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sábado, 25 de mayo de 2024

FERIA DE SAN ISIDRO, 2024 (12). CONDE DE MAYALDE: ROCA ESCUCHÓ LOS TRES AVISOS EN MADRID

Pero le dio igual. Mantuvo una actitud displicente toda la tarde y no se dio por aludido cuando sonó ese tercer aviso en su segundo. Encima se marchó entre división de opiniones cuando lo obligatorio es silbar a un matador de toros que no ha matado su toro en el tiempo reglamentario. 

Joan Fuster tiene un artículo titulado El arte de silbar en público donde afirma que ese arte es un signo esperanzador en una época como la nuestra, de tanto asentimiento. Pues ayer en Las Ventas muchos todavía le reían las gracias al peruano, empezando por los televisivos. 



Corrida bien presentada, astifina, de diferentes pintas, algunos con excesivos kilos, noble y a la vez mediocre en varas. Conste que fue lidiada por los tres maestros con gran dejadez en el primer tercio, para variar. Al final el ganadero dijo que le había parecido muy bueno el primero de Roca pero que hay que ir mejorando para que el ganado embista mejor.




CAYETANO. Su primero era negro listón, badanudo, bizco del derecho y con buena pelota aunque despelujada. Las fotos, del maestro Moore:



Barrenada breve porque se va enseguida y otra posterior con esa mano izquierda asesina que ven:



Iba sin chaquetilla por haber sido arrollado en el de la confirmación de Martínez. En el segundo pase de hinojos tuvo que tirarse de cabeza al callejón:



 

Le decían ¡toca, toca! pero no tocaba. Muleta a la izquierda queriendo rematar atrás y también queriendo picotear, siempre sin arrimarse:



El toro se fue parando y la faena no llegó ni a tal. Estocada trasera y tendida entrando a lo loco, como es habitual en él. Tiene menos cogidas de las que se busca:



Tras ser atendido en la enfermería por los golpes sufridos en el primero de la tarde, salió a matar su segundo, este colorado ojo de perdiz, listón, de 610 kilos, pasado de romana y basto de pezuña (observen esos dígitos dorsales tan extrañamente largos por detrás de la pinza):



Horroroso monopuyazo español en el espinazo y tapando la salida. Ese piquero tan flamenco dejó el toro bien cocido. Entre caballo y caballero, más de 800 kilos fácil:



Añadan a esa carnicería que el de Mayalde no podía con su tonelaje. El resultado fue un aburrimiento supino. Estocada muy tendida arriba que basta. Ahí lo tienen, pegando su grotesco saltó para salirse ya que nunca cruza por el costillar. Alarga el brazo dándose ventaja y la espada la clava como lo que respondía aquel pintor cuando le preguntaban de quién era ese retrato que estaba acabando: 'si sale con barba, San Antón y si no, la Inmaculada Concepción':



ROCA. Su primero era un castaño salpicado, listón, ojalado, aleonado y cornilevantado:



Unos delantales del montón fueron jaleados como si fueran verónicas de Gitanillo. Desprecio absoluto de Roca por el primer tercio, colocando el toro de cualquier manera, ¡impresentable! Pelea del de Mayalde medio buena en el primero pero manseando en un segundo muy vulgar.

Inicio chinesco y con dos cambios por detrás, con el tendido ya loco:



Luego se le vio intentando no echar la pierna atrás para evitar destorear pero se le iba sin querer, vean. Tiene que mentalizarse más:



Torito de vaivén por el derecho y un poco rufianete por el izquierdo pero sin dar problemas al peruano. Debe reconocerse que se lo pasó cerca:



Lo olearon hasta en la pesadez de las bernadinas. Muy buena estocada arriba, un poco pasada y hasta el arriaz. Sin telonazo, observen:



Nos irritó el diestro después, pinchando con mala uva el morro del toro hasta por tres veces para descabellar. ¡Qué poco respeto a quien le da de comer! Dos avisos, descabello fallido y se echa. Esperen, porque Roca lo vuelve a despreciar yéndose al platillo con el toro aún vivo. Petición no atendida y tras el arrastre se calla toda la plaza y no hay ni saludos (?).

Dijeron en televisión que el alguacilillo le había llamado la atención con acritud por pinchar el morro de toro. Pues no tardó ni un segundo Dávila en mentir afirmando que le había dado con el palillo y no con el verduguillo. Pero ¿a quién quieres engañar, Eduardito? ¡Si lo acabamos de ver! Y los otros tres, bien callados.

Su segundo era este negro azabache, rabicorto, alto, de casi seis años y 580 kilos:



Flojeaba de atrás pero no oímos protestas. Estaba perfectamente encornado, como aquellos guardiolas de Félix Hernández:



Se deja pegar y rápidamente se va al trote por dos veces hasta el reserva para salir huyendo al hierro. Luego esperaba y se dolía de los rehiletes.

Mal inicio por no centrar a un toro distraído. Se dio cuenta y ya le dejó la muleta en la cara. El toro quería pero sus patas de cartón no le respondían y obligaba al diestro a rectificar su posición al quedarse a mitad de viaje. Ese estrafalario retorcimiento no se lo quita de encima:



Poca cosa. Pinchazo bueno, otro aguantando, otro con prisas sin soltar y por fin, entra muy mal, tapando la cara y buscando los blandos sin vergüenza. !Qué decepción, maestro! Comparen cómo presenta la muleta en esta imagen con la del anterior. Para que vean que saben perfectamente cuándo se alivian:



Barbeo de tablas, dos avisos con el maestro mirando de lejos sin inmutarse y gritos de ¡fuera, fuera! por su desidia. Sonó el tercer aviso cuando se echaba el toro, como a Lalanda en Sevilla,  recuerden esta entrada. Pero es que el diestro ni había cogido el verduguillo en actitud ciertamente chulesca. La reacción silente a su favor que comentábamos en su primero se repitió ahora, con un sorprendente mutismo... ¡tras tres avisos en Madrid!




JORGE MARTÍNEZ. El de la confirmación era un castaño albardado, listón, bocinegro, bragado y axiblanco, de 597 kilos. Era también rabilargo:



Primer puyazo de bravo, con batacazo y arrollando al diestro al salir:



Sentimos indignación y rabia al ver que en el segundo lo ponía debajo para que le pegasen una carioca repugnante de la que se vengó arrollando esta vez a Cayetano:



Buen segundo par de Rojas:



No se puso nervioso Martínez e intentó enderezar el calamocheo del toro. A pesar de su fama, sólo ofreció una tanda por naturales y lo hizo picando con desconfianza antes de un desarme:



Estuvo gris. Error en la suerte contraria para dejar esta estocada muy caída que basta:



Su segundo era este hermoso negro muy salpicado, un poco ensillado y con dos agujas:



Emula a Santillana con el palo levantado y sale renqueando de ese equifante blanco.



Hace mucho hilo en banderillas aunque los figurones del callejón ni se inmutaron porque ya estaban a salvo y encima habiendo entrado gratis al festejo, ¡menuda tropa!



Todo lo que tenía de bonita lámina le faltó en la muleta, donde fue chirle sin remedio. Probablemente estaba mermado de pies porque se le veía torpe en sus movimientos. 



Lo de Martínez fue mucho picar, demasiado insistir poniéndose muy pesadito y por fin, dar una estocada caída con la mano por la bandera. El público tuvo con él bastante más paciencia que con otros:




Tarde rara, con varios percances y con unas reacciones muy extrañas tanto de los toros como del público. La verdad es que esperábamos un festejo inaguantablemente triunfalista en el peor sentido y a la postre no nos aburrimos del todo. Y los tres avisos para Roca, que no es la primera vez en su carrera.

Reiteramos que el peruano puede agradecer el haberse despedido con división de opiniones cuando lo lógico era como mínimo haber escuchado pitos. Eso sí, el adulador del micrófono en el callejón se dedicó a darle enhorabuenas absurdas, a intentar levantarle la moral sin mentarle lo de los tres avisos y a abrazarlo cuando terminó la entrevista (!). Cuánta independencia en la labor periodística taurina, ¿no les parece?

Nunca encontrarán en nuestro insignificante cuadernillo paños calientes ante actitudes soberbias de los diestros y mucho menos si se trata de alguna figura del belén.

Ayer vimos signos de altanería en Roca que no nos gustaron ni un pelo. Antiguamente el público no olvidaba. Tras algo como esos tres avisos esperaba la próxima comparecencia del maestro y se leía en la crónica: al aparecer en el ruedo fueron recibidos con una sonora bronca a cuenta de la última tarde que habían dado en esta plaza...

Eso lo sufrieron incluso Gallito y Belmonte, no les decimos más. Sin embargo, actualmente no hay más que ver cómo tapaban al maestro los cuatro televisivos, ¡con abrazos incluidos en el callejón! No vaya a ser que el muchacho millonario se sienta dolido y se nos enfade.

Lo que decía Fuster, que vivimos en una época de gran asentimiento. Todo vale y el que ha pasado por taquilla, que se calle y que se aguante.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 


miércoles, 24 de mayo de 2023

FERIA DE SAN ISIDRO, 2023 (11). NOVILLADA DE MONTEALTO: OLVIDABLE

¿Qué es lo peor que se puede decir de un encierro? Pues que resulte blando, soso, descastadito y mansurrón. Así fueron los seis de Montealto, con los que nos llevamos una monumental decepción. Dio una media de 494 kilos.

                           

Lo más salvable para nuestro gusto fueron los detalles que vimos en Jorge Martínez. Las fotos de los novillos son del maestro Moore, a quien felicitamos especialmente porque entre la lluvia y la poca luz, es un milagro poder hacer fotos con esa calidad.




JORGE MARTÍNEZ. Su primero era un colorado, ojo de perdiz, chorreado en verdugo y bien encornado:



Las verónicas de recibo las deslució el novillo por sus distracciones pero saltó la noticia porque no fueron de paso atrás sino ganando terreno hasta pasar las dos rayas y rematar en los medios.



Inevitable lanzada trasera recargando con crueldad en el primero y señal en el segundo con la sangre tras el brazuelo.

Buen inicio por ayudados por alto que nos evitaron la monotonía de los cuentos chinos de cada tarde. Y muleta a la izquierda, que nos evitó la faena hotelera. Lástima que el novillo tenía las patitas de papel.

Pues ha sido la vez que hemos visto mejor a Martínez, llevando la suave embestida del animal con temple y buen gusto. Con la izquierda toreó y con la derecha destoreó.



Estocada hasta la tela, arriba pero pasada. Bella muerte en la raya.

El cuarto era un negro zaíno, zarco, rabicorto y cornidelantero, no playero como se dijo:



Pidió el diestro al piquero señalar simplemente. Entre eso y que se fue suelto las dos veces poco hay que contar.

El novillo era distraído y desordenado. Martínez intentó ordenarlo a base de asentar los pies bien en el suelo y dejarle la muleta en la cara pero la faena transcurrió en medio de un silencio de velatorio.



Casi entera arriba, pasada, sin puntilla aunque perdiendo la muleta.


JORGE MOLINA. Su primero era un castaño oscuro, bocidorado, albardado y cornidelantero:



Desastroso primer tercio entre el diestro que no sabe colocar al toro y el piquero que no consigue clavar. En el segundo se tomó cumplida venganza machacando al pobre animal.

Navazo está haciendo una feria buenísima y aquí enseñó a embestir al novillo. A pesar de que mostró a Molina que el pitón bueno era el izquierdo éste saco la faena hotelera. La pena fue que cuando se lo avisaron, el novillo estaba ya changado. Había durado diez pases.



Estocada perpendicular, delantera y un poco contraria pegando el salto y perdiendo la muleta más descabello.

El quinto era un negro listón, alto de agujas y un poco cariavacado:



El tercio de varas lo hicieron entre todos para olvidar. El segundo tercio resultó un herradero con el toro abanto y rebrincado sin hacer caso de nada.

Había que centrar al de Montealto y Molina se puso a torear dejándole la muleta en la cara para que no viese otra cosa. Con el rebrinque con que viajaba no se podía pedir milagros y encima se rajaba. Bastante hizo.



Pinchazo que escupe y voltereta en la segunda entrada, de forma sorprendente porque entró en la suerte que pedía el toro, que era la contraria. A la tercera, entera pasada, arriba, con salto pero sin tapar la cara, ¡albricias!

Dos descabellos rondando el segundo aviso.


SERGIO RODRÍGUEZ. Su primero era un negro mate, con poca cara y mucho rabo, que salió muy sucio de chiqueros:



Este diestro lleva un capote gigantesco. Nada en el caballo. Rey puso un buen segundo par, no el primero.

Rodríguez calentó al personal de rodillas por dentro. Cuando se puso de pie sus retorcimientos y posturitas nos resultaron bastante cargantes. Tampoco nos gustó su colocación, qué le vamos a hacer. Ahí ven que no conoce la naturalidad al torear:



Dos pinchazos muy malos y entera trasera y caída, sin puntilla.

El sexto pesaba 530 kilos y era negro, zarco y un poco carifosco. Insistimos en que especialmente esta foto es magistral en esas condiciones meteorológicas:



Quinta le pinchó en el brazuelo y el novillo se vino arriba enfadado aunque con la cara alta. Le hizo acto seguido dos agujeros de vergüenza. En el segundo puyazo le tapa la salida y le pega una paliza como para ponerlo a régimen de acelgas. Fue el único novillo que empujó en el peto.

Juan Carlos Rey bregó pegando unos capotazos que rozaron la verónica. Que vaya con cuidado ya que si lo hace con algún maestro de postín, le cae la tarjeta amarilla... o la roja directa. 

Patas blandas y embestida descompuesta del novillo y perfilerías sacando la barriga de Rodríguez. Fue desarmado igual que en el tercero. Ah, y más retorcimientos:



Cuchillada espantosa casi en el pescuezo que molestó tanto al toro que la escupió con violentos movimientos del cuello. Media tendida y esta vez quien se escupe es el diestro.

Tras seis descabellos el novillo se echó porque estaba tan aburrido como nosotros. Montealto perdió el crédito que tenía y ya veremos cuándo y dónde lo recupera. El panadero no quedó contento con su ganado, menos mal.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




martes, 6 de septiembre de 2022

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2022 (2). CONDE DE MAYALDE


MAYALDE, FÁBRICA DE BOMBONES


Pero bombones de los buenos, de los que no empalagan. Sus novillos no fueron esos norit que duermen a las ovejas. El señor Finat envió una novillada de lujo para los toreros. Estuvo bien presentada y había tres que cumplían como toros en cuestión de días. Humillaron todos sin excepción hasta el punto de que se pegaron tres volteretas y media. Además hubo cuatro de los seis que clavaron los pitones en la arena.



Todos demostraron gran nobleza, fueron fijos en los engaños y embistieron sin hacer nada extraño y por ambos pitones. Ningún síntoma de mansedumbre declarada si exceptuamos que dos acusaron la querencia del encierro matinal. Como decíamos al principio, un lujo.

Por poner un pero, decir que no aguantaron cincuenta pases aunque ni falta que hace porque fueron de veinte bien dados, estocada y oreja. No hace falta más. 



Fue una pena no haberla cuidado en el caballo para lucirla un poco más ya que solo dos acudieron en sendas entradas. Esos dos que repitieron salieron sueltos en el segundo pinchazo, que conste. A causa de esos primeros tercios un poco de visita, calificaremos los seis novillos no como bravos sino como bravitos, recordando a Corrochano.




VÍCTOR HERNÁNDEZ. Su primero era playero y enmorrillado y lo recibió de rodillas en tablas:



Un solo puyazo donde cobró trasero pero por lo menos no le taparon la salida. Luego estuvo muy bien Aguado clavando a favor de la querencia del toro, que la tenía muy marcada:



Hernández anduvo con aplomo y serenidad ante el novillo, que se cansó rápidamente de tanta carrera como había pegado en los dos primeros tercios mientras buscaba la salida del redondel. Al natural se recreó porque el de Mayalde iba al ralentí:



Estuvo por encima del sosito novillo. Pinchazo caído y un casi bajonazo contrario muy protestado más cuatro golpes:



Salió a matar el segundo suyo en sexto lugar con los puntos recién puestos por la cornada recibida en el quite al tercero. Apareció contra la opinión del médico. ¿Fue un gesto valiente o temerario?

El novillo era un castaño albardado, bocidorado y muy astifino. Ni ayer ni anteayer vimos que hubiera trabajado el artista de la bolita. Esperemos que siga de vacaciones:



Lo recibió con unas verónicas apenas sin moverse quizá por lo mermado de sus facultades. Nos recordó aquella vez en que Belmonte había pasado muy mala noche y al día siguiente dio cinco verónicas sin enmendarse en medio de la locura colectiva pero luego reconoció que es que no podía menearse.

Vulgaridad en el único puyazo y Hernández que se fue al platillo para la chicharrina. Se puso a torear de inicio y afortunadamente el de Mayalde resultó ser el más pastueño, bondadoso y soso del encierro. Así, pudo olvidarse de la cornada y se estiró a placer:



Al final pegó unas bernadinas que fueron indudablemente temerarias porque el toro estaba parado frente a él.



Estocada mojándose las uñas, bella muerte del toro y dos orejas con algunas protestas:





JORGE MARTÍNEZ. Su primero era de septiembre de 2018, cornigacho, cornidelantero y con una penca prominente:



Se fue al relance para cobrar contrario haciendo una pelea cumplidora. En la serpentina de remate del quite de Martínez se pegó una voltereta. Ya dijimos que hubo tres y media en la misma corrida, ojo.

A punto estuvo de pegarse otra en el inicio de faena porque su humillación era máxima. Añadan a ello una cierta codicia y el resultado será un novillo de triunfo.



Y andaba diáfano por los dos pitones aunque se apagó antes de lo previsto:



Martínez optó entonces por enlazar arrucinas, pases por alto y bilbaínas con el arrimón correspondiente. Mató mal, con una honda trasera, caída y atravesada barrenando.



Su segundó era castaño oscuro, listón, corniabierto y cornidelantero, muy cuajado:


Quiso pegar unas verónicas templadas y gustosas pero con el defecto de que le salieron enganchadas. Las empezó fenomenalmente pero las acabó todas sucias:



Fue una lástima que sólo viéramos al novillo en un puyazo porque empujó de bravo. Nos consolábamos acto seguido con la excelente brega de Rojas.

El novillo se comía primero la arena y después la muleta. Hasta tres veces llegó a clavar los pitones en el suelo. No nos dio la impresión de que Martínez consiguiera estar a la altura del de Mayalde. Es que el tal Chorlito era primoroso por ambos pitones:




Ejecutó bien la suerte pero la espada se le fue bajísima y trasera. Tuvo el buen detalle de volver a entrar y a la segunda dejó una entera trasera sin puntilla perdiendo la muleta y saliendo golpeado:




CHRISTIAN PAREJO. Su primero se convertía en toro en unos días. Era un castaño albardado, bocidorado y bizco del izquierdo:



Por fin vimos un novillo puesto de largo pero porque lo pidió el público aunque luego fuese para que Sandoval clavase traserísimo. En el segundo lo señaló y se fue suelto:



Estuvo muy temerario Hernández en su quite porque tras combinar una tafallesa con una caleserina y un farol, se arrodilló para pegar una larga de remate pero el novillo se quedó quieto delante de él. ¿Qué harían ustedes en su lugar? Si te levantas quedas desairado. Si no, te va a coger. Como no quiso levantarse resultó arrollado y fue herido en el muslo:



Se oyeron pitos creemos que injustos porque algunos interpretaron que se había dejado coger.

El novillo embestía por dentro, sin amontonarse y con nobleza aunque a veces se distraía. Parejo nos ofreció un trasteo juliesco: pierna atrás, mano baja, torso retorcido y abriendo la puerta. Se aprecia en la imagen siguiente, donde más parece Julián que Christian:



Estocada corta pasada y descabello.



Su segundo también estaba a punto de ser un toro y por hechuras lo parecía aunque no era tan astifino como sus hermanos.

Bien Parejo de nuevo colocando largo al novillo, que empujó pero con el palo levantado. En el segundo dimitió y se fue suelto.

Aseado Revuelta con los palos y el toro que se venía con un buen tranco. El problema es que en la muleta sacó un calamocheo un poco incómodo aunque sin ninguna malicia.



Tras ese natural que han visto, tuvo un pequeño susto cuando en el siguiente el novillo lo miró, él no se movió y resultó volteado pero volvió a la cara sin mirarse:



Dejó una estocada aguantando que cayó contraria, baja y trasera más descabello.

Al terminar el festejo, Hernández se fue en hombros aunque llevándolo con mimo por si se le abrían los puntos. Venía de una cornada en Almería que le tocó el fémur en la misma pierna en que había sufrido ésta de Villaseca.

Lo que hizo ¿fue temerario o fue un gesto de torero valiente? Nos referimos tanto a no levantarse en el remate de rodillas como a salir a matar su segundo estando muy herido. ¿Cómo hubieran reaccionado ustedes en ambas situaciones? Recuerden lo que contábamos aquí.

Lo que nosotros nunca hubiéramos hecho desde el tendido es silbarle o protestar. Ni por lo del remate ni por irse con las dos orejas.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.