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domingo, 19 de julio de 2020

SE VENDE LO DE JACINTO ORTEGA

Todo: la finca, el hierro y los animales. Si usted tiene liquidez, ya lo sabe. Si únicamente quiere una de las tres cosas, también. 



Nosotros de buena gana nos traeríamos a Tarragona este lucerito:



Lo conocimos de eral. Tenía ganas de jugar y se encaramó a este risco:



Fue tentado y acudió diez veces al peto. Que sepamos, continuaba como semental en la finca. Aquí lo tienen ya más crecido con sus abundantes accidentales blancos:



¿Cuántos sementales que padrean actualmente en España acudieron diez veces al peto en su tienta? Los indultados en los ruedos no saben ni cuántas patas tiene un caballo.


Si nos lo llevamos, quizás tendríamos que hablar con la madre. Aquí la tienen, una vaca que nunca ha dejado de criar desde que se la apartó de madre. No fallaba ningún año:




Tienen unas ciento veinte. Fíjense en que no se columbra ninguna jabonera:



Esa finca de Los Monasterios la han visto varias veces en nuestro modesto blog, especialmente cuando les hemos recomendado darse un paseo por la carretera taurina más bonita de España. Pulsen aquí, aquí y también aquí para hacer sendas excursiones por ella. Esta foto de la charca con el valle del Guadalquivir al fondo está hecha al amanecer desde esa calzada:



Los amaneceres en la zona son inolvidables. La carretera se aprecia en la parte de abajo:




Y los atardeceres, tres cuartos de lo mismo, ¿qué me dicen?:




La finca está a la izquierda de esta foto. Al fondo, las nieves de Sierra Nevada:



Era un placer transitar por allí e ir parando para ver qué reses aparecían allí mismo en medio del silencio de la sierra de Andújar, como este buey:



Unas vacas:



Un novillo que de pronto te miraba sin que se oyese nada más que el vuelo de alguna mosca. Piensen que pueden hacer cuarenta kms. por allí sin encontrarse con nadie:




O toros como este precioso berrendo al que acompaña un castaño carinegro. Siempre recordaremos aquella tarde a la caída del sol en que estábamos a solas con ellos dos para hacerles fotos a discreción, sin prisa. Como se quedaron hipnotizados mirándonos, disfrutamos esperando tranquilamente a que les tocase la luz para favorecer su estampa ya de por sí preciosa:



Decimos que era un placer porque ignoramos en qué parará la cosa. Vaya usted a saber si quien se lo quede tendrá intención y ganas de mantener esa ganadería a pesar de que goza de un gran mercado en los bous al carrer. A vuelapluma, vean algunos de ellos. Éste se corrió en Moncofa en 2019, también castaño ojinegro:





Una vez de visita nos llamó la atención este negro lombardo con ese curiosísimo 'facado en lucero', como diríamos para intentar orientar anotando que la mancha no es un triángulo exacto sino sólo la línea:



Nos recuerda a aquel Perdigón de Graciliano que fue regalado a Sir Winston Churchill, vayan a esta entrada. Su cabeza tiene que seguir en la embajada española en Londres. Los amigos del Club Taurino londinense deberían dejarse caer por allí para confirmar que sigue en su sitio:


Pues lo compraron en L'Alcora en 2015:



Éste se fue a Vilavella en 2014:



Hay pueblos de la zona levantina que cada año iban a buscar su toro de Jacinto Ortega para las fiestas. Este Palanquero fue a Almassora también en 2014 pero el gozo se tornó en lloro cuando nada más salir se rompió un cuerno:



Por cierto, en el cartel lo reseñaban mal diciendo que era colorado, ojinegro y bragado. Aciertan en lo de bragado (y meano) pero es castaño ojalado.

En Almassora el año pasado compraron este negro astracanado:



En la foto de inicio veían ustedes un jabonero que asomaba la cabeza, es éste de aquí:



Lo vimos de utrero. Lleva el número 15:



Pues creemos que es el mismo que se corrió por las calles de Museros en 2016. Se llamaba Escultor. Nos despista un poco que hayan desaparecido los rizos del testuz pero juraríamos que es el mismo:



Esos pelos de carifosco que tenía de pequeño se los habrá peinado alguien. Nos ha recordado aquella copla que citaba a veces Baroja:


¿Cuando querrá la Virgen
del Mayor Dolor
que esos pelillos rubios
te los peine yo?

Corre sangre de Veragua por las venas de esta vacada pero hay pocos jaboneros. Será una pena que se pierda. Su historia la contábamos aquí y algo más aquí. Decimos que los jaboneros eran raros porque al abuelo Jacinto no le gustaban y los fue quitando. Ya saben ustedes que los jaboneros empezaron a abundar en Veragua a partir de los nietos de Charrengue, en el último tercio del XIX. Antes salían los justos. Pero el resto de accidentales blancos sí abundan en esta torada. 

Hay berrendos como el que veían antes y bragados, meanos, axiblancos y rabicanos como este toraco:



También salpicados rabicanos de mirada profunda:



O calceteros como éste que también viajó a L'Alcora y también es rabicano:



Si usted, amigo lector, está interesado en comprar, sepa que los libros de la ganadería los guardan en el cortijo y se remontan a cien años de antigüedad. Los enseñaba el maestro Juan Ortega en este vídeo (en el 9'48'' verán al imponente Palanquero):



Pulsen aquí para leer un bonito artículo dedicado a Rodolfo Ortega, el tío abuelo del maestro, quien fue responsable de la vacada durante muchos años.

A continuación tienen una vista veraniega de Los Monasterios desde la entrada (imagínensela toda verde en primavera). Los toros campan a sus anchas por las quebradas y suben cuando Juanpa les echa de comer.



¿Qué juego darían en una corrida estos toros? Creemos que la última vez que se lidiaron a pie fue en una novillada en Cenicientos en 1994. Se anunciaron José Ramón Martín (pitos en ambos), Rafael González (una oreja y ovación) y Carlos Pacheco (vuelta y ovación). 

También hay caballos en la finca:



La madre lleva el hierro de la ganadería, uno de los más elegantes de la Unión aunque sin antigüedad:



Por cierto, si usted sólo quiere comprar el hierro, adelante con los faroles, no hace falta que se quede con todo el lote:



La finca tiene 1.200 hectáreas muy quebradas con unas vistas muy hermosas. Coge uno de los brazos que se aprecia a la izquierda del pantano de Baños que ven allá abajo con las brumas matinales:



Cuando transiten por allí, a la izquierda de la carretera verán esa imagen anterior y a la derecha, Los Alarcones, donde antiguamente había samueles y ahora se dedica a la montería:



Pero enseguida sabías cuándo estabas dentro de los límites de la finca porque te miraba alguna de las reses como este eral:



O este buey, precioso de pinta y de encornadura:



La semana pasada hicieron el saneamiento:



Corren malos tiempos para el ganado de lidia y más malos que seguramente correrán. ¿Dónde acabarán estos animales con una sangre única en el campo bravo español?



No sabemos qué será de ellos pero nos dará mucha pena no verlos cuando volvamos a pasar por esa carretera, la más bonita... ¡del mundo! Lo mismo que cuando ahora pasamos por Zorita de Pelilla donde estaban los toritos del tío Justo, o por Campocerrado con sus atanasios, o por el Castillo del Buen Amor y lo de Los Majadales o por Riego y sus juampedros. 



Pero nadie podrá borrarnos su recuerdo para decir lo mismo que Antonio Machado de sus queridos campos de Castilla:


'Conmigo vais, toros de Jacinto Ortega,
grises alcores, cárdenas roquedas,
tardes tranquilas, montes de violeta.
¡Conmigo vais, mi corazón os lleva!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.









sábado, 2 de marzo de 2019

'HAY QUE ESCUCHAR AL CAMPO, QUE PARECE QUE TE HABLE...'

Si lo desean, nos acompañan a darnos un paseo por el campo para airearnos un poco. La frase del título es bonita ¿verdad? La dijo un hombre a quien todos ustedes conocen. Él siempre afirmaba que 'no he sido torero de comprar cortijos o ganaderías, yo sigo siendo de campo, de andar por el campo...' Si llegan al final de la entrada, verán quién es.



El aire sano de Sierra Morena nos irá perfecto para quitarnos el mal gusto de boca que nos ha dejado el poco eco que ha tenido el triunfo de De Justo que comentábamos en la entrada anterior. Ya dijimos que las dos orejas eran exageradas pero es curioso que pocos blogs de los que pontifican sobre la necesidad de cambios en el ambiente taurino han comentado algo sobre esa corrida. Cuando decimos pocos, queremos decir uno, salvo error. Ha pasado algo similar, pero sensu contrario, a lo que sucedió este otoño con los blogs y portales comerciales. En ellos no existió la noticia taurina del año, que para nosotros fue ésta:



Recuerden que la comentábamos aquí. Esta temporada estos dos grandes maestros seguirán toreando y paseando por la calle con total normalidad cuando lo lógico sería que no salieran ni a comprar el pan. Pero les da igual ocho que ochenta y como todo el mundo les ríe las gracias, pues ¡adelante con los faroles! Con De Justo ha ocurrido lo mismo pero al revés. Los portales comerciales sí lo han ensalzado pero los que se llenan la boca criticando a las figuras y sus corruptelas o a los ganaderos paniaguados y sus chotos no han dicho esta boca es mía.

En fin, dejemos estas menudencias y vámonos a recorrer nuestra carretera favorita a la que ya hemos dedicado varias entradas en nuestro blog (recuerden pulsando aquí, aquí y también aquí). Es la que da la vuelta desde La Carolina hasta Andújar pasando por El Centenillo:



Empezamos la jornada con los primeros rayos del sol desde La Carolina:


Recuerden que estamos en Jaén, donde no todo son olivos. Es una de las provincias de España que cuenta con mayor superficie de espacios naturales protegidos. Fíjense en el mapa que sigue. El problema es que todo el mundo pasa por la autovía y no se adentra a izquierda y derecha en estas zonas tan interesantes de Sierra Morena a un lado y Sierra Mágina y Sierra de Cazorla al otro. La zona por la que transcurre nuestra excursión es la que hemos enmarcado en negro:



Los murubes de Orellana-Perdiz se recortan con las luces del alba:



Pasamos El Centenillo y los ciervos nos acompañan en nuestra excursión. Con facilidad se puede ver también gamos y muflones, aunque éstos últimos son más huidizos (sepan que el muflón se introdujo en España hace ochenta años precisamente en la sierra de Cazorla, también en Jaén):



Llegamos al Mirador de los Pastores, uno de los lugares favoritos de quien esto escribe no sólo en Andalucía sino en toda la Península Ibérica:



Las vistas son espectaculares y el silencio, sepulcral. Los pajarillos y los insectos nos hacen sentir lo bien que suena el campo. Desde ahí, uno se siente 'poderoso y vagamente feliz', como escribía Cela en su 'Primer viaje andaluz':



Continuando hacia Los Monasterios vemos la niebla en el valle del Guadalquivir. 


Al lado del embalse de la izquierda está Baños de la Encina, donde pararemos al final de nuestra ruta para visitar ese excelente castillo que ven en la imagen:



Esto de abajo es la citada finca de Los Monasterios, la de la familia Ortega (del torero hablábamos aquí y de la ganadería, aquí):



Algunas vacas nos miran con curiosidad. Recuerden que estamos ante un encaste Veragua en el que Jacinto Ortega Casado fue eliminando los jaboneros, que no le gustaban. Una es colorada salpicada, otra es jabonera berrenda aparejada y la de la derecha, colorada ojo de perdiz:



Éste es uno de los novillos:



Y aquí, uno de los toros, que acabará en las calles de Castellón o Valencia donde los aficionados a 'bous al carrer' tienen devoción por esta ganadería: 



Continuamos por la carretera y a la derecha está Navalentisco, la finca de Román Sorando. La señal es zarcillo en ambas:



Dos más jóvenes con pelo de invierno:



Salen muchos castaños encendidos como estos dos, casi gemelos:





Luego viene la finca de Sorando, familia de Román. De esa ganadería es el único toro indultado en la plaza de toros de Tarragona, 'Cotorrico'. Nunca se divisan animales porque están al otro lado de la majada. Sí se ven más adelante los santacolomas de Luis Flores, recientemente fallecido y a quien homenajeábamos aquí. Pero lo que te encuentras son las vacas porque con toros como éste hace años que no coincidimos:



A continuación llegamos al desvío que va al pantano del Jándula. Allí está la finca de Germán Gervás, cuyos toros pastaban antiguamente en Huelva:



No sabemos si lidia actualmente porque se comenta que la familia Mahou lo tiene un poco como parque temático, cosa que no hemos podido confirmar. De hecho, fíjense en que la señal de esta vacada siempre fue brincada en ambas y estos erales presentan orejisanas (?):



Son santacolomas, unos por Ibarra como los anteriores y otros por Buendía como éste,:



Llegamos al siguiente cruce, el que lleva al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza a la derecha y a Andújar a la izquierda. Desde Andújar subiremos por la autovía para visitar el citado castillo de Baños de la Encina, uno de los más genuinos de Europa ya que se usó durante muchos años como cementerio y eso propició su extraordinario estado de conservación. Vayan a la oficina de turismo y apúntense a la visita guiada porque pasarán un rato muy agradable (pulsen aquí):



Se va yendo el sol y aún nos da tiempo a volver a pasear entre los murubes del comienzo. Probablemente es el encaste de mejor trapío para ver a campo abierto:



Cenamos una perdiz encebollada en el restaurante Orellana-Perdiz. Es la mejor que nosotros hemos probado nunca (pulsen aquí):



Y para estirar las piernas y hacer la digestión, volvemos a pasearnos junto a los toros para oír su reburdeo entre las sombras. Nos miran extrañados al volver a ver al mismo individuo que estaba allí antes de que saliera el sol pero no dicen nada:



¿Qué les ha parecido nuestra excursión? Nosotros no nos cansamos de pasar por esa carretera cada vez que bajamos a Andalucía. 

No nos vamos sin desvelarles quién es el autor de la frase que poníamos como titular. Decíamos que era un hombre de campo, es éste:



Él recuerda cuando de pequeño estaba de pastor de ovejas en la finca Gambogaz de Queipo de Llano:

"Lo a gusto que yo estaba allí con las ovejas, echado en el campo, tranquilo..."

Pero había algunos momentos en que:

"escuchaba los oles por las tardes en los días de viento; el viento traía aquellos oles desde la plaza de toros de Sevilla, traspasando el río. Me quedaba con la oreja pegada para donde estaba Sevilla, de donde venía el viento, por Triana..."

Dejó las ovejas y los cochinos y se pasó a los toros en buena hora aunque:

"si me hubieran tratado de otra manera, a lo mejor nunca hubiera querido ser torero; no se ganaba dinero para nada, muchas horas de trabajo...y aquellos tratos que nos daban..."

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.  


En Zaragoza (1964)