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jueves, 13 de mayo de 2021

ADIÓS A UN BUEN PICADOR, DE LOS POCOS...

De los pocos que hemos visto llevar con honor la chaquetilla de oro. Tenía menos fama que otros pero era uno que no hacía derivar el nombre de su oficio de la palabra picadillo. Era David Mejía, El Marqués:



No se asusten porque no ha sucedido una desgracia irreparable sino un lamentable accidente que le va a impedir seguir ejerciendo su profesión con la brillantez acostumbrada. Miren que es raro hablar de un picador brillante en la tauromaquia no sólo actual sino de todos los tiempos.

Natural de Guadalajara, llevaba 14 años picando. Anduvo con Sánchez-Vara, Esaú, Serafín Marín, Casquinha... Pueden suponer que no solía picar peritas en dulce. Para este año tenía apalabradas doce corridas que ya no podrán ser.



Lo descubrimos en Tafalla hace tres años. Parecía un milagro: un picador que clavaba en el sitio y no barrenaba. Estábamos soñando despiertos:


FOTO: Alberto Gandela

Observen dónde tenía la sangre este Hocicón de Prieto de la Cal después de pasar por sus manos. Donde tiene que ser, ¡en el morrillo!



Como no lo conocíamos y estábamos en barrera, lo llamamos para mantener con él este diálogo:

- Le felicito porque ha picado muy bien, seguramente usted es el único picador de España que no pica trasero.
- Muchas gracias pero es que también influye la suerte
- ¿Suerte? Oiga, en confianza, a ustedes son los toreros quienes les ordenan picar trasero para hacer más daño al toro, ¿no?
- No, no, lo que pasa es que a veces no picas donde quieres. Pero ya te digo que no nos ordenan eso. Si picamos trasero ¡es porque somos así de malos!

Su actuación no pasó desapercibida para los buenos aficionados del Club Taurino Tafallés. Gracias a la información que leyeron en nuestro modesto blog tuvieron a bien concederle un premio extraordinario:



Repitió al año siguiente en las corridas de Prieto de la Cal y Saltillo. El propio ganadero de los veraguas quedó encantado con su actuación y  ya saben que es un hombre que no regala los elogios.

En aquella segunda ocasión sostuvimos con él este simpático diálogo. Empezábamos nosotros intentando resultar graciosos:

- Oiga, al final el año pasado le dieron un premio gracias a que en el blog anoté su nombre y destaqué su actuación. Si no, se va de vacío...

- Hombre, también puse yo de mi parte picando bien, ¿eh? Digamos que el premio fue al cincuenta por ciento...


En el tendido, a la derecha subiéndose las gafas, el socio del Club Taurino que le dio el premio

Lo volvimos a ver en Arnedo con la novillada de los resinas. Equivocaron su nombre en el programa de mano poniendo David Marqués. Ahí lo tienen dando el pecho del caballo:



El accidente que sufrió fue en una corrida que ustedes recordarán, la primera después del confinamiento de 2020. Era durante aquella cursilada que el Gobierno denominó 'nueva normalidad':



El culpable fue este castaño de 526 kilos, cinqueño, segundo de la tarde, de nombre Paticorto III:



Veamos la secuencia de imágenes cuyo autor lamentamos desconocer. Mejía se agarra bien:



'El matador me dijo que nada más llegar le levantara el palo. Le metí las cuerdas y cuando le levanté...'

Pues justo en ese instante el toro metió los riñones con fe:



Paticorto III romanea a placer:



Gira el caballo y lo derriba:



'Me enterró... pero si no le levanto el palo seguro que no me tira... y encima caí desde la altura que cogí cuando romaneó'

Nuestro protagonista se retirará con un fuerte dolor en la cadera:



El batacazo lo dejó tocado en el costado derecho. En lugar de guardar reposo fue a picar a puerta cerrada en la finca El Patriarca, cerca de Estremera. Allí, nada más chocar con uno de los toros notó que algo se terminaba de romper. La historia se zanjó con tres fracturas en la pelvis y el cocsis. Durante la operación le tocaron un nervio y ha perdido la sensibilidad en la pierna derecha:

'Me han prohibido rotundamente no sólo picar sino volver a subirme a un caballo. Me han j... porque si al menos pudiera mantener el gusanillo de montar... pero ni eso...'

Tiene a la venta todo el material propio de su oficio que desafortunadamente no podrá volver a utilizar. Hablamos de las patas, las puyas, el castoreño, las chaquetillas... Una es tan bonita como ésta:



Si algún lector tiene interés, nos escribe al correo que figura debajo de estas líneas y lo pondremos en contacto con él.

Recuerden pulsando aquí que cuando queríamos organizar nuestra corrida clandestina, en el cartel anunciábamos en lugar preferente a los picadores. Estaba claro que contábamos con él, vean:



No lo volveremos a ver vestido de oro. Nunca más repetirá este gesto:



Pero esperamos que se deje caer por Tafalla cualquier día de corrida. Por supuesto que antes del festejo estará invitado a comer. Le garantizamos que haremos las gestiones pertinentes para que tenga un lugar de privilegio a la hora de compartir vajilla y mantel con algunos de los aficionados más cabales del hemisferio norte.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




lunes, 10 de mayo de 2021

ARAÚZ EN CIFUENTES: OREJAS SIN FRONTERAS

Un buen amigo del blog nos decía que dudaba entre ver la corrida de Leganés o la de Cifuentes. Como nuestra política siempre ha sido mirar únicamente la ganadería anunciada, optamos claramente por Araúz de Robles en lugar de Cuvillo. 

Esto de Araúz ya saben que es casi un encaste propio aunque últimamente viene aderezado con sangre un tanto dulcificada. A pesar de ello, la corrida tuvo cierto interés porque nos salimos del previsible y plúmbeo carril de la mona bobalicona. 

Estuvieron muy aceptablemente presentados excepto el cuarto. Su comportamiento fue variado destacando el problemático segundo por el interés de su juego. César Jiménez dijo que era 'un toro no para torear sino para lidiar'Esa expresión no la hubieran entendido ni Lagartijo ni Gallito. Habría mucho que discutir sobre qué es en el fondo torear, a ver si va a ser sólo estar bonito. 


 

La nota desagradable la dio el presidente regalando orejas sin criterio alguno y convirtiendo el festejo en una charcutería. Flaco favor hace tanto a los diestros como a la propia fiesta un hombre que se dedica a echar los pañuelos al viento de manera ridícula.

Nos conformábamos con ver toros que no fueran formales y que tuvieran algunas ideas. Con pensar al final que no habíamos perdido el tiempo, nos damos con un canto en los dientes. Destaquemos la buena voluntad de los toreros, que decidieron hacer el paseíllo a pesar del piso embarrado y del viento.



EL HOMBRE QUE MATÓ A CAZARRATA. Ya hemos dicho por aquí que así es como debería anunciarse Sánchez-Vara. Su primero era negro lombardo, aleonado, astigordo y corniapretado. Recibió un indignante puyazo en el espinazo. El toro tenía morrillo y culata, vean:



El maestro banderilleó vulgarmente pero el toro galopaba esperanzadoramente. Resultó que Pinceladas embistió queriendo coger la muleta aunque sin ser nada del otro mundo. Bueno, por lo menos no era la ternerita que va y viene y con eso ya nos damos por mínimamente satisfechos en los tiempos que corren. Sánchez-Vara estuvo muy correcto, sin hacer trampas y con oficio.

Lo mató de esta entera baja sin puntilla. El toro demostró en el embroque que tonto no era porque le puso los pitones en el pecho.



Dos orejas que no venían a cuento para dar inicio al festival de despojos del enloquecido presidente.

Su segundo también era enmorrillado. De carita, cornidelantero pero con poca leña y un pitón izquierdo aplatanado que no era de recibo. 



Sánchez Vara lo recibió con dos largas de rodillas en tablas. El maestro vio igual que nosotros que el toro venía picado del campo y por eso pidió el picotazo al picador. El problema fue que éste no se atrevió a levantar la vara mientras un monosabio se pasaba de listo por detrás azuzando al caballo. Así estuvo toda la tarde. 

Tres pares del maestro a toro muy pasado sin que en televisión ejercieran la labor didáctica de denunciarlo. Inicio de rodillas con posterior remate de trinchera que envío al animal al suelo. El torito era noble, repetidor y tenía la misma maldad que Blancanieves. Esto, para el hombre que mató a Cazarrata, era jarabe de frambuesa. Llegó incluso a ponerse pesado. 



Otra estocada baja sin puntilla pero perdiendo la muleta por culpa suya. No la lío bien y el toro se la pisó como se ve en la imagen:



Ya pueden suponer que el presidente le dio dos trofeos más, llevamos cuatro.

ANDRÉS PALACIOS. Su primero era feo por cariavacado y mal encornado. Se llamaba Mensajero. Peleó bien en el único puyazo y cobró bastante duro. Ahí tienen al monosabio incordiando antirreglamentariamente, toda la tarde igual. El presidente no dijo ni mu porque lo que le gustaba era regalar orejas, no cumplir el reglamento:



Era un animal díscolo que obedecía a regañadientes. Tuvo mérito Palacios al mantenerse muy dignamente ante un toro que no regalaba nada. Se revolvía como los victorinos del abuelo. Fue entonces cuando César Jiménez dijo aquello de que era un toro no para torearlo sino para lidiarlo. Media muy atravesada tapando la cara y entera trasera. Oreja que no nos molesta.

El quinto era negro mulato y meano. Tenía trapío y ello sin exageraciones de cara, ni falta que hace:



Lo picó Iván García a quién rompió la vara en el topetazo. 




En la subsiguiente entrada se vengó perpetrando una asquerosa carioca. También echamos de menos entonces la labor didáctica de los comentaristas censurando el vil atropello. Se limitaron a decir que era un generoso puyazo. Dijeron generoso en lugar de vergonzoso por muy manchego que sea el picador. Están siempre tapando todas las perrerías, confabulados para hacer creer al espectador que vive en el mejor de los mundos. 

En banderillas no lo quisieron ni ver. El toro exhibía cierta castita a pesar del repugnante monopuyazo recibido. Nos dio la impresión de que Andrés Palacios no estuvo del todo a gusto, no terminaba de confiarse, observen:



El toro estaba loco por irse a tablas y allí, cuando ya iba con el depósito en reserva, Palacios se aprovechó y se estiró al natural. Comparen la imagen anterior con ésta:



El de Araúz acabó sus días tras media tendida y atravesada sin jugar bien la mano izquierda para descubrir la muerte. Mientras maneje así esa mano izquierda no va a matar nunca bien por mucho que entrene. Ah, y muy mal el diestro al marcharse del toro antes de que muriese, una falta de respeto total. Dos orejas demenciales de parte del presidente. Que no pare la música, llevamos siete. 

MIGUEL TENDERO. Su primero fue Carioca, asaltillado de lámina aunque no de cara por cornigacho:



El toro no peleó en el caballo, cosa que nos pareció muy bien porque fue una digna respuesta a la lanzada que recibió. Muy bien tanto El Ruso en la brega como Gómez Carpio en el par que puso. 

El toro quería pero no podía quizá por una lesión en la mano izquierda.  Puede ser que por ese motivo cabecease más de la cuenta pero la metía con bondad. Para los comentaristas tuvo 'mucha clase, mucho ritmo y mucha calidad', o sea, mucho aburrimiento. La imagen engaña un poco porque es de la primera tanda:



Duró tres porque se rajó escandalosamente. Tendero nos da la impresión de estar con mucho sitio y con ganas de salir adelante. No tendremos ningún inconveniente en seguir viéndole. Pinchazo correcto y entera perpendicular, desprendida y pasada que basta. Oreja de rebajas, la octava.

El último fue este colorado ojo de perdiz, listón y albardado:



Apretó a Tendero con el capote, cosa rarísima de ver hoy en día cuando los toros llegan tan formales del campo. Hizo una pelea muy vulgar en el caballo. 

Excelente inicio de faena por bajo como si estuviese toreando cada semana. Después anduvo con mucha soltura y facilidad sin dejarse influir por el aire, señal de la confianza que tiene. 



El toro era de los que podían subirse a las barbas si no ven quién manda. Pinchazo al encuentro, media sin soltar y casi entera trasera, caída y atravesada más descabello. Echó la culpa a la lesión que arrastra en la mano derecha. No dio crédito cuando vio que el turista del palco enseñaba un pañuelo. Diez orejas, menuda chirigota.

El padre de los Araúz dice que su ideal es criar un toro 'que no vaya de un lado para otro sin ton ni son y sin personalidad'. Su hijo homónimo quiere 'que no aburra ni tenga esa nobleza aborregada'.



Hombre, aburrir, no nos aburrimos del todo en Cifuentes, podría haber sido mucho peor. Un poco más de poder a sus toros sí que les pediríamos. Nos consta que en su finca se sigue tentando otorgando importancia al caballo aunque si después saldamos las corridas con monopuyazos, no vamos a ningún sitio. 

No obstante, mejor que no vayan presumiendo por ahí de que se cortaron diez orejas a su corrida porque eso entra dentro de la locura de un presidente que confundió la seriedad del palco con una tómbola de pueblo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.




miércoles, 5 de mayo de 2021

EL CATAFRACTO DE MORANTE

Los catafractos eran aquellos caballos acorazados que inventaron los partos hace más de 2000 años. El romano Craso, que tenía más dinero que Simón Casas y los Matilla juntos, perdió la vida frente a ellos al mando de sus legiones.

Bueno, de hecho fue muerto tras la derrota cuando negociaba un armisticio con el gran visir del rey parto. Los romanos se habían encontrado con una muralla de hierro formada por aquellos catafractos detrás de los cuales los arqueros partos disparaban nubes de flechas. De sus seis mil quinientos legionarios perecieron más de seis mil. Precisamente Julio César quería organizar una expedición de venganza cuando fue asesinado.

Al estar fuera de las redes, no habíamos tenido ocasión de ver esta bonita fotografía del señor Lozano en su página de Instagram. Nos la ha remitido un buen amigo del blog. El maestro se ha subido a ese descomunal caballazo no sabemos si para colaborar picando en el tentadero o simplemente para otear el horizonte:



Convendrán ustedes con nosotros en que el animal da miedo. Si a nosotros nos espanta, ¿qué debe de pensar la pobre vaca a la que ponen en suerte ante semejante monstruo? Recuerden esta entrada donde Ruiz Miguel decía que no necesariamente la vaca que se arrancaba de más lejos era más brava. Cañaílla sostenía esto respecto a la tienta de machos:

'De largo, a esas edades tan tempranas y con el peso que tienen, todos van al caballo. Pero conforme les acortas la distancia, ellos van viendo el caballo más cerca y lo perciben como una mole. Entonces sólo los más bravos se atreven a repetir a pesar de que ya se han dado cuenta anteriormente de que no pueden derribarlo y de que encima les están clavando la puya'

Y recordaba acto seguido lo que vio en la finca de Murteira:

'Yo he visto en la finca de Murteira a becerras que de lejos se arrancaban al caballo sin dudar y, al ponerlas cortas, se daban la vuelta y salían huyendo'

¿Qué harían ustedes si los colocan en suerte frente a este catafracto bizantino? Embestir contra eso es ir al suicidio. Ruiz Miguel puede llevar razón en que, si lo ves de lejos, todavía, pero como te pongan a cinco metros, la reacción es salir huyendo.



La visión de esa imagen casi de pesadilla nos ha traído el recuerdo de una corrida de Cebada Gago en Bilbao. Fue en agosto de 1999 y los picadores se quedaron bien a gusto haciéndola picadillo. Sucedió con la inevitable anuencia de sus jefes: Manuel Caballero, El Tato y Pepín Liria. Aquí ven a Pepín tomando el olivo ese día:



¿Se han fijado en la cara del toro? ¿Pasaría el fielato actual de Bilbao o Madrid? A lo que íbamos: Joaquín Vidal censuró agriamente la caballería en una crónica que tituló 'Esa acorazada sangrienta':





Se lamentaba el crítico más adelante de la ridiculez de abroncar al picador que pisa la línea mientras puede perpetrar a placer una carioca trasera y asesina entre el silencio pipero del personal.

Ya que estamos, al buscar la crónica de aquel día hemos topado con un escándalo que aconteció en Las Ventas por culpa del que entonces era el contratista de la cuadra de caballos, Pimpi padre. Eran los años de Jardón en la empresa. 

En una corrida mala de Pepe Luis Vázquez, uno de sus toros zarandeó el caballó, lo derribó y, no contento con ello, se ensañó hasta el punto de que lo despanzurró. Algunos metros de intestinos llegaron a quedar al descubierto. En aquella tesitura, Pimpi padre, que ejercía también de monosabio, obligó al picador a volver a subirse y a pegar otra vara. El escándalo fue monumental y lo que tuvo que escucharse el contratista no es para descrito. Además echó cara al asunto ignorando la trifulca contra él, lean:


Ya saben que Vidal titulaba siempre con tres o cuatro palabras. Ese día hizo una excepción cuando puso: 'La afición está harta de aguantar a El Pimpi'. Aquí la tienen completa.

Volviendo a la foto que nos ocupa, ¿qué notas sacaría el ganadero en ese tentadero donde Morante ejercía de jinete? ¿Cómo se comportaron las vacas cuando las pusieron ante esa espantosa visión? ¿Qué hubiesen dicho si pudieran hablar?

En caso de que viviera todavía el almirante Toyoda, miraría con admiración la foto pensando que ojalá hubiera tenido en Okinawa un acorazado como el que monta Morante en lugar de las 65.000 toneladas del Yamato que, al final, quedaron tristemente embarrancadas. Quizás habría cambiado el signo de la guerra...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






domingo, 2 de mayo de 2021

LA QUINTA: NOVILLADA SIN CABALLOS EN ESQUIVIAS

Con los números en la mano, novillada triunfal: orejas a porrillo, vuelta al ruedo a una de las reses, comentaristas televisivos encantados de la vida, público feliz, presidente dadivoso y mayoral satisfecho. Ya pueden suponer que nosotros nos mantenemos al margen de toda esta euforia y, como siempre, lo intentaremos razonar.

La clave de nuestra discrepancia se resume en lo que dijo César Jiménez en un momento de la retransmisión:

'A mí me gusta ver torear bien y que el toro embista bien pero si no puede ser, al menos que haya emoción'



Pues a nosotros nos gusta por encima de todo que haya emoción. Si después se torea bien, la miel en la sopa. Pero eso de torear bien... ¿qué es torear bien? ¿Lo que vemos hoy en día cuando triunfan nuestras queridas figuras? ¿Seguro que eso es torear bien?

La emoción la puso el primero de la tarde, el que ven en la imagen anterior. Fue el único que hizo honor al conde de Santa Coloma de Queralt. Demostró poder, casta, ideas, pimienta y fuerza. Los otros cinco no tuvieron nada de todo esto. Ese es nuestro resumen y he ahí la razón de nuestra disconformidad con el triunfalismo imperante.

RAÚL PUEBLA. Su primer novillo hubiera dejado con el trasero al aire a la mayoría de toreros del escalafón incluidas algunas figuras.



Es este animal que hemos alabado, el único entrepelado del lote. Se llamaba Cocherito:



Sufrió una lidia muy deficiente. Daniel Pérez le hizo un quite como si estuviera ante un torillo de Domecq al uso. Lógicamente el de La Quinta se sintió ofendido, le comió el terreno y acabó desairándolo. El novillo era un felino que además de mirar se revolvía y pegaba la tarascada. 



A Puebla le faltó mano firme igual que le habría faltado a muchos toreros de alternativa. Pero se mantuvo tranquilo y con agilidad y fortaleza de piernas, que no es poco estando ahí delante. Pinchazo entrando con lentitud y estocada caída. El novillo tuvo una bella muerte en los medios:



Su segundo se llamaba Bombero. Resultó ser un animalico noble y repetidor, más por el derecho que por el izquierdo. Puebla nos da la impresión de tener buen concepto, se le nota en las ganas de rematar bien los pases. Además llamó la atención que anduvo más confiado al natural que con la derecha.  



Mal con la estocada, entra despacio pero no tiene puntería. Se vio cuando pinchó muy bajo y después dejó un contumaz bajonazo. A pesar de estos sartenazos le regalaron una oreja.

DANIEL PÉREZ. Puso banderillas y estuvo bullidor aunque un tanto gesticulante. Claro, ve a sus maestros banderilleros y hace lo mismo.



El novillo era muy pronto y fijo pero con poquita fuerza. Eso hacía que no acabase el viaje y se quedase debajo. Nos dio la impresión de que Pérez está acostumbrado al monoencaste y por ello sus posturas hubieran dado el pego con un animal bodeguero pero no con éste de Santa Coloma. 



Alargó el brazo para dejar una atravesada que hizo guardia y otra media pasada con descabello.

Aunque era novillada sin picadores, el quinto vino bien picado del campo. Daniel Pérez volvió a poner banderillas clavando con facilidad y también con violencia (recuerden lo que comentábamos aquí). El novillete quería pero no podía ya que apenas se mantenía en pie. Pérez  nos recordó a cuando nuestras queridas figuras sacan petróleo de toros que no son tales. Ya sabemos que esto que acabamos de decir se puede interpretar como un elogio para el novillero en los tiempos que corren. Atravesada con el brazo elástico que vuelve a hacer guardia, tres pinchazos y entera que asoma nuevamente.



NACHO TORREJÓN. Era su segunda novillada. 



Corre las manos con gusto y temple al lancear. 



El novillo en banderillas recortaba el viaje, se dolía y se pasaba de listo. Luego en la muleta no era pronto y demostró tener las patitas de cristal. 



Torrejón lo trató con mimo y sin tener que tragar nada de saliva porque el tal Orejilla demostró muy poco de la casta del Conde.  No obstante, para César Jiménez fue un 'muy buen novillo, bravo, el mejor de los tres hasta ahora'. Con eso queda claro que su concepto del toreo es diametralmente opuesto al que defiende nuestro modesto blog. Lo mató con un espantoso metisaca en la paletilla y una entera, tendida y trasera, con derrame. Dos orejas muy bondadosas.

El último iba un poco rebrincado, como si renquease de los cuartos traseros. Tomás López puso los dos mejores pares de la tarde (además es él quién lleva al novillero). 



En la muleta era otro que también tenía las patas de alabastro y Torrejón lo intentó llevar a media altura para no hundirlo. Como el animalillo era bastante tontuelo, la cosa quedó lucidita e hizo las delicias de los aficionados que no forman parte de nuestros selectos lectores. 



Entera pasada y tendida mal ejecutada. El presidente echó todos los trapos al viento: dos orejas para el chaval, vuelta al ruedo para el de La Quinta y otra para el mayoral que lo crió.

Los comentaristas dijeron que los novillos habían ido de menos a más. Para nosotros fue al revés ya que pasamos de la casta del primer novillo al descastamiento, el poco poder y las fuerzas justas del resto. Ellos sostenían que había habido cinco novillos buenos de seis, o sea, todos menos el primero. Para nosotros hubo uno de seis, que fue precisamente el que a ellos no les gustó.



Martín de Blas estuvo muy correcto en la locución, como siempre. Respecto al comentarista técnico, César Jiménez tiene un concepto diferente del nuestro en lo que debería ser el toreo. Qué le vamos a hacer, no nos vamos a enfadar por ello. Pero desespera un poco que los que siguen las corridas televisadas tengan la mala suerte de que dos matadores como Muñoz y Jiménez defiendan a capa y espada ese toro obediente y colaborador, el que 'humilla con toreabilidad profunda', en lamentable frase de Victoriano del Río. Se deshacen de placer con el toro enclasado, máxima cursilada de los taurinos actuales que repiten unos y otros con total desfachatez. En definitiva, nos quieren colar ese animal borreguil, el único con el que, según ellos, se puede hacer el toreo bueno y estar muy a gusto. 

A ver quién les lleva la contraria.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.