Habíamos comentado con algún amigo al final de la novillada que el titular de la crónica iba a ser seis a cero. Al final, la buena disposición de Mario Arruza hizo que lo hayamos cambiado por el que han visto.
La verdad es que fue una novillada para poner de acuerdo a toristas y toreristas, con la salvedad de que los primeros se quedaron con las ganas de haber visto arrancarse al caballo a unos animales que pedían ser colocados más veces al peto porque hubieran acudido desde lejos sin ninguna duda. Ahí tienen la siempre inquietante mirada de los de Raso:
Los que son amantes del café bien cargado dirán que si gustó a los toreristas señal de que fue muy dulce. Pues a ésos les diremos que hubo un tercer novillo que hubiera puesto en aprietos a muchos matadores de alternativa. Los otros cinco tragaron boyantes con la muleta pero sin ser ni tontitos ni terneriles.
La novillada fue seria, grande y dura para morir. Fueron aplaudidos todos en el arrastre y pelearon con la boca cerrada excepto el cuarto. Desorejables los seis, sin un mal gesto, sin apretar para adentro y de gran nobleza. El juego en varas fue notable pero insistimos en que nos dejó con la miel en los labios por el desinterés de los tres novilleros en lucirlos mínimamente.
El tercero fue azuleado a pesar de haber acudido sólo una vez al caballo. No obstante, lo entenderemos como un premio global al conjunto. Ahí lo tienen. Tirando del arrastre está a la izquierda el que fuera buen picador David Mejía 'El Marqués', retirado tras lesionarse gravemente en un batacazo tentando. En el callejón se ve a Íñigo Gamazo con su sobrino. Delante de ellos, eufórico, el empresario.
RAFAEL REYES. El primero era un negro zaíno, cuajado y cornidelantero. Si no recordamos mal, cumplía de toro en un mes:
Poco interés en el caballo tanto del diestro como del novillo. Luego pareó Reyes pero siempre a toro pasado como pueden comprobar. Aprovechen para comprobar también la sangría que le habían hecho:
En la muleta iba franco por los dos pitones pero vimos a Reyes muy despegado y derechista a ultranza:
Con la izquierda estuvo tan mal que el novillo se le soliviantó al notar que lo estaba manteando y se fue a por él sin contemplaciones.
Se equivocó dos veces armándose en la suerte contraria y en ambas se le arrancó el de Raso para avisarle de su error. Pero siguió contumaz pegando un pinchazo y una entera caída más diez descabellos y dos avisos.
Aplausos para nuestro gusto exagerados en el arrastre que arrancaron los treinta y cinco franceses presentes en el tendido.
Su segundo era un negro listón que tenía cuerpo de toro y mirada vivaz pero poquita cara:
Estaba loco por ir al caballo desde que lo vio de reojo pero cuando acudió, simplemente se dejó pegar. Reyes nos dejó a nosotros con las ganas de verlo arrancarse de largo porque hubiera acudido desde la otra punta.
Volvió a poner banderillas a escandaloso toro pasado pero siendo ovacionado igualmente, ¡inconcebible!
En la muleta el tal Acarreado berreaba pero arrastraba el morro con avaricia por la arena repitiendo incansable a cada cite:
Reyes se lo fue pasando en línea todo el rato mientras el novillo seguía embistiendo demostrándole que le había ganado la partida totalmente:
Pinchazo malo a capón y mandoble en el lomo más dos descabellos. No nos demostró mucha cosa Rafael Reyes a pesar de la edad que tiene (en un mes cumplirá treinta).
TRIGUEROS. Su primero era este novillo gordo y corniapretado:
Fue dos veces al caballo y en la primera romaneó sin recibir castigo porque el picador no acertó a clavar:
En el segundo tercio bregó adecuadamente Aguado, el mejor peón sobre la arena, pero las banderillas cayeron a voleo.
En la muleta tuvo un arranque codicioso y fulgurante pero no sabemos si se lesionó porque de pronto empezó a blandear. Otros decían que en la desencajonada se había pegado un formidable topetazo en una pelea y quizá lo acusaba. No obstante, siempre fue noble y humillador:
Trigueros nos demostró que sabe correr bien la mano pero todo lo hizo con la derecha. Dos pinchazos sin soltar y entera caída a capón y entrando con el delantal, como pueden ver. El telonazo es girar el palillo en el último instante para cegar al toro, 'suerte' en la que es catedrático El Juli. El delantal es avanzar hacia la res con la muleta totalmente girada de inicio, exactamente tal que si fuera un mandil, como es el caso:
El quinto era un cárdeno caribello que salió en tromba:
En el caballo sufrió esta carioca totalmente asesina, con barrenada y túrmix. En el segundo puyazo hubo más barrena y el toro se marchó de allí con toda la lógica. Créannos si les decimos que ese tercio de varas fue algo repugnante. Si lo llegan a presenciar los cinco antitaurinos que dieron la vara con sus megáfonos el día anterior a cinco metros de las taquillas, nos obligarían a agachar la cabeza de vergüenza:
Aguado puso los dos mejores pares de la tarde:
Trigueros hizo un inicio de faena muy malo, sin ninguna autoridad, indicando al toro que le dejaba mandar a él.
Decidió hacer toda la faena con la izquierda, siempre sin mando y permitiendo que el animal transitase a su aire. Fue una lástima. Nos acordábamos del mexicano Aloi quien, con un ganado como éste de Raso, hubiera cortado cuatro orejas fácilmente si mata bien. Observen cómo iba por ambos pitones:
Estocada honda, arriba pero pasada, tapando la cara del toro y perdiendo la muleta por no haberla liado bien. No la lían porque si entras con el delantal no hace falta y después pasa lo que pasa:
MARIO ARRUZA. Su primero se llamaba Zafio y era negro bragado, meano, apretado de carnes, abrochado de pitones y salió carpintero:
Tomó un puyazo de bravo metiendo el riñón a conciencia mientras sufría la recargada del picador pero el matador pidió el cambio y la presidencia lo concedió dejándonos compuestos y sin novia. Una pena...
Salvo error fue Álvarez quien puso este par arriesgando mucho, con el novillo apretando a base de bien. Además hizo un quite con los palos a cuerpo limpio a su compañero:
El diestro brindó al empresario y vio rápidamente que el toro era de triunfo por lo que decidió darle distancia:
El de Raso sacó un gas que exigía mando en la muñeca a pesar de su nobleza. Arruza tenía que irse a respirar porque estaba bastante agobiado con la infatigable repetición de las embestidas:
Con la izquierda pego dos tandas y en la segunda el novillo lo enganchó y lo derribó sin hacer carne:
Saltaron al ruedo ocho personas y solo el 50% llevaba capote:
Cuando volvió a la cara, el toro se había hecho el amo y ahora embestía chulesco y poderoso. Bastante hizo el diestro con capear sus arrancadas para cuadrarlo. Pinchazo sin cruzar, bajonazo con degüello y patas al cielo del novillo:
Vuelta al ruedo para torero y toro pero recordemos que sólo hubo un puyazo aunque fuera de bravo. Por cierto, ¿qué hubieran hecho ante este torrente de Raso toreros con años de alternativa? Otra pregunta.
Se fue a recibir al sexto a porta gayola, igual que el año pasado. Era un cárdeno oscuro, facado y que bajaba respecto a los demás por ser un poco escurrido.
Salió a picarlo Juan Antonio Agudo, que es el hombre que lo vio nacer. Le dejó caer la vara estilo Efrén Acosta y la levantó tras el picotazo (recuerden aquí nuestro homenaje al picador mexicano). Esperábamos que Arruza lo pusiera otra vez de largo para volver a señalar pero desafortunadamente pidió el cambio. Agudo se retiró ovacionado... ¡por no picar!
De nuevo nos encontramos con otro novillo repetidor, el más bondadoso de la tarde, que permitió al diestro sentirse.
Lo que sentimos nosotros es que la calidad del de cuatro patas fue muy superior a la que demostró el de dos a pesar de su buena voluntad que no vamos a discutir.
Cuatro pinchazos y casi entera arriba. El tal Furibundo puso una rúbrica inmejorable al festejo regalándonos esta bella muerte en los medios.
Al final saludó el mayoral con el castoreño y ataviado con la chaquetilla de oro. Para que vean que los Gamazo son primero aficionados y luego ganaderos, Íñigo nos decía al final:
'La novillada ha sido muy buena para los toreros pero para mi gusto le ha faltado un poco de chispa, un poco de picante. Nunca sabremos si esa chispa es la que perdieron con las vicisitudes de un viaje donde estuvieron trece horas en el camión más la porterior desencajonada y el encierro. Y ha sido una pena que no la hayamos visto en el caballo. Si llegan a matar bien hubiesen podido cortar fácilmente cuatro orejas y a nosotros nos hubiera venido muy bien esa reseña en los portales'
Cualquier ganadero comercial al uso se relamería de gusto viendo la prestación en el último tercio de los seis novillos sin excepción. Pero ya ven que en esta casa se pide algo más.
Y no duden de que si para nosotros fue indignante no haberlos visto en el caballo, los ganaderos se mordían los puños de desesperación cada vez que se cambiaba el tercio con una sola entrada.
Nos fuimos de Peralta muy contentos tras esta novillada y más habiendo tenido la ocasión de saludar a tantos amigos navarros. Además las peñas no nos castigaron esta vez con su insoportable altavoz, o sea que la miel, en la sopa.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

