FONSECA CONTINÚA 'ON FIRE'
La corrida nos confirmó a un Fonseca que sigue en racha y a un toro de Concha y Sierra que puede dar una cierta esperanza a su propietario. Ya avanzamos que no fue el azuleado sino este Coscorrón:
Antonio López quedó por encima en cuanto a presentación pero no tendría que estar satisfecho del juego que dieron sus dos toros (el tercero fue al corral). La ganadería se llama Gibaja y no Guibaja como insistía el locutor. Vienen de la finca que fue de don Luciano Cobaleda Gajate, recuerden nuestro homenaje pulsando aquí. El propietario demanda a sus animales humillación, prontitud, ritmo, nobleza, recorrido y repetición. Está claro, ¿no?
RAFAEL GONZÁLEZ. Su primero era de Concha y Sierra, con 475 kilos (entre los que trajo El Uno hubo una diferencia de más de cien kilos). Era colorado ojo de perdiz y chorreado en verdugo. Llevaba los horribles crotales:
Se ganó fácil el sueldo Tito Sandoval porque en el primero, al relance, el toro huyó al hierro. En el segundo le señaló en el lomo y rodó por el suelo. Fonseca hizo un quite con una media que no venía a cuento y que volvió a derrumbar al toro.
Faena sin ningún interés por la nula entidad del torete a pesar de no abrir la boca. Sólo destacar que nunca tocó la muleta al diestro:
Pinchazo y estocada trasera, tendida y desprendida, con derrame y con el toro muriendo en el tercio. Fue su única demostración de una mínima casta:
Su segundo, de Gibaja, era negro zaíno, bien encornado, enmorrillado y astifino:
Sandoval, el sobrino, realizó lo que acostumbra cuando pica, que es pegar sin piedad, barrenar con desvergüenza y darle al túrmix en cuanto levanta el palo. Fíjense en que los picadores cuya constitución es liviana como en el caso de éste, zurran al toro con verdadera saña probablemente para que no se les acuse de dejar el toro crudo y quedarse sin trabajo:
Dio la impresión de que el toro se había lesionado en una mano cuando se quedó encelado en el peto. En el segundo pase de muleta se cayó con las cuatro patas. Como no podía, se quedaba debajo y hacía hilo razón por la cual González no pudo hacer gran cosa.
Entró a matar sin fe y saliéndose sin ninguna intención de cruzar. De esa forma tan censurable dejó dos pinchazos malos y una corta atravesada más descabello.
FONSECA. Sorprendentemente echó por delante al de Gibaja, que era un toro serio, negro zaíno y cornidelantero. Quizás Cancela tenía información privilegiada por lo que se vio después con el de El Uno:
Larga de rodillas en tablas pero luego Fonseca no sabe poner el toro en suerte en el caballo y su subalterno todavía menos, ya que lo dejaron bajo el peto sin ningún interés por la lidia. Muy mal los dos, especialmente el maestro, aunque el toro estuvo a tono con el desastre dado que su pelea fue insignificante yéndose siempre suelto. Sorprendentemente el picador Leiro fue el único que estuvo bien: no clavó atrás y eso es novedad en los tiempos que corren. Excelente Rey con los palos, como siempre:
Como el toro había estado en el caballo de visita, dio la impresión de que se venía arriba en el segundo tercio. Fonseca empezó igual que en Villaseca, con el cambiado en el platillo pero el toro lo arrolló y lo noqueó:
Fue atendido en la enfermería pero para dejar fuera de combate al mexicano hay que utilizar un AK-47. Volvió visiblemente magullado y aguantó con valentía los parones del toro, que pegaba unos arreones que no intimidaron al maestro:
Nos quedó la duda de qué era esa prenda negra que se le veía como protegiendo el muslo debajo del vestido. Después le cosieron los agujeros de la seda a conciencia para no despertar sospechas:
Es que nos recordó a Roca con aquella cogida en Madrid con un sobrero de Mayalde donde saltó a la vista una misteriosa ropa interior negra, ¿son protecciones de neopreno? A ver si nos tendrán que avisar de qué toreros llevan eso del mismo modo que hay ciclistas que corren con cartilla médica...
Pinchazo arriba y entera muy defectuosa por excesivamente contraria, perdiendo la muleta más descabello y más oreja, con los televisivos criticando al presidente no por enseñar el pañuelo sino por hacerlo ¡demasiado tarde!
Su segundo era de Concha y Sierra y nos pareció colorado oscuro, muy chorreado y listón. Los pocos pelos blancos que tenía no nos permiten calificarlo como sardo:
Barrenada sin piedad de Vicente. Insistiremos en que ojalá maltratasen los toros de Cancela como él manda que maltraten los de Fonseca. Fue el que más cobró en dos puyazos.
Ruiz puso un excelente segundo par dejando el toro seco y saliendo andando, lo mejor de la tarde:
El toro tenía un trotecillo aceptable y quería coger la tela. Fonseca le dio distancia y corrió bien la mano aguantando el pequeño tornillazo que pegaba el vazqueño. Sin ser nada del otro mundo, este Coscorrón fue para ofrecer una cierta esperanza en la vacada, como dijimos al principio.
Con buen criterio Encabo dijo que el toro estaba para matarlo en la suerte de recibir pero no podemos estar de acuerdo con él cuando afirmó literalmente que hoy en día hay muchos toreros que manejan esta suerte de recibir con destreza. Que nos diga tres. Fonseca en este caso se fue a los blandos y perpetró un bajonazo. Muy bien el presidente al no conceder la segunda oreja por ello.
CALERITO. Su primero era de Gibaja. Estaba gordo y era negro zaíno, astillano y un poco abrochado de pitones. No se aguantaba de pie.
Le señala el picador en un verdadero simulacro. Al presidente Costales ya sabemos por Cuéllar que le cuesta mucho enseñar el verde, cosa que por fin hizo en banderillas.
El sobrero era de Concha y Sierra por lo que Calerito mató dos de la misma vacada. Era negro, carifosco, silleto y con muy poco cuello:
Monopuyazo criminal de Espartaco mientras el toro, con buen criterio, cabeceaba enloquecido quejándose de tanta desvergüenza.
En el último tercio se mostró protestante, un poco distraído y bastante desaborío pero sin peligro. Calerito le pegó pases aunque mostrando una notoria desconfianza y con enganchones.
Puñalada un poco perpendicular y pasada alargando el brazo. Bien el presidente sin enseñar el pañuelo.
Su segundo se iba a 585 kilos. Era colorado ojo de perdiz, listón, carinevado y tan chorreado en verdugo que parecía castaño:
Las verónicas de Calerito fueron con su buen gusto habitual pero temblábamos al ver que el picador era el temible Carioca, quien suele hacer siempre honor a su nombre. Así fue y le dio tiempo a agujerear al pobre animal en tres sitios diferentes.
Calerito se echó de rodillas en el platillo con valor porque el toro venía rebrincado y no era claro. Luego templó bien la embestida aunque colocándose fuera de cacho. El toro, al sentirse tan bien tratado, colaboró sin protestar. Observen que embiste como si fuera un amigo:
Fue muy jaleado por los alborozados comentaristas televisivos a pesar de que su colocación como han visto dejó mucho que desear: ¡qué faenón!, ¡cómo se enrosca al toro!, ¡faena de cante grande! No nos pareció para tanto. Observen la fiereza de la embestida del toro:
Mató de una media atravesada con telonazo y con el brazo elástico:
¡Hay que darle las dos orejas ya! ¡No sé a qué espera! ¿Por qué duda? ¡Debería tenerlo claro! Los comentaristas se pisaban unos a otros con sus gritos al palco. Chema emborronó su buena labor durante toda la tarde regalando un azul de risa al toro y doble trofeo al sevillano. Sabemos que algún lector de nuestro modesto blog es amigo suyo. Pues tiene nuestro permiso para hacerle llegar esta censura a su actuación.
Los de televisión estaban eufóricos como pueden ustedes suponer y las lanzas que arrojaban contra el palco se tornaron cañas al ver que la máxima autoridad colgaba toda la ropa en el tendedor.
En la entrada anterior alabábamos las retransmisiones del Canal Toros a pesar de que perdían de vista al protagonista en más ocasiones de lo debido. En esta corrida, Telemadrid nos ofreció una de sus pedestres realizaciones, que parecen hechas por aficionados.
A pesar de ello, nos dio la impresión por las imágenes de que las dos ganaderías habían presentado sus toros en puntas, lo cual no debería ser noticia pero consta en acta porque lamentablemente lo es.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

























