del escalafón para su feria y sólo uno aceptó participar (recuerden aquí). Y eso que allí pagan a tocateja y antes del festejo, nada de túneles. ¿Cómo organizar más novilladas con esta gente que van de figurillas cuando no han empatado con nadie? A ver quién nos ata esa mosca por el rabo. 

Por último vaticinó que en 2050 tendremos una tauromaquia sin sangre y sin muerte por las siguientes razones: el animalismo, la sociedad infantil en que vivimos, la búsqueda única del estilismo estético en el toreo y la proliferación de indultos desatinados.

La única esperanza para él es que cunda el hartazgo de la ideología woke y que se una a ello el sentimiento contestatario de muchos jóvenes, de manera que se vuelvan hacia las corridas como respuesta. Pero para ello afirmó que es fundamental ofrecer un espectáculo digno, por íntegro y auténtico, y eso dependerá de los profesionales. Nuestra opinión es que ya puede sentarse a esperar si piensa que los profesionales demostrarán otro interés que no sea el ordeñar la vaca sin piedad hasta que exhale su postrer suspiro.



El coloquio se redujo tristemente a dos intervenciones por culpa del afán de protagonismo de alguno de los ponentes. Nosotros preguntamos al comentarista televisivo su opinión sobre esta frase de Perera enfocada a la labor de los medios de comunicación taurinos:

‘Aquí hace falta triunfalismo y sobra el purista, porque para purista y para recortes ya están los de Podemos. La gente quiere divertirse y qué mejor imagen que los toreros en hombros‘

No nos respondió porque o no quiso referirse a los medios o prefirió hacer una reflexión general. Dijo que los dos públicos son necesarios, el masivo y el entendido y que deben complementarse. Pero insistió en que no se puede caer en mostrar una exigencia desmedida en un pueblo en fiestas aunque tampoco en la devaluación a que estamos asistiendo en las plazas de primera.

Dado que no había tiempo no pudimos decirle que no nos había respondido ya que planteábamos si el futuro de la tauromaquia en medios de comunicación como el televisivo pasaba por mantener un cierto purismo en los comentarios o por caer en un triunfalismo desatado. Otra vez será.

Como siempre, la organización obsequió a los inscritos con un volumen de 250 páginas donde figura el desarrollo por escrito de todas las ponencias. 



Hubo un sentido homenaje a los aficionados que nos han dejado en estos veinticinco años de andadura de las Jornadas pamplonesas. Aquí abajo los tienen. Destacaremos al pobre Paco Ferri, el tercero de abajo por la derecha. Presidió en Valencia contra el deseo de muchos taurinos y siempre era el primero en inscribirse. No faltó ni un solo año y lo contábamos con orgullo entre los fidelísimos lectores de nuestro modesto blog.


Nos acordábamos de que fue justo en esa misma sala donde hace años nos abordó para preguntarnos si éramos el Rafa de Toreoenredhondo. Se mostró tan feliz de conocernos y dedicó unas palabras tan amables a nuestro modesto blog que nunca lo olvidaremos.

Clausuró el acto la anterior alcaldesa, Cristina Ibarrola. Hasta aquí toda la información que les hemos ofrecido de estas decimoterceras Jornadas de Tauromaquia en Pamplona. Deseamos haberles entretenido o, como mínimo, no haberles aburrido más de lo reglamentario.

¡Esperen! No nos vamos sin decirles que en los corrillos Victorino decía que mucha atención a la corrida del próximo domingo porque no tendría nada que ver con sus dos últimas lidiadas en Castellón. 

¿Tenemos que creerlo? Ya saben que los taurinos adaptan su discurso al auditorio aunque... ¿es Victorino un taurino ya de pata negra o le otorgamos el beneficio de la duda?  Relean esta entrada y especialmente los comentarios.

En Castellón estaremos, Dios queriendo, y aquí tendrán nuestra crónica de la corrida.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa



martes, 21 de marzo de 2023

JORNADA SOBRE ÚTILES DE LIDIA INNOVADOS. 2ª PARTE

Victorino llegó tarde a la sesión teórica matinal que presentábamos en la primera parte pero la clausuró con un discurso que pasaremos a glosar.

Empezó diciendo que era un claro partidario de la nueva divisa de punzón. Respecto al primer tercio, afirmó que ha evolucionado en contra del toro porque la corrida actual se ve en función del torero y eso provoca que no se luzca al toro y todos estén pendientes de la muleta. Dijo que se está picando con la puya más dañina de la historia y encima el 90% de los puyazos caen traseros, tapando la salida y barrenando (mientras decía esto hacía el gesto con el brazo).

Precisamente cuando salía del acto lo abordamos para preguntarle si recordaba cómo habían asesinado en el caballo su última corrida lidiada en Madrid (lo denunciábamos aquí). La imagen inferior es de la pesadilla que se repitió durante todo el festejo. Se aprecia saña y desvergüenza a partes iguales. Aplicando esa trituradora, también nosotros nos apuntaríamos a matar las corridas duras:



Victorino se acordaba tan perfectamente de ese ultraje que no podemos transcribir lo que nos dijo sin que nos dé su permiso. La conversación continuó así:


- Entonces, ¿por qué no lo denunció usted poniendo el grito en el cielo en los medios taurinos?

- Sí que lo hice.

- ¿Sí? Pues yo no me acuerdo...

- Sí, hombre, me quejé de lo que hicieron y además públicamente. Es lo mismo que hacía mi padre. Con él llegó a suspenderse una corrida en Las Ventas por problemas que tuvo con los picadores. 

- Lo normal es que los ganaderos callen cuando les matan los toros en el caballo, ¿por qué no se quejan en serio?

- Ya te digo que yo sí me quejo. De hecho, soy el único ganadero que se queja de la suerte de varas...


En aquel momento llegó Fernández Román, lo cogió del brazo y se lo llevó a comer. No dio tiempo a que le preguntáramos más cosas ya que la conversación duró un minuto y medio. Sobre aquella corrida suspendida en 1978 ya hablaremos otro día.

Volvamos a su discurso porque, para nuestra gran sorpresa, dijo que no veía fundamental sustituir la puya triangular por la innovada. Pero, mi alma, ¿no acabas de decir que la actual es la más dañina de la historia? ¡Si precisamente la nueva pirámide cuadrangular es la solución para conseguir el mismo desgaste del toro en el empuje a cambio de menores lesiones! Por contra, afirmó que para él la clave del primer tercio ni siquiera era el peso del caballo sino simplemente que estuviera bien domado (!). Se mostró partidario de cambiar la forma del peto, que debería adaptarse al cuerpo del caballo, un poco como fue en sus inicios.



Continuó proponiendo que se midiera el tiempo del puyazo pero no sabía cómo. Pues eso es algo que hemos propuesto en nuestro modesto blog con la idea de que el presidente pudiera usar un silbato y si el picador sigue barrenando sin hacer caso, multa al canto. Ya pueden suponer que tendríamos huelga de varas caídas hasta que no se retirase la medida.

Por lo que respecta a las banderillas con punzón, sí que se declaró firme partidario ya que en toros indultados de su vacada había visto heridas que equivalían a puyazos.

De la estocada dijo que hoy todo el mundo quiere que el toro muera pronto sin tener en cuenta la colocación del estoque, por eso estoy de acuerdo en buscar una espada más letal.

Como conclusión dijo que la tauromaquia atraviesa un momento muy delicado pero que hay que actuar sin complejos: se puede adaptar a los tiempos pero sin perder la esencia, haciendo pequeños cambios sin que nada cambie.

Nuestra monumental sorpresa surgió con su última frase: no me gustaría que algún animalista infiltrado en la sala usase algo de lo visto aquí para ir en contra de la tauromaquia. Se debía de referir a las fotos que había mostrado Julio Fernández para comparar heridas producidas por las puyas, cosa que pareció no gustar nada a Martín. Él se caracteriza por nadar y guardar la ropa y por eso hay que tapar cualquier cosa que insinúe que no estamos en el mejor mundo taurino de los posibles (recuerden esta entrada).

Por la tarde se aplicaron las innovaciones del Instituto en la plaza cubierta de Alba de Tormes. Hicieron el paseíllo Chaves, El Capea y Cortés, quien, como dijimos en la primera parte, sustituyó a un Morante que se cayó del cartel a última hora aunque envió su cuadrilla. Es curioso que precisamente no viniera el diestro que está más familiarizado con estos nuevos instrumentos. 



Los maestros actuaron desinteresadamente y los ganaderos trajeron sus toros casi gratis. Los que cobraron una pequeña cantidad fueron banderilleros y picadores.

No realizaremos una crónica del evento como las habituales porque no viene a cuento. Nos limitaremos a destacar los aspectos de las lidias relacionados con los útiles innovados.

1. Era este utrero de Montalvo:


Borja Lorente se equivocó al no colocarse a contraquerencia como estaba previsto. Ahí lo tienen. Se aprecia la nueva puya, el estribo protegido y una cámara que llevaba en la oreja:


Recuerden aquí antes de seguir lo que decía Navalón sobre el estribo asesino. Esto es lo que veía el picador desde su montura:



El primer puyazo duró 11 segundos, el siguiente 14 y levantó. Chaves preguntó al ganadero, que accedió a colocar la res una vez más. En la tercera entrada el picador marró, rectificó ¡pero trasero! Sigue siendo inconcebible que teniendo el toro ahí abajo rectifiquen con la contumacia injustificable de clavar atrás. El de Montalvo salió suelto. Quedó claro que con esta puya se rectifica clavando sin problemas, otra cosa es la colocación. Observen la poca sangre, que nunca debería caer por el brazuelo sino por delante de la pata:


Los dos primeros palos cayeron al suelo y dos más se desprendieron al poco. ¿Sería un accidente o algo que falló? Lo iremos viendo.

El utrero era de mazapán, blandito y paradito pero recuerden que había ido tres veces al peto. Mucho nos tememos que con la puya tradicional, el bicho habría quedado para el tinte.


Chaves lo mató de esta estocada contraria:


Tuvo el buen detalle de prohibir la rueda de peones y comprobar cuánto tiempo tardaba en morir. Se quedó en los medios como ven abajo y contamos 48" hasta que dobló tras acercarse a la madera. 


Cachetazo a la primera... pero ¿con la nueva puntilla? Es que no veíamos la cruceta:



2. Era este toro de Castillejo de Huebra, que salió rematando con gran fiereza en el burladero. Pareció quedar momentáneamente descoordinado de remos:


Ni una gota de sangre se apreció en ninguna de las divisas:


Iturralde sí se ubicó más a contraquerencia como fue la regla tras el error inicial de Lorente. El primer puyazo casi se le fue a la penca del rabo, en el segundo no aprieta y el bicho cabecea pero sin hacer ruido por el acolchado del estribo nuevo. Termina con un tercero en el cual lo acercan porque no va y cobra atrás. Llamó la atención la poca sangre que manó aunque en mal sitio.



Se cayó una banderilla y tres veces lo estrellaron contra el burladero antes de que saliese el maestro. En la muleta se le notó un poco derrengado de atrás, quería pero no podía y, a pesar de todo, aguantó más de sesenta pases de Gutiérrez.


Fue todo por la izquierda, cosa que siempre alabamos aunque en este caso coincidía con el pitón defectuoso. Estocada corta, trasera, tendida y atravesada más dos descabellos.




3. Era un toro de Bañuelos, mogón del derecho y muy blandito:


Fue la única divisa que colocó el maestro Sales puesto que la del primer toro se cayó tras la primera vuelta y la del segundo al inicio de la faena -ya no se caerían más porque el maestro tuvo que ir a decir cómo ponerlas correctamente-. El operario colocó las demás aunque se le fueron todas al lado derecho del toro:


Nada en el primero donde no pelea y mínima señal trasera en el segundo. Se cayó una banderilla. Por cierto, digamos que estuvieron brillantes con los palos tanto José Otero como Raúl Núñez. También destacaremos que puso mucho interés en parear bien el novillero jerezano Miguel Andrades.

Cortés fue el menos afortunado con su lote. Aquí tuvo que hacer de enfermero.


Estocada recibiendo que cae perpendicular pero con los gavilanes paralelos a la columna, con lo cual no se puede calibrar la efectividad del nuevo estoque ya que en esa posición no causa daños letales.


Descabelló a la primera como ven a continuación. El toro terminó su lidia con un ojo cerrado por el golpe que se había dado contra el canto de un burladero al principio:



4. El de Valdellán no era el cinqueño berrendo previsto porque sucedió algo insólito: como el ganadero no utiliza el mueco, cuando metieron el toro diez días antes para arreglarlo, se agobió y se le desató una hemorragia interna. Murió allí dentro. Julio Fernández nos comentó que nunca había visto una cosa igual, lo que nos confirma que el uso del mueco en animales a los que se acostumbra a ello redunda en la domesticación de los mismos, robándoles gran parte de la fiereza que deberían atesorar.

Salió este sustituto, de poca presencia pero que nos deparó una prestación excelente:


                           

Observen lo que decíamos de la divisa colocada en el lado equivocado:


Lorente en el primero le pegó una paliza de casi 20". En el segundo empuja y saca el caballo a los medios. En el tercero recibe otro severo castigo y cabecea pero con celo, no para quitarse la vara. La desagradable sorpresa llegó cuando Chaves consultó con el ganadero y éste no pidió ponerlo otra vez, ni siquiera dos más, como hubiéramos hecho si fuese nuestro. No entendimos esa decisión.


Se cayeron cuatro banderillas, con lo cual ya estábamos un poco moscas. La explicación fue que las nuevas banderillas de Sales llevan un tubo dentro de otro y el de abajo porta un tapón con el punzón. Es así para que el rehilete reduzca su tamaño con el movimiento del toro, esto es, se va plegando gracias a un muelle interno. Pues justo ahí va un celo que se desprendió más veces de lo debido quizá por la humedad. Quedaron los punzones clavados pero los palos no, con lo cual el efecto no fue el deseado. Esto tendrán que mejorarlo.

Observen en el tanteo de muleta la poca sangre del toro a pesar de que había cobrado lo suyo:


A Chaves se le venía rebrincadillo pero queriendo coger la tela. El maestro lo enseñó a embestir sin pegar tirones y terminó gustándose cuando el de Valdellán se entregó:


Estocada trasera perdiendo la muleta. Tardó 15" en doblar:


Cachete a la primera. Les avanzamos que al final nos enteramos de que el puntillero de Morante no usó la puntilla innovada sino la suya y no actuó por detrás sino siempre por delante. En conclusión, la prueba de este instrumento quedó en casi nada por el capricho del peón, aunque la puntilla de cruceta sí se usó en todos los remates finales.


En el arrastre del toro arrancamos a aplaudir suponiendo que nos seguirían todos los presentes. Pues tan sólo nos secundaron tres personas más, las pudimos contar porque era fácil. Una de ellas fue Álvaro de la Calle, vecino de localidad. Como nos consta que hay lectores de nuestro blog que conocen a Álvarez, le felicitan de nuestra parte por la prestación de su toro pero le avisan de nuestra crítica por no haberlo quemado en el caballo.

5. Era un toraco cinqueño de Domingo Hernández, badanudo y gordo:


Iturralde marra al relance y clava atrás en el primero mientras el toro empuja pero sin darlo todo: 


El segundo se le va caído y el tercero fue el mejor que pegó, con el toro viniendo de lejos pero tras escarbar a gusto (aunque eso, desde Cobradiezmos, ya no hay que mirarlo). En el cuarto tardea, escarba pero ahora sí bravuconea en un arreón de manso y estrella al caballo contra la barrera. Tras la imagen que ven siguió empujando y sacó a caballo y caballero hasta la segunda raya:


La sangre le caía por ambos lados pero siempre por delante del brazuelo (vuelvan a la primera foto). El Capea decía al final que estaba sin picar. Escuchamos cómo su interlocutor sostenía que así podía haber ido cuatro veces en lugar de masacrarlo en un monopuyazo pero el diestro insistía en que para ese toro, él hubiera preferido la puya tradicional. Cuando el interlocutor le insistía en que era la forma de que el toro hubiese acudido varias veces al caballo como gusta en Francia, El Capea zanjó la cuestión arguyendo que no estábamos en Francia sino en Castilla y que a ver en qué pueblo iban a pedir que el toro acudiese más de una vez al caballo. ¿Cuántos profesionales suscribirían sus palabras? Mejor no respondemos para no desanimarnos.

Se cayeron dos banderillas antes de que el diestro tuviera que resoplar lo suyo para intentar meter en cintura al de Hernández. Pensábamos que había agotado el depósito en el peto pero repitió con una intensidad que nos sorprendió (algo tendrá que ver la puya utilizada, estamos convencidos).


Dos pinchazos escupiéndose y media desprendida y pasada. Rueda de peones con el toro refugiado en toriles cantando su condición. El Capea pegó cinco descabellos sin fe ubicándose más lejos de lo debido. Cuando ya reclamaba el verduguillo tradicional, el animal dobló. Posteriormente también se quejó de que ese descabello nuevo no le iba bien porque era muy recto y él prefería el de siempre con la curva.  Cachetazo a la primera pero insistimos en que sin la puntilla innovada.



6. Era un toro negro de Galache, facado y calzado de pies. De salida se veía que tenía las patitas de alabastro:


Lorente picó trasero en el primero pero Cortés cortó con celeridad lo que era un inicio de paliza que no venía a cuento, y es que el picador ya se levantaba sobre la montura para hacer fuerza sobre el pobre animal. Segunda y tercera entrada fueron perfectamente olvidables.

Por fin no se soltó ningún palo pero hubo algún punzón que cayó en mal sitio, menos mal que no se trataba del arpón habitual:


Nosotros no damos tanta importancia como otros a lo de llevar la boca cerrada y con el galachito se confirmó. No la abrió en toda su lidia pero caminaba al tran-tran mientras el maestro lo cuidaba amorosamente en una faena de sanatorio con la muleta por la andanada. Ya dijimos lo de la mala suerte de Cortés con sus dos ejemplares:


Se alargó demasiado porque le apetecía estar en la cara del toro. Pues en el pecado llevó la penitencia ya que asistimos a un interminable sainete para cuadrar. Pinchazo aguantando, otro malo y estocada caída trasera con derrame. El de Galache dobló en el tercio a los 15" y, como estaba muy tapado y el caprichoso puntillero insistió en ir por delante, hasta la cuarta no acertó.



CONCLUSIONES:

- Fue una lástima que ninguna estocada estuviera en su sitio para calibrar a conciencia la letalidad de la nueva espada.

- Habrá que solucionar el problema surgido con las banderillas.

- La puntilla quedó sin probar salvo en los remates finales, donde no se aprecia su efectividad.

- Los ganaderos presentes quedaron muy contentos con la prueba.

- Los profesionales, todo lo contrario. En el coloquio posterior llegó a haber un rifirrafe con mucha acritud entre el albéitar Fernández y Paco María, que dio la impresión de que hablaba en nombre del colectivo de picadores presentes.

- El toro de las ganaderías cuya tienta se centra en la muleta (las llamadas comerciales, para entendernos) también está capacitado para aguantar tres entradas al caballo. Lo de que tienen los pases contados si se los luce en varas podría demostrarse una falacia con la nueva puya.


Como colofón les diremos que si la administración no obliga al cambio de útiles en futuras reglamentaciones o a base de disposiciones adicionales a las ya existentes, no hay nada que hacer. De hecho, muchos profesionales lo ignoran todo acerca de estas innovaciones. Si fuese por ellos, aquí no va a cambiar nada. Las pruebas las tenemos en lo que decía El Capea al acabar el evento, en lo que comentó el mismísimo Victorino sobre la puya y en cómo demostraron su neta oposición en el coloquio posterior otros profesionales presentes, especialmente picadores.

La única esperanza que nos queda, al menos en Castilla y León, es Irene Cortés, directora de la Agencia de Protección Civil y Emergencias de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio. Ha demostrado sobradamente su interés en tirar para adelante con estos útiles innovados. Es la Irene buena, si nos permiten la broma, y a ella tendremos que encomendar nuestro espíritu los aficionados al toro. En cambio, los feligreses de los toreros pueden seguir sumidos en su ignorancia. Para ellos, todo lo que hemos hablado aquí les da igual mientras sus queridas figuras sigan saliendo en hombros, eso sí, entre el incienso de los críticos paniaguados, faltaría más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.