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lunes, 3 de noviembre de 2025

MORANTE Y CURRO: UNA RETIRADA PARALELA

Estamos ante dos de los tres toreros más religiosos que ha dado la tauromaquia. Los calificamos así por la cantidad de feligreses que han tenido. El otro ha sido El Gallo, claro. Seguro que si alguien hubiera tenido la peregrina idea de montar una religión o siquiera una secta bajo la advocación de cualquiera de los tres, habría encontrado sus adeptos. Rafael de Paula, que en paz descanse, estaba un escalón por debajo.

No obstante, los cuatro coincidieron en que cuando estaban mal, desataban las iras del tendido. Era porque se les notaba el miedo, que es lo peor que puede suceder con un torero en el ruedo.

Por eso desde nuestro modesto blog nos hemos referido siempre a los admiradores de Morante como feligreses. Corrochano comentaba muchas veces la inconcebible admiración que mostraban hace cien años muchos de los coetáneos de El Gallo. Ha sido exactamente la misma idolatría que los hinchas de Curro y de Morante han demostrado por ellos.

El paralelismo entre estos dos últimos que indicábamos en el titular lo enmarcaríamos en varios aspectos. A vuelapluma, podríamos apuntar: la verónica, el temple, el desprecio por la suerte de varas, el matar a paso de banderillas y el mismo desdén por los toros que no les gustaban. Cuando se daba esta última característica,  subyacía en ambos un menosprecio total por quienes habían pasado por taquilla.

Pero hay además otra circunstancia curiosa que coincide en la retirada de ambos y que es la que nos ha movido a compartir con ustedes esta entrada. Pero antes comentamos esos otros paralelismos.

La verónica va a gustos. La de Morante siempre fue más barroca, con la mano de salida más alta. Era más estudiada, más pensada, o sea, menos natural. La de Curro, que en América denominaban romerina, sí fue más natural, cogiendo el capote mucho más cortito, con menos tela, con manos más bajas y, como decía él, 'sin sacudir el toro para afuera, toreando para adentro, lo cual tiene más exposición pero tú gozas más y a su vez también el público se emociona más'

Al comparar ambas imágenes se aprecia la mano más baja de Curro y el cuello forzado de Morante:




Ya que estamos, comparemos también la media verónica, de la que hablábamos aquí. Está claro el mayor barroquismo de Morante. Observen que Curro tiene ambos pies sobre el albero mientras que José Antonio levanta el izquierdo al rematar:




La suerte de varas nunca preocupó a ninguno de los dos. Para ellos era un trámite con el cual ahormar, o machacar, el toro con el único fin de edificar su obra de arte. El artista era lo primero mientras que el toro era su instrumento, no un ente en sí mismo, de ahí su desprecio del primer tercio. 

Solamente se preocupaban del picador cuando le ordenaban que matase aquellos toros que no habían movido las orejas a su gusto. Eso de que en seco un toro no les gustase era un arcano para el común de los aficionados ya que el propio Curro decía una frase que suscribiría Morante: 'yo, al toro bueno... bueno, al que a mí me parece bueno...' Si la volvemos al revés, es decir, con el toro que a ellos les parecía malo, habría que preguntarles lo mismo que aquel aficionado de Utrera sentado detrás de nosotros el día de la encerrona de Morante con Prieto de la Cal: 'pero mi arma, ¿éste tampoco?, ¿y a éste qué le has visto?' (recuerden aquellos divertidos comentarios que transcribíamos en nuestra crónica).

Hemos sufrido a picadores de Morante masacrando vilmente toros suyos a los que luego él ha pegado dos mantazos y entrado a matar a como diese lugar. Y los más talluditos recordarán aquellos puyazos asesinos que Curro ordenaba... ¡con el tercio cambiado! El escándalo solía ser monumental pero él, como si oyese llover. 'Yo no tengo miedo al público', repetía, en una afirmación que también firmaría Morante.

Con la muleta observamos bastante similitud entre ambos, siendo de nuevo Morante más barroco y Curro más natural. El empaque y el temple son parecidos. Sobre la longitud del pase sabemos que hay aficionados que censuran a Curro que lo suyo eran medios pases porque no los daba todo lo largos que debiera, con todo su recorrido completo. 

No acabamos de compartir esa idea pero la dejamos indicada para que conste en acta. Es que él sostenía que el pase tenía que ser a lo que diera el brazo, sin forzarlo. Y además se quejaba de que eran quienes citaban con la muleta retrasada los que pegaban medios pases o incluso menos: 'Con la muleta retrasada se da un cuarto de pase porque se vacía cuando se empieza a rematar; eso es comenzar el principio por el final'.




La media altura de Curro que han visto también es discutida por muchos pero a nosotros nos encantaba. Morante coge el palillo escondiendo los dedos bajo la tela mientras que Curro es más académico (recuerden lo explicado aquí). La forma de embestir de ambos toros no tiene nada que ver. El de Morante es más formal, que es lo que se busca en el siglo XXI, la formalidad de los toros. ¡Hay que ver! 

Igual que nos planteamos qué haría Maradona hoy con la protección de que gozan los futbolistas por los árbitros, siempre pensamos en cómo torearía Curro estos norits de hogaño que demuestran tanta fijeza, tanta humillación, tanto recorrido, tanto descuelgue y tanta indulgencia con los errores del diestro.

En los desplantes se parecen mucho, quitando aquellas originalidades de Morante con una rodilla en tierra o limpiando las lágrimas a un toro con un pañuelo emulando a Gallito (aunque Maravilla lo que hizo en su día fue escupir en el cuerno para luego limpiarlo):




En la estocada sí que hubo una gran diferencia entre los dos. Morante fue un excelente estoqueador mientras que Curro ya lo decía él mismo: 'no he matado un toro bien en mi vida, pero es que ni siquiera  medio bien...' Néstor Luján, de quien deben leer ustedes su Historia del Toreo si no lo han hecho todavía (recuérdenla aquí), distinguía tres tipos de buenos matadores: el estoqueador excepcional, como Celita o Malla; el matador notable por su facilidad, como Armillita, y el matador excelente sin paliativos, como Curro Martín Vázquez. Esto lo escribía en los años cincuenta y se limitaba a los que había visto él.

Nosotros no tenemos ningún empacho en colocar a Morante en el Olimpo de los matadores excelentes: 



El problema es que sólo mataba como Dios manda cuando le daba la gana y eso era pocas veces. Solía coincidir en plazas importantes cuando veía que ya tenía cortado algún trofeo. Recordamos la estocada del rabo de Sevilla o la de su corte de coleta en Madrid, ambas buenísimas:




No perdonamos a ambos maestros que a los cientos de toros que no les gustaron en su carrera los matasen a bochornoso paso de banderillas, demostrando siempre un miedo cerval. Ahí los dos diestros eran tal para cual. Esto que ven no es matar un toro sino asesinarlo sin vergüenza:




Ordóñez decía de Romero algo que muchos morantistas firmarían para el de La Puebla: '¿qué más da cómo ha matado después de ver cómo ha toreado?' Pues, maestro, si  le parece volveremos la frase al revés para aplicarla a toreros sin arte pero buenos estoqueadores. Andrés Vázquez decía que antes que torear había que saber matar. Esto lo decía aplicándolo a cualquier torero, no pensando en Damián Castaño, si nos permiten la maldad.

En uno como Curro, que era matador de toros sin saber matar, podemos llegar a entender que clavase siempre el estoque de cualquier manera. Pero en Morante no nos entra en la cabeza. ¿Cómo puede ser que supiera hacer la suerte con tan gran pureza pero lo demostrase en tan pocas ocasiones?, ¿por qué ha preferido casi siempre salirse con indecencia alargando el brazo para pegar la puñalada? Si sabía matar muy bien los toros, ¿por qué los asesinaba?

Piensen en que la estocada es la única suerte del toreo que permanece inalterada desde hace doscientos años. Y además es la única que depende en un altísimo porcentaje de la disposición del maestro. Nos referimos a que si el diestro quiere ejecutarla con verdad, es igual el toro que tenga delante. Morante nos dio poca cal y mucha arena. Insistimos en que al depender siempre del diestro el hacer bien la suerte suprema, nunca le perdonaremos tanto escaqueo. Comparen con miedo y sin miedo:


Para acabar, lo que comentábamos al principio: ¿qué tienen en común las retiradas de ambos maestros? Ustedes pensarán que la sorpresa del anuncio, ¿no? Uno de improviso en una entrevista de radio y el otro en el platillo de Las Ventas. Sí pero hay otra circunstancia que queremos remarcar y es que en ambas medió una voltereta de Morante con caída muy peligrosa.

La reciente de Madrid la recuerdan perfectamente. Toreando de capa el toro lo levanta del suelo, aterrizando de cabeza y queda sólo felizmente aturdido para lo grave que podría haber sido:


FOTO: Juanelo López

Al fondo de la imagen se veía al maestro Moore haciendo estas dos fotos de abajo:



Curro estaba toreando el festival de la Algaba con sesenta y seis años. A su lado, un joven Morante con veintiuno recién cumplidos. Durante la faena de muleta, el toro engancha a Morante y lo voltea de manera muy parecida a lo que sucedió en Las Ventas:



La caída del diestro es casi la misma que en Madrid. Desde dos metros de altura cae y se golpea la cabeza doblándose el cuello:



Entonces no tenía el exceso de peso de ahora y se levantó sin problemas. Curro vio esa caída tan fea y se le quedó marcada en el cerebro. Tan es así que por la noche, cuando era entrevistado por Fernández Román, anunciaba por sorpresa su retirada de los ruedos.

Allí dijo que era para dar paso a los jóvenes pero con el tiempo reconocería que esa caída de Morante le dio que pensar. Lo que pensó fue que si le hubiera sucedido a él, con sus años y sus kilos, probablemente habría quedado inválido en una silla de ruedas.

¿Pensó algo parecido Morante durante la faena a ese último toro de su vida? Tras la segunda oreja regalada por el presidente es posible que ya no le quedase ninguna duda sobre el retiro. Quizá con el tiempo nos lo aclare,  tal como hizo Curro Romero en su día.

El problema es que si la cogida fue el detonante para que escenificase su retirada, conforme transcurran los meses y se le pase el efecto de la impresión, no les extrañe que esté de vuelta el año que viene para hacer una selectiva ronda de paseíllos que le llenen bien el bolsillo. Al tiempo...

Al habernos dedicado a comentar especialmente los paralelismos entre uno y otro, no hemos resaltado una gran diferencia: Curro siempre tuvo la cabeza mucho mejor amueblada que Morante. El camero fue coherente y nunca ha vuelto a ponerse delante, ni siquiera en un simple tentadero. El cigarrero, ya veremos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






viernes, 8 de noviembre de 2024

TERTULIA CON CARLOS ILIÁN

El crítico de Marca estuvo en la Asociación El Toro de Madrid. Cuando se anunciaron las tertulias de este otoño, nos pareció que sería la que daría más juego de todas, quizá la única ya que Uceda Leal no creemos que hable claro. Pulsen aquí para verla completa.

Se ha retirado de la crítica tras cuarenta años seguidos en el diario deportivo Marca a los que habría que sumar los que estuvo en Nuevo Diario. Está claro que conoce todo lo que se ha cocido dentro del taurineo durante tantos años y algunas de las interioridades las desveló en el coloquio.



Por ejemplo, habló de que Joaquín Vidal llegó a ser el crítico de El País gracias a la gestión de Zabala padre: 'le llamó el presidente entonces de PRYSA, Ortega Spottorno, para que le recomendase a alguien que se encargara de la sección taurina del nuevo periódico y Zabala recomendó a Vidal'.

Dijo que a Navalón 'el fundador de Aplausos no lo podía ni ver y puso a varios a seguirlo hasta que lo pillaron con aquel asunto de las invitaciones que le daban y que vendía como entradas. Aquello lo perdió'

Hombre, añadiríamos que también le perdió su célebre confesión televisiva. Matamoros le preguntó si había afeitado alguna vez y dijo que sí para sorpresa del público, que precisamente eran los del 7 de aquella época, capitaneados por Salva. Es posible que más de uno de los presentes en aquel plató repitiera ayer con Ilián.

Del crítico onubense afincado en Salamanca dijo algo con lo que discrepamos, eso de que era mejor hablando del campo que de lo que acontecía en el ruedo. Para nosotros era muy bueno en los dos ámbitos:

'Navalón fue un gran aficionado de campo, muy amigo mío pero a quien le perdían sus locuras... De hecho, era mejor crítico del campo que del ruedo. Hombre, a El Viti, que ha sido uno de los toreros más defendibles que yo he visto, le tituló una vez: "VITI, VETE". Hombreee, poner eso... En Informaciones dejó una vez el espacio de su crítica en blanco porque no había pasado nada en el festejo... Tuvo enemistades o encontronazos en Salamanca con los Pérez Tabernero y con Atanasio aunque fue muy amigo de El Raboso. Pero ojo porque lo han sacado en hombros de Madrid, ¿eh? Por la puerta del desolladero pero en hombros...'

Ya que estamos fuera de temporada y tendrán más tiempo libre pueden volver a leer dos de las entradas que hemos dedicado a Su Majestad. En ésta hablábamos de cómo remataba los pases, algo que hoy sólo se ve si torea Juan Ortega. En esta otra divagábamos acerca de su personalidad, de aquella lesión en Céret que arrastró toda su vida, de que su apodo de pequeño era El Chico del Machorro, de Victoriano Angoso, de Florentino, de Pinturas...

Ah, y esta otra sobre aquella corrida histórica que organizó Navalón. En los comentarios su hija Estrella nos agradecía el recordatorio.



Respecto a los presidentes venteños fue muy duro:

'En el palco de Madrid lo que vemos es clientelismo. Desde lo del rabo a Ventura todo ha sido un despropósito. Lo que se dijo del presidente que no dio la segunda oreja a Borja Jiménez fue una infamia. Con aquello quedó retratada toda la crítica ya que quieren que esto se mantenga a base de cortar muchas orejas y de abrir muchas puertas grandes. Y cuidado porque con el público actual puede pasar cualquier cosa, ¿eh?, que estamos a punto de que caiga un rabo...'

De acuerdo en todo pero que no nos incluya en lo de la crítica retratada. Y si no, que lea aquí nuestra crónica de aquel día. Como no lo hará, extraemos este fragmento:

Los televisivos enloquecieron definitivamente al ver que González sólo concedía una oreja. Empezaron a gritar pisándose las palabras unos a otros: "¡¡otra!!", berreaba Delgado, mientras Caballero gritaba "¡no sé a qué espera!, ¡es de puerta grande...! Y encima no hay vuelta al toro... ¡¡no puede ser!! Vamos en contra del espectáculo, qué equivocación más garrafal..." Delgado culminó su esperpento asegurando que "el propio presidente está alterando el orden público". El adulador del callejón se sumó a la patética mojiganga poniéndose lacrimógeno: "le han robado su sueño y todo su sacrificio a un torero..." Fue algo estomagante, de vergüenza ajena.

Oreja y dos vueltas. ¿Azulear al toro? Ni de broma, tanto por su absoluta mediocridad en el caballo como por su docilidad posterior haciendo gran honor a su nombre: Dulce. ¿Dos orejas? Nosotros no hubiéramos pedido ni la primera.



Le preguntaron por sus toreros y respondió:

'Curro, Viti, Antoñete, Camino y José Tomás. También Antonio Ordóñez, que tenía algo que hoy no se ve, el empaque. Antonio Bienvenida, que tenía aquella torería suya... Gregorio Sánchez fue un tío de verdad al que siempre he respetado como torero y como persona. Y hay uno como Curro Vázquez que pudo ser mucho más de lo que fue, tenía mucha torería aunque andaba justito de valor. Pero pongo a José Tomás por encima de todos porque tenía más valor que todos y encima toreaba mejor, algo que es casi imposible que se dé junto'.

Aquí explicábamos lo que es para nosotros el empaque. Y de Gregorio Sánchez pueden recordar en esta entrada nuestra semblanza. Y para saber qué pasó en su encerrona con barciales en 1960 pulsen aquí. No pregunten a Jesús Cobaleda sobre ese festejo los de la Asociación en la última tertulia porque fue doce años antes de que él naciera.

Cuando le pidieron su opinión sobre las figuras actuales fue casi ofensivo:

'Talavante, acabao; Manzanares, fulminao; Perera, insoportable; Castella, también insoportable. A Roca Rey se le van dos toros vivos en seis meses, uno en México y otro en Madrid y no pasa nada... ¡incluso se marchó luego a tomar copas!'

Pues ya que estamos, recordaremos a Ilián nuestra ácida crítica a Roca el día de autos en Madrid, pulse aquí. Y ojo porque a Robleño también le tocaron los tres avisos en Madrid en la concurso de 2019 y gran parte del tendido 7, alguno presente en la tertulia, se levantó para aplaudirlo ¡y va y salió a saludar! Menos mal que aquel día el 'Seven-up' fue quien mantuvo la seriedad de ese tendido protestando con toda justicia al diestro. Relean nuestra crónica aquí.



Hablando de Palomo recordó la famosa suspensión de la corrida de Sevilla por Utrera Molina de la que hablábamos en conversación con Prieto de la Cal. Fue el Domingo de Resurrección de 1969. Esto nos decía el ganadero:

Los toros no eran de recibo, el presidente le dijo que aquello no lo podía aceptar y Utrera le respondió 'hace usted muy bien, esto no hay quien lo acepte'. La empresa no cambió los toros y la corrida se suspendió. Al día siguiente, y para que vea lo que han cambiado las cosas en Sevilla, Utrera Molina ocupó su lugar en el palco y me decía su hijo: 'mi padre no las tenía todas consigo porque decía: me la van a liar pero no pienso quedarme en casa debajo de la cama'. Pues cuando apareció, la plaza entera se levantó y lo ovacionó. Aquello era ejercer la autoridad y daba igual que fuera quien fuese.

Si pulsan aquí podrán leer lo que añadíamos de nuestra cosecha a lo que sucedió aquel día.

Hablando de la crítica Ilián se refirió a los años cincuenta y sesenta, asegurando que fue una época de venalidad. Esa palabra significa corrupción, inmoralidad y deshonestidad, que es lo que pone en el diccionario:

'La crítica estaba comprada por los toreros, había un clientelismo total... y del sobre no hablemos... Es que había el sobre pequeño y el grande. El pequeño era el que servía a oscuros personajes para pasar el invierno y el grande era por ejemplo el que denunció Paco Camino que servía para pagar al todopoderoso director de Pueblo, Emilio Romero (sobre los trincones del toreo, recuerden esta entrada, la denuncia salió en este número de 1984, cuando Aplausos no era la Hoja Parroquial Taurina que es actualmente)'



Las características de un crítico taurino como Dios manda deberían ser según él:

'La independencia, siempre sin ser muy amigo de los taurinos, que son gente muy simpática y te captan rápidamente; ser muy aficionado, o sea, conocer la historia del toreo; escribir en caliente, no a partir de vídeos porque no hay torero que resista el vídeo excepto Curro Romero... y finalmente saber cuándo hay que dar palo y cuándo hay que elogiar porque no puede ser siempre lo uno o lo otro. Pero hoy no hay críticos sino contadores de faenas.'

Sobre plazas comentó:

'En Bilbao ya no hay afición... aunque están yendo algunos jóvenes de familias bien de allí pero poco más (sic). En Madrid la gestión económica es exitosa pero la lleva Garrido, de quien dudo que sepa qué es un pase cambiado, aunque en cuarenta años no recuerdo tanto público como en el pasado San Isidro. Lo de Sevilla es lo que me dice una muy buena aficionada, la mujer de Emilio Trigo: "Sevilla ha muerto". Los buenos aficionados que había en Pamplona ya se han ido. En Valencia la feria buena era la de julio pero ya no va gente y si la mantienen es porque la Diputación les exige que se dé.'

Pues ya que estamos avisaremos al señor Ilián de que el año que viene no habrá feria de Julio ya que se ha decidido cambiar la iluminación de la plaza después de Fallas y las obras se alargarán durante ocho meses... convenientemente (pulsen aquí).

Al acabar se quejó del actual director de Marca porque tiene intención de cerrar su sección 'que tiene más de ochenta años de historia... y eso que él es extremeño, que no es catalán ni nada de eso...'

Hombre, queda muy claro que Ilián ignora la existencia de nuestro modesto blog porque si no, sabría que todo lo que aquí emborronamos viene firmado desde la imperial Tarraco. Su desprecio por lo catalán nos sobró aunque estas salidas presuntamente graciosas sean recibidas con algazara en la meseta. No se lo tendremos en cuenta... pero que sea la última vez.

Saludos cordiales DESDE TARRAGONA. Rafa.

sábado, 28 de enero de 2023

MURIÓ 'MONDEÑO', EL HEREDERO DE MANOLETE...

...Excepto a la hora de matar, claro. Con Manolete estamos ante uno de los mejores estoqueadores del siglo XX. En cambio, a Mondeño le sucedía con la estocada lo mismo que a muchos otros diestros. Nos referimos a que el gran valor demostrado durante la faena de muleta se evaporaba en el momento en que tenía que perder de vista la cara del toro para clavarle la espada.



En ocho años de alternativa sufrió otras tantas cogidas, todas graves. En sus dos de novillero fueron cinco. Ésta es una de ellas, lo retiran sin conocimiento en El Puerto.



La que tuvo en Ronda le fastidió su debut en la Maestranza, cuyos carteles estaban ya preparados y hubo que tachar su nombre como ven:



Lo sustituyó un tal Curro Romero. Era el 26 de mayo de 1957. Romero cortó las dos orejas del toro Radiador de Benítez Cubero, que hubiera sido para Mondeño. Por cierto, tomó seis varas, derribó cuatro veces y vio el azul.

Por fin, la noticia el día de San Fermín de ese año será la presentación de Mondeño en Sevilla, al lado de Curro a quien moja la oreja claramente: dos orejas para el gaditano mientras hay pitos y vuelta para el camero. Observen en el ángulo superior derecho cómo se hacía hincapié en esa presentación:



El quince de agosto repiten con novillos de Carlos Núñez. Curro no hace nada y Mondeño corta una oreja. El veintiocho de septiembre vuelven a compartir cartel esta vez con novillos de Bohórquez. Mondeño de nuevo gana la partida: tres orejas para él mientras Curro escucha palmas y división.



Mondeño ha sido de los pocos toreros a quienes los que le han dado la alternativa han repetido como confirmadores. Fueron Antonio Ordóñez con Manolo Vázquez como testigo, primero el 23 de marzo de 1959 en Sevilla y luego el 17 de mayo de 1960 en Madrid (tres días después moría El Gallo en Sevilla). La confirmación fue con atanasios y se suspendió por lluvia tras el tercer toro. He aquí el momento previo al chaparrón:



Como torero, pondremos en su haber la quietud, el empaque, el no dejarse tocar nunca la muleta, la naturalidad, la verticalidad y también su serenidad. Esta última se aprecia en las secuencias que tenemos de cuando es cogido o a la hora de pedir a sus peones que no intervengan tras una estocada que para él es definitiva. No tiene nada que ver con esos aspavientos que hacen los diestros actuales, que parecen futbolistas enloquecidos más que maestros de tauromaquia.

Llevaba la penitencia en el pecado porque lo acusaban de torero enigmático, triste, sin entusiasmo. Con los retorcimientos de hogaño, a nosotros no nos molesta nada esa impasibilidad. Miren estas dos imágenes y recuerden el titular donde lo comparábamos con Manolete:




En el debe su toreo, como han visto, es manoletesco, perfilero y de muleta retrasada o sea de medio pase como contábamos aquí. En la estocada cantaba la gallina y por eso dejaba muchas medias y hondas ya que no acababa nunca de cruzar y alargaba el brazo (pulsen aquí y vayan al 1'43''). Como decíamos antes, ahí le fallaba el valor:



Vean en esta foto de abajo en la cual el toro ha rodado patas arriba pero con una media lagartijera:



Cañabate lo acusaba de codillero pero eso es una cosa que no sabemos si hoy olería a defecto, como lo fue toda la vida. Es que actualmente nos tememos que huele a ámbar, cuando vemos a tantos toreros descomponiendo la figura para alargar el brazo abriendo la puerta al toro.

Las manoletinas las hacía de perfil y por eso algunos hablaban de mondeñinas:



Paco Camino dijo a Carlos Abella que los dos toreros con más valor que había visto eran Diego Puerta y Mondeño. Según él, la diferencia era que Puerta tenía un valor dinámico y el gaditano un valor estático. Por cierto, una vez que anunciaron su retirada definitiva ambos fueron de los pocos toreros que no hicieron caso de los cantos de sirena para volver a los ruedos.

El mismo Abella coloca a Mondeño como el torero puente entre Manolete y José Tomás. Lo de incluirlo en esa tríada no es descabellado. En una crónica comentaban: se diría que Mondeño no tiene nervios, es impasible, se para de una manera asombrosa, con un valor que impresiona. La frase sería aplicable tanto al califa como al de Galapagar, ¿no les parece?

Que luego se califique su toreo como místico y a él como sacerdote nos parecen ocurrencias creadas  ex eventu sabiendo que durante un año se convirtió en aquel Fray Juan de la orden de los Dominicos. Cuando ya era fraile, Ordóñez dijo: si Juan sube algún día al púlpito a explicar el Evangelio, lo hará codilleando, como él toreaba'. 



Si no hemos sumado mal, toreó 336 corridas en ocho años. Es curioso anotar que la temporada anterior a su retiro espiritual se anunció en cuarenta y ocho y cuando volvió del convento firmó cincuenta, señal de que no se había perdido la expectación por verle. Piensen que alternó con todos los que ustedes tengan en mente de aquellos años, de Ordóñez a Curro pasando por Puerta, Camino, Gregorio Sánchez, Viti, Aparicio, Ostos, Pedrés, Luis Miguel, Bienvenida, Girón, Manolo Vázquez, El Cordobés, Linares, Litri... 

Yo sólo tengo miedo a los toros, no a los toreros; lo mismo es torear con uno o con otro, ¿qué más da?

Por cierto, la última vez que pisó una plaza de toros antes de tomar el hábito tuvo lugar en la plaza de toros de Tarragona, a veinte metros de donde estamos escribiendo estas líneas. Fue un festival en el que se anunciaron Bienvenida, Fuentes, los hermanos Girón, Andrés Vázquez y Rafael Peralta, a plaza llena y sin turistas. Conocemos familias que salían al alba en carro desde pueblos situados a más de veinticinco kilómetros para ir a los toros a Tarragona y volvían después de noche a su casa. Al terminar el festejo hubo una recepción donde le dieron un premio y pronunció estas palabras:



Hombre, en Tarragona hay muchas personas de buena voluntad pero cuando se enfadan, no conocen ni a su padre. Algún día contaremos cómo Mazzantini sufrió las desaforadas iras de nuestros paisanos hace más de cien años.

Tras su retorno a los ruedos, en México llamaban a Mondeño el novicio rebelde. Volvió a nuestra ciudad, ahí lo tienen en 1968:



Era de la misma escuela que Pepe Luis Vázquez hijo, cuando éste comentaba que le daba coraje pensar que se estaba poniendo pesado con la muleta aburriendo al tendido. Lean lo que decía Mondeño:

"Me pongo nervioso cuando ahora veo en la tele a chicos que torean con una serie de naturales, luego otra de derechazos… pasan diez minutos y siguen haciendo lo mismo, con lo que la gente se aburre. Antes, cuando se le daba un aviso, el torero se moría de vergüenza. Ahora suena y el chico sigue tan pimpante"

De lo de los avisos ¡qué vamos a decir! Robleño escuchó tres en Las Ventas con Matorrito y todavía salió a saludar cuando le tocaban palmas sus amigos del tendido...recuerden aquí

Mondeño era torero sin demasiada afición, lo reconocía él mismo: yo sufro toreando; el toreo es muy amargo, nunca voy a una corrida como espectador. Se dedicó a esto para ganarse su vida y la de su familia (pulsen aquí). Su hermano José también se hizo torero para ayudar económicamente a sus padres. Y eso que en aquella familia no había ningún antecedente taurino. 

No parecía tener más aspiraciones. No quería ser figura y odiaba el mundillo:

Donde estoy más a gusto es en la cara del toro porque allí no veo todo lo que hay detrás.



Como estamos convencidos de que don Paco Camino no se cuenta entre los pocos lectores de nuestro modesto cuadernillo, nos despedimos con una foto que le haría tocar madera si la viese:



Es su alternativa de manos de Jaime Ostos, siendo testigo Mondeño. A Sebastián Palomo, a quien Camino calificaba en televisión como este mushasho, también se la dio Ostos y el testigo fue Mondeño. Sólo queda El Niño Sabio. De la foto anterior, Ostos murió en enero de 2022 y Mondeño en enero de 2023.

Maestro, en enero del año que viene... ¡lagarto!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






jueves, 30 de diciembre de 2021

FELIZ AÑO 2022 CON PEPE LUIS

Vaya por delante nuestra felicitación de Año Nuevo para todos nuestros selectos lectores. 2022 será el noveno desde que empezábamos la andadura de este modesto cuadernillo. Les felicitamos acompañados por la figura de José Luis Vázquez Garcés, de quien se cumplieron el otro día los 100 años de su nacimiento.



Vino al mundo en una casa de San Bernardo que fue demolida como pueden leer aquí aunque luego se reconstruyó la fachada. Su infancia la pasó en este número 21 de la calle Campamento:



Es curioso el baile de números porque él habría nacido el 21 del 12 del 21, vivió en ese número 21... y hace 12 días que hubiera sido su centésimo aniversario.

De Pepe Luis se han dicho muchas cosas y lo que podamos añadir aquí no tiene demasiado interés, razón por la cual cederemos la palabra a estos cuatro artistas que tienen más credibilidad que nosotros:

Marcial Lalanda: 'una de las mejores cabezas taurinas que he conocido, unía la técnica y el arte. Fue el torero más hondo en el arte de torear que he visto. Es que tenía una cabeza privilegiada. Para mí, los dos toreros con mayor conocimiento de los toros han sido Joselito y Pepe Luis'

José María de Cossío: 'era un diestro excepcional, de gran personalidad, eficaz en su dominio y a la vez delicado. Comunicaba siempre una gran sensación de maestría'



Alfonso Navalón: 'Curro Romero al lado de Pepe Luis no ha sido más que un monaguillo, no le llega ni al lazo de las zapatillas. Y ahora ¿cómo tienen la poca vergüenza de comparar a este chico, Morante, con Pepe Luis? Dicen que Morante es el sucesor de Pepe Luis... ¡por favor! A Pepe Luis le han sacado cincuenta sucesores y eso es una falta total de respeto hacia la figura de Pepe Luis'

Manolete: 'porque Pepe Luis no quiere, si quisiera...'


Con su madre, Concha. Él era el 
mayor de siete hermanos

Marcial se preguntaba que de dónde vendría a Pepe Luis ese profundo conocimiento de los toros y de la técnica de torear. No se explicaba que 'con quince años ya lo sabía todo'. El aludido lo razonaba fácilmente diciendo que 'yo toreo por intuición'. Ahí queda ese trincherazo que no nos aclara nada.

Francisco de Cossío, el hermano de José María, hacía una comparación escultórica con los toreros. Decía que serían estatuas de mármol Belmonte y Manolete. Domingo Ortega sería una talla castellana en madera y los toreros de bronce serían Gallito y Pepe Luis.



Ya que la entrada anterior estuvo pasada por agua, no dejaremos la lluvia en ésta para enlazar con la otra. Resulta que dos importantes confirmaciones relacionadas con Pepe Luis resultaron abortadas por aguaceros inoportunos.

La primera fue la suya el 20 de octubre de 1940. Aquel día alternaban Lalanda, Gallito (el sobrino) y nuestro protagonista. En el palco, el Reichsführer de las SS Himmler, a quien Pepe Luis brindó el único toro que mató. En el cartel aparecía la esvástica, lo contábamos aquí:



Sendas orejas para sus colegas y vuelta al ruedo para Pepe Luis. Tras la suspensión de la corrida subieron a cumplimentar al palco:


La segunda confirmación mojada fue la que el propio Pepe Luis concedió a Curro Romero el 19 de mayo de 1959 junto a su hermano Manolo. Los toros fueron de Galache y recordábamos la corrida en esta entrada. Aquí los tienen:



Este fue el único toro que mató Pepe Luis:



Ya que hablamos de 1959, ése fue el año de su retorno tras haberse retirado. Lo hizo en Barcelona, el 1 de mayo. Fue la segunda plaza donde en más ocasiones toreó después de Sevilla (cuarenta y nueve veces por cincuenta y dos). Se anunciaron cinco toros de Benítez Cubero y uno de Clairac para él, Ordóñez y Manolo Vázquez. La única oreja la cortó Ordóñez al quinto, el de don Leopoldo. Abajo tienen a Pepe Luis pidiendo permiso al presidente. Luego pincharía cuatro veces a su primero y otras tantas a su segundo con lo que se fue lógicamente de vacío:



En el otoño de ese año de 1959 se casó con Mercedes Silva y del matrimonio nacieron sus siete hijos, que le darán doce nietos. Ésta es Mercedes en una foto que la familia cedió al ABC de Sevilla:



El maestro murió en 2013 a los noventa y un años y su mujer en 2020 a los ochenta y cinco. 

Recordarán los gentiles lectores de nuestro blog esta entrada donde Luis Bollaín afirmaba que un toro es encastado 'cuando, aunque tenga nobleza, el que lo ve siente que lleva la muerte en los cuernos'.

Es que, hablando de la parca, nos parecen interesantísimas estas reflexiones de Pepe Luis acerca de su relación con el torero. Lo hablaba con Santiago Araúz de Robles:

'La muerte acompaña a los toreros, no sólo es compañera sino que la vemos por ahí. La veíamos reflejada en cada caballo de picar muerto. Morían y salían como peleles por allí. El público veía el caballo y pensaba: "si con un caballo ha hecho esto, como coja al muchacho se lo come"

Pero el maestro continuaba de esta guisa:

'Esa impresión de que la muerte está en el ruedo, de que casi se ve, no me parece que se dé ahora de la misma manera. No es que no exista, existe igual pero no se ve. Está por allí, escondida, antes daba más la cara. Ahora ¿dónde se esconde? Quizás en el peto de esos caballos percherones...'

En el peto de los caballos y en el toro seleccionado para que embista bien, para que el diestro pueda construir y para que tenga clase, duración y toreabilidad, esos horribles palabros de los taurinos. Es el toro posmoderno del ¡ole! en lugar del ¡ay

Ha escondido bajo su piel la sensación de peligro y, con ella, a esa muerte que ya no da la cara. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.