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lunes, 17 de septiembre de 2018

¿SE ESTÁ PINCHANDO A LOS TOROS O QUÉ?

Hemos repetido muchas veces en nuestro modesto blog que el mundo de los toros es donde más golfos hay por metro cuadrado. Sobre la humillación permanente a que se somete al toro tienen ustedes un cumplido comentario aquí

Queremos hablar en esta entrada sobre un fraude que está en boca de todos aunque nadie dice nada. Nosotros iremos con sumo cuidado al escribir pero cuando lleguen al final no nos podrán acusar de tirar la piedra y esconder la mano porque ni siquiera vamos a tirar la piedra.

El afeitado de toda la vida se está encontrando con su opuesto, que es sacar punta al pitón, una especie de 'afeitado al revés'. Eso es sólo para plazas de compromiso porque en todas las demás el afeitado sigue siendo el de toda la vida o incluso aún más burdo. No obstante, cuando hay que hacer la bolita en plazas de primera se esmeran bastante más.



Pues con lo de pinchar los toros asistimos también a lo contrario de lo que se hizo siempre. Lo que se pretendía antes era que el toro saliese atontado o sedado. Hoy se le pincha para que salga pujante y encastado pero es una casta de laboratorio, como el ciclista a quien han inyectado EPO u hormona del crecimiento.

Los más talluditos recordarán una corrida de Ramón Sánchez en san Isidro cuyos toros salieron al ruedo no al paso sino totalmente aplomados. Navalón fue quien sembró la duda sobre la adulteración de los mismos para quitarles nervio. Otras veces hemos visto corridas en que los toros no pueden evitar la diarrea y su comportamiento resulta raro. ¿Qué me dicen de los cuadris de julio en Valencia? En el desencajonamiento parecían lobos y en la corrida, corderos (excepto el último, que reaccionó con brío a las banderillas negras y nos deparó uno de los mejores momentos del año en su pelea con Varea, recuerden lo comentado aquí).


Foto: Mateo

Un comportamiento extraño pero 'por arriba' está llamando la atención a muchos profesionales. Son toros cuyas reacciones son raras por su excesivo temperamento. Uno de dentro nos lo decía: 'los que escribís de toros tenéis que denunciar esto igual que habláis tanto del afeitado'. Sí pero es que el afeitado salta a la vista mientras que la inyección, ¿cómo se demuestra? Sólo con un análisis de sangre.

Eso fue lo que pidió el apoderado de Pepe Moral, Julián Guerra, a la autoridad competente en la corrida de Partido de Resina de Villacarrillo. La cornada a Varela hizo que perdieran los nervios y se dirigieran a Algora de malos modos para acusarle de pinchar los toros (vayan al final de esta crónica donde lo cuenta el señor Cisneros, que estaba allí mismo, en el callejón).


FOTO: Pedro Ruiz

Sabemos de buena tinta que un ganadero pinchó un toro porque cojeaba días antes de embarcarlo. Con el pinchazo, no sólo no notó nadie la cojera sino que ese toro terminó siendo premiado con la vuelta al ruedo. No damos nombres porque hemos quedado en que ni siquiera vamos a tirar la piedra pero les hablamos de una corrida de hace unos años a la que asistimos nosotros.

En otra ocasión, nos enteramos de que un toro se había lidiado pinchado. Meses después estábamos en la puerta del hotel donde se hospedaba el torero que lo mató, conocidísimo de todos ustedes. Cuando salía, lo abordamos caminando junto a él. Íbamos los dos solos y el diálogo fue como sigue, empezamos nosotros:

- Enhorabuena por la estocada al toro de X en X porque fue la mejor de toda la feria.
- Muchas gracias, hombre
- ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Sí, claro
- (A bote pronto) ¿Es verdad que el toro de X que mataste en X estaba pinchado?
- (Se para y nos mira como si fuésemos una aparición) ¡Yo no he dicho eso!
- Ya, ya, eso te lo digo yo (insistimos en que nuestra información era privilegiada). ¿Es verdad o no?
- Yo no puedo decir que estaba pinchado...
- Pero ¿vosotros sabéis en el ruedo cuándo un toro está pinchado?
- ¡Hombre, por supuesto!

Y entonces nos habló de las miradas extrañas del toro, nos contó diferentes reacciones sorprendentes y, sobre todo, su sangre, que sale como coagulada, como si formase grumos. Que haya habido pinchazo sólo se puede saber analizando la sangre pero en las inyecciones van el producto euforizante y el enmascarador (como el probenecid de Delgado en el Tour de 1988). No obstante, hemos revisado fotos que guardamos de toros pinchados y les reconocemos que no sabemos distinguir su sangre de la de otros.



El único ganadero que ha dicho alguna cosa al respecto ha sido Moreno Silva, de Saltillo. Él reconoció que el mal comportamiento de la corrida de 'Cazarrata' se debió al mal efecto que les causaron unas vacunas. Los pinchó, según parece, para tranquilizarlos y que no se pegaran en el campo, lo contaba aquí. Observen que el veterinario aconsejó al ganadero poner esas inyecciones 'que las están poniendo en las ganaderías de la zona de Jerez...'



Alguno de ustedes pensará que con tanto borreguismo, está bien que algún ganadero pinche sus toros para echarles más pimienta. Pues no, eso no puede ser, es un fraude y una golfería. Imagine que usted es un ganadero honrado que escoge su mejor toro para una concurso. Tiene una buena actuación pero se ve superado por otro toro de comportamiento espectacular. Al ganadero triunfador le compran corridas para el año que viene y está en boca de todos. Los aficionados recordarán aquel toro durante mucho tiempo...y resulta que estaba pinchado. Si usted fuera el ganadero honrado, ¿qué haría usted en la próxima concurso?



Estamos ante un tema escabroso del que no se habla porque es casi imposible de demostrar. La cuadrilla de Moral perdió los papeles en Villacarrillo por la cornada a su compañero y el propio Moral no quiso ni ver al sexto en medio de una bonita bronca. Si no llega a haber cornada, seguramente se callan y a otra cosa. Nosotros vamos con pies de plomo al hablar del afeitado o sea que imagínense en esta cuestión tan espinosa y difícil de aclarar.

Parecemos taurinos por criticar a los ganaderos que excitan el temperamento de sus toros y hacen pasar muy mal rato a los toreros. Pero no somos dudosos porque tenemos enemistad declarada al taurinismo. Lo que ocurre es que intentamos ser ecuánimes y si se censura el afeitado deberemos censurar igualmente la droga que convierte el toro en más fiero ¿no creen? Si al toro se le diera más fiereza en el tentadero, no hay queja, así es como debería ser. Pero si se le da con productos químicos, nos parece un fraude tan de sinvergüenzas como el afeitado. ¡Y hay alguna ganadería donde afeitan y pinchan!

Disculpen el misterio que rodea toda esta entrada aunque, si se paran a pensar, hemos hablado incluso más de la cuenta. Lo que pasa es que nosotros no podemos ampararnos en el anonimato como pueden hacer ustedes en la sección de comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

NOVILLOS DE MONTEVIEJO EN VILLASECA DE LA SAGRA: SÓLO PARA TOREROS MACHOS

"Hicieron el paseíllo como jóvenes y se van de la plaza como hombres". La frase no es nuestra aunque nos gustaría. Es de César Jiménez comentando la corrida que vimos gracias a la televisión de Castilla-La Mancha. Los tres novilleros dieron la cara en todo momento, cosa nada fácil ante unos novillos de Monteviejo que vendieron carísimas sus vidas. Dos de ellos ya habían doblado y tiraron sendos gañafones a los puntilleros que hubieran sido como navajazos en sus piernas si los cogen.

No fueron esos animales posmodernos de los que los taurinos dicen que sueltan la cara o que descuelgan o que tienen ritmo y calidad y 'me permiten expresar lo que llevo dentro'. Todo eso es el opio con que nos quieren drogar esos taurinos. Fueron toros de verdad ante los que no cabía ni la posturita ni el destoreo. Todo lo que se hizo ante ellos tuvo mérito, se siguió la corrida con gran emoción y el aficionado de verdad debió de terminar tan contento como nosotros, sobre todo viendo que la cosa quedó en tablas porque, como decíamos, Fermín, Carballo y Girón estuvieron más que dignos.



Y toda la novillada en puntas. Como la del día anterior de Cebada Gago, cuyos ejemplares se merendaron a los tres novilleros (excepto el primer castaño, que juraríamos que fue lesionado en el caballo). Pueden ver esa novillada entera aquí. La diferencia fue que los cebaditas sólo acudieron seis veces para sufrir seis monopuyazos españoles y los patasblancas fueron doce veces al peto donde se llevaron no menos de ocho monopuyazos tan españoles como los del día anterior. La novillada de Victorino cobró más que la mayoría de corridas del pasado san Isidro.

No sabemos si lo del monopuyazo depende sólo del diestro, que obliga al presidente a cambiar cuando lo solicita. Ambas novilladas las presidió Pedro López, a quien conocemos y les aseguramos que es tan partidario de la suerte de varas como nosotros o más. ¿Por qué no se avisó a los novilleros de los cebadas de que dosificasen el castigo diciéndoles no se cambiaría de tercio con el monopuyazo?



Ya saben que Victorino está haciendo el alquimismo de intentar aunar las dos ramas de Vega-Villar: los cobaledas que compró a Barcial y los Encinas de la familia Galache, que ha aumentado hace unas semanas con lo comprado a Caridad (por cierto, debe rectificar en su web la noticia donde dice 'encaste Monteviejo' porque lo correcto para lo de Mari Cari es Encinas o, a lo sumo, Galache). No es el primero que intentó volver al origen sino el segundo después de don Alicio Tabernero de Villanueva de Cañedo (recuerden esta entrada). Aquello no prosperó y hace años que terminó en el matadero (recuerden también ésta). Antes del sacrificio se lo ofrecieron a Victorino pero no lo quiso.

Vayan al primer capítulo de nuestro serial sobre los patablancas pulsando aquí y en los comentarios hablábamos de ese alquimismo. Porque ¿quién se atreve a distinguir qué novillos en Villaseca eran de Cobaleda, de Encinas o ya mezclados? Nosotros, no. El único que lo sabe es Victorino.

Los novillos que envió fueron éstos. El primero era negro, bragado, meano, axiblanco, estrellado y calzado de atrás. Fue el único que sólo acudió una vez al caballo y lo hizo sin entrega y saliendo suelto:



El segundo fue el ya célebre 'Cachalote', negro mate, ojalado, calzado de atrás, rabicano, lucero, axiblanco, bragado y meano. No exageramos si les decimos que hoy en día NO HAY NINGÚN TORERO que pueda con este toro tal como llegó a la muleta. Y Carballo consiguió que la cosa terminara en unas muy honrosas tablas. Nunca olvidará a este animal: 



El tercero fue negro meano y ligeramente cornigacho, bizco del izquierdo:



El cuarto tenía un gran trapío, era un toro. La pinta es cárdeno berrendo remendado, calcetero, lucero, rebarbo, ojalado, caribello y calzón:



El quinto era negro berrendo, lucero, calcetero y rebarbo. De cara, astifino, corniapretado y bizco del izquierdo:



Y el sexto era berrendo en negro, lucero, calcetero, rebarbo y cinchado. Dio un espectáculo en varas acudiendo tres veces, la última desde la otra punta de la plaza, cosa que debemos agradecer a Aquilino. Pulsen aquí para ver cómo se arrancó en la tercera entrada y aquí desde otro ángulo. Si quieren ver el tercio de varas completo, pulsen aquí a partir del 1:52'46''.


Si en lugar de pegarle a lo bestia en el primer encuentro se le dosifica el castigo, este novillo es capaz de ir al peto al galope cinco o seis veces, hubiéramos apostado mucho dinero por él:





Aquilino Girón no sólo lo lució en el caballo (con el baldón de ese primer puyazo asesino) sino que lo honró con esta estocada sensacional, sin tapar la cara del toro, arrancando a cámara lenta y enterrando la espada hasta los gavilanes en todo lo alto (mejor que la alabada de Christian Escribano en Madrid donde perdió la muleta, cosa que muchos críticos han pasado por alto). 



Quizás el novillo de más trapío fue el que no se pudo lidiar por haberse lesionado en el encierro, llevaba el número 25 y es el que abría estas líneas:



Vamos con los novilleros, que solventaron muy dignamente una papeleta que a más de uno y más de dos habría dejado con el trasero al aire. Y nos referimos a matadores de alternativa, no a novilleros. Suscribimos totalmente la frase de César Jiménez a la muerte del sexto: "la mayoría del escalafón no hubiera estado a la altura con estos toros, y me refiero a toreros, no a novilleros".




ALEJANDRO FERMÍN. De Cabezuela del Valle, Cáceres, 24 años. Dio una vuelta al ruedo en Madrid en la primera novillada nocturna de la temporada.

Su primero humillaba sin problemas y quería coger la muleta pero creemos que Fermín cometió el error de dejar respirar demasiado al novillo. A esto no hay que dejarle que piense porque es peor. Ahí lo ven:


FOTO: Julián López

El novillo no se sentía toreado y lo desarmó. Además, el diestro lo trató como a uno de Domecq y eso en este encaste es otro error. Cedemos la palabra a Victorino para que nos explique cómo torear un Vega-Villar:

“En primer lugar la colocación: con estos toros, el torero no debe estar totalmente cruzado, sino quedarse justo en el primer pitón, ya que dada la poca flexibilidad de este encaste, se vería arrollado por el animal. Y en otro aspecto, los toques: éstos deberán ser siempre dos y fuertes, uno para citar y otro a la hora de embarcar al toro en la muleta. Además, el engaño deberá presentarse muy planchado y sin dejar el más mínimo hueco ¡no se puede torear un patasblancas como a uno de encaste Parladé!”



Además, estos toros no duran tanto como lo que estamos acostumbrados de Domecq: se van quedando debajo y aprenden el doble de rápido. Lo experimentó Fermín a partir de la quinta tanda.


FOTO: Julián López

Estocada traserísima tapando la cara y tirando la muleta cuando el toro se fue a por él ignorando los engaños, otro ejemplo de que no se andaban con tonterías.

Su segundo era un toro, ya lo hemos dicho: 



Nacido en diciembre de 2014, tomó un primer puyazo de bravo donde le pegaron hasta en el paladar mientras Fermín se hacía el autista. Fue Curro Robles quien tuvo que ir a sacar al animal antes de que lo mataran en el peto. 



En la segunda vara lo puso de largo pero escarbó y se fue. Lo volvió a colocar y entonces se arrancó como un tren, tremendo. Recibió otra paliza con la puya, ¡qué pena no dosificar el castigo y haberlo puesto tres veces!

Tras esa buena pelea, va y se duele en banderillas. Embestía rebrincado pero con el morro por la arena cuando se centraba.


FOTO: mundotoro.com

En el haber de Fermín, que remató bien más de un pase. En el debe, que presentó la muleta retrasada, cosa que no te puedes permitir con toros listos como éstos. Dos detalles más: sufrió otro desarme y en un desplante rodilla en tierra, el toro le amagó con arrancarse y le quitó las ganas de presumir.


FOTO: Julián López

Casi entera desprendida tapando la cara y 'Cachitas', recordando su pelea en varas, murió en los medios como los toros bravos.

JUAN CARLOS CARBALLO. Cacereño de Valencia de Alcántara, 22 años. Cortó una oreja este año en Parentis a uno de Couto de Fornilhos. Le esperaba en los corrales ese 'Cachalote', número 32. 



Lo enceló muy bien con el capote ante la mirada de Cruz y Esaú, quien se casa dentro de poco con una manchega:


FOTO: mundotoro.com

Se encontró de picador al hombre que lo cogió en brazos cuando era un recién nacido. Pues ese hombre, Félix Majada, le metió un puyazo asesino en el lomo tras rectificar, porque se le había ido la puya a la grupa. Paliza inmisericorde que fue el preludio de la segunda. Criticábamos su actuación en Céret aquí y decíamos que a ver si picaba igual de mal a sus toros. Pues la respuesta es que sí. No descarten que una parte del mal comportamiento posterior del toro tuviera que ver con esos puyazos desalmados que le dejaron no menos de cuatro agujeros diferentes: en el lomo, trasero, contrario y caído, ¿quién da más?

Pero es que el segundo tercio fue un herradero, con capotazos excesivos y banderilleros clavando de una en una en un clima de pánico que nos parecia exagerado desde fuera. Entre los dos tercios convirtieron un toro que no era tonto en el más listo de la clase y dejaron el regalito al bueno de Carballo.

Como novillero, lógicamente está aprendiendo a dividir con decimales. Pero es que delante le esperaba uno que había dado clases de repaso a Pitágoras:



Se fue hacia él el extremeño con ganas de plantar cara, a base de valor y, sobre todo, de piernas para poder zafarse del novillo. Tragó saliva por litros pero no estaba dispuesto a perder la partida, una partida que el 90% no la hubiesen querido ni jugar.



Se revolvía por ambos pitones como un gato montés y los reflejos y la buena forma física de Carballo hicieron que no lamentáramos una desgracia mientras el diestro porfiaba por dominar a un toro que era fiero como el que más:


FOTO: Víctor Luengo

Seguíamos la faena conteniendo la respiración. Ha sido uno de los momentos más intensos de toda la temporada. Ahí es cuando los comentaristas televisivos tienen que lanzar las campanas al vuelo y hacer que el público (no el aficionado) disfrute con lo que está viendo y lo valore como se merece. Pues no, el comentarista nos ilustró con esta perla: "es que si el toro no pasa, no se puede hacer el toreo" ¡Anda!, y eso ¿desde cuándo? Pero es que César Jiménez se sumó con esta lindeza: "esto no es agradable de ver aunque haya aficionados que no lo vean así"



Pues no estamos nada de acuerdo, maestro. Lo que no es agradable de ver es el ballet habitual con la babosa bobalicona ante la cual se hacen posturitas aprovechando su viaje soso y previsible. En lo de Carballo hubo más verdad que en todas las salidas a hombros de nuestras queridas figuras esta temporada. Ya está, ya lo hemos dicho y no nos echamos atrás.



Pinchazo y casi entera atravesada y contraria que ni se nos ocurre criticar porque a muchos ese toro se les va vivo al corral. Si llegamos a estar presentes, aplaudimos a Carballo a rabiar y le hubiéramos dado cuatro palmas al toro por la emoción que nos hizo vivir. ¡Bravo, Juan Carlos! Pulsen aquí y vayan al minuto 32 para ver la faena.


FOTO: Julián López

¿Fue 'Cachalote' un 'Cazarrata'? Para nosotros, no. El de Saltillo primero te hace dudar de si está toreado y segundo, te dan ganas de mandar al matadero la ganadería. Lo del de Victorino fue diferente. Vean ustedes la corrida y ya nos dirán. A los más veteranos, les recordará a aquellos toros de Luciano Cobaleda de que hablábamos en esta entrada. Pueden pulsar aquí para ver la corrida completa

Su segundo fue picado trasero y barrenando en las dos entradas. Por lo menos el diestro pidió ostensiblemente que parase la carnicería. Aquilino se plantó en los medios con intención de hacer un quite por saltilleras como si fuese un domecq de los colaboradores. Craso error: cuando tenía el capote a la espalda, el toro se arrancó y podía escoger entre la capa o el cuerpo del torero. Lógicamente optó por el cuerpo, lo arrolló y  lo derribó dejándolo aturdido:


FOTO: Julián López

Cuando estaba en el suelo, la sombra de Víctor Barrio planeó por toda La Mancha:

FOTO: Julián López

Tuvo el 'honor' de que lo llevaran a la enfermeria tres maestros: Fernando Cruz, Esaú y Curro Robles. Quizá por eso el milagro se produjo y salió de ella sólo con las contusiones de rigor. 



El toro era fijo y el más noble de la corrida pero no tenía casta aunque la foto engaña: 


FOTO: mundotoro.com

No obstante, Carballo le arrancó cuatro naturales de categoría, lo cual nos hace pensar que en este chaval no sólo hay valor y ganas sino también buen gusto.


FOTO: mundotoro.com

En la suerte suprema, el toro cambió. Se le había olvidado la nobleza y se iba al bulto de manera escandalosa. Cuatro pinchazos hondos y casi entera atravesada pasando un momento bastante delicado. El cacereño nos dejó una muy grata impresión. Nos sumamos virtualmente a la Asociación Taurina Juan Carlos Carballo que tiene como lema el mismo de Anfil Road: 'nunca caminarás solo'.


FOTO: Julián López

AQUILINO GIRÓN. Granadino de Baza, 24 años, de la escuela de El Juli. Recuerden que lo vimos en Céret este año donde cortó una oreja (pulsen aquí).

Su primero no se libró de una infamante carioca en el lomo por culpa del recuerdo que había dejado 'Cachalote'. Ustedes se han preguntado muchas veces qué haría Roca Rey con otro encaste que no fuese el suyo habitual. Pues es probable que le pasara lo mismo que a Aquilino si se enfrentase con uno de éstos. En lugar de centrar al toro castigándolo de inicio por abajo, se puso a quince metros para citarlo por estatuarios, lo mismo que hacen Roca, Castella o Tomás. Lógicamente el toro se le coló dos veces y casi se lo lleva por delante, exactamente lo mismo que hubiera hecho con cualquier otro de los citados si le vienen con milongas.

Girón se puso de perfil más de lo reglamentario. Una cosa es ponerse un poco al hilo del pitón, como decía antes el ganadero y otra exagerar la nota porque ahí entras en el destoreo, vean:


FOTO: mundotoro.com

Que conste que fue la única vez que lo hizo porque ya ven que los novillos 'no iban y venían' como sucede tantas tardes. Se le volvió a colar tres o cuatro veces más porque estamos seguros de que el animal no veía bien por el ojo izquierdo. Siempre se coló por ese lado pero es que luego pasaba el pitón rozando la tibia del diestro sin que el toro hiciera por él, una cosa sorprendente.


FOTO: mundotoro.com

Aquilino se metió en tablas a favor de la querencia del novillo arriesgando más de lo que merecía su poca raza. Tres pinchazos arriba tapando la cara y el toro que se echa. Pero el de Baza, en un gesto que le honra, lo levantó y entró de nuevo dejando una tendida trasera y desprendida en la puerta de chiqueros.

Volvió al ruedo de la enfermería para matar el sexto, otro de buen trapío y de espectacular comportamiento en varas como ya dijimos:



Girón hizo esta vez un inicio de faena más lógico, por abajo en la raya. El toro era noble pero no tonto y esta vez Aquilino sí se cruzó. Pero el tal 'Cacharrero' acusó la paliza que le dieron en el caballo. Ojo, no las tres entradas sino la saña con que le pegaron sobre todo en la primera.


FOTO: mundotoro.com

'El Ecijano' se puso pesadísimo desde el burladero. Le insistía en que lo abriera porque se iba quedando cada vez más corto. Aquilino porfió con valentía y con afición, ha sido la vez que mejor lo hemos visto. 



Pero faltaba la guinda, una estocada espléndida sin perder ni tirar la muleta y sin aliviarse lo más mínimo. Sólo por ella y por su buena disposición en el primer tercio mereció la oreja. Ahí la tienen de nuevo:




Se puso así  broche de oro a una corrida interesantísima, para aficionados, con variedad en el comportamiento de los toros. Tuvieron destellos de bravura, mansedumbre, peligro, nobleza, casta y falta de casta. Por cierto, ¿qué hubiera pasado si no corren el encierro con el desgaste que les supuso? Muchas cosas que comentar, como ven, pero, por encima de todo, la hombría, las ganas y el valor de tres chavales que se jugaron abiertamente la vida por sus deseos de agradar y de honrar su profesión.


FOTO: mundotoro.com

La corrida nos reconcilió con lo que tiene que ser este espectáculo, fiesta, rito o lo que ustedes quieran. Es lo más serio del mundo cuando hay seriedad en todos sus integrantes. Absolutamente ningún espectador tuvo la sensación de que lo que hacían los diestros en el ruedo pudieran hacerlo ellos. Totalmente al contrario de la sensación que nos asalta tantas tardes de terneras insulsas y poses acarameladas. Aquí fue al revés: todo el mundo estaba pensando 'menos mal que no soy torero, menudo trago están pasando estos chavales, ¡qué mérito tienen!'



En los tiempos que corren de buenismo, de paños calientes, de molicie y de ganas de pasarlo bien por encima de todo, ver a estos tres muchachos jugarse la vida con valentía y con pundonor ha sido una bocanada de aire fresco en el mundo del toro. Ese aire no lo pueden viciar los taurinos porque cuando hay un toro de verdad frente a un torero de verdad, el taurinismo, con sus golferías y todos los que las amparan desde los medios de comunicación, tienen que retirarse con el rabo entre las piernas.

Los comentaristas televisivos reiteraban lo mismo que con la anterior novillada de Cebada Gago, que el resultado artístico no era el deseado. Lean con atención lo que decía José Sánchez Gómez, un aficionado salmantino en 1928:



Alejandro Fermín, Juan Carlos Carballo y Aquilino Girón nos ofrecieron gallardía, emoción, riesgo, hombría y guapeza. Cada uno ve los toros a su manera pero nosotros cambiamos el supuesto arte, que muchas veces es de cartón piedra, por esas cinco cualidades que brillaron en esta novillada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.