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martes, 19 de febrero de 2019

"DECIR QUE HOY SE TOREA MEJOR QUE NUNCA ME PARECE UNA FALTA DE RESPETO"

¿Hoy se juega a fútbol mejor que nunca? La respuesta debería tener en cuenta variables como que la pelota es diferente, el césped siempre se encuentra en buenas condiciones, las entradas violentas se castigan duramente, los marcajes son en zona y los delanteros están muy protegidos por los árbitros. En los toros podría pasar algo parecido.

La entrada viene porque Emilio Muñoz decía hace poco lo que ponemos en el título. Seguro que ha recordado a muchos aficionados el de la conferencia que seis meses antes de la muerte de Manolete dio Adolfo Bollaín en el Club Taurino Madrileño. 



Bollaín, que había visto torear a Joselito y que había alternado en un festival con Domingo Ortega y con Belmonte, sostenía eso en 1947. Un amigo lector nos recordaba en los comentarios a la entrada anterior lo que decía Gallito en la entrevista con Carretero:


¿Conocen ustedes algún torero que estando en activo haya reconocido que en su época se torea peor que antes? Esa frase de Gallito se la hemos oído a El Juli, Talavante, Castella, Manzanares y tutti quanti. Cuando los toreros se retiran, es otra cosa, ya hablan con mayor libertad, sobre todo para criticar a los que han venido después, aunque sea suavemente.

El Viti dijo esto en Valencia:

"En una conferencia en el Club Taurino de 'El Soro' dije que hoy se toreaba técnicamente mejor que en mi época. Para que no se malinterpretara, cuidadito, dije 'técnicamente'. Porque el toreo no debe ser sólo técnica, son muchas cosas más"

Aquí lo ven antes de un cambio de mano para rematar con el de pecho. Fíjense en dónde ha rematado el pase, recuerden lo que comentábamos aquí:



El tema no permite ser taxativo porque, como decíamos al principio, es parecido a comparar futbolistas de diferentes épocas. No obstante, y en nuestra modesta opinión, ni de broma se torea hoy mejor que nunca. Los seguidores del blog tienen en el archivo cumplida muestra de nuestra forma de ver el asunto. Se toreará diferente si ustedes quieren, pero no mejor porque esa técnica a la que se refería El Viti se usa para aliviarse escandalosamente en la mayoría de los casos.

A fin de no reiterar nuestros argumentos, comparen en este vídeo a Pepe Luis Vázquez hijo con sus otros dos compañeros de cartel (aunque al natural se le ve con muchas precauciones, no olviden que son sesenta años). Comentábamos esa corrida hace dos años en esta entrada. Fíjense en cómo destaca la naturalidad de Vázquez contra la artificiosidad de López y también en cómo remata los pases en comparación con Morante, que se echa el toro afuera.





No hay color. Echarse el toro afuera es el polo opuesto del toreo bueno. Como decía Romero, 'el toreo bueno tiene que ser reunido, "arrebujao", pero siempre con naturalidad, con armonía'. Y a lo que dé el brazo, como en la primera imagen de Pepe Luis. Bajo ningún concepto hay que descomponer la figura.

Zabala de la Serna, que se ha caído del caballo hace un tiempo no sabemos muy bien debido a qué, hace este reportaje con tres toreros ya retirados. Cuando sale el tema de si hoy se torea mejor que nunca, Emilio Muñoz dice esto, de donde hemos sacado lo del título:

"Me parece una gran injusticia. Y si lo dice un profesional, una falta de respeto. Es saltarse a Belmonte, Manolete, Pepín Martín Vázquez, Pepe Luis... Independientemente de eso, pienso que no se torea mejor que nunca. ¿O hay alguien hoy que toree mejor que Camino y El Viti?"

De Muñoz, muchos amigos buenos aficionados nos siguen ensalzando sus naturales. A nosotros nos parecían buenos al cincuenta por ciento. El otro cincuenta por ciento era postura un tanto forzada. Y la postura forzada al torear implica 'impostura'Recuerden lo que decía Joaquín Vidal:

"El toreo de Emilio Muñoz en su presentación de novillero en Pamplona parecía formado en la alta escuela de los Bienvenida, con un aderezo de gracia trianera, y nada más verlo se convirtió en la esperanza de la afición. Luego, el diestro se hizo mozo, le vinieron las prisas, se llenó de crispaciones, perdió gusto y temple, y pasó a ser uno del montón". 

Sobre su actividad como comentarista, como está en los antípodas de lo que nosotros entendemos que es la tauromaquia, no vale la pena insistir.



Pero estamos de acuerdo con lo que dice. Esa falta de respeto a que se refiere la podría hacer extensiva a los críticos que viven de esto y de darnos gato por liebre repitiendo la misma falacia. Aunque seguramente el palo también va por ellos ya que habla de 'si lo dice un profesional' y la crítica comercial es profesional de hacer la pelota al torero día sí y día también, fundamentalmante a las figuras. 

A la misma pregunta que nos sirve de titular, responde ahora Paco Ojeda, que no quiere entrar en detalles:

"No se torea mejor. Lo que hay es una gran igualdad en todo y en todos"

O sea, un aburrimiento colosal cada tarde, ¿verdad, maestro? Es lo que quiere decir, ¿no? De Ojeda se sigue repitiendo que pisó el terreno que no pisó nadie. Podemos estar de acuerdo con eso pero lo pisó con un único tipo de toro, aquél que le permitía quedarse ahí. Un toro como Dios manda, con poder y que se haga respetar, jamás permitiría el toreo de Ojeda, en nuestra modesta opinión. Por otro lado, Dámaso pisaba un terreno parecido mientras lo humillaban los del 7 contándole los pases. Luego se retiró y empezaron a alabarlo y, cuando se murió, resultó que era un fenómeno. Vivir para ver...



Y Espartaco dice esto sobre lo de torear mejor que nunca:

"Está todo muy igualado aunque a veces se vean faenas cumbre. Quizá no tiene la misma emoción porque el toro no cambia. Es el mismo de un día para otro. El toro antes ofrecía posibilidades distintas, era más imprevisible: yo he sido un torero catalogado como técnico. Y los toreros técnicos, normalmente, crean mucha frialdad en el público. Pero tenía que reinventarme cada tarde. Lo mismo te ponías hoy delante de uno de Santa Coloma, mañana de uno de Ruchena, pasado de otro del Conde de la Maza... Y al día siguiente de uno de Juan Pedro. Y es lo que hacía que las faenas no tuvieran la perfección previsible actual. Pero había más emoción"

Otro que insiste en el aburrimiento y en la falta de aliciente. Él reconoce que no era un prodigio de emoción. Sí lo era de simpatía y cortesía con todos los aficionados, eso es innegable. Reconoceremos que sacaba petróleo de toros por los que nadie daba un duro pero probablemente es el padre putativo del destoreo de hogaño. Seguro que han visto este capítulo de Paisaje Herrado en lo de Rocío de la Cámara. Tientan Espartaco y Pepe Luis Vázquez, comparen y ya me contarán.



Nuestras queridas figuras actuales tienen la gran ventaja de disponer del toro posmoderno, el que gatea, descuelga, no embiste amontonado y tiene profundidad y claseAsí suele hablar Justo Hernández, que sabe de eso más que todas nuestras figuras juntas. El toro posmoderno no pone nervioso al torero porque su fijeza es proverbial. Sólo mira al diestro para decirle con los ojos: '¡maestro, espere un momento...déme aire y vuelvo a embestir como usted me diga!' De esa manera se puede torear a cincuenta pulsaciones, las mismas que tiene el espectador en el tendido si es que no se ha dormido (recuerden aquí). La crítica vendida es la que al día siguiente intenta subir el ritmo cardíaco del aficionado escribiendo panegíricos ridículos. Saben de toros pero se ven obligados a ello para mantener su mamandurria.

Pues con ese toro actual tan colaborador, tan obediente y tan bien seleccionado, se echa la pierna atrás, se compone la figura a su paso, se aprovecha simplemente su viaje, se torea en línea, se ubican fuera de cacho y se lo echan afuera en cada pase para seguir al hilo ligando de manera bastarda. Todo ello, además, retorciéndose grotescamente. Reconoceremos únicamente dos cosas de valor: el quedarse ahí quietos y el tirar del toro sin que les toque la muleta. Pero no hay ninguna hondura y la ligazón es falsa. Lo que sí hay es trampa en el albero y aburrimiento en el tendido.

Preguntaban al malogrado Sebastián Palomo 'Linares' si a él le parecía que en el toreo actual se escondía demasiado la pierna. Su respuesta era:

"Hoy no es que escondan la pierna, es que...¡lo esconden todo!"


Palomo al natural con un toro de Eusebia Galache
en Alicante (1975)

Volviendo al fútbol ¿qué harían hoy sobre ese césped tan bien cuidado un Maradona o un Pelé con la protección de que gozan actualmente los delanteros por parte de los árbitros? ¿Qué hubiera hecho Messi en 1966 con aquellos portugueses a los que el propio Eusebio pedía que no pegasen más a Pelé? ¿Cómo se habría zafado Ronaldo de un marcaje al hombre como el de Gentile al Diego en 1982?

Decía Cossío que el aficionado con ánimo de analizar y sopesar la autenticidad de lo que acontece en el ruedo lleva las de perder ya que:

"a su consideración fría y descarnada se opondrá siempre el entusiasmo irreflexivo y cálido del público que es, a fin de cuentas,  el que ha sostenido y sigue sosteniendo la fiesta de toros"

Es verdad, quien llena las plazas es el público y no el aficionado. Pero eso no quita que alguien tenga que ser frío y descarnado para no dejarse arrastrar por el triunfalismo barato que nos venden los que viven de esto.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

jueves, 3 de septiembre de 2015

TEORÍA DEL ARRIMÓN

ARRIMONES ANTIGUOS Y ARRIMONES MODERNOS

Los arrimones de Perera provocan división de opiniones. Ha llamado la atención esta foto de un arrimón suyo en Almería:


Perera en Almería, el toro es de Núñez del Cuvillo

Para nosotros, la teoría del arrimón está clara. Sólo hay dos tipos de arrimones, el que tiene valor y el que no vale nada. Y es fácil distinguirlos: el que tiene valor se sigue con el corazón en vilo y el espectador está deseando que acabe por el mal rato que está pasando ante la posibilidad de una tragedia. El que no vale nada pasa de lo sublime a lo ridículo y el espectador desea que termine de una vez porque es una comedia barata.


El Juli en Pamplona, toro de Garcigrande

Si uno fuese torero, no haría nunca un arrimón de estos ante torillos agotados porque dan vergüenza. Y si uno fuese ganadero de ´toros de arrimón moderno´, no saldría de casa durante meses ni a comprar el pan, también por la sensación de vergüenza.


Perera en Huelva, el toro es de Ana Mª Bohórquez

El creador del arrimón moderno sin valor fue, en nuestra modesta opinión, Paco Ojeda. Él necesitaba el toro adecuado para sus faenas encimistas. Por definición, había de ser un toro bastante aplomado. Dicen los que lo defienden que sus arrimones eran válidos porque los hacía ya al inicio de faena. En cambio, los de nuestras figuras son al final. Puede ser, pero los arrimones de Ojeda tampoco se vivían con miedo:


FOTO: https://eltoroporloscuernos.blogspot.com

Vean este cartel de abajo porque los tres que se anuncian sí protagonizaron arrimones que mantenían al respetable en vilo:



Recuerdo un arrimón de Manili a un sexto toro de Martínez Benavides en Tarragona. Era un marrajo de cuidado y allí estaba el bueno de Manili jugándose abiertamente la vida cuando la gente empezaba a desfilar, había un montón de turistas que no entendían nada y él no tenía ninguna necesidad de arriesgar la vida en una plaza como la mía.



Cuando Manili empezó a ganar dinero siguió igual y recuerdo otro arrimón terrorífico en Madrid, creo que en otoño, que se vivió con permanentes y sonoros gritos femeninos desde el tendido. Y Manili, riendo, cayendo directamente en la temeridad.

Otro que se arrimaba temerariamente y se reía fue el malogrado Antonio José Galán. Y Dámaso González también se arrimó valerosamente a toros difíciles muchas veces -aunque el albaceteño se arrimaba a todos, no tenía ningún problema-.



El rey del arrimón de mérito fue, para nosotros, Ruiz Miguel. Él se arrimó muchas veces cuando había dominado toros que, hoy en día, se irían sin torear porque, tras cuatro mantazos, el diestro miraría al tendido como diciendo ´¿lo ven? No hay nada que hacer´ y el público actual, en lugar de silbar, lo aplaudiría.



Y aquí llegamos al meollo del asunto: el arrimón de mérito tiene que venir tras dominar un toro contra el que se ha luchado y, al final, se ha podido con él. Algunos justifican a nuestras queridas figuras diciendo que sus arrimones son el producto de una lidia poderosa en la que han vencido al toro.


El novillero Sebastián Ritter en Madrid, el novillo es de Carmen Segovia

Permítannos que lo dudemos por la sencilla razón de que incluso sus penosos turiferarios habituales reconocen que los toros de esos arrimones no tenían raza, eran descastados, estaban aplomados o eran, directamente, unos marmolillos. Repasen ustedes las crónicas que encuentren de corridas con arrimones de nuestras figuras y lo confirmarán.

El Juli en Bilbao, el toro es de Garcigrande

En esta red social que con el nombre lo dice todo, hay un comentario de un aficionado que no firma pero que debe de ser mexicano del cual copiamos unos párrafos para despedirnos. habla del arrimón moderno:

"Sólo tengan un poco de memoria: ¿cuántas cornadas han visto por lidias en las que el muslo del torero está pegado al hocico del toro, en el popular "arrimón"? Esta destreza de pegarse a la visual del toro, siempre ocurre cuando el animal está totalmente parado, sin ganas de embestir ni de soltar la cabeza. Lo peligroso, la gran mayoría de cornadas, ocurren cuando el toro embiste, como es lógico.Un toro parado es el que no embiste, y al que se le arriman porque no hace por el torero. Cuando esto ocurre, lo que hace el matador es taparle la visual al animal, que no ve nada más que una gran mancha. (...)



Perera en Madrid, el toro es de Las Ramblas

"La gente interpreta que el torero está jugándosela como nunca, pero en realidad está engañando a la audiencia al alargar una faena con un toro que no es peligroso ya, dentro de los límites del término (todo toro es peligroso siempre, pero no nos pueden vender lo de la foto como el riesgo máximo que corre un torero). En mi experiencia personal de noches viendo tauromaquia mexicana desde hace más de seis años, nunca he visto una cornada por arrimón, por ejemplo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



domingo, 16 de febrero de 2014

EL 'JULIPIÉ' DE VICENTE PASTOR
Una editorial catalana tiene una excelente sección de Tauromaquia: edicions Bellaterra (pulsar aquí). De momento aún no han prohibido en Cataluña la edición de libros de toros (todo llegará...). Han publicado el libro de Gregorio Corrochano "¿Qué es torear?" del que ya se han hecho eco en otros blogs. Modestia aparte, nos alegra coincidir en más de uno de sus argumentos sobre vicios del destoreo moderno tal como dijimos en otra entrada ( pulsar aquí).


Viene esto a cuento de la sorpresa que hemos tenido al ver que Corrochano recuerda el saltito que a veces daba Vicente Pastor al entrar a matar. Uno siempre ha pensado que el torero JAMÁS debería despegar los pies del suelo como si fuese un vulgar saltimbanqui: ni al clavar banderillas, ni al rodar el toro sin puntilla ni, mucho menos, al clavar la espada.

Esas estocadas dando un salto en suspensión, a capón, creo que son una ventaja que se da el diestro sin motivo. El primero a quien vi hacerlo fue a Paco Ojeda:



En cambio, nunca he visto fotos de grandes estoqueadores despegando los pies del suelo al clavar. Veamos aquí también a Ojeda en un festival:


Hoy en día el gran maestro de esta técnica es El Juli con lo que alguno bautizó como el 'julipié':


Pues a lo que íbamos. Corrochano escribe lo siguiente hablando de Vicente Pastor en la página 37:

"Se iba resuelto y por derecho al toro, y se zambullía en el morrillo, algunas veces dando un saltito, como si el toro le quitara los pies del suelo, no para irse, sino para llegar antes, como si tuviera prisa por colgarse del pitón, lo que si podía traerle la ventaja de pasar más pronto el cuerno, no le desviaba, sino que le volcaba sobre el morrillo, y la estocada se ahondaba con el peso del cuerpo. Si se considera esto como vicio o tranquillo del matador tiene en favor una voluntad firme para estoquear y una fe ciega en su mano izquierda, con la que se juega la muleta que había de sacarle del embroque."

Ahí lo tienen:


¡Qué cosas! Desde aquí acabamos de dar a Julián López un argumento de peso contra sus críticos del 'julipié'. Bien es verdad que el 'saltito' de Pastor quizás no era esa suspensión de El Juli que haría la envidia de Larry Nance.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

La primera oreja en Madrid. Su alternativa: 1902 (de manos de Mazzantini)