Si estos tres aburrieron a los pobres toros, imagínense a nosotros. Fue una gran pena porque salieron los de Lagunajanda con ganas de colaborar, sin hacer un mal gesto, trotando y galopando con júbilo, deseando que los toreasen bien, pero se estrellaron contra la terna de picapedreros que les tocó en mala suerte, dicho sea sin intención de ofender.
Corrida cinqueña, con cara excepto el primero, con una media de 555 kilos, con juego aceptable en el caballo y con los seis dignos de mucha mejor suerte en la muleta a pesar de que casi todos eran altos de agujas, para que luego digan. Las figuras se hubieran dado con un canto en los dientes si les sale este ganado. Los tres de ayer vieron pasar por delante de sus narices la bandeja con las doce orejas sin que supiesen coger ninguna.
Su juego fue éste: primero, parado; segundo, muy bondadoso; tercero, desaprovechado por Adame; cuarto, desaprovechado por Escribano; quinto, destoreado por Adame y sexto, por encima de Peñaranda.
ESCRIBANO. Su primero era un negro mate, un poco astracanado, veleto y alto. Las fotos son del maestro Moore:
Escribano fue ganando terreno al toro andando pero cuando se paraba, veroniqueaba con la pierna atrás. Descabalgó al piquero sin recibir castigo y fue correcta la actuación de los monosabios aguantando al caballo. En el segundo, poca cosa aunque no trasera:
Muy tramposo con los palos el maestro pero muy aplaudido, cómo no, que estamos en Madrid, hombre:
El toro había sacado buen tranco en banderillas, recuerden su mínimo castigo en el caballo. El problema era sus manitas de cristal. Su humillación quizá merecía algo mejor que pegarle pases, que es lo que hizo Escribano. Presentaba así la muleta:
Telonazo marca de la casa para pegar un navajazo lamentable más una casi entera trasera con este gañafón del toro:
Al cuarto lo recibió a porta gayola. Su capote está muy poco almidonado, cosa que se agradece a pesar de esa vuelta color crema:
Era uno negro listón, zarco, con gruesa penca y con dos velas:
Muy mal Peña, atravesando el equifante y pinchando en el espinazo dos veces, con el toro que se va de allí. En el tercero huye al hierro y en el cuarto se suelta. Es otro picador con una buena fama desconcertante.
Escribano siguió dando queso:
Chicharrinas de inicio que agotaron bastante gasolina del depósito. El torito se venía muy contento y miraba al sevillano como preguntando: 'Manuel, ¿no me vas a dar ni un pase bueno?'
La respuesta fue que no. Estocada trasera hasta el pomo y a otra cosa.
ADAME. Su primero era un colorado ojo de perdiz, listón, anteado, lavado de pies y bien encornado:
Lo recibió por delantales, en los que no hay hondura pero los preferimos antes que las verónicas de pasito atrás. Primer puyazo del que lo sacan rápido por orden de Adame y en el segundo, alfilerazo. Absurdo insistir en señalar un tercero porque González negó el cambio digitalmente:
Toro muy noble y alegre, queriendo coger la tela. Qué buen vasallo si hubiere buen señor. Es que el mexicano destoreó con avaricia, nada nuevo:
En ambiente de velatorio se perfila en Torrelodones para recibir pero pincha, luego a la carrera vuelve a pinchar y después, media tendida y caída más dos descabellos:
El quinto era un negro azabache, apretado de carnes, acarnerado y cornilevantado:
Picaba el comandante del batallón blindado pero en el primero no pudo clavar por el cabeceo del toro. Desastre en el segundo pinchando aceitunas de nuevo y carioqueando con descaro cuando por fin clava en mal sitio. En el tercero le pincha en el espinazo y vuelve a marrar. Menudo recital, jefe, ¡muy mal! Su chaquetilla es bonita pero igual le sobra el oro:
Inflación inicial de pases por alto, inadecuados de todo punto. Después intentó el tiovivo pero le salió peor que a Morante. Posteriormente enseñó pico y escondió pierna a partes iguales desesperando al toro:
Total, nada. Bueno, sí, que nos hizo reír un fulano cuando le gritó: '¿te queda mucho?' Dos toros de oreja en Madrid que se le fueron por el desagüe. Entera ladeada con un telonazo monumental. Vean el estaquillador completamente horizontal cegando al toro:
PEÑARANDA. El año pasado compartió cartel en la novillada con Jarocho, ausente este año por motivos que ignoramos. Confirmó con este castaño, bragado, meano corrido, axiblanco, listón, astracanado, anteado y corniapretado:
Verónicas de paso atrás antes de un primer puyazo testimonial pero un segundo excelente de Pedro Pío. No es trasero, no tapa la salida, no recarga y mantiene el brazo quieto, sin barrenar, de manera que el toro se castiga solo. ¿Tanto cuesta hacer las cosas bien?
Esa imagen que han visto fue lo único bueno de la tarde. Peñaranda anduvo muy premioso con un toro que repetía de cerca. Enfrió el ambiente y eso que el animal casi se toreaba solo. Duró tres tandas o porque se aburrió como nosotros o porque le hizo daño una banderilla clavada en el agujero del puyazo.
Sigue matando igual de mal que de novillero, saltando a lo loco. Media tendida más cuatro descabellos.
El último era un pavo castaño anteado, bragado y meano, un poco bocidorado, largo, con leña cornivuelta:
Romero marró pero luego no barrenó ni tapó la salida. En el segundo, mal, trasero y ahora sí, tapando. El toro se va.
Otro toro pronto y embestidor, seis de seis. No seremos tan malvados de recordar a Jarocho de nuevo pero es lo que nos venía al magín. Poca cosa nos demostró el confirmante.
El siete estuvo paciente y piadoso quizá por la somnolencia imperante. Nueva estocada que se va caída y con el salto olímpico. Inconcebible petición afortunadamente no atendida:
Volvimos a las andadas con casi dos horas y media de bostezo permanente. Nosotros en casa nos echábamos las manos a la cabeza viendo cómo los toreros tiraban a la basura todo este material que era ideal para hacer el toreo güeno.
¿Qué debían de estar pensando los propietarios de la vacada viendo exactamente lo mismo que nosotros? Se morderían los puños de rabia y desesperación. Y encima tendrán que callar porque aquí están todos comiendo en el mismo pesebre. Como nosotros no comemos ahí les decimos lo que hubo, salvo mejor opinión de nuestros desocupados lectores en la sección de comentarios.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




























































