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miércoles, 20 de marzo de 2019

FERIA DE VALENCIA, 2019 (y 2): ROMÁN ATROPELLA LA RAZÓN

Va teniendo suerte Román en esto del toro. Sufre cogidas espeluznantes sin consecuencias graves. Recuerden la de septiembre en Madrid donde uno del Puerto lo encunó sin herirle y pudo haberlo dejado para el tinte:


FOTO: Javier Arroyo

El año anterior un cebadita lo levantó por el abdomen y en el suelo le perdonó la vida porque san Fermín le echó un capote:


FOTO: Javier Arroyo
Y en septiembre, uno de Cuvillo lo paseó por la atmósfera madrileña por quedarse en el terreno del toro. Pudo hacer con él un auténtico desaguisado:



Pero tiene suerte...de momento. En Valencia jugó a la ruleta rusa. Cometió la temeridad de cambiar en el platillo de rodillas a un toro de Fuente Ymbro que se venía como un tren. Observen el cambio por la espalda donde el toro le perdona la vida:




Pero es que no escarmienta y vuelve a hacer la misma monería al mismo toro y esta vez el animal no traga:



Cuando lo tiene en la arena a su merced, le vuelve a perdonar la vida con el terrorífico gañafón que le pega a un centímetro de la cabeza. La imagen a partir del 0'53'' de este vídeo es escalofriante:


FOTO: Arjona

¿Cómo se puede ser tan inconsciente? ¿Quién aconseja a este hombre? Entendemos la valentía pero no la temeridad producto de su desconocimiento de que un toro como ése le va a mandar al otro barrio si le viene con monsergas. Incluso una ternera al uso te pondría en aprietos con ese cambio de rodillas por la espalda sin posibilidad de estirar el brazo.


FOTO: Javier Arroyo

Por cierto, ¿qué dirían los círculos toristas si a Cuadri, Victorino, Adolfo, Saltillo o  Miura les saliese un toro que embistiera como éste de Fuente Ymbro? Lo estarían recordando durante años.


FOTO: Javier Arroyo

Se entiende que las figuras hayan puesto a Gallardo en la lista negra y no quieran arriesgarse a tener que vérselas con uno como este 'Damasco'. Ni que decir tiene que gana la partida a Román. Luego se queda en la cara al entrar a matar, va con la mano alta y por eso pincha trasero:



Le ocurre lo mismo en sus dos toros. Ha tenido recientemente varios sustos al entrar a matar aunque se han saldado sin consecuencias, recuerden con Torrestrella en Bilbao el año pasado. No nos extrañaría nada que hubiera cogido...cierta prevención.

Lo de Finito no es prevención sino puro miedo. Observen en su primero que no pega el telonazo al toro en el último instante sino que avanza ya con la muleta cruzada:



Pero es que avanza no en la rectitud del toro sino huyendo de él. No es que se salga de la suerte sino que huye de la misma:



En el segundo cortó una oreja matando de esta manera que ven a continuación. Fíjense en que se arranca hacia las tablas y no hacia el toro. Irá a parar al círculo que hemos marcado:



El telonazo siempre significa miedo, ya lo saben ustedes, véanlo:



Ha clavado sin llegar a la cara del toro porque se va en dirección a la Safor. Por supuesto que la espada queda trasera, caída y atravesada:



A pesar de este monumental despropósito, le concedieron una oreja por su toreo pinturero. En las fotos, con la imagen paralizada, queda bien y reconoceremos que desprende una naturalidad que hoy es rara avis. No culebrea con el torso como El Juli ni flexiona la cadera con insoportable cursilería como Ponce o Ferrera:


FOTO: Arjona

Pero cuando vas a la secuencia, aquí a partir del 0'12", canta la gallina: toreo perfilero, ubicación fuera de cacho, abuso del pico y arrimarse más bien poco. Ahí lo tienen en el primer pase con el toro muy lejos. Fíjense en sus pies, encima de la raya:



Mientras el animal se vuelve, el maestro se aparta girando los pies. Observen que no gana terreno al toro sino que se queda en el mismo sitio de antes y echa la pierna derecha atrás:



Por último, abusa del pico para volver a pasarse el toro lejos. Vean que está colocado no encima de la raya como en el primer pase de la tanda sino incluso más atrás, confirmando lo que decíamos antes de que 'se esconde' del toro:



Eso no es torear sino ponerse al lado del toro para verlo pasar y aprovechar su viaje. Con cierta naturalidad para los tiempos que corren, y también con no poca pinturería, pero no es torear en nuestra modesta opinión.

Y Ginés Marín tiene un destoreo bastante vulgar, sin más personalidad que intentar imitar a los que han hecho de esa forma de destorear su razón de ser (pongan aquí los nombres de nuestras queridas figuras):



Claro, lo de Finito y todas sus trampas, comparado con estas posturas con que se recrean hoy en día todos los que destorean retorciéndose, huele a ámbar. 

Joselito Arroyo nos intentaba convencer en este vídeo de que en esa posición de Marín se carga también la suerte (?). Como decía Spencer Tracy en la película 'Vencedores o vencidos' de Stanley Kramer, 'me lo tendrá que explicar...me lo tendrá que explicar muy bien para que lo entienda'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






sábado, 16 de marzo de 2019

FERIA DE VALENCIA, 2019: ROCA ENVIÓ A EL JULI A CASA A PENSAR

En Valencia sucedió lo mismo que en 1314 cuando los escoceses derrotaron contra pronóstico al ejército del rey de Inglaterra Eduardo II y lo enviaron de vuelta a casa a reflexionar. Aún lo recuerdan con la canción que han adoptado como himno, "The Flower of Scotland":

And stood against him, (Y resistieron contra él,)
Proud Edward's Army, (El ejército del orgulloso Eduardo,)
And sent him homeward, (Y lo mandaron de vuelta a casa)
Tae think again. (Para que se lo pensara dos veces.)




Ésta es la cara que le quedó al maestro al ver cómo se entregaba el bondadoso público valenciano al león peruano:



No obstante, López debería estar orgulloso porque ha sido derrotado con sus propias armas. Su toreo vulgar y adocenado es el mismo que practica Roca, aderezado con esas muestras suyas de valor que suelen caer en la temeridad. Todos los toreros imitan a El Juli en su retorcimiento, su arrastrar la muleta, su artificiosidad y su 'muñecazo' para echarse el toro afuera con un toque nada sutil. Roca no es una excepción. Observen su deficiente colocación:



Y su destoreo, en total consonancia con la línea juliana:



Esa foto anterior podría ser de Perera, Castella, Manzanares, Simón... La sombra de El Juli es alargada y tanto la naturalidad como la hondura brillan por su ausencia en los tiempos que corren.

En las imágenes vimos cómo Roca entusiasmó al público -no al aficionado- practicando un toreo efectista y pueblerino, dicho sea con todos los respetos. La locura colectiva culminó con la concesión de dos orejas tras un tremendo bajonazo a su segundo ¡y en una plaza de primera! 



En medios comerciales se habla de 'estocada un pelín caída' lo cual, para los que no vivimos de esto ni cobramos de los toreros, quiere decir bajonazo infame (compruébenlo en el 4'04'' del vídeo).

Chover tomó la alternativa y demostró que su toreo es el mismo que de novillero: un cierto gusto con su capote poco almidonado, facilidad bullidora con las banderillas y toreo basto, retorcido y acelerado con la muleta (lo comentábamos aquí hace más de tres años):



Lamentablemente, toma la alternativa sin haber aprendido aún a matar y, por lo visto, no tiene ninguna intención de hacerlo (bah, ¿para qué?, mientras entierres la espada todo da igual, como en el bajonazo de Roca). Ahí lo tienen, a la carrera y con la mano por encima de la cabeza para clavar a lo loco (igual que Ureña, López Simón, El Juli...):



Nuevamente tiene que ser motivo de orgullo para el maestro López ver cómo los nuevos doctores también imitan su atrabiliaria forma de matar tapando la cara del toro y apuñalándolo a capón:



Hay que reconocer que en eso Roca no lo imita. Intenta hacer la suerte con pureza: no tapa nunca la cara del toro, no estira el brazo para darse ventaja y sigue siendo el que descubre mejor la muerte del toro como comentábamos aquí:



Ese toque firme, hacia abajo, con la mano izquierda y sin intención de tapar la cara del toro es un ejemplo muy claro de valentía porque demuestra que Roca está por la labor de mirar al morrillo y no de pensar en los pitones. Todos los que pegan el telonazo, como Curro Díaz, El Juli, Manzanares, Escribano, Chacón, Tomás Campos y un larguísimo etcétera, están pensando en aliviarse y no en clavar bien. Comparen ese toque de Roca en el 2'15'' con el telonazo de El Juli en el 2'58'' de este vídeo.

Por cierto, agradecemos la variedad de Roca con el capote pero ¿para cuándo unas verónicas como Dios manda, maestro?



Hemos tenido que ir al archivo para encontrarlo veroniqueando con gusto, pulsen aquí a partir del 0'34''.

El Juli es un hombre tan orgulloso como el rey de Inglaterra y le habrá sabido a cuerno quemado lo que ha sucedido en Valencia. Hoy los titulares son para Roca y él pasa totalmente desapercibido. Está en casa pensando, donde lo ha mandado el peruano, como Robert Bruce: 'tae think again'.



Por cierto, también le dará motivo para la reflexión el haber visto con sorpresa que el toro más en puntas de la corrida le tocó precisamente a él, éste:


FOTO: Arjona (salvo error)
Los otros...







Las cinco fotos son de Arjona

Y si El Juli tiene interés en saber cómo acabó el rey Eduardo II de Inglaterra, nosotros se lo recordamos: fue obligado a abdicar por los propios ingleses, cosa a la que se resistía pero que terminó aceptando entre lágrimas según las crónicas. Coronaron a su hijo de catorce años y a Eduardo lo asesinaron ocho meses después...



El diestro madrileño habrá tenido hoy un amargo despertar pero desde aquí queremos animarlo. Maestro, no se desmoralice, véngase arriba y grite a los cuatro vientos:

"Sí, me voy porque me echan pero me vais a seguir viendo cada tarde porque tanto éstos que tanto aplaudís como los novilleros que vienen por detrás torean como yo les he enseñado. Todos me imitan, ésa es mi herencia. Y os la vais a tragar mal que os pese. Veréis caras diferentes pero será durante muchos años mi misma forma de torear. ¡Con vuestro pan os lo comáis!"

¡Muy bien, maestro! Ahí queda eso (mal que nos pese).

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


Batalla de Bannockburn, 1314.



martes, 12 de marzo de 2019

¿ADECUAR LA LIDIA AL SIGLO XXI?

Un amigo aficionado quiere saber nuestra opinión sobre el texto que se llevó el premio 2018 del certamen literario Doctor Zúmel. Viene al hilo de lo que se comentaba aquí en El País. El trabajo premiado respondía a la pregunta '¿Cómo adecuaría la lidia al siglo XXI?' Fíjense en que pregunta sobre la lidia y no sobre las corridas de toros en general. El texto lo pueden leer íntegramente aquí. Por si no tienen tiempo, les hacemos un resumen a continuación y comentamos las principales propuestas.



Vaya por delante que los dos autores, Fernando Gil y Julio Fernández, son aficionados, o sea que saben de qué va esto. En la introducción consideran que el aficionado a toros debe reunir dos condiciones:

- Adquirir unos conocimientos previos, cosa que exige un esfuerzo importante.

- Tener una sensibilidad especial para un acto en el cual morirá un animal y puede morir una persona.



Convienen los autores en que la Tauromaquia atraviesa dificultades causadas por diversos factores: la ausencia de grupos de presión importantes que la defiendan y promocionen, el activismo antitaurino, la previsibilidad y falta de emoción del espectáculo, el rechazo social a la idea de muerte y, en fin, la discriminación que sufre en los medios de comunicación.



Hecha esta introducción, proponen mejorar el espectáculo sin perder su esencia, o sea, que no son de los que pondrían velcro a las banderillas.

Antes de ir con las propuestas, hacen un repaso a la delirante diversidad de reglamentos taurinos. Es un ejemplo más de ese estado de las autonomías 'typical spanish' donde se demuestra irrefragablemente que los españoles no somos iguales ante la ley ni de broma, no sólo en lo taurino sino también en muchas otras cosas.

Dividen su exposición en los tres tercios. Éste es el resumen:

TERCIO DE VARAS. Los autores son beligerantes contra la idea secular de que el toro debe sangrar para 'descongestionarse'. Dicen que el toro puede perder entre 1,5 y 2,5 litros de sangre en el caballo sobre un total de 40. Ellos piensan que no se descongestiona nada ni tiene ningún beneficio que el toro sangre. No es una novedad, ya defendía este extremo don Fernando Marcet:

"Jamás acepté aquella teoría de que a un ser vivo que sale a pelear por su vida hay que “hacerle sangre” para descongestionarlo. Con ese criterio habría que romperle una ceja a cada boxeador que sube al cuadrilátero, para que su desempeño sea mejor ¡Una  tontería de marca mayor!"



Tampoco están de acuerdo en que el puyazo ahorme la embestida. Lo que mermaría la fuerza del toro no sería la sangre ni las heridas infligidas sino el desgaste con su empuje ante el peto. Respecto a picar trasero reconocen que produce lesiones óseas, vasculares, nerviosas y/o cartilaginosas (recuerden esta entrada). 



En cambio, en el morrillo la puya apenas causaría daños al toro, lo que ocurre es que uno de los autores, Julio Fernández, veterinario de profesión, sostiene la teoría de que picar en el morrillo es imposible:

"No se puede detener a un toro picándole en el morrillo por varios motivos: no hay picador que sea capaz de detener la embestida de un toro de 500 kilos puesto en suerte y desplazándose a unos 40 Km/hora para evitar el choque en el peto, y menos aún para expulsarlo de la suerte de inmediato. Los caballos de picar no están domados para eso, no son caballos de rejoneo, el peto y los manguitos protectores dificultan sus movimientos, y el público quiere ver a los toros arrancándose, recargando o emplearse empujando al caballo y no saliendo despedidos".


Sus propuestas son las siguientes:

- Dar un mínimo de dos puyazos en todas las plazas con la posibilidad de que el torero, y no el presidente, cambie el tercio cuando lo desee. Si hay más de dos puyazos, será con la puya de tienta.

- Añadir tres marcas más allá del segundo círculo para sucesivos puyazos.



- Que los picadores entren y salgan más rápidamente evitando pérdidas de tiempo.

- Control estricto de los caballos de picar por microchips y con básculas portátiles.

- Flexibilizar el peto y redondear y acolchar el estribo derecho.



- Sobre el recurrente tema de la puya, copiamos su explicación:

"Somos partidarios de modificar la forma de la pirámide y pasar a una pirámide de cuatro aristas (cuadrangular), como se usa en los tentaderos, cuyas aristas forman cuatro ángulos rectos (de 90º) y reducen el riesgo de desgarro de la piel. Con esta pirámide da igual cómo se coloque la puya en la vara. Proponemos suprimir el primer tope, o el escalón que hay entre la base de la pirámide y la pieza siguiente sobre la que se apoya, para facilitar su introducción hasta la cruceta. Abogamos por que la pieza que hay entre la cruceta y la pirámide, deje de llamarse tope, no lleve cuerda encolada, sea de paredes lisas, tenga anchura en su base no superior a la base de la pirámide y que pueda ser de material diferente a la madera de fácil limpieza y desinfección. 

"Visto que lo que templa la embestida del toro es la acción de empujar al caballo, y no las heridas o el sangrado, la puya debería reducirse a unas dimensiones que permitan que el picador se pueda defender, que claven fácilmente, que permitan la rectificación de puyazos aplicados en lugares inadecuados (paletillas, cartílago de prolongación de la escápula, apófisis espinosas de vértebras torácicas (en el eje longitudinal del toro), traseros o caídos), minimizando las consecuencias de puyazos profundos o de picar en lugares inadecuados, que pueden comprometer la capacidad del toro para la lidia. Somos partidarios de reducir todavía más la porción penetrante de la puya, que según los tres últimos reglamentos autonómicos debe medir 7,42 cm, reduciendo proporcionalmente la cruceta para evitar que los brazos de la misma estorben o dificulten la penetración. Proponemos que se autoricen para la vara materiales resistentes que no tienen por qué ser de madera."


- Finalmente, que se coloque bien el toro en suerte, a distancia progresiva, sacándolo rápidamente y dosificando el castigo.

Observarán que las citadas propuestas siguen confiando en la buena voluntad del diestro porque en ningún momento se podría evitar con ellas el repugnante monopuyazo. Recuerden lo que comentábamos en nuestro blog sobre la suerte de varas aquí.



BANDERILLAS. Proponen reformar el arpón para que se fijen sin herir tanto. Asimismo, plantean reducir su dimensión y que se puedan fabricar de materiales alternativos.



MUERTE. Sostienen que la espada mata por su capacidad de corte. Por ello proponen:

- Redondear la punta y hacerla más ancha para evitar pinchazos en hueso.



- Hacer el estoque recto y no curvado porque así aumentaría la citada
capacidad de corte



- No afilar sólo los últimos 20 cms. sino 48 de un total de 70. En ese caso, los autores comentan que sería más fácil seccionar la aorta y acelerar la muerte.



- Usar un tipo de descabello de perno cautivo para aturdir al toro y posteriormente apuntillarlo. Insisten en apuntillar por detrás, cosa que hemos dicho en nuestro blog por activa y por pasiva sin que los subalternos cambien de actitud.



INDULTO. Ampliarlo a todos los festejos picados en plazas no portátiles pero con la posibilidad de que el presidente ordene el retorno del picador al ruedo con la puya de tienta. Recuerden aquí nuestra opinión al respecto.



Hay dos quejas básicas que plantean los autores. Una es que las corridas resultan demasiado largas con excesivos tiempos muertos. Hombre, si el toro tiene interés, su lidia pasa en un suspiro. Si el animal es una ternera bobalicona al uso, la cosa se hace eterna por muchas modificaciones que se pretendan.

La otra es que hay que acelerar la muerte del animal, de ahí esas reformas en el estoque. La idea podría ser plausible pero ¿no estaremos cayendo en el buenismo social imperante? Aunque quizás se trate de eso, igual que con la insistencia de los autores en intentar reducir la presencia de tanta sangre en el primer tercio.



Precisamente las propuestas sobre las varas se acercan bastante a lo que hemos comentado aquí muchas veces. No obstante, si la autoridad no tiene poder para obligar a que el diestro luzca el toro, no hay nada que hacer. El primer tercio continuará siendo un trámite sangriento y desagradable.



Los autores confían demasiado en la buena voluntad del maestro y a éste lo único que le preocupa es la muleta. El resto, para él y para la mayoría del público asistente, es una preparación destinada a su pretendido lucimiento...y a nuestro seguro aburrimiento.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.