Mostrando entradas con la etiqueta Ramos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ramos. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de marzo de 2024

EN CASTELLÓN VICTORINO NOS VENDIÓ LA BURRA

Ya les comentábamos aquí que Victorino iba diciendo por Pamplona que esta corrida no iba a tener nada que ver con las dos últimas lidiadas en Castellón. Aquéllas fueron genuinas juampedradas y parece que quería sacarse la espina con seis cinqueños de reatas contrastadas.



No somos victorinólogos ni por asomo ya que esa ciencia es más complicada que la física cuántica. Muchos aficionados buscan hijos de Cobradiezmos mientras nosotros huimos de ellos como gato escaldado ya que abominamos de la clase y de la profundidad en un toro de lidia. Sin embargo, tuvimos la curiosidad de comprobar cuántos toros de los orelluts empezaban por M y terminaban por O, que son los que más nos interesan. Pues eran nada menos que tres: Mingotero (que al final no viajó), Mucamo y Morellano. Además había algunos entrepelados, que nos evocan al Platino de Ferrera o a aquel Bocacho de Ureña. Pero vayamos al grano: ¿había que ir a Castellón confiando en la palabra del ganadero?



Mordimos el anzuelo y bajamos a ver el festejo, con el reclamo añadido de echar un buen rato comiendo con algunos selectos lectores de nuestro modesto blog. Eso seguro que no iba a fallar. Quien falló fue Victorino, que nos la volvió a dar con queso. La bondadosa y sufrida afición castellonense se tragó el tercer petardo consecutivo del presidente de la Fundación. Todas sus promesas sobre esta corrida demostraron ser una patraña.

De los cinco lidiados, cuatro fueron silbados merecidamente en el arrastre y el otro, silenciado. La presentación de alguno rozó el arenque. Dieron una media de 509 kilos. En varas, nada que reseñar, hubo nueve para los cinco citados pero sin la carnicería de otras veces. En la muleta, sosería a raudales, flojera, nada de poder, ninguno se hizo respetar y más de dos fueron babosas, así de claro. Los amigos del blog que defienden a capa y espada que los cinqueños tienen un plus deben taparse con urgencia tras este fiasco.

Pocas veces hemos salido tan indignados de un coso porque una corrida puede salir infumable como ésta pero nuestro enojo viene de haber creído en la palabra del ganadero. 

Hubo tres cuartos de entrada y pagamos por la más barata del tendido, al sol, 39 euros. Suponemos que a la empresa le salieron los números porque además fue mano a mano entre Ramos y Jiménez.


PACO RAMOS. Su primero era anovillado y tenía las patitas de cristal (hasta cuatro veces se fue al suelo). 



El primer puyazo fue de bravo pero el segundo cabeceando. En banderillas ya se vio que no pasaba por falta de fuelle y esa circunstancia se confirmó en la muleta. 



Anduvo distraído, soso y parado, mientras Ramos se ponía pesado intentando sacar agua de un pozo seco.



Pinchazo horroroso y casi entera con telonazo y entrando a lo loco que no le hizo daño por haber penetrado sin que el arriaz estuviera perpendicular al cuerpo del toro. Tres descabellos y a otra cosa. En la segunda foto se aprecia lo que decimos de la espada:




Su segundo estaba en tipo aunque renqueaba de pies.



Recibió en sendas entradas un par de cariocas totalmente injustificables, dejándose pegar sin más mientras Ramos sufría un ataque de autismo. Luego casi llorábamos al ver una lidia a base de mantazos que no consiguieron resabiar al albaserrada porque era de condición lanar.

El torete iba y venía de manera comercial mientras el de Onda se dedicaba a pegar pases. Fueron no menos de cuarenta y cinco y ninguno bueno. Se le estaba yendo un victorino de hojaldre. Lo que decíamos antes de las babosas iba por éste. 



Pinchazo, media tendida saliéndose y con telonazo más ocho descabellos.



El quinto nos consta de muy buena tinta que era el favorito de Victorino. Fue el de más cara pero llegó picado del campo. 



A pesar de ello le dieron cera por orden del maestro haciéndole un mínimo de tres agujeros en dos entradas. Anotemos que hubo un leve romaneo en la primera.



Banderillas, una en el cuello y otras dos en las costillas, tela marinera. No sabemos qué tendría apuntado el ganadero en su cuaderno sobre la reata de este tal Ventero pero a la postre resultó ser otro victorino ful. Del abuelo solo tenía el hierro. Era otra babosa y reiteramos este calificativo tan despectivo que no solemos utilizar porque a esta vacada hay que exigirle el máximo.



Ramos se fue como había venido. Bueno, se fue peor que vino porque desaprovechó dos torillos de mazapán. Cinco pinchazos y estocada. 

Sus paisanos nos decían que había toreado infiltrado en su maltrecha rodilla. Pues menos mal que no tuvo que torear sobre las piernas. Le tocaron dos terneras para hacer el toreo güeno y nos aburrió sin piedad. Pero no duden de que si llega a enterrar la espada, corta dos orejas, eso sí, tan baratas como las de su colega.


BORJA JIMÉNEZ. Su primero era un animal asardinado, con la M y la O, pero apareció agarrotado de los cuartos traseros. Cuando se derrumbó fue para adentro:



Salió el sobrero de Valdefresno, negro meano y badanudo:



Hizo de Santillana en el caballo de Sandoval mientras los monosabios veían los apuros del picador y se pasaban de listos como se aprecia en la imagen. Uno en el rabo y el otro en la boca:



Si hacen lo mismo en Madrid y ni el público, ni el presidente, ni los comentaristas televisivos les dicen nada, ¿qué no harán en provincias? Uno como Sandoval debería enfadarse con el que le coge las riendas porque lo está humillando pero aquí todo da igual y todo vale. Insistimos:



Posteriormente sufrió una lidia nefasta con mil capotazos sin ningún sentido. El único problema para Jiménez iba a ser centrarlo en la muleta porque llevaba el hocico por la arena desde que irrumpió en el ruedo. Se dobló por abajo y acto seguido el de Valdefresno se hizo su amigo. 



Eso lo aprovechó el diestro para realizar un toreo de pueblo que entusiasmó al público chicuelino e incomodó a los cabales, que en esta plaza son más de los que ustedes piensan y algunos, lectores de nuestro modesto blog. El tiovivo, el martinete, la bilbaina, el cambiarse la muleta de mano sin el estoque... ¡Fue algo insufrible!



Honda arriba sin puntilla con el mal estilo que ven y orelleta.



El cuarto era negro entrepelado, ligeramente astracanado, acarnerado, Mucamo de nombre y nacido en marzo de 2018, hagan números. Su salida fue la única que hizo honor a lo que se espera de la divisa azulgrana.



En el caballo estuvo de visita, repuchándose con descaro y saliendo suelto sin querer pelear. En la muleta duró exactamente tres pases y rodó por el suelo cuatro veces. Jiménez pensó que con un arrimón vulgar le regalarían más casquería pero no hubo tal dada la ínfima categoría de su enemigo. Sus casi seis años no se notaron en absoluto, menuda filfa con lo de los toros cinqueños... Y los rehiletes, ya ven. ¿Quizás se pararía por esos arponazos tan bajos? Recuerden lo que comentábamos en esta entrada:



Acabó con media en el lomo llevando el brazo por la estratosfera.

El último fue un toro negro, bien comido, el de más trapío sin discusión. Lo recibió de rodillas en tablas porque Jiménez quería cortar como fuese otra oreja. Por ello pidió el cambió con un puyazo, confirmado a esas alturas que la corrida había venido sin gasolina en el depósito.



El animal obedecía ciego a la muleta pero sus patas eran de alabastro.  Se quedaba debajo no por maldad sino por asfixia. Hasta cinco veces rodó por el suelo, con lo que la paciencia del respetable estaba ya en reserva. Cuando el maestro se iba por la espada se oyó un grito: '¡VICTORINO, MUY MAL!' ¿Resonará hoy en sus oídos? Es que le siguió la ovación de la tarde porque ya todo el mundo estaba hasta las narices del festejo.



Jiménez pegó media puñalada y de forma sorprendente Oliver le concedió una oreja de los chinos tras petición bastante rácana. Si lo que pretendía el diestro era salir hoy en los portales comerciales, lo consiguió. Pero como nosotros no somos su apoderado, hemos dejado claro lo que hubo.


Por fin terminó la corrida que Victorino nos había vendido como su reivindicación castellonense tras dos petardos consecutivos. Pues consistió en una tomadura de pelo y lo único que hizo fue confirmar que no hay dos sin tres y que merece un ostracismo durante por lo menos cuatro años sin volver por aquí.

Estas son algunas de las frases que oíamos desde nuestra localidad:

- Lo de Victorino en Castellón es estafa tras estafa.

- Estos toros no valen ni para longanizas.

- Victorino es uno más del sistema.

- Los pescadores a lo que nos ha traído lo llaman morralla.

Por supuesto que el ganadero vio otra corrida. Esto dice en su web:


Hemos empezado temporada lidiando una corrida variada en Castellón. Brava en varas y muy castigada, en la que todos los toros han tomado dos puyazos fuertes, a excepción del sexto que ha tomado un puyazo fuerte. Han destacado por su comportamiento el completo sexto y el quinto de la tarde.


Señoras y señores, si realmente Victorino creía que este encierro iba a salir encastado como repetía a todo el mundo, se engañó de tal manera que da la impresión de no saber lo que lleva entre manos. Si en verdad lo sabe, aún sería más grave porque entonces engañó a la afición. Y eso es de ser un taurino.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 27 de junio de 2022

MIURAS DE PENA EN CASTELLÓN

Lo que nos faltaba era que una corrida de Miura diese pena y eso fue lo que sucedió en Castellón. Los toros no tuvieron poder, ni fuerza, ni casta, ni genio, ni siquiera malas ideas. Fueron una colección de animales poliomielíticos a los que el público pedía que se los matase no por ser unos asesinos sino por no valer ni para carne.



Nos bajamos a Castellón con la esperanza de que la corrida no podría ser peor que la lidiada aquí hace unos meses por Victorino Martín pero el niño salió feo y le pusieron Doroteo. Lo de Miura fue peor que cualquier otra corrida de las que hemos visto este año... e incluso en años anteriores.

Dieron una media de 570 kilos y sólo hubo uno que estaba en tipo de la casa, que fue el quinto. Los demás tuvieron hechuras raras y poca cara. Nada que ver con este Zahonero que recorrerá las calles de Burriana en septiembre:


FOTO: Diago


Por cierto, y sin mirar la señal de la oreja, ¿ustedes hubieran acertado diciendo que este toro es de Miura? 

La corrida fue masacrada en el caballo con unas lanzadas que llovían más cerca de la penca del rabo que del morrillo. Merecen mención especial en este crimen los dos picadores de Rafaelillo, que cumplieron como siempre escrupulosamente las órdenes del maestro recargando sin piedad y tapando la salida con desvergüenza.

Hubo media entrada:




RAFAELILLO. Su primero era un cárdeno bien rellenito de carnes y cuya blandenguería se vio nada más salir:



Tras el primer puyazo no es que blandease de remos sino que directamente se echó, con lo cual vio el verde. Salió el sobrero, un cinqueño de El Pilar, colorado, cornigacho y bizco del derecho:



De salida se veía que metía el pitón izquierdo de cine y además hizo una muy buena pelea en la única vara que recibió. No olviden que con este maestro la suerte de varas siempre es una carnicería y aquí vimos una carioca barrenando no de una sino de tres vueltas.

El toro era un bombón pero el diestro sacó la faena del hotel olvidando ese pitón izquierdo de lujo y ubicándose de perfil la mayoría de las veces como ven:



Era el torete ideal para Ortega o Aguado pero no para el murciano. Dio mil pases y no nos pareció bueno ni uno, esa es nuestra desgracia. Sólo hubo una tanda por el izquierdo y eso que por ahí el animal se comía la muleta cruda, ¡qué lástima!



Lo mató de estocada baja con degüello y con el telonazo que ven. Antes Rafaelillo apuntaba con el palillo al morro pero se ha dado cuenta de que no vale la pena arriesgarse a hacer las cosas bien:



Los aplausos fueron para el toro en el arrastre y no para el maestro. Le tuvo que saber a cuerno quemado y es que zapatero, a tus zapatos...

Su segundo era un cárdeno al que le sobraban 50 kilos de los 619 anunciados:



Era curiosamente caribello en lucero como se ve:



Lo del primer tercio fue para meter en la cárcel al maestro y a su picador, que debía de ser Esquivel salvo error. Le pegó sin piedad y además sin intentar disimular lo más mínimo. En la segunda entrada le hizo dos agujeros en sitios diferentes. Pero no olviden nunca que el responsable es el maestro porque el caballista es un asalariado que cumple siempre órdenes. Y a Rafael ya lo conocemos.



Observen que echó los cuernos a la cara de Mora en banderillas (creemos que es él):



En la muleta embestía a paso de burra como se aprecia en la foto y encima con las patitas de alabastro. A la segunda tanda se echó y casi hubo que traer una grúa para levantarlo.



El público pedía que lo matase y así lo hizo en un volapié dejando esta estocada baja alargando el brazo:




PACO RAMOS. El de Onda repetía con miuras después de hacer un papel airoso el año pasado, recuerden aquí. Su primero era un negro listón, bragado, meano corrido, axiblanco y berreón:



Estaba tan débil que tras un primer puyazo musical el público protestó al ver que lo ponía para una segunda vara.

Lo mejor de la tarde fue el segundo tercio que protagonizaron Esteve y Carrero a quien ven en la imagen:



El toro viajaba brincando y rebañaba por el izquierdo pero tenía menos fuerza que un gorrión. 



Ramos quiso llevarlo a media altura lo cual era un poco arriesgado pero el oficio que ha adquirido en Perú hizo que el torillo no le diese ningún problema.



Todo anduvo desangelado y acabó con un pinchazo malo y una atravesada habilidosa sin cruzar nunca y con dos descabellos. Eso de meter la mano sin cruzar también lo habrá aprendido matando moruchos en los Andes:



El quinto era el más en tipo del encierro:



En ésta se aprecia mejor:



Su comportamiento descompuesto en la muleta pudo deberse a la demencial suerte de varas que sufrió ya que el picador clavó en el espinazo haciendo dos agujeros diferentes a cuál más trasero:



Observen que la sangre manaba por detrás del brazuelo, signo inequívoco de que el picador tendría que haber sido detenido al finalizar el festejo:



Enfadado por semejante trato, el toro empezó a pegar la cabezada y lo sufrió Carrero en su par que ven abajo e Ibáñez en el suyo, cuando fue arrollado sin consecuencias.



Como decimos, tuvo una embestida bronca en la muleta, alejada de la bobería de sus hermanos. Fue el tuerto en país de ciegos:



Poco pudo hacer Ramos excepto demostrar nuevamente su habilidad para enterrar la espada saliéndose totalmente de la suerte como ven en la imagen. Luego dio un sainete con hasta diez descabellos:




ROMÁN. Su primero era este negro, bragado y meano. De salida ya se veía que necesitaba la silla de ruedas de Ironside:



Román tuvo interés en colocar los toros largos en el caballo pero la pelea de este fue totalmente olvidable. Pablito Simón le iba echando el capote al cielo porque no sabemos si había segundo sobrero. Gómez Pascual clavó con su solvencia habitual:



El diestro humilló al respetable brindando este choto. A la primera tanda se echó y ya van tres como han podido sumar. La foto no es tras la estocada, ¿eh? ¡Es después del cuarto pase!



Desesperación en el maestro, que tenía que llevarlo con el brazo a la altura del hombro para que no se derrumbase. Observen, eso no es torear sino hacer de enfermero:



Lo mató de este pinchazo hondo escupiéndose, después del cual el pobrecillo animal se volvió a echar rápidamente y fue apuntillado. De pena ¿no les parece?



El último era un cárdeno de cuello largo y con buenos jamones atrás:



Se fue al reserva y recibió un pinchazo en las costillas pero luego Román quiso hacer un favor a la familia Miura poniéndolo de largo para ver si la cosa remontaba:



No pudo ser porque en el siguiente, de muy largo, el toro empezó a tardear y decidió irse por los capotes, donde no paraban de moverse, todo hay que decirlo.

Esperábamos que Simón pusiese banderillas con brillantez pero se pasó de listo a toro completamente pasado. La foto del primer par engaña pero la del segundo no la hemos querido poner por si cuando vayamos a Tafalla viene a buscarnos su familia:



Resultó ser el miura menos malo en la muleta pero tenía tan poco empuje que el valenciano tuvo que limitarse a evitar que le puntease la muleta:



Sigue sin saber matar después de su accidente en Madrid. Se perfila fuera de la cuna y luego se escupe con descaro. Así pegó dos pinchazos malos y esta fea atravesada, tendida y trasera, que fue una auténtica puñalada. Debe pedir hora urgentemente con el psicólogo:




Siempre hemos preferido los toros de Miura que ostentan el hierro abajo de Cabrera. Pues en Castellón lo llevaban todos menos uno, para que vean...  Perfectamente podría colocarse esta corrida en el ránking de las diez peores de nuestra vida, con lo cual está dicho todo. No sabemos qué apuntaría el bueno de Antonio como no fuese dar matarile al semental en caso de que fuesen todos hijos del mismo. Se tuvo que oír gritos de ¡brinda el toro al ganadero!, ¡Miura, embustero! o ¡poca vergonya! 



Si ya no teníamos ninguna gana de aguantar a Ferrera en Pamplona, con estos miuras se nos ha disipado cualquier posibe duda de acudir.

El pésimo sabor de boca que nos dejó el festejo casi nos está obligando a ir a Teruel a ver lo de Baltasar Ibán. Peor que esto es imposible que salga aunque lo mismo pensó todo el mundo en Castellón después de la de Victorino...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.