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lunes, 16 de julio de 2018

CÉRET DE TOROS, 2018: SAO TORCUATO, LAS AMISTADES PELIGROSAS

Comenzó la feria de Céret con el experimento portugués de los Pinto Barreiros de Sao Torcuato. Los que esperábamos una sorpresa en forma de fiereza, temperamento o casta quedamos defraudados. Ya dice su propietario, don Joaquim Alves, que 'es difícil criar un toro que ponga de acuerdo a todos, al torero, al público, al empresario, al ganadero...' Hombre, nosotros le diríamos que el toro encastado pone de acuerdo a todos menos al torero y a su apoderado.



El problema es que el señor Alves es íntimo amigo de El Juli, cuyo padre medió para que comprase la ganadería con hierro, divisa, libros y demás. Eso son amistades peligrosas y en los toros, donde las ecuaciones fallan muchas veces, en esta ocasión podría no fallar ésta:

JOAQUIM ALVES + EL JULI = SAMUEL FLORES + PONCE

Para nuestro gusto, corrida vareada y de correcta presentación destacando en trapío el más liviano, de 480 kilos, 'Canario', precioso de lámina:



Son toros que parecen más pesados de lo que son, de hecho la corrida dio una media de 505 kilos. El primero era castaño ojinegro: 



Se astilló nada más rematar en el burladero, igual que otros dos. No sabemos si habrá análisis de astas tras la polémica del año pasado que pueden recordar aquí:



El segundo era cornalón, gacho, cornidelantero y bizco del derecho:



El tercero era cornalón y acapachado:



El cuarto era el más armónico, como decíamos antes:



No sabemos qué significa esa P que se aprecia en el morrillo. El quinto, un colorado ojo de perdiz, bocidorado y ligeramente anteado (al del hierro se le ha ido la mano con los números):



Todos los aficionados coincidieron en que el sexto parecía de Samuel Flores:



Era chorreado en morcillo y no castaño. También se le nota la P. Aquí lo tienen cuando ya se había astillado ambos pitones:



Diecisiete veces acudieron al peto pero las peleas fueron discretas, nada memorable. Se dejaron torear sin problemas y la cosa transcurrió dentro de una habitual vulgaridad.

ROBLEÑO. Su primero renqueaba de los cuartos traseros y no fue el único. Nadie lo protestó. Buena brega de Puerto cuidándolo y un gran par de Jesús Romero, salvo  que andemos errados. El toro no era para Robleño porque era fijo, obediente al cite y suave en la embestida.



Era un toro para que Robleño 'se gustara' y cuando Robleño se gusta, no nos gusta a nosotros. Robleño tiene que ir a la pelea, a partirse la cara con toros revoltosos y broncos. Componer la figurita pasándose el toro lejos abusando del pico es lo que hizo y lo que le censuramos (nadie protestó el clamoroso arqueo de la muleta porque aquí el diestro es hijo predilecto):



En la estocada tuvimos que estar al quite para silbar rápida y sonoramente nada más ver el horroroso bajonazo que perpetró delante de nuestra localidad. Es que hubo un grito de alegría cuando enterró la espada, en eso Céret no se distingue de ninguna plaza española de pueblo o de capital. Ahí lo tienen:



Muy bien Cisé desoyendo la absurda petición de oreja.

Su segundo iba con la cara alta y en el caballo ya se quería quitar la puya. Si encima le picas tan trasero, el problema se agrava para el diestro, pero todo les da igual:



César del Puerto colocó este buen par:



El toro resultó revoltosillo pero sin maldad y Robleño tiene oficio de sobra para que un toro así no le saque los colores. Lo metió en la muleta y fue en mala hora porque se dedicó a pegar pases sin piedad para el espectador. 



Menuda tabarra nos dio. Terminó con una estocada sin puntilla pero caída y con degüello.

JAVIER CORTÉS. Lo tenemos calado: Cortés es de los que mata los toros en el caballo. Aquí tuvo dos colaboradores de lujo que pegan más duro que Tyson. La diferencia es que cuando pegaba Tyson el árbitro se interponía tras el tercer guantazo y paraba el combate. Aquí nadie paró a Majada y Réhabi. Pegaron sin piedad a los pobres animales con la anuencia culpable del maestro. 

Éste es el mayoral de Victorino, Félix Majada, a quien sufrimos las tres tardes dando más cera que en un velatorio: de vergüenza. No obstante a su primero lo picó Moli que es quien lo citaba desde el lado del caballo para que acometiese. Ahí está picando contrario y tapando la salida:



Y el otro fue Gabino Réhabi, a quien recuerden que aquí ya le españolizábamos el nombre porque parece un vulgar picador 'typical spanish'. Véanlo picando en el lomo ¡Qué mal, Gabino! Los caballos de la cuadra de Sevilla, ¡pésimos!, con mención especial para este tordo resabiado y casi imposible de dominar, un verdadero desastre:



Los que sigan a Cortés hagan el favor de comprobar lo que hemos dicho cuando lo vean actuar. Neiro puso dos buenos pares y el toro se vino un tanto arriba en el segundo tercio. Parecía que íbamos a ver algo notable pero el problema fue que Cortés puso ganas y destoreo a partes iguales:



El diestro vivió fuera de cacho permanentemente y la cosa quedó diluida en un adocenamiento exasperante. Pinchazo recibiendo y esta estocada desprendida:



Bella muerte del toro, que propició el ambiente favorable para una oreja barata:



En su segundo Réhabi dio un recital de picar trasero, rectificar y barrenar. Al final hizo no menos de cuatro agujeros diferentes al pobre animal mirando ostentosamente a su jefe como indicando que cumplía órdenes (cosa que no dudamos). Mientras, Cortés se hacía el loco, por supuesto. Vean dónde está la sangre, debería caerle por el morrillo a la parte delantera del brazuelo y le cae toda por detrás:



Con tanto pincharle trasero el toro descompuso la cara y la llevaba por las nubes. A pesar de ello, Antonio Molina puso este buen par:



El maestro se picó con el Robleño del cuarto y pensó 'si éste es hijo predilecto aquí pegando pases, yo voy a pegar más que él a ver si me hacen hijo adoptivo'. Y se puso a picar piedra de manera inmisericorde en medio del aburrimiento general. 



Casi media atravesada y buena estocada arriba más dos descabellos. Fue la mejor de toda la feria, la única entera arriba:



Por resaltar otra cosa positiva de la labor de Cortés, decir que hizo lo único aseado que se vio con el capote en toda la tarde, al quinto:



JUAN LEAL. Destorea a gusto y no sabe matar. Ambas cosas las comprobamos en su primero. Ahí le ven fuera de cacho, retorcido y arrastrando la muleta:



Y aquí el saltito que pega antes de llegar a jurisdicción cuando entra a matar. Se queda en la cara aunque por lo menos no se alivia tapando la del toro, eso hay que reconocérselo. Observen la foto:



Nos van a permitir una autocita de cuando en marzo comentábamos los carteles de Céret:

"Hablando de estocadas, habrá que rezar para no asistir a una desgracia ya que el tercer espada es Juan Leal. Lo decimos porque tiene el problema grave de que se tira a matar a lo loco y sin cruzar. Suele salir trompicado y está cercano el día en que se llevará una cornada fea en esta suerte". 

Pues el percance sobrevino en el sexto. Antes, este par de Agustín de Espartinas que es quien lució más elegante con ese terno purísima y blanco: 



Ese sexto mereció más que los mantazos fuera de cacho que siguió recetando Leal. El toro estaba casi tan aburrido como nosotros y cuando el diestro inició el arrimón, lo arrolló sin consecuencias excepto los desgarros en el vestido. Los arrimones ridículos valen una oreja en Madrid cuando preside Gómez (recuerden aquí), pero en Céret se silban si lo que hay delante no tiene entidad.

Se levantó sin mirarse y tras un par de tandas más que no terminaron de calentar al público entró a matar a su manera atrabiliaria, que recuerda la de Cayetano que criticábamos aquí pero sin la habilidad del madrileño para salir casi siempre airoso:



El toro lo encunó y lo levantó por los aires afortunadamente sin consecuencias graves:



Y ahí acabó todo. Ya ven que la cosa fue para olvidar. 'Una más', nos decía con resignación un buen aficionado amigo nuestro al finalizar la corrida. Ya, sí, una más, pero es que no venimos a Céret con la idea de ver simplemente 'una más'...

No nos vamos sin anotar dos detalles. El primero, que las ventanas de los corrales estaban tapadas con chapas y no se pudieron ver los toros. El segundo, que no estaban puestas las fotos de los caballos de la cuadra de Sevilla como otros años ¿A qué viene todo este secretismo?

Lo de los caballos nos da igual porque son nefastos tanto en foto como en el ruedo. Absolutamente nada que ver con los de Bonijol, que se debe de reír  en su casa cuando ve las dificultades de los picadores para mover esos caballazos sevillanos. Pero lo de los corrales no nos parece bien y creemos que piensan lo mismo muchos más aficionados.


Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.










viernes, 13 de julio de 2018

FERIA DE SAN FERMÍN, 2018 (3): PEPÍN EN EL COLISEO ROMANO

¡Qué mal rato debieron de pasar los aficionados serios con Pepín! A todos nos ha puesto alguna vez un torero el corazón en un puño yendo a por todas pero lo de ayer fue distinto. Un toro pudo matar a Pepín o dejarlo en silla de ruedas para siempre. ¿Qué necesidad tiene el murciano de tentar al demonio? 

Que conste que hemos visto toreros en muchísima peor condición física que Liria ayer. Recuerden aquí a Vicentet 'El Soro' o aquel Rafael de Paula que arrastraba unas piernas que no le sostenían en pie. Pero ayer se veía que algo no iba. No sabemos qué le dieron de comer a Pepín al mediodía pero la imagen que transmite es la de ir pasado de vueltas (y conste que no es el único diestro al que tendrían que enviar inspectores de la UCI).

El detalle donde se aprecia que ahí puede pasar algo grave es que El Juli no está conversando en la barrera sino que tiene el capote cogido para saltar al ruedo en cualquier momento. Llega a hacerle un quite desde la barrera cuando Liria se retira y el toro da un paso hacia él, véanlo:


Liria se sumó con donosura a la moda del pase cambiado. Nosotros siempre hemos dado mucho valor a ese pase y más si se ejecuta como él, quieto, enhiesto, sin arquear el cuerpo como hacen casi todos en un gesto muy poco torero pero que entusiasma a ese público de aluvión que recuerda al de un anfiteatro romano.


Ese mismo público es el que aplaude a Bolívar o a López Simón por tirarse a matar de manera inconsciente y temeraria. Hoy tocaba aplaudir a un hombre que podría haber acabado sus días en Pamplona sin venir a cuento.

Recuerden aquí que hablábamos de un Pepe Luis que volvió un tiempo a los ruedos y dio lecciones. Decíamos que estos ex matadores observan el toro actual que va y viene teledirigido y se ven con posibilidades de ponerse delante. Además, el público ovaciona pases fuera de cacho, sin riesgo, al hilo del pitón, y les viene el prurito de hacerlo ellos.

Eso lo ve también Pepín. No echa la pierna adelante como cuando estaba en activo pero el riesgo se hace más evidente sobre todo si añades un valor irreflexivo que llevará inexorablemente al percance. Ahí lo tienen acompañando el viaje del toro al hilo del pitón, con el pico y fuera de cacho:


Cuando el toro lo apretó contra las tablas, se enrabietó e hizo un desplante precipitado. Fíjense en que las cuatro patas del toro están en movimiento, por eso decimos lo de su valor irreflexivo, que equivale a la loca temeridad:


El toro lo arrolla, lo levanta y el pone el pitón en el hígado:


Luego lo voltea y lo envía de cabeza al suelo recordándonos a Nimeño o a Robles:


El público 'romano' se pone de su parte. Hace dos mil años querían más leones y hace cien años, más caballos... Ahora quieren más Pepín. 

Se tira a matar a por todas con el brazo elástico como siempre hizo, ahí no ha cambiado. Pierde la muleta y el toro hace por él en la última situación penosa en que se ve envuelto cuando el toro sabe quién le ha herido y quiere vengarse:


Los aficionados a toros sólo pueden ser de dos clases. Una, los que ayer salían encantados de la plaza al ver 'la casta que le ha echado Pepín, casi lo mata un toro dos o tres veces'. Otra, los que salían gravemente preocupados por ver una plaza de toros convertida en un circo romano. Lo peor es que la crítica adocenada se suma a la plebe romana repitiendo lo de 'épico', 'un león', 'heroico'... 

'El Juli' se llevó sus abundantes miles de euros por hacer de enfermero. Igual que Ferrera el otro día, se puso al hilo del pitón y corrió la mano intentando acompañar el viajecito del torillo sin molestar, no fuese caso que el animal se parase. Nos asustó con una espantosa estocada casi entera traserísima, caída, atravesada, tapando la cara del toro, saltando y saliéndose de la suerte. Un despropósito colosal:


Se ha puesto de moda entre los taurinos decir que los toros de Pamplona se escogen para el encierro y no para la plaza ¡Anda! ¿Ahora se dan cuenta? Toda la vida ha sido así: lo de más cara y más grande iba, y sigue yendo, a Pamplona ¿de qué se asombran ahora? 

Aquí no hay lugar para los toros 'toreros' aunque, visto lo visto, en este coliseo romano tampoco hay sitio para los toros con un mínimo de poder y de casta. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


martes, 10 de julio de 2018

FERIA DE SAN FERMÍN, 2018 (2): BOLÍVAR QUIERE OTRO PREMIO AL SUICIDIO

Los ignorantes que formaban el jurado de San Isidro otorgaron a Bolívar el premio a la mejor estocada por tirarse a matar a lo loco saltando encima del toro. Recordarán que lo criticábamos amargamente en nuestro blog.

Pues el hombre, a pesar de que sabe perfectamente que ésas no son maneras, lo volvió a repetir ayer en Pamplona. Hoy le dedican un apartado los portales comerciales con las típicas sandeces del 'a matar o morir', 'a tumba abierta', etc.


Foto de Javier Arroyo

Seguramente será feliz porque se habla de él en el mundillo pero los desalmados que lo jalean por hacer eso no tienen vergüenza. ¿Qué dirán cuando lamentemos una desgracia gorda por tirarse así?

Nos alegramos de que a Chacón las cosas se le pongan de cara. Es un torero con oficio y afición. Son dos cosas que no tienen todos los toreros, especialmente lo primero. Se le vio el oficio en la forma en que recibió a su carbonero segundo, tan blando que parecía minusválido ¡y acababa de salir!

El gaditano aprendió su oficio toreando moruchos durante años por Perú en plazas donde la enfermería no tenía ni mercromina. Su experiencia no evitó que en Pamplona hiciera un desplante excesivamente cerca de la testuz. A pesar de estar en la zona ciega del toro, éste lo olió y lo paseó por la atmósfera. 


Foto de Javier Arroyo

Cuando volvió a la tierra, el toro le pegó un gañafón en el abdomen que podría haberle dejado de cuerpo presente. 


Foto de Javier Arroyo

A Chacón lo hemos alabado en nuestro blog cuando no lo conocía nadie. Por eso hoy recalcaremos que se alivia a la hora de matar pegando un telonazo al toro como El Juli pero sin saltar. Vean:



¿Han observado que lleva la mano alta? Por eso la estocada se fue muy trasera. 

En los  comentarios pueden leer cómo vio la corrida desde la barrera el amigo Ignacio, muy enfadado a cuenta del ganado.

Lo dicho, nos alegramos por Chacón y nos indignamos con Bolívar aunque su locura venga dada por su necesidad de contratos. Alguien debería decirle que jugarse la vida a lo loco está al alcance de cualquiera y un torero no es un cualquiera. Un torero es alguien muy serio por más que muchos ignorantes hartos de ajos aplaudan lo que deberían censurar.

Saludos cordiales desde Tarragona.  Rafa. 





jueves, 5 de julio de 2018

FERIA DE SAN FERMÍN, 2018 (1): ¿VOLVERÁN A HACER LA OLA LOS DE SOMBRA?

El año pasado la sombra se sumó a la tabarra de las peñas haciendo la ola durante la faena de Pinar a este miura (que culminó con un pinchazo en todo lo alto y el pitón del toro en el cuello del diestro como verán en la foto de despedida al final de la entrada): 


FOTO: Jesús Diges


Si la patética ola mexicana molesta en un campo de fútbol, imagínense en un ruedo. Nosotros somos del silencio francés o sea que difícilmente nos van a ver en Pamplona. Ignacio, buen amigo del blog y abonado desde hace décadas, nos cuenta la historia:

"Antes eran muy bestias. Yo hace treinta años o más he visto tirarle al picador hasta una nevera portátil (que antes iban por el callejón, por delante de los tendidos 9 al 5) además de trozos de hielo, todos los restos de la merienda, etc. 
Recordar que hubo una época hace diez años o más donde tiraban unas cintas de máquina de imprimir que volvían tarumbas a los areneros...


"Y el famoso incidente con Esplá y la botella de cava que hizo cortar el tercio a Luis Francisco con un par (de rehiletes y de los otros)...Ahora están mucho más amuermaos, fuera del Rey y la chica ye-ye (y ahora Bailar) no tienen más repertorio. Son, como decimos aquí, "un poco cansos" pero no tiene nada que ver su comportamiento con lo de hace veinticinco años. Ni los de andanada (el famoso Charco de Ansoaín) tienen nada que ver con lo que eran hace unos lustros...


"En su favor, que en esta vida no es todo negativo, el toque de "Silencio" de los del Bronce con el solo de trompeta y redoble de tambor el 11 de julio de 2016 en el minuto de silencio en memoria de Víctor Barrio, muerto el día anterior en Teruel".


Aprovechamos el inicio de la feria para comentar aquel sonado incidente con Esplá. Fue el 11 de julio de 1987. Por la mañana, encierro sin novedad que pueden recordar pulsando aquí. La corrida fue de este hierro, con toros muy bien presentados al decir de todos los cronistas. 



Zabala padre hablaba de que 'Chivito' llevaba 'no dos puñales sino dos sables en la cabeza'. ¿Qué diría si viese lo que sale hoy por chiqueros? Recuerden lo que criticábamos aquí sobre ese trapío mal entendido). Aquí tienen tres de los cebaditas de este año para comparar:


Éste fue el toro que nos ocupa, ustedes mismos:



Se trata como decimos del famoso 'Chivito', un pablorromero de 651 kilos que tocó en suerte a Esplá. Fue un manso hundido y con mucho poder que saltó dos veces al callejón y apretó a los picadores en alguna de las ocho veces que acudió al peto (la corrida fue veintiséis veces al caballo). Además puso en problemas a los dos, al reserva Manolo Cid y al titular Victoriano Cáneva, a quien hirió de gravedad. Este es el momento en que le atraviesa el pecho. La cornada llegó al hígado:



Lo pueden ver en este vídeo de dos minutos. Se aprecia cómo derriba primero a Cid y  luego levanta el caballo como una pluma:



A continuación, descabalgaba a Victoriano Cáneva Jiménez y le pegaba esa formidable cornada:




El parte es tremendo:



El público se puso de parte del toro como contaba Juan Posada:

"Parte del público se puso de parte del animal, supongo que solidarizándose con su demostración de fuerza y, en ocasiones, su fiereza mansa. Pero, repito, eso no es bravura. Comprendo la reacción de la gente al admirar la semivalentía del toro y más al estar un tanto harto de ver que durante toda la feria las reses lidiadas no habían apenas hecho demostración de bravura ni de energía. Por tanto, es plausible el arrojo del animal que, aunque huía al sentirse castigado volvía a repetir la aventura. Al fin y al cabo protagonizó un espectáculo vibrante que enardeció y amedrentó a muchos y a la postre divirtió a los presentes. No es corriente presenciar en estos tiempos derribos aparatosos de caballos y caballeros. Al fin y al cabo eso forma parte del espectáculo…"




La clave de lo que sucedió fue cuando se cambió el tercio. Unos dicen que Esplá iba a banderillear como siempre pero cayó una botella de champán al ruedo y entonces pasó los palos a los subalternos. Es la versión que recordaba antes Ignacio y la del propio Esplá:

"En Pamplona estuve 14 años sin torear porque una tarde abandoné el tercio de banderillas cuando una botella de champán cayó silbando sobre mi cabeza. La cogí, me fui al sol y la tiré al suelo y seguidamente hice lo mismo con las banderillas. Me llovieron más botellas y se armó tal escándalo que nada más concluir la corrida vino Alfonso Navalón y me aconsejó salir por pies de allí, porque de lo contrario me matarían".

Otros dicen que pasó la patata caliente directamente a sus peones porque no quiso ver al morlaco y eso sería lo que puso de uñas especialmente al tendido de sol. Es lo que comentó Vidal:

"Esplá no quiso banderillear y lo que empezó en enfado se transformó en bronca; de aquí se pasó a lanzar botellas al torero en el ruedo y la trifulca acabó fuera de la plaza, con el coche de Esplá hecho unos zorros". 

Y también Zabala en ABC:



Apaolaza dejó escrita su reprimenda a las peñas:

"Yo pienso que habéis tenido razón cuando habéis opinado que Esplá tenía miedo de poner banderillas. No entiendo por qué no lo ha hecho.

"Pero el motivo de esta carta, o esta osadía, es el incidente de los botellazos. Eso de tirar una botella de champán a un torero o a quien sea, es una cabronada y un intento de asesinato, diciéndolo por lo fino además de una cobardía infamante. El tío que, amparado en el anonimato, tira a matar es un cobarde con todas las letras amén de otras cosas y vosotros mismos lo teníais que haber sacado a la puñetera calle. Patas hay en todos los lados, pero mi cabreo sordo y reconcentrado, es por vuestra pasividad ante tanto desafuero, ante tanto cobarde agazapado, ahí, entre vosotros. No los habéis echado a la calle que és como dais solución y zanjáis otros incidentes y de eso sois, colectivamente, culpables. Creo que lo debería de decir y lo he dicho. Mal tíos, mal. Fatal".

En cambio, el citado Posada, que fue torero muy fino y muy sabio, quitaba hierro al asunto:

"Los muchachos de sol amonestaron duramente a uno que tiró un bote de cerveza, que pasó rozándole la cara al diestro alicantino y también se volvieron airados contra unos desalmados que, mientras todos aplaudían, arrojó al picador Manuel Cid -que se había portado valientemente- objetos contundentes. Un diez para las peñas que supieron entender el peligro que hubo en el ruedo y la gallardía con que se comportaron los dos piqueros, Cid y el herido Cáneva".

Seguramente para humillar al diestro se pidió la vuelta al ruedo al toro y Esplá hizo gestos ostensibles de sumarse a la petición, lo cual enardeció aún más los ánimos contra él. Lo que pasó después lo recuerda el propio Esplá:

"Si hay que morir, hacerlo mejor sin huir; llegué al patio de cuadrillas, que estaba lleno de gente, y vi venir a un auténtico gorila, enorme, abriéndose paso y gritando: ¿dónde está el Esplá?. Yo me dije, bueno, ya está, este me va a arrear bien. Le di mi capote de paseo al mozo de espadas, mi montera a un compañero, me puse las manos atrás, sin ánimo de defenderme, y le dije: venga, pégame. El tiarrón aquél,al verme así, se paró, bajó la cabeza sin decir nada, y se fue. Cuando volví después de esos 14 años me preguntaron la razón de mi regreso y les respondí que porque ahora están en la sombra los que estaban entonces en el sol y ya se han civilizado".

Bueno, la razón de su retorno no fue exactamente ésa. Esplá se negó a volver a Pamplona durante catorce años hasta que la Santa Casa le hizo una oferta de las que 'usted no podrá rechazar', como las de don Vito Corleone. Nos referimos a que le puso una morterada de billetes encima de la mesa y el alicantino aceptó sin más, diciendo que en lo que cobraba entraba un jugoso complemento de peligrosidad por los posibles botellazos ('yo cobro por torear, no por que me tiren botellas, eso requiere un plus'). El retorno fue con toros de Millares acompañando a Encabo y Marco (recuerden que lo comentábamos aquí).

Con el tiempo se varió la retirada de los picadores en Pamplona. Nos lo recuerda Ignacio de nuevo:

"Hay que tener en cuenta que en los '80 los picadores se retiraban por la puerta de contraquerencia y recorrían el callejón hasta el patio de caballos pasando por debajo de los tendidos de sol (6 y 7) donde les llovía de todo, una auténtica salvajada. 

"Por eso se cambio la retirada del picador, haciendo la salida por la parte de dentro del coso en un recorrido que va del tendido 1 al 2 y 3 saliendo por la puerta más próxima a toriles con lo que se evitaba transitar por el callejón bajo el 6 y 7 que es donde están las peñas.

"En los '90 y sobre todo a partir del 2000 los mozos de las peñas han ido envejeciendo y a la vez negándose a dejar los abonos, lo que ha supuesto que las salvajadas de los primeros años 80 ya no se hayan vuelto a presenciar".


Y ¿qué fue del picador de Esplá? Salvo que algún amigo salmantino nos rectifique, cosa que no querríamos, creemos que sigue bien de salud echando de comer cada día a sus chotos y paseando a caballo por el campo. Ya puestos, nos gustaría confirmar si Cáneva pertenece a una dinastía de picadores del mismo nombre. El primero que tenemos localizado es José, en los años cuarenta. En los años ochenta, Julio Robles llevaba a dos Cáneva en su cuadrilla, José Luis y Antonio 'El Rubio'. Es que nos volvemos locos porque el apellido lo hemos visto escrito de maneras distintas: 'Cáneva', Canevá', 'Canera, 'Cáneba'...

En una entrevista, Victoriano, el picador de Esplá, decía cosas con las que comulgarán todos ustedes. Lean lo que afirma sobre los toreros que siguen en activo después de muchos años:

"Con un toro más fiero tanto tiempo no se aguanta. Con el toro de verdad para estar ahí no sólo hace falta ser un buen torero, sino tener muchos recursos. Si no, un día y otro día enfrentándote a un toro que te pide el carné, vamos que 18 años no los aguanta nadie. Antes, que hubo auténticos figurones, ¿quién aguantó tanto? Fíjate Antonio Ordóñez, El Viti, Camino..."

Y sobre el futuro de las corridas:

"Me preocupa mucho. Si bien no temo por su futuro, pero es preocupante ver que las plazas ya no se llenan y cada vez va menos gente. Antes en Salamanca, todos los días lleno y fíjate ahora.

"La razón es el toro. Ahora han criado un toro para que sirva en la muleta y entonces ahí se pierden muchas cosas, pues le han quitado casta y fiereza, por esa razón una persona que esté en el tendido tiene la sensación que él también podría estar en la arena. Hoy han buscado un toro muy cómodo, ajenos al daño que están haciendo a la fiesta".


Nos despedimos con la foto del pinchazo de Pinar el año pasado al de Miura. Observen dónde pincha porque tiene mucho más mérito ese pinchazo que la mayoría de estocadas ventajistas con que no matan sino que asesinan los toros nuestras figuras:


FOTO: Jesús Diges
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.