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jueves, 10 de septiembre de 2015

NOVILLADA EN ANDORRA: LOS MAÑOS

LA TARDE DE LOS SIETE QUITES

Los amables lectores que este año se hayan tragado más de treinta corridas ¿cuántos quites han visto en el primer tercio? En Andorra vimos nada menos que siete. Los novillos eran los santacolomas de Los Maños:


Dado lo excepcional de esta competencia en quites -que debería ser lo normal-, no empezaremos con los toros como es habitual en nuestro blog sino con los novilleros. Ya en el primero, que era de Jesús Chover, el colombiano Manrique ejerció su derecho, véanlo:


Chover, con lógica vergüenza torera, que tantas tardes echamos de menos en nuestras figuritas, le respondió:


Y en el segundo, que era de Manrique, fue Robles quien hizo su quite:


Y así se fueron picando hasta el sexto novillo, que era de Robles, donde fue Chover quien hizo el séptimo quite de la tarde, con dos verónicas templadas ¿qué les parece? Aire fresco...


Los novillos de Los Maños fueron desiguales de presentación. Hubo tres que pasaban por toros en cualquier plaza, vean qué maravilla. Este primero de abajo, 'Pandereto', quizás fue el más completo. Fue de largo al caballo, se instaló en los medios, tuvo una embestida de dulce (vuelvan a ver cómo arrastra el morro en la larga de Chover). Y hacía tiempo que no veíamos morir un toro en el platillo:




A este de abajo, que tenía un pitón izquierdo arreglado porque se lo habría deteriorado, le dieron la vuelta al ruedo exageradamente para nuestro gusto. Se llamaba 'Churrerón':


Este bajó bastante de trapío:


Y este era de pinta cárdeno, ojalado, caribello, calcetero, bragado, meano, axiblanco, rebarbo, gargantillo y nevado -hasta un poco listón-:


Todos murieron con la boca cerrada, todos fueron nobles, no hicieron ni un mal gesto y se iban al caballo nada más verlo. Luego los hubo mansotes, prontos, pastueños, parados, bravos en el caballo como el quinto y rajados como el cuarto. La cosa estuvo entretenida pero echamos de menos el picante de Santa Coloma. No fueron revoltosos (no digan 'tobilleros' como los taurinos ignorantes, recuerden aquí). Tampoco pusieron en apuros a los novilleros en ningún momento.

Los colocaron bastante largos en el caballo ¡gracias! Observen el bravo quinto, precioso de lámina, de nombre 'Jardinero':


Y ahí va el sexto, 'Bonito', también peleó muy bien. La cuadra era la de Navarro, de Valencia:


Por cierto, ese quinto que han visto antes, figuraba en la hoja oficial como de pelaje 'enjabonado' (?). Para nosotros sería cenizo, mosqueado, botinero, bocinero y bragado (recuerden aquí cuando hablábamos de las diferencias entre mosqueado, alunarado y salpicado). Es el novillo que encabeza y despide la entrada.

JESÚS CHOVER. Conoce los terrenos, banderillea con insultante facilidad como buen valenciano y corre la mano bien con la capa aunque la coge con los brazos un pelín separados de más. Además, estuvo en director de lidia poniendo orden en algunos momentos. Muy bien. Pero tiene un problema que les desvelamos después.

Vean lo que les decimos de las banderillas:


Y esta estética media verónica:


A su primero lo recibió en tablas con dos largas de rodillas y a su segundo, aquí, a porta gayola. Es lo que pedimos en un novillero, que ponga ganas, hombre:


Luego, con la muleta estuvo al hilo del pitón aunque se dejó llevar en algún muletazo bonito como este a su primero (menuda embestida tenía, oro molido):


El problema que tiene es que no sabe matar. Hace una especie de julipié pero sin terminar de cruzar. Si tiene suerte y coloca su largo brazo a capón, clava pero, si no, al no cruzar, picha más de lo deseable. Hace tres años escuchó los tres avisos en Madrid. Observen lo que les decimos:


ANDRÉS MANRIQUE. El colombiano substituía a Israel Diánez. Como sus compañeros, y salvo error, es de la quinta del '90. Estuvo variado con el capote haciendo esta especie de suerte de frente por detrás pero levantando el capote en plan manoletina (¿la saltillera de Armillita padre?):


Con la muleta, casi todo por la derecha. Su primero era un bombón, aunque un poco tardo y topón. Hace una cosa loable: da tres o máximo cuatro pases y el de pecho, como hacían antes todos. Hoy, los grandes maestros nos duermen destoreando con cincuenta pases antes de rematar -y encima rematan con tres pases por alto, una pesadez-. Véanlo aquí excepcionalmente al natural en su primero:


Su segundo se empleó de bravo en el caballo y misteriosamente se paró. Se limitó a embestir a arreones sin peligro pero estaba como ido, no hacía caso de nada. Observen su mirada en esta foto a pesar de tener la muleta delante en movimiento:


Lo mató de una casi entera desprendida después de esta trasera atravesada que asomaba la punta:


ABEL ROBLES. El catalán de Olot fue el triunfador (visiten esta ciudad porque es una de las más agradables y mejor cuidadas de Cataluña). Corre la mano con mucho gusto tanto con el capote como con la muleta y eso tiene el peligro de que a ratos parece un poco artificioso, le falta naturalidad. Vean esta media con las manos bajas a su primero, el de la vuelta al ruedo:


Con la muleta adoleció de no echar la pierna adelante y estar fuera de cacho (por supuesto que no se lo vamos a criticar cuando nuestras queridas figuras hacen exactamente lo mismo y salen a hombros de todas partes):


En su primero se pegó un arrimón de los modernos (recuerden aquí) y volvió loco al público. El toro estaba completamente parado en tablas, nada que ver con el primero. Ahí tienen a Robles y al toro injustamente premiado con la vuelta al ruedo:


Como mató de esta media desprendida con degüello, cortó dos orejas:


El catalán no cabía en sí de gozo:


A su segundo le pasó lo mismo que al quinto: se empleó a conciencia en el caballo y salió del peto aplomado. En la muleta pegó algún leve gañafón, acentuado porque Robles lo llevó a media altura ya que blandeaba. Estuvo voluntarioso hasta ponerse pesado pero las dos orejas ya las tenía en el bolso:


Había entrada única a 20 euros, cosa que a más de uno le picó, no sabemos si a Paulita, a quien vemos retratándose en taquilla (hubo media entrada):


La novillada coincidió con el santo patrón de Andorra, San Macario. Quizá no sepan que el ayuntamiento de esta localidad tiene un sabroso detalle en metálico para los padres que pongan a su hijo el nombre del patrón pero se ve que ni por esas.

Ya ven que nos entretuvimos. Los novilleros demostraron ganas y afición, pusieron los novillos largos al caballo y compitieron en esos siete quites del titular.


Los novillos fueron variados de comportamiento y dos de ellos absolutamente preciosos de lámina. Sólo faltó la pimienta del conde de Santa Coloma. Y es que nunca estamos contentos, no tenemos remedio...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.