Mostrando entradas con la etiqueta Pamplona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pamplona. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de diciembre de 2025

RUIZ MIGUEL EN PAMPLONA

Tenemos la obligación de recomendarles que vean este vídeo con la comparecencia de Cañaílla en el Club Taurino de Pamplona. Pasarán un rato entretenidísimo y cuando termine se quedarán con ganas de más a pesar de los problemillas de sonido, ya verán.

Su presencia era a cuenta de este libro de Txarli Lerga:



Con la excusa del mismo, 'El Espontáneo', como empezó a anunciarse de novillero, va desgranando historias de su vida torera que harán las delicias de todos ustedes.

Empieza contando sus inicios, cuando precisamente se tiró de espontáneo a los catorce años en un festival. Fue a un novillo que era de Paquirri: 'salté directamente desde la primera fila de barrera al ruedo, volando por el callejón'.   

Luego lo cogerá Paco Ortega, que fue como un padre para él. Se emociona cuando recuerda que murió de un cáncer de páncreas el día que él toreaba por la tarde en Madrid. No quería hacer el paseíllo pero Rafael Ortega, que le acababa de dar la noticia por teléfono, le dijo que p'alante. Brindó al cielo la muerte de un toro del Marqués de Domecq que le pegaría una cornada muy fea. 'Es la cornada que he llevado con más orgullo en toda mi vida', dice con la voz entrecortada mientras se le saltan las lágrimas.



Habla del as de espadas, que fue siempre su maestro, y dice que 'cuando un día lo vi en bañador, uf... tenía todo el cuerpo cosido a cornadas y yo me preguntaba: pero ¿los toros hacen todo eso?'

Estaba montada su alternativa con Camino y Puerta pero se suspendió por la lluvia. 'No he llorado tanto en mi vida, ni cuando murió mi padre'. Posteriormente se la daría José Fuentes en Barcelona con diecinueve años (recuerden que al fino torero que fue Fuentes le dedicábamos esta entrada). Aquel día Márquez cortó un rabo y actuó también un novillero pequeño de estatura pero muy grande de corazón que fue cogido dos veces. Ahí lo tienen, se llamaba Dámaso González y lo mencionábamos aquí:



Volviendo a Pamplona contó lo del día en que se decidió por el apoderamiento de Pepe Luis Segura, 'El Medalla'. `Como no había móviles me avisaron para que bajase por la noche a la centralita ya que tendría una llamada. Bajé y era Manolo Molés, que me dijo que estaba con él Manolo Chopera porque me quería apoderar... imagínate, Chopera... Justo en ese momento me llaman de la otra cabina, la número 1, y le digo a mi cuñado que coja un momento el teléfono donde se iba a poner Chopera. Me llamaba Miguelito 'El Potra', que me dice que estaba ahí Pepe Luis y que me quería apoderar. No me lo pensé y acepté. Cuando volví a coger el otro teléfono tuve que decirle a Chopera que me acababa de comprometer con Segura. Me dijo: 'has hecho muy bien, Segura es tu hombre'. 

La foto siguiente es de una estocada a uno de Sepúlveda en Madrid:


FOTO: Botán

La anécdota es curiosa pero lo que más nos llama la atención es ver a un crítico taurino como Molés taurineando de esa manera.

Vicente Zabala le negó siempre el pan y la sal. 'A él lo que le iba eran los toreros de dinastía. Yo, que había sido albañil y repartidor de leche, no le gustaba, siempre me puso mal. Un día me invitó a comer en Málaga y vi que era una persona vacía, un hombre frío, no sé... Pero me vengué cuando lo humillé en el Wellington delante de Ordóñez, los Bienvenida y Rafael Ortega...'

No les contamos lo que hizo, ya lo escucharán. Tiene un recuerdo para el célebre toraco Estopeño de Miura: 659 kilos y por lo menos metro y medio en la cruz. 'Cuando vi una foto suya en el campo le dije a mi mujer: 'este hijop... seguro que me toca a mí...' Y me tocó pero fue muy noble. El problema es que era tan alto que yo no le veía el morrillo para matarlo...' Fue el catorce de julio de 1985, ahí lo tienen en dos fotos célebres:




De este instante que acaban de ver escribió esto Barquerito (quien por cierto ha ayudado a Lerga en la redacción del libro):



Esta foto de EFE para Toros 16 que guardábamos en nuestro archivo quizá no la hayan visto:



Y las de abajo del encierro de ese día, que hizo Mena para el Diario de Navarra, tampoco. Es de la época en que nosotros comprábamos cada día en Tarragona ese periódico para seguir la Feria del Toro. Aún los guardamos en casa:




Esto contó Vidal, quien criticó a la presidente María Soledad Elizari por otorgar la vuelta al ruedo al toro. El propio diestro mostró al final su disconformidad con ese azul (los asesores fueron Isidro Marín y Javier Lorente):

'El entusiasmo de toda la tarde por la presentación del ganado fue pálido para la que se armó cuando apareció el quinto, miurazo de miurazos, colorao, un pedazo pecho como la proa de un barco, papada inmensa que le bamboleaba entre los brazuelos, cornamentas disparatadas, anchas, vueltas y astifinas. El angelito pesaba la friolera de 659 kilos, y cuando Ruiz Miguel, que lo saludó, muy valiente y sereno, las buenas tardes le dio y todo, puso a aquel miurazo desmedido frente al picador, hasta en la peñas se hizo el silencio, los bocados de ajoarriero quedaron en suspenso por donde anduvieran en los conductos digestivos. Se temía que, del arreón, el caballo saldría catapultado a la andanada. ¿Y qué ocurrió? Pues lo contrario: el que se cayó fue el toro'.

Cada uno de los miuras acudió tres veces al caballo, no como ahora. Por cierto, el año anterior tuvo lugar una de las mejores miuradas no solamente de Pamplona sino de todos los tiempos. Seguro que algún amigo lector de Navarra la recuerda. Se llevó el premio a la mejor corrida. La mataron el propio Ruiz Miguel (oreja y vuelta), José Antonio Campuzano (saludos y dos orejas) y Mendes (saludos y oreja). El Carriquiri fue para aquel Palomero de Bohórquez que dejó escapar Emilio Muñoz.

Precisamente el maestro gaditano recuerda una tarde pamplonesa en que estaba anunciado con Antonio José Galán, quien lo convenció el día antes para correr el encierro. 'Yo no quería pero al final nos levantamos y fuimos. Cuando estábamos allí yo pensaba que íbamos a ir a la Estafeta pero Galán me dijo: 'no, hombre, no... nosotros comenzaremos a correr cuando suene el cohete y haremos sólo la parte final entrando en la plaza...' Así fue pero empezamos a escuchar gritos de '¡mariquitas, mariquitas!' y yo dije a Galán: 'Antonio, que eso va por nosotros, que nos han conocido...'


FOTO: Botán 

Compara su generación con los toreros de hogaño: 'en nuestra generación nos mordíamos, nos pegábamos bocaos... ahora se dan besos y se tocan el culito antes de la corrida...'

Se pone muy serio cuando le preguntan por el toro actual: 'es mucho más noble y obediente que antes, se para cuando tú le dices que se pare... Los de antes eran más violentos, no tenían ritmo ni clase, eran más salvajes que ahora... Los ganaderos han criado un toro que aburre al espectador; es que muchas veces pienso en los que han pagado una entrada y veo que aquello es un calvario... Se marchan aburridos de lo que han visto, se van vacíos, desilusionados... Antes en el tendido se pasaba más miedo que ahora, eso es una realidad; antes salías de torear con el vestido partido y lleno de sangre... hoy torean con la gomina y vuelven al hotel con la misma gomina...'

La peor alimaña de Victorino que mató fue un Pocapena en Madrid: 'yo no he visto un toro más fiero y con más mala leche que aquél... si me coge, hoy no estaría aquí hablando. Le corté una oreja, pero en cada muletazo que le pegué veía la muerte. Tengo su cabeza en casa. Yo creo que hasta el taxidermista cuando lo disecó se asustó, te lo juro...' Fue en esta corrida:



Este fue el balance del festejo. Ese quinto que Vidal reputa como bravísimo se llamó Veloso:

Toros de Victorino Martín, desiguales de presencia, que en general dieron buen juego; bravísimo el quinto, muy manso el tercero. Ruiz Miguel, único espada. Estoconazo (petición y vuelta). Estoconazo (oreja). Dos pinchazos, otro hondo, rueda de peones y descabello (aplausos y saludos). Estocada ladeada (oreja). Pinchazo y bajonazo en la suerte de recibir (petición y vuelta con protestas). Pinchazo y estocada atravesada (aplausos). Salió a hombros por la puerta grande.



Recordó también un castaño de Miura en Dax, que había estado con las vacas y en el que el mayoral confiaba mucho: 'se quitaba el palo del picador y luego hubo que cambiar el segundo tercio sin ponerle una sola banderilla, ni siquiera pudo Juan Luis (El Formidable, recuerden nuestro homenaje aquí). Manolo, el mayoral, no sabía dónde meterse después de la corrida'.



No nos despediremos sin anotar cómo toca los costados a los críticos paniaguados cuando dice: 'la crítica de entonces sí que era crítica. Si yo nazco ahora... con el toro de hoy y los críticos de hoy... que hoy no hay críticos, ¡que son amigos...!'

Durante el entretenido coloquio alguno de los presentes alabó la buena memoria del maestro pero cuidado porque a veces le falla. Lo avisábamos aquí cuando repite a menudo que toreó cinco tardes seguidas en Bilbao. Pulsen porque les sorprenderá comprobar que no fue así y que es otro torero quien ostenta ese récord (y no es Gallito).

También le falló la memoria al bueno de Paco durante una retransmisión televisiva cuando dijo que había cortado un rabo a un toro de Veragua en Tarragona, a veinte metros de donde escribimos esto. No: cortó sólo una oreja. Fue en un mano a mano con José Nelo en el debut como ganadero de Tomás Prieto de la Cal tras la muerte de su padre (sepan que Pepín Jiménez se cayó del cartel cuando vio los toros en los corrales). Lo contábamos aquí.

Parece mentira que este Ruiz Miguel de Pamplona sea el mismo que comenta las corridas en Canal Sur, ¿verdad? ¿Cuál es el Cañaílla auténtico, ese patético de las retransmisiones televisivas o el genuino de coloquios como éste? No nos cabe ninguna duda sobre la respuesta pero es que lo suyo en televisión... Bueno, dejémoslo aquí para que no nos venga mal sabor de boca ya que tras ver el vídeo quedarán encantados, igual que nosotros. Es el recuerdo que queremos tener del gran Ruiz Miguel.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



domingo, 9 de julio de 2023

FERIA DE PAMPLONA, 2023 (2). ESCOLAR: BRAVURA, CERO

Saben que nosotros estamos chapados a la antigua y seguimos midiendo la bravura de los toros en el caballo. Pues ayer, de lo que se dice bravura, los escolares no demostraron ni tanto así. Pero es que los taurinos, que la miden sólo en la muleta diciendo que el peto está sólo para ahormar, dirán lo mismo.

Es verdad que la bravura es muy difícil de contemplar en toda su extensión pero nos quedamos con las ganas de haber visto un detalle, un fucilazo, una chispa... Nada, no hubo nada.


FOTO: Eduardo Buxens

No estaba prevista la presencia de Escolar en Pamplona tras su fiasco del año pasado. Por circunstancias que no comentaremos repitió y mandó una corrida toda cárdena, seria por delante, menos que mediocre en varas como decíamos antes pero para estar siempre con los cinco sentidos ante ella. El único que se aproximó a la alimaña fue el primero de Jiménez. El resto, malajes pero sin ser asesinos.

No se notó gran diferencia entre los dos que eran cinqueños y el resto de cuatreños. En cambio, recuerden aquí que en Madrid sí que había sido muy notoria. La corrida quedó en mano a mano porque Robleño resultó corneado en su primero.

Les avisamos de que no queremos comentar nada de los dos últimos toros porque la señal llegaba entrecortada. Hemos esperado a ver si los de Mundotoro.tv colgaban la corrida en diferido pero van pasando las horas y seguimos sin poder acceder.




ROBLEÑO. El primero tenía casi seiscientos kilos, sin exageraciones antediluvianas en la cara pero astifino.

Mediocridad del toro y vulgaridad insultante del piquero en varas. Bien Fernando Sánchez de poder a poder.

Nos extrañó que decidiese torearlo en la raya cuando quizá lo mejor hubiera sido abrirlo. Pues en la primera tanda tras la de prueba lo hirió con el pitón derecho pero en el muslo izquierdo. Tenía dos cornadas menos graves, una le afectaba la femoral.



FOTO: Eduardo Buxens

Del Álamo hizo acto de presencia y le pegó una media seca saliéndose. La necedad de no querer apuntillar por detrás como debería ser la norma levantó al toro, que murió tras dos descabellos.


FOTO: Eduardo Buxens


DEL ÁLAMO. Su primero, cinqueño, era agalgado, cornipaso y con papada. 

Sandoval pequeño obedeció la orden del maestro y barrenó bien a gusto y muy trasero las dos veces.

El toro embestía con la cara a media altura pero era de una tontería que dejaba en muy mal sitio a los que cantan las bondades de los toros cinqueños (es que éste estaba a punto de cumplir seis). Entera trasera y caída, saltando, tapando la cara y cortando una oreja totalmente de pueblo.



El sexto fue éste de cuya lidia ya hemos dicho que no podemos hacer un comentario como Dios manda:



Sí diremos que a la hora de matar pegó un pinchazo escupiéndose y esta entera desprendida alargando el brazo con habilidad.




JIMÉNEZ. Demostró gran disposición. Se fue en su primero a porta gayola suponemos que con la preocupación del salmantino al ver que cualquier percance lo dejaría con seis toros para él. Estuvo más de dos minutos arrodillado porque el toro no salía.

Por fin lo que irrumpió en la arena fue un pavo cornivuelto que le pasó por encima. Entre la cara y los ijares chupados tenía estampa de la época de Bombita.



El toro se dejó pegar una lanzada trasera y se fue suelto. En el segundo le echaron el caballo encima para hacerle dos agujeros más mientras se repuchaba. Fue un auténtico desastre.

Mientras Chacón cerraba al toro excelentemente a punta de capote, el realizador, que va de artista y en cada retransmisión comete errores de bulto, se dedicaba a enfocar a la torcida.

El toro se había parado en el segundo tercio y ante la muleta se convirtió en el de Guisando. Eso quiso decir que se dedicó a pensar dónde estaba el muñeco. Jiménez se plantó delante de él con valentía pero el toro era reconsagrado. Nada que reprochar.



Comete su habitual error de perfilarse muy lejos, cosa que con un toro orientado es un suicidio. Pinchazo, bajonazo y a otra cosa.


FOTO: Eduardo Buxens

El segundo que mató era cinqueño, veleto, rabicorto y con expresión de malas pulgas en su cara:



Sandoval grande clavó muy mal, contrario y caído pero no apretó por orden del diestro. En el segundo el escolar se fue suelto con su tendencia marcada de inicio a querer irse a vivir a la madera.

Excelente Chacón y en cambio muy mal Perico toda la tarde con los palos.

Jiménez anduvo muy decidido y vio que si no le dudaba, el toro tragaba sin problemas, además llevando un viajecito al paso. En un momento dado se confió y el toro le pegó un puntazo con el cuerno derecho que quedó en contusión. 



A partir de ese momento el de Escolar se dio cuenta de que se estaban riendo de él con una tela roja, o sea que por la izquierda le dio otro susto. Se equivoca volviendo a armarse lejos y encima en la suerte contraria. Al pinchar se golpeó con el pomo de la espada en la frente, como se aprecia en la instantánea de Emilio Méndez. Después, media y descabello. 



Del tercero que mató les dejamos con esta imagen. Dio la vuelta al ruedo.




Corrida bastante olvidable, sin un átomo de bravura. Fue curioso ver al final que el único que se retiraba por su propio pie era Del Álamo. Robleño ya había sido operado y evacuado y a Jiménez le estaban mirando el puntazo.

No creemos que repita el año que viene. Apunten ustedes los nombres de La Quinta o Pedraza de Yeltes para venir en su lugar. A ver si acertamos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


sábado, 8 de julio de 2023

FERIA DE PAMPLONA, 2023 (1). LA PALMOSILLA: LAS FIGURAS SEGUIRÁN ESPERANDO

Cuando se anuncia esta vacada siempre tenemos la ilusión de que salga una corrida como la de su debut aquí en Pamplona en 2019. Seguro que no es eso lo que quiere el ganadero pero es que da la casualidad de que nosotros queremos lo contrario que él. Recuerden pulsando aquí el pugilato que mantuvo con Prieto de la Cal en esta misma ciudad hace tres años, cuando dejó clara su filosofía. 

La corrida fue desigual de presentación pero siempre con gran seriedad, a pesar de que no podemos garantizar que no hubiera boliche. 


FOTO: Jesús Caso

Nada en varas, todo auténticos simulacros quitando la masacre que ordenó con vileza Rafaelillo a su segundo. Ninguno tuvo mala idea y ninguno remató en los burladeros. En la muleta fueron desaboríos sin excepción. Destacaron en los extremos la casta del tercero y la bondad monjil del último. Tanto al ganadero como a los televisivos el toro que menos les gustó fue el tercero. En cambio a nosotros, al revés. Es lo que tiene el diferente cristal con que se mire esto de la tauromaquia.


FOTO: Javier Bergasa

RAFAELILLO. Recibió a su primero de rodillas en tablas, era un castaño listón, bocidorado y corniabierto, casi playero. Penoso como director de lidia en el primer tercio, que fue un simulacro porque el juampillo estaba ya ahogado.

El toro iba y venía con un pequeño calamocheo y aguantándose de pie a duras penas. El torero iba y venía demasiado acelerado mendigando el triunfo. La cosa no tuvo ningún interés. 



Estocada caída, sin puntilla pero tapando la cara, cosa que antes Rafaelillo no hacía. Total, sólo se lo valorábamos en este insignificante bloc,  como pueden recordar aquí, por ejemplo.



El cuarto era bizco del izquierdo, un castaño carinegro, enmorrillado y listón, de 595 kilos pero muy vareado.

Collado pegó un puyazo absolutamente canallesco e ignominioso recargando y barrenando, en la línea que han mostrado toda la vida los picadores de Rafaelillo. En el segundo se vio clarísima la orden del diestro de volver a barrenar con bellaquería, esta vez casi en el lomo. Fue una carnicería abyecta que pasó desapercibida para los comentaristas televisivos, muy entretenidos hablando de Hemingway e informándonos de las repetitivas canciones de las peñas.

Tras ese primer tercio escandaloso tuvo la desfachatez de brindar el toro al público. El pobre animal claudicaba después de haber pasado por la picadora de la banda del castoreño. A punto estuvo Rafaelillo de tener un buen susto en un pase de pecho tal como comentábamos en la entrada anterior ya que se vio el pitón en el corbatín.



Quería calentar al público a toda costa pero no había manera porque estaban todos con la boca llena. Anduvo de nuevo acelerado, utilizando la muleta como si estuviese en un portaviones haciendo señales a un F-16.

A la primera no tapó la cara pero pinchó. A la segunda pegó el telonazo aunque hundió la espada trasera y desprendida. Luego se quejaba en el callejón de que el toro se había parado olvidando la bajeza con que lo había tratado en el primer tercio.


ESCRIBANO. Recibió a su primero a porta gayola. Era un toro negro zaíno, un poco ensillado y cornidelantero, de pezuñas gruesas.



Primer puyazo musical del que sale huyendo y segundo donde mete un poco el riñón recibiendo una barrenada trasera.

Tuvo mérito un segundo par del maestro ya que lo inició hacia afuera pero en seco cambió la carrera hacia adentro. Es éste:



El toro era soso y desaborío pero sin maldad. Escribano no tuvo ni para empezar con él pero no hubo ningún lucimiento. El problema fue que pinchó cinco veces, todas en sitio muy feo, con su mal estilo de alargar el brazo y pegar el telonazo. Dos descabellos.

Volvió a porta gayola en el quinto, que era un castaño albardado, bragado, listón, bociblanco y cornalón. Era más largo que un San Balandrán:


FOTO: Jesús Caso

Muy mal Escribano permitiendo el relance del que el toro sale suelto aunque ordenó no pegarle. De hecho resultó todo el tercio un nuevo simulacro.

Lo aplaudieron igual clavando a toro pasadísimo que cuadrando en la cara. La plaza, sin ningún criterio. En el tercero pegó un quiebro a lo Menuhin muy ajustado y sin que le tirasen toallas y capotes desde la barrera como tantas veces:



Este toro lo brindó al público con razón porque había sacado muchos pies en el segundo tercio y nos las prometíamos todos muy felices.

Empezó de rodillas en el platillo. El juampillo era un poco mirón, la sorpresa fue que en la segunda tanda sacó la lengua, empezó a acusar asfixia y se diluyó. Vimos que una banderilla había caído muy baja en su costado derecho, ahí la ven. Recuerden lo comentado aquí.



Pinchazo perdiendo la muleta que escupe y entera trasera con el brazo elástico y con telonazo. Tres descabellos y lamentaciones del maestro al cielo por pinchaúvas.


VALADEZ. Su primero era negro listón, un poco chorreado en morcillo, cornialto y cornidelantero, de mazorca gruesa.

Huye en el primer puyazo y se repucha en el segundo sin recibir castigo. En el quite hizo lo mejor en cuanto a estética de toda la tarde, esta media:



No entendimos qué vio para brindar al público un toro que pegaba el tornillazo y viajaba con cierta violencia. El diestro no le volvió la cara pero no pudo con él. Terminó con manoletinas de rodillas de mucho riesgo porque el toro estaba tan entero como cuando empezó la faena. En la imagen se aprecia que no embiste como un norit:



El toro se le arrancó cuando se armó para demostrarle que ni de broma le había ganado la pelea. Le pegó un bajonazo trasero muy ovacionado por el graderío. Buena muerte del toro en los medios.



El sexto tenía 610 kilos que no aparentaba porque era largo y con poco jamón atrás, castaño, bien encornado y astifino.

El toro era blandito de remos y justito de fuerza de manera que Sandoval pequeño no le tapó la salida ni lo apretó, ambas cosas son raras en él. Fue un nuevo simulacro en el caballo. Muy mal la alcaldesa cambiando el tercio con tres palos cuando saltaba a la vista el escaqueo de Azuquita.

Tuvo un susto de inicio al torear de rodillas por la espalda. Luego se vio que el toro era un amiguete, simplemente pasaba por allí con distracción, con bobería y sin casta. Esta vez el hidrocálido estuvo por encima de su enemigo.



Entera desprendida y trasera ejecutada a toda velocidad con el palmosillo arreando hacia afuera porque quería morir en los medios. Al final lo cerraron y entregó su vida en tablas al tercer descabello.

El ganadero dijo que los tres primeros no le habían gustado nada pero los tres segundos, bastante. Afirmó que el cuarto había tenido clase, que el quinto había sido completo y que el sexto, muy noble. Aseguró que si no llega a ser por los fallos a espadas se hubieran cortado cuatro o cinco orejas.


FOTO: Jesús Caso

Hombre, en esta plaza cuya seriedad está por los suelos le daremos la razón en lo de las orejas. Por lo demás, la pena nuestra fue que no salió una corrida como la que decíamos de 2019 que pueden disfrutar recordando aquí. No obstante, tampoco fue una borregada.

Lo que está claro es que las figuras, visto lo visto, seguirán sin pedir sus toros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

martes, 14 de julio de 2020

FERIA DE SAN FERMÍN, 1973: EL BARRO DERROTÓ A HITLER PERO NO A GALÁN

Ésa era la teoría del jefe de la Legión Valonia, el obersturmbannführer-SS Léon Degrelle, que hizo toda la campaña de Rusia. Sostenía que a Hitler no lo derrotaron en la Unión Soviética ni los rusos ni su invierno sino el barro. Lo cuenta el autor de 'Las Benévolas' en el libro 'Lo seco y lo húmedo'. A Antonio José Galán, el peluquero de Bujalance, el fango lo encumbró en Pamplona cuando se levantó embadurnado para ver cómo el miura Importuno rodaba sin puntilla a sus pies tras haberlo volteado en la suerte suprema:



Estaba cubierto de lodo por la tormenta que descargó durante la lidia de aquel sexto toro en la feria de San Fermín de 1973. De ello se cumplen justo hoy cuarenta y siete años.

Galán había nacido en la cordobesa Bujalance pero desde pequeño vivió en Fuengirola. De allí es hijo adoptivo, igual que Juan Gómez, Juanito. Ambos tienen su estatua en la bonita localidad malagueña:



El as de espadas fue quien lo inició en el toreo gracias a la amistad que tenía con su padre. Por eso dejó la profesión de peluquero de señoras en la que nos lo imaginamos con su simpatía natural y su sonrisa luminosa dando palique a sus clientas mientras lavaba y marcaba. La había aprendido de su madre. Sus hermanas regentaban sendas peluquerías donde el maestro seguía yendo a ayudar cuando las corridas se lo permitían.

Los aficionados que nos leen desde la bendita tierra peruana igual recuerdan el desafío en directo en su televisión entre el mejor peluquero de Lima y el diestro. Peinaron a dos mujeres famosas y salió claro vencedor el de Bujalance. Si no andamos errados, fue en el invierno de 1971.



Otro que también se dedicó a la peluquería fue Paco Alcalde. Y nos viene de perlas el recordarlo para enseñar a ustedes este sensacional par que puso a un pablorromero en san Isidro de 1976. Dámaso es testigo desde el callejón:




Se presentó nuestro maestro de novillero en la Maestranza para cortar tres orejas. Fue el 24 de mayo de 1970, junto a El Cazalla y Antonio Rojas. Los novillos fueron de uno que será su apoderado, Martín Berrocal (antes de que pegase el fincazo a su propio yerno con Cerro Negro). Al tercero, el de su presentación, Galán entró a matarlo con un pañuelo. El Cazalla se picó en el cuarto y le enterró la espada sin muleta:




La alternativa se la dará otro torero bajito, bullidor y bravo como él, Miguel Márquez. Con 23 años, se la confirmará Miguelín en Madrid el 16 de mayo de 1972 ante Curro Romero y con toros con mucha cara de Samuel:



El segundo fue condenado a banderillas negras, no fue éste:




A Galán le llamaban El Loco por tirarse a matar sin muleta, como hizo ante el miura de Pamplona que comentábamos. Pero, señores, cuando mataba ortodoxamente, estamos ante uno que hoy daría lecciones en la suerte suprema a cualquiera de nuestras grandes figuras del Belén. Insistimos: a cualquiera de ellas. Observen esta instantánea matando a Tejero, el de su alternativa: 



¿Qué me dicen? Magistral, ¿eh? Cambien su cara por la de Camino, Rafael Ortega, Ostos o quien quieran. Nosotros lo comparamos con Martín Agüero:



¿Qué? Suban y bajen con el cursor de una instantánea a la otra y ya me dirán.

Al pobre Galán los toros le pegaron muy duro y no fue precisamente por esas estocadas sin muleta. Salvo error, se llevó once cornadas en diez años y la mayoría de ellas, graves. 



Una muy fea la recibió espoleado por el público madrileño cuyo sector protestante lo increpaba el día de su mano a mano con Ruiz Miguel en la corrida de la Prensa de 1974. En esta foto de aquella tarde, se disponen a hacer un quite por chicuelinas al alimón. Observen que Ruiz Miguel coge el capote mucho más corto:  



Los del 7 habían negado el pan y la sal a ambos toreros (Ruiz Miguel llevaba dos orejas del quinto tras estocada baja y Galán una del cuarto). Venían algunos espectadores calientes por los tres primeros toros terciados y algunos pitones sospechosos. Incluso desde el polémico tendido habían coreado el '¡ignorantes, ignorantes!' al resto de la plaza, grito que ha pasado a la historia pero que llegó a ser popular. Antes de saltar el sexto, Galán salió al tercio, se giró hacia los protestantes y se llevó el índice a la boca para reclamar silencio mientras se giraba para irse a porta gayola:



Fue con tan mala suerte que el de Benavides se le frenó delante:



Lo buscó y le pegó una grave cornada de 20 cms. en el pecho que le tocó la pleura:





Ese año de 1974 mató 32 corridas sólo en el mes de agosto, ustedes mismos. Lo llevaba Recondo, que le puso un avión para traerlo de Madrid al Puerto y hacer dos paseíllos el mismo día.

Con Paco se anunció mano a mano en Madrid más veces. Por ejemplo, en el san Isidro de 1975, cuando sufrió otra cogida en una accidentadísima corrida que les contaremos en otra entrada. Todos acabaron en la enfermería, ¡hasta el sobresaliente! 

Repitieron ambos en 1976 en una concurso con toros de Juan Pedro, Miura, Atanasio, Palha, Pablo Romero y Victorino. Este es un natural de Galán aquel día. Observen el palillo cogido por el centro, cosa muy rara de ver hoy en día porque para hacer eso se necesita valor:



Vámonos ya a Pamplona el día del barro. Es el 14 de julio de 1973 y se anuncian toros de Miura para José Fuentes, Manolo Cortés y Galán. Miren esta extraña foto con su cuadrilla antes del paseíllo. Va de verde botella y oro y está curiosamente sentado:



No está de pie porque le dolía la cornada que en la misma plaza, el día del santo, le había propinado uno de Guardiola. Había insistido en torearlo por un pitón derecho complicado y el toro lo cogió dos veces. La segunda le dejó una cornada menos grave en la ingle. 



'Quise torearlo por la derecha cuando no debía porque estaba imposible'. Se apalabró a Simón para sustituirlo porque nadie pensaba que el día 14 se iba a presentar en Pamplona. Pero estaba claro que sí cuando entre una y otra corrida, había bajado a torear a Marbella. 

Los miuras salieron suavones y blandos. Recibieron nueve varas entre los seis. El diestro cojeaba visiblemente por momentos. Queremos creer que era por un sincero dolor y no como hacía el abogado Robert Taylor en 'Chicago, años 30' cuando renqueaba ante los miembros del jurado para despertar su compasión y predisponerlos a su favor.

En su primero, brindó al sol, toreó de rodillas y mató al toro sin puntilla: dos orejas, petición de rabo, dos vueltas al ruedo y bronca al presidente. El toro le puso los pitones en el pecho varias veces, la última en la estocada:



Fuentes se había llevado dos broncas y Cortés, una. Pero en el quinto el de Gines cortó una oreja protestada mientras el cielo se ponía negro como el carbón. Antes de salir el sexto se desató la tormenta con un aguacero monumental entre rayos y truenos. El respetable huía de los tendidos mientras el miura negro de nombre Importuno ya chapoteaba en el ruedo.

Clamor tras ver que el maestro le pegaba cuatro verónicas rodilla en tierra ignorando las estremecedoras condiciones meteorológicas.

Galán brindó al público, se descalzó y fue a la guerra igual que la Wehrmacht contra el ejército rojo en la estepa rusa embarrada. El toro lo arrolló en los primeros compases y él mismo se hizo el quite rodando por el lodazal. La muleta debía de pesarle dos quintales, de manera que, tras aprovechar la embestida bonancible del toro, la arrojó con despreocupación para tirarse a matar sin ella. Salió volando por la penca del rabo y aterrizó en el barro. Se levantó con el tiempo justo de ver cómo el miura rodaba sin puntilla.

Esta vez, el presidente enseñó tres pañuelos blancos a la vez. En el Diario de Noticias, el recientemente fallecido Carlos Polite, que había abandonado su localidad de barrera para guarecerse en la grada, dijo:

'Concedimos al de Bujalance las dos orejas, el rabo y, si se empeña, el solomillo del toro'



El ABC titulaba así:



Y Zabala en la crónica decía esto:

'No sé si lo que ha sucedido es verdad o lo he soñado. Confieso que ha sido lo más sinceramente emocionante que he visto en mi vida'

Por cierto, ese Importuno-25 se llevó el premio Carriquiri completando una serie inigualada de cuatro consecutivos. El año anterior lo había ganado León-39, el siguiente lo obtuvo Galguito-9 y en 1975, Aguijito-66. Otro dato histórico es que una semana después del triunfo del peluquero, Ocaña ganaba el Tour y Pedro Torres la montaña.

Hubo invasión del ruedo como si estuviéramos en Murrayfield. Cogieron a Galán y se lo llevaron a hombros bajo la lluvia. En el diario monárquico cometieron el gazapo de poner que se tiraron al ruedo para llevar en hombros al maestro 'cien mil personas'. Ahí sobraba el cien...



Ruiz Miguel, quien tantas tardes compartiera cartel con nuestro protagonista, decía esto de él a Molés:

'Yo le decía que si se quería tirar a matar sin muleta, que lo hiciera en su segundo, ¡no en el primero! Pero él venía y me decía "mira Cañaílla, no seas torpe, aquí cada uno tiene que jugar sus cartas; yo juego las mías... a ver si tú eres capaz de entrar a matar sin muleta". Me cabreaba mucho cuando se tiraba sin muleta en su primero y se iba para adentro pero a veces la verdad es que el toro suyo que me tocaba matar luego me servía porque los míos habían sido malos. Una vez comíamos en mi casa el maestro Miguelín, Galán y yo y, cuando Miguel vio las cabezas de los toros en la pared, me preguntó: "Paco, aquí hay alguno de los que te dejó éste, ¿verdad?" Y él le decía: "maestro, no eche usted más leña al fuego, hombre". La verdad es que yo a Galán lo recuerdo con mucho cariño y con muchísimo respeto, fuimos compañeros y además muy amigos'



Esta foto de abajo es en Lima, el invierno de ese mismo año de 1973. Parece que se haya tirado a matar sin muleta pero lo hizo con esa almohadilla que ven en el suelo. Hubo que operarlo en la enfermería porque se cortó un tendón de la mano derecha con el estoque:



El alboroto más grande que ha habido en la plaza de toros de Tarragona, a veinte metros de donde estamos escribiendo, lo protagonizó él. Tras una faena de las suyas se pidió el rabo pero el presidente sólo concedió las dos orejas soportando una bronca monumental. El alguacilillo, apodado 'Gasolina', se las entregó. El maestro las cogió y, sin mirar al palco para dar las gracias, las lanzó desde la raya estrellándolas con violencia contra la barrera. A ello siguió un gesto con el brazo dirigido al palco mandándolo a quel paese entre la algarabía del respetable.



Ya saben que el pobre Galán se mató cuando su Mercedes 350 se saltó la mediana en una carretera alavesa. Murió también el banderillero Francisco José Losada pero se salvó su hijo David, de 16 años, a quien precisamente acompañaba después de torear en Bayona. Con el tiempo, Enrique Ponce confirmaría su alternativa el día de san Isidro de 2014:



Ha sido de los toreros de quien nadie habla mal. Reconocía que le perdía su temperamento y que a veces se aceleraba atropellando la razón. Le gustaba torear clásico pero 'si de veinte toros me sale uno que me permite torear como me gusta, ¿qué hago con los otros diecinueve? Tengo que cortarles las orejas como sea'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.