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lunes, 11 de noviembre de 2019

SUERTE NATURAL O SUERTE CONTRARIA

Viendo este verano una corrida, un amigo del blog nos decía al respecto de este tema: '¿de eso vas a hablar? Pero si lo sabe todo el mundo...' Casi nos quitó las ganas pero hemos reflexionado sobre la posibilidad de que quizá hubiera diez aficionados que no lo tuvieran claro. Pensando en ellos están escritas las líneas que siguen. Es como lo de Dios con Abraham ante Sodoma y Gomorra: 'en consideración a esos diez justos, no las destruiré'.



La denominación viene de entrar a matar teniendo en cuenta los terrenos del toro. La suerte natural es la forma de entrar dando la salida al toro hacia el que es su terreno por definición, el abierto. La contraria es entrar dándosela contrariamente al que sería su terreno natural, o sea, el cerrado.

¿Cuáles son estos terrenos abierto y cerrado del toro? 'Terremoto' diría que ninguno porque no existen. Para él, si el torero domina al toro, todos los terrenos son suyos. En cambio, si el animal se hace el amo y lo desborda, todos los terrenos son del toro. Como hagamos caso al trianero nacido en la Feria, no hay nada mas que decir y aquí terminamos la discusión (recuerden esta entrada sobre Belmonte).

Pero de algo tenemos que hablar este invierno, o sea que ignoraremos la boutade del maestro y seguiremos creyendo que, efectivamente, hay unos terrenos del toro y otros del torero. Se ven muy claros en esta imagen de la plaza antigua de Alcalá de Henares:


La línea de la sombra marca perfectamente los terrenos de cada uno. El del toro es el iluminado por el sol, el que diríamos 'a campo abierto'. El del torero, el refugio de las tablas en la zona umbría

Según la línea que marcan el diestro y el animal, cuando al entrar a matar se le dé salida hacia afuera, estaremos en la suerte natural. Cuando se le dé salida hacia la madera, suerte contraria. Observen estos dos ejemplos. En el primero, Fortuna entra en la suerte natural, con 'el campo abierto' para el toro:

FOTO: Juan Pacheco Vandel

En el segundo, Maera entra en la contraria ya que da salida al toro hacia los adentros:

FOTO: Juan Pacheco Vandel

Hoy en día son poquísimos los aficionados que otorgan la importancia que merece la correcta elección de los terrenos al entrar a matar. Cuando el diestro pincha, todo se reduce a decir que 'no tuvo suerte con la espada' (los primeros que se apuntan a esa socorrida frase son los críticos paniaguados). Corrochano afirmaba que era una humillación para la estocada hablar en esos términos porque estamos ante la suerte más perfeccionada y más estudiada a lo largo de los siglos. Es la suerte suprema, la más peligrosa y la base de la Tauromaquia. Hemos perdido de vista que el torero es matador de toros por encima de todo. Miguel, el mozo de espadas de El Viti, nunca se refería a él como Santiago, o el maestro o el torero. Decía siempre 'el matador'.

Por eso, resulta llamativo que en muchos tratados de toros, cuando llega el momento de hablar de la estocada, no se menciona la elección de los terrenos. En nuestro modesto blog, vamos a ver a continuación a qué toros hay que dar la salida a uno u otro lado y qué beneficio obtendrá el torero de ello.

Respecto al tipo de toro, la tradición siempre marcó que la suerte natural era para los toros bravos y la contraria para los mansos (o menos bravos). Ello quería decir que más del 80% de los animales debían matarse en la suerte natural. Sólo los mansos de carreta, con exagerada tendencia a refugiarse en tablas, eran susceptibles de darles la salida hacia allí. Observen a Chicuelo matando un toro de estas características:


FOTO: Juan Pacheco Vandel

Ustedes nos dirán que hoy en día la proporción del 80% se irá a más del 90% porque mansos de uncir salen pocos. En principio sí pero fíjense en el siguiente detalle. La selección de los ganaderos ha ido hacia el toro colaborador. Ese tipo de animal no suele tener tendencia hacia las afueras y en cuanto se siente dominado, muestra querencia hacia adentro. 

Son la mayoría de toros que matan nuestras queridas figuras y tiene su mérito ver cómo luchan para evitar que el torillo no se raje y se vaya rápidamente a las tablas.

¿Recuerdan ustedes al alabado 'Pijotero' de Fuente Ymbro? Sí, el de la puerta grande regalada por De Villa a Perera el pasado san Isidro (pulsen aquí). Un respetado crítico del otrora diario independiente de la mañana lo calificó como 'de bandera'. Pues aparte de escarbar, salir suelto del peto y tardear, en cuanto Perera le bajó la mano empezó a hacer amago de rajarse y llegó a andar hacia atrás cruzando de esa guisa las rayas para terminar en tablas. Y nos insistieron en que fue un toro bravo intentando vendernos una mula ciega ( a ver a qué toro genuinamente bravo le haces dos martinetes consecutivos como le hizo Perera a éste). Será que la mano de Gallardo es muy alargada...


'Pijotero', de Fuente Ymbro. Perera le cortó las dos orejas el 15 de mayo de 2019

Quiere esto decir que hoy en día son bastantes los toros que ayudarán más al diestro en la suerte contraria que en la natural porque, a pesar de haber engañado con una embestida alegre y con esa bravura en la muleta que tanto gusta a los ganaderos comerciales, en el fondo quieren rehuir la pelea y esconderse dentro.

El celebérrimo 'Santanero I', que casi mata a Román, no fue ni de broma un toro comercial pero en un momento dado se sintió dominado y claramente se vino a las tablas. Y no lo hizo una vez sino dos. El maestro acertó al entrar en la suerte contraria pero eso no evitó el grave percance porque el toro tenía un pitón derecho asesino. En la perfecta foto de Moore previa a la cogida, se ve cómo ya se está venciendo hacia su derecha porque ésa era su condición:



Hay otro factor a tener en cuenta para elegir la forma de entrar a matar en la tauromaquia actual. Los diestros muelen los toros a derechazos, es algo insufrible. Se cuentan con los dedos de una mano las faenas en que predomina el pase natural. La razón es que sin la ayuda se sienten desnudos y lo que suelen hacer con la izquierda es pegar dos o tres mantazos que descomponen al toro. Miran al tendido como diciendo 'ya lo veis, por ese pitón no hay nada que hacer' y acto seguido vuelven a dar la tabarra con la derecha. Quizás éste de abajo sea el rey del derechazo, aunque es un título muy disputado hogaño. Su largo brazo le permite salirse de la suerte al volapié dejando enterrado el estoque (recuerden aquí):


FOTO: Hugo Cortés

Pues en el pecado llevan la penitencia. Las series inacabables de pases por el pitón derecho van enseñando a cornear al toro por ahí. El diestro tendrá que salvar ese pitón en el momento más arriesgado de la lidia, cuando además lo perderá de vista si mira donde tiene que mirar, o sea, al morrillo. Por este motivo, debería cuidar el acierto al escoger la suerte natural o la contraria ya que sólo falta que se equivoque para que su oponente acentúe aún más su tendencia a cornear por donde el torero tiene que salir (si sale y no se queda en la cara, pero ésa es otra).

El Juli tuvo este año un susto gordo por ese motivo. Fue con un toro de Daniel Ruiz en Sevilla el pasado día de san Rafael. Pincha dos veces y a la tercera el toro se va por él después de que el estoque le resbale en una banderilla. A pesar de los alivios habituales en este diestro al entrar a matar, el animal no tragó con ninguno y lo buscó a él:



Sería una ternera, llevaría el hierro que llevase pero ya había aprendido lo suficiente para no permitir el engaño e ir al bulto. Se salvó de una grave cornada en el ano por auténtico milagro:



Si ese toro llega a destrozar el recto de El Juli pegándole una cornada de las que se sienten en el cielo de la boca, Daniel Ruiz capitanearía ahora la lista de encastes minoritarios.

A estas alturas ya habrán deducido el beneficio que puede obtener el torero al decidir correctamente en qué terrenos entrar a matar. El toro le va a ayudar porque le va a franquear el paso y aquí no estamos ante un alivio, un tranquillo o una trampa sino ante una demostración del oficio del maestro.

Lamentablemente vemos en cada corrida cómo los diestros actuales vuelven de su ridícula excursión a buscar el estoque de verdad y empiezan a mirar las pezuñas hipnotizados. Van dando vueltas al toro hasta que las ven cuadradas como si eso fuera una suerte del toreo cuando es una demostración de que no han estado atentos al momento en que el toro pedía la muerte. Durante el sainete de cuadrar, salta a la vista que les da lo mismo dejarlo con la salida hacia dentro que hacia afuera. Asistimos cada tarde al despropósito del torero que pincha y entra varias veces sin ningún criterio, unas en la natural y otras en la contraria. Un maestro en activo decía hace poco que 'si el toro está cuadrado tras un muletazo, ya no miro más'.

Antes de seguir, una pregunta: puestos a elegir sólo una cosa, ¿qué preferirían ustedes? ¿Que el toro esté cuadrado o haber acertado en los terrenos? Nosotros, esto último sin duda. Al fin y al cabo, que esté cuadrado sólo sirve para que demore su impulso al embestir. Aquello de que entrará la espada mejor es un tópico del que tenemos la misma opinión que Marcial Lalanda (recuerden esta entrada):


"Igualar al toro es un mito sin ninguna eficacia técnica porque es una mentira en cuanto a necesidad para la ejecución de la suerte (...) El público advierte al torero cuando el toro no está igualado creyendo que no le va a poder matar, que la suerte saldrá mal si el toro no junta las manos, existe la creencia de que pinchará en hueso. Pero el toro, al arrancarse, da unos pasos, se desiguala y, por tanto, la espada entra si se acierta. Si no se acierta, no entra".

Fíjense en Galván aquí. Estamos en Zaragoza el pasado mes de abril. A un toro de neta suerte natural lo colocó en la contraria. Como el animal iba a apretar hacia afuera, le cerró el paso y le dio un buen susto tras esta imagen:



Acto seguido, y mucho nos tememos que sin ningún criterio, lo cuadró en la natural y enterró la espada sin novedad (lo comentamos en esta entrada):



Vimos este año a Chacón equivocarse con un miura en Sevilla entrando en la suerte natural. El toro, que era de contraria porque hacia afuera no había querido nada, apretó hacia adentro, le cerró el paso y persiguió al diestro. No acertó a tomar el olivo y el miura no lo ensartó contra las tablas porque Dios no quiso (pulsen aquí):




Hemos visto a menudo pitones que han ido al vientre del torero por equivocarse en algo ¿tan fácil? 



Hombre, quizá sea fácil desde el tendido. En el ruedo la cosa cambia. Allí hay que pensar porque  precisamente la clave de la tauromaquia es ser capaz de pensar en la cara del toro. Pero es que hemos observado a novilleros perfilarse para matar un novillo de suerte contraria en la natural ¡y teniendo los chiqueros detrás! Todo ello sin que nadie les pegase un grito desde la barrera.

Por supuesto que elegir acertadamente los terrenos al matar tiene validez si el diestro piensa en salir de la suerte por el costillar. No sirve absolutamente de nada para aquéllos que se quedan en la cara como Ureña, Caballero, Aguado, Cayetano, Leal y tantos otros. Si te quedas en la cara sin cruzar, da igual la suerte contraria o la natural porque vas a tener problemas seguro.


Juan Leal quedándose en la cara de uno de Sao Torcato en Céret


¿Enseñan esto en las escuelas taurinas? ¿ Saben de qué estamos hablando la mayoría de maestros actuales? Si es así, ¿por  qué se equivocan tantas veces? ¿No hay nadie que les aconseje correctamente?

Con lo de elegir entre la suerte natural o la contraria, disponen de una técnica que les va a ayudar a cortar orejas sin que eso suponga alivios tramposos pero la ignoran totalmente. ¿Ustedes lo entienden? Nosotros, tampoco.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.








viernes, 8 de noviembre de 2019

CUADRI: SANTUARIO DE LA BRAVURA

Ése es el título de la excelente publicación que les presentamos en esta entrada. Ya les avisamos de que será difícil que se hagan con un ejemplar. Nosotros lo hemos conseguido gracias a los buenos oficios de un amigo del blog que reside en la zona:



El responsable es un jovencísimo aficionado a quien tuvimos el honor de conocer en la pasada feria de Algemesí, Javier Arán Pedrós. A pesar de su edad, nos encontramos ante un enamorado del toro (para eso no hay edad) pero también ante un experto en ganaderías y encastes (y para esto sí debería haberla pero Javier es una excepción). Les diremos con indisimulado orgullo, que lo contamos entre los lectores de nuestro modesto blog. El suyo es éste que pueden consultar aquí.

La idea de la revista surgió a partir de la primera visita que rindió a Comeúñas la peña El Plàstic de la Vall d'Uixó (pulsar aquí). Observen que su historial no engaña:



En sus casi sesenta páginas se hace un extenso repaso a todos los aspectos relacionados con la ganadería de don Fernando Cuadri excepto uno, que dejamos para el final. Así, empieza con las características del encaste junto a un recuerdo a la familia y al origen italiano de su apellido:



En cada página tienen excelentes fotos como ésta del maestro:


FOTO: Víctor Palmar

Luego encontrarán 24 de las reatas de Cuadri, con el origen del nombre y los correspondientes a las vacas de la familia:



Hablan del origen del hierro, que ustedes conocen de sobra, y de los sementales históricos de la vacada. Entre ellos figura este 'Clavellino', hijo de la 62 'Clavellina'. Fue tentada con resultado plenamente satisfactorio y, cuando se le dio puerta y salió a campo abierto, se paró y se volvió a mirar hacia la plaza. La llamaron con el caballo desde el interior ¡y volvió a entrar para acometer una vez más! Todos los que hayan estado en la finca habrán visto su foto enmarcada:



Se habla también de 'Pestillero', 'Frescalillo', 'Dependiente' y  'Misionero'. De éste último se nos dice que, tras cubrir unas cuantas vacas, fue tentado pero empezó a recular y escarbar, razones por las cuales se le dio puerta y no volvió a cubrir nunca más. El drama fue que los hijos que había tenido mientras padreó salieron superiores... Ya ven que con esta anécdota se hace buena la ínclita frase de Fernando:

"En cuarenta y seis años no me he enterado de lo que es el toro; la vida de un hombre no basta para enterarse de lo que es el misterio del toro bravo"

Más sementales comentados en la revista: 'Tacholero', 'Juguetero' (el que la lió en los corrales de Las Ventas cuando llegó para la concurso de 1980 y tuvo que volver al campo con los pitones destrozados), 'Sacristán' y 'Napolitano'.

Por cierto, el tal 'Napolitano', negro listón, tuvo un hijo, el gran 'Lirio', con la misma pinta que el padre. También fue semental y se le recuerda por ser el que 'devolvió a la ganadería el pelaje castaño ya que cada vez que cogía una vaca negra listona, rasgo inequívoco de Urcola, podía salir de allí un hijo castaño'.




Este 'Artillero' de abajo, número 18, fue comprado por El Plàstic para las fiestas de san Antonio Abad en la Vall:


FOTO: C. Giménez

Ponemos su foto porque era hermano de madre de este otro 'Artillero':



Aquí lo tienen, lo mató Javier Castaño en 2017 y pasó un mal rato ante él:



Y ambos también eran hermanos del que ganó la concurso de Zaragoza de 2014 con el mismo nombre. ¿Quién lo mató?



Castaño de nuevo. No podía faltar en la revista un apartado dedicado a las calles. Allí verán algunos de los toros que se han exhibido desde 2006. 


FOTO: Abel Pastor

También hay un recuerdo para toros célebres de Cuadri. Por ejemplo, este 'Aragonés' que mató Israel Lancho en 2008:



A su lado encontrarán el 'Clavellino' de 1993 lidiado por Pepín Jiménez, el 'Poleo' de 1996 por Esplá, el 'Fogonero' de 2004 por Dávila, el 'Frijonero' en 2010 por David Mora, el 'Ribete' por Salvador Cortés el mismo año y este 'Podador' de 2011 que vemos con Fandiño. 



'Podador' pesó 631 kilos, fue despedido con una ovación y Fandiño le cortó la oreja:



Finalmente, hay un apartado dedicado a la finca, al 'santuario', como dice Javier en portada.Allí se habla de los cercados, la vegetación, las flores que dan los colores a la divisa, etc.



La publicación que hemos tenido el gusto de enseñar a ustedes se repartió gratuitamente en su día y no creemos que sea fácil conseguir un ejemplar a no ser que algún amigo de la zona o el propio Javier nos rectifique. Como al autor afición no le falta y la Diputación de Castellón parece que está por la labor, podría continuar la serie de revistas dedicando otras a diferentes ganaderías. Se lo proponemos desde aquí y se lo repetiremos en persona cuando nos volvamos a encontrar.



Lo que no sale en la revista es lo que nos preguntan a nosotros muchos amigos: si Cuadri refresca, ¿con qué debería hacerlo? Como no tenemos la solución, nos vamos dedicando a trasladar el problema a otros aficionados a ver si alguno nos da la clave. 

Quizás lo mejor sería ir con la pregunta al propio Fernando a ver qué dice. Pues con su respuesta nos despedimos, ahí va:

"Habría que buscar dos cosas: Santa Coloma por Ibarra y Urcola, mezclarlo fuera y echar a la ganadería el resultado de la mezcla."

Un momento, no nos despedimos sin decirles dos cosas. La primera es que Javier Arán es de Albalat dels Sorells, el pueblo donde murió en 2005 un viejo amigo nuestro, este 'Gadeanito' de Los Majadales que conocimos primero de eral y luego cuando querían probarlo como semental:




Recuerden esta entrada y vean abajo su cabeza guardada como recuerdo de una ganadería que terminó en el matadero sin que nuestro viejo amigo pudiese padrear:



La segunda es que hemos conseguido solucionar el problema de los comentarios que nunca llegaban si se mandaban desde un IPhone. No sabemos por qué pero se perdían en el éter y más de uno nos acusaba de ejercer la censura. No había nada de eso. Ahora llegarán sin problemas al precio de que en los móviles no saldrá la versión anterior sino una que deberán ustedes ampliar con dos dedos para poder leerla como hasta ahora. Disculpen la molestia aquéllos a quienes no les convenza la solución pero es la única que hemos encontrado.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


domingo, 3 de noviembre de 2019

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (19): HABLA EL TORERO DESCONOCIDO

Pueden consultar los capítulos anteriores de esta serie pulsando 'verdades del toreo' en las etiquetas de la derecha. Éste es un capítulo especial porque se trata de las opiniones personales e intransferibles de un maestro cuyo nombre no podemos desvelar. Será el torero desconocido porque transcribimos sus impresiones con el compromiso de no identificarlo. Nos tendrán que arrancar la piel a tiras antes que revelar quién es.


FOTO:  Christophe Moratello

Los seguidores del blog ya habrán visto en la citada serie que nosotros estamos chapados a la antigua en nuestra visión de la tauromaquia. Eso nos lleva a cerrarnos la puerta al disfrute con el toreo que ahora nos venden como el mejor de la historia. Otros aficionados, por contra, se muestran más adaptables a los tiempos posmodernos que vivimos -o sufrimos- en la fiesta (y los críticos paniaguados, no digamos).

Nos pedirán alguna pista sobre el responsable de las opiniones que leerán a continuación. Bueno, les damos una y les permitimos que nos hagan una pregunta. La pista que les concedemos es que pueden encontrar su nombre entre las etiquetas de la derecha. Y ahora, hagan su pregunta:

- ¿Está vivo o muerto?
- Vivo
- ¿Y en activo o retirado?
- ¡Alto! Sólo permitíamos una pregunta y ya está respondida

Ilustraremos la entrada con fotos escogidas al azar, no busquen ninguna clave en ellas para adivinar quién es nuestro torero desconocido. 

Empezamos: sus opiniones van en cursiva y nuestros comentarios, entre paréntesis.

- No sólo distintos encastes embisten de manera diferente sino que no lo hacen igual toros del mismo encaste. Hay ganaderías en las que sí confío y a las que les doy la oportunidad porque en alguna ocasión me han respondido. Por ejemplo, yo no termino de entender los toros de Garcigrande, no confío en ellos. (Pulsen aquí sobre esta ganadería y ya pueden eliminar algún que otro nombre de los que tendrían in mente como autor de estas reflexiones).



- Los victorinos son toros que llegan más al aficionado porque embisten con las manos. Para torearlos hay que tirar de ellos, no pasan por inercia. (Se preguntarán ustedes si quiere decir que 'gatean' como afirma Justo Hernández de los suyos. No, se refiere, según él, a que los victorinos andan, no galopan).



- En cambio, los toros de Domecq embisten con los riñones, no con las manos. Embisten desde atrás, por eso llevan más inercia, de ahí que dé la impresión de que tienen menos profundidad que los de encaste Albaserrada. (Pues ahí tendrían ustedes una clave de la mejor adaptación de lo de Domecq al destoreo posmoderno: pivotas sobre la pierna de salida y compones la figura al paso del toro aprovechando esa inercia de la que habla nuestro protagonista).

- El toro realmente bravo embiste desde los riñones. (Entonces, nuestro maestro incógnito debe de considerar que lo genuinamente bravo está en Domecq y no en Albaserrada, ¿no les parece? De hecho hay muchos toreros que piensan que lo de Albaserrada no es auténticamente bravo... tal como ellos entienden la bravura, claro).



- Lo de Núñez, si es de los Lozano, embiste siempre mejor lo de colorines -sic-. (Recuerden ustedes este 'Atrevido' de Bilbao donde se cumple perfectamente lo que dice el maestro aunque para nosotros fue claramente sobrevalorado, pulsen aquí).



- Los toreros que dejan lo de Domecq crudo en el caballo tienen la ventaja de que después pueden jugar con la inercia de ese tipo de toro. Aunque, cuando el toro tiene más velocidad, hay toreros que lo esquivan y lo ven pasar. (¿Cuántas veces hemos dicho en nuestro blog lo de que se aparta del viaje del toro y lo ve pasar? Miles porque es una de las variables más populares del destoreo. Un ejemplo máximo de esto fue ver a Del Álamo frente al gran 'Higuero' de Garcigrande, un toro vergonzosamente ignorado por la parroquia torista a causa de su hierro y que luego moriría en el campo, recuerden aquí).



- Tener delante un toro muy aplomado y conseguir tirar de él es cosa de mucho mérito y es lástima que muchas veces el aficionado no lo aprecie. (Claro, ¿cómo vas a apreciarlo si nos está retratando una ternera al uso ante la cual la siesta es inevitable? Si te estás durmiendo no aprecias nada, ¿no creen?)



- Uno torea mejor cuando empieza, es más personal. Cuando llevas tiempo en la profesión, adquieres más técnica y esa técnica hace que se tienda a igualar la forma de torear. (Creemos que él entiende la técnica como algo que vas adquiriendo para resolver los problemas del toro y que con el tiempo deriva en una ventaja para tu profesión. Nosotros deducimos que, como la técnica es más o menos la misma, nuestro torero misterioso opina que eso convierte en uniformes a los toreros).

- En el toreo actual, las tandas ligadas no son tales sino que se reducen a un mismo muletazo encadenado. (¡Albricias! Nos acaba de explicar en una frase la esencia del destoreo. Esa ligazón que en nuestro blog siempre calificamos como espuria, falsa, tramposa o adulterada. El maestro la reduce a un muletazo, que es precisamente el tiovivo que también denunciamos habitualmente por aquí: colocarse en la oreja del toro, éste no te ve, vas girando sobre ti mismo con el animalico enganchado a la tela y el personal se vuelve loco pensando que eso es el toreo de verdad. Recuerden aquí lo que decía otro maestro).



- Hay toreros, como X, que tienen el muletazo muy corto, fíjate en que no adelanta la muleta más que lo mínimo para enganchar el toro y traérselo. (¿Quién será X? A ver si a ustedes les viene a la cabeza el mismo que a nosotros).



- Colocarse correctamente entre muletazo y muletazo para embarcar bien al toro también es torear aunque pagues el precio de no ligar y por eso te critiquen. (Nosotros lo tenemos clarísimo: la colocación es fundamental y para eso hay que mirar las piernas del torero. Si las piernas se apartan del toro y toreas hacia atrás, ya puedes ligar -falazmente- y entusiasmar al tendido -haciendo trampas-  porque para nosotros todo se reduce al valor de quedarse quieto al lado del toro y que no te enganche la muleta, no hay nada más).



- Los toreros tendríamos que llevar siempre apoderados independientes. (Bueno, en eso estamos de acuerdo todos menos los apoderados no independientes).

- En Francia, a los aficionados les gusta que el toro embista rápido. (¿Qué querrá decir con esa expresión? ¿Encastado? No lo terminamos de entender).



- Hay toreros que han hecho o hacen hoy en día cosas increíbles en el ruedo pero 'no pellizcan'. Hay muy pocos toreros que pellizquen. (El pellizco ese ¿será el duende, la musa, el ángel...? O quizá las tres cosas a la vez).

- Yo siempre le dije a X que tenía que ser él mismo. Tenemos amistad desde que tomó la alternativa y siempre le repetía que no cambiase su forma de torear, que no perdiese su personalidad... Pero su entorno le insistía en que tenía que arrear y ya lo ves ahora... ¡cómo no va a torear así de mal si toreando así ha salido a hombros en Madrid! (Ese torero X es conocidísimo de todos los lectores. ¿Se dan ustedes perfecta cuenta de que entre profesionales saben cuándo una salida a hombros en Las Ventas es de ley o no? La pregunta que les hacemos es: ¿cuántas de las salidas a hombros de Madrid en los últimos cinco años han sido realmente meritorias? Tienen derecho a guardar silencio).



- La naturalidad, o se tiene o no. Aunque si no la tienes, es algo que se puede trabajar física y mentalmente (Pues no lo terminamos de ver claro porque si intentas forzar la naturalidad porque no la tienes, caes obligatoriamente en el amaneramiento y la artificiosidad. Este punto debería aclarárnoslo debidamente porque la naturalidad es algo básico en el toreo que hogaño brilla por su lamentable ausencia, recuerden aquí).


FOTO: Antonio Heredia

¿Qué les han parecido las opiniones de nuestro maestro desconocido? Seguro que se han quedado con ganas de más, ¿verdad? Pues de momento ya tienen suficiente para reflexionar o discutir con sus amigos aficionados.

Sólo les rogamos que no insistan en que les demos el nombre de nuestro protagonista porque no lo vamos a hacer, ¿de acuerdo?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


lunes, 28 de octubre de 2019

HOMENAJE A ROMÁN

En esto de los toros, la emoción puede venir por la estética o por la épica, cualquiera de las dos vías es válida. En la primera, lo pone todo el diestro porque el toro colabora en el conjunto artístico. En la segunda, la emoción la ponen los dos porque el toro no se deja y es el diestro quien tiene que obligarlo. Puestos a escoger, preferimos sentir la emoción por la épica. Es la que nos embargó este año con Román durante la faena a 'Santanero I' que culminó con esta tremenda imagen:


FOTO: Sean Boyle "El escocés"

Era el 9 de junio de 2019 en Madrid. A finales del año pasado, un amigo lector nos escribía desesperanzado ante la deriva de la fiesta. Nosotros intentábamos animarlo y le decíamos que igual 2019 nos daba alguna razón para la esperanza. Hemos acertado porque ha habido corridas de toros en las que han salido toros y no terneras. Así, a vuelapluma, podemos recordar las de El Pilar y Escolar en san Isidro, la de Cebada y tres toros de Aguirre en Vic, la de miura en Pamplona que dejó buen recuerdo a todos (menos al pobre Rafaelillo), los dos desafíos de Madrid y la corrida de Saltillo en Céret. Aparte, ha habido toros sueltos que seguro que tienen ustedes in mente. Hablamos sólo de corridas pero también sería justo recordar la novillada de Raso de Portillo en Pedrajas de san Esteban.

En ninguna de esas corridas hubo opción para la emoción estética pero sí para la épica, como es el caso de la faena que nos ocupará en esta entrada y cuya crónica tienen aquí. Si quieren un ejemplo de emoción estética, pulsen aquí para recordar lo que hizo Frascuelo en Céret a un toro de Felipe Bartolomé, para que no digan que sólo nos fijamos en una de las variables.




Nos apetece rememorar uno de los tres momentos más auténticos de esta temporada. Hablamos de la citada emoción que nos provocó Román en la corrida de Ibán de san Isidro. Los otros dos serían lo de Pacheco contra 'Voluntario' de Dolores Aguirre en Vic y lo de Serrano contra 'Palmito' de Saltillo en septiembre en Madrid.

Aquí tienen a 'Santanero I', de Baltasar Ibán, 559 kilos, en los corrales. Es un castaño oscuro albardado, listón, bocinegro, bragado y carinegro:



Seguro que viene de la familia de 'Santanerito', el de la primera salida a hombros de Rincón en Madrid, cuando en mayo de 1991 'subió a los cielos'.

Y aquí abajo lo ven en la plaza. Digamos antes de continuar que tenemos el honor de contar en esta entrada con la desinteresada colaboración de nuestro amigo Andrew Moore y sus excelentes imágenes con las que nos iremos recreando:



El toro llevaba una guadaña en el pitón derecho por el que empezó a soltar algún gañafón ya en el capote de Román al recibirlo:



¿Qué era un toro encastado para Bollaín? Simplemente aquél que 'aunque tenga nobleza, el que lo ve siente que en los cuernos lleva la muerte' (recuerden aquí). Éste la llevaba y por eso, y por otras cosas, para nosotros fue un toro encastado. Decir que fue descastado nos parece un despropósito. Por cierto, en esa misma corrida hubo un toro que a nosotros nos pareció de nota muy alta y que, con la tragedia de Román, terminó ninguneado por la mayoría. Nos referimos al 'Camarito' que mató Moral en segundo lugar. Hace tres años, el que lidió Aguilar con el mismo nombre gozó de todos los parabienes pero el de Moral pasó desapercibido.



Suenan los clarines y salen los caballos mientras Román fija el toro:



En el primer puyazo, tardea un poco pero cuando va, mete los riñones con fe aunque empujando sólo con el pitón izquierdo:



Aquí lo ven desde el tendido 3:



Romanea y derriba a 'Chocolate', que queda aprisionado en el suelo por su montura:



Ahí lo ven en unos segundos que se le debieron de hacer eternos:



El diestro lo colocó para el segundo puyazo:



Acudió con alegría después de tardear:



Pero la pelea no es la misma y ahora el picador le devuelve la moneda:



Es de destacar el gesto de Román pidiéndole enseguida que levante el palo:



Hubo una gran decepción entre los aficionados porque todo el mundo pensó que lo iba a poner por tercera vez al caballo desde más lejos. No fue así y en banderillas volvió a las andadas soltándole esta tarascada a Raúl Martí. Nuevamente por el derecho, ya van dos:



César Fernández no lo quería ni ver entrando por el izquierdo, por donde pasó dos veces medio en falso. Fue El Sirio quien dio la cara...y casi se la parten:



Pasó tres veces y clavó con apuros porque nuevamente el toro muestra su mala intención por ese pitón:



Tras este par, enfocaron la cara de Al-Masri y se leyó en sus labios 'es un hijop...' El toro había vuelto a sacar a pasear su pitón derecho. El Sirio se ofreció a repetir pero tuvo la mala fortuna de que una de las banderillas resbaló y no se clavó:



En la precisa foto de Moore del mismo par por el otro lado, se ve con claridad cómo una de las banderillas choca con otra de las ya clavadas:



Pasa Fernández dejando un palo. Hay un momento en que el toro lleva ya cuatro banderillas. Román lo ha visto y se lo muestra a De Villa:



Pero una de las banderillas se ha caído y, como quedan sólo tres, el presidente ordena cumplir el reglamento diciendo con este gesto que no cambia el tercio si no hay cuatro palitroques:



Absurda decisión a nuestro modesto entender porque el toro estaba adquiriendo un resabio notable. Pasar una vez más sólo iba a contribuir a acentuarlo y a arriesgar la integridad del banderillero. Fue nuevamente El Sirio quien, en un alarde de valentía, se encaró con el bicho:



¿Se han fijado en que el toro lleva la cara por las nubes? Además era la sexta vez que había que pasar el fielato. El toro se le vino con violencia y observen cómo rebañó con su guadaña:



Derribó al torero:



Y le pasó el pitón a un palmo del cuello:



En el suelo hizo por él pero apareció su ángel de la guarda que ven ahí detrás con el capote:



No fue otro que Pepe Moral, quien hizo un quite providencial que salvó al subalterno de una cornada grave. Fíjense con qué violencia sale el toro de ahí:



La cara del presidente denotaba que le recorría un sudor frío por la espalda tras el percance:



En cambio, la cara del toro era la misma, con ese pitón derecho que seguía amenazando tormenta:



Al final sería El Sirio quien tendría que apuntillar al toro pero 'Santanero I' no le dejó, se levantó y no permitió que le pegase el cachetazo, luego lo veremos. El diestro brindaba la faena a Emilio de Justo, ya que había entrado en el cartel sustituyéndole:



En el siglo XIX, el maestro habría salido con la muleta en la izquierda y el estoque en la derecha. Recuerden que 'Desperdicios' salió así y al llegar al toro se lo encontró cuadrado. Se perfiló y le enterró la espada recibiendo sin darle un pase. Luego dijo: 'la muleta está para ahormar y cuadrar al toro; como ya me lo encontré así, lo maté pues ¿no soy matador de toros?' Seguro que encontraba menos problemas matando toros que en sus peleas a cuchillo con los gauchos cuando estuvo en Argentina.

¿Hubiera cambiado la historia si Román no se echa la muleta a la derecha para los pases de tanteo? Nunca lo sabremos pero además es algo que ha desaparecido por completo de la tauromaquia, o sea que no vale la pena ni comentarlo:



En ese momento había dos dudas: ¿habría sido mejor un tercer puyazo? ¿Debería haberse cambiado el segundo tercio evitando tanto resabio? Sea como fuere, la cuestión es que el valenciano decidió plantear la batalla a un toro al que había que ganársela. Y se la planteó con la derecha. El toro tardea al principio pero Román lo saca al tercio:



Se pone allí, en las rayas:



Lo cita por tres veces sin que el toro responda pero cuando se arranca a la cuarta, le suelta un nuevo tornillazo con el pitón derecho. Ya van tres clarísimos a los que habría que sumar los del segundo tercio:



En los medios insiste con la derecha intentando que el toro trague:



El maestro se cruza enseñando el muslo al toro, no hay ni un alivio:




Trece pases le da por ese pitón derecho:



Le sigue toreando viendo que el toro repite si le dejas la muleta:



Las zapatillas apuntan al toro. Ya ven que le baja la mano para poderle, siempre bien colocado y con gran riesgo porque seguimos por la guadaña derecha:



Seis pases más por ese pitón, llevamos diecinueve. Remata con uno por alto y con otro de pecho tras cambiarse la muleta de mano (estamos con la manía absurda de enlazar dos e incluso tres pases por alto para rematar una tanda). Aquí el toro le avisa de que todavía no se entrega, vean de nuevo por dónde viaja ese pitón derecho:



Pero la sorpresa viene cuando Román se echa la muleta a la izquierda...



...y al segundo natural el toro se raja yéndose a tablas:



El diestro lo persigue porque quiere insistir por ese lado:



Le roba tres pases con el toro aún violento y se va por la espada:



Hasta ese momento no hemos visto ninguna temeridad por parte del maestro, como no sea haber insistido por el pitón peligroso. Recordemos que en nuestro blog lo criticábamos aquí con preocupación porque en muchas ocasiones atropellaba a la razón. La faena han sido treinta y un pases pero veintiséis por el pitón derecho. Si el toro ya sabía cornear por allí cuando saltó al ruedo, ahora es licenciado y el diestro debe tener en cuenta esa circunstancia porque al matar tendrá que salvar ese pitón maldito.

Cuando vuelve, el toro está ya cuadrado en la suerte contraria, observen. En ese instante, tendría que haber hecho como 'Desperdicios', acercarse sigilosamente, perfilarse y entrar:



Pero Román lo mueve no sabemos por qué y el toro no sólo no obedece al cite sino que se descuadra. En directo pensábamos que era para ponerlo en la suerte natural pero no es así porque después de tardear y andarle por la cara, vuelve a colocarlo como estaba. 



Entonces, ¿para qué menearlo? Lo único que ha hecho ha sido cerrarlo un poco como se ve por las rayas en la imagen siguiente. Se perfila por fin en la suerte contraria. Se discutió mucho esta circunstancia. Para nosotros lo hizo deliberadamente y fue la solución correcta. Si el toro no llega a rajarse por dos veces yéndose a tablas, en nuestra opinión merecía la suerte natural. Ese detalle hace que estemos convencidos de que el maestro acertó porque, en teoría, el animal le iba a ayudar yéndose hacia donde acababa de demostrar querencia:




El problema era salvar ese pitón derecho con el que el toro podría escribir un libro. Román le echa bien la muleta al morro para descubrirle la muerte. Observen que no se alivia tapándole la cara con un telonazo sino que el palillo apunta al morro. Pero el toro no embiste recto, le puede su tendencia a cornear por la derecha:



Prende al diestro y lo voltea. Aquí tienen la secuencia de Andrew Moore, el fotógrafo inglés:





Y aquí, la instantánea terrible de Sean Boyle, el fotógrafo escocés:



En el tendido hubo una gran impresión:



En el ruedo, Román ve al vuelo que el toro le ha destrozado la pierna e intenta taponarse la herida:



Pepe Moral es uno de los primeros que llegan a auxiliarlo:




En esta foto de Ana Escribano se aprecia el inicio del movimiento del toro hacia el torero como si no hubiera muleta de por medio.



Alguno criticó a Román por no haberse aliviado saliéndose de la suerte. ¿En qué quedamos? ¿Qué queremos, alivios o verdad? Otros dicen que se quedó un poco en la cara y que por eso le coge. Se basan en esta foto:



Todo son ganas de marear la perdiz. En nuestra modesta opinión, acertó al entrar en la suerte contraria, movió bien la mano izquierda, no clavó atravesado porque no se alivió y su intención era salir por el costillar pero el toro le cerró el paso. Se lo cerró porque ese pitón llevaba la muerte dentro y más después de haber sido burlado una y otra vez por ese lado, no hay más. 



Fíjense en lo que pasó un mes después en Teruel con la misma ganadería de Ibán. Ahí está Lamelas sufriendo una circunstancia parecida pero sin llegar a resultar prendido:


FOTO: Juan Francisco Bascón

Y aquí Chacón salvando la vida cuando el de Ibán le pone el pitón en el vientre sin hacer carne:




¿Se imaginan lo que hubiera significado para esta vacada tres cogidas graves en un mes más el recuerdo de Fandiño? Mientras entraba Román en la enfermería, el toro doblaba en tablas. El Sirio iba a apuntillarlo con todas las ganas cuando Fernández le quita la espada por detrás. Éste es el instante:




Pero 'Santanero I' gallea por última vez porque su casta le lleva a levantarse y Al-Masri tiene que apartarse:



En la foto siguiente parece que esté claudicando pero es todo lo contrario. Con un supremo movimiento del cuello, se vuelve a alzar sobre sus cuatro patas:



Su muerte va a ser de toro bravo o, por lo menos, encastado. Irá dando tumbos desde la posición del alguacilillo hasta el final del 6:




La oreja que se pidió es la de más valor de todo san Isidro y probablemente la más valiosa de toda la temporada. Vimos la emoción épica del torero que sale a luchar contra el toro y que le puede porque al final el toro se acobarda. Añádase a todo esto que se tira a matar con verdad.

¿No es eso el toreo? Algunos aficionados decían que ese animal era para hacerle una faena menos que de aliño y darle un espadazo en los bajos. No nos aclaramos: si sale la ternera, no se otorga valor a lo que hace el torero y si sale un toro fiero que pide los papeles, hay que pasaportarlo a como dé lugar. 

Román se ganó nuestro respeto para siempre porque además estamos convencidos de que su actitud hubiera sido la misma ante un toro como ése en cualquier plaza. La suerte inmensa que tuvo es que estaba en Madrid con los médicos de Madrid. Si llega a estar en un pueblo...mejor no pensarlo.

El Duque de Veragua decía:

"La figura legendaria del lidiador de toros va desvaneciéndose. Al paso que la profesión se industrializa, se hace asequible a mayor número de individuos que buscan en ella una vida de holganza y alegría"

¿Cuantas veces han tenido ustedes la sensación de que lo que hacía el torero en el ruedo parecía un ballet? Por contra, ¿cuántas veces pensaron en la suerte de no tener que estar ahí abajo mientras veían a Román frente a ese animal? O sea, en la suerte de no ser Torero, con mayúsculas. Eso es lo que fueron Pacheco contra 'Voluntario', Serrano contra 'Palmito' y Román contra este  'Santanero I'.


Desde que nuestro blog existe, sólo hemos hecho dos homenajes a maestros. Uno fue al toreo emocionante por estético de Frascuelo en Céret. El otro ha sido éste a Román por su emoción épica en Las Ventas.

El recuerdo de lo que hizo se agigantará con el paso del tiempo y al menos quien esto firma no olvidará nunca lo que aquí hemos relatado. ¡Gracias, maestro!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.