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viernes, 7 de enero de 2022

PONGA UN TORERO EN SU VIDA

El duque de Veragua decía a Cúchares que a ver desde cuándo hacían guitarras los que las tocaban. 

La barcelonesa Cristina Moratiel ha nombrado a Luis Miguel Encabo responsable de la ganadería. También se habla de cara visible, pulsen aquí. Domingo, el mayoral, parece que seguirá pero ¿hasta dónde llegará el mando en plaza del matador?



Se habla también de nuevo proyecto (?). Es curioso que el año pasado esta vacada  firmó una excelente temporada con novillos y toros de nota y ahora hablan de un nuevo proyecto como si estuvieran en un bache. No lo terminamos de entender. 

Recuerden los nombres de Camarito y Fusilito como novillos y el de Provechoso en toros. Los azules que se enseñaron seguramente fueron exagerados pero ya saben que es la moda que ha sustituido al naranja. No obstante, ya nos daríamos con un canto en los dientes si viésemos más a menudo animales como esos tres. Éste fue el Provechoso de Lama de Góngora en la Copa Chenel (recuerden aquí nuestra crónica y también aquí la de la magnífica novillada de Villaseca de la Sagra):



¿Cuántos toreros han optado por la selección encastada cuando han tenido la ocasión de hacerlo? Salvo que alguien nos aumente la lista, sólo dos: Pepe Luis Vázquez y Luis Fuentes Bejarano.

Es humano que quien se ha puesto delante y después cría toros se vea condicionado por el miedo que pasó. No sólo es humano sino perfectamente comprensible, ¿verdad Victorino? No obstante, los dos diestros citados fueron la rarísima excepción.

Pepe Luis se fue en 1951 a comprar reses al hijo de Juan Guardiola Soto, lo cual ya era toda una declaración de intenciones. Con ellos adquirió el hierro histórico de la Y que hoy ostenta Victoriano del Río.



Lo mezcló con santacolomas y lo anunció como José Luis Vázquez Garcés. Abajo ven a El Viti de novillero en 1960 frente a un animal suyo. Fíjense en la naturalidad con que tira del novillo, nada que ver con los irrisorios retorcimientos de nuestras queridas figuras, tristemente imitadas por los jóvenes novilleros actuales:



Lo de Pepe Luis salía duro, con poder y con mala idea. En casa los hijos intentaban escaquearse cuando llegaban los tentaderos pero el padre los terminaba obligando a salir cuando les decía: 'no preocuparse que ya me pongo yo...'

La cosa derivó hacia sacar cada vez más genio. Un novillo suyo mató al novillero manchego Rafael Martín Vigara, El Zorro, en 1958 en Barcelona, su ciudad de adopción. Le sacó los intestinos igual que a Gallito y nada pudo hacer por él el doctor Olivé. Esta foto es justo antes de su último paseíllo:



En 1973 pasó a anunciarse como Vázquez Silva Hermanos pero el cambio de nombre no propició un cambio de sangre y la familia liquidó la vacada en 1982. A través de Leandra Díaz pasará a Victoriano del Río, que conservará únicamente el legendario hierro hasta hoy.

Precisamente Luis Fuentes Bejarano actuó de consejero del citado Juan Guardiola a la hora de seleccionar. Era un maestro en los tentaderos y su opinión siempre iba encarada hacia el toro encastado y no atontolinado. Recuerden la semblanza que hacíamos de él en esta entrada. Y también pulsen aquí para ver lo que opinaba sobre la bravura.

Sepan ustedes que el bueno de Encabo sufrió una muy grave cornada a manos de un toro de esta que a partir de ahora será su ganadería. Aconteció el 31 de agosto de 2008 en la feria de Alcalá de Henares. Cuando daba una manoletina, el toro le enganchó la muleta. Al intentar no perderla, le pegó un derrote seco en el muslo izquierdo. Observen la marca en la taleguilla:



Sabiéndose herido, el diestro se levantó del suelo y se perfiló para matar pero pinchó y se desvaneció en el ruedo. En la enfermería se apreció que la herida era muy fea:

'Tres trayectorias de 15, 25 y 13 cms. respectivamente. La primera diseca vena, arteria y nervio femoral y las otras dos, los abductores medio y mayor. Shock traumático'

Es de las cornadas que no se olvidan nunca. Esperemos que no le influya a la hora de seleccionar en la casa animales más acomodadizos. Nos preguntamos qué pasará en un tentadero cuando el comportamiento de una vaca sea calificado de manera diferente por Cristina, Luis Miguel y Domingo. ¿Quién llevará la voz cantante? A ver si pasará como en la época de los resinas en que los tres tenores eran Manolo Muñoz como mayoral, Algora como representante y Morales como propietario. Demasiadas patas para un banco.

No perdemos la esperanza en que Ibán continúe siendo una ganadería bien vista por los aficionados al toro. Por lo menos nos da moral que siendo un Luis y un Pepe Luis los únicos toreros que buscaron la casta en la selección, esa racha pueda continuar con un Luis Miguel. Ya veremos...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 24 de febrero de 2021

LA BRAVURA (4): "HOY, LA BRAVURA ES UN DELITO"

La frase del titular no es nuestra sino de un torero del cual tenemos pendiente hablar por aquí, Luis Fuentes Bejarano. Cuando el maestro decía 'hoy' se refería a 1962, que es cuando hizo esas declaraciones.  Ya saben que los aficionados tenemos un poco endiosado ese toro de hace cincuenta años del que nos repiten que aguantaba muchas varas, que era más fiero que el de ahora y que, aun teniendo mucho menos trapío, no era tan tonto como el actual. Como todavía no habíamos nacido, vemos las imágenes del NO-DO y qué quieren que les digamos...


Novillo de Raso de Portillo en Vic

Pues ya ven que Bejarano no lo entendía así. O, dicho de otro modo, ¿qué diría si viera el medio-toro domesticado con el que se enfrentan en el siglo XXI nuestras queridas figuras?



Doña Lucía Bosé se metió una vez en una conversación masculina de toros e hizo callar a todos cuando dijo:

'Los ganaderos buscan el toro que no sea ni bravo ni manso, el que esté a medio camino'



Seguro que ese comentario se lo había escuchado a Luis Miguel en casa. Pero es que el propio Bejarano decía que tenían mérito los ganaderos... 

'...con los equilibrios que tienen que hacer para sostener esa media bravura y esa media mansedumbre que han conseguido'

Ese torito ni bravo ni manso es el prototipo de animal perfecto para el triunfo del torero sin que sufra quebraderos de cabeza. Los grandes triunfos de Curro fueron frente a toros así, ni chicha ni limoná.

En 1965, el veterinario y buen aficionado Pablo Paños Martí soltaba otra de las verdades del barquero:

'Si no se cambia la selección vigente en las ganaderías, estamos abocados al mono-toro en veinte años'


Los Maños en Vic

Lo clavó, ¿no les parece? Han pasado cincuenta y seis años desde esa afirmación y el mono-toro es lo que sufrimos tarde tras tarde mientras lo alaban los críticos sobrecogedores y aduladores.

El humorista Tono contaba el chascarrillo de los dos aficionados que se encuentran por la calle en Madrid:

- ¿Fuiste a la corrida de ayer?

- No, ya la había visto

¿Cuántas veces hemos visto la misma corrida sobre todo si se anuncian las figuras? Los seguidores de este modesto blog hemos asistido a ese tipo de festejos triunfalistas como quien mira una pecera. Al día siguiente lees los panegíricos de los que viven del cuento y tienes la sensación de ser un marciano.



Decíamos en el segundo capítulo de nuestra serie sobre la bravura que la casta es un ingrediente fundamental. Pero está claro que Juan Pedro Domecq y Díez llevaba razón cuando afirmaba esto: 

'La fiereza, la casta, que es lo que da a la embestida una sensación de riesgo, es algo contrario a la toreabilidad'

La frase la firmarían absolutamente todos los ganaderos del toro manejable. Si luego les preguntas en qué consiste la dichosa toreabilidad, te dicen que 'en nobleza y temple', es decir, borreguismo.

¿Dónde queda entonces la bravura? Es que si desarrollamos el silogismo, dado que casta y fiereza son básicas en la bravura y con ellas no hay toreabilidad, la bravura resulta opuesta a esa condición pastueña del toro para que el artista se rompa por dentro y abra su alma. Ya disculparán ustedes la cursilería pero la conclusión de los taurinos está clara: eliminemos la bravura o, por lo menos, cambiemos su definición para adaptarla al tipo de comportamiento borreguil que buscan los toreros.


Hoyo de la Gitana en Vic

Uno de los principales apóstoles de este arrinconamiento de la bravura y de su sustitución por la toreabilidad es el propietario de Garcigrande. Para él, la embestida no debe ser 'aborrascada' o 'amontonada'. Hay que embestir bien, empujar la muleta con educación, con formalidad, así favorecemos que el torero se acople y construya.

En eso radica el futuro de la Tauromaquia según decía Morante en la entrada anterior. La bravura, en este panorama de la búsqueda de la estética y de la comodidad, molesta, no es bienvenida, enturbia el espectáculo, hay que aparcarla. La bravura es un delito que se debe perseguir.

Nos dirán algunos que hoy lo que se quiere es que el toro embista mucho rato y 'con mucha clase' porque así será más toreable. Ya... y también más tonto, como decía el llorado Pereira Palha. Para él ese toro tan noble y tan toreable...

'...es un animal un poco burro porque no comprende dónde está el enemigo, ya no tiene ferocidad, no tiene voluntad de atacar.'

Recuerden que decía esta frase aquí, en el 9'32''.


Un juampedro husmeando en Castellón sin comprender
dónde está el enemigo

El toro bravo difícilmente permite equivocaciones del maestro. Lo dejaba claro otro ganadero a la antigua usanza, el viejo Isaías Vázquez:

'El toro actual permite que te equivoques varias veces sin consecuencias. En cierta medida, permite el relax del torero, con lo cual se pierde emoción y el público se aburre con el espectáculo y con el toro. Si no hay emoción en el ruedo, aquí sobramos todos"

Dicen los taurinos que el toro bravo tiene que tener entrega y calidad. Lo de la calidad no sabemos muy bien en qué consiste. La entrega la aceptaremos cuando veamos un toro poderoso, encastado y, además, bravo que es dominado por el diestro y entonces traga. A ese tragar lo llamábamos claudicar en su bravura. De pequeños vimos tragar a un marrajo de Murteira Grave en Bilbao porque el maestro no dudó, lo acobardó y lo domeñó. Era Francisco Ruiz Miguel.

El drama es ver un torillo ya entregado de salida independientemente del trapío que exhibe. Eso da pena y nos parece un baldón para su estirpe. Y si su estirpe es su linaje, su reata o, lo que es lo mismo, su casta, ese animal será descastado, lo diga Agamenón o su porquero.

Históricamente, ¿sucedió que los ganaderos adaptaron el toro a la nueva forma de torear? No es esa la opinión del señor Paños, citado más arriba. Lean:



Puede ser perfectamente que el torero se adaptara a ese toro descastado que no inspira tragedia ('la casta es sentir que el toro lleva la muerte en los pitones', recuerden aquí). Pero es indudable que a partir de entonces los ganaderos entraron en el juego y digamos que se adaptaron con rapidez a lo que Justo Hernández denomina... 

'...torear al toro disfrutándolo, no simplemente viéndolo pasar sino moldeando su embestida. Para ello no me importa que sea bravo ni que sea noble ni... Yo no tengo el parámetro de cómo debe ser un toro, ¿quién lo tiene?'

Para dar voz a todas las posturas, sigamos con la teoría que el de Garcigrande explicaba a Viard:

'Los toros se caían porque se había buscado demasiada clase. Entonces los ganaderos decidieron dar fiereza al toro y se cargaron todas las ganaderías. La fiereza implica que el toro embista amontonado y con esa embestida no se puede disfrutar toreando. Si el toro embiste con todo, no da tiempo a construir nada'

En la última frase tenemos el paradigma de la época taurina que nos ha tocado vivir. El toro 'tiene que venir despacio y fijo'. Es el tipo de toro que, como decía Corrochano, divierte al torero sin que el animal se dé cuenta de que a quien debe divertir es al público.  

Estas reflexiones se las hizo Justo Hernández a El Juli 'y a partir de entonces empezó a escucharme'. Pulsen aquí para ver la entrada que le dedicábamos cuando murió su padre. 

Suele ocurrir que el torero empieza escuchando al ganadero pero es éste último quien acaba haciendo lo que dice el torero, se llame José o se llame Julián. Y ya se lo decía el duque de Veragua a Cúchares, ¿desde cuando hacen las guitarras los que las tocan?


Sea como fuere, salvo honradísimas excepciones, los ganaderos han aceptado que la bravura como la entendemos nosotros es un delito y han decantado la selección hacia esa toreabilidad melosa que les asegura vender sus reses o, por lo menos, que los toreros no los metan en la lista negra.

Empezábamos con una frase de Bejarano y terminamos con otra suya de principios de los setenta:

'Antes los toros tenían casta y fuerza, ahora en los tentaderos sólo valen las becerras tontas'

Cuando a Joe Frazier le hablaban del Alzheimer de Alí, decía:

'Es que Dios toma nota de todo lo malo que haces en la vida y esas cosas malas vuelven cuando eres mayor a morderte el culo'

No sabemos si los responsables de tanta toreabilidad, tanta clase, tanto descuelgue, tanta calidad y tanta monserga recibirán los mordiscos que merecen. Ahí entran los ganaderos acomodadizos, las figuritas comodonas, los empresarios trincones y los críticos paniaguados. Si Dios ha tomado nota de lo dura que tienen la cara, todos ellos deberían vigilar sus traseros.

Pero no se preocupen, al final los mordiscos seguro que serán para los que pasamos por taquilla y nos seguimos negando a comulgar con ruedas de molino.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.