EL CONDE VOLVIÓ POR LA PUERTA GRANDE
La nueva empresa de Peralta se apuntó un buen tanto con esta novillada del Conde de la Corte. El año pasado hubo una de rejones en Portugal y en 2020 se vieron tres en Beaucaire. Pero, salvo error, la última vez que se lidiaron a pie seis reses de esta vacada fue en 2016.
La verdad es que después de tanto tiempo ni los mismos propietarios sabían cómo iba a salir este experimento.
Pues, señores, asistimos a un espectáculo que nos dejó muy contentos por el juego variado de los toros, la forma en que empujaron a los monstruosos caballos que saltaron al ruedo y el alto precio con que vendieron sus vidas. Resultó muchísimo más atractiva que cualquier otra novillada que hemos visto este año.
Entre el primero, que nos recordó a cualquiera de los de Reta en Céret, y el último, que arrastró el morro por el suelo en la muleta del diestro, hubo toda una panoplia de comportamientos diferentes e interesantísimos.
Todos tuvieron tendencia hacia los adentros y algunos querencia clara a chiqueros, donde se iban recurrentemente. Pero de pronto recordaban el histórico hierro que llevaban marcado a fuego y se venían arriba mostrando inequívocos signos de casta... y de la buena.
Tengan en cuenta además que hubo varios a los que no vimos por las lidias tan deficientes que provocó el miedo imperante.
La presentación fue excelente ya que por lo menos cuatro parecían auténticos toros. No sabemos si en Madrid los hubieran aceptado por esa estupidez del perfil dado que un par de ellos eran playeros. Ya irán viendo las fotos durante nuestra crónica y a ver si coinciden con lo que decimos.
JOSELETE. Su primero tenía hechuras de toro...
Pero con estos pitones:
Salió parado como si fuese uno de Guisando. No se movía del platillo y no acometió ni una sola vez, ni siquiera cuando le tiraban capotes al morro. Se cambió el tercio y acudió al caballo sin haber recibido un solo capotazo, ¿alguna vez habían visto ustedes algo así? Quizá en tiempos de Cara-Ancha (recuerden aquí).
De los dos primeros puyazos salió coceando y en el tercero el picador Guirado le recetó una merecida carioca. Además no clavó trasero. Lo bueno fue que por su cuenta el novillo volvió dos veces más donde recibió más cera empujando con rabia.
Apareció el canguis en la arena y el segundo tercio se convirtió en un previsible herradero, con las banderillas de una en una y el diestro suplicando a la presidencia que cambiase el tercio, cosa a la que se negó hasta que hubo cuatro palos.
Cuando salió con la muleta le dio cinco pases contados por la cara, uno de los cuales es éste que ven en la imagen:
La historia acabó con esta media atravesada a paso de banderillas más cuatro descabellos.
Resaltemos los ímprobos esfuerzos de Venturita por lidiar al tal Chaqueta, animal que nos recordó a alguno de los peores de Reta y con eso está todo dicho.
El cuarto era un toraco burraco, cornigacho y playero:
Empujó bien en el primero pero con la cara alta hasta que se largó cuando llevaba allí más de medio minuto. Buena brega posterior de Venturita:
Joselete anduvo sin recursos, permitiendo que su enemigo se hiciese el amo. El toro parecía decirle 'pero tú, ¿qué haces ahí?':
Hizo que pareciese un marrajo cuando creemos desde la barrera que no lo era. Pinchazo huyendo a la carrera tras perder la muleta y bajonazo trasero:
JAUME. Su primero tenía trapío y estaba cuajado aunque la foto engaña un poco:
Se tragó unos capotazos protestando bastante y se vino al caballo nada más verlo para encelarse.
Resultó que el picador era malo y no metía las cuerdas ni a la de tres, de forma que en las tres veces que acudió se llevó no menos de cuatro agujeros diferentes. Luego sondeamos alguna opinión y se nos dijo que las puyas no estaban bien afiladas y por ese motivo se notó en varias ocasiones la dificultad para romper la piel.
Clavó bien Venturita, que doblaba actuación porque faltaban cuadrillas:
En la muleta el novillo se dedicó al calamocheo con la cabeza y a la descomposición en la embestida. Jaume se esforzó por arrancar pases incluso con la izquierda:
Terminó con una estocada tendida, trasera, desprendida y atravesada perdiendo la muleta pero que bastó. Observen que no cruza:
El quinto era otro toro con toda la barba, cornigacho y cornidelantero, con buenos riñones:
Recibió una nefasta carioca de Agudo, que se dedicó a barrenar y recargar con absoluta maldad, no sólo en el primero sino también en el segundo.
Cuando tras ese intento de asesinato pasó por delante de nuestra localidad, lo abordamos:
- Oye, ¿el toro te debía dinero?
- ¿Por qué?
- Por la paliza que le has pegado. No venía a cuento recargar de esa manera.
- (Se calla pero tercia un amigo nuestro) Seguro que mañana no querrás que a tus novillos les peguen como le has pegado tú a ése...
- (Abriendo los ojos con cara de espanto ya que es el mayoral de Raso) ¡Noooo!
El segundo tercio se convirtió en una capea y consiguieron resabiar al toro, que se dedicó a esperar que viniese todo el mundo a su terreno.
Entre lo de Agudo y lo de los subalternos con las banderillas, lograron hacer de este toro una materia inservible y estamos convencidos de que hubiera podido servir. No obstante, Jaume no volvió la cara e intentó batallar pero no pudo sacar nada en claro.
Dio un sainete con la espada mientras Ramos lo volvía medio loco desde el callejón. Pegó dos hondas tendidas en el lomo, cinco pinchazos y por fin esta entera pasada más dos descabellos:
POLEY. Su primero era otro auténtico toro, serio, hondo y astracanado aunque basto de pezuñas:
Repitió el comportamiento del primero: salió parado y sin embestir más que cuatro veces y frenándose sin pasar. Parecía que estuviese toreado.
Pues héteme aquí que acto seguido asistimos a un gran puyazo de bravo que duró más de un minuto, sacando el caballo a los medios a pesar de la barrenada infame que cobró. No movió la cabeza, de los mejores puyazos de toda la temporada. Cuenten con que a esta novillada se le pegó más que a corridas enteras de San Isidro.
En el segundo empezó peleando pero dimitió enseguida y se fue suelto tras recibir dos agujeros diferentes a sumar al anterior.
Mal Ángel Esteban en la lidia durante la inevitable capea del segundo tercio. Poley lo metió en la muleta sin quitársela de la cara y logró que empezase a tragar a pesar de su cortito viaje. Pero fue sólo una tanda y media porque el tal Paseante adivinó rápido dónde estaba el muñeco y no permitió ni un pase más.
Suponemos que se van fijando en las fotos del último tercio porque se aprecia claramente por las patas que las embestidas no eran del norit al uso.
Estocada contraria mojándose los dedos pero pegando el telonazo y posterior dureza del toro para morir, cosa que hizo en los medios:
Vuelta al ruedo merecida para el diestro.
De nuevo el último no era un novillo sino un toro, burraco y corniabierto, en plan condeso total:
Véanlo por el otro lado:
Poley mostró su buena disposición recibiéndolo con una larga de rodillas en tablas donde se arriesgó más de la cuenta. Empujó bien al monstruoso caballazo que le tocó en mala suerte y aún la tuvo peor cuando cobró en el solomillo y no una sino dos veces:
Sepan que en Equigarce tienen caballos de todos los tamaños, la prueba son los caballitos que escogieron los de 3Puyazos para Guadalix. En cambio, a Peralta trajeron los elefantes de Aníbal. A ver si el año que viene se corrige este despropósito.
El tal Teniente no se mostró nada rencoroso después y humilló por ambos pitones. Lo pueden comprobar en estas imágenes donde les confirmamos la buena disposición que vimos en el novillero:
¿Han visto que está bien colocado? No destorea con la pierna atrás porque el toro encastado no te permite esa ligazón adulterada que sí se tragan las terneras comerciales.
Tenía la oreja cortada pero clavó una estocada tendida y trasera que no hizo daño. Tuvo que echar mano del verduguillo y los cuatro golpes que pegó hicieron que perdiera un trofeo que merecía:
Cuando terminó el festejo, ya con la plaza vacía, abordamos a Guillermo López, que había llenado un cuadernillo casi como el nuestro con las notas de sus pupilos.
Lo felicitamos por el buen rato que nos había hecho pasar. Se lamentó de las palizas que habían cobrado en el caballo. Nos comentó que en el momento más bajo de la vacada se habían quedado con cincuenta y pico vacas pero que habían ido recomprando algunas de las que vendieron en su día y que aún conservaban su hierro. También quisimos saber si guardaba semen congelado y nos dijo que sí pero que todavía no habían decidido utilizarlo.
Tras lo visto nos interesaba mucho saber dónde podremos volver a asistir a un festejo con sus toros, así que le preguntamos por el año que viene. Nos dijo que hay cuatro toros que podrían lidiarse en algún desafío y después tres novilladas completas.
Hacemos desde aquí un llamamiento a los franceses tanto de Vic como especialmente de Céret para que vayan a verlas este invierno. Lo mismo vale para los amigos del club 3Puyazos o de Cenicientos. Estos mismos novillos de ayer, puestos de largo en el caballo y bien lidiados, podrían haber dejado un mejor sabor de boca si cabe.
No duden ustedes de que su comportamiento tan variado, tan cambiante, tan de bravo en unos momentos y tan de manso en otros, si llega a verse por televisión en Villaseca o en la Feria de San Isidro, hubiera dado para llenar muchas pantallas de móvil con grandes alabanzas por los toristas de guardia.
A ver dónde se lidian esas tres novilladas ya que pueden tener por seguro que haremos todo lo posible por asistir. Y estamos seguros de que ustedes, los selectos lectores de este modesto blog, que entienden la fiesta de toros como nosotros, querrán también disfrutar de ellos igual que hicimos nosotros en Peralta.
Curiosamente, de lo mejor que hemos visto esta temporada ha sido en toros la de Ibán de Vic y en novillos, ésta del Conde. En ninguna de las dos se cortaron orejas. Ni falta que hace, oiga.
Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.


































