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lunes, 8 de junio de 2026

CORRIDA IN MEMORIAM SÁNCHEZ MEJÍAS: CORTÉS Y DOMINGO HDEZ.: OTRA ENCERRONA FALLIDA

Digan ustedes a qué torero de los actuales soportarían ver matando seis toros seguidos. Morante, sí, pero esa sería una encerrona lanar. Con toros medio de verdad, se hace muy cuesta arriba que nos salga algún nombre con cara y ojos.

Ayer tuvimos a Borja Jiménez que, con sus notorias limitaciones, intentó dar todo lo que puede: ofreció con la capa sus medias verónicas, con la muleta su destoreo habitual y con la espada, malas ejecuciones y equivocaciones en la elección de suerte. Con este argumentario era difícil que la cosa saliese bien. 



Sumen a ello que el veedor no se cubrió de gloria precisamente. Recordarán que desde aquí felicitábamos al que escogió los toros de De Justo en aquella encerrona que terminó siendo la de Álvaro de la Calle (pulsen aquí).

Jiménez despreció la suerte de varas haciendo bueno lo que seguro que había hablado en el hotel con su apoderado y es que ayer los aplausos tenían que ser solamente para él.


                                    

Se corrieron tres de Domingo Hernández y tres de Toros de Cortés. Dieron una media de 572 kilos. Muy desiguales de presentación, circunstancia agravada por los tres sobreros que salieron. Poca cosa en el caballo. Hubo un par que intentaron empujar con los riñones pero dimitiendo enseguida. 

Su juego fue este: primero de Hernández, colaborador; segundo de Cortés, devuelto, salió un sobrero de Victoriano, lesionado; tercero, de Hernández, devuelto, salió un sobrero del mismo hierro que era una cabra sin respeto; cuarto de Cortés, repetidor, sobreponiéndose a su debilidad de manos; quinto de Hernández, devuelto, salió un sobrero de El Torero, tan noble como estúpido y sexto de Cortés, maltratado en varas con indignante desidia o anuencia del maestro y luego destruido en la muleta.




1. Domingo Hernández. Arriesgó yéndose a porta gayola en el primero. Tuvo que echar cuerpo a tierra y tomar el olivo, con quite providencial de Sandoval y su castoreño:



Era negro con chorreras muy tenues, bien encornado y de borlón peludo. Las fotos son del maestro Moore:



Primer puyazo y primera carioca ¡y además doble!, clavando en el espinazo como ven. En el segundo todavía le pinchó más atrás:



Fernando Sánchez, en su línea escaqueante de toda la feria. Su compañero Sierra hizo exactamente lo mismo:



Brindis a Guerra que un perspicaz lector del blog ha entendido que sonó a despedida... El toro era obediente y fijo. Jiménez se colocó de perfil y el público lo aguantó un rato hasta que empezaron a quejarse con razón:



Tras un desplante el toro se echó y entonces nos acordamos de que el primer par de banderillas de Sierra se había hundido cuatro dedos en el agujero de un puyazo. Recuerden esta entrada donde hablábamos del mal que pueden hacer las banderillas y no se le suele dar importancia.

Trasteo por debajo de la calidad del toro antes de una estocada tendida, trasera y con la mano por la andanada:



2. Cortés. Era negro, bragado, meano corrido, axiblanco, listón, chorreado en morcillo y muy bien armado:



Siempre estamos pendientes de las medias verónicas de este diestro que para nosotros es, con diferencia, lo mejor que tiene:



Bien Sandoval mayor dando el pecho del caballo pero mal clavando en la paletilla. El toro se soltó en ambos, con protestas por la desidia del diestro en la suerte. Pelea menos que vulgar y aparente lesión del animal, que se derrumbó teniendo que ser apuntillado en el ruedo.

Ojo porque el reglamento dice esto en el artículo 84.2:

Cuando una res se inutilizara durante su lidia y tuviera que ser apuntillada, no será sustituida por ninguna otra.

No se cumplió. A ver cómo nos explica esto el presidente González. Salió un sobrero de Victoriano y volvió a porta gayola:



Era negro zaíno, con cuello, un poco alto y bien encornado:



Bien Sandoval manteniendo el brazo quieto sin barrenar. En el segundo, un trámite, con pelea mediocre del toro yéndose suelto.

El animal se fue al suelo un par de veces por su propio impulso y enseguida empezó a caminar pisando huevos, descompuesto y rebrincado. Saltó a la vista que se había lesionado y que no podía desplazarse como debiera. Protestas del público y Guerra pidiendo que lo matase con urgencia, cosa que hizo de una estocada trasera y desprendida. Siete pinchazos en el hocico y un descabello.

3. Domingo Hernández. Era feo, negro listón, astinegro, badanudo, con poco cuello y encima salió sucio de corrales. Fue protestado:



Jiménez no quería más problemas y lo condujo con el capote por las nubes. Empuje en las dos varas sin mover la cabeza pero levantándole el palo. Se fue al suelo al salir y vio el verde.

El segundo sobrero era también de Hernández, negro listón, zancudo, cornidelantero, sin trapío, un choto:



La lidia siguió en medio del escándalo, con gritos de '¡toros, toros!' y '¡plaza 1, dimisión!' Con decirles que hasta Arnás estaba sorprendido de que esta cucaracha hubiese pasado el reconocimiento no hay más que añadir. 

El diestro tendría que haber abreviado y no lo hizo. El torillo tenía un trote caprino y encima blandeaba de remos con lo cual el personal empezó encima con el recochineo. 

A Jiménez le dio igual porque siguió dando la tabarra. Menos mal que el pobre animal se derrumbó y entonces decidió acabar la tragicomedia con una estocada trasera arriba. La imagen que ven está captada durante la faena, no es que el toro lleve una estocada:



Cómo nos extrañaba que un torero como él, que es bastante negado con la espada, hubiera hundido tres veces consecutivas el estoque. ¿Sería capaz de pasaportar seis toros de seis estocadas? Ya verán que no.

4. Cortés. De nuevo se arrodilló a porta gayola ante este negro zaíno, bajito, enmorrillado y cornidelantero:



Empuja en los dos con un pitón y dobla manos al salir. Capote al cielo de Escorial. Duarte y Sánchez fueron ovacionados por poner pares a escandaloso toro pasado. Los peones han seguido burlándose de los aficionados hasta el final. El primero es Duarte y el segundo Sánchez:




Brindis al público intentando remontar la tarde y acto seguido, a torear de rodillas en los medios.

El toro se mantenía en pie a duras penas pero quería embestir y además lo hacía enroscándose en la cintura del maestro.

Jiménez nos ofreció su destoreo habitual, toreando hacia atrás y aprovechando el viaje del toro para componer la postura haciendo muecas. No nos gustó nada aunque los televisivos estaban encantados de la vida.



Las manoletinas finales fueron coreadas con oles igual que en una portátil. Media sin cruzar, trasera y tendida, arriba. Un pinchazo en el hocico, descabello y esprint al platillo para mendigar algún despojo. No hubo tal. Si los triunfalistas televisivos decían que la petición no era mayoritaria, no nos cabe ninguna duda.



5. Domingo Hernández. Pesaba 612 kilos y era negro listón, alto de agujas, astifino y cornilevantado:



Dos agujeros a cuál más trasero en la primera vara, con cabeceo del animal que no le tenemos en cuenta ante semejante carnicería. En el segundo repitió el cabeceo y blandeó al salir, menudeando las protestas, Otro verde al canto. 

El tercer sobrero era de El Torero, negro lombardo, bragado, listón, rabicorto, veleto, astiblanco y astifino:



Quiere meter el riñón como ven pero acaba dimitiendo en ambos. 



El animal iba y venía con la lengua afuera sin provocar ningún interés.

Jiménez le hizo varios tiovivos, de esos que gustan tanto a los isidros de toda España. Faena muy pueblerina en el peor sentido coronada además por un arrimón de los que dan pena en lugar de miedo (recuerden aquí nuestra teoría del arrimón). 



Ante tanta vulgaridad nos llegaba un entusiasmo desde el tendido al que no dábamos crédito estando en la que denominan primera plaza del mundo. 

Se equivoca totalmente entrando en la suerte contraria y pincha, con el toro cortándolo. Contumacia en la contraria y nuevo pinchazo, pero es que esta vez el toro casi le da un susto. Nueva contraria y dos pinchazos más. Al fin, media ladeada y desprendida más dos descabellos. 

Observen la reacción del toro indicándole que se estaba equivocando gravemente. ¿Dónde estaba Guerra?




6. Cortés. Era negro, bragado, meano corrido, axiblanco, chorreado en morcillo, listón, cornialto y cornilevantado:



Lo de cornialto es por la inserción y lo de cornilevantado por la dirección de las puntas. Vean:



Asqueroso puyazo en el espinazo, echando el caballo encima del pobre animal y atravesándolo como ven abajo. Teniendo el toro ahí, parado a medio metro de la puya, le pinchó en la columna vertebral. Eso es totalmente deliberado, señores. 

Miren la imagen, para que luego esta pandilla diga que los puyazos se les van traseros sin querer porque el toro viene en movimiento y es muy difícil acertar. ¡A otro perro con ese hueso!



En el segundo vuelve a clavar atrás y vuelve a barrenar. Si el animal había salido de chiqueros embistiendo de manera un poco extraña, con semejante trato ya se pueden imaginar. Pero esto a los toreros les da absolutamente igual.

Muy mal Raúl Ruiz clavando a toro pasado, otro que vive de los recuerdos. Mucho mejor que él Reyes y sin tener tanta fama. Lo de la fama en los banderilleros de este San isidro ha sido inversamente proporcional a su buena ejecución de los pares:




Como era previsible la embestida del toro era peor que desaboría pero ni Guerra, ni Jiménez, ni nadie de su entorno debió de pensar en que la nefasta suerte de varas algo podría haber influido.

Fin de fiesta muy desangelado, con el diestro moliéndonos el alma pegando pases sin piedad. Transcurridas las dos horas y media de plúmbeo festejo se perfiló para dejar una casi entera muy trasera y muy tendida. Comprueben de nuevo lo que decíamos antes de la encornadura:



Corrida para olvidar. ¿Cuantos pases buenos vimos? Un par de medias verónicas y un trincherazo al segundo, pare de contar. Estocadas medio decentes, ni una. Eso sí, toreo vulgar, demasiado para nuestro maniático gusto aunque fuera muy aplaudido.



Visto lo visto, a ver quién es el próximo que firma lo de matar otros seis toros en Las Ventas.

Señoras y señores, hasta aquí hemos llegado en nuestro maratón isidril. Se nos ha hecho largo, la verdad, porque nos falta afición. Menos mal que cada día quedaba compensado por la moral que nos daba la interlocución con los lectores en la sección de comentarios. Ha sido un placer.

Siempre terminamos diciendo que no lo haremos más pero nos pasa lo mismo que a los abonados de Las Ventas. Terminan la temporada diciendo que no renovarán su asiento y siempre vuelven a la taquilla.

Nuestro agradecimiento va también para el maestro Moore por su desinteresada colaboración con nuestro modesto blog.

Nos despedimos con esa foto de abajo de nuestro cuaderno, donde se aprecian las notas que vamos tomando para que luego ustedes echen un rato entretenido leyendo las crónicas. Ese ha sido nuestro principal propósito. Esperemos haberlo conseguido.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 5 de junio de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (20). JANDILLA Y STGO. DOMECQ: HERNÁNDEZ VOLVIÓ A NACER

Es que el sexto lo cogió dos veces y pudo hacerle mucho daño. Tuvo suerte de que se le apareciera la Virgen de la Almudena.



De los seis toros lidiados, excepto ese sexto hubo cinco de oreja. Mención especial merece el cuarto, auténtico gordo de la lotería y en Las Ventas. ¿Cuántas orejas se cortaron con este material? Lo han adivinado: ninguna.

                            

Los más benevolentes dirán que si el aire, que si la espada, que si el verduguillo, que si tal y que si cual. Desengáñense: con toros ideales para ser toreados bien los diestros se dedicaron a torearlos mal, en mayor o menor medida como veremos. La corrida nos recordó a aquella cuya crónica titulaba Vidal con lo de '¿Qué querrán?' 

Presentación un tanto desigual pero con el denominador común de ser todos astifinos. Lo que decíamos ayer: ¿dónde están las bolitas que solían menudear en la época del antiguo mayoral?

Dio una media de 562 kilos. Su juego fue este: primero, bravito a pesar de que al final coceaba los capotes; segundo, desaprovechado por Jiménez; tercero, tan noblón como bobalicón; cuarto, vulgar en el caballo pero de cortijo en la muleta; quinto, desaprovechado por Jiménez y sexto, avisado.



DE JUSTO. Su primero no era ensabanado como afirmaron en televisión sino un negro salpicado, mosqueado, botinero y podemos añadir que aparejado dado que las manchas eran simétricas a un costado y al otro. Las fotos son del maestro Moore:



Quiere empujar a pesar de cobrar en el lomo. Otro agujero diferente en el segundo, esta vez caído, pero por lo menos abriendo el caballo.

Toro bravito, que estaba pendiente de todo. Era pronto y seguía el engaño hipnotizado. De Justo, ubicado siempre en la pala, le bajó mucho la mano para evitar el aire. El animal acusó el castigo y a la tercera tanda entregó la cuchara. 



El extremeño estuvo por debajo de la bondad del jandillita a pesar de la euforia de los televisivos. Estocada corta en el lomo y otra entera muy defectuosa por baja y trasera. Once descabellos, dos avisos y muerte en los medios. Hubo siete avisos en toda la tarde, lo cual debería ser inadmisible pero eso, bah, ya da igual a todo el mundo:



El cuarto era este negro mate, cornilevantado, astifino y protestado porque no ofrecía demasiado respeto en el ruedo:



Lanzada trasera aunque por lo menos abriendo el caballo como ven abajo. Parecía imposible pero la segunda vara todavía cayó más atrás. Es la ignominia de cada tarde. Pelea muy mediocre en el peto, ¿eh?, anótenlo ya que se llevó una ovación en el arrastre:



Nos da coraje insistir constantemente en la estafa de los banderilleros pero es que se repite cada día lo mismo. ¿No hay ninguno con un poco de vergüenza? Aquí es el Algabeño:



El de Jandilla había mostrado un galope alegre en el segundo tercio que confirmó en el tercero. Fue una verdadera pena tener que sufrir a ese De Justo posterior a su lesión cervical, el que está vendido al destoreo más vulgar y que parece uno más del montón. Ahí lo tienen:



A otros en esta misma plaza los silban sin piedad a las primeras de cambio cuando torean como en la foto anterior. En cambio, el extremeño mantiene una indignante bula. Toreó hacia atrás, apartándose del viaje del toro y siendo muy jaleado pero dejándonos bastante indiferentes si no bastante molestos.

El tal Lacerado aún tenía otra faena cuando se perfiló acertadamente en la suerte natural mas dejó una muy lamentable puñalada, en el lomo y caída. Dos avisos (cuatro para él en total) y otros tantos descabellos:




JIMÉNEZ. Su primero se llamaba Libélula y para nosotros no era jabonero sino barroso:



Regateó cuando iba al caballo y al cogerlo por el pecho dio con Sandoval mayor en el suelo:



En el segundo escarba y retrocede mientras el piquero marra. Tras rectificar, el toro simplemente se deja pegar. El locutor salió con la teoría peregrina de que el toro escarbaba buscando la humedad del subsuelo. Entre eso y lo del callo de Encabo estamos aprendiendo un montón de cosas.

Ahí está Rey, otro que se ha tumbado a la bartola visto que lo aplauden igual y no cobra menos haciendo las cosas mal. ¿No harían ustedes lo mismo en sus trabajos? Se pasó de listo en ambos pares:




Jiménez hizo un inicio muy duro para el torito, que respondió con aplicación pero pegando un pequeño gañafón al final de viaje porque se sentía maltratado sin haber dado motivos. Comprueben que no se puede bajar más la mano:



Aire molesto y desconfianza del diestro mientras el animal parecía mirarlo pidiéndole que se olvidase del viento y respondiese a su bondad. Como no fue así, empezó a ponerse tonto. No descarten que la molestia del toro viniese dada por la insoportable radio macuto del callejón. ¿Era Guerra? Observen su protesta:



¿De verdad es necesario decir al maestro lo que tiene que hacer en cada pase? ¡Incluso en los lances de recibo! Otra duda: ¿se hubiese olvidado Jiménez del aire si no llega a tener contratada la encerrona del domingo? Al final, faena que quedó en agua de borrajas. 

Corta a capón que escupe, pinchazo muy malo y esta estocada trasera y desprendida que basta:



El quinto era de Santiago Domecq, este sardo ordinario, ojalado, veleto y astifino:




Sobre los diferentes tipos de sardos recuerden esta entrada. Cabezazos en el peto soltándose en ambos aunque arrancándose con alegría y sin tardear:



Inicio chicharrino con buen tranco del toro, que era pronto, fijo y humillador. ¿Qué más se puede pedir? Y en Madrid...



Como no era suficientemente lacayuno, Encabo empezó a decir que le faltaba ritmo. Luego afirmaron que también le faltaba entrega, ¡hay que ver! Si no sale la ternera atontada, no están contentos. Muñeca de Jiménez sin mando, con el toro yendo a su aire y protestando al ver que no lo estaban toreando como se merecía.



Creemos que esa misma impresión hubo en el tendido porque el ambiente durante el trasteo era de velatorio a pesar del buen Piernasuelta

Alargó el brazo para dejar una casi entera en buen sitio más dos descabellos. Muy bien Naranjo criticando los pinchazos que estaba pegando Jiménez en el hocico, mientras los dos comentaristas técnicos callaban como... Como lo que son, dos taurinos apesebrados que consiguen exasperarnos.




HERNÁNDEZ. Su primero era negro listón y llorón, que fue protestado por su carita sevillana:




Dimite enseguida en el primero y se suelta al instante en el segundo. Aplaudieron a Prieto por poner este par al sesgo. La estafa permanente:



El torete era un amigo de la infancia pero agotó el depósito en la segunda tanda. Vimos una muñeca de Hernández demasiado blanda. Poco interés entre mucho pase insípido.

Media trasera y desprendida sin telonazo y ejecutada al genuino volapié, tal como pueden comprobar por las manos del toro. Descabello y a otra cosa:



El sexto era de Santiago Domecq, este negro aleonado, astinegro  y alto:



Volteó a Hernández en el primer lance cuando se le fue al pecho en un delantal. Se lo llevó prendido de la chaquetilla y lo arrastró hasta el platillo:




Cuando un toro te coge con esa violencia no debes de saber ni qué está pasando ni dónde estás. Tiene que ser algo acongojante. Afortunadamente parece que  sólo se llevó la paliza. 

En la primera vara escarba pero se arranca y empuja de bravo cobrando caído. Se desentendió Hernández de ponerlo largo en la segunda. Bueno, se desentendió totalmente del primer tercio, como es habitual en él. El toro volvió a escarbar pero al final se arrancó, llevándose dos agujeros diferentes de Collado, ambos en el espinazo... ¡más una doble carioca! La imagen es de cuando terminaba la segunda vuelta criminal sin parar de zurrar al toro con sevicia. ¡Qué asco!



Fue una auténtica vergüenza que suponemos se saldará con una propuesta para sanción por parte de González porque si no, es que ya vale todo.

Psicosis en banderillas, con el toro orientándose, esperando y arreando cuando le daba por ahí. Hernández, después de haber permitido la carnicería en varas, decidió brindarlo al respetable, suponemos que por consejo de Abellán, que conoce perfectamente esta plaza.

Afortunadamente para él el toro perdió bastante fuelle enseguida y empezó a reservarse y a quedarse corto. Decimos lo de la fortuna porque no vemos a este diestro con la mano suficientemente dura como para dominar un toro con problemas.



¡Manda!, le decían pero no sólo no mandó sino que el toro lo volvió a enganchar. Esta vez tuvo mucha suerte de que no le metiese el pitón por el pecho. Ya vieron al principio cómo tenía agarrado el cuerno encima del corazón:



A toro aplomado se pegó el arrimón con ese hieratismo tomasista que exhibe, sabiendo que el sentimental público madrileño le iba a pedir la oreja. Estocada caída y trasera perdiendo la muleta más cinco descabellos y se echa. No le salió bien la jugada y se quedó sin premio:



Lo que pudo ser una tarde triunfal a la vez que trágica se quedó en nada. Los tres tuvieron toros con opciones de ser bien toreados y los tres suspendieron el examen. Lo que decíamos antes: ¿qué querrán?

De Justo está para que se lo piense aunque,  bien mirado, tampoco debería preocuparse ya que en Madrid se le sigue juzgando por su prestación en el pasado y no por su realidad en el presente. Hernández tiene sus limitaciones pero tras salir indemne ayer, se puede dar con un canto en los diente. 

Y Jiménez... ¿qué le diría Guerra en el hotel: la verdad de lo que pasó ayer o habrá ido con paños calientes habida cuenta de su próximo compromiso? Es que el domingo le esperan seis toros y ayer no estuvo. Sólo falta que empiece a pensar en el mal fario de las encerronas en Las Ventas. Pero no nos pongamos la venda antes de la herida. Ya veremos...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.