¿POR QUÉ TELEVISAN ESTO?
Orejas de chichinabo, estocadas penosas y ausencia total tanto de casta como de emoción, en suma, de lo básico en un ruedo. La presentación de algunos toros rozó la denuncia ante el juzgado de guardia. En resumen, la corrida fue un castigo, o sea que les eximimos de seguir leyendo porque seguro que tienen cosas mejores que hacer.
Nuestro único interés en este festejo era ver los toros de Mayoral. Como lo de Santa Coloma está bajo mínimos, pensábamos que quizá aquí se mantendría el listón medianamente alto. Pues por lo visto, nada de nada.
Lo de Cerro Longo está en la Asociación y hemos leído que es mezcla de vacas de Contreras con sementales de Domecq. Sólo hubo un toro aceptablemente presentado que fue el colorado. Lo de los otros dos ya lo verán.
MOTA. Su primero, de Mayoral, tenía bonita lámina pero era un toro posmoderno. Son aquellos toros que se pueden lidiar eliminando el tercio de varas y que después no plantean ningún problema al diestro.
No es lo que hubiera gustado al conde, de eso estamos convencidos. Pérez Mota se dedicó a torear de salón a cuarenta pulsaciones por minuto. Si le subieron fue por el calor. Cuando en televisión se oye lo de embestida mexicana es sinónimo de siesta con pijama y orinal.
Estocada trasera y tendida tapando la cara del toro. Eso es una cosa que Pérez Mota antes no hacía pero ha visto que no vale la pena arriesgar, total, nadie lo va a valorar fuera de nuestro modesto blog.
La noticia fue que en Telemadrid nos ofrecieron un primer plano del descabello. Nos llamó la atención porque lo normal es que se la cojan con papel de fumar haciendo planos generales o incluso hurtando las imágenes:
Su segundo era de Cerro Longo, bizco del izquierdo:
¿Sólo bizco?
Vergonzosa paliza en varas que el pobre toro no merecía ni en sueños y eso es culpa de Pérez Mota, ni más, ni menos. El toro empezó a caerse al suelo inmediatamente y luego el maestro se quejará. Encima lo puso una segunda vez con lo cual al castigo añadió la posibilidad de que Ritter hiciese un quite de frente por detrás. Se delató en la entrevista diciendo que el toro había hecho cosas raras en el capote. Está claro, ¿no?
El animal tenía buena condición pero se caía cuando lo obligaba un poco. Los comentaristas no entendían por qué se le cayó el rabo a mitad de faena. Pues sencillamente porque se lo habían pegado en la finca para poderlo lidiar. Parece que hayan nacido ayer:
Apostaríamos a que cuando estuvo el veedor de la Chenel ya llevaba el Loctite super glue. Mota nos aburrió soberanamente y volvió a demostrar que lo de ser un notable estoqueador ha pasado a la historia. Telonazo y puñalada alargando el brazo para dejar una entera tendida y trasera. Oreja de risa:
RITTER. Su primero era el toro más serio del encierro, de Mayoral. Se lesionó de salida en el pie izquierdo:
Lo mantuvieron en el ruedo llevándolo entre algodones pero el colombiano se encontró con un animal que a duras penas se tenía en pie. Como pueden suponer la cosa no tuvo el más mínimo interés.
Le da igual la suerte natural que la contraria. Primero se perfiló en una y después en la otra equivocadamente, con lo que el toro no lo dejó pasar la primera vez. Pinchazo y estocada contraria más doble verduguillo con valentía.
Su segundo, de Cerro Longo, era un colorado ojo de perdiz, acapachado, badanudo y bajo de agujas:
El toro parecía aletargado y miraba al caballo sin verlo. Tuvieron que echárselo encima para clavarle en el lomo con total desvergüenza, ¡teniéndolo debajo parado!
Lo mejor de la tarde fueron los dos pares que puso Iván García. Por lo menos el toro tenía el mínimo interés de que berreaba y no pasaba con claridad. Su condición no permitía el lucimiento al uso y como el colombiano lo intentó, el de Cerro Longo se puso tonto y lo desarmó con violencia.
Estocada corta pasada y ladeada. Quiso descabellar cuando el toro estaba para entrar otra vez y tuvo suerte de acertar a la primera. La verdad es que Ritter dignificó el descabello, digamos que hizo de él una auténtica suerte de la tauromaquia:
ÁNGEL SÁNCHEZ. Su primero era de Cerro Longo, badanudo y regordío. La verdad es que su carita no era muy digna de presentación en un festejo como éste... y no decimos más:
Derribó con justicia tras recibir un pinchazo trasero de auténtica vergüenza cuando el toro había tomado el peto a metro y medio. ¿Es posible que los picadores sean así de malos o apuntan siempre al espinazo? La respuesta es lo segundo pero ya lo trataremos en una próxima entrada:
El toro iba y venía y a pesar de ello no vimos que Sánchez se aclarase mucho con él llegando incluso a sufrir un desarme. Aburrimiento total que afortunadamente terminó con una tendida trasera tras escandaloso telonazo. ¿Para qué lían la muleta si entran así?
Cortó una oreja de los chinos. Fue curioso escuchar que el propio diestro era mucho más crítico con su faena que los triunfalistas televisivos encabezados por Encabo, a quien ya vemos seguir como un juampedro la línea de Emilio Muñoz.
El último era de Mayoral un toro con perfil raro por acarnerado y a la vez con hocico alargado:
Recibió un puyazo musical con una barrenada del picador para meterle un mes a pan y agua. Sánchez lo puso una segunda vez para que le hiciesen otro agujero diferente, del cual salió huyendo con toda la razón del mundo.
Al toro le habían dado cuerda para que repitiese con nobleza olvidando totalmente lo que siempre fue la pimienta de nuestro paisano de Santa Coloma de Queralt. Con esos mimbres no nos interesó nada la labor del diestro, quien por lo menos tiene el mérito de no ponerse pesado alargando las faenas:
Acabó con una entera tendida, desprendida y traserísima entrando de esta manera y se llevó otra oreja de todo a cien:
No les aburrimos más y les damos nuestra enhorabuena si han llegado hasta aquí en su lectura. En el titular se resume todo.
Nos quitaremos la espina en la próxima entrada con nuestro personal homenaje a Andrés Vázquez.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

















































