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miércoles, 15 de noviembre de 2017

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (12): LAS VERDADES DE K-HITO

O sea, de Ricardito García, que mezcló el diminutivo de su nombre con la familia imperial japonesa. Gran dibujante de cómics, aficionado práctico y crítico de toros en la revista que él mismo fundó: 'Dígame'. En su localidad natal de Villanueva del Arzobispo hay una asociación cultural taurina que lleva su nombre. Aquí tienen su autocaricatura:



Éste es un dibujo suyo ilustrando un libro taurino:



Algún torero de los años cincuenta nos ha dicho muy convencido que K-Hito era el que mejor veía los toros, el que comprendía mejor todo lo que acontecía en el ruedo y el que entendía a la perfección lo que pasaba por la mente del torero. Antes de que apareciera El Ruedo en 1944, sus comentarios iban a misa y eran muy seguidos por la afición. Antonio Burgos decía que se aficionó a los toros leyendo las crónicas de K-Hito sobre Pepín Martín Vázquez en el 'Dígame'. Ahí lo tienen en Las Ventas protegiéndose de la lluvia:



El apelativo de 'Monstruo' dedicado a Manolete se lo puso él cuando vio su actuación en esta corrida:



Aquel día Manolete cortó cuatro orejas, dos rabos y dos patas, en una exhibición de casquería de la que, afortunadamente, no hemos encontrado testimonio gráfico. Sí les mostramos los saludos al final del paseíllo de la corrida del día siguiente, el veintinueve de junio de 1943 (junto a 'Parrita' y Gitanillo de Triana, con la plaza a reventar):



Esta foto de abajo es también de la plaza de toros de Alicante, la primera a la que acudió K-Hito cuando contaba nueve años de edad. Esa primera corrida que vio fue femenina, actuaron dos señoritas toreras: Candelita y Lolita (no pueden ser chicas de Mariano Armengol porque su Lolita Pretel tendría ocho años y Armengol aún no había nacido). El toro de la foto es del Conde de la Corte en la feria de 1951:



Es célebre su crónica de la muerte del califa porque estuvo presente en Linares (la pueden leer completa pulsando aquí). Luego escribió este libro con un título que ustedes recordarán:



K-Hito fue aficionado práctico y llegó a vestirse de luces en una docena de ocasiones. El tres de agosto de 1925 estoqueó una becerrada en El Escorial junta a Penagos padre y Antonio Robles. La ovación fue tal al terminar el paseíllo que se volvieron todos a la puerta y lo repitieron.

Sobre el tamaño de los toros decía esto:



Cuando le preguntaron si prefería ver toros en Madrid o en provincias, respondió lo que sigue:



Él fue belmontista total pero vamos a entresacar algunos comentarios suyos sobre otros toreros. Empezamos con Juanito Belmonte Campoy, el hijo de Juan. 

Le confirmó la alternativa Marcial Lalanda en la misma corrida que a Manolete. En 1946 K-Hito tiene la suerte de verle en Madrid con 'Cabecero', de Tassara. Juanito recuperó por aquella época los faroles, que entonces casi no se daban. Ahí lo tienen esa misma tarde:



Esto comenta nuestro cronista:

"Los faroles de Juanito son soles del Perú, suponiendo que el sol de Cuzco sea el mejor de todos los soles. Esa suerte es suya propia porque antes de pisar los ruedos Belmonte Campoy, el torero se liaba la manta a la cabeza para que saliese 'lo que Dios quiera'. Ha sido Juanito Belmonte quien ha dado categoría a ese lance, el que lo ha incorporado a las suertes bellas del toreo, porque prende al astado en los vuelos del percal y de allí no se le escapa."


Igual de desgarbado que su padre. Es Albacete en 1940

Pepe Luis Vázquez no era santo de su devoción. Alternaba en la misma corrida y lean lo que dice:

"Nosotros constituimos lo que sería la oposición a Pepe Luis Vázquez, pero es una oposición correcta, al estilo inglés. Comenzamos por reconocer que es un torero maravilloso y una oposición así no se paga con nada".


En Logroño (1944)

"Fundamentamos nuestra exigencia en que posee una cantidad asombrosa de arte y se reserva. Es un torero con gracia y ante la gracia poco hay que oponer (...) Esta tarde hay que reconocer que estuvo hecho un coloso: cortó una oreja, puso salero a la cosa, despachó al morlaco de media estocada y tuvo momentos felicísimos. La oposición nada opone al éxito de Pepe Luis pero tampoco se entusiasma. Quede en un triunfo discreto. Y en paz."

Sobre Luis Miguel comenta la corrida de la Prensa en julio de 1946:

"Puso el pequeño de los dominguines sobre el tapete toda la excelencia de su arte, su sabiduría, que es un portento, y su poder ilimitado, sus plenos poderes. El toreo en él adquiere un poder fácil por su dominio absoluto de la lidia. No se esfuerza lo más mínimo y está en el ruedo como quien está en la terraza de un café, tan tranquilo".


Poniendo banderillas en Alicante (1947)

"Aquellos estatuarios al tercer toro causarían envidia a Policleto, Scopas o Praxíteles, que no sabían, porque entonces no estaba Luis Miguel, lo que era la quietud y el reposo para sus estatuas. Es un muletero magnífico, plástico, suntuoso, con mando y solera".

Hablando de lidia y de dominio, K-Hito no podía pasar por alto las virtudes de Domingo Ortega. En la feria de julio de Valencia de 1945 salieron unos atanasios duros 'que tiraban cornadas al aire':

"Muchas veces durante la corrida oí lo de que 'éste es un toro para Domingo Ortega'. He de confesar que yo mismo, cuando veo un toro difícil, grande y manso pienso lo mismo: '¡qué toro para Ortega!' Y eso no es justo porque el maestro de Borox podría decir cuando en algún hotel del camino le sirvan pescado putrefacto '¡qué salmonetes para K-Hito!' Uno debe acordarse del amigo ausente para lo bueno y para lo malo".


FOTO: Baldomero Fernández (1939)

Cuando en la última de feria hizo el paseíllo Ortega con unos torillos de Alipio, cortó cuatro orejas y un rabo. Esta foto es de aquella tarde. Fíjense en cómo ha ofrecido el medio pecho, no está de perfil y las zapatillas apuntan al toro. Una gran naturalidad  resulta de todo el conjunto:



Ahora no taparemos a K-Hito ya que se deja llevar en su crónica por una cursilería digna de cualquier portal comercial actual:

"Llegó Ortega: armonía, cadencia y ritmo. Su muleta gira con parsimonia al compás de una música celeste. La mar en calma. Olas levísimas en su traje azul pálido y blanca espuma en la camisa torera. Lo que hizo con su primer enemigo fue insuperable. Faena de pentagrama, alada, sublime, de Domingo Ortega, torero de maravilla. Faena de smoking, un asombro".


Ortega en Jaén, 1942

Ya que estamos, comparamos la media de Domingo Ortega con la de Pepe Luis, de perfil, cuatro años después:



Con la de Manolete en la Beneficencia también de 1946. Vean que recoge el capote casi con timidez (aquí tienen un vídeo de aquella tarde):



Y con la de Manolo Escudero, donde se aúnan naturalidad y elegancia:



Pero es que ¿hay alguien que hable mal de Manolo Escudero? Estamos ante uno de los mejores capoteadores de todos los tiempos. Tomás Campuzano es uno de los que aprendió con él:


En 1944 en Las Ventas con un toro de Antonio Pérez Tabernero

K-Hito lo ve en Madrid en 1947 con patasblancas de Arturo Sánchez Cobaleda. Esta foto es de aquella tarde en que salió a hombros:


Bien colocado y también con mucho empaque. El temple se adivina

"Al quinto lo paró Escudero con unos lances señoriales, de salón, llenos de majestad. El toro era tardo y, por tanto, reservón ¡Qué importa! Manolo lo tomó con la muleta al natural. Había que llegar mucho y exponer demasiado. En uno de los naturales se lo echó el toro al lomo. Escudero se levantó encorajinado y volvió a citar con la zurda. Bravísimo, gran señor".

Éste fue el momento de la cogida:



Acabamos con el paisano Joaquín Bernadó. Aquí lo tienen de novillero en 1954 en Barcelona en un pase por alto que encantaba a nuestro crítico:


K-Hito escribe grandes alabanzas:

"De no estar probado que Joaquín Bernadó nació en Santa Coloma, habría que pedir su partida de nacimiento a la parroquia de Santa Ana en Sevilla, junto a la cerámica trianera ¡Qué olor, color y sabor a torero caro! Sus verónicas parsimoniosas, sus soberbios naturales, sus pases de pecho más largos que un talgo... Aunque el novillo le pegue una voltereta, él ni se despeina. Joaquín Bernadó es la elegancia con montera"

Éste era K-Híto, crítico taurino muy bien considerado por los profesionales ¿Sería también 'del sobre'? Un torero con muchos años nos decía una vez que 'en aquella época, todos eran del sobre'. Dice  'en aquella época'...y en nuestros días, ¿qué?

Nosotros le preguntábamos si X también cobraba -uno que aún pontifica-. Su respuesta no deja lugar a dudas: '¿ése? ¡El que más! Yo mismo le pagué muchas veces...'



Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

A VUELTAS CON LOS PUYAZOS TRASEROS

'La ignominia del puyazo trasero'. Así titulaba Luis Fernández Salcedo un artículo suyo en la revista 'Agricultura' de hace treinta y cinco años. En principio, el artículo lo tenía pensado para comentar las caídas de los toros pero como una de las causas que se barajaban en aquel entonces era los puyazos traseros, terminó refiriéndose a lo que comentaremos aquí. Ilustraremos la entrada con fotos de algunos bonitos puyazos traseros como éste a un pobre toro de Dolores Aguirre:



Por cierto, decía Salcedo en 1982 que las caídas de los toros podrían deberse a la excesiva estrechez de los cajones, la velocidad de los camiones de transporte, el poco descanso en los corrales, la falta de ejercicio del toro en el campo, la poca superficie de las fincas, la mala alimentación...o los puyazos traseros. Terminaba asegurando que seguirían cayéndose los toros hasta 2025. Ya hemos comprobado que no es así con lo que se deduce que la clave de aquellas caídas fue la selección que hicieron los ganaderos buscando el animal claudicante.

Actualmente nos quejamos del monoencaste, de la bobaliconería, de la falta de casta... Pero es que quizás hemos olvidado aquellos infaustos años ochenta y noventa en que de seis toros se caían los seis en una misma corrida ¿recuerdan?

Es curioso leer cómo Salcedo se lamenta de que 'hoy en día el primer tercio se salda con un terrible puyazo único y dos picotazos simulados' Bueno, eso sería en los años ochenta porque ahora se salda con un monopuyazo y a otra cosa.


Un pablorromero en Corella romaneando a pesar del infame picador

Ilustra el artículo con este dibujo que ven a continuación. Lo hizo Arturo Sanabria Vega, aficionado y veterinario del Colegio de Badajoz. Fue autor de un texto titulado 'Consideraciones sobre la suerte de varas' que no hemos podido encontrar. Si su hijo Arturo, también veterinario, lee estas líneas, a ver si nos puede indicar dónde conseguirlo. Lo que sí sabemos es que su padre dio conferencias al respecto en las que defendía su teoría acerca de dónde hay que picar. Vean el esquema:

El morrillo también se denomina cerviguillo porque deriva de cerviz. Su explicación es ésta que plasmaba el ABC de Sevilla cuando Sanabria fue a dar una conferencia allí en 1975:



Hay otros autores que alertan sobre el peligro de descomponer al toro si se le pica donde dice el veterinario pacense. Por ejemplo, lean lo que comenta Antonio Fernández Heredia (escribe en 1904,  cuando la puya era de limoncillo sin tope). Afirma que picar delantero



En una cosa coinciden los dos: la garrocha debería usarse para detener. Aquí tienen el comentario de Sanabria al respecto:



Y aquí el de Fernández Heredia. Recordemos que cuando escribe, el caballo no llevaba peto:



Cuando no había peto, se consideraba mérito del picador que el caballo fuese herido de la cincha para atrás porque eso quería decir que había intentado abrirlo para librarlo de la cornada sin dejar que enganchara.

Volviendo a Sanabria, planteaba controlar la duración de los puyazos con las multas consiguientes. Nos viene de nuevo la idea de un buen aficionado amigo nuestro que consistiría en dotar al presidente de un silbato. Cuando lo hiciera sonar, habría que sacar el caballo del peto y, si no se obedece, multa al canto por cada segundo de dilación. 


Un urcola de Galache en Sangüesa aún mete los riñones a pesar de sufrir ese puyazo ultrajante

Las otras reformas que proponía Sanabria son las habituales:



Junto a su compañero de Colegio Veterinario, Ángel Robles Doblado, se fueron a tres corridas con el cronómetro. Su conclusión la vemos en este recuadro que adjuntamos:



Antonio Fernández Heredia también presenta un dibujo esquemático en su tratado taurómaco. Aquí lo tienen. Él dice que hay que picar donde indica el rectángulo punteado. No obstante, creemos que se le ha ido un poco la mano en el punteo porque en el texto dice que no hay que irse nunca más atrás de la segunda vértebra dorsal, marcada con el número 2. Si seguimos esta indicación, nos circunscribimos de nuevo al morrillo, igual que Sanabria en el dibujo anterior:



Escribe en 1904 y ya censura que los picadores dejen que los toros 'enganchen' la cabalgadura para castigar a placer (Guerrita ordenaba a sus picadores: '¡déjalo que enganche!'). Sucedía entonces, como ahora, que el picador era un asalariado del maestro y a éste lo único que le interesaba entonces, igual que hoy, era 'apurar de remos y facultades el cornúpeto'. O sea, machacar el toro a como dé lugar. Aquí tienen su explicación:



Está escrito hace ciento trece años, insistimos, pero aún hay más:



Antiguamente se podía saber dónde se encontraban los picadores después de una corrida por el olor a linimento. Las cosas ya iban cambiando:



Algunos sostienen que picar en el morrillo no se puede porque la puya no se agarra allí cuando el toro se viene al caballo. Nos parecen excusas de mal pagador. Observen la foto y díganme si no habría posibilidad de agarrarse en el morrillo de éste de Dolores Aguirre:



Es que además estamos hartos de ver picadores que marran y que cuando clavan a placer con el toro encelado debajo del estribo ¡lo hacen en el lomo! Eso no es torpeza sino ser malvado con avaricia. Se lo hicieron en Céret a este toro de Escolar:



Y los picadores de la tarde de Rehuelga en san Isidro dieron un recital de clavar vergonzosamente trasero toda la tarde. Fue un escándalo tolerado con excesiva resignación por el bondadoso público madrileño (recuerden aquí)



La teoría ya la sabemos todos: si el toro tiene tendencia a echar la cara arriba, se pica delantero y si es al revés, un poco más atrás pero siempre sin rebasar esa segunda vértebra cervical que nos indicaba Heredia en su dibujo. Este novillo de Prieto de la Cal fue picado adecuadamente en ese sitio en Andorra, no hay queja:



Podría darse el caso de que se descompusiera la cabeza de un toro por haberlo picado muy delantero pero lo que no puede ser es que cada tarde se pique trasero o directamente en el lomo. Nosotros estamos de acuerdo con lo que se explicaba en el célebre artículo de los señores Barona y Cuesta que pueden leer completo pulsando aquí:



No son los únicos. Los veterinarios de la Unión, Villalón y Fernández Sanz, tienen un exhaustivo estudio sobre las lesiones en la suerte de varas para concluir lo mismo (pulsen aquí):



Algunos amigos del blog nos aseguran que hay picadores buenos... En algún sitio los habrá, pero nosotros tenemos la mala suerte de toparnos siempre con los malos. La prueba es que no nos ha costado nada encontrar en nuestro archivo fotos de puyazos asesinos como los que han ido viendo o como éste a uno de Ibán en Vic:



O este otro en la misma corrida:



A ver qué les parece éste a uno de Dolores Aguirre ¡en Céret!


En cambio, no tenemos ni una foto de un puyazo delantero. Todos los picadores desprecian 'ese almohadón del morrillo a pesar de que por su presencia y situación parece que induce a clavar allí la pica'como decía el citado Salcedo en su artículo. Lo único que les podemos enseñar es un dibujo, el que veían en la entrada anterior, que corresponde a una corrida madrileña en abril de 1928. Con él nos despedimos.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 3 de noviembre de 2017

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (11): LAS VERDADES DEL DUQUE DE VERAGUA

Reanudamos nuestra serie sobre las verdades del toreo auténtico que dejábamos el invierno pasado aquí con Cañabate. Pueden rastrearlas en el archivo del blog a la derecha a partir de esta primera.

En el título nos referimos al Excelentísimo señor don Cristóbal Colón de Toledo de la Cerda y Gante, XIV Duque de Veragua, nacido en 1837 y muerto en 1910. Dos años antes de morir dejó escrito lo que comentaremos en esta entrada.

Poco después, en octubre de 1912, se lidió este 'Ciervo' de su ganadería, un jabonero claro, astracanado y carifosco, con el que Gallito confirmó la alternativa en Madrid a manos de Rafael:



El toro resultó muy deslucido y la faena de 'Maravilla' fue de ocho pases y estocada. En aquella corrida hubo ocho toros ya que también confirmó Manuel Martín 'Vázquez II' a manos de Vicente Pastor. Cuatro años después Manuel Martín se convertiría en cuñado de los Gallos al casarse con Trinidad Gómez, aquí tienen la foto de tan señalada fecha (El Gallo, detrás de la novia y Gallito, el que está sentado a la derecha):



Como curiosidad, lean lo que decía Vicente Pastor en una entrevista:




Lo que nos contará el duque de Veragua en esta entrada es de hace noventa años pero algunas cosas son de total actualidad. Por ejemplo, ya conocen nuestra manía sobre la forma correcta de coger el capote: las manos tienen que ir cerca de la esclavina (recuerden que hablábamos de ello aquí). Pepe Luis Vázquez padre las llevaba muy separadas, como Morante. En cambio, Curro y Paula, perfectos, en la línea de lo que dice el Duque:

"Dejo aparte la forma grosera de agarrar el capote a puñados, que es lo que se estila ahora, y aludo a la distancia a que deben colocarse las manos en relación al cuello de la capa. Si esta distancia es muy grande, al tropezar la mano de adentro con el cuerpo del torero impide a la de fuera dar toda la longitud de que son susceptibles los vuelos y disminuye la conveniente salida que requiere la índole de muchas reses".

Por supuesto que el remate de los lances por aquel entonces era muy diferente de ahora pero eso no quita que los brazos tengan que ir más juntos de lo que vemos habitualmente. Observen aquí a 'Maravilla' con uno de Veragua en Madrid (1918):



Distingue entre el toro boyante y el codicioso. Él considera que el toro auténticamente bravo no debe conformarse con la boyantía sino demostrar un celo que otorgue más mérito a lo que haga el diestro con él:

"Pudiera conducir a error afirmar que los toros boyantes tienen la mayor cantidad de bravura que pudiera imaginarse (...) Hay inferior lucimiento con ellos que cuando se ejecutan las suertes con toros codiciosos. No se debe confundir el boyante con el codicioso: la diferencia principal consiste en la manera de ceñirse y rematar las suertes con los codiciosos. Por eso se hace preciso al torearlos acentuar los medios de defensa que concede el arte según el movimiento de brazos acompañado de la posición y giro de los pies para que el diestro no sea desalojado de su terreno en ningún momento por la fiera"


Gaona en Aranjuez banderilleando un
berrendo aparejado y facado de Veragua (1915)

Es curioso que utiliza el término 'abanto' para referirse a los que ahora denominamos 'huidizos'. Actualmente lo de abanto se usa sólo al inicio de la lidia porque si el toro luego rehúye la pelea ya lo calificamos de huidizo. Dice lo que sigue:

"El toro abanto parte no con la intención de coger sino con la de quitarse de delante los estorbos que le impiden la salida. Su bravura es escasa y su lidia es deslucida y a veces arriesgada por lo incierta"


Saleri II en la misma corrida de Aranjuez

Hoy decimos que un toro es 'duro' cuando se resiste a doblar. En nuestro blog solemos precisar que han sido 'duros a la hora de morir' para que no haya duda. Otra opción sería 'duro de patas' en contraposición a 'blando'. El Duque de Veragua usa el término 'duro' para el toro que se crece con el castigo, o sea que para él sería un atributo fundamental del toro bravo:

"La característica distintiva del toro duro es no ceder al castigo sino, por el contrario, aumentar su coraje cuando se sienten heridos con la puya, las banderillas o el estoque"



El busto del Duque que hizo Benlliure


Cuando habla de la muleta, se refiere al pase de la firma. Dice que se trata de una especie de quiebro al toro:

"Toreando a pie se hace el quiebro retirando la muleta un instante antes de meter el toro la cabeza, llevándola hacia atrás en la misma línea en que se va a darle la salida. Se vuelve de nuevo a dejarle llegar a la ropa y se remata allí la suerte"

Lo que ocurre es que para muchos autores antiguos eso no es torear porque no se lleva conducido al toro. Es lo que comentábamos aquí en el caso de la chicuelina. Curro Díaz, que cada vez torea peor, mantiene el mejor pase de la firma que hemos visto en muchos años:



Conocen ustedes nuestra debilidad respecto a la colocación de los pies de los toreros. Ya sabemos que muchos aficionados actuales piensan que el toreo ha cambiado y que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Nosotros no lo acabamos de ver claro y somos de la escuela de Corrochano cuando decía: "yo miro los pies, que es lo más interesante del torero". El Duque insiste en lo mismo:

"La posición de los pies es una cosa en que se fijan poco los que pasan por más inteligentes aficionados y que pretenden imponer su autoridad, muy discutible. Ese detalle, que parece nimio, contribuye de modo decisivo a la seguridad del toreo, a la corrección y elegancia de las suertes"


Gallito, en mangas de camisa, perfilándose para matar un veragua en 1916

También sabemos que muchos ganaderos y aficionados actuales afirman que la bravura del toro reside en la muleta y que el caballo sólo está para ahormar la embestida. Lógicamente, no estamos nada de acuerdo. El primer tercio debería ser el del toro igual que el último es el del torero. En el caballo se verá la bravura del toro siempre que la suerte se haga bien y acuda por lo menos tres veces (recuerden aquí nuestra reflexión sobre la suerte de varas).

Como no podía ser menos, el Duque está de acuerdo con nosotros, si nos perdonan la petulancia:

"Reconozco que en el primer tercio han cambiado mucho los gustos y las ideas pero todavía hay un gran número de aficionados, entre los que me cuento, para quienes la suerte de picar representa la piedra de toque donde se aquilatan las condiciones de los toros"



Recordemos que escribe en 1908 para decir que la suerte de varas ya se realizaba mal, lean:

"La suerte de picar es la que viene desnaturalizándose más profundamente. Actualmente, ni el picador se propone ni el público exige que se detenga el toro con la garrocha sino que se le castiga hasta el grado que permita la fuerza del jinete auxiliado por la fuerza destructora de la garrocha, que se ha convertido en instrumento de muerte (...) El picador no permite hoy que el toro salga por delante del caballo sino que se le tapa la salida cerrando el caballo en la cabeza del toro"


Manuel Rodríguez de Guzmán, 'Suerte de varas' (Museo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla)

¿Dónde hay que picar? En nuestra crónica de la corrida de Rehuelga en san Isidro, poníamos esta imagen para denunciar la forma vergonzosa en que se picó aquella tarde:



Un lector nos censuraba en los comentarios que no se pica donde indicábamos con nuestra flecha de la izquierda. Pues resulta que el Duque de Veragua coincide con nosotros, ahí lo tienen:

"El sitio para colocar la puya es lo alto del morrillo y no la cruz o las agujas como ahora se recomienda. La razón es que la masa carnosa del morrillo es la indicada para soportar los puyazos sin afectar órganos vitales del animal"

Y critica amargamente que se pique:

"por el sitio en que se le da la estocada con objeto de que la puya entre más fácilmente en la cavidad"

Debería ser como en este apunte de Marín en Madrid. Es 1928 y el picador es 'El Tigre':



Respecto a las estocadas, las divide solamente en dos tipos: recibiendo o arrancando. Dependerá únicamente de la intención del torero según espere al toro o tenga pensado ir hacia él. Para el Duque, las que denominamos al encuentro o aguantando son ambas pertenecientes al segundo tipo, el de arrancando, ya que:

"Todas las suertes en que el matador va en busca del toro para herirlo con el estoque entran en el calificativo de 'arrancando'"

No obstante, precisa que la quietud de los pies en la estocada recibiendo no puede ser total. Insiste en que la cuestión es la intención del diestro de no ir hacia el toro sino esperar que venga. Lean:

"La quietud de los pies en la suerte de recibir no hay que exagerarla hasta el punto de creer que sea algo parecido a la suerte de don Tancredo"


Fortuna matando un veragua en Barcelona (1920)

Termina don Cristóbal Colón con un triste epílogo. Ya me dirán ustedes si no es de absoluta actualidad:

"La figura legendaria del lidiador taurino va desvaneciéndose (...) La profesión se industrializa y se hace más asequible a un mayor número de individuos que buscan en ella una vida de holganza y alegría. Las exigencias de los toreros para economizar trabajo y alejar los azares naturales del oficio crecen cada día y es posible que consigan el abaratamiento de la mercancía"

Un poco más optimista se mostraba el hijo de nuestro Duque en una entrevista que parece redactada ayer:



Este XV Duque era aficionado a la lectura, la escritura y el dibujo. Observen este apunte de su mano:



Volviendo al XIV Duque, nos ha alegrado coincidir con tan augusto personaje en su visión de la Tauromaquia pero nos deja un amargo sabor de boca ver que también coincidimos con él en lo negativo.




Las opiniones que hemos entresacado en esta entrada pertenecen a los comentarios que hizo a la 'Teoría del Toreo' de Amós Salvador, sobre la que tendremos ocasión de volver este invierno si Dios quiere.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

NOTA: respecto a este veragua de abajo, además del enlace que ponemos en el pie de foto a una entrada donde hablábamos de él, pueden pulsar aquí para ver el procedimiento de dermoplastia que utilizó el gran taxidermista español.

Don Luis Benedito con el toro de Veragua que disecó. Hablábamos de él (pulsen aquí)  hace tiempo
y en los comentarios intervino su biznieto.