Sabido es que todos ustedes son un poco raros por el simple hecho de leer este cuaderno (si ustedes son peculiares, excuso decirles lo raro que puede llegar a ser quien esto escribe). Son aficionados que no disfrutan cuando el torero pasa miedo pero que valoran siempre al maestro en función de lo que tiene delante. Buscan el toro fiero que venda cara su vida y huyen de la ternera atontolinada. No les gusta el toro descastado pero no se la cogen con papel de fumar diferenciando entre casta y genio como hacen los taurinos. La novillada de ayer fue para ustedes, créanme.
![]() |
| FOTO: twitter Villaseca |
Discutiremos con quien diga que fue descastada porque no lo fue. ¿Mansa? Bueno, hubo de todo pero no salió ningún manso de carreta. ¿Brava? Tampoco, pero sí peleó un toro de bravo en el caballo aunque luego cantara la gallina. ¿Y en la muleta? Dificultosos todos, no regalaron nada y había que estar con los cinco sentidos ahí delante. Alguno pensará que fue una lástima que ese ganado tuviera enfrente novilleros en lugar de maestros de alternativa. No se equivoquen: los tres actuantes estuvieron más que dignos. Si llegan a estar los de alternativa... ¡qué quieren que les digamos! Pues que el noventa por ciento no hubiera querido ni ver a estos animales y luego en el micrófono los hubieran puesto a caldo como descastados e intoreables.
Buen trapío, con varios que eran auténticos toros. No remataron en los burladeros, ¿por las fundas? Su comportamiento transitó desde los encastados primero y segundo hasta los desrazados tercero y sexto. En medio estuvo el cuarto, que fue galopante en el caballo aunque luego se transformó en el toro de Guisando. El quinto fue verdaderamente peligroso. Las peleas en el peto fueron extrañas, con caras altas, queriéndose quitar el palo, metiendo los riñones antes de salir sueltos...
![]() |
| FOTO: Víctor Luengo |
Acudieron en quince ocasiones y en seis de ellas los novilleros tuvieron el buen gusto de ponerlos largos. Seis veces en una novillada son más que en toda la feria de san Isidro. Era difícil picarlos pero se les picó igual de mal que cuando es fácil.
Excelente entrada en Villaseca con abundancia de niños en los tendidos. Esas imágenes de los niños nos recordaron la carta de Castella a una diputada francesa por su intención de prohibir su entrada en las corridas. La pueden leer pulsando aquí. Les escribimos desde Tarragona y recordamos perfectamente que en Cataluña todo empezó con esa prohibición.
CARBALLO. El año pasado tragó quina con los patasblancas y ayer los ibanes le dijeron que si no quería caldo, taza y media. Su primero se llamaba 'Bastonito'. Recuerden que aquél de Rincón no podemos asegurar que fuese bravo porque sólo acudió dos veces al caballo. Éste de Villaseca sí fue tres veces y se vio claramente que en la tercera entrada ya no quería ir y cuando al final embistió, salió claramente suelto. Ahí tienen el cante de gallina que nunca sabremos si hubiera protagonizado también el toro del colombiano. Hay que acudir tres veces al caballo, no nos cansaremos de decirlo.
Se dolió en banderillas pero respondió con casta en la muleta. Quería tocar la tela para ponerse bronco. Eso es lo que le va a Carballo, que estuvo firme para que al final la pelea se saldase con un digno empate. Le dijeron desde el callejón que a ese novillo 'hay que matarlo fácil, ¿eh?' Se lo traducimos: 'búscale los blandos y si le pegas un bajonazo, mejor que mejor'. Pues el extremeño no hizo caso y lo mató en el rincón recibiendo. Muy bien por desobedecer esa típica artimaña de los taurinos.
![]() |
| FOTO: Eusebio Sánchez |
Esperábamos el comportamiento en varas de su segundo para ver si era de Pedraza como su lámina indicaba. Casi podemos asegurarlo porque en el primero empujó de bravo y en el segundo galopó extraordinariamente pero para terminar repuchándose y yéndose de naja. Recuerden esta entrada con lo de ¿ibanes o pedrazas?
Es curioso cómo César Jiménez dijo '¡qué gran puyazo!' y fue De Blas quien, tras un silencio muy sonoro, le dijo 'bueno, un poco trasero, ¿no?' ¿A quién quieren engañar Jiménez igual que Muñoz si lo estamos viendo? Observen dónde lleva la sangre el pobre:
El toro tomó una primera tanda con abundante casta y acto seguido se paró. Pero es que se quedó quieto y nosotros no podíamos evitar pensar en alguna lesión medular tras las dos lanzadas que había recibido en el lomo. Carballo intentó arrancarle pases sin éxito.
![]() |
| FOTO: Eusebio Sánchez |
Pinchazo que escupe, estocada enhebrada y arreón tremendo cuando se la quiere quitar antes de descabellar. Tuvo suerte de que no le cogiera el cuello.
ANTONIO GRANDE. Lleva un capote muy poco almidonado, da gusto verlo. Su primero era un toro que derribó en la primera entrada al embestir por el pecho. Dos veces más lo puso largo, o sea que apunten ese nombre, Grande, y añádanlo al de Pozo porque son dos novilleros que no nos roban el primer tercio (atentos en Céret porque con Solera, otro que no roba, ya tenemos hecho un cartel).
El tal 'Espantavivos' no quería nada por arriba y Grande remató por alto tres veces en los ocho primeros pases. Para esa situación están los trincherazos. En su haber, que es de los novilleros que se queda más quieto. Además, se cruzó. Entera bien ejecutada y gran dureza del novillo para morir.
![]() |
| FOTO: Víctor Luengo |
El quinto resultó ser una piraña a pesar de su bonita pinta, zarco salpicado. Por cierto, de sardo, nada. Que tenga cuatro pelos castaños en el listón no es suficiente para calificarlo así. Acudió al galope al caballo pero en el peto levantaba la cara con mal estilo y cuando se cansaba, se dejaba pegar simplemente. En la muleta se quedó a media embestida en el primer pase y lo fue repitiendo desde entonces. Ahí ven el instante en que se frenaba:
![]() |
| FOTO: Eusebio Sánchez |
Además pegaba una tarascada muy fea y peligrosa. Se imponía el macheteo porque con éste creemos que ni Román saca petróleo. No seremos nosotros quienes critiquemos al novillero, que se tuvo que oír algunos pitos completamente injustos. Pinchazo caído, otro sin cruzar y dos descabellos.
EL RAFI. Nuestro tocayo es francés de Nimes. Se llama igual que Geminiani y de apellido Raucoule. Le tocaron los dos peores de la corrida. Su primero quería irse en cada pase, quizás por los dos puyazos en el lomo que recibió. El diestro quiso encelarlo con mano firme pero le abría la puerta más de la cuenta. Al final comprendió su error y remató en la cadera varios naturales con buen dibujo. Lleva una muleta que es la mitad que la de El Juli o Manzanares, a ver si cunde el ejemplo:
![]() |
| FOTO: Víctor Luengo |
Se tira bien a matar. Pinchazo arriba bien ejecutado y el toro confirma su poca raza marchándose inmediatamente a morir en tablas de un descabello.
El último hizo honor a su nombre. Se llamaba 'Lastimoso'. Salió coceando del primer puyazo y en el segundo se limitó a topar. En banderillas llevaba un trote miureño. Luego, en la muleta, resultó noblón y sin maldad pero blando de remos y probón. Encima se paró. Nada, un novillo desaborío frente al que lo único que se podía hacer era matarlo bien.
![]() |
| FOTO: Eusebio Sánchez |
Así fue y El Rafi se esforzó por dejar un muy buen volapié que quedó deslucido porque el animal le pisó la muleta. Si la lías bien, no te la pisan, ¿verdad Patrick? Patrick Varin se lo explicará en la escuela de Nimes.
Los aficionados a toros son como los aficionados a la lectura. Encuentras unos que disfrutan con Almudena Grandes y en cambio otros con Baroja, Borges o Thomas Mann. En los toros les pasa lo mismo a los diferentes tipos de aficionados, unos son de su padre y otros de su madre. Pero a todos les une la misma pasión por las corridas igual que a los primeros su pasión por la lectura. Pero es que esta novillada fue como leer el 'Ulysses' de Joyce.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






























































