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viernes, 31 de mayo de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO, 2019 (15). ADOLFO MARTÍN: ROCA TRIUNFÓ CON UN ADOLFO 'DEGENERADO'

No se enfaden los adolfistas antes de tiempo. Si tienen paciencia y llegan hasta el final, entenderán por qué hablamos de que ese sexto toro era un degenerado. Nosotros no dudábamos en ningún momento de que el peruano conseguiría triunfar. Si ayer entierra la espada en el sexto, sale a hombros ¿alguien lo duda? Anteayer nos preguntaba un amigo lector cómo veíamos lo de Roca y, modestia aparte, acertamos en el vaticinio aunque no había que ser la sibila Libia para adivinarlo. Si nos permiten la autocita, decíamos esto:

"Sobre Roca y Adolfo decirle que estoy convencido de que triunfará. Si sale el adolfo comercial, el peruano quedará sorprendido de hasta qué punto esta ganadería llega a 'colaborar'. Si sale un adolfo correoso, tiene recursos suficientes para saber cómo sacarle partido. Lo veo con más posibilidades que, por ejemplo, las demostradas por Chacón en ese cuarto victorino de la corrida. Y el público estará de su parte, eso no lo dude".

Le salió ese 'Madroñito' comercial que fue un toro de monopuyazo comercial, que embistió pastueño como los toros comerciales y que permitió al diestro echar la pierna atrás y aprovechar su viaje como hace cuando le sale el torito al que está acostumbrado. Al fin y al cabo, él mismo lo dijo al final. Le preguntaban si había notado algo peculiar al torear por primera vez este encaste: 'no, es un toro que si embiste, embiste como los demás'. Cuidado, amigo: embiste como los demás si sale un animal comercial como los demás. Si sale como debiera salir, no es lo mismo ¿eh?

La corrida anduvo justa de casta y nula de poder. Fue muy blanda aunque casi no se protestó dado el hierro que ostentaba. De otras ganaderías que todos tenemos in mente sale un toro que no se sostenía en pie como el primero o que no puede ni con su alma como el segundo y se monta un cirio. Fueron diez veces por el suelo, la mitad que los de Victorino.

La presentación mantuvo una seriedad uniforme a pesar de la disparidad de caras, desde los corniapretados primero y quinto hasta este destartalado cuarto.



En el caballo, poca cosa. La picaron no bien sino no tan mal como la del día anterior pero las peleas fueron perfectamente olvidables. En la muleta el peligro que tuvieron no fue debido a su casta sino, según nuestro entender, a que se defendían por su poca fuerza. El ganadero discrepa de todo esto que decimos. Ésta es su opinión:

"Estoy muy contento con mi corrida. A algún toro le ha faltado vida como al primero pero no se han rajado y han tenido muchas virtudes. Ese primero ha sido soso; el segundo, complicadete; el tercero ha tenido sus virtudes; el cuarto ha sido encastado, pronto y fiero por momentos; el quinto ha tenido un temple extraordinario, ha sido un toro muy serio y bravo en los medios y el sexto ha humillado con temple y lo ha toreado a placer. Estos últimos han sido dos toros muy importantes".

Salta a la vista que el señor Martín vio un festejo diferente del que vimos nosotros. Lees lo que dice y parece una corrida histórica. Se nos antojó la menos interesante de las tres de Albaserrada precisamente por su falta de poder y su flojedad de remos. No tiene duda que Escolar ha pasado la mano por la cara a sus dos rivales.

Y a nosotros, que miramos el toro por encima de todo, no nos duelen prendas en reconocer que los tres toreros estuvieron por encima de los toros, con valentía, con decisión y con muchísima más casta que la de los grises (excepto Roca en su primero, que se afligió). Si antes de la corrida le dicen a usted que saldrán heridos dos de tres, pone fijo en la quiniela a Roca, ¿verdad? Pues no, entregaron su sangre Román y, sobre todo, Escribano, que se llevó una cornada seca en el muslo como les comentaremos a continuación.

ESCRIBANO. Se fue a porta gayola en su primero, algo que siempre anotamos porque nos parece de las cosas más valerosas que puede hacer un torero en el ruedo. Recuerden que se daban cita tres de los más valientes del escalafón:



El toro arrastraba los cuartos traseros de salida pero nadie dijo ni mu. Alguno se dio cuenta ya en banderillas y sonaron cuatro palmitas de protesta. Si lleva otro hierro, se lía. Arrolló sin consecuencias al diestro con el capote:



En banderillas hizo un quiebro por dentro de mérito pero alguien debería avisar al bueno de Escribano de que sus peones deslucen siempre esos pares en tablas echando los capotes desde el callejón, queda fatal:



El toro tomaba la muleta de lujo pero no podía empujar porque los riñones no le respondían dado su quebranto de los cuartos traseros. Duró una tanda y Escribano se puso pesado arrancando pases insulsos.

Desprendida, trasera pegando el telonazo y el toro que rueda sin puntilla. Lo clavó el diestro cuando opinó sobre el toro: 'en esta ganadería, cuando sale un toro con estas hechuras y esa cara, es noblón y facilón, siempre sucede así'. Exacto, noblón y facilón, el diestro fue con menos paños calientes que muchos de los pelotas del ganadero.

Su segundo tenía una cara exagerada. No iba sobrado de poder y por eso tuvo la suerte de que se encontró con Peña, que dosificó el castigo, abrió al toro y no clavó trasero, parecía un milagro. Pelea vulgar del toro y arriesgado tercer par al quiebro por dentro y a una mano, aunque una banderilla se fue al suelo. Nuevamente los peones tiraron capotes desde el callejón pero fue para perjudicar al maestro porque provocaron que el toro se volviera e hiciera por él. Se pasaron de listos y deslucieron el par:



Inició la faena con un valiente cambio en el platillo. El toro era otro noblón y flojo de remos. Escribano se mantuvo al hilo pero tiró bien de él. Tenía tan poco fuelle que duró diez pases y eso que en varas lo habían mimado. El diestro tragó el paquete con mérito pero sin necesidad porque no se lo iban a valorar, la verdad es que ya estaba oyendo protestas por ponerse fuera de cacho. Como el toro no podía, se le quedó debajo y lo enganchó:


FOTO: Julián López

La cornada resultó de 25 cms. y tuvo mucha suerte porque el toro se ofuscó cuando lo tenía en el suelo a su merced. Hubo un valeroso quite de uno de sus peones estirando al toro por la pala del pitón a cuerpo limpio:




Algunos espectadores se encararon con los protestantes y los comentaristas televisivos no pudieron disimular su enfado con ellos. La situación nos recordó a una cornada muy parecida que sufrió Curro Vázquez mientras desde el siete se pedían toros. El malogrado Bojilla saltó al ruedo y se fue para allá a desafiarles y decirles de todo. Pueden ver la cogida pulsando aquí, Bojilla es el que sale de blanco a hacer un torniquete. Y lean aquí la crónica de Vidal porque se rumoreó entonces que a aquellos toros les habían echado algo.

Román liquidó el toro de Escribano de dos pinchazos sin soltar y trasera habilidosa para salvar las dos velas del adolfo.

ROMÁN. Su primero nos pareció más entrepelado que cárdeno. Otro flojito que se fue al suelo en la primera media y, no contento, el diestro le pega otra consecutiva para terminar de castigarlo. El toro no podía con su alma pero casi no oíamos protestas (fue cuatro veces al suelo).

Se orientó extrañamente en banderillas y, a nuestro modesto entender, el simpático y valiente diestro cometió dos errores. El primero fue un inicio de faena equivocado donde le pegó seis pases seguidos rematados por alto. Quizás lo hizo para que no se cayera pero creemos que dio aire al toro y le subió los humos.


FOTO: Julián López 

Menos mal que el tal 'Madroño' estaba asfixiado porque si no, lo pone en graves apuros. De hecho los tuvo porque, como no podía, se quedaba debajo y buscaba. Lo hacía no por encastado sino por débil. Y ahí llegó el segundo error cuando Román se puso de frente sin venir a cuento. Ahí lo tienen:



El toro se revolvió y le pinchó en el glúteo:


FOTO: Julián López

Román es un hombre de suerte. Comete errores que no le cuestan cornadas graves como a otros, que no cometen tantos como él pero cobran más duro. Algún día se le acabará esa suerte... Espadazo perpendicular, trasero y atravesado con descabello.

Su segundo era regordío y acapachado. Vino picado del campo y Román lo trató en varas como se trata a un torete comercial. Estuvo fatal Jaén picando y espléndido Raúl Martí con los palos:



Pues ha sido la vez que mejor hemos visto a Román. El toro  tenía una embestida sosa y suavona pero, como estaba asfixiado, había que echarle mucho valor para tragar y tirar de él. Por ese motivo, la cosa tuvo la emoción que puso el torero y la que ponía el toro, no por su casta ni bravura sino por su falta de poder, que podía provocar la cornada cuando aún estaba en el recuerdo la de Escribano.



Se pasó de faena el maestro y recetó una buena estocada arriba aguantando, de las mejores que hemos visto hasta ahora en una feria donde todo se va caído o bajo aunque los de televisión repitan '¡en todo lo alto!' cada dos por tres. Mal Román yéndose al platillo a saludar cuando el toro estaba aún vivo y El Sirio fallaba con la puntilla más de lo deseable. Un torero tiene que quedarse al lado del toro hasta que muera.

Oreja que no nos molesta lo más mínimo. El toro no valía gran cosa pero la casta que le faltaba la puso el diestro. Si a eso añadimos la buena estocada, no hay queja.

ROCA. Muchos habían venido a examinar al peruano. Su primero se trastabillaba de salida porque era otro blandito de remos (ya van varios ¿verdad?). Cobró bien en el primer puyazo pero sin tapar la salida. En el segundo le hizo tres agujeros pero sin recargar. Escribano quitó por chicuelinas pero Roca no respondió en contra de su costumbre. Quizás vio que el toro tenía la fuerza menos que justa.

No nos extrañó que durara cinco pases, ni uno más. El maestro anduvo dubitativo y desconfiado, siempre fuera de cacho y silbado con justicia. Nunca enseñó el muslo y menos cuando el toro, que no podía con el rabo, se empezó a quedar debajo. Pinchazo con el toro cortándole y desprendida sin puntilla saliéndose descaradamente de la suerte. No era el Roca habitual sin entrar en quites, con excesivas precauciones y saliéndose al matar, ahí lo ven:



Pero apareció el tal 'Madroñito', un toro fácil y boyante, perfecto para la tauromaquia que despliega el peruano. Suponemos que ustedes estarán de acuerdo en que ese toro fue fácil y boyante, ¿no? Nosotros somos generosos con lo de boyante porque de buena gana lo cambiaríamos por pastueño. Es que les anotamos a continuación una frase de Adolfo Martín que sirve de explicación al titular de la crónica:

"Yo no selecciono el toro fácil y boyante; si sale así es porque se me degenera"

¿Lo ven? Este 'Madroñito' fue un toro degenerado, no es cosa nuestra sino de su propio criador. Para nuestro gusto fue el toro de mejor trapío, eso sí:



Fea carioca en el primero y picotazo caído en el pescuezo en el segundo. Campuzano debió de decir a Roca que ese toro no se comía a nadie y que adelante con los faroles. Así fue: se puso a torear de inicio en los medios, le dio distancia y comprobó que metía la cabeza muy bien y que era blandito como todos sus hermanos.



Le aplicó su destoreo de pierna atrás y aprovechar el viaje componiendo la figura. Así citaba en el primer pase de una tanda, ¿qué me dicen?:



Lo ninguneó como a una ternera comercial y es que, si quitamos el color gris, nosotros no veíamos ninguna diferencia. Observen cómo se ubicaba fuera de cacho:




Le reconocemos el mérito de templar la embestida con su mano firme. Lo entendió perfectamente porque no se distinguió nada del ganado al que él se apunta cada tarde. Culminó la faena con un martinete para terminar de humillar al animal pero se pasó de faena de tan a gusto que estaba.



Lo pagó porque el toro no quería cuadrar. Pinchazo y estocada desprendida. En el palco estaba don Gonzalo de Villa, que volvió a vulnerar el reglamento negando una oreja que, por televisión, se nos antojó mayoritaria. Vamos a ver: si el público pide mayoritariamente la oreja, el presidente debe concederla aunque haya pinchado mil veces porque su labor es contar pañuelos, no pensar. Mal el inspector, que intenta congraciarse con los que piden su dimisión y se sigue equivocando.

Comentábamos al comienzo que si agarra una estocada a la primera, sale a hombros. En los libros hubiese quedado su triunfo con un adolfo pero a nosotros no nos la dio con queso porque lo que tuvo delante fue un adolfo 'degenerado'.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





jueves, 30 de mayo de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO, 2019 (14). VICTORINO: EL PÚBLICO PREFIRIÓ EL VICTORINO DE JUAN PEDRO

Fue el sexto, llamado 'Director', un toro que vino picado del campo, que rodó siete veces por el suelo y que embestía pidiendo perdón. En varas se le levantó el palo en la primera mientras simplemente se dejaba pinchar. En la segunda recibió un picotazo en el lomo. Eso fue todo. La única diferencia con un ejemplar de Domecq de los más pastueños y más colaboradores fue el color gris de la piel. Entusiasmó al público, al torero y suponemos que a los críticos taurinos más toreristas pero al aficionado cabal no puede satisfacerle de ninguna manera.



El victorino correcto fue el cuarto pero, mal que nos pese reconocerlo, no lo toreó Chacón sino que el toro lo toreó a él. Otro victorino aceptable fue el quinto, que supero totalmente a Luque. No hubo ninguno con la categoría del excelente 'Petrolero' de Sevilla pero la cosa anduvo variada y entretenida.

Lo de los picadores es algo que clama al cielo. No se puede picar ni más trasero ni tapando más la salida. El único que abrió al toro fue el que picó al sexto porque el pobre toro venía ya con tres puyazos del campo y se había caído dos veces antes de la primera entrada. Fíjense en 'El Patilla' picando al segundo de Luque. El pobre animal lleva tres agujeros suficientes para poner al picador a pan y agua durante un mes:



Así fueron todos y siempre con la anuencia de los maestros excepto De Justo en el sexto, que lo cuidó porque vio que si no, el toro se echaba para no levantarse más. La corrida fue dispar de presentación pero ya saben que eso no nos molesta demasiado siempre que haya un trapío aceptable. El más armónico a nuestro gusto fue el sexto y hubo protestas para alguno de salida.

Corrida con poco poder, comportamiento variado pero casta, lo que se dice casta, la justa. Se fueron al suelo un total de veinte veces (los dos de De Justo, catorce entre ambos). Tuvimos la paciencia de anotarlo porque no creemos que lo lean en ningún otro sitio.

CHACÓN. Se presentó con el bonito vestido que sacó en Sevilla. Un buen amigo del blog nos informaba de su procedencia:


El 29 de Octubre tuvo lugar la entrega de la XVI edición del “Trofeo Vestido de Luces Rioja y Oro”
del Centro Riojano de Madrid al diestro gaditano Octavio Chacón

El victorino salió humillando en la capa ante el buen recibo 'chaconero' (acuñamos este término para ilustrar ese dominio que ejerce el maestro con el capote sacándose el toro afuera, evitando que lo toque y templando la embestida). 


FOTO: Paloma Aguilar

Melgar le tapó la salida las dos veces (una en que marró no cuenta). Le pegó duro con permiso del maestro. Nos dio la impresión de que ese caballazo no obedecía al jinete como debería.

El toro se olvidó de su nobleza en el capote para ponerse violento y prácticamente imposible por el izquierdo. lo intentó Chacón y se llevó este susto:



Pero es que luego volvió a porfiar con voluntad pero con temeridad y fíjense dónde le puso el pitón:


FOTO: Paloma Aguilar

Tuvo mucha suerte. A nuestro modesto entender, le faltó mando con la derecha. El toro seguía con la cabeza por las nubes al final de la faena. Estocada que roza el bajonazo tapando la cara y el toro que se va andando a los medios para morir encima del hierro de su amo:



Su segundo fue 'Bolsiquero', un victorino de los que han forjado la leyenda de esta vacada. En varas cobró a base de bien. En la primera lo puso fatal en suerte, empujó y recibió duro. En la segunda sí lo puso de largo pero tardeaba y se distraía. Al final acudió para recibir bajo y contrario y salir suelto.

Gran segundo par de Miguel Ángel Sánchez. El toro no era un torrente de casta pero tenía nobleza y repetía. Chacón no terminó de rematar porque había que abrirlo un poco para poder ligar sin perderle tres o cuatro pasos cada vez. Era difícil cuadrar el círculo pero el diestro no lo consiguió. 


FOTO: Paloma Aguilar

Lo mejor fue una tanda de naturales al final en la raya cuando el toro estaba ya fatigado y no se revolvía tanto. Oyó protestas durante el trasteo porque creemos que no lo entendió. Finiquitó con una estocada caída atravesada pegando el telonazo.

Es un buen detalle que no se dio ninguna coba porque en la entrevista dijo esto: 'no me he acoplado...que el público exija es lógico y normal'.

Bravo, así se habla. Seguro que dio una lección a los que iban con paños calientes disculpando o justificando su faena en la que, como decíamos al principio, fue el toro quien le toreó a él. Preocupantes las comparecencias de Chacón en Madrid donde está defraudando las expectativas que había puestas en él. Es inteligente y se ha dado cuenta, no lo duden. A ver si pone remedio.

LUQUE. Su primero fue picado de manera infamante por Juan de Dios. Las dos veces le dio en el lomo y le tapó la salida. Ahí lo tienen. Éste es el primero:



Y éste de abajo, el segundo, del que salió suelto:



¿Cómo pueden ser tan malos? Fíjense en que la sangre le caía al pobre bicho por el costillar:



Muy bien Caricol en el segundo tercio pero el toro estaba ya aplomado por esa nefasta labor del picador. En la muleta no podía. Luque nos aburrió no poco con un trasteo insulso:


FOTO: Paloma Aguilar

Atención porque pegó una estocada hasta la tela pero caída y trasera. Tal como enterró la espada saltaron en televisión los dos comentaristas técnicos como si fuesen dos hooligans:

- Muñoz: '¡¡Qué estoconazo!!'
- Rincón: '¡¡Y en todo lo alto!!'

Pues ni estoconazo, porque tapó la cara al entrar, ni en todo lo alto, porque hasta un ciego veía que la espada estaba muy defectuosa. Bella muerte del toro y ovación en el arrastre un tanto exagerada.

Su segundo fue el que tenía más hocico de rata, cosa que llama la atención dado que menudean actualmente los victorinos acarnerados. Esta vez fue 'El Patilla' quien perpetró un tercio de varas para llevarlo a Alcatraz. El triste espectáculo que nos deparó hizo honor al nombre del toro: 'Bochornoso'. Volvemos a poner la foto de antes para su eterna vergüenza:



Añadan a ella una  carioca ultrajante. Mientras se veía esta imagen, Muñoz decía '¡qué gran puyazo!' Sin comentariosLo que fue grande fue el tercio de banderillas de Juan Contreras:



Luque lo veía más claro que nosotros y se dispuso a torear de inicio sin probaturas pensando que, con la paliza que había ordenado en varas, tenía el toro a punto de caramelo. Como era previsible, se equivocó y ese mal comienzo le provocó un susto cuando el animal se le coló.

Se puso de perfil al natural enseñando el pico y empezó a oir pitos bastante justamente. Se descompuso y quedó muy por debajo del toro. Acabó con esta media trasera tapando la cara como pueden comprobar y dos descabellos. Mal Luque, otra esperanza blanca que no termina de arrancar.



DE JUSTO. Su primero era negro entrepelado y astigordo. Cera abundante en el lomo en el primero y señala también en el lomo en el segundo tras ponerlo fatalmente en suerte. Como no estamos en Francia, te da igual ¿verdad, Emilio?



El toro se fue al suelo un total de siete veces. No entendemos por qué De Justo no forzó el verde sabiendo que con ese toro no iba a hacer nada positivo en esta plaza. Estaba parado en el segundo tercio. Ya van viendo que la corrida no fue un prodigio de casta ni de poder, ¿no? El toro en la muleta quería pero no podía, ningún interés. De Justo terminó dando la tabarra antes de dos pinchazos malos y una entera desprendida.

Y salió en sexto lugar el juampedro. Embestía el capote como si llevase ya tres puyazos recargando. Incomprensiblemente, el maestro lo quebrantó con tres medias seguidas (!). Reconoceremos que esta segunda fue buena pero es que el toro se había ido ya dos veces al suelo y, aún así, va y lo rompe con semejante castigo. No lo podemos entender, nos hervía la sangre al verlo:



Nada en varas como decíamos al principio y era lo esperado porque el toro era un choto asfixiado. A pesar de ello, se aprovechó de que Valcarce tropezó para irse a por él sin consecuencias:


FOTO: Paloma Aguilar

De Justo vio que el toro no tenía fuerza y se envalentonó dispuesto a torear de salón desde el primer pase, que fue éste:



El animalico humillaba de forma escandalosa, ahí tienen el morro:



Su único problema es que tenía tan poca fuerza que la mayoría de las veces no terminaba el viaje. Se fue al suelo en siete ocasiones. Hay cuvillos que humillan así y aunque doblen menos las manos, son silbados sin compasión ninguneando la labor del diestro, que suele ser una figurita de las del Belén.


FOTO: Paloma Aguilar

Pues aquí no, todo el público se exaltó con este torillo aternerado. Como no puede ser menos, los comentaristas televisivos estaban fuera de sí, parecía que asistiéramos a algo histórico. Entendemos que vendan su producto pero no a costa de dar la nota triunfalista. Rincón: '¡Qué emoción! ¡Ha sido una faena vibrante!'

Dejó una estocada caída con su saltito habitual pero eso no fue óbice para que esta vez fuese Muñoz el que nos intentase engañar: '¡Qué estoconazo...y está arriba!' Fueron los propios locutores quienes vieron que la cosa se salía de madre con esos dos forofos enloquecidos y reconocieron que la espada estaba caída: 



Oreja que no nos molesta porque, puestos a regalar, que las regalen a toreros que las necesitan.

¿Se han fijado en que desde el titular insistimos en que fue el público quien quedó encantado con este torete grisáceo y colaborador? Efectivamente, entendemos por público la masa orejera en la que se incluyen también los críticos vendidos y los comentaristas triunfalistas. Ayer seguro que hubo aficionados en el tendido que vieron lo mismo que nosotros. Tuvieron que callar e irse a casa pensando que estaban solos y abandonados dentro de aquel maremágnum de euforia.

No se preocupen por eso, no están solos. En Tarragona hay uno que está con ustedes. Sé que es un pobre consuelo pero no podemos ofrecerles nada mejor.

Saludos cordiales desde la imperial Tarraco. Rafa.


FOTO: Paloma Aguilar









miércoles, 29 de mayo de 2019

FERIA DE SAN ISIDRO, 2019 (13). ESCOLAR: ¿QUÉ PIENSAN ESOS TOROS?

Que los toros de otras ganaderías más colaboradoras piensen, no supone mayor problema ya que las ideas de su cerebro han sido eliminadas por su amo en la tienta. Pero los toros de Escolar llevan dentro las ideas de su criador y no hay que dejarlos pensar porque te la lían. Recuerden que Pichorrongo tiene fama de ser la única persona que ha engañado a Daniel Ruiz cuando lo habitual es que suceda al revés.

La ventolera que se abatió sobre Las Ventas de principio a fin hizo que los matadores tuvieran que hacer pausas en la lidia para que los avíos no saliesen volando. En cada pausa, los toros pensaban más de la cuenta y se iban resabiando.



Ya, y ¿qué se podía hacer?, nos preguntarán ustedes. Algo muy fácil de decir desde aquí: pegar el zapatillazo, echar la pierna adelante yendo al pitón contrario y obligar al toro a repetir una y otra vez sin que pudiese pensar. Hubo algún instante en que eso ocurrió y los toros respondieron bien pero fue esporádicamente. Decimos que desde fuera pontificamos a placer pero hay que estar ahí delante para pegar el zapatillazo y que en ese momento una ráfaga de aire te deje la femoral a la vista del toro. En esa tesitura, una ternerica al uso es posible que te perdone la vida pero un toro de Escolar te manda a la enfermería por la vía rápida.

La corrida fue desigual de presencia, cosa que casi agradecemos cuando vemos otras ganaderías que traen toros fotocopiados. El cuarto se nos antojó fuera de tipo por grandón y este quinto de abajo parecía un miura:



Era cornialto, veleto y cornalón y nos recordaba a esos toros que salen en las láminas de Bombita. 



En el otro extremo estuvo el tercero, que era escurrido y zancudo.

En el caballo la corrida quedó marcada por el tal 'Patoso'. Fue el primer toro de la tarde, de comportamiento díscolo e incierto con sus arreones y probaturas. Se corrió la voz entre las cuadrillas de que a la corrida habría que pegarle sin piedad porque con seis toros como ése más de uno acaba de baja. Y así fue, cobraron a duro por peseta, cosa que curiosamente recalcaron los comentaristas televisivos. Hay otras corridas que reciben más y no dicen nada, ¿por qué?

El juego en el primer tercio fue discreto, se dejaron pegar sin alharacas. Sólo el quinto fue lucido por Gómez del Pilar y lo vimos arrancarse de largo:



Insistimos en que estamos convencidos de que en la muleta, excepto el primero, los demás hubieran tragado y propiciado el éxito de los tres diestros, a quienes vimos con muy buena actitud. Pero el viento hizo que les dejasen demasiado tiempo para pensar y los toros de Escolar sólo piensan en cómo fastidiarte y no en cómo colaborar.

ROBLEÑO. Su primero era un playero que simplemente se dejó en el caballo manseando. Nos llama la atención que en la primera plaza del mundo los diestros pidan el cambio de tercio al presidente sin desmonterarse, ¿dónde se ha visto? En plazas de segunda vemos a presidentes serios que indican al diestro que se quite la montera y aquí, nada. Muy mal.

Parecía que el toro por el ojo derecho no veía bien porque se vencía. Pues Robleño se echó la muleta a la derecha con la faena hotelera. Menos mal que el de Escolar era flojo de remos (se fue al suelo tres veces) porque eso minimizó sus malas intenciones agravadas por los minutos que dedicó a pensar maldades a cuenta del aire.



Pinchazo arriba perdiendo la muleta, otro trasero aguantando y el toro que ha comprendido y ya no lo deja pasar. Estocada corta que escupe y cuatro descabellos.

El cuarto fue el segundo 'Pocapena' de la feria. Le habrían echado de comer aparte porque era más grande que Shaquille O'Neal. Se mostró bronco en el capote pero Robleño no se amilanó porque si te acobardas, estás perdido. 'El Legionario' le pegó sin misericordia. El toro romaneó levemente pero fue de ésos que se desesperan cuando ven que no hay manera de mover el caballazo.

Muy bien César del Puerto con los palos porque el toro esperaba. El vendaval obligaba a Robleño a pararse y bajar la muleta. Mientras tanto, el toro lo miraba y pensaba. Cuando venía de pensar, embestía violento pero, cuando no pensaba, repetía con nobleza. Sin el aire y sin haberle pegado tanto en el caballo, era un toro de oreja. Que conste que lo segundo fue culpa de Robleño, no de la meteorología.



Rinconera con rueda de peones y descabello.



GÓMEZ DEL PILAR. Muy buena disposición toda la tarde. Se fue a porta gayola en los dos toros, igual que hizo con los resinas el 12 de octubre pasado:



Se trata de un torero que siempre intenta poner bien los toros en el caballo, cosa que es muy de agradecer. Los de televisión ya se ocuparon de decir que 'lo ha dejado demasiado lejos', ¡qué aguafiestas son y qué imagen del primer tercio dan a los espectadores! Es indignante.

Se vio que el toro era listo en banderillas pero Gómez del Pilar estaba tranquilo y relajado. Decía luego que 'cuando no tienes nada, te lo juegas todo'. Por eso tendría que haber pegado el zapatillazo y haber obligado al toro a repetir. Lo hizo una vez y el toro colaboró pero el viento lo afligió y, cada vez que hacía un alto en la faena -e hizo muchos-, el toro se dedicaba a pensar en la metafísica de Aristóteles.



Pinchazo arriba y media desprendida que basta.

El quinto era ese toro cornalón de estampa antigua al que nos referíamos antes: 



Nuevamente se fue a porta gayola, qué mérito tiene eso aunque muchos piensen que es un trámite:


FOTO: Julián López

Sangüesa lo pinchó en el lomo y el toro se enfadó y lo hizo correr:



Gómez del Pilar quiso lucirlo como dijimos al principio y el picador le dio una paliza trasera en el segundo y le levantó el palo por orden del maestro en el tercero. Cebadera y Aguilera estuvieron muy bravos asomándose al balcón.

Era otro toro al que había que poderle y no dejarle pensar lo más mínimo porque además, se revolvía como un gato. Pero otra vez el vendaval provocó que el toro se hiciera el amo porque el maestro le dio tiempo a pensar. Lo comprendemos perfectamente y nos supo mal por Gómez del Pilar. Estamos convencidos de que hubiera podido con el tal 'Sevillano' pero no fue así. Se oyeron pitos totalmente injustos, a nuestro entender. Pinchazo arriba, media atravesada y un gran descabello muy valiente, solos él y el toro en la raya, con el riesgo de que, si fallaba, el de Escolar se le iba a ir al pecho:



SÁNCHEZ. Su primero fue protestado por feo y por tener cara de niño. Tremenda paliza trasera en el caballo siempre por culpa de ese primer toro que marcó toda la tarde. 



A Sánchez lo vimos confuso con el capote, tan es así que Iván García cogió la manija y fue él quien lo lidió desde el primer puyazo. 

Muy bien los dos palitroqueros, Sánchez y Ruiz, con mención especial para el primero. ¿Habría leído nuestra agria censura de ayer por clavar a toro pasado? Es que aquí estuvo señorial, con lo que nos demuestra que sabe hacer las cosas bien y mal. Preferimos que las haga bien aunque la mayoría del público aplaude igual una cosa que otra:



El diestro salió con ganas de correr la mano con gusto pero el viento no lo permitió. Quedó dos veces al descubierto y sufrió un desarme. Era otro toro que se hubiera entregado pero fue al revés, se resabió porque pensaba más que Kant por las noches. No obstante, Sánchez le robó dos naturales espléndidos:



Casi entera, pasada y desprendida.



El último lo desarmó de salida, ya hemos dicho que lo vimos atribulado con el capote, no sabemos por qué. Carioca infame al toro que ni de broma merecía tamaño castigo. Fenomenal toda la cuadrilla otra vez en el segundo tercio.

El toro se fue al suelo en cuatro ocasiones y esta flojera de remos, más la paliza en el peto, hicieron que se quedara a media embestida pero sin malicia. Sánchez anduvo con pocas ideas, la verdad. Estocada caída sin liar la muleta, perdiéndola al salir y descabello.


FOTO: Julián López

Si este toro con su flojera sale el primero y el tal 'Patoso' el sexto, a la corrida no le pegan en el caballo ni la mitad de lo que le dieron. El vendaval hubiera sido el mismo, eso sí, y ahí entraba la decisión de los maestros de irse al pitón contrario y obligar a repetir o hacer lo que hicieron: pararse a controlar los avíos y permitir que los de Escolar pensasen y pensasen y pensasen...



No lo decimos con acritud, que quede claro dado que entendemos perfectamente sus prevenciones. En otras condiciones, a esta corrida se le cortan tres orejas y salen contentos el ganadero, los maestros y el aficionado pero no pudo ser. No obstante, se siguió la cosa con mucho interés y el público estuvo comprensivo con los diestros. Como van a hacer obras en Las Ventas, más de uno saldría de la plaza pensando que podrían instalar un techo retráctil.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.