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lunes, 2 de octubre de 2023

FERIA DE SAN MIGUEL, 2023 (y 2): OREJISMO DE PUEBLO

Y menos mal que el palco desoyó la petición de oreja en el sexto o la de una segunda a Juli porque ya hubiera sido de traca. ¡Eutimio, aprende!

Sigue sin entrarnos en la cabeza cómo es posible que el público maestrante guste de la forma de torear de diestros como El Juli, como el Luque de la doble oreja que veremos luego o del toreo de Rufo. Para nosotros es un arcano.

Recuerden esta entrada donde hablábamos de que la Maestranza se había enamorado inexplicablemente de Julián. Disculpen la autocita:


¿Cómo es posible que una chica tan fina, que anduvo en amores con los Vázquez Garcés o con Curro se haya enamorado de López Escobar? El amor es ciego. Ustedes ya conocen la teoría de la cristalización de Stendhal: la enamorada ve unas bondades en su enamorado que los demás no vemos ni de lejos.


Los de Garcigrande fueron terciados, muy sosos, vinieron picados del campo, exhibieron gran vulgaridad en el caballo y en general, demostraron muy poca casta. Todos mansearon, se rajaron y apretaron para adentro. Fue una corrida para dejar bastante preocupado a su criador.




EL JULI. Se presentó con un terno corinto y oro, con cabos blancos, remates en verde y el mismo corbatín negro que en Las Ventas. Su primero era un negro azabache, astracanado y cornidelantero, un poco gordo.

Trámite en el primer tercio, con dos varas en el lomo. Buen par de Fernando Sánchez con los cuernos en el pecho.

El toro era desaborío y pegaba el arreón pero topando. Juli insistió sin ningún resultado porque el toro se rajó, lo despreció y llegó a soltarle una coz. Pinchazo seguido por un espantoso sablazo hondo, trasero, caído y atravesado. Lógicamente no le hizo mella y murió al quinto descabello mientras a Justo Hernández le empezaba a correr por la espalda un sudor helado.



Se fue a porta gayola en el que no creemos que sea su último toro en Sevilla como piensan muchos. El toro era otro animal sevillano, con una cabecita muy agradable y terciadito.



Simulacro en varas, con una que cayó casi en el costillar. Lo único bueno de ese primer tercio fue una media verónica del maestro, lo mejor que ha hecho sumando las dos despedidas, sin duda. Después el segundo par de Sánchez de poder a poder fue el mejor de la tarde.

El toro era otro tontorrón que iba y venía y al cual El Juli abrió la puerta descomponiendo la figura y demostrando esa tauromaquia que insistimos en lo de no entender cómo es que gusta especialmente en este coso.



Aburrimiento máximo que terminó con una infame puñalada un palmo trasera, caída, alargando el brazo, saliéndose de la suerte, pegando el salto y encima con Dávila Miura engañándonos diciendo que la espada estaba arriba, ¡a otro perro con ese hueso, Eduardo! Oreja de los chinos con petición sentimental y pueblerina de la segunda por parte del público maestrante. 


CASTELLA. Su primero era un torito de Sevilla, cómodo de cara y terciado.

Castella lo recibió con verónicas de rodillas al estilo de Marcial Lalanda, aprovechándose de que el toro venía bien picado del campo porque embestía de salida como si fuese el final de la faena de muleta.

Simulacro en varas dado que estábamos ante un animal que podría haberse lidiado directamente con la muleta desde el principio. La segunda verónica del quite de Luque fue muy buena, que conste en acta para los que nos califican de antiluquistas. La remató así:



Muy bien Chacón y especialmente Viotti, arriesgando en un segundo par de mucho valor. Inicio típicamente castellano pasándose el animalico por delante y por detrás. 


FOTO: Pagés

Después el torete iba y venía atontolinado permitiendo que el francés le hiciese el tiovivo citando con la cadera en lugar de con el medio pecho, escondiendo la femoral y, en fin, colocado de esta guisa:



Ningún interés, a pesar de que la banda empezó a tocar aunque se vio obligada a cortar rápido tras oír adecuadas protestas. Lo finiquitó con una casi entera muy trasera, a capón, sin puntilla y con su habitual saltito.



Se fue a chiqueros ante el quinto, un castaño albardado, anteado, listón, bragado, bocidorado y lavado de cara.

El torete venía también bien picadito del campo pero hizo honor a su hierro regateando al piquero y yéndose al pecho del caballo. Se dedicó a partir de entonces a mansear buscando una salida hacia el barrio de Triana.

Estuvo muy bien Chacón porque el toro se quiso reír de él en banderillas. Castella tuvo la buena idea de tratar al animal con muchísima suavidad para ver si cogía gusto a la tela en lugar de salir huyendo. Consiguió centrarlo pero no quitarle su monumental sosería.


FOTO: Pagés

El insoportable sopor terminó por fin con una estocada en el lomo, saltando y sin que ninguno de los comentaristas se hiciera eco de su pésima colocación. Está claro que no es lo mismo hablar con libertad en Youtube que a sueldo de la televisión.


LUQUE. Su primero era un castaño carinegro, astracanado, listón, astiblanco y cornilevantado.

Otro animal soso de salida y dándoselas de listo por el izquierdo. Mediocridad total en varas y arreando en banderillas. 

Muchas veces hemos insistido en que lo mejor que tiene este torero son sus inicios de faena y aquí lo volvió a demostrar. Lo que vino después ya fue otra cosa, con pierna atrás, picando, colocándose en la pala y abusando de perfilerías varias. 


FOTO: Pagés

Salta a la vista que no compartimos en absoluto las desmesuradas alabanzas que se desataron en televisión cual una tormenta de adulaciones. Telonazo con estocada trasera y desprendida patas arriba. Oreja para nuestro gusto exagerada. Pero cuando acabábamos de apuntar esto, el del palco concedió la segunda para emular a su verbenero colega venteño. Un despropósito al que no dábamos crédito.

El sexto era un toro feo, sin cuello, cornidelantero, escarbador y pasado de romana.


                       


Hubo que echarle el caballo encima porque se dedicaba a mirar la pecera. Después pasaba por allí como un turista y Luque le pegó pases sin más. Fue curioso comprobar cómo sonaba la música pero no las palmas del respetable aunque quizás los músicos tocaban para quitarse el aburrimiento de encima.



Terminó con un infame espadazo bajo, atravesado y en el lomo, que fue recibido con una ovación de pueblo, pero de pueblo malo, no de pueblo entendido en toros. A pesar de ello hubo una demencial y aldeana petición de oreja, no mayoritaria. Muy bien el presidente esta vez al mantenerse firme y no devaluar todavía más una Puerta del Príncipe que a estas alturas ya está bastante cubierta de fango.


Sevilla quería estar por encima de Madrid y llevarse a El Juli en hombros. No pudo ser aunque el diestro tuvo el buen detalle de retirarse por su propio pie antes de que lo levantaran del suelo, como era intención de más de dos.



El realizador de la retransmisión, nefasto, como siempre, pero ni sabe ni quiere aprender. Los comentarios de los televisivos resultaron estomagantes con sus enfadosas zalamerías, sus alabanzas desaforadas y sus silencios cómplices.

Justo Hernández defraudó a la parroquia porque siendo un hombre que tiene su ganadería por la mano, se supone que había elegido la espuma de su camada para esta corrida tan señalada. Pues su elección falló como una escopeta de feria ya que el comportamiento de los toros no dejó contento ni a los toristas ni a los toreristas.

Señoras y señores, El Juli no se cortó la coleta sino que simplemente se retira... hasta que vuelva. Cubriremos todas las apuestas. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

domingo, 1 de octubre de 2023

FERIA DE OTOÑO, 2023 (1). EL PUERTO: HASTA SIEMPRE... O ¿HASTA CUÁNDO?

Pocos son los que tragan con que El Juli se vaya a quedar definitivamente con la pata quebrada y en casa. Como argumentos a favor de que no vuelve tenemos dos: que Roca aprieta mucho y que él ya tiene el riñón muy bien cubierto. Por contra, a favor de un futuro retorno hay más razones: los críticos paniaguados comen en su mano, los ratimagos de su toreo hacen que arriesgue poco, el medio toro que mata habitualmente es más dócil que nunca y por último, tanto los barberos como el del boliche siguen perpetrando sus desmanes con total impunidad.

Sea como fuere, Julián nos quiere hacer creer que su mutis es definitivo. Pero en lugar de hacerlo de forma discreta a final de temporada, lo anunció coincidiendo con aquella cogida de Roca en Santander, recuerden aquí. Ésa es la razón de que ahora asistamos a sendas despedidas, primero en Madrid y luego en Sevilla.



Los toros de El Puerto fueron negros, con cara, bien presentados y de comportamiento dispar en varas, sin ser ninguno bravo. En la muleta todos se comportaron de manera noble y repetidora pero faltó pimienta al guiso. La excepción fue el cuarto cuya actitud casi rozó la de un manso de carreta.




UCEDA. El primero era un negro zaíno, de pezuña basta, con muy poco cuello pero con mucha cara y bien encornado. Las fotos de los toros son del maestro Moore:



Nada en varas con blandeo de patas. Brindó a Julián y no sabemos si le dijo que se fijase en cómo iba a torear, enhiesto y sin retorcerse lo más mínimo, nada que ver con el toreo de sacacorchos.

El toro tenía un pequeño geniecillo que Uceda neutralizó al no permitir que le tocase la muleta. Terminó con una entera muy defectuosa por muy trasera y caída pero jaleada desde el tendido de manera pueblerina, simplemente al comprobar que había desaparecido el acero en la carne del toro.



Su segundo era un toraco negro zaíno, largo, con borlón y balano muy peludos. Era cornalón aun siendo cornigacho:



Huyó tres veces del titular y dos del reserva emulando a Zatopek hasta pararse en chiqueros. Luego Gómez Escorial se ganó bien el sueldo bregando.

El toro no quería muleta sino madera y Uceda no pudo o no supo cómo meterle mano. Quizá doblándose por abajo de inicio con dureza habría conseguido algo más.

Le tapó la cara para dejar una casi entera trasera y caída de nuevo pero aplaudida igualmente porque a Uceda le aplauden siempre aunque cada vez mata peor. Descabello y silencio por ser vos quien sois ya que a muchos otros los hubieran pitado a base de bien.


EL JULI. Se presentó de nazareno y oro con los cabos blancos. Su primero era un toro tostado o chorreado y corniapretado, chato de cara:



Lo recibió con verónicas sin echar el paso atrás y con las manos bajas sacudiendo la alfombra, como diría Morante. Le perpetró tres medias seguidas y desde casa oímos crujir el espinazo del pobre toro.



Empezó empujando de bravo pero enseguida se afligió al notar la puya en la columna vertebral. En el quite el propio maestro le pegó otro puyazo de su parte con otras tres medias verónicas aplaudidas desde el tendido en lugar de protestarse. Señal en la segunda entrada de la que se va suelto.

El toro se distraía pero no hay nadie como El Juli para corregir ese defecto y mantenerlo bajo la tela. Lo que pasa es que luego empezó a blandear de manos aunque repetía con nobleza un tanto boba. La taleguilla iba bien recauchutada. Amplíen la foto aunque el nazareno disimula mucho el refajo:


FOTO: Ignacio Sánchez Olmedo

Se resumió todo en un derechismo bastante vulgar ubicándose fuera de cacho más de lo reglamentario. Terminó con una estocada marca de la casa pegando el telonazo, el salto olímpico, la salida de la suerte y la colocación trasera y desprendida. Bien Carracedo al aguantar la petición sin conceder nada. Luego emborronaría tristemente su actuación.

El quinto era cinqueño, también corniapretado y tocadito arriba, como dicen los taurinos. La verdad es que el lote de Julián fue casualmente el más cómodo de cara, qué cosas...



Simulacro en varas con posterior decepción del respetable, que esperaba ver banderillear al maestro. Brindó al público el que muchos consideramos que no será su último toro en Madrid.

El tercer pase de recibo fue un hachazo más que un trincherazo y envió el toro al suelo con las cuatro patas. El animal era muy parecido a su anterior, noble, repetidor y un poco rebrincadete pero sin ninguna malicia.



Parece Ferrera, ¿verdad? El público se dividió entre los que estaban dispuestos a aplaudirle cualquier cosa y los que seguían la faena con somnolencia. Nosotros éramos de los segundos, como ya habrán deducido.

Volapié en su mismo estilo atrabiliario de siempre que no vamos a repetir, con la espada cayendo un palmo trasera por entrar con la mano alta.



La cosa no había sido ni de una oreja pero en televisión calentaban el ambiente para que cortase dos. Carracedo ahora estuvo verbenero y regaló la puerta grande de forma bastante barata. Si el premio fue por toda su carrera, podrían haberle entregado un azulejo en vez de dos orejas. Es que ni de broma su tarde fue para que saliese en hombros.




RUFO. Su primero era un negro listón, badanudo y casi veleto si no fuese porque abrochaba un poco:



De salida se comía el inmenso capote de Rufo con el que podríamos montar la carpa de un circo. Después vimos un gran romaneo del toro con un muy justo batacazo a Espartaco en venganza por haberle clavado casi en la penca del rabo. 




El reserva le pegó un repugnante puyazo trasero y caído, con el toro empujando curiosamente menos ahora a favor de querencia que antes. En el quite Rufo templó al toro pero no pudo evitar retorcerse de manera artificiosa ya que es un torero que no conoce la naturalidad.

Era noble y sin problemas por ambos pitones. El talaverano le hizo la faena hotelera aderezada con sus muecas cargantes y sus movimientos de cadera.



Según nuestras manías estuvo por debajo del toro, con un trasteo de gran vulgaridad. Se le vio visiblemente molesto por los merecidos silbidos que le dedicaban algunos. Debería bajar un poco los humos y tomar nota del comportamiento siempre educado de El Juli en esas situaciones. Rinconera con telonazo y cinco descabellos.

El sexto era otro negro zaíno, un poco astracanado, con cuello y bien encornado:



Desastroso el primer tercio entre el maestro sin saber ponerlo en suerte, el picador marrando y luego recargando y el toro marchándose suelto. Le hicieron un mínimo de cuatro agujeros y el animal con toda lógica huyó de semejante carnicería.

Fernando Sánchez ha puesto pares muchísimo mejores que los dos de esta tarde pero se le aplaude igual. Rufo se puso de rodillas con valor ante un toro que no era claro por sus distracciones. 



Luego hubo una buena ración de destoreo echando la pierna atrás y ubicándose en la pala. De nuevo se dedicó a pegar pases quedando otra vez por debajo de la bondad del toro.



Otra rinconera juliesca que bastó pero su entorno debería desengañarlo porque le tocaron dos toros que desaprovechó. Carracedo rubricó su penosa actuación regalando una oreja que en televisión parecía pedida sin mayoría.


FOTO: Ignacio Sánchez Olmedo


Don Eutimio sacó toda la ropa al tendedor con El Juli y convirtió la corrida en la Verbena de la Paloma. El sentimental público madrileño, que es el más sentimental del mundo como comentábamos aquí, salió contentísimo viendo a Julián en hombros.

En cambio, los cabales quedaron muy preocupados al observar que una vez más se imponía el corazón a la razón, cosa disculpable en el público orejil de aluvión pero imperdonable en un presidente serio.

Otra cosa es que las imágenes de la euforia final contribuyan a la buena salud de la fiesta pero ése es un tema que nosotros no entramos a analizar en lo que es puramente la crónica de lo sucedido en el ruedo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

viernes, 28 de julio de 2023

EL JULI SE RETIRA TRAS LO DE ROCA EN SANTANDER

Nos gustaría conocer personalmente al maestro para preguntarle si no es casualidad que el anuncio de su retirada haya venido justo después de las dos cogidas de Roca en Santander. Habría que mirarle a los ojos antes de que respondiera porque lógicamente nos iba a decir que ha sido una coincidencia, que ya lo tenía pensado.

Es que nos ha recordado a cuando Curro Romero anunció de improviso su retirada curiosamente poco después de haber visto cómo en el festival de La Algaba un novillo volteaba a Morante y caía de cabeza torciéndose el cuello. En ese momento el cerebro del Faraón dijo que se acabó y no lo sabía ni su mujer. ¿Qué pudo ver El Juli en lo de Santander? 

Pues ni más ni menos que esto:



Ese instante dramático que se aprecia en la oportuna foto de Libertad Rodríguez es lo peor que le puede pasar a alguien cuando le coge un toro. Y es lo que ha podido hacer reflexionar a El Juli. Luego lo comentaremos.

Afortunadamente Roca no sufrió más que contusiones por la paliza que se llevó además de lesiones traumatológicas en una pierna. En el peruano la naturaleza depositó valor, la fama aplausos y la Virgen del Mar, patrona de Santander, su protección. Aquí lo tienen, sano y salvo mostrando tanto la casquería como el refajo que lleva bajo la taleguilla (ya no es negro como el que antes provocaba tantos comentarios sino blanco):



La cogida que sufre en su primer toro no es ninguna novedad para los amigos leyentes de nuestro modesto blog. Recuerden esta entradan de hace poco donde hablábamos del peligro del pase de pecho.

Ese primer percance no es en uno de pecho sino en uno por alto ya que lo da con la derecha. Este es el último pase en redondo de la tanda tras el cual intenta ligar el remate sin enmendarse:




Quizá sea porque no ha mandado al toro suficientemente lejos con el derechazo o quizá porque está acostumbrado al norit, que obedece la tela aunque la pongas de cualquier manera, el caso es que el de Bañuelos, en lugar de seguir la muleta hacia afuera lo engancha por la pierna derecha:



Decíamos en aquella entrada que se ha puesto de moda en Madrid silbar al torero por no rectificar su posición en los remates por alto. Pues si aquí el diestro llega a rectificar y da con el pico al toro en el ojo contrario, seguro que no sale volteado. Se le apareció la Virgen en la caída ya que le dio tiempo a atenuarla con su brazo izquierdo como se ve en la imagen. Recuerden que tuvo una grave cogida en 2016 que lo dejó sin conocimiento y le afectó seriamente las cervicales. Fue en Palencia y la contábamos aquí:




Cuando está en el suelo el toro lo busca pero sin aquella furia con que el de Escolar se quiso comer a Álvaro De la Calle en Céret. Es entonces cuando aparece Cayetano al quite a cuerpo limpio porque no estaba con el capote cogido en el callejón como debería ser su obligación:



En el pecado llevará la penitencia porque en la segunda cogida de Roca volverá a salir sin la capa y el toro estará a punto de darle un disgusto muy gordo. Está bien su compañerismo, que ha agradecido el americano, pero eso no es. Recordarán que El Papa Negro tenía a todos sus hijos amenazados de muerte si no estaban prestos en el callejón siguiendo la faena del compañero con el capote cogido para salir rápidamente al quite. 'Os haré responsables de lo que le ocurra', les decía siempre. Aunque Cayetano viene de raigambre torera se ve que esa norma básica y sagrada no rige para él:



Roca pasó a la enfermería para ser atendido y salió a matar su otro toro en sexto lugar. La segunda cogida que sufrió vino por su exceso de confianza al estar acostumbrado, como decíamos antes, a torear ursulinas marsellesas.

Cita al toro con la derecha y el de Bañuelos se le viene aparentemente sin novedad:




En principio no tendría que suceder nada extraño a pesar de que corre la mano un instante antes de lo debido. Lo lógico es que el toro posmoderno, tan manoseado y bien domesticado, en caso de que tenga que elegir entre el muñeco o la tela se irá por esta última en el 99% de las ocasiones. Observen el instante en el cual el toro puede elegir:



Nos ha recordado a cuando Perera se echó de rodillas por verónicas para recibir a un toro en Salamanca y éste se le vino encima enviándolo al callejón de un seco y formidable golpe. Le hizo bastante daño. Es lo que tiene la confianza cuando no es que desprecies al toro sino que estás mal acostumbrado.

Volviendo a Roca, la confianza es madre del descuido, como decía el gran sabio que fue don Baltasar Gracián. Observen que el toro lo escoge a él en lugar de la muleta:




Lo vemos desde otro ángulo:




Seguro que recuerdan todos ustedes la cornada que costó la vida a Gallito, ¿verdad? Se habia retirado de la cara del toro para arreglar la muleta cuando Bailador se arrancó inesperadamente y le clavó el pitón en el vientre sacándole los intestinos. Tuvo que ser algo muy parecido a la imagen anterior.

Aquí a Roca se le apareció la Virgen porque el tal Almibarado lo encunó por el abdomen sin hacer carne aunque golpeándole el brazo izquierdo con el pitón derecho y lastimándole después una rodilla:




Y ahora es cuando vuelve a aparecer Cayetano a cuerpo limpio. Ahí lo tienen por la izquierda. Ojo porque vuelve a actuar la Virgen para evitar lo peor que puede pasar si te coge un toro y es que te clave el cuerno contra un objeto sólido detrás de tu cuerpo. Fíjense en que Roca podría haber acabado sus días ahí:



Insistimos: ésa es la imagen que ha quedado en la retina de El Juli. 

FOTO: Libertad Rodríguez para La Razón

A un Julián con cuatro o cinco años de alternativa quizá no le hubiera afectado. Al maestro que lleva veinticinco y que tiene la vida resuelta le habrá hecho pensar en lo mismo que pensó Curro aquella tarde de La Algaba.

Esperen porque volvemos al ruedo y vemos que se lleva Cayetano al toro pero al fondo de la imagen se aprecia cómo el de Bañuelos se ha revuelto y lo empitona de forma igual de fea que al peruano:


Si este toro llega a ser de aquéllos que en las crónicas antiguas calificaban como certeros, mata a los dos maestros en menos de quince segundos. Los sustos se saldaron con lesiones fibrilares en la pierna para Roca y una costilla rota de Cayetano.

FOTO: Serrano Arce para ABC

Ya ven que Nuestra Señora del Mar tuvo trabajo en esta corrida. Estará bastante molesta, primero con el peruano por confiarse más de la cuenta, acostumbrado como está a vérselas contra terneras, y segundo con Ordóñez, por no tener cogido el capote en el callejón pendiente de su compañero.

Lamentablemente es una escena habitual. Miren abajo cuando Morante resultó cogido también en un pase por alto en La Línea el año pasado. Lo contábamos aquí. Saltó al ruedo más gente que en el entierro de la reina de Inglaterra y observen que la mayoría va sin capote:



Don Manuel Mejías se echaría las manos a la cabeza viendo esa falta de profesionalidad. Pero no solamente se indignaría por esta circunstancia sino también por muchas otras de las que censuramos en nuestro insignificante cuadernillo aunque nos sigan acusando de vivir en Talibandia.

Ya veremos si ese anuncio de retirada de El Juli se convierte en algo definitivo o se queda en un ramalazo que se le pase tras el invierno. Es probable que hasta ahora quitara importancia a cuando su familia le repetía muchas veces que ya era hora de dejarlo, cosa en la que seguro que siempre insistirían tras las noticias de cogidas de otros toreros.

Para los familiares todas las cogidas son alarmantes pero para los toreros no todas son iguales. Esa imagen del pobre Roca a merced del toro contra las tablas, donde podría haberlo ensartado sin piedad, es de las que a un torero no hace falta que se la expliquen. Le hace pensar.

Ahí da igual el encaste, los kilos del toro, el mayor o menor trapío, la categoría de la plaza, que tenga los boliches o que lo hayan afeitado burdamente. Si te acierta en el pecho, te mata. No hay más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.