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sábado, 16 de marzo de 2019

FERIA DE VALENCIA, 2019: ROCA ENVIÓ A EL JULI A CASA A PENSAR

En Valencia sucedió lo mismo que en 1314 cuando los escoceses derrotaron contra pronóstico al ejército del rey de Inglaterra Eduardo II y lo enviaron de vuelta a casa a reflexionar. Aún lo recuerdan con la canción que han adoptado como himno, "The Flower of Scotland":

And stood against him, (Y resistieron contra él,)
Proud Edward's Army, (El ejército del orgulloso Eduardo,)
And sent him homeward, (Y lo mandaron de vuelta a casa)
Tae think again. (Para que se lo pensara dos veces.)




Ésta es la cara que le quedó al maestro al ver cómo se entregaba el bondadoso público valenciano al león peruano:



No obstante, López debería estar orgulloso porque ha sido derrotado con sus propias armas. Su toreo vulgar y adocenado es el mismo que practica Roca, aderezado con esas muestras suyas de valor que suelen caer en la temeridad. Todos los toreros imitan a El Juli en su retorcimiento, su arrastrar la muleta, su artificiosidad y su 'muñecazo' para echarse el toro afuera con un toque nada sutil. Roca no es una excepción. Observen su deficiente colocación:



Y su destoreo, en total consonancia con la línea juliana:



Esa foto anterior podría ser de Perera, Castella, Manzanares, Simón... La sombra de El Juli es alargada y tanto la naturalidad como la hondura brillan por su ausencia en los tiempos que corren.

En las imágenes vimos cómo Roca entusiasmó al público -no al aficionado- practicando un toreo efectista y pueblerino, dicho sea con todos los respetos. La locura colectiva culminó con la concesión de dos orejas tras un tremendo bajonazo a su segundo ¡y en una plaza de primera! 



En medios comerciales se habla de 'estocada un pelín caída' lo cual, para los que no vivimos de esto ni cobramos de los toreros, quiere decir bajonazo infame (compruébenlo en el 4'04'' del vídeo).

Chover tomó la alternativa y demostró que su toreo es el mismo que de novillero: un cierto gusto con su capote poco almidonado, facilidad bullidora con las banderillas y toreo basto, retorcido y acelerado con la muleta (lo comentábamos aquí hace más de tres años):



Lamentablemente, toma la alternativa sin haber aprendido aún a matar y, por lo visto, no tiene ninguna intención de hacerlo (bah, ¿para qué?, mientras entierres la espada todo da igual, como en el bajonazo de Roca). Ahí lo tienen, a la carrera y con la mano por encima de la cabeza para clavar a lo loco (igual que Ureña, López Simón, El Juli...):



Nuevamente tiene que ser motivo de orgullo para el maestro López ver cómo los nuevos doctores también imitan su atrabiliaria forma de matar tapando la cara del toro y apuñalándolo a capón:



Hay que reconocer que en eso Roca no lo imita. Intenta hacer la suerte con pureza: no tapa nunca la cara del toro, no estira el brazo para darse ventaja y sigue siendo el que descubre mejor la muerte del toro como comentábamos aquí:



Ese toque firme, hacia abajo, con la mano izquierda y sin intención de tapar la cara del toro es un ejemplo muy claro de valentía porque demuestra que Roca está por la labor de mirar al morrillo y no de pensar en los pitones. Todos los que pegan el telonazo, como Curro Díaz, El Juli, Manzanares, Escribano, Chacón, Tomás Campos y un larguísimo etcétera, están pensando en aliviarse y no en clavar bien. Comparen ese toque de Roca en el 2'15'' con el telonazo de El Juli en el 2'58'' de este vídeo.

Por cierto, agradecemos la variedad de Roca con el capote pero ¿para cuándo unas verónicas como Dios manda, maestro?



Hemos tenido que ir al archivo para encontrarlo veroniqueando con gusto, pulsen aquí a partir del 0'34''.

El Juli es un hombre tan orgulloso como el rey de Inglaterra y le habrá sabido a cuerno quemado lo que ha sucedido en Valencia. Hoy los titulares son para Roca y él pasa totalmente desapercibido. Está en casa pensando, donde lo ha mandado el peruano, como Robert Bruce: 'tae think again'.



Por cierto, también le dará motivo para la reflexión el haber visto con sorpresa que el toro más en puntas de la corrida le tocó precisamente a él, éste:


FOTO: Arjona (salvo error)
Los otros...







Las cinco fotos son de Arjona

Y si El Juli tiene interés en saber cómo acabó el rey Eduardo II de Inglaterra, nosotros se lo recordamos: fue obligado a abdicar por los propios ingleses, cosa a la que se resistía pero que terminó aceptando entre lágrimas según las crónicas. Coronaron a su hijo de catorce años y a Eduardo lo asesinaron ocho meses después...



El diestro madrileño habrá tenido hoy un amargo despertar pero desde aquí queremos animarlo. Maestro, no se desmoralice, véngase arriba y grite a los cuatro vientos:

"Sí, me voy porque me echan pero me vais a seguir viendo cada tarde porque tanto éstos que tanto aplaudís como los novilleros que vienen por detrás torean como yo les he enseñado. Todos me imitan, ésa es mi herencia. Y os la vais a tragar mal que os pese. Veréis caras diferentes pero será durante muchos años mi misma forma de torear. ¡Con vuestro pan os lo comáis!"

¡Muy bien, maestro! Ahí queda eso (mal que nos pese).

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


Batalla de Bannockburn, 1314.



martes, 12 de marzo de 2019

¿ADECUAR LA LIDIA AL SIGLO XXI?

Un amigo aficionado quiere saber nuestra opinión sobre el texto que se llevó el premio 2018 del certamen literario Doctor Zúmel. Viene al hilo de lo que se comentaba aquí en El País. El trabajo premiado respondía a la pregunta '¿Cómo adecuaría la lidia al siglo XXI?' Fíjense en que pregunta sobre la lidia y no sobre las corridas de toros en general. El texto lo pueden leer íntegramente aquí. Por si no tienen tiempo, les hacemos un resumen a continuación y comentamos las principales propuestas.



Vaya por delante que los dos autores, Fernando Gil y Julio Fernández, son aficionados, o sea que saben de qué va esto. En la introducción consideran que el aficionado a toros debe reunir dos condiciones:

- Adquirir unos conocimientos previos, cosa que exige un esfuerzo importante.

- Tener una sensibilidad especial para un acto en el cual morirá un animal y puede morir una persona.



Convienen los autores en que la Tauromaquia atraviesa dificultades causadas por diversos factores: la ausencia de grupos de presión importantes que la defiendan y promocionen, el activismo antitaurino, la previsibilidad y falta de emoción del espectáculo, el rechazo social a la idea de muerte y, en fin, la discriminación que sufre en los medios de comunicación.



Hecha esta introducción, proponen mejorar el espectáculo sin perder su esencia, o sea, que no son de los que pondrían velcro a las banderillas.

Antes de ir con las propuestas, hacen un repaso a la delirante diversidad de reglamentos taurinos. Es un ejemplo más de ese estado de las autonomías 'typical spanish' donde se demuestra irrefragablemente que los españoles no somos iguales ante la ley ni de broma, no sólo en lo taurino sino también en muchas otras cosas.

Dividen su exposición en los tres tercios. Éste es el resumen:

TERCIO DE VARAS. Los autores son beligerantes contra la idea secular de que el toro debe sangrar para 'descongestionarse'. Dicen que el toro puede perder entre 1,5 y 2,5 litros de sangre en el caballo sobre un total de 40. Ellos piensan que no se descongestiona nada ni tiene ningún beneficio que el toro sangre. No es una novedad, ya defendía este extremo don Fernando Marcet:

"Jamás acepté aquella teoría de que a un ser vivo que sale a pelear por su vida hay que “hacerle sangre” para descongestionarlo. Con ese criterio habría que romperle una ceja a cada boxeador que sube al cuadrilátero, para que su desempeño sea mejor ¡Una  tontería de marca mayor!"



Tampoco están de acuerdo en que el puyazo ahorme la embestida. Lo que mermaría la fuerza del toro no sería la sangre ni las heridas infligidas sino el desgaste con su empuje ante el peto. Respecto a picar trasero reconocen que produce lesiones óseas, vasculares, nerviosas y/o cartilaginosas (recuerden esta entrada). 



En cambio, en el morrillo la puya apenas causaría daños al toro, lo que ocurre es que uno de los autores, Julio Fernández, veterinario de profesión, sostiene la teoría de que picar en el morrillo es imposible:

"No se puede detener a un toro picándole en el morrillo por varios motivos: no hay picador que sea capaz de detener la embestida de un toro de 500 kilos puesto en suerte y desplazándose a unos 40 Km/hora para evitar el choque en el peto, y menos aún para expulsarlo de la suerte de inmediato. Los caballos de picar no están domados para eso, no son caballos de rejoneo, el peto y los manguitos protectores dificultan sus movimientos, y el público quiere ver a los toros arrancándose, recargando o emplearse empujando al caballo y no saliendo despedidos".


Sus propuestas son las siguientes:

- Dar un mínimo de dos puyazos en todas las plazas con la posibilidad de que el torero, y no el presidente, cambie el tercio cuando lo desee. Si hay más de dos puyazos, será con la puya de tienta.

- Añadir tres marcas más allá del segundo círculo para sucesivos puyazos.



- Que los picadores entren y salgan más rápidamente evitando pérdidas de tiempo.

- Control estricto de los caballos de picar por microchips y con básculas portátiles.

- Flexibilizar el peto y redondear y acolchar el estribo derecho.



- Sobre el recurrente tema de la puya, copiamos su explicación:

"Somos partidarios de modificar la forma de la pirámide y pasar a una pirámide de cuatro aristas (cuadrangular), como se usa en los tentaderos, cuyas aristas forman cuatro ángulos rectos (de 90º) y reducen el riesgo de desgarro de la piel. Con esta pirámide da igual cómo se coloque la puya en la vara. Proponemos suprimir el primer tope, o el escalón que hay entre la base de la pirámide y la pieza siguiente sobre la que se apoya, para facilitar su introducción hasta la cruceta. Abogamos por que la pieza que hay entre la cruceta y la pirámide, deje de llamarse tope, no lleve cuerda encolada, sea de paredes lisas, tenga anchura en su base no superior a la base de la pirámide y que pueda ser de material diferente a la madera de fácil limpieza y desinfección. 

"Visto que lo que templa la embestida del toro es la acción de empujar al caballo, y no las heridas o el sangrado, la puya debería reducirse a unas dimensiones que permitan que el picador se pueda defender, que claven fácilmente, que permitan la rectificación de puyazos aplicados en lugares inadecuados (paletillas, cartílago de prolongación de la escápula, apófisis espinosas de vértebras torácicas (en el eje longitudinal del toro), traseros o caídos), minimizando las consecuencias de puyazos profundos o de picar en lugares inadecuados, que pueden comprometer la capacidad del toro para la lidia. Somos partidarios de reducir todavía más la porción penetrante de la puya, que según los tres últimos reglamentos autonómicos debe medir 7,42 cm, reduciendo proporcionalmente la cruceta para evitar que los brazos de la misma estorben o dificulten la penetración. Proponemos que se autoricen para la vara materiales resistentes que no tienen por qué ser de madera."


- Finalmente, que se coloque bien el toro en suerte, a distancia progresiva, sacándolo rápidamente y dosificando el castigo.

Observarán que las citadas propuestas siguen confiando en la buena voluntad del diestro porque en ningún momento se podría evitar con ellas el repugnante monopuyazo. Recuerden lo que comentábamos en nuestro blog sobre la suerte de varas aquí.



BANDERILLAS. Proponen reformar el arpón para que se fijen sin herir tanto. Asimismo, plantean reducir su dimensión y que se puedan fabricar de materiales alternativos.



MUERTE. Sostienen que la espada mata por su capacidad de corte. Por ello proponen:

- Redondear la punta y hacerla más ancha para evitar pinchazos en hueso.



- Hacer el estoque recto y no curvado porque así aumentaría la citada
capacidad de corte



- No afilar sólo los últimos 20 cms. sino 48 de un total de 70. En ese caso, los autores comentan que sería más fácil seccionar la aorta y acelerar la muerte.



- Usar un tipo de descabello de perno cautivo para aturdir al toro y posteriormente apuntillarlo. Insisten en apuntillar por detrás, cosa que hemos dicho en nuestro blog por activa y por pasiva sin que los subalternos cambien de actitud.



INDULTO. Ampliarlo a todos los festejos picados en plazas no portátiles pero con la posibilidad de que el presidente ordene el retorno del picador al ruedo con la puya de tienta. Recuerden aquí nuestra opinión al respecto.



Hay dos quejas básicas que plantean los autores. Una es que las corridas resultan demasiado largas con excesivos tiempos muertos. Hombre, si el toro tiene interés, su lidia pasa en un suspiro. Si el animal es una ternera bobalicona al uso, la cosa se hace eterna por muchas modificaciones que se pretendan.

La otra es que hay que acelerar la muerte del animal, de ahí esas reformas en el estoque. La idea podría ser plausible pero ¿no estaremos cayendo en el buenismo social imperante? Aunque quizás se trate de eso, igual que con la insistencia de los autores en intentar reducir la presencia de tanta sangre en el primer tercio.



Precisamente las propuestas sobre las varas se acercan bastante a lo que hemos comentado aquí muchas veces. No obstante, si la autoridad no tiene poder para obligar a que el diestro luzca el toro, no hay nada que hacer. El primer tercio continuará siendo un trámite sangriento y desagradable.



Los autores confían demasiado en la buena voluntad del maestro y a éste lo único que le preocupa es la muleta. El resto, para él y para la mayoría del público asistente, es una preparación destinada a su pretendido lucimiento...y a nuestro seguro aburrimiento.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





viernes, 8 de marzo de 2019

CELESTINO CUADRI (2): LAS CUATRO VACAS DE BELMONTE

¿Por qué vendería José María Lancha Vázquez a Celestino Cuadri su ganadería? ¿Por dinero? ¿Porque lo suyo sacaba demasiado picante y no lo colocaba con facilidad? ¿Porque se cansó de los toros y tenía otras ocupaciones? Sabemos que su biznieto, José María Sánchez, goza de buena salud. Ignoramos si llegará a leer estas líneas pero quizá sea el único que tenga la respuesta a nuestra pregunta.


José María Lancha

Lancha tenía minas de manganeso en la zona de Zalamea la Real y latifundios en el resto de la provincia de Huelva. Fue alcalde de Zalamea durante la guerra pero no es la de Calderón de la Barca, aquélla está en Badajoz (Zalamea de la Serena). En 1938 compró a Esteban González unas hembras y dos machos para añadir a lo que diez años antes había adquirido a Juan Belmonte. La divisa era azulgrana y el hierro, éste que ven a continuación:


Celestino decidió hacerse ganadero de reses bravas a los veinticinco años, tras abandonar su pretensión de optar a una cátedra de Derecho por la Facultad de Sevilla. Él quería lo de nuestro paisano tarraconense el conde de Santa Coloma de Queralt pero puro de Ibarra, sin mezcla con Saltillo. Por eso buscó en lo que tenía de Santa Coloma por Félix Suárez el utrerano Esteban González Camino aunque también había en su ganadería sangre de Urcola y de Pérez de la Concha.

Le hizo tres compras sucesivas de ganado pero Fernando Cuadri cuenta que González le obligó a comprar de todas las ramas o si no, no le vendía nada. Celestino accedió y en 1949 ya tenía todo con la intención de enviar al matadero lo que no fuera santacolomeño. Por curiosidad, tentó lo otro y decidió no matar lo que le gustó. La cosa quedó en Pérez de la Concha, Santa Coloma y Urcola a partes iguales aunque con un poco más de esto último.

Cinco años después se entera de que Lancha tiene ciento y pico vacas de Esteban González y le compra la ganadería entera, incluidos hierro y divisa. Ya ven que no faltaba liquidez en el cortijo de Juan Vides. Ahí es donde se encontrará con las vacas de Belmonte que salen en el titular de la entrada.



José María Lancha había comprado vacas y un semental a Belmonte en 1928. Aquello era Gamero-Cívico. Diez años después añadió lo que compró a Esteban González, donde había dos machos que padrearon en 'La Esparraguera' y 'Doña Juana', sus fincas de Zalamea. Se llamaban 'Zoquetero' y 'Corcito'. Empezó a ponerse a prueba en novilladas de los años cuarenta y sus animales eran alabados allá donde se lidiaban.

Esto se comentó de sus tres novillos lidiados en Barcelona en 1949 y que mataron Litri, Dámaso Gómez y Ordóñez:



El mismo año en julio en Sevilla salían a hombros Jaime Malaver y Manuel Abao. Lo de Lancha dejaba siempre muy buen sabor de boca en el caballo:



En 1950 se presentan como novilleros en Madrid Juan Corbelle y Miguel Ortas, que salió a hombros. Abre el cartel Alfonso Galera. Los novillos dieron un recital de casta, bravura y poder. Observen que coinciden El Ruedo...




...y el ABC:


El primero recibió tres varas, el segundo cinco (con dos derribos), el tercero tres (le metieron medio metro de palo y aún embistió encastado a la muleta de Ortas), el cuarto tres (rompiendo la garrocha en la tercera entrada), el quinto otras tres y el sexto sembró el pánico con cuatro puyazos y dos derribos tras romanear espectacularmente. Ahí lo tienen, se llamó 'Corajudo':



¿Han sumado las varas? Veintiuna más cuatro batacazos, algo que sólo podríamos ver hoy en Vic o en Céret. Pues esperen a ver lo que pasó en Barcelona.

Es marzo de 1951 en Las Arenas y la novillada de Lancha tomará veintiséis varas. Observen el tamaño del utrero al lado de Jaime Malaver:



Lo acompañaron El Jarocho y Alfonso Galera, que oyó los tres avisos en el cuarto (fue apuntillado en el ruedo porque se negó a seguir a los cabestros). Ésta fue la valoración y recuerden el número de varas teniendo en cuenta lo que dice del quinto:



Efectivamente, las veintiséis varas fueron a repartir entre cinco novillos. El último tomo ocho y derribó cuatro veces. El Jarocho le cortó una oreja. En La Vanguardia estaban encantados:



Había en los años cincuenta una naviera italiana que traía turistas a Barcelona. Venían con entrada a una corrida incluida en la singladura y los diestros tenían la obligación de brindarles su primer toro. Se compraron seis novillos de Lancha que hicieron pasar las de Caín a 'Guerrerito', 'Minuto' y 'Pepete':



Como siempre en Lancha, espectáculo en varas y embistiendo en el último tercio:



La crítica de la ciudad condal, encantada de nuevo con el ganado:



En la feria de julio de Valencia de ese mismo año triunfal para la ganadería, el albaceteño Juan Montero corta la pata a este novillo de Lancha también con buena caja:



El dibujante Pla hizo esta caricatura para indicar que el señor Lancha había traído pata negra a Valencia:



El cartel lo completaron el también albaceteño Pedrés y el mexicano Ramón López. El ganadero dio la vuelta al ruedo con Montero a la muerte del cuarto:



A ver si identifican a este novillero con uno de Lancha en Sevilla. Da el medio pecho, enseña el muslo, presenta la muleta plana, no se retuerce grotescamente, con empaque en la figura...



Es Antoñete poco antes de tomar la alternativa. Aquel día dio la vuelta al ruedo tragando bastante saliva por la casta de los novillos. 

Pero en 1953 la ganadería languidece (una en Sevilla buena y luego Sagunto y Valencia). En 1954 sólo hemos encontrado dos novillos lidiados en Valencia el 12 de enero junto a otros dos de Curro Chica. 

Meses después, Celestino Cuadri le compraba la ganadería. Cambió hierro y divisa, por eso perdió la antigüedad de Lancha de 1950 y pasará a ser de 1956. Los colores no tienen nada que ver con los azulgrana originales y pone la hache de Huelva pero inclinada para no confundirse con la de Hernández Pla. Precisamente José María Hernández estaba pasando las pruebas de su ganadería en los mismos años que Lancha. Su antigüedad será de 1882 y no de 1944 porque en 1974 pasarán a usar un hierro decimonónico de la familia.

Hecha esta introducción histórica, ¿qué ocurrió con esas cuatro vacas de Belmonte? Cedemos la palabra al propio Celestino, que nos cuenta qué hizo con lo de Lancha:



Aquellas vacas fueron lo que en la entrada anterior decía él que era esa 'punta de ganadería sin solera' que le daba bien año tras año, 'con una constancia y fijeza que llamaban la atención'. 

Se ha repetido que Cuadri eliminó lo de Belmonte y se quedó sólo con la mezcla referida anteriormente. Los redactores de El Ruedo dibujan el árbol ganadero de la vacada y lo ponen claramente, observen arriba a la izquierda:



Se habla de que mató todo lo procedente del cruce con Belmonte y de que los tres sementales iniciales fueron de Santa Coloma. Correcto lo de los sementales ('Pestillero', 'Forastero' y 'Frescalillo') pero no del todo lo de Belmonte. La lógica mandaba enviar todo eso al matadero, no en vano lo que Belmonte habría vendido a Lancha en su día seguramente sería de desecho... Pues insiste Celestino:

"La casta que acusaron en la tienta aquellas primeras cuatro vacas de Belmonte se impuso a mi prejuicio, subjetivo y prefabricado, de condena a muerte. De aquellas cuatro vacas fundadoras surgieron reatas de bravura constante y maciza. Yo pensaba que aquello no podía ser, incluso quería que no fuese..."



Recuerden en la entrada anterior cómo Celestino afirmaba que la lógica en la selección ganadera puede ir reñida con la realidad. Y seguía diciendo esto en 1970:

"Hoy se ha impuesto en mi ganadería lo que trae origen de Belmonte; las reatas de esa procedencia van manteniendo la auténtica bravura y gran parte de mis toros que brillan en las plazas llevan sangre de Belmonte...aunque sólo por parte de madre. En la bravura de los toros hijos de semental de Santa Coloma y vaca de Belmonte, predomina acusadamente el carácter de la madre"

El pobre Juan nunca logró formar una ganadería que fuese modelo de bravura, pero vean qué cara pone al escuchar a nuestro protagonista:



Celestino Cuadri tuvo la amargura de no haber podido ir a encontrarse con Belmonte en su tertulia de 'Los Corales' para decirle:

"Tenía usted sangre brava, Juan...ella es la que, mezclada con Santa Coloma, se está imponiendo en mi ganadería"

Y es que el trianero descansaba en paz desde hacía ocho años:



Nos despedimos con las palabras de Celestino en homenaje al maestro y a aquellas gotas de sangre brava suya que germinaron en Comeúñas:

"Pensar que él ya no vive, que se ha ido de este mundo sin saber el juego que han dado sus vacas en mis tierras de Trigueros, me causa mucho dolor. Como ya no puedo decirle nada de todo esto, quiero utilizar el campo para ofrendar a Juan la simbólica rosa de mi gratitud como ganadero"



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.