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lunes, 20 de enero de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE 'GALLITO' (3): SUS MARCAS CON MIURAS

En las estadísticas de la NBA hay dos datos que llaman la atención y que no tienen por qué coincidir: el de máximo anotador de la historia y el de máximo anotador por partido. El primero es Jabbar y el segundo es Jordan prácticamente empatado con Chamberlain. ¿Cómo son las estadísticas de los grandes maestros con los miuras?



Antes de continuar, les avisamos de que esto de los datos en la tauromaquia es algo que ni de lejos tiene la fiabilidad y el seguimiento científico de la NBA. Nos encontramos con salidas a hombros sin cortar orejas, toros a los que se dio la vuelta al ruedo por decisión de los mulilleros, estocadas precedidas de pinchazos que en unas crónicas se mencionan y en otras no o toros antiguos que en algunos textos matan tres caballos y en otros uno o ninguno.



Sea como fuere, el diestro que más miuras ha matado en su carrera habrá sido don Francisco Ruiz Miguel. Si estoqueó cien corridas de toros de esa vacada, ustedes mismos. Todo sea con permiso de Lagartijo, de quien no hemos podido confirmar el dato. El segundo sería Guerrita con 139 y el tercero Bombita con 120. En esta clasificación, Gallito sería el cuarto con 87 para nosotros, aunque algunos dicen 86, otros 89 y otros 91.



Pero, igual que en baloncesto, quizás sea más significativo ver los puntos por partido, o sea, los miuras estoqueados por temporada. Y ahí es donde encontramos al Nene como segundo plusmarquista. Si dividimos esos 87 miuras por los nueve años que estuvo de matador nos salen 9,6. Tendrían que haber sido 88 pero uno se rompió una pata la tarde del 3 de octubre de 1915. Si quitamos los últimos cuatro meses y medio de 1920 en que sólo mató dos, la media asciende a 10,6. Sería el tercero que llegaría al doble dígito junto a Guerrita y Cañaílla aunque siempre con la incógnita de Lagartijo. 

Éste fue el único que mató aquella tarde en Madrid en que su segundo se rompió una pata:



Hubo un gran escándalo cuando el presidente enseñó el pañuelo verde y no había intención de sacar el sobrero. En aquel entonces, si la empresa no se avenía, se cumplía el reglamento. Fue el propio José quien calmó los ánimos diciendo que mataría el sobrero de Medina Garvey pagándolo de su bolsillo.

El récord de miuras por temporada lo ostentará, insistimos que con permiso del primer califa, Guerrita: mató 139 en 12 años, con lo cual salen 11,5 (lo que más mató fueron saltillos, 276). El segundo sería 'Cañaílla' a quien le calculamos doscientos miuras pero en veinte años de alternativa, 10 por temporada. Bombita mató 120 en 14 temporadas, o sea, 8,5. 

¿Y Belmonte? Queda lejos: 3,5. ¿Y otro torero de la casa como Pepe Luis? Menos que Belmonte, 2,6. Teníamos curiosidad por ver la estadística de Lalanda y nos sale 3,3. Pero es curioso que sus miuras los mató en los primeros diez años de alternativa porque a partir de la miurada de Valencia del 1 de agosto de 1932 ya no reincidió.

Precisamente en Valencia en 1913 salieron unos miuras muy grandes que dieron un buen susto a Bombita:



A un amigo lector con quien compartimos la veneración por Alonso Quijano El Bueno, le gustará saber que Bombita presumía de haber leído cinco veces el Quijote. En cambio, se quedaba a gusto criticando los miuras, lean:



Se decía que nunca quería los cárdenos pero salía al paso rápidamente:



Bombita compró en la provincia de Tarragona desde donde les escribimos una finca en el Delta del Ebro. Tiene 500 hectáreas, es pública y aún lleva su nombre:



Pero antes de seguir con Gallito, hagamos justicia a don Ricardo. Hemos dividido antes miuras por temporadas pero hay otro dato que saldría en la NBA de la tauromaquia y que tiene su relevancia. Nos referimos al porcentaje de toros de Miura muertos por cada diestro respecto al total que mataron en sus diferentes años de alternativa. Pues atención porque en esa estadística el líder es precisamente Bombita:

Bombita:       7,4%
Ruiz Miguel: 6,8%
Guerrita:       5,9%
Gallito:         5,5%

Y aunque no tenemos los datos de Lagartijo, sí sabemos que mató casi 4.700 toros, razón por la cual, aunque superara en miuras a Ruiz Miguel, se quedaría en torno al 5%.

De ese mismo año de 1913 es una foto que, si su pie no nos engaña, representa un miura de pinta curiosa. Es un novillo que ha estoqueado Eusebio Fuentes y que va a ser apuntillado por detrás, como tendría que ser siempre a pesar de las protestas actuales:



También en 1913 debutaba en la plaza de Sanlúcar Curro Posada contra los ruegos de su madre y amigos porque era el mismo día en que se cumplían ocho de la muerte de su hermano allí mismo. 

Un miura había matado al pobre Faustino en Sanlúcar de Barrameda. Cuando se perfilaba para matar, se giró hacia el público para brindar la estocada. Se le movió la muleta y el toro se arrancó con tan mala fortuna que el derrote que pegó le fue al cuello y le perforó la tráquea. Fue horroroso ver cómo la sangre le salía a borbotones del cuello. Murió dos días después y lo último que hizo fue escribir una carta a don Eduardo para pedirle que velara por sus padres y sus numerosos hermanos, petición que, según tenemos entendido, no cayó en saco roto y el ganadero tuvo un comportamiento señorial.



Un año después, las figuras de la Unión Taurina exigían doblar honorarios si toreaban miuras por ser 'los que exigen mayor exposición de los lidiadores'. No es una gran novedad. Recuérdese que tras aquella desagradable corrida de 1889 con toros de Palha, Frascuelo y Lagartijo decidieron no matarlos más. Y de esos mismos Palha con Gallito ya hablaremos en otra ocasión.

Con el citado Curro Posada toreó José de novillero en Cádiz una de Miura. Y es que Gallito estoqueó cinco novilladas de Miura más uno suelto en la encerrona de Sevilla de agosto de 1912. Por cierto, la primera vez que coincidió con Belmonte fue precisamente de novilleros con miuras y la cosa quedó en mano a mano porque Curro Posada fue baja por cogida en Antequera. Ese primer encuentro entre los dos maestros tuvo lugar en Cádiz el 22 de agosto de 1912. Aquel día gustó más Belmonte, que salió a hombros.


Un novillo de Miura muriendo con la boca cerrada en Valencia en 1917

En la feria de abril de 1914 se anuncian toros de Miura para El Indio Bravo, El Papa y Cataclismo. Los partidarios de estos dos fenómenos se enzarzan en discusiones que terminan citándose en la calle para cuando termine la corrida. La sangre no llega al río porque los gallináceos tendrán que retirarse con el rabo entre las piernas. Esta foto del Papa aquel día no es muy airosa:



Esto sucede tras la muerte del sexto a manos de Belmonte:



Pero ojo porque ese frenesí viene después de tres pinchazos y estocada sin puntilla.

En 1914 se lidian cuatro de Miura y cuatro de Pablo-Romero en la corrida de la Prensa. Belmonte se lleva una ovación de gala por hacer este quite a Magritas a quien había arrollado 'Montañés':



Aquí ven a Maravilla esa tarde con 'Portugués', un miura 'con dos pitones de a kilómetro':



Los miuras a veces salían grandes y a veces chicos. Ese año Freg sustituye a Belmonte en San Sebastián y le sale este pavo colorado:



Pero a Gallito ya empiezan a criticarle por su amistad con el propietario a quien es fama que aconsejaba en las tientas (como muchas figuras actuales hacen con sus ganaderos favoritos, ni más ni menos). Ahí lo tienen con don Eduardo:



Y aquí lo que se comentaba:



Éste es Gaona frente a un miura ese mismo año:



En 1915 Belmonte le moja la oreja en la feria de abril con miuras, ahí lo tienen:



Nuestro protagonista se quitaría la espina en la feria de san Miguel como verán más abajo pero aquel día sucedió esto con Belmonte al final:



Y ese mismo año en Madrid, el 12 junio 1915, vemos a Juan frente a 'Podenco'. Dio la vuelta al ruedo tras despacharlo de media, pinchazo, estocada corta, pinchazo y descabello. Algo así sería inconcebible hoy en día en cualquier plaza:



Aquel día José mató un buey de Miura condenado a banderillas negras. Se llamó 'Primoroso' y hemos visto alguna estadística donde no aparece. Fue corrida de ocho toros para Pastor, Gallito, Belmonte y Algabeño II, con cuatro de Miura y cuatro de Santa Coloma. Los de Miura sólo sirvieron para que el carnicero hiciera un buen negocio. Observen la alzada de éste:



Llegó san Miguel y se repitió en Sevilla el cartel de Madrid: Gallo, Gallito y Belmonte con miuras. Esta vez el de Gelves se llevó el gato al agua a cuenta de aquel 'Galleguito' dicen que de 670 kilos. El animal se había hecho el amo y no había quien pudiese con él... excepto José. Lo dominó con sabiduría y con aplomo y no le cortó la oreja como se dice por ahí sino que la cosa quedó en petición como pueden comprobar primero en la crónica...



... y luego en la cabeza del toro, del que hablábamos aquí:



En aquella corrida estuvieron en el tendido Guerrita, Machaquito y Juan Molina. Explicábamos en esta otra entrada que fue al día siguiente cuando el palco le concedió la de 'Cantinero' de Santa Coloma un poco como desagravio. El presidente dadivoso fue el señor Filpo y la cabeza está en casa de sus descendientes (a ésta sí le falta la oreja porque entonces se cortaban como Dios manda, no como ahora, que cortan medio kilo de carne, sobre todo en Pamplona, lo cual resulta incluso desagradable):



Hablando de carne, circula la leyenda urbana de que José llegó a matar un miura de 740 kilos en Zaragoza. Se duda de ello porque ni Dulzuras, que era un revistero gallista furibundo, se hizo eco del tamaño en su momento.

En octubre mató aquel solitario toro de Miura en Madrid a que nos referíamos más arriba cuando su segundo se rompió una pata. Éste fue su primero:



La temporada acabará con la encerrona de Gallito en Valencia para matar seis miuras. Dicen que el año anterior algunos aficionados de la otrora plaza muy seria de Valencia se encararon con él tras encerrarse con seis toros muy terciados de Contreras: 'sí, pero eso ¡hazlo con miuras!' Lo hizo un año después cuando llevaba cien corridas a la espalda.

Respecto al ganado, se dijo esto:



Se saldó con tres orejas, ovación, aplausos y división. Los menos gallistas dejan los aplausos en palmas y la división en pitos. Y es que estamos en lo que comentábamos al principio: las crónicas de la época desconciertan en detalles que deberían ser irrefragables. Nos hemos entretenido en ver qué decían cuatro publicaciones sobre cómo mató Gallito aquel día. Son Palmas y Pitos, el ABC, El Liberal y El Heraldo de Madrid.



Al primero, el ABC dice que fueron tres pinchazos y media. En Palmas y Pitos, que eran belmontistas, curiosamente se olvidan de los pinchazos y hablan de estocada (?).  Para El Liberal, dos pinchazos y estocada desprendida (??). Para El Heraldo, estocada desprendida precedida por tres pinchazos (???).



No les mareamos con el resto de discrepancias, que son abundantes. Destacan en algunas crónicas que al cuarto 'le tocó dos veces el hocico y un pitón'. Si dicen que don Eduardo lloró cuando el año anterior Belmonte tocó un pitón a un toro suyo, esta vez debió de cogerle un berrinche de campeonato. Y al sexto, brindado al público, José lo toreó solo en el ruedo, cosa que se reseña por ser inhabitual. Vean a Belmonte muy bien acompañado en agosto de 1917 también con un miura:



No piensen ustedes que nuestro protagonista se libraba de las burlas en los medios escritos. Entonces eran mucho más crueles que hoy en día cuando imperan el buenismo, el amiguismo y el compadreo. Lean las rimas que le hacen sobre sus más de cien corridas:



En 1916 se anunciaban miuras en Barcelona para Pastor y Gallito pero ambos se borran. Con Pastor no se tiene piedad:



En la capital catalana salió éste de Miura para Cocherito:



No sabemos qué pasaría en Barcelona porque ese mismo año de 1916 Gallito no se esconde y mata siete corridas de Miura, más que nuestras figuras juntas en todas sus carreras. Por ejemplo, en Valencia mató ésta que vemos en la desencajonada:



Y en la feria de abril, otra con Belmonte y Pastor. A este segundo de la foto lo mató mal, según una crónica, 'de tres pinchazos barrenando, uno caído, media alargando el brazo y mandoble con el toro andando, que se pita':



También en 1916 se anuncian cuatro de Miura y cuatro de Veragua en la de la Prensa para Gallo, Gaona, Gallito y Belmonte. Antiguamente, la corrida de la Prensa se conocía como 'la de los toros'. Pero esta vez los de Miura sólo tienen pitones y saltan las críticas que se vienen repitiendo hasta hoy, vean:



Gallo es el triunfador cortando una oreja a su veragua en la que algunos dicen que ha sido la más de ley de su carrera porque estuvo valentísimo y se sobrepuso a una cogida del toro sin consecuencias. Los revisteros se admiran de que hiciese la faena solo en el ruedo y de que se arrimase como nunca, ahí lo tienen esa tarde:



Gallito hace lo que puede con el ganado, en su línea de gran lidiador:



El ayudado de que habla la crónica es éste de la foto. Observen la leña del toro:



En ese toro se le pidió la oreja. Como Belmonte estuvo mal, los gallistas sacaron la artillería:


En 1917, mata miuras en Córdoba, Valencia, Salamanca y Zaragoza. En Madrid, no:



En Sevilla, tampoco, ni en abril ni en san Miguel:



Aunque en septiembre sí estuvo su hermano con los miuras:



En 1918 son tres corridas, en 1919 dos y en su último año, una. ¿Qué hubiera pasado sin lo de Talavera si sigue diez años más de alternativa? ¿Lo mismo que con Marcial cuando hizo cruz y raya a los miuras por siempre jamás? 

La última que mató fue en la monumental de Sevilla el 23 de abril de 1920 junto a Belmonte, Varelito y Sánchez Mejías. Estuvo presente la reina Victoria Eugenia, quien también asistió a una jornada de acoso y derribo en El Cuarto de Miura junto a Gallito y otro invitado de lujo, Marconi. La corrida fue una más, poca cosa reseñable como no fuera el oficio de José con su primero, que le hizo sudar y tras cuya muerte saludó desde el tercio. Esto se comentó, para que vean que menudeaban las críticas al maestro:



Mató su primero de pinchazo, media atravesada y descabello. A su segundo, de pinchazo y estocada aplaudida. Blanquet le hizo un quite providencial. Belmonte, pitos en los dos. Mejías, sólo palmas en uno. El mejor fue el malogrado Varelito con sendas ovaciones. El pobre no sabía que moriría casi justo dos años después por culpa de la terrible cornada en el recto que le pegó 'Bombito' de Guadalest. 

Para Varelito echaron arena sobre los adoquines de su sevillana calle Gerona y que así no le molestasen los carros en su tremenda agonía. Lo visitó un día Granero, quien ignoraba que moriría seis días antes que él. Varelito fue un gran estoqueador, infinitamente mejor que Gallito, que Belmonte y que la mayoría de sus coetáneos. Cuando murió tenía veintisiete años:


Tuvo el mal fario de que la alternativa se la diera Joselito.
Fue con 'Flor de Jara', de García de la Lama

En esa misma casa donde murió, vivió después el sobrino de Gallito, Rafael Ortega Gómez Gallito, como el Divino Calvo pero cambiando de orden los apellidos. El dato nos lo aporta el bueno de Pepe Luis, auténtica enciclopedia ambulante (recuerden aquí). Fue otro polluelo del gallinero, como decía Meloja. Lalanda le dio la alternativa en Barcelona. Era sobrino por ser hijo de El Cuco y de la hermana de José, Gabriela.

Volvamos al maestro para terminar porque nos vamos de unas a otras. Se lo recibía de uñas cada vez más a menudo y se le afeaban sus vetos, sus tejemanejes fuera del ruedo o sus toros terciados. Vean:



Sea como fuere, ahí han quedado sus números: ochenta y siete toros de Miura más cinco novilladas en ocho años naturales. Sólo Guerrita le supera por poco aunque en porcentaje, gana Bombita. Pero en números globales Ruiz Miguel pasa la mano por la cara a todos, hasta a los más grandes (Lagartijo sigue en la incógnita, insistimos).

No obstante, hay un dato donde Gallito sí tiene el récord salvo que alguien nos rectifique: mató once miuras en diecinueve días de 1915. Fue entre el 29 de septiembre y el 17 de octubre: dos en Sevilla, dos en Granada, uno en Madrid (que tuvieron que ser dos por la pata rota) y los seis de Valencia. 

Sólo hemos encontrado algo parecido en Marcial Lalanda cuando mató siete en cinco días de julio de 1923. Fue a su pesar porque cinco de ellos tuvo que liquidarlos en Valencia por sendas cogidas de Maera y Olmos. Éste fue el parte de guerra:



Les pedimos disculpas porque la entrada ha quedado más larga de lo habitual pero estas divagaciones con el malogrado Gallito y los miuras nos han llevado más lejos de lo previsto. Esperemos que se hayan entretenido si es que han llegado hasta el final...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.