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domingo, 18 de junio de 2023

BENEFICENCIA: DOS JUAMPEDROS DE DOMECQ Y DÍEZ

Y uno de Solís pero ninguno de los tres fue la ternera a que nos tienen acostumbrados en esa casa. Para nosotros Juan Pedro fue el triunfador de la tarde ya que Castella no pudo con el colorado, de Justo tampoco con su primero a pesar de la atenuante del aire y Adrián estuvo por debajo del sexto, que fue el de Solís. Además, bien presentados los tres.



Tanto Juan Pedro hijo como Daniel Ruiz tenían clarísimo el toro que querían y lo consiguieron. Sostenían que el caballo está para dulcificar y la muleta, para que el maestro saboree el dulce y construya una faena expresando lo que lleva dentro.

Recuerden aquí cuando lamentábamos la muerte de Ruiz y poníamos aquella pregunta suya recurrente:

Yo no es que diga que el caballo está de adorno pero...¡Vamos a ver! Si le pegas tres puyazos a un toro, ya no irá a la muleta y entonces ¿qué hacemos? ¡La gente no va!'

Y en boca de Juan Pedro Domecq Solís ponemos lo que él buscaba, que era por encima de todo la toreabilidad. Según él había que bajar la casta dado que ella es el temperamento y un toro con temperamento es difícil de torear:

Yo busco movilidad, bravura, nobleza y ritmo, todo lo cual equivale a toreabilidad'

Pues en esta Beneficencia saltó la sorpresa y no hubo ese borreguismo en el que se cae con el toro comercial o domesticado, como avisaba Juan Pedro Domecq y Díez:



Dicho lo cual, conforme transcurría la tarde lamentábamos que el cartel no hubiera estado integrado por el trío del arte, esto es, Morante, Ortega y Aguado. ¿Qué hubieran hecho con estos toros incluido el de Victoriano? Pues es probable que hubiesen acallado a los que los criticamos por enfrentarse habitualmente a terneras.

Se guardó un minuto de silencio en memoria de Fandiño del cual pueden recordar nuestro homenaje pulsando aquí.




CASTELLA. Su primero era de Daniel Ruiz, cornalón y astifino, feo por colín. Venía bien picadito del campo:



Como era previsible, nada en el caballo sumando la voltereta que se pegó al salir.

Castella hizo un quite por saltilleras y en la tercera el toro dudó y se lo llevó por delante. De milagro no sufrió una cornada en la pierna derecha porque le pinchó en la taleguilla pero el pitón no penetró (?). La verdad es que a los tres diestros se les veía con los muslos bien recauchutados:



Él fue quien empezó a cambiar por la espalda desde los medios cosa que le costó una muy grave cornada en Cali con perforación de pulmón. Pero es valiente sin supersticiones, como Antonio Bienvenida, y ha seguido realizando esta suerte, que tiene mucho valor. El inconveniente es que a base de haberla visto ya tantas veces no se le reconoce:



FOTO: Agencia EFE

El toro era un norit al que el francés toreó a cincuenta pulsaciones. En televisión hablaban de profundidad e intensidad mientras a nosotros nos entraba un profundo e intenso sueñoEstocada corta horrorosa por trasera, caída y saltando. Después dejó esta entera trasera y también caída.



Su segundo era de Juan Pedro, un colorado ojo de perdiz, albardado, ligeramente carifosco y astracanado, bien encornado:



Huye al hierro en el primero, en el segundo no le aprietan y le levantan y en el tercero le dan al túrmix. Ya ven que en varas hubo poco menos que un simulacro por eso el toro se vino arriba en el último tercio.

Chacón puso un par regular y otro a toro clarísimamente pasado pero lo hicieron saludar por ser vos quien sois. Brindó Castella a Fandiño y su preocupación iba a ser intentar fijar al toro en la muleta ya que se distraía con el vuelo de una mosca.

Le hizo un buen inicio donde el toro repetía con cierta codicia y consiguió centrarlo en la muleta. Sin quitarsela de la cara le recetó a continuación un tiovivo. Cuidado porque muchas ganaderías toristas se darían con un canto en los dientes si un toro suyo embistiese con las ganas que ponía éste de Juan Pedro.



Pero Castella se dedicó a pegar pases sin piedad. El toro merecía que hubiesen tenido mejor consideración con él y terminó protestando. Menos mal que los toros no hablan, ¿verdad maestro?



Aviso con retraso antes de coger el estoque. Estocada arriba un poco pasada, cruzando bien pero tapando la cara. El de Juan Pedro murió en la segunda raya.




DE JUSTO. Su primero era de Juan Pedro, un toro negro listón, chorreado en morcillo, aleonado, cornalón y tocadito arriba. Lo recibió de rodillas en tablas:



Primer puyazo yendo como un rayo pero peleando de más a menos y claudicando al salir. En el segundo vuelve a acudir de lejos al galope pero ya no pelea. Fue una lástima no haberlo puesto de muy lejos una tercera vez sólo para señalar porque se hubiera ganado una ovación. Es probable que hubiera cantado la gallina pero nunca lo sabremos, qué pena.

En la muleta era un toro cortijero, o sea, de los que lleva un cortijo en cada oreja. La embestida era noble pero no de borrego sino pronta, galopando y queriendo coger la tela. El único problema para embarcarlo era el aire.



Fue una lástima ese viento para De Justo ya que no pudo aprovechar la lotería que le había tocado, aunque tal como torea últimamente no nos penó demasiado. Estocada contraria con derrame y patas arriba:



Su segundo era un burraco listón de Victoriano del Río, zancudo, con poca presencia a pesar de los 580 kilos, que se tapaba por delante. Para nosotros no era un falso jirón ya que lo que tenía más bien parecía un lunar:



Lo puso largo y el toro galopó empujando de bravo mientras Bernal le tapaba la salida. Agradecimos que en el segundo lo colocase a treinta metros para que el toro se arrancase de nuevo con alegría y cobrase primero trasero y después contrario ya que se llevó un total de cuatro agujeros diferentes. Además, con voltereta de propina a la salida. Era otro toro para haberlo lucido en tres entradas dosificando el castigo. Si está lidiando Álvaro de la Calle, lo vemos tres veces.

Las banderillas cayeron a cuál peor. Después de haber visto cómo el toro anterior se le había escapado, aquí se puso a torear sin probaturas ya que el de Victoriano se venía con ganas. La verdad es que al extremeño le habían tocado dos toros de puerta grande.



Al De Justo con hambre este toro no se le va pero al actual se le fue ya que se dedicó simplemente a acompañar la embestida, sin mando y sin asumir riesgos. El toro lo notó igual que nosotros, se le insolentó y terminó demostrándole que no había podido con él.

Pinchazo hondo muy bien ejecutado, y espadazo trasero un poco cruzado y tapando la cara más descabello. Parece mentira pinchar primero tan bien y acto seguido hundir la espada tan mal. Pero el personal prefiere que desaparezca el acero en la carne del toro de cualquier manera.






ADRIÁN. Su primero era de Daniel Ruiz, un toro negro cornilevantado, de presencia anovillada y muy protestado por su trapío de salida:



Solo faltó que se fuese al suelo tras el caballo para que la zaragata en el tendido arreciase. Quedó claro que Adrián prefería torear este animalillo que arriesgarse con el sobrero ya que le echó el capote por tres veces a la andanada para calmar a los verdosos. Menuda ambición demostró sabiendo que ante esta piltrafa jamás iba a rascar nada en esta plaza. Y eso que estaba en la corrida de Beneficencia, donde ni en sueños imaginaba hace tres meses que haría el paseíllo.

Mención aparte merece el presidente, que olvidó la ley máxima del palco que es defender al aficionado. Recuerden aquí nuestro homenaje en la muerte de don Luis Espada, quien desde el cielo debió de avergonzarse viendo cómo ha degenerado el palco madrileño.

Con la gresca ya tumultuaria Adrián ahora quiso dar la nota poniéndose de rodillas para cambiar por la espalda y el toro lo empitonó sin consecuencias dada su invalidez tanto física como de casta. 



Y luego se lamentaba con gestos al ver que el toro seguía derrumbándose. Entonces ¿por qué echabas antes el capote a las nubes, Fernandito? Ello no le impidió poner esas muecas tan insoportables con que adereza sus faenas. Muy mal, encima tuvo la desfachatez de castigarnos con una lluvia de pases insufrible.



Estocada trasera, tendida y con telonazo más descabello. Observen que antes de arrancar ya lleva el palillo casi horizontal y el brazo encogido. Por fin se finiquitaron nuestra tortura y nuestra indignación compartidas entre el palco y el diestro.



El sexto era de Juan Pedro y ostentaba la encornadura que gusta a los maestros, con perfil pero cerrando arriba. Era negro listón y apretado de carnes:



Lo pone largo en el primero y va sin dudar pero recibe una criminal lanzada en el lomo aunque no le aprietan. En el segundo tardea y escarba porque el pobre se temía lo que sucedió y es que el piquero le clavó casi en la penca del rabo.

El animal se dolió de los palos que le clavó muy bien Prieto. Brindó a Abellán. Chicharrinas en el platillo y naturales sin probaturas porque el toro era de una nobleza evidente. No era el más listo pero tampoco era tonto como un patatero. Otro Juan Pedro de oreja, y van tres.



Ya ven que en lo del pico parece que tiene bula en esta plaza. Y eso que bregaba con un toro bondadoso, que pedía muleta plana y bien presentada, sin alivios... y sin retorcimientos de sacacorchos:



Luego Adrián ya empezó con el tíovivo y con el roquismo sin que faltasen sus mohínes, los movimientos de cadera y el sacar la barriga de forma antinatural:



El toreo es por encima de todo naturalidad y Adrián no la conoce. ¿Le contará alguien lo que explicábamos aquí? Estocada trasera por llevar la mano alta y desprendida, con telonazo monumental pero hasta la tela, que es lo que interesa a todo el mundo.



La primera oreja era insoslayable pero la segunda nosotros no la hubiéramos concedido ni aunque nos emplumen. Por supuesto que tal como está ese palco madrileño cayeron la casquería y la puerta grande. Dicen que las salidas a hombros en Madrid de una y una se olvidan, que las que valen son las de dos. Pues a nosotros ya se nos ha olvidado la de Adrián de ayer:




¿Qué diría a estas horas la parroquia torista si a alguno de sus ganaderos fetiche le salen tres toros como los de ayer de Juan Pedro? La pelea en el caballo de dos de ellos fue olvidable pero el primero de De Justo mereció haber sido lucido. No recordamos en todo San Isidro otro toro que haya ido con tanta celeridad al caballo y desde tan lejos.

En la muleta cualquiera de los tres estuvo a la altura de los tan alabados de Santiago Domecq. A nosotros nos gustaron más los dos primeros que el sexto, todo lo contrario que a cualquier taurino o aficionado posmoderno. Y el de Victoriano no desentonó.

Sucede que nosotros no somos anti Domecq por sistema. Sin embargo, en casa de Juan Pedro, somos de Díez más que de Solís. Bastante más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


miércoles, 29 de marzo de 2023

MURIÓ DANIEL RUIZ

Hubo un tiempo en que llegamos a pasar muchas horas en el silencio de la finca de Daniel Ruiz viendo sus toros. Cada vez que bajábamos a Andalucía nos desviábamos de la ruta para echar un rato en Alcaraz, a mil metros de altura.



Las fotos que ilustrarán este reportaje las hemos recuperado de nuestro archivo. Son de cuando no existía el blog y las hacíamos para nuestra colección particular.

La última vez que pasamos por allí vimos que toda la camada estaba enfundada y nunca más volvimos.



Daniel Ruiz era un ganadero posmoderno con cuyas ideas no estábamos en absoluto de acuerdo. Eso no quita para reconocer que buscaba un tipo de toro y lo consiguió perfectamente, al estilo de otros como Juan Pedro, Benjumea o Conradi. Se pueden contar con los dedos de una mano las corridas que hemos visto anunciándose sus toros y nos sobran tres o cuatro.



Su hierro era el histórico de Coquilla, que compró en 1976 a los herederos de Julio Garrido. Asimismo recordemos que empezó en la Asociación con patasblancas de doña Eusebia Galache pero se los quitó con urgencia:


Antes de cambiar de encaste lidió una novillada en la Feria de Julio de Valencia que alguno de nuestros amigos lectores de aquella tierra recordará. Uno de los novillos se fue vivo al corral. Vean lo que decía la crónica porque nunca lo relacionarían con el ganadero fallecido:

"El genio, la dureza y los pitones tremendamente astifinos en cada uno de los cinco novillos del antiguo hierro de Coquilla, devolvieron a la plaza el rancio aroma de las tardes solanescas. Toros con peligro, duros de patas y esperando, desbordaban la lógica falta de técnica de los novilleros y que igualmente se hubieran subido a las barbas a la mayoría de matadores de toros que torean hoy en las ferias"



Lo cambió todo por 200 jandillitas. Llegó a tener 1.400 vacas y a partir de ahí llegaron sus triunfos, cuando las figuras se apuntaban de cabeza a sus corridas. Debutó en 1992 en San Isidro con Capea, Joselito y Ponce. De la crónica de Vidal:

Cuatro toros de Daniel Ruiz, (1º y 6º devueltos por inválidos), tres primeros chicos y anovillados, resto con trapío; flojos, de poca casta, 2º y 3º manejables, 4º y 5º tardos.

El balance fue: Capea, silencio y bronca; Joselito, pitos y división; Ponce, silencio y palmas. Dado que eran otros tiempos donde no había tanto buenismo como ahora, lean lo que dijo Ponce al acabar:

"Estos toros sirven en provincias, donde aunque sean flojos, los presidentes y el público los aguantan, con lo que acabas cuidándolos, metiéndolos en la muleta y triunfando, pero no en Madrid"



No obstante, poco después, en provincias, concretamente en nuestra plaza de Tarragona, a veinte metros de donde les escribimos, Ruiz lidió tres toros junto a otros tres de Juan Pedro ese mismo año de 1992. Se fue todo el mundo a hombros: Joselito y Rafi Camino, con dos orejas cada uno, y el anteriormente crítico Ponce, con cuatro y dos rabos. 

Le salían toros con los pelajes típicos del encaste. Van viendo algunos ejemplos:



Es curioso que otro que empezó con patasblancas, en este caso de Barcial, fue Cruz Iribarren pero su hijo también se los quitó de en medio y precisamente compró ganado a Daniel Ruiz.

Tenía fama de ser un tratante difícil de engañar pero hubo una persona que lo engañó. Digamos que se encontró con la horma de su zapato. Al final lo desvelaremos.

La parte de la finca donde pastaban los toros está atravesada por una pista forestal pública en dirección a Vianos, de manera que uno podía transitar tranquilamente por ella con las reses a ambos lados. Solo era cuestión de tener suerte para que se encontraran cerca del fotógrafo:



Una vez nos sorprendió la llegada de un coche que se paró en una de las porteras ya que había un toro muerto. Se bajaron Daniel Ruiz, su hijo homónimo, José Luis Algora y uno de los hijos de Román Sorando, también albéitar.

Al vernos con la cámara, Daniel Ruiz junior nos abordó para decirnos que si no teníamos mucha prisa a ver si podíamos hacerle un favor. Consistía en que iban a extraer unas pajuelas del celebérrimo Cortesano y querían tener unas fotos para enviarlas a México, de manera que no quedase duda de que procedían del indultado. 



Recuerden que era una época en que los móviles no tenían cámara de manera que no tuvimos inconveniente en quedarnos para hacer unas fotos que luego enviamos por correo al hijo del ganadero. No nos pareció discreto preguntar cuánto habían pagado los americanos por el semen pero ya pueden poner ustedes bastantes ceros. 

Cuando los bueyes traían al toro iban a su aire y el ganadero no paraba de insultarlos diciendo que no valían para nada. Uno de ellos es éste que ven aquí y que mucho nos tememos que poco tardaría en acabar fileteado tras los improperios de su amo:



Cuando empezaron a aplicar el electroeyaculador a Cortesano por salva sea la parte, don Daniel nos hizo reír a todos cuando dijo: 'yo conozco a uno en Sevilla que si ve ese aparato, saca al toro y se mete él ahí dentro...' Decía que este toro le había dado descendientes extraordinarios pero excesivamente abiertos de cuernos y por eso se dedicó posteriormente a padrear con otros sementales que fuesen cerrándoles las caras.



Aquella fue la única vez que hablamos con el padre y nos pareció un personaje muy divertido e ingenioso aunque las personas que tuvieron enfrentamientos con él echan pestes (alguno de estos rifirrafes le costó dinero en el juzgado). 



Insistiremos en que no compartimos su visión posmoderna del toreo. Vean:


'Yo no es que diga que el caballo está de adorno pero...¡Vamos a ver! Si le pegas tres puyazos a un toro, ya no irá a la muleta y entonces ¿qué hacemos? ¡La gente no va!'

'El caballo está para ahormar la embestida, para dulcificar la embestida al toro. Ya sé que esto les parecerá una barbaridad a los aficionados esos toristas pero yo les pregunto: si le das dos o tres puyazos al toro y luego no se le pega un pase ¿qué hacemos?'


Él era del ritmo, la clase y el querer coger la tela por abajo. Ahí estaba la bravura. Esa concepción se aprecia en aquel reportaje en su casa cuando toreaba El Juli una vaca completamente chochona y él lo jaleaba desde el palco como si hubiera resucitado Chicuelo. Pulsen aquí  y vayan al 1'01" para escuchar cómo se emociona (¡oooole!, mira, mira, mira... ¡qué bonito!, ¡anda!, ¡ole, ole y ole!, ¡qué barbaridad!, ¡bieeen!)



¡Hay que ver cómo es esto de la tauromaquia! Viendo este toreo de El Juli, Daniel Ruiz salta en su asiento y casi se le cae el puro de la boca mientras que nosotros miramos las imágenes igual que cuando estamos ante la lavadora esperando a que se acabe el programa.

Otra de sus afirmaciones era que eso de que el toro ha sido bueno para el torero 'es un cuento porque toreros y ganaderos estamos en el mismo barco y si el toro es bueno para el torero es bueno para todo el mundo... y si es malo, malo para todo el mundo'.



Su hijo aprendió bien la lección porque hablaba de que su ganadería servía para que el torero 'se sienta, se realice y pueda expresar lo que lleva dentro'.

Recordemos el percance que sufrió el padre en Valladolid en 1997:



Nos sorprendió gratamente una crónica de Alejandro Martínez en El País de la penúltima corrida que lidió el ganadero en Albacete. Pulsen aquí y ya verán desde el principio que está bastante alejada de lo que suele ser la norma en los críticos paniaguados. Por ejemplo: 


Comentábamos antes que Daniel Ruiz Yagüe tenía fama bien merecida como tratante y en ese submundo, en el cual nosotros no duraríamos ni medio minuto sin que nos engañasen, él se movía como pez en el agua. Decían que era imposible engañarlo pero no hay nada imposible.

Un hombre lo engañó, circunstancia que constará como confirmación de la regla. ¿Saben quién llevó a cabo semejante heroicidad? Tenía que ser cuña de la misma madera...

FOTO: Alfredo Arévalo

Está claro, ¿no? Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



sábado, 21 de enero de 2017

EL CABALLO ESTÁ DE ADORNO

Decía Goebbels que cuando oía la palabra 'cultura' sacaba la pistola (lo cual no le impedía acostarse con toda actriz joven de buen ver que quisiera ser algo en la Alemania nazi, excepto la señorita Riefenstahl, claro, a ella no la podía tocar).

Cuando ustedes oigan a cualquier taurino decir que el primer tercio está 'para ahormar al toro' o 'para dulcificar la embestida', no digo que saquen la pistola pero se ponen en guardia. Se trata de alguien que nos quiere robar el espectáculo de la suerte de varas. A partir de entonces les recetará un discurso sobre la tauromaquia moderna, que será la mejor de la historia. Eso es lo que les venderá.



Daniel Ruiz, que en la distancia corta es buena gente igual que su hijo, forma parte de estos taurinos modernos. 



Su frase literal es:

'Yo no es que diga que el caballo está de adorno pero...¡Vamos a ver! Si le pegas tres puyazos a un toro, ya no irá a la muleta y entonces ¿qué hacemos? ¡La gente no va!'

O sea, que el caballo está de adorno ¿no? Dice que no:

'El caballo está para ahormar la embestida, para dulcificarle la embestida al toro. Ya sé que esto les parecerá una barbaridad a los aficionados esos toristas pero yo les pregunto: si le das dos o tres puyazos al toro y luego no se le pega un pase ¿qué hacemos?'



Él tiene claro lo que busca en su selección: 'recorrido, prontitud, que meta bien la cara, fijeza y duración'. Y, siempre según su forma de entenderlo, el toro ideal tiene que tener en la plaza 'flexibilidad, ritmo, duración, emoción...todo eso'. Los aficionados antiguos sólo comprenderían la palabra emoción. Las otras tres características, aplicadas a un toro bravo, ni las entenderían ellos ni nos entran en la cabeza a nosotros. La flexibilidad es para las bailarinas, el ritmo para la samba y la duración para las pilas alcalinas.


Colorado ojinegro y bocidorado de Daniel Ruiz. Hemos pasado cientos de horas en Alcaraz viendo sus bonitos toros envueltos en el silencio del campo. Desde que puso fundas no hemos vuelto.

Otro que tal baila es Joselito Arroyo. No obstante, él distingue entre el primer tercio de cuando era torero al de ahora que es ganadero:

'El tercio de varas tiene que ahormar la embestida. Aunque ver al toro en el caballo es un espectáculo que sí me gusta...pero me gusta más ahora que antes'.



Sucedía que su filosofía cuando estaba en activo era la del noventa y nueve por ciento del escalafón actual, novilleros incluidos. Lean:

'De torero lo sentía mucho por el toro o por el ganadero, sea quien fuere. Pero la gente tenía que hablar de mí, no del toro. Cuando estaba en la plaza, el que tenía que destacar era yo. El toro, no: yo'.

La única manera de cambiar esto es que bajen los presidentes a avisar a los toreros de que no se cambiará el tercio sin un mínimo de tres entradas al peto. Poco a poco se darán cuenta de que habrá que hacer las cosas bien y dosificar el castigo para no quedarse sin toro. Quizás así acabemos primero con el monopuyazo y luego con hacer del caballo un adorno engorroso y sanguinario.


Toro de Joselito en Madrid con el hierro de El Tajo. FOTO: luisolmedaparis.blogspot.com

No hay duda de que Daniel Ruiz es un ganadero capacitado y listo (recordaba Navalón que Pichorrongo fue de los pocos que consiguió engañarle, hace de eso muchos años). Lo decimos porque lo que le sale es exactamente lo que busca. Observen con atención a El Juli tentando esta vaca suya en este vídeo a partir del minuto 0'59''.


No se puede embestir más dulcemente. Calificar la vaca de pastueña es quedarse corto. El maestro ya podría citar con un poco más de verdad a ese bombón ¿no creen? Desata el entusiasmo de los presentes como pueden oír en el vídeo cuando lo único que hace, a nuestro entender, es templar una embestida que ya viene templadísima y recubierta de miel de nacimiento.

Comparen ese tentadero con éste  de Domingo Ortega (pulsen aquí a partir del 30'50''). Es su finca de Navalcaide y la vaca no tiene nada que ver con la de Ruiz. La célebre foto en que torean al alimón los dos Ortega, el filósofo y el torero, es en esa finca aunque muchos años antes:



Eran Gamero Cívico compradas a Ernesto Blanco, que venían directas de Fernando Parladé. Ese ganado junto al hierro histórico que veían en la foto anterior lo acabó comprando Domingo Hernández. El hierro se lo cambió después a Juan Pedro por reses y hoy en día es el de Toros de Parladé.

Los aficionados más jóvenes nos harán el favor de fijarse en dos cosas. La primera es la forma de andarle a la vaca ¿Quién le anda hoy en día así a los toros? La segunda es el trincherazo que pega en el 31'04 y que manda la pobre vaca al suelo. El tío de Castilla del Pino lo llevaba a los toros de pequeño y cada vez que toreaba Ortega le decía 'niño, fíjate: ese hombre en lugar de una mano tiene un hacha'.

Aquí lo tienen en Zaragoza el 14 de octubre de 1954. Es el último día que se vistió de luces, con cuarenta y seis años. El toro es de la Marquesa de Deleitosa:



Se habrán dado cuenta en el vídeo de que la vaca tiene pies y en ningún momento se ve apurado a Ortega a pesar de su edad. Si hacer fácil lo difícil es la clase, estamos ante un auténtico 'fuoriclasse'. 

Su forma de torear era sencilla, sobria, eficaz, dominadora e inteligente aunque para muchos resultaba monótona. A pesar de eso, otro diestro largo como Luis Miguel afirmó públicamente que Ortega era su ideal como torero.

Luego nos dice El Juli lo siguiente:

'A mí esos conceptos de que esto tiene que hacerse como se hacía hace veinte años...pues no estoy de acuerdo. Creo que cada día se torea mejor, que se ha llegado a un nivel de perfección absolutamente increíble y que hoy el toro embiste mejor que nunca'.



Al maestro López Escobar le diremos lo que afirmaba Spencer Tracy en 'Vencedores y vencidos' cuando el otro juez le decía que había que tener paños calientes con los nazis:

'Tendrá que explicarme eso. Tendrá que explicármelo muy bien para que lo entienda'.

Pues eso, maestro, que en nuestro modesto blog no tragamos con lo que han dicho aquí ni usted, ni Daniel Ruiz, ni José Miguel Arroyo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa

NOTA: a raíz de uno de los comentarios a la entrada añadimos esta noticia de septiembre de 1997. Es del diario ABC: