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lunes, 12 de febrero de 2024

VERÓNICAS DE PASO ATRÁS EN VALDEMORILLO

¡Faenón!, ¡cumbre!, ¡obra de arte!, ¡Juan Ortega libera su alma!, ¡gloriosa tarde!, ¡auténtico viaje emocional!, ¡goce para los sentidos!, ¡inolvidable!, ¡alimento espiritual!, ¡orgasmo pleno!, ¡hizo rugir al tendido con su recibo por verónicas a su segundo!... ¡Alto! Por ahí no pasamos. Discrepamos al cien por cien con tan fastidiosas lisonjas pero especialmente con la última.

Por supuesto que el público tiene todo su derecho a rugir viendo torear como guste pero esas verónicas de Ortega fueron todas de paso atrás. Como alguna vez nos han preguntado qué es eso, estamos ante la ocasión de que lo aprecien aquéllos que no lo tengan claro a pesar de que intentábamos explicarlo aquí. Va también por los que se dejaron llevar por el rugido valdemorillense del tendido.


FOTO: Luis Sánchez Olmedo

Vayan a este vídeo y fíjense en la pierna de dentro. Debería ser ésa la que estuviera fija mientras se adelanta la de salida. Ortega lo hace al revés, asienta la de salida y cuando llega el toro retrasa la del interior para componer la figura:



Está atentando contra la hondura del lance practicando un alivio con objeto de arriesgar menos... y estamos seguros de que él es consciente de ello aunque no lo reconocerá en público.

Precisamente por eso lo censuramos. Tanto él como Vargas saben que tiene técnica y categoría para veroniquear de lujo y aquí nos ofrece bisutería. Y todavía tiene más delito cuando el de Cuvillo embiste de salida como si le hubieran pegado en el chiquero cuatro puyazos recargando. Si se fijan en las rayas, el diestro gana terreno al toro pero eso no lo disculpa porque lo puedes ganar a la vez que te limitas a componer la figura. Hay que ganarlo con la pierna de salida y no dando un pasito después de haber hecho la postura para salir bien en la foto.




Respecto a la faena de muleta, pulsen aquí para ver que da gusto cómo corre la mano al final de la misma a la vez que da lástima la actitud del toro. Si en el recibo capotero venía bien picado del campo, a estas alturas es ya una auténtica alma en pena.

El propio maestro decía que al toro le faltó querer un poquito más. Ya ven que el bueno de Juan podría haber cursado la carrera diplomática además de la de ingeniería. En cambio, está claro que la diplomacia no es lo nuestro. No obstante, el diestro es más honrado que los críticos paniaguados, para los que había clase, profundidad, son y ritmo en el pobre animal. Por contra, el maestro reconoce que delante no había un toro sino una ternera de Sayago.

Del resto del trasteo decir que hemos visto torear a Ortega mucho mejor que aquí (pulsen a partir del 53" y se darán cuenta de la perspicacia del maestro al empezar con ayudados por alto ya que si baja la mano envía al cuvillo al otro barrio). A nosotros esa somnolencia del toro en su desangelado vagabundeo yendo y viniendo se nos contagia irremisiblemente. Por eso decíamos al principio que tanto ditirambo nos sobra.

A los que hayan descubierto al diestro hace poco y nos empiecen a apuntar con la recortada decirles que en ningún sitio como en nuestro modesto blog se defendió tanto y se habló más de Juan cuando lo conocían cuatro, apostábamos por él tres y nadie lo contrataba (entre esos tres apunten ustedes a los Sorando, a la familia Lancha y a quien esto firma). Por aquel entonces, cuando no toreaba, lo vimos una vez en Los Monasterios arreglando la valla de un cercado. Agachado a pleno sol, con las tenazas y el alambre de espino, parecía un inmigrante recién llegado de la Europa del Este. Recuerden por ejemplo lo que decíamos de él aquí hace seis años o aquí hace cuatro y hagan el favor de no encañonarnos.

Los morantistas saldrán a decir que su ídolo no pega verónicas de paso atrás. Bueno, no las pega... cuando quiere porque a la hora de aliviarse se alivia como el que más, con el capote, con la muleta y con la espada. Conste que si torea bien somos los primeros en alabarlo, recuerden aquí aquellas verónicas suyas en Huelva.

Y con Juan Ortega nos sucede lo mismo. Si lo hace bien aplaudimos los primeros, como por ejemplo cuando veroniqueó como Dios manda en Sevilla, pulsen aquí:


FOTO: Alejandro Ruesga

Pero en Valdemorillo, no. Y además abre la puerta al toro sin terminar de rematar bien esos lances aunque nos queríamos centrar en las piernas porque, lo decía Corrochano, pocas cosas hay tan interesantes en una corrida de toros como fijarse en las piernas de los toreros. En Valdemorillo Ortega echó la pierna atrás en las verónicas y eso no nos gustó un pelo. Suponemos que a su mentor Pepe Luis Vargas tampoco. Le cedemos la palabra:

'El aficionado actual ha cambiado para mal: aplauden las ventajas de torear sin cruzarse, echando la pierna atrás y escondiéndose del toro, ese toro docilón, que no molesta, con el que todos hacen la misma faena. No hay verdad ni emoción...'

En las imágenes se ven tres de las cosas que denuncia: pierna atrás, torillo docilón y ausencia de emoción. 

Dado que estamos convencidos de que Ortega sabe, hay que exigirle que nos dé jamón de pata negra y más con un enemigo de mazapán como el que tenía en Valdemorillo. Si nos sirve jamón de York echando la pierna atrás, nos va a tener siempre enfrente. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


miércoles, 31 de enero de 2024

¿VETOS? NADA NUEVO BAJO EL SOL

Los seguidores de nuestro modesto blog saben que no entramos en interioridades sobre cuestiones personales de los toreros. Por ejemplo, no hemos hecho ninguna mención a la historia del frustrado matrimonio de Ortega. Es verdad que alguna vez hemos contado anécdotas un tanto privadas pero casi siempre referidas a diestros ya fallecidos. Se acordarán de cuando comentábamos la poco taurina circunstancia de que Manolete no sabía nadar (pulsen aquí).

Hoy vamos a hacer una relativa excepción con la historia del supuesto veto de Roca contra Luque. No intentaremos darles las claves para solucionar el entuerto dado que los rumores que hemos oído no son para dejarlos por escrito ya que no pasan de eso, rumores. Simplemente será una excusa para traer a colación lo frecuente que ha sido la costumbre de vetar en la historia del toreo. Hablamos siempre presuntamente, claro, porque jamás se dejan pruebas de ello, sólo faltaría. 



Está claro que lo de estos dos maestros es más una animadversión personal que una rivalidad profesional, por lo poco que sabemos. Lo que nos sorprende es que muchos aficionados se lleven las manos a la cabeza con la posibilidad de un supuesto veto.

Balañá o Pagés, alias Cokito Pelao, sabrían manejar esta situación. Primero echarían más leña al fuego, luego utilizarían a la prensa taurina paniaguada para extender el incendio y por fin anunciarían varios mano a mano donde se acabaría el papel. Recordarán que Pagés retrasó la alternativa de Litri para seguir ordeñando un año más la vaca de los billetes tirando de la rivalidad novilleril entre él y Aparicio. Ambos sumaron en 1949 un total de más de ciento sesenta novilladas y los tres se llenaron los bolsillos a base de bien. Lo contaba así de claro este hombre:



En la historia de la tauromaquia lo de los vetos ha sido casi el pan de cada día. Pregunten al rejoneador Diego Ventura o a la torero Cristina Sánchez.

Pero hemos tenido también problemas de diestros con respecto a ganaderías, como fue el famoso pleito de Bombita. Precisamente la exigencia del maestro provocó que la empresa de Madrid vetase a él y a Machaquito, cosa que favoreció a otros diestros que ocuparon sus lugares. La cosa terminó mal para el bueno de Bomba, que pasó a la historia como el malo de la película. Pocos saben que ha sido el tercer maestro que más miuras ha matado, tanto en números globales como en la media por temporada, siempre por encima de Gallito, sin ir más lejos (recuerden lo que contábamos aquí).

Hoy en día no podemos hablar de que las figuras tengan vetadas ciertas ganaderías pero como se circunscriben a las que consideran más cómodas para sus intereses, el resto es como si estuvieran vetadas, no de derecho aunque sí de hecho.

Sin salir del ámbito ganadero, recordemos el problema que tuvo Belmonte con la Unión y a la que decidió plantar cara. Y al revés, hablando de ganaderías vetadas por el Pasmo, apunten la de Palha porque se retiró sin matar un solo toro de ella. Gallito mató seis en los dos primeros años de alternativa. Después no diremos que la vetó pero la realidad es que no quiso ver uno más ni en pintura.

Hubo un veto famoso de los ganaderos capitaneado por el Duque de Veragua. Se habían anunciado toros de Martínez para Belmonte y Pastor. Se desecharon por falta de trapío y se sustituyeron por veraguas. Belmonte se negó a torear y Vicente lo secundó. El Duque no los perdonó.

Dos que estuvieron vetados por las empresas y lucharon por superar el veto con su guerra de guerrillas fueron El Cordobés y Linares. Por otro lado, toreros como José Fuentes, Ángel Teruel o Paco Camino se quejaron en algún momento de estar vetados por El Cordobés. Y Linares, igual que César Girón fueron vetados en Colombia. Hoy no sabemos si las empresas tienen vetados a algunos toreros pero nos gustaría escuchar lo que comentan en privado maestros como Ureña o Perera.


FOTO: Alberto Roldán

No se olviden de lo que pasó con el veto a los toreros mexicanos capitaneado por algunas de las figuras de la época. Hablando de figuras, el propio Gallito al principio no veía de buen grado compartir cartel con el jorobeta, como denominaba a Belmonte. Su apoderado Pineda aceptaba a Belmonte en los carteles pero con la condición de que fuese con las ganaderías que podían dejar en evidencia al trianero. Lo mismo pasó también al comienzo con aquel otro maestro al que Gallito despreciaba: 'Bah, ése no sabe torear'. Era Gaona. Recuerden todos esos tejemanejes de José aquí.

Sánchez Mejías fue vetado por la Unión de Empresarios en 1925. En tiempos más recientes Victoriano Valencia siempre acusó a Antonio Ordóñez de tenerlo vetado. Se acordarán ustedes de cuando se habló públicamente de que Cayetano no quería compartir cartel con Morante. Algo sabe Curro Vázquez de eso. Y lo de las figuras vetando a Fandiño también es de sobra conocido. Al diestro fallecido le caían por todas partes ya que también tuvo que sufrir vetos por parte de las empresas.

Ojo porque hubo un veto al revés: de los toreros respecto a la empresa. Sucedió en 2015 cuando todas las figuras excepto Manzanares se negaron a actuar en Sevilla. 

También hemos tenido diestros que han vetado la retransmisión de sus corridas por televisión, entre ellos Morante. Asimismo, se plantaron ante la pequeña pantalla por una cuestión de derechos de imagen Joselito 'El Moreno' y José Tomás aunque finalmente El Juli no quisiera sumarse. Lo cuenta aquí, libro que comentábamos para ustedes en esta entrada:



Antonio Bienvenida denunció el afeitado y la respuesta de sus colegas fue que se negaron a torear con él. Hablamos de personajes de la talla de Antoñete, Rafael Ortega, Ordóñez o Pedrés. Si aquello no fue un veto en toda regla, que venga Dios y lo vea. Tuvo que entrar en carteles con diestros de inferior categoría que lo que querían era torear... aunque fuera con Antonio. Sin embargo, es justo reconocer que hubo otros como Juan Posada, Manolo Vázquez o Cayetano Ordóñez que no se sumaron al citado veto y siguieron alternando con él, cosa que los honró.

Con este repaso a vuelapluma ya es suficiente. Pueden echar un rato entretenido relacionado con todo esto leyendo las lamentaciones de tres toreros en esta entrada. Y ya que estamos, recuerden esta otra donde Bernadó hablaba claro y Manolo Chopera no salía nada bien parado. Acerca de vetos sufridos pregunten también sobre Chopera a Joselito Arroyo, ya verán. Otro que sabe lo que supone ser vetado es Pepe Luis Vargas. Si coinciden con él, le preguntan por Matilla...

¿Qué se puede hacer en el mundillo si alguien te veta? Absolutamente nada. ¿A quién puedes reclamar? Al maestro armero. ¿Dónde quedan los derechos del trabajador? No se contemplan. Y lógicamente nunca se encontrarán pruebas de los supuestos vetos porque los protagonistas no son tan torpes como para dejar estos malolientes cambalaches por escrito. 

Bueno, Paula daba una solución. Él sufrió a mediados de los setenta el veto de una figura 'que me quitó hasta de mi pueblo'. El remedio que había según él para terminar con los vetos era 'irse a los que te vetan y matarlos a palos o esperar a que se cansen de hacerte daño, que es lo que yo he hecho'.

Si en verdad hay un veto en el affaire que nos ocupa, ¿a quién beneficia que no coincidan en el ruedo? Dicho de otro modo, si toreasen juntos, ¿quién tendría más que perder, Luque o Roca? Pues en nuestra modesta opinión, ninguno de los dos porque ambos se enfrentan siempre con el medio toro o directamente con la ternera. Un hipotético mano a mano entre estos dos se saldaría con la inexistencia de la suerte de varas y la posterior lucha por ver quién pegaba más pases al toro, igual que Stajanov pegaba con el pico al carbón en su mina de Siberia. Si dilucidasen sus diferencias ante toros encastados, podríamos discutir sobre qué sucedería pero con lo que torean habitualmente, no perderemos ni un minuto, no vale la pena.



Por todo lo dicho nos extraña que ahora haya tantos que se rasguen las vestiduras a cuenta de la presunta historia de odio entre el español y el peruano diciendo que esto de los vetos en los toros es intolerable. O los aficionados se están dejando llevar por el desconocimiento o, lo que sería peor, por la hipocresía ya que no hay nada nuevo bajo el sol.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 31 de agosto de 2020

EL INGENIERO TOREÓ DE SALÓN EN LINARES

Cuando salen perritoros, la única esperanza que te queda es que por lo menos se vea toreo bien dibujado y no el fuera de cacho habitual de nuestras figuras retorciéndose además de manera grotesca. Afortunadamente en Linares estaba Juan Ortega dispuesto a hacer un trabajo de delineante ante unos enemigos que fueron auténticos amiguetes.



Hubo tres de Algarra, otros tres de Parladé incluido un sobrero y uno de Juan Pedro. Todos  tuvieron su trapío y sus caras 'bonitas' (o sea, corniapretados de los que sí que caben en la muleta según los trileros taurinos). Colaboraron hasta decir basta pero la condición que mostraron fue la de perritoros sin poder y recibiendo un puyazo o incluso menos.

JUAN ORTEGA. Su primero era muy agradable de cara, ya nos entienden. Carioca trasera como se aprecia en la imagen. Era totalmente innecesaria dada la menguada fuerza del torete:



Después de ese desastre bendecido por el maestro, vino un buen par de Perico, el mejor banderillero de toda la tarde sin discusión.

Se echó la muleta a la izquierda Ortega pero la babosa no podía con su alma y se quedaba a medio viaje. Los comentaristas televisivos destacaban la buena colocación del ingeniero, cosa que hemos explicado en nuestro modesto blog muchas veces (recuerden aquí y también aquí, aunque los fanáticos de Perera mejor no vayan a este segundo enlace).



¿Por qué esos mismos comentaristas no destacan la mala colocación de nuestras queridas figuras? Si saben cómo es la buena quiere decir que conocen perfectamente cómo es la perfilera y fuera de cacho, ¿no les parece? Lo que un marciano no entendería es cómo alaban lo de Ortega y a la vez lo de Juli, Castella, Roca, Manzanares y tutti quanti. Incoherencia total o peloteo absoluto. Seguramente, ambas cosas.

No tapa la cara al matar pero pincha atrás por llevar la mano alta (vean la imagen ya que esa mano debería estar en el pecho y recuerden lo explicado aquí). Dos más que escupe y se echa.



Su segundo perdió media funda del pitón al tocar la arena y fue devuelto:



El sobrero era Nardito, de 525 kilos. Dicen que los cinqueños son más listos pero éste era más tonto que Abundio. Por cierto, era colorado ojo de perdiz y no castaño como se anunciaba. 



El sueño del ingeniero es cuajar un toro a la verónica en la Maestranza, donde aún tiene pendiente debutar tras seis años de alternativa. En Linares dejó una muy buena, ésta:



Su amigo Juanpa, el mayoral de Jacinto Ortega (recuerden aquí), no picó trasero, cosa noticiable no por él sino porque es lo tristemente habitual cada tarde. 



En el peto el tal Nardito convirtió su pitón izquierdo en un puro mordido por un epiléptico y encima se pegó media voltereta que lo dejó para el tinte:



Pues con el tercio cambiado, va Ortega y le hace un quite rematado con dos medias verónicas, ¡dos!



Como si el toro no estuviera ya bastante quebrantado, va el maestro y lo trata con desprecio haciéndole crujir las vértebras de la columna. ¡Muy mal, Juanito!

Nuevo gran par de Perico aunque el público prefirió aplaudir más a Revuelta, igual que los de televisión.

El toro se veía que era franco por ambos pitones e ideal para torear de salón. Tenía más peligro citar en casa a una mesa camilla que a éste de Parladé. Demasiados pases en el inicio de faena y la primera tanda de derechazos que nos desagrada porque nosotros queríamos ver toreo al natural. No obstante, Ortega anduvo siempre bien colocado y rematando atrás pero insistimos en que ese toreo derechista sobraba.



Por fin muleta a la izquierda con dos tandas marca de la casa que desataron los elogios de los comentaristas:



Se deshacían de gusto ante 'tanta naturalidad, rematando atrás todos los pases y siempre bien colocado'. Exactamente, señores, eso es TODO LO CONTRARIO a lo que perpetran cada tarde tanto las figuritas como sus tristes imitadores mientras los mismos comentaristas los jalean. ¿Por qué no hablan claro en televisión y dejan de dárnosla con queso?







El choto desmochado embestía empalagosamente y Ortega le permitía respirar entre pases de manera inteligente, no fuera a ser que se ahogase. Buen final con ayudados por alto mil veces preferibles a las insoportables manoletinas.

Se tiró bien para dejar media un poco pasada y contraria, por eso tuvo que descabellar. 



Dos orejas mientras seguían las muestras de euforia entre los televisivos: 'ha sido un oasis de naturalidad, qué sabor, qué torería, sin brusquedades, con las yemas de los dedos...' Terminaron pidiendo a la empresa sevillana un cartel con Morante, Ortega y Aguado. No anunciaron la ganadería pero obligatoriamente tendrán que ser perritoros (y no de Garcigrande, que a Pablito no le gustan).

ÁLVARO LORENZO. Su primero de Algarra era cornigacho y corniapretado, o sea, muy agradable. Lorenzo coge el capote cortito, como tiene que ser, y de salida ya vio que el toro iba a ser bueno.



Puyacito sin que Francisco Javier Sánchez le tape la salida, otra noticia inesperada:



Tercio de banderillas innecesario. ¿No son los garapullos unos alegradores del toro tras el quebranto en varas? Si no ha habido ningún quebranto, sobra el segundo tercio, ¿no creen? Podrían haber ensayado con este bichito la corrida sin picadores como con Ordóñez en Nimes (recuerden aquí).

Lorenzo vio que allí delante tenía un perrillo faldero y se echó de rodillas sin ninguna probatura. No había nada que probar, simplemente ponerse allí a pegar pases a ese caniche que iba y venía:



Trasteo a 50 pulsaciones en el maestro y a muchas menos en los espectadores que, como nosotros, no concebimos el toreo si delante no hay un toro. Final de fiesta con unas bernadinas escondidas:




Casi entera tendida saliéndose de la suerte y dos orejas de pueblo.

Cuando iba a empezar la faena del quinto le gritaban desde el callejón '¡no aprietes, eh!' Se referían a que no apretase al toro. Es que era otro perritoro que, a pesar de sus cinco años pasados, tenía más de lo primero que de lo segundo.



Se esforzó al natural pero el problema es que veníamos de ver a Ortega y lo de Lorenzo fue café americano en lugar del expreso italiano que habíamos saboreado antes.



Entera tendida, pasada y desprendida alargando el brazo con tranquillo y oreja del dadivoso y festivo presidente.



DANIEL CRESPO. Su cuarta corrida tras la alternativa. Su primero también era corniapretado aunque bizco del derecho. A Crespo no le han dicho que para pedir el cambio de tercio hay que destocarse pero como al presidente le dio igual, pues ¡adelante con los faroles de la mala educación!



Crespo venía lesionado en su muñeca derecha, como Manolete tras su accidente de coche que puso de moda la comedia del estoque simulado. El torete había bravuconeado en varas y se orientaba en banderillas echando la cara al cielo linarense. Pues el diestro lo trató muy bien de inicio por abajo para que no se enfadase y cesara en su actitud.



Hizo parecer el toro mejor de lo que era, cosa de mérito porque embestía desangelado y sin fe, lo que en televisión llamaban 'desclasao'. Cinco pinchazos sin cruzar y tapando la cara.

El último era de Juan Pedro, el más feo de todos por alto y un poco cariavacado. Era cinqueño y astifino:



Embistió al capote aborregado. Recuerden la frase histórica: 'el toro comercial por borreguismo puede degenerar en mansedumbre'. Lo dijo un sabio, Juan Pedro Domecq y Díez, lo contábamos aquí. Mucho nos tememos que en Lo Álvaro han olvidado este axioma. No obstante, en el caballo metió los riñones con ganas padeciendo un asqueroso monopuyazo carioco con el maestro ausente, despreciando al toro y al público:



En la muleta siguió con su desplazamiento borreguil. En el haber de Crespo, que no dejó que le tocase la tela y no citó con la muleta retrasada. En el debe, perfilerías abundantes que, tras lo de Ortega, sabían a cuerno quemado.



Media desprendida que basta y el presidente, seguramente perteneciente a alguna orden caritativa, que le regala una oreja.

La sorpresa para nosotros no fue ver torear bien al ingeniero porque ya conocemos su concepto, que es el del poeta Pepe Luis Vargas. Lo sorprendente fue constatar la euforia de los comentaristas de televisión ante lo que estaban viendo. No puede ser que se vuelvan locos con este toreo y también con el de las figuritas del Belén aunque en ambos casos tengan delante la babosilla. O con Ortega o con las figuras nos están dando gato por liebre en sus comentarios. Está claro con quién, ¿verdad?

Como es nuestra costumbre, no hemos leído nada de lo escrito sobre esta corrida pero mucho nos tememos que los críticos sobrecogedores irán por el mismo camino. Tampoco puede ser que nos vendan como toreo puro lo de Ortega y a la vez lo de Roca, por ejemplo. Es comparar la plata con la hojalata. Sin ir más lejos en el tiempo, nada tiene que ver la forma de torear del ingeniero con la de Manzanares el otro día en ese cómico indulto de Mérida.

Ellos saben perfectamente que Pepe Luis Vargas, el mentor de Juan Ortega, dice las verdades del barquero cuando afirma esto:

'El toreo de hoy se basa en el compás atrasado, en echárselo afuera y en pasárselo a medio metro del cuerpo; además está eso moderno de 'empujar al toro' y doblan el cuerpo para llevarlo largo'

Pero ellos viven del cuento y tienen que hacernos comulgar con ruedas de molino cuando ven a las figuras fuera de cacho, abriendo la puerta, retorciéndose sin naturalidad y con las zapatillas apuntando a Antequera. Conocen perfectamente que eso es toreo falso, de todo a cien, mas lo jalean porque tienen que salvar sus lentejas. Pero como saben de toros, cuando están ante el toreo como Dios manda, claudican y reconocen lo que todos estamos viendo... aunque sea delante de perritoros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

Setenta y tres años y un día después de la muerte de Manolete en esta misma ciudad







jueves, 4 de junio de 2020

CURRO VÁZQUEZ, EN EL ANFITEATRO ROMANO DE LAS VENTAS

No se enfaden los aficionados venteños con nosotros al ver que comparamos su plaza con un anfiteatro romano. Enfádense con Alfonso Navalón, que es quien lo dijo.

Resulta que a cuenta de la entrada anterior donde salían el crítico y el torero Curro Vázquez, nos apetece referirnos a lo que sucedió en Las Ventas el 2 de junio de 1983. Todos los amigos lectores que ya no cumplirán cuarenta años saben qué pasó. Lo que quizá ignoren es la versión que Navalón dio de los hechos, que es lo que trataremos aquí. 


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

Aquel san Isidro de 1983 transcurría entre el malhumor por la presentación de bastantes corridas y las sospechas de manipulación, digamos que estupefaciente, de otras. Añádase a ello el descontento con el empresario Chopera por lo que se dirá después y también con algunos presidentes especialmente orejeros como el señor Font. 

Pues bien, la tormenta que se estaba criando estalló el día que se anunció este cartel (remendado con dos de Alonso Moreno):



Vamos con el relato de los hechos e iremos intercalando las opiniones de Navalón sobre lo que aconteció.

Salta al ruedo el primero, con el hierro de Alonso Moreno. Es un inválido total que se lidia en medio de un escándalo monumental porque el presidente no ha sacado el verde. Se puede entender siendo el primero pero es que llovía sobre mojado. Para los que idealizan tiempos pasados, digamos que Manolo Chopera había avisado de que en ese san Isidro sólo habría un sobrero por corrida. ¿Qué ocurriría hoy si Casas anunciara lo mismo?

Curro Vázquez está mal, apresurado, nervioso y echándose encima del toro. Es su tercera y última oportunidad en la feria. En la primera mató mal y en la segunda los toros de Lora Sangrán no valieron ni para carne. Bueno, por lo menos sirvieron para el pique en quites entre Robles y Antoñete en el que éste diera aquella media verónica inolvidable. Ésta es la foto de Muriel Feiner desde las escaleras del 2. Luego el ganadero Joaquín Lora, aficionado a la pintura, hizo un cuadro de ella:



El segundo se va al suelo a las primeras de cambio y antes de que salgan los caballos, el presidente Del Río lo devuelve. En ese momento salta de espontáneo El Jato y le da diez o doce pases siendo jaleado por el personal, y eso a un saltillo sin picar.

Sale un sobrero de Campos Peña tan inválido como el anterior. Nueva bronca, gritos de '¡toros, toros!' y Jorge Gutiérrez pasa sin pena ni gloria. En su segundo, de Alonso Moreno, el único que permitió algo por su condición pastueña, tampoco hará nada.

El tercero también es muy flojo pero estos saltillos, si no tienen fuerza, aún se orientan más. Es el caso que nos ocupa. El problema es que ahora menudean desde el tendido las alusiones a las substancias psicotrópicas. Se hace eco Joaquín Vidal en su crónica recordando gritos de '¡os habéis pasado de dosis!'

De nuevo llovía sobre mojado porque la corrida de Cuadri había salido con un comportamiento que extrañó incluso al propio Fernando, poco dado a conceder pábulo a conspiraciones. Esto dijo Vidal:


Cuadris, posiblemente de la misma camada, vimos en Valencia hace ahora un par de meses, y no tenían nada de sigilosos; por el contrario, dotados de una casta excepcional, salían del chiquero despendolados, se comían los engaños, abatían caballos. No puede ser que en sólo dos meses una ganadería así se venga abajo. No puede ser que en sólo dos meses toros atléticos y pujantes parezcan fumados. Una investigación es precisa. 


Éste es Emilio Muñoz aquella tarde de Cuadri. Lo acompañaban Teruel y Dámaso:


FOTO: Monge/Olloqui

Pepe Luis Vargas pasa las de Caín con ese tercero de Moreno Silva echando verdad al trasteo y ganándose saludar al final. La foto corresponde a esa lidia:


FOTO: Monge/Olloqui

En el sexto se temió por su vida ante otra prenda. Aquello fue la guerra del Vietnam, como suele decir él. Vuelta al ruedo de peso. Si el maestro lee estas líneas se acordará del aceite de ricino que tragó ese día del Corpus. La foto de Arjona es de aquel toro:



Navalón tendrá palabras de elogio para él:

'Pepe Luis Vargas se jugó la vida hermosamente la tarde de los saltillos'


FOTO: Monge/Olloqui

Lo mismo, Juan Posada:

'Pepe Luis Vargas demostró en su primero que posee un valor a prueba de toros asesinos. Estuvo valiente, con sentido del toreo y la mente clara. Supo capear el temporal con la dignidad de los toreros grandes'



La tragedia llega en el segundo de Curro. El público está caliente tras los cuatro inválidos que han salido hasta el momento contando el sobrero. Este cuarto salió gazapón y reservón. En un derechazo el toro vio al maestro y lo empitonó. Aquí tienen la secuencia. Fíjense en que si la pierna de salida llega a estar escondida, no lo coge. Para que luego nos digan que da lo mismo cómo colocarse:







Pueden verla pulsando aquí a partir del 1'03''. Observen en el vídeo que la muleta del diestro al caer le hace el quite porque el toro se ceba con ella en lugar de hacer por el maestro. 

Es un reportaje de Informe Semanal, el programa más veterano de la televisión española que, en horario sabatino de máxima audiencia, dedicaba una cuarta parte de su programa a un torero. Eso es algo totalmente inconcebible hoy en día cuando han pasado treinta y siete años. ¿Cómo estaremos dentro de otros treinta?

Zabala dijo que había sido 'una de las cogidas más espeluznantes que he visto nunca'. La cornada tuvo dos trayectorias de 15 y 20 cms. Le destrozó la safena y le afectó la femoral. Entró a la enfermería con shock hemorrágico y en esta camilla se le hizo una transfusión de medio litro de sangre:



La operación de urgencia en la enfermería vino seguida de otra en el Primero de Octubre que duró más de tres horas. El problema había sido que justo en el instante del percance, arreciaban los gritos de '¡toros, toros!' 



Pero mientras hacían la transfusión al torero, ¿qué pasaba en la plaza? Continúa Navalón:

'Pues que el presidente Del Río, con su actitud desafiante, casi logró que los espectadores se mataran unos a otros, convirtiendo la plaza de Las Ventas en un anfiteatro romano donde se desataron las pasiones mientras un hombre independiente y modesto como Curro Vázquez pasaba a la enfermería destrozado por la cornada'


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

La clave fue que el sector crítico siguió protestando el toro tras la cornada. Incluso Navalón lo censura:

'Ahí fue donde el sector contestatario perdió los nervios. Ahí empezó la mayor vergüenza que he visto en Madrid. El público burlado seguía defendiendo sus derechos pero estando un hombre luchando entre la vida y la muerte ya no era humano seguir protestando la flojera de un toro'


FOTO: Monge/Olloqui

Mientras don Máximo intentaba salvar al maestro linarense, el personal se encaraba con el palco: '¡No tenéis vergüenza! ¡Del Río, borracho perdío!' Y entonces se lió la cosa cuando Bojilla, el apoderado de Curro, volvió y se encaró con los del 7 desde la arena. 



Él dijo esto después:

'Cuando vi la cornada me di cuenta de que era muy grave. Me acordé de la que me pegó a mí un toro en Valencia en 1970. Me partió la safena y la ilíaca. Me fui hacia los espectadores del 7 porque tenía los nervios destrozados. Cuando un hombre está delante de un toro hay que respetar eso y esperar a que termine para recriminarle'

Bojilla había intentado hacer un torniquete con un pañuelo a su pupilo y cuando volvió al ruedo llevaba la camisa manchada de sangre. Ahí lo ven a la izquierda de la foto:


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

El problema es que luego, en la enfermería, entre los peones y los que llegaron como Macareno, Raúl Aranda y Paco Alcalde  echaron más leña al fuego contra el 7. Por eso, cuando vinieron de la radio a hablar con Bojilla, éste se despachó con tales exabruptos contra los protestantes que el entrevistador cortó el diálogo en seco. Seguro que hoy lo que harían es echarle más carnaza para conseguir una audiencia morbosa escuchando barbaridades.

Volviendo a la plaza, la sombra estaba callada hasta ese momento pero al ver a Bojilla abroncando a los de la bronca, se puso también en contra del 7: '¡Criminales! ¡Asesinos! ¡Hijos de p...!'

'Los del 7, en vez de callarse, enarbolaron las entradas. Las entradas estaban pagadas con dinero legal y el espectáculo era un fraude por culpa del presidente. Tenían toda la razón y además no tenían la culpa de la cornada a un torero que no es precisamente de los rechazados por el 7 sino una de sus debilidades. Pero el gesto de Bojilla había desatado la guerra civil entre el público'


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

Atención porque el Molés de aquellos años iba en la misma línea:

'El público de Madrid ha tragado este año sapos como nunca. Ha visto salir reses tullidas como no se veían desde los sesenta. Han permitido su lidia aguantándose la bronca gorda y sufriendo la tolerancia sin razón de unos presidentes a la deriva. Y encima, la campañita. Porque el colmo fue culparles de la cornada a Curro Vázquez, qué cosas hay que oír. Chillaron contra un toro tullido y contra el presidente, no contra Curro, y les han querido culpar de una cornada'

¿Qué les parece? ¿Qué escribiría hoy en una situación parecida? Aquel Molés de 43 años recién cumplidos no tiene nada que ver con el Molés acomodado y amigo de todos que han conocido los más jóvenes por televisión. Miren cómo sigue:

'No hay afición más santa y fiel que la de Madrid. ¿Que chillan? Hombre, es lo menos. Tan solo piden toro, un toro con fuerza y trapío. Paga y exige. Me duele esta absurda campaña montada contra los habituales de Las Ventas, contra los que aguantan en sus asientos todo el año, verano incluido, cuando no hay otra cosa que un torero modesto y un toro muy serio'

Esperen, que volvemos al tendido 7 porque no quedó ahí la cosa. Ahora viene la policía. Continuamos con Navalón:

'Debió de ser el presidente quien envió a los guardias para detener a los alborotadores. Subió la policía al 7 cumpliendo órdenes para detener al 'Lupas' y a sus más significados compañeros de protesta. Pero se hicieron los fuertes y se negaron a acompañarlos. Agitaban las entradas y se oían gritos de ¡que detengan al presidente!'


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

Suponemos que van haciéndose cargo de la referencia del titular al anfiteatro romano, ¿no? Pues aún hay más porque entonces la situación da un giro sorprendente:

'En ese momento vino lo inesperado. El mismo público que llamaba asesinos a los del 7 tomó partido a su favor protegiéndolos de la policía. Ese mismo público conservador de sombra se giraba ahora hacia el presidente gritando '¡fuera del palco!'. La policía decidió abandonar el tendido con prudencia'

A todo esto, en la enfermería, estas manos salvaban la vida y la pierna de Vázquez:



El propio maestro explicaba después en el Primero de Octubre que:

'Había tenido otras cornadas pero nunca había notado aquella sensación de que toda la plaza me daba vueltas... me di cuenta enseguida de que estaba muy herido'

Es curioso que una de las manías del maestro cuando toreaba en Madrid era ésta que él mismo nos cuenta:

'Siempre entraba a saludar a don Máximo vestido de luces. Me fumaba un cigarrito con él y así me quitaba de la bulla de fuera. Ese rato con él antes de torear en Madrid me daba tranquilidad'


FOTO: José Mª Pastor para la agencia EFE

Navalón recordará siempre aquella tarde del Corpus como algo aciago:

'Ese día se consumó una de las mayores vergüenzas de esta plaza. Aquel enfrentamiento entre el sector indignado del público contra los que seguían pidiendo toros de verdad estando un torero herido de suma gravedad fue un enfrentamiento feroz. Y el presidente, como un Nerón de anfiteatro romano, contemplaba su obra desde el palco. Estoy seguro de que esa tarde todos sentimos vergüenza de estar en una plaza de toros'

El maestro, en actitud que lo honra, reconocería en el hospital que 'la culpa de la cornada fue mía, sólo mía... y del toro, pero de nadie más'. 

Ahí lo tienen a principios de los sesenta:



Hasta aquí nuestro recordatorio de aquella tarde agria y desagradable que más de un lector de nuestro modesto blog viviría en directo. 

Por cierto, ¿se han fijado en la foto que hemos puesto de la bronca en el tendido? Sólo hay una persona que permanece al margen de las gesticulaciones y los improperios. Miren aquí, el de la flecha:


FOTO: Monge/Olloqui

¿No es el propio Navalón?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.