¿Son los toros decimonónicos de Reta en Céret o los muy toreables de Arriazu en Torres de la Alameda? No sabemos a qué carta quedarnos. Quizás lo que se espera de esta misteriosa casta sea ejemplares como el sexto, una mezcla de ambas cosas, un animal lidiable que transmite emoción y que es listo como el hambre. Pero la verdad es que cuatro de los de Arriazu ya les aseguramos que parecieron juampedros.
Lo que tenemos claro es que la casta torera se llama Imanol Sánchez, de él hablaremos después porque dio una lección de pundonor con ese sexto que les comentamos.
¿Quién iba a decir a los amantes de la casta navarra que en cuatro días tendrían dos festejos a pie? El primero fue éste que comentamos en Torres de la Alameda con ganado de Arriazu y el segundo será el próximo martes en Corella con cuatro novillos de Reta. Ni el navarro más optimista podía imaginarse una cosa así hace tan solo tres años.
Los de Arriazu fueron todos colorados, todos remataron duro en tablas aunque, como la bonita plaza de Torres de la Alameda no tiene callejón, no saltaron. Probablemente cuatro lo hubieran hecho en caso de haberlo.
Mansearon todos en el peto pero no hasta el extremo de desesperar a los del ruedo y a los del tendido. Más de uno presentó unos pitones que no eran de recibo:
Se astillaron todos y dio la impresión de que los habían engordado en los últimos meses. Todos excepto el sexto fueron flojos, hicieron una pelea vulgar en varas repuchándose y saliendo sueltos pero acudieron al caballo. Lo decimos porque estos animales no habían visto un caballo en su vida, ni ellos ni sus padres ni sus abuelos porque en casa de Arriazu no se tienta con caballos.
La prestación que vimos, desde los cuatro juampedros al díscolo sexto pasando por el dudoso quinto nos hace replantearnos toda la historia de la selección, las libretas, las notas, las reatas y demás zarandajas. Están al cabo de la calle ustedes de cómo estos animales fueron adquiridos por El Uno de pequeños. Han estado en un cebadero, no han corrido por ningún tauródromo y, eso sí, sobrevivieron a un invierno como el de Stalingrado en 1942. E, insistimos, sin haber visto un caballo ni en pintura. Da mucho que pensar.
Hubo un tercio de entrada en esta preciosa plaza de Torres de la Alameda. Multipliquen esas mil personas por 25 euros la entrada (con barrera a 40) y a ver si les salen los números.
Los toros llegaron en el camión a las cuatro de la tarde y la corrida comenzó a las cinco y media. Les rogamos que no nos pregunten por el sorteo.
Era la primera corrida que veía el señor Arriazu con sus toros en sus ochenta y un años de vida. Igual no es la última porque a los que salieron cuvillescos, Morante les arma un lío. Y es que al final se cortaron cinco orejas y dos hombres salieron a hombros.
El primero fue éste con esos pitones:
El segundo, muy vareado, recordaba al novillo de Concha y Sierra de Céret. Por cierto, ¿alguien sabe quién ha comprado la ganadería a Jean-Luc? (Ver comentarios abajo en respuesta a esta pregunta)
El tercero era colorado ojo de perdiz y astracanado:
El cuarto lo ven aquí a contraluz:
El quinto fue devuelto, ahí lo tienen:
El sobrero, también de Arriazu, tenía esta carita:
Y el sexto era cornalón y corniabierto:
CHACÓN. Está claro que no es supersticioso porque se presentó con el mismo terno purísima y oro con cabos negros con el que pasó tan mal trago en Céret con los de Reta.
Pero esto era diferente y se vio cuando el toro tomó el capote con normalidad casi comercial. La duda era el caballo. Chacón ejerció de director de lidia y mandó al reserva para adentro, de manera que se picó con un solo caballo toda la corrida.
Lo puso a veinte metros como si fuera de Palha. Eso no puede ser en la primera vara y menos con estos toricos. Lógicamente el bicho no se movió ni por pienso.
Al acercarlo se tragó una vara tras escarbar y el maestro pidió el cambio porque vio que tenía las patas de plastilina:
Buen par de Carrero:
El toro tomaba la muleta con una bondad de ursulina, ¿qué me dicen?
¿Entienden lo de que no nos aclaramos con la casta navarra? Toreó a media altura y al ralentí. Dos pinchazos sin soltar, entera trasera ladeada y dos descabellos.
Su segundo salió escarbador y reservón y de nuevo lo colocó con contumacia a veinte metros. Aún estaríamos allí esperando que se arrancara si no le echan el caballo encima, donde cabeceó a gusto:
Otro buen par de Carrero:
Nos sorprendió echándose la muleta a la izquierda de inicio y trató con suavidad al torico llevándolo a media altura, observen:
El de Arriazu tragó y mostró una colaboración que habría entusiasmado a Juan Pedro Domecq Solís, vean si no:
Chacón se gustó e incluso dio un pase mirando al tendido en medio de sus tres tandas por naturales. Eso sí, siempre al hilo del pitón. Pero recuerden que en la corrida de Reta ninguno de los diestros se atrevió a coger la muleta con la izquierda ni de broma.
Estocada baja sin puntilla pero con gran telonazo, disciplina en la que el gaditano es catedrático:
Dos orejas y aplausos al toro con algunos pitos.
PÉREZ MOTA. Ha tentado en casa de los Arriazu en varias ocasiones. Su primero volvió a tomar bien el capote:
Acudió al caballo pero se repuchó al poco. Contreras puso dos buenos pares arriesgando. En este segundo que ven, resbaló uno de los palos y los pitones le golpearon el pecho:
El toro metía bien el morro pero en seguida levantaba la cara sin terminar el viaje bien humillado. Mota le arrancó pases a base de zapatillazos, entre ellos los tres primeros naturales de la tarde, demostrando buena disposición:
Se equivoca entrando en la suerte natural tres veces dejando un pinchazo, un metisaca feo y una estocada pescuecera tapando la cara y finiquita con cinco descabellos.
El quinto fue al corral y salió el sobrero, que se dedicó a embestir con furia los burladeros metiendo la cabeza por donde no cabía. Creemos que Mota se afligió al ver ese comportamiento y ya no dio una a derechas.
El toro escarbaba, pegaba arreones y fue el único que cobró dos puyazos porque ya decimos que el diestro no lo veía nada claro. Éste es el segundo, siempre con la cara arriba:
Su hermano condujo al de Arriazu con temple y suavidad con el capote para dar moral al maestro pero éste tenía en la cabeza al boticario de don Nazario. Empezó a pegar mantazos y soliviantó al toro, que terminó haciéndose el amo como era previsible:
Lo convirtió en peor de lo que era, aunque no era nada del otro mundo. Por eso hablábamos antes del dudoso quinto. Sufrió tres desarmes y un varetazo en los riñones que pudo ser peligroso. Pinchazo y bajonazo vergonzoso buscando los blandos con descaro.
IMANOL SÁNCHEZ. Ha tentado cientos de vacas de Arriazu que se le tiraban a olerle las axilas. Pero aquí había visto los dos primeros de la tarde y estábamos convencidos de que no daba crédito a tanta sosería y a tamaña bondad.
El primero suyo se fue al caballo sin dudar pero se dedicó a cabecear:
Galán lo lidió extraordinariamente dándole siete capotazos excepcionales todos:
Después lo abordábamos manteniendo este diálogo:
- Galán, ¿por qué no haces tú algún día una faena entera con el capote y luego que salga el matador con la espada?
- (Riéndose a base de bien) Bueno... pero con el capote, ¿eh? De muleta, nada.
El torico se dolió y berreó mientras Imanol brindaba al señor Arriazu:
'Va por usted y por toda su familia porque todo mi agradecimiento hacia ustedes es poco'
Ante este animal de mazapán, Sánchez disfrutó a raudales incluso al natural. Fíjense en el morro del toro:
El cuñado de Arriazu nos decía: 'es que esto, comparado con las vacas que ha tentado, es pan comido'. A pesar de que el toro se fue orientando y llegó a desarmarlo, le sacó un mínimo de veinticinco pases.
Entera tendida con salto y telonazo. Como estaba muy tendida, el toro tardó mucho en doblar pero no hubo aviso porque el presidente llevaba un reloj de madera. Oreja y aplausos al toro en el arrastre.
Y el último, Curioso de nombre, fue el único auténticamente de casta navarra. Un torico de mirada muy viva, atento a todo lo que se movía, listo como él solo, sabiendo que lo querían burlar y vendiendo cara su vida. Eso es lo que esperamos de esta casta navarra que nos tiene tan desconcertados visto lo visto.
Se mostró violento en el capote pero Imanol se fajó con él. Apenas sufrió castigo en varas porque no peleó pero el diestro pidió el cambio.
| FOTO: mundotoro.com |
Ya ven que este picador, junto al del segundo de Chacón, fueron los únicos que montaron ese monstruo equino porque el otro caballo era mucho más liviano:
Grandísimo par de Mariano Ruiz, el mejor de la tarde. En el segundo toro había tenido un buen susto: cuando estaba al quite de Contreras, el toro se le vino encima y se salió por el lado equivocado de forma que el toro topó con él pero lo empujó y se largó, mostrando lo que suelen hacer los animales en el festejo popular.
Brindó a sus dos colegas y se dispuso a aguantar las tarascadas del de Arriazu, que lo desarmó con un gañafón tremendo. Cualquier otro torero se va en ese momento a buscar la espada y lo liquida a como dé lugar.
Pero ya dijimos que a la casta torera la llaman Imanol Sánchez y nos deleitó con una pelea memorable que puso de acuerdo a toda la plaza, con aficionados venidos de toda España.
Hubo gran emoción que culminó con una rinconera llenándose las uñas de sangre. Le bastó para cortar dos orejas que ni se nos ocurre discutir. Palmas aisladas al toro, entre ellas, las nuestras.
¿Qué sacan en claro ustedes de todo lo relatado? ¿Dónde reside la genuina casta navarra? Igual a la tercera va la vencida y el martes en Corella los cuatro novillos de Reta nos sacan de dudas. Si embisten, ¿será lo esperado o no? Lamentablemente no podremos acudir porque tenemos la mala costumbre de trabajar y nuestro despertador sonará a las cinco y media del miércoles.
Queda aquí abajo la sección de comentarios para que nos den su opinión sobre este festejo y el de Corella los amigos lectores que lo deseen.
De momento, nosotros sacamos tres conclusiones:
1. Imanol Sánchez es uno de los toreros más valientes de la actualidad y perfectamente puede tener un sitio en las corridas duras. Lleva un pañuelico del pueblo del ganadero:
2. El señor Arriazu ha sido la persona que mejor ha dormido esta noche.
3. ¿Qué dirán ahora los que aseguraban que el comportamiento de los de Reta en Céret era la auténtica casta navarra? Estos juampedros de Arriazu, ¿qué son entonces? A ver quién nos ata esa mosca por el rabo.
Saludos cordiales desde Madrid. Aunque vean que estamos en la capital del reino, no esperen ninguna crónica de la corrida de Las Ventas donde se anuncian esos tres maestros del destoreo moderno a quienes no tenemos ningún interés en ver. Rafa.