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lunes, 8 de septiembre de 2025

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2025 (4). ANA ROMERO: EL PASE DE PECHO SIGUE SIENDO PELIGROSO

Perfectamente pudo haberse suspendido la novillada por cornada grave de los tres diestros: a El Mella en el cuarto, a Torres en el segundo y a Candelas en el tercero. Lo llamativo es que los tres percances los sufrieron ejecutando sendos pases de pecho.

Recuerden lo que explicábamos aquí acerca del peligro del pase de pecho a cuenta de los dos últimos accidentes medio graves que ha sufrido Morante. 

Por cierto, yendo al ganado anotaremos que salieron todos con unas puntas que el citado Morante no ha visto ni en sueños cuando ha lidiado reses de Ana Romero.



Es una ganadería que acostumbra a defraudarnos pero ayer mantuvo el interés excepto en el segundo, que no valió nada. En el otro extremo estuvo el muy encastado cuarto, que nos reconcilió un tanto con este encaste santacolomeño cuyas ganaderías actuales están bajo mínimos salvo contadísimas y honradas excepciones.



Hubo un detalle importante: cuatro de los seis murieron o en el tercio o en los medios. Eso lo anotamos nosotros siempre en las crónicas referido a un toro aislado pero que haya este alto porcentaje que lo haga en el mismo festejo es un orgullo para el ganadero. Las peleas en el caballo son difíciles de evaluar por la actividad funesta de la banda del castoreño. En la muleta no hubo ninguno borreguil quitando el inane segundo. Tampoco apretaron para adentro, por eso insistimos en que no nos defraudó. E insistimos de nuevo en lo astifino de todos.




 EL MELLA. Su primero era un cárdeno oscuro, caribello, bragado, meano corrido, axiblanco y con dos agujas:



Nefasto Melgar quien tras marrar, clavó caído teniendo el novillo ahí abajo. ¿Cómo se explica ser tan malo? Empezó empujando bien pero renunció enseguida y acabó desentendiéndose en el segundo sin pelear.

Tenía una embestida deslavazada y distraída, por eso tuvo mérito que El Mella lo medio centrase.



Bajonazo estirando el brazo, con muerte en los medios, el primero. Observen por la posición de las piernas que no tenía ninguna intención de salir por el costillar:



El cuarto era cárdeno oscuro, cornicorto y degollado. Ese pitón izquierdo fue el único astillado pero precisemos que se había vuelto loco corneando en el chiquero cuando le pusieron la divisa:



A caballo atravesado, tres agujeros por el precio de uno seguidos por una dosis de túrmix... qué desastre. En el segundo menos mal que marró porque había clavado cerca de la grupa.

Se dolió en banderillas y se fue soliviantando. Sacó geniecillo en la muleta y como se dio cuenta de que no lo llevaban toreado, aún se puso más bronco. Se venía de lejos con ganas de embestir:



Casi lo prendió en un pase de pecho. Lo buscó pero no lo encontró:



Terminó haciéndose el amo de la situación sin remisión. Cuando a El Mella le hablen de Santa Coloma se acordará de éste. Medio mandoble caído, trasero y atravesado. Luego dejó un entera tendida en el lomo, siempre con tremendos tornillazos del animal como ven abajo. El novillero comentó al final: no entiendo por qué han aplaudido al toro en el arrastre, me he quedado muy sorprendido... sí que se ha movido pero nunca para bien... Claro, es que a estos chavales les deben de contar la milonga de que los toros tienen que moverse para bien, ser formales, descolgar, tener ritmo, no echar miradas, que embistan al ralentí para que ellos puedan expresar lo que llevan dentro... Son todas las patrañas de los taurinos.




CRISTIANO TORRES. Su primero era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, degollado, rabicorto y cariavacado. Venía picado del campo:



Para una vez que un picador acierta en el morrillo va y rectifica para clavar un palmo atrás. Pelea inexistente del de Romero. 

Trajo una buena cuadrilla, con Rey, Venturita y Carrero. Embestida calamocheante y un poco malaje pero sin peligro. Blando de manos, escarbador, repuchándose... bah, nada. Recuerden lo dicho sobre el peligro del pase de pecho porque sufrió un susto donde afortunadamente no le clavó el pitón en el perineo o en el recto, como podría haber sucedido:



El aragonés estuvo por encima sin duda aunque alargándose demasiado. Tres pinchazos tapando la cara, perdiendo los avíos en dos, más una casi entera habilidosa.

El quinto era un cárdeno ordinario, cornilevantado, bien rematado:



Dos agujeros: uno en la paletilla y el otro en el lomo. En el segundo puyazo, otro boquete caído con media carioca. De Blas dijo 'ahora sí que se ha agarrado arriba' (?)



Bien Rey, en la cara, como tendría que ser siempre con él y no es:



Chicharrinas de rodillas en el platillo para empezar. Después, demasiado pico y abundante paso atrás aunque esforzándose en ocasiones por rematar los pases medio bien:



Pincha tirándose encima, otro arriba, como se ve, y media lagartijera con muerte en los medios. Si la suerte se ejecuta bien y se pincha arriba, para nosotros no cuenta de cara a una posterior petición de oreja.




IGNACIO CANDELAS. Su primero era un cárdeno claro, caribello, salpicado, cornidelantero y cornicorto:



Dos agujeros en el lomo mientras se deja. En el segundo sí empujó. El Mella hizo un ajustado quite de frente por detrás tras este arriesgado cambio por la espalda:



Bien Del Pozo, como siempre, pero un poco trasero:



El novillo era pegajosillo y tenía cierta codicia aunque sin terminar de humillar. No vimos que Candelas se serenase y se fiase, con lo que el de Lucas se acabó poniendo tonto. Se libró con mucha suerte de un pinchazo en el muslo en un pase de pecho. El animal hizo por él pero el gañafón que soltó cuando lo persiguió se perdió en el aire:



Telonazo pegando un mandoble en el lomo y además bajo, con muerte en los medios:



El sexto era un negro entrepelado, bragado, meano, axiblanco, rabicorto, con badana y gordo: 



El pobre animal quiere pero una vez más se ve atrapado en esta carioca vomitiva de abajo y dimite viendo que no hay futuro. En el segundo galopa pero pelea con la cara alta. La sangre le caía después por detrás del brazuelo. ¿Qué pueden deducir el ganadero y el aficionado al toro tras este desaguisado tan infame? Al torerista todo esto le da igual. Ahí tienen al carnicero de oro completando el círculo infernal:



Buen segundo par de Cervantes, que sería bastante mejor sin saltar:



Rebrinque del novillo pero sin maldad, con distracción al final del viaje. A Candelas solamente lo jaleó la cuadrilla. En un pase en redondo el toro lo vio y lo derribó con violencia pero sin aparentes consecuencias:



Se perfila a la distancia correcta como ven y no a tres metros como muchos otros pero no sabe utilizar la mano izquierda para descubrir la muerte. Estocada corta, trasera y muerte en el tercio, uno más:




¿Se van dando cuenta de lo mal que mata la mayoría de novilleros? Es recurrente su lamentación por haber perdido orejas tras matar mal. Ellos y su entorno deben de atribuirlo a la mala suerte pero no hay tal. Un torero tiene que ser, por encima de todo, matador de toros. El problema es que a éstos les han dicho que lo que tienen que hacer es esperar que les salga un animal que les permita expresar lo que llevan dentro. Después, que intenten clavar la espada donde sea y como sea y a esperar los pañuelos.

Con los de Ana Romero se encontraron con novillos que no terminaron de colaborar de manera pastueña y encima ellos ejercieron de pinchaúvas. ¿Habrán entendido la lección?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




martes, 1 de agosto de 2023

AZPEITIA: UNA GRAN DIFERENCIA, NATURALMENTE

La gran diferencia no va referida a esos bromistas que califican Azpeitia como 'el Céret español'. Menuda guasa. En Azpeitia lo que rige es el monopuyazo español o, en su defecto, el monopicotazo o el minipuyazo. Hemos dicho varias veces por aquí que estamos ante una de las ganaderías más sobrevaloradas del campo bravo pero lo que vamos a comentar en esta entrada no va por los toros sino por los toreros y hace referencia al adverbio que figura en el titular.



Es que hubo una gran diferencia entre el toreo al natural de Urdiales y el de Luque. A partir del 1'30" de este vídeo podrán comprobar si están de acuerdo o no con nosotros. Hagan abstracción de la embestida de los dos santacolomas porque si miran los toros en lugar de los toreros se van a dormir. Lo único bueno que tienen ambos toretes es que son exactamente igual de dóciles y por tanto los maestros pueden expresar lo que llevan dentro en igualdad de condiciones.

Urdiales demuestra empaque (recuerden lo que es en esta entrada). También muestra temple pero es que el animalico viene ya templado del campo. 



Remata los pases atrás sin abrir la puerta más de lo reglamentario y sin descomponer la figura como empezó a hacer El Juli con su legión de imitadores:



Eso hace que alguna vez tenga que perder algunos pasos pero ya saben que a nosotros no nos molesta la pérdida de pasos si el pase se ejecutó canónicamente. Alguno de nuestros amigos leyentes lo acusará de alargar el brazo para citar al toro de lejos:



Es verdad pero luego se lo trae hacia adentro y se lo pasa cerca:



Urdiales es uno que nunca tendrá un percance en los remates de pecho o por alto. Salta a la vista que no le gustan. Ya se fijarán viendo el vídeo en que lleva el toro en línea para enviarlo siempre lo más lejos posible de su terreno. 

Azpeitia es una plaza donde el toro tiene que morir a la primera. La ejecución de la estocada da igual a todo el mundo excepto a los cuatro aficionados cabales que hay allí como en cualquier coso. En esto es peor que Pamplona. Aquí vendría Martín Agüero a dar una lección con la espada pero como el toro tardase en doblar, se quedaba sin garaikurra (trofeo).

Urdiales lo sabe y se esforzó en sepultar el estoque. Lo hace con el brazo derecho un tanto rígido porque la estocada no es lo suyo:




Ya han visto que el estaquillador está vertical como tiene que ser y no horizontal para cegar al toro como hará Luque después. El caso es que deja una casi entera arriba que le valió dos orejas:



Y ahí viene Luque con otro torico del mismo corte pastueño. Observen que en el primer natural que se ve manda al toro a Lequeitio:



De vuelta, no necesita perder pasos porque el toro venía desde el quinto pino. Cita con la cadera y con el torso torcido, nada que ver con la correcta colocación y naturalidad de Urdiales:



De nuevo abre la puerta y así se puede quedar quieto para ligar el siguiente. Vean el remate del pase y cómo enlaza el siguiente:




Respetaremos a los que piensen que ese tipo de ligazón es lo más grande del toreo pero para nosotros está adulterada por la poca hondura del pase anterior. 

El toro repite y se lo pasa rozando la taleguilla pero ¿eso de pasarse los toros cerca es verdaderamente la esencia del toreo? Corrochano decía que para torear bien no hay que mancharse el vestido de sangre como se lo manchó Luque aquí...



Comparen para acabar la forma de citar de ambos. Alargan el brazo los dos pero ni el torso ni las piernas tienen nada que ver. Las zapatillas del riojano apuntan al toro mientras que las del sevillano apuntan al Monte Gorbea:




Lo dicho antes para Urdiales vale para el gerenero: en Azpeitia no hace ninguna falta que mate usted bien pero, por favor, mate pronto. Hay que hundir la espada en la carne a como dé lugar. Luque pega el telonazo y levanta la mano por la ionosfera para dar el caponazo. La estocada caerá un poco atrás y un poco cruzada. Comparen el palillo horizontal con que se alivia con el vertical que hemos visto antes del riojano:




Ya saben que a nosotros Luque nos recuerda insistentemente a Perera. Nos parecen agua del mismo pozo. Los pereristas lo entenderán como un elogio y los contrarios, como un baldón. Su toreo, con las cualidades que tiene, se nos antoja igual de estajanovista que el del extremeño. Urdiales, cuando quiere, es otra cosa. Por algo será que el Faraón lo ensalzaba. Ojo, insistimos: sólo cuando quiere porque si decide destorear, también da lecciones aunque con la atenuante de no retorcerse como un sacacorchos ni arrastrar la muleta por la arena.

Y ya que hablábamos en el titular de una gran diferencia, aquí tienen otra que ha costado dos graves cornadas en la misma cogida al subalterno Ruiz. Nos referimos a la manía que tenemos en nuestro modesto blog de censurar a los banderilleros que se alivian clavando a toro pasado. Se les aplaude igual en todas partes sin entender que el riesgo asumido por el torero es completamente diferente. Y en televisión nunca aclaran esa diferencia porque no quieren dejar en mal lugar a los muchos que se pasan de listos. 

Observen al pobre Ruiz cogido en Azpeitia y comparen después con todo un santón de los palitroques aliviándose descaradamente debajo de nuestra localidad para posteriormente desmonterarse y saludar entre ovaciones. Hay una gran diferencia, ¿no creen? En la primera imagen acabas en el hospital mientras que en la segunda acabas saliendo a saludar:




Y ya que empezábamos con la bromita de equiparar Azpeitia con Céret acabamos con otra ¿broma? que tuvo lugar a 200 kms. de allí, concretamente en Tudela. Se anunciaban toros de Prieto de la Cal y los tres diestros acartelados presentaron a última hora sendos partes médicos para no hacer el paseíllo. Hombre, habiendo médicos de por medio y documentos oficiales firmados por ellos sería un atrevimiento por nuestra parte calificar lo sucedido como broma, por eso va entre interrogantes. Pero no negarán que es una gran casualidad...

¿Qué habrá detrás de estas repentinas indisposiciones? ¿Lo habían visto ustedes en alguna ocasión? Hay lectores navarros que conocen a Esaú por sus estancias en Olite. Otros selectos leyentes segovianos pueden contactar con su paisano Herrero. Les preguntan, a ver qué cuentan...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







domingo, 11 de junio de 2023

COPA CHENEL, 2023 (9). ANA ROMERO - VICTORIANO: YA SE ACABA

Como hemos hecho otras veces para jugar limpio con todos ustedes, les avisamos desde la tercera línea de que si tienen cosas que hacer no pierdan ni un solo minuto leyendo lo que viene a continuación ya que es la crónica de un festejo absolutamente olvidable.

Se lidiaron tres toros de Ana Romero, en nuestra opinión la ganadería de Santa Coloma más sobrevalorada seguramente de la historia. Pasaron por el caballo de visita y luego anduvieron por el ruedo sin más.

Los otros tres fueron de Victoriano y nos ponemos la venda antes de la herida porque si hoy en Las Ventas echa seis merengues como estos tres de Alalpardo, con el trío de artistas anunciado habrá que entonar lo de ¡mujeres y niños, primero!

Estos tres fueron los toritos de duracel, yendo de aquí para allá mientras los diestros pegaban pases e intentaban romperse por dentro para abrirnos sus almas. Desafortunadamente lo único que nos abrieron fue el sueño.




DEL ÁLAMO. Su primero era de Ana Romero, un cárdeno oscuro, bragado, meano, colín, con poca cara y pasado de romana:



Lanzada trasera de la que huye al hierro. Le vuelve a echar el caballo encima para taparle la salida y termina levantando el palo antes de que se marche. El torete, con tan poco castigo, había quedado ya para el tinte.

Sólo tenía el problema de un calamocheo compulsivo con el que desarmó al diestro de inicio. Pero la nobleza del animal rozaba la bobería con lo cual el salmantino no tuvo problema en pegar pases sin piedad.



Estocada muy defectuosa por traserísima y baja aunque de efecto fulminante tras el derrame. Con ella queda demostrado que la rapidez en la muerte del toro es una milonga que no tiene nada que ver con ejecutar bien la suerte. Oreja pueblerina.



Su segundo era de Victoriano, un toro negro zaíno, astinegro, cornialto y cornidelantero, con poco cuello:



Lo recibió de rodillas en tablas. El de la banda del castoreño le tira el caballo encima y se queda bien a gusto barrenando.

Hizo Del Álamo un quite por verónicas que empezaron bien pero acabaron embarulladas. Para sacarse la espina enlazó con otro, que consistió en tres medias verónicas y una revolera. Si el toro venía justito de fuerza, con esas tres medias quedó ya bien cocido.

El mínimo peligro que tenía el toro era por su poca fuerza pero era tan bondadoso que no molestó. Con el demencial quite anterior el propio diestro se había comido un par de tandas del toro. A pesar de ello le pegó no menos de cincuenta pases. Tuvimos la mala suerte de que no nos gustó ninguno. Terminó poniéndose pesado antes de hacer un desplante feísimo tirando los avíos. 



Luego montó un número lamentable subiéndose al estribo desde donde apuntó con la espada a veinte metros del toro. Se vino corriendo para dejar una media trasera y desprendida. Así debían de liquidar los toros los hombres de Neandertal. Nunca habíamos visto esta suerte de matar y esperamos no volver a verla nunca más:




JIMÉNEZ. Su primero era de Ana Romero, un cárdeno, colín, corniapretado y bizco del izquierdo:



Muy mal Jiménez dejándolo debajo del peto y peor Espartaco carioqueando trasero y apretando más de la cuenta. En su lamentable línea habitual. Ahí se ve el rabo:



Pareaban Curro Javier y Fernando Sánchez, lo cual sobre el papel es un lujo. Estuvo mejor el segundo.

Con el buen momento que atraviesa el sevillano no tuvo ni para empezar ante la embestida sosísima y sin humillar del de Santa Coloma.



Aburrimiento total que por fin terminó con una media horrorosa por trasera, caída y atravesada y después una entera caída, ambas con telonazo. A la hora de matar olvídense de lo del buen momento porque ejecuta la suerte de manera extravagante:



Su segundo llevaba el hierro de Cortés y era negro zaíno, badanudo, sin cuello y cornidelantero... con esos pitones:



Lo recibió de rodillas en tablas. Fue el único de toda la corrida que medio empujó en el peto y ya se encargó el piquero de darle cera, primero recargando y después con el túrmix. En un lance de frente al costado el toro se pegó esta voltereta:



Era una maquinita de embestir e iba tan empapado que Jiménez empezó de pie y continuó de rodillas. Nos deleitó con una sesión de toreo juliesco, esto es, mano baja, posturas forzadas y pierna atrás, en una labor que nos interesó más bien poco.



Arrimón final de pena ante la nula entidad de su enemigo. Se perfiló en Navalcarnero para pinchar dos veces más. Al final, estocada arriba un poco pasada con dos descabellos:




FONSECA. Fue el único que echó por delante al de Victoriano. Era un colorado ojo de perdiz, anteado, rabicano, un poco chorreado en verdugo, listón y corrido de bragas:



Lo recibió de rodillas en tablas después de que Rey se pusiese muy pesado enseñando el capote al toro desde el burladero.

Se deja pegar un puyazo trasero y cambio. Ahora Rey no se pasó de listo y arriesgó en el segundo par, donde el toro estuvo a punto de herirlo en el escroto:



Empezó con una chicharrina de rodillas en los medios que sirvió para confirmar que el toro era un amigo.

Fonseca pudo expresar lo que lleva dentro pero a nosotros es un torero que nos interesa con la hiel y no con la miel. Y encima se descalzó. Estocada tendida tirándose con fe. Dos orejas que no venían a cuento.



El sexto fue de Ana Romero. Era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, rabicorto y con carita de niño:



Lo volvió a recibir de rodillas en tablas donde se vio que el torillo venía picado del campo. El picador tuvo una mala caída al pinchar y no poderse agarrar bien. En el segundo huye al hierro:



El pobre animal no se mantenía en pie confirmando lo que había demostrado nada más saltar al ruedo. Si decíamos antes que Fonseca sólo nos interesa si hay pelea, imaginen lo que supuso ver cómo pegaba pases a este santacoloma de pega. 

Buena estocada arriba perdiendo la muleta porque el toro se la pisa al no haberla liado bien pero por lo menos no pegó el tenonazo. 


Probablemente esta estocada fue lo mejor de la tarde por no decir que lo único bueno.

Los de televisión vieron otra corrida ya que hablaban de que había tenido mucho interés y de que las dos horas y cuarto se habían pasado volando porque había habido mucho entretenimiento. 


A nosotros se nos hicieron interminables. Si usted ha llegado en su lectura hasta aquí, le pedimos disculpas por haberle hecho perder tres minutos de su valioso tiempo pero que conste que ya le avisábamos desde el principio.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.