Nosotros de buena gana nos traeríamos a Tarragona este lucerito:
Lo conocimos de eral. Tenía ganas de jugar y se encaramó a este risco:
Fue tentado y acudió diez veces al peto. Que sepamos, continuaba como semental en la finca. Aquí lo tienen ya más crecido con sus abundantes accidentales blancos:
¿Cuántos sementales que padrean actualmente en España acudieron diez veces al peto en su tienta? Los indultados en los ruedos no saben ni cuántas patas tiene un caballo.
Si nos lo llevamos, quizás tendríamos que hablar con la madre. Aquí la tienen, una vaca que nunca ha dejado de criar desde que se la apartó de madre. No fallaba ningún año:
Tienen unas ciento veinte. Fíjense en que no se columbra ninguna jabonera:
Esa finca de Los Monasterios la han visto varias veces en nuestro modesto blog, especialmente cuando les hemos recomendado darse un paseo por la carretera taurina más bonita de España. Pulsen aquí, aquí y también aquí para hacer sendas excursiones por ella. Esta foto de la charca con el valle del Guadalquivir al fondo está hecha al amanecer desde esa calzada:
Los amaneceres en la zona son inolvidables. La carretera se aprecia en la parte de abajo:
Y los atardeceres, tres cuartos de lo mismo, ¿qué me dicen?:
La finca está a la izquierda de esta foto. Al fondo, las nieves de Sierra Nevada:
Era un placer transitar por allí e ir parando para ver qué reses aparecían allí mismo en medio del silencio de la sierra de Andújar, como este buey:
Unas vacas:
Un novillo que de pronto te miraba sin que se oyese nada más que el vuelo de alguna mosca. Piensen que pueden hacer cuarenta kms. por allí sin encontrarse con nadie:
O toros como este precioso berrendo al que acompaña un castaño carinegro. Siempre recordaremos aquella tarde a la caída del sol en que estábamos a solas con ellos dos para hacerles fotos a discreción, sin prisa. Como se quedaron hipnotizados mirándonos, disfrutamos esperando tranquilamente a que les tocase la luz para favorecer su estampa ya de por sí preciosa:
Decimos que era un placer porque ignoramos en qué parará la cosa. Vaya usted a saber si quien se lo quede tendrá intención y ganas de mantener esa ganadería a pesar de que goza de un gran mercado en los bous al carrer. A vuelapluma, vean algunos de ellos. Éste se corrió en Moncofa en 2019, también castaño ojinegro:
Una vez de visita nos llamó la atención este negro lombardo con ese curiosísimo 'facado en lucero', como diríamos para intentar orientar anotando que la mancha no es un triángulo exacto sino sólo la línea:
Nos recuerda a aquel Perdigón de Graciliano que fue regalado a Sir Winston Churchill, vayan a esta entrada. Su cabeza tiene que seguir en la embajada española en Londres. Los amigos del Club Taurino londinense deberían dejarse caer por allí para confirmar que sigue en su sitio:
Pues lo compraron en L'Alcora en 2015:
Éste se fue a Vilavella en 2014:
Hay pueblos de la zona levantina que cada año iban a buscar su toro de Jacinto Ortega para las fiestas. Este Palanquero fue a Almassora también en 2014 pero el gozo se tornó en lloro cuando nada más salir se rompió un cuerno:
Por cierto, en el cartel lo reseñaban mal diciendo que era colorado, ojinegro y bragado. Aciertan en lo de bragado (y meano) pero es castaño ojalado.
En Almassora el año pasado compraron este negro astracanado:
En la foto de inicio veían ustedes un jabonero que asomaba la cabeza, es éste de aquí:
Lo vimos de utrero. Lleva el número 15:
Pues creemos que es el mismo que se corrió por las calles de Museros en 2016. Se llamaba Escultor. Nos despista un poco que hayan desaparecido los rizos del testuz pero juraríamos que es el mismo:
Esos pelos de carifosco que tenía de pequeño se los habrá peinado alguien. Nos ha recordado aquella copla que citaba a veces Baroja:
¿Cuando querrá la Virgen
del Mayor Dolor
que esos pelillos rubios
te los peine yo?
Corre sangre de Veragua por las venas de esta vacada pero hay pocos jaboneros. Será una pena que se pierda. Su historia la contábamos aquí y algo más aquí. Decimos que los jaboneros eran raros porque al abuelo Jacinto no le gustaban y los fue quitando. Ya saben ustedes que los jaboneros empezaron a abundar en Veragua a partir de los nietos de Charrengue, en el último tercio del XIX. Antes salían los justos. Pero el resto de accidentales blancos sí abundan en esta torada.
Hay berrendos como el que veían antes y bragados, meanos, axiblancos y rabicanos como este toraco:
También salpicados rabicanos de mirada profunda:
O calceteros como éste que también viajó a L'Alcora y también es rabicano:
Si usted, amigo lector, está interesado en comprar, sepa que los libros de la ganadería los guardan en el cortijo y se remontan a cien años de antigüedad. Los enseñaba el maestro Juan Ortega en este vídeo (en el 9'48'' verán al imponente Palanquero):
Pulsen aquí para leer un bonito artículo dedicado a Rodolfo Ortega, el tío abuelo del maestro, quien fue responsable de la vacada durante muchos años.
A continuación tienen una vista veraniega de Los Monasterios desde la entrada (imagínensela toda verde en primavera). Los toros campan a sus anchas por las quebradas y suben cuando Juanpa les echa de comer.
¿Qué juego darían en una corrida estos toros? Creemos que la última vez que se lidiaron a pie fue en una novillada en Cenicientos en 1994. Se anunciaron José Ramón Martín (pitos en ambos), Rafael González (una oreja y ovación) y Carlos Pacheco (vuelta y ovación).
También hay caballos en la finca:
La madre lleva el hierro de la ganadería, uno de los más elegantes de la Unión aunque sin antigüedad:
Por cierto, si usted sólo quiere comprar el hierro, adelante con los faroles, no hace falta que se quede con todo el lote:
La finca tiene 1.200 hectáreas muy quebradas con unas vistas muy hermosas. Coge uno de los brazos que se aprecia a la izquierda del pantano de Baños que ven allá abajo con las brumas matinales:
Cuando transiten por allí, a la izquierda de la carretera verán esa imagen anterior y a la derecha, Los Alarcones, donde antiguamente había samueles y ahora se dedica a la montería:
Pero enseguida sabías cuándo estabas dentro de los límites de la finca porque te miraba alguna de las reses como este eral:
O este buey, precioso de pinta y de encornadura:
La semana pasada hicieron el saneamiento:
Corren malos tiempos para el ganado de lidia y más malos que seguramente correrán. ¿Dónde acabarán estos animales con una sangre única en el campo bravo español?
No sabemos qué será de ellos pero nos dará mucha pena no verlos cuando volvamos a pasar por esa carretera, la más bonita... ¡del mundo! Lo mismo que cuando ahora pasamos por Zorita de Pelilla donde estaban los toritos del tío Justo, o por Campocerrado con sus atanasios, o por el Castillo del Buen Amor y lo de Los Majadales o por Riego y sus juampedros.
Pero nadie podrá borrarnos su recuerdo para decir lo mismo que Antonio Machado de sus queridos campos de Castilla:
'Conmigo vais, toros de Jacinto Ortega,
grises alcores, cárdenas roquedas,
tardes tranquilas, montes de violeta.
¡Conmigo vais, mi corazón os lleva!
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
























