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lunes, 16 de febrero de 2026

HABLAMOS CON JOAQUÍN VIDAL SOBRE LA TEMPORADA QUE EMPIEZA

No asistirán a una sesión de espiritismo. Lamentablemente este crítico, que no era de los paniaguados, ya no está entre nosotros pero hemos pensado en hacerle una entrevista virtual hablando sobre el próximo inicio de temporada en Las Ventas. Las preguntas son cosa nuestra pero las respuestas son del propio Vidal. Las hemos entresacado de escritos suyos. A ver qué les parece. 



Conforme vayan leyendo se darán cuenta del drama que supone lo que nos contará. Decimos esto porque sus respuestas pertenecen a textos que redactó hace treinta y cinco años. Incluso alguno es de 1978, con lo cual les embargará una sensación de enorme frustración ya que en nuestra fiesta de toros la vida sigue igual. Igual de mal, se entiende. 

- Siempre se dijo que los aficionados más entendidos y exigentes de Las Ventas eran los que se sentaban en la Andanada del 8.

Nadie inventó la andanada del 8 y no se formó en un día, ni siquiera en una temporada. Ni en muchas. Los aficionados que había en aquella localidad a principios de la década de los años setenta eran prácticamente los mismos que mediada la de los cincuenta, con algún refuerzo de nuevas generaciones. Su espíritu no había variado en absoluto. Eran aficionados a la fiesta, que disfrutaban con el toro limpio y auténtico y con la lidia bien hecha; que se entusiasmaban con la bravura de la res y con la técnica del torero, cuando aquélla era depurada; que con el arte enloquecían. Y, en sentido contrario, permanecían vigilantes en su guerra particular contra el fraude. Se encendían en indignadas intransigencias, las cuales quedaban ahogadas por el griterío de una masa que todo lo entendía al revés. Particularmente, en la década de los sesenta las Ventas estaba así.

- Lo que pasa es que tanto en la andanada como en el tendido del 7 vemos hoy algunos aficionados que no acaban de tener las cosas claras y que a veces vocean más de la cuenta. 

En estos últimos años todo ha ido muy rápido. El protagonismo brillante que la razón llegó a dar a la andanada del 8 la dotó de refuerzos, no todos con calidad de aficionados verdaderos. Como allí no está reservado el derecho de admisión, los vociferantes se sentaron junto a los andanadistas verdaderos y desde el resto de la plaza ya todos parecen uno. A otros aficionados ejemplares que hay en otras zonas del coso, no digamos a los de la propia andanada, se les llevan los demonios cuando se oyen gritos extemporáneos, unas veces desmedidos y otras equivocados. 


FOTO: EFE

- ¿Qué puede pasar con esta deriva cada vez más palpable en la plaza? 

Aquel foco de afición pura que tanto hizo por la restauración hacia la seriedad de la fiesta de toros en Madrid, tiene ahora el grave riesgo de perder sus valores originarios, con lo cual se desvirtuará y posiblemente se desintegrará. 

- Abundan cada vez más las discusiones subidas de tono en el tendido, incluso menudean los insultos. ¿Va a continuar esta dinámica? 

Es que no todo el público acepta el  timo, quedan individuos solitarios que padecen la funesta manía de pensar. Quedan facciones conocedoras de la tauromaquia y sus intríngulis y en cuanto comprueban de qué va la vaina, no se dejan timar. En cambio, la reacción del público timado es curiosísima: ni por lo más remoto recelan de que alguien les esté timando. Antes al contrario, la emprenden a insultos contra quienes denuncian el timo y así los taurinos se frotan las manos de gusto. Con estos timos los taurinos se forran. No todos, únicamente los que dominan los mercados ganadero, profesional y empresarial.



- ¿Ve usted alguna solución al problema de esas presidencias dadivosas y caprichosas que, salvo alguna honrada excepción, no parecen conscientes de que hay que salvaguardar el maltrecho prestigio del coso madrileño? 

El secreto está en que el reglamento se cumpla. Así de fácil. Y ésta es la responsabilidad que tienen los presidentes de las corridas como autoridad máxima en la plaza. Es cierto que, año a año, se ha podido apreciar un afán de superación en estos funcionarios, cuya tarea -hay que subrayarlo- no es grata, porque se encuentran en el vértice mismo de una confluencia de intereses, teniendo que soportar presiones muy fuertes tanto entre bastidores como del propio público. Precisamente el público venteño en ocasiones se vuelve con pasión, hasta con furia, hacia el palco para exigir lo que la presidencia no puede conceder porque taxativamente se lo prohíbe el reglamento. Pero la forma de no errar es, precisamente, cumplirlo, aunque pueda ser duro en determinadas circunstancias, ya que el presidente ha aceptado esa responsabilidad. 



- ¿Qué deberían hacer los presidentes esta temporada para hacerse respetar? 

Vigilar con más escrúpulo los aspectos fundamentales, como son el reconocimiento de las reses, la suerte de varas y la concesión de trofeos. La edad, la integridad de las astas, la carencia de defectos físicos y el trapío, son constantes ineludibles para todo toro que salte al ruedo en Las Ventas. Harían bien los presidentes en advertir a los directores de lidia para que impidan los puyazos interminables, las cariocas y otras corruptelas, con objeto de que el primer tercio pueda desarrollarse en toda su integridad; puesto que el público -y no digamos el aficionado- acude a la plaza a ver algo más, mucho más, que faenas de muleta. Acude a ver el toro y su comportamiento, la lidia integral, el espectáculo en conjunto, y los toreros no tienen derecho a mermarlo por sus particulares intereses. El palco tiene que estar ocupado por un presidente con lo que hay que tener, que es afición y honestidad, sin ir más lejos. Él debe ser la garantía de que no salgan novillos en lugar de toros, de que si son inválidos sean sustituidos, de que los picadores sufran multas o inhabilitación cuando zumben a los toros y de que los toreros no tomen el pelo al público pegando trapazos con unas ansias locas por cobrar.



- Y con las orejas, ¿qué hacemos? La puerta grande de Madrid se abre con una facilidad indignante y se ven orejas concedidas con bajonazos o tras hacer faenas de vulgares pegapases o de enfermeros... 

Un mayor rigor que hasta ahora en la concesión de trofeos, con especiales referencias a la lidia, al toreo de capa y a la estocada puede contribuir a que entre los diestros se produzca un afán de superación para conseguir el premio. Y será beneficiosa también una especial vigilancia hacia ciertos vicios que tanto se producen en el ruedo, como son el llevar el toro a derrotar al burladero, las ruedas de peones después de la estocada, etcétera.

- ¿Qué opina de los picadores? ¿Qué va a pasar en este 2026 con la suerte de varas en Madrid? 

Lo que hacen los picadores es despanzurrar toros. Los despanzurran a la medida. Si están inválidos, unos picotacitos valen; si son fuertes, les meten caña por el espinazo tapándoles la salida y no paran hasta verlos convertidos en albondiguillas. Tapar la salida es la estratagema que han hecho posible, de consuno, el percherón y el peto. A la arrancada del toro el picador le clava la puya donde caiga y mientras lo tiene enredado en el peto, se apalanca en la vara, hace girar el caballo alrededor del toro, lo deja encerrado entre esa muralla y las tablas y allí ya todo es coser y cantar, sacar y meter, de forma que consuma su pericia carnicera destrozando lomos y solomillos.



- ¿Vamos a seguir sufriendo este año ese toreo basado en pegar derechazos sin cuento? 

¿Quién ha dicho que eso es torear? ¿Quién ha dicho que torear consiste en ponerse a pegar derechazos a destajo? ¿Quién ha dicho que merezcan una oreja diez minutos largos de monserga desesperante, con el público callado a la espera de que llegue el pase de pecho para aplaudir? Para torear bien, tres o cuatro minutos de reloj son suficientes. Es suficiente dar docena y media de pases bien dados, con el público en pie, el toro sometido, la oreja ganada y el clamor en el graderío.

- Habrá visto los carteles de San Isidro, ¿no? ¿Cuántas dosis de triunfalismo barato vamos a tener que soportar? 

A la gente, en general, los toros parecen traerle absolutamente sin cuidado. Pero si los nombres del cartel suenan, acude y llena el coso. Y domina su transcurso mediante un talante desaforadamente triunfalista, que condona todo tipo de tropelías y corruptelas en aras del fin supremo: que aquello acabe en apoteosis para poder contarlo y presumir de que se ha asistido a un acontecimiento memorable. Y en Madrid la cosa no llega a más porque queda un reducto mínimo de aficionados que intentan mantener la cordura y la autenticidad del espectáculo aunque pocas veces con éxito, incluso las más con estrepitoso fracaso, pues los llaman derrotistas,  retrógrados, aguafiestas y maleducados e intentan echarlos de la plaza. 

- ¿Qué opina de la situación de la fiesta en general? 

La fiesta es ahora mismo un melonar sin amo. El primero que llega, roba un melón, lo raja, lo cata y se lo come o lo deja por ahí tirado, según le salga. La fiesta es un mangoneo donde cuatro caraduras que igual llegan a la docena revuelven por entre bastidores y así sale al redondel lo que ellos estiman conveniente. Luego, en vez de ver lo que debería ser una lidia con oficio, asistimos a una sucesión de trampas y de atropellos.




- Para acabar, ¿quiere añadir algo que nos deje un resquicio de optimismo de cara a esta temporada que va a comenzar? 

La afición de Madrid exige porque conoce el espectáculo y es consciente de que su plaza debería ser la primera del mundo, como lo fue durante medio siglo. Y sabe que sólo podrá recuperar su puesto preeminente si todo lo que ocurra en el ruedo lleva el sello de la autenticidad y de la seriedad.


¿Qué les ha parecido nuestra entrevista fantasma? Insistimos en que hemos improvisado las preguntas pero las respuestas han salido de textos del propio Vidal escritos entre 1978 y 1992. Han pasado más de treinta años y todas sus lamentaciones tienen plena vigencia. Ya es triste, ¿verdad? Puede que estemos ante el único espectáculo por el cual no pasa el tiempo en cuanto a trampas, tejemanejes, estafas y poca vergüenza de los que viven de él.

El crítico de El País es ninguneado hoy por muchos del mundillo, empezando por algunos de los ínclitos paniaguados, sosteniendo que no sabía de toros. Dicen que tampoco sabían Cañabate y Corrochano... Al final solamente sabrán de toros ellos. Cierto es que tenía sus manías, como las tenemos todos, y que algunas veces se pasó de rosca, por ejemplo en esta crónica de la encerrona de 1998 de Joselito Arroyo en Sevilla. 



El diestro ajustó cuentas con él en aquellas memorias que comentábamos aquí. Lo curioso es que desde que era becerrista lo había alabado casi sin medida mas en seco las cañas se tornaron lanzas y empezó a negarle el pan y la sal. Quizá el detonante fue lo que sucedió en casa del propio Joselito. Lo cuenta el torero sin posibilidad ya de que el crítico lo confirme o lo desmienta:

'Vino a hacerme un reportaje a la finca. Cuando terminamos la entrevista, se puso a explicarme su extraño concepto del toreo, prácticamente enseñándome a torear. Incluso se puso de pie para hacerlo de salón...que si la pata p'alante, que si la muleta así... Hasta que le dije que si hacía esas cosas tan raras delante del toro, me podía caer de culo. Debió de enfadarse el hombre' 

Nos llama la atención que uno como Vidal, que se enorgullecía de no mezclarse con los del mundillo ni en la plaza ni en los hoteles, tuviese ese grado de intimidad con un diestro.

Sea como fuere, con sus crónicas consiguió el milagro de que personas que no eran aficionadas y a las que la fiesta les daba igual, cuando no les desagradaba, leyeran sus textos simplemente por el placer de leer. 

Aspirar a eso quizá sea lo máximo en un comentarista taurino. En cambio, aspirar a que todos estén de acuerdo con lo que escribes es imposible de toda imposibilidad, como decía Cervantes. Y estarán ustedes de acuerdo en que además eso no puede ser bueno.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



viernes, 8 de noviembre de 2024

TERTULIA CON CARLOS ILIÁN

El crítico de Marca estuvo en la Asociación El Toro de Madrid. Cuando se anunciaron las tertulias de este otoño, nos pareció que sería la que daría más juego de todas, quizá la única ya que Uceda Leal no creemos que hable claro. Pulsen aquí para verla completa.

Se ha retirado de la crítica tras cuarenta años seguidos en el diario deportivo Marca a los que habría que sumar los que estuvo en Nuevo Diario. Está claro que conoce todo lo que se ha cocido dentro del taurineo durante tantos años y algunas de las interioridades las desveló en el coloquio.



Por ejemplo, habló de que Joaquín Vidal llegó a ser el crítico de El País gracias a la gestión de Zabala padre: 'le llamó el presidente entonces de PRYSA, Ortega Spottorno, para que le recomendase a alguien que se encargara de la sección taurina del nuevo periódico y Zabala recomendó a Vidal'.

Dijo que a Navalón 'el fundador de Aplausos no lo podía ni ver y puso a varios a seguirlo hasta que lo pillaron con aquel asunto de las invitaciones que le daban y que vendía como entradas. Aquello lo perdió'. 

Hombre, añadiríamos que también le perdió su célebre confesión televisiva. Matamoros le preguntó si había afeitado alguna vez y dijo que sí para sorpresa del público, que precisamente eran los del 7 de aquella época, capitaneados por Salva. Es posible que más de uno de los presentes en aquel plató repitiera ayer con Ilián.

Del crítico onubense afincado en Salamanca dijo algo con lo que discrepamos, eso de que era mejor hablando del campo que de lo que acontecía en el ruedo. Para nosotros era muy bueno en los dos ámbitos:

'Navalón fue un gran aficionado de campo, muy amigo mío pero a quien le perdían sus locuras... De hecho, era mejor crítico del campo que del ruedo. Hombre, a El Viti, que ha sido uno de los toreros más defendibles que yo he visto, le tituló una vez: "VITI, VETE". Hombreee, poner eso... En Informaciones dejó una vez el espacio de su crítica en blanco porque no había pasado nada en el festejo... Tuvo enemistades o encontronazos en Salamanca con los Pérez Tabernero y con Atanasio aunque fue muy amigo de El Raboso. Pero ojo porque lo han sacado en hombros de Madrid, ¿eh? Por la puerta del desolladero pero en hombros...'

Ya que estamos fuera de temporada y tendrán más tiempo libre pueden volver a leer dos de las entradas que hemos dedicado a Su Majestad. En ésta hablábamos de cómo remataba los pases, algo que hoy sólo se ve si torea Juan Ortega. En esta otra divagábamos acerca de su personalidad, de aquella lesión en Céret que arrastró toda su vida, de que su apodo de pequeño era El Chico del Machorro, de Victoriano Angoso, de Florentino, de Pinturas...

Ah, y esta otra sobre aquella corrida histórica que organizó Navalón. En los comentarios su hija Estrella nos agradecía el recordatorio.



Respecto a los presidentes venteños fue muy duro:

'En el palco de Madrid lo que vemos es clientelismo. Desde lo del rabo a Ventura todo ha sido un despropósito. Lo que se dijo del presidente que no dio la segunda oreja a Borja Jiménez fue una infamia. Con aquello quedó retratada toda la crítica ya que quieren que esto se mantenga a base de cortar muchas orejas y de abrir muchas puertas grandes. Y cuidado porque con el público actual puede pasar cualquier cosa, ¿eh?, que estamos a punto de que caiga un rabo...'

De acuerdo en todo pero que no nos incluya en lo de la crítica retratada. Y si no, que lea aquí nuestra crónica de aquel día. Como no lo hará, extraemos este fragmento:

Los televisivos enloquecieron definitivamente al ver que González sólo concedía una oreja. Empezaron a gritar pisándose las palabras unos a otros: "¡¡otra!!", berreaba Delgado, mientras Caballero gritaba "¡no sé a qué espera!, ¡es de puerta grande...! Y encima no hay vuelta al toro... ¡¡no puede ser!! Vamos en contra del espectáculo, qué equivocación más garrafal..." Delgado culminó su esperpento asegurando que "el propio presidente está alterando el orden público". El adulador del callejón se sumó a la patética mojiganga poniéndose lacrimógeno: "le han robado su sueño y todo su sacrificio a un torero..." Fue algo estomagante, de vergüenza ajena.

Oreja y dos vueltas. ¿Azulear al toro? Ni de broma, tanto por su absoluta mediocridad en el caballo como por su docilidad posterior haciendo gran honor a su nombre: Dulce. ¿Dos orejas? Nosotros no hubiéramos pedido ni la primera.



Le preguntaron por sus toreros y respondió:

'Curro, Viti, Antoñete, Camino y José Tomás. También Antonio Ordóñez, que tenía algo que hoy no se ve, el empaque. Antonio Bienvenida, que tenía aquella torería suya... Gregorio Sánchez fue un tío de verdad al que siempre he respetado como torero y como persona. Y hay uno como Curro Vázquez que pudo ser mucho más de lo que fue, tenía mucha torería aunque andaba justito de valor. Pero pongo a José Tomás por encima de todos porque tenía más valor que todos y encima toreaba mejor, algo que es casi imposible que se dé junto'.

Aquí explicábamos lo que es para nosotros el empaque. Y de Gregorio Sánchez pueden recordar en esta entrada nuestra semblanza. Y para saber qué pasó en su encerrona con barciales en 1960 pulsen aquí. No pregunten a Jesús Cobaleda sobre ese festejo los de la Asociación en la última tertulia porque fue doce años antes de que él naciera.

Cuando le pidieron su opinión sobre las figuras actuales fue casi ofensivo:

'Talavante, acabao; Manzanares, fulminao; Perera, insoportable; Castella, también insoportable. A Roca Rey se le van dos toros vivos en seis meses, uno en México y otro en Madrid y no pasa nada... ¡incluso se marchó luego a tomar copas!'

Pues ya que estamos, recordaremos a Ilián nuestra ácida crítica a Roca el día de autos en Madrid, pulse aquí. Y ojo porque a Robleño también le tocaron los tres avisos en Madrid en la concurso de 2019 y gran parte del tendido 7, alguno presente en la tertulia, se levantó para aplaudirlo ¡y va y salió a saludar! Menos mal que aquel día el 'Seven-up' fue quien mantuvo la seriedad de ese tendido protestando con toda justicia al diestro. Relean nuestra crónica aquí.



Hablando de Palomo recordó la famosa suspensión de la corrida de Sevilla por Utrera Molina de la que hablábamos en conversación con Prieto de la Cal. Fue el Domingo de Resurrección de 1969. Esto nos decía el ganadero:

Los toros no eran de recibo, el presidente le dijo que aquello no lo podía aceptar y Utrera le respondió 'hace usted muy bien, esto no hay quien lo acepte'. La empresa no cambió los toros y la corrida se suspendió. Al día siguiente, y para que vea lo que han cambiado las cosas en Sevilla, Utrera Molina ocupó su lugar en el palco y me decía su hijo: 'mi padre no las tenía todas consigo porque decía: me la van a liar pero no pienso quedarme en casa debajo de la cama'. Pues cuando apareció, la plaza entera se levantó y lo ovacionó. Aquello era ejercer la autoridad y daba igual que fuera quien fuese.

Si pulsan aquí podrán leer lo que añadíamos de nuestra cosecha a lo que sucedió aquel día.

Hablando de la crítica Ilián se refirió a los años cincuenta y sesenta, asegurando que fue una época de venalidad. Esa palabra significa corrupción, inmoralidad y deshonestidad, que es lo que pone en el diccionario:

'La crítica estaba comprada por los toreros, había un clientelismo total... y del sobre no hablemos... Es que había el sobre pequeño y el grande. El pequeño era el que servía a oscuros personajes para pasar el invierno y el grande era por ejemplo el que denunció Paco Camino que servía para pagar al todopoderoso director de Pueblo, Emilio Romero (sobre los trincones del toreo, recuerden esta entrada, la denuncia salió en este número de 1984, cuando Aplausos no era la Hoja Parroquial Taurina que es actualmente)'



Las características de un crítico taurino como Dios manda deberían ser según él:

'La independencia, siempre sin ser muy amigo de los taurinos, que son gente muy simpática y te captan rápidamente; ser muy aficionado, o sea, conocer la historia del toreo; escribir en caliente, no a partir de vídeos porque no hay torero que resista el vídeo excepto Curro Romero... y finalmente saber cuándo hay que dar palo y cuándo hay que elogiar porque no puede ser siempre lo uno o lo otro. Pero hoy no hay críticos sino contadores de faenas.'

Sobre plazas comentó:

'En Bilbao ya no hay afición... aunque están yendo algunos jóvenes de familias bien de allí pero poco más (sic). En Madrid la gestión económica es exitosa pero la lleva Garrido, de quien dudo que sepa qué es un pase cambiado, aunque en cuarenta años no recuerdo tanto público como en el pasado San Isidro. Lo de Sevilla es lo que me dice una muy buena aficionada, la mujer de Emilio Trigo: "Sevilla ha muerto". Los buenos aficionados que había en Pamplona ya se han ido. En Valencia la feria buena era la de julio pero ya no va gente y si la mantienen es porque la Diputación les exige que se dé.'

Pues ya que estamos avisaremos al señor Ilián de que el año que viene no habrá feria de Julio ya que se ha decidido cambiar la iluminación de la plaza después de Fallas y las obras se alargarán durante ocho meses... convenientemente (pulsen aquí).

Al acabar se quejó del actual director de Marca porque tiene intención de cerrar su sección 'que tiene más de ochenta años de historia... y eso que él es extremeño, que no es catalán ni nada de eso...'

Hombre, queda muy claro que Ilián ignora la existencia de nuestro modesto blog porque si no, sabría que todo lo que aquí emborronamos viene firmado desde la imperial Tarraco. Su desprecio por lo catalán nos sobró aunque estas salidas presuntamente graciosas sean recibidas con algazara en la meseta. No se lo tendremos en cuenta... pero que sea la última vez.

Saludos cordiales DESDE TARRAGONA. Rafa.

miércoles, 5 de mayo de 2021

EL CATAFRACTO DE MORANTE

Los catafractos eran aquellos caballos acorazados que inventaron los partos hace más de 2000 años. El romano Craso, que tenía más dinero que Simón Casas y los Matilla juntos, perdió la vida frente a ellos al mando de sus legiones.

Bueno, de hecho fue muerto tras la derrota cuando negociaba un armisticio con el gran visir del rey parto. Los romanos se habían encontrado con una muralla de hierro formada por aquellos catafractos detrás de los cuales los arqueros partos disparaban nubes de flechas. De sus seis mil quinientos legionarios perecieron más de seis mil. Precisamente Julio César quería organizar una expedición de venganza cuando fue asesinado.

Al estar fuera de las redes, no habíamos tenido ocasión de ver esta bonita fotografía del señor Lozano en su página de Instagram. Nos la ha remitido un buen amigo del blog. El maestro se ha subido a ese descomunal caballazo no sabemos si para colaborar picando en el tentadero o simplemente para otear el horizonte:



Convendrán ustedes con nosotros en que el animal da miedo. Si a nosotros nos espanta, ¿qué debe de pensar la pobre vaca a la que ponen en suerte ante semejante monstruo? Recuerden esta entrada donde Ruiz Miguel decía que no necesariamente la vaca que se arrancaba de más lejos era más brava. Cañaílla sostenía esto respecto a la tienta de machos:

'De largo, a esas edades tan tempranas y con el peso que tienen, todos van al caballo. Pero conforme les acortas la distancia, ellos van viendo el caballo más cerca y lo perciben como una mole. Entonces sólo los más bravos se atreven a repetir a pesar de que ya se han dado cuenta anteriormente de que no pueden derribarlo y de que encima les están clavando la puya'

Y recordaba acto seguido lo que vio en la finca de Murteira:

'Yo he visto en la finca de Murteira a becerras que de lejos se arrancaban al caballo sin dudar y, al ponerlas cortas, se daban la vuelta y salían huyendo'

¿Qué harían ustedes si los colocan en suerte frente a este catafracto bizantino? Embestir contra eso es ir al suicidio. Ruiz Miguel puede llevar razón en que, si lo ves de lejos, todavía, pero como te pongan a cinco metros, la reacción es salir huyendo.



La visión de esa imagen casi de pesadilla nos ha traído el recuerdo de una corrida de Cebada Gago en Bilbao. Fue en agosto de 1999 y los picadores se quedaron bien a gusto haciéndola picadillo. Sucedió con la inevitable anuencia de sus jefes: Manuel Caballero, El Tato y Pepín Liria. Aquí ven a Pepín tomando el olivo ese día:



¿Se han fijado en la cara del toro? ¿Pasaría el fielato actual de Bilbao o Madrid? A lo que íbamos: Joaquín Vidal censuró agriamente la caballería en una crónica que tituló 'Esa acorazada sangrienta':





Se lamentaba el crítico más adelante de la ridiculez de abroncar al picador que pisa la línea mientras puede perpetrar a placer una carioca trasera y asesina entre el silencio pipero del personal.

Ya que estamos, al buscar la crónica de aquel día hemos topado con un escándalo que aconteció en Las Ventas por culpa del que entonces era el contratista de la cuadra de caballos, Pimpi padre. Eran los años de Jardón en la empresa. 

En una corrida mala de Pepe Luis Vázquez, uno de sus toros zarandeó el caballó, lo derribó y, no contento con ello, se ensañó hasta el punto de que lo despanzurró. Algunos metros de intestinos llegaron a quedar al descubierto. En aquella tesitura, Pimpi padre, que ejercía también de monosabio, obligó al picador a volver a subirse y a pegar otra vara. El escándalo fue monumental y lo que tuvo que escucharse el contratista no es para descrito. Además echó cara al asunto ignorando la trifulca contra él, lean:


Ya saben que Vidal titulaba siempre con tres o cuatro palabras. Ese día hizo una excepción cuando puso: 'La afición está harta de aguantar a El Pimpi'. Aquí la tienen completa.

Volviendo a la foto que nos ocupa, ¿qué notas sacaría el ganadero en ese tentadero donde Morante ejercía de jinete? ¿Cómo se comportaron las vacas cuando las pusieron ante esa espantosa visión? ¿Qué hubiesen dicho si pudieran hablar?

En caso de que viviera todavía el almirante Toyoda, miraría con admiración la foto pensando que ojalá hubiera tenido en Okinawa un acorazado como el que monta Morante en lugar de las 65.000 toneladas del Yamato que, al final, quedaron tristemente embarrancadas. Quizás habría cambiado el signo de la guerra...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






viernes, 22 de noviembre de 2019

JOSELITO 'EL MORENO' Y LA CRÍTICA TAURINA

Ya saben que Joselito Arroyo dice que él es el auténtico porque 'el otro' se anunciaba como Gallito. También nosotros preferimos hablar de Gallito aunque en las etiquetas de la derecha ponemos Joselito para él y Arroyo para el madrileño. De hecho, tituló su interesante autobiografía como 'Joselito el verdadero'.



No pretendemos en esta entrada hacer una tesis doctoral sobre la crítica taurina y el maestro (como ya hay algo publicado). Nos limitaremos a recordar lo que dice de los cuatro críticos más famosos y a su vez, lo que ellos decían de él, todo con el único ánimo de echar un rato hablando de toros.

Con Zabala hijo tuvo un desencuentro 'político' a partir del 29 de mayo de 1992 cuando no brindó un toro al rey Juan Carlos. Era una tarde de lluvia y el rey se presentó en una barrera con su hija mayor. Joselito mató dos bueyes de Los Bayones acompañado por Ojeda y Manzanares. Esto dijo Zabala:



El diestro lo justificó diciendo que aprovechó que la corrida era televisada para mandar el brindis de su primero a El Bote, convaleciente de una lesión en las vértebras por una cogida. En el segundo vio a El Fundi en el tendido con un brazo escayolado y, en recuerdo a sus años de Escuela Taurina, le brindó el otro. 

El maestro comenta el revuelo que se armó:

'Eran dos amigos que lo estaban pasando mal mientras que el Rey no estaba en el palco, donde el protocolo obliga al brindis, sino como un aficionado más. Muchos se lo tomaron a la tremenda diciendo que aquello había sido una ofensa y una provocación a la monarquía'

Al poco empezaron a verse los segundos tercios del madrileño con banderillas republicanas. El ABC comentaba esto en la feria de Málaga de 1995:



Joselito lo aclara:

'Me tocaron tanto los c... con aquella historia que empecé a usar banderillas decoradas con los colores republicanos, más que nada por j... Si me daban leña, que lo hicieran con motivo. Pero al final las cambié por blancas porque era un escándalo los palos que me pegaban en la prensa'

Zabala no perdió la ocasión de ponerlo a caldo por ejemplo en la feria del Pilar de 1993 con motivo de un mano a mano con Ponce. El crítico decía que tendrían que haber hecho un gesto de figuras y lidiar la de Cuadri (mataron dos de Gabriel Rojas y cuatro de Ibán, pulsen aquí). A raíz de aquello Arévalo salió a defender a Joselito:


'Dice Zabala que Joselito está enterrado. Extraña afirmación sólo comprensible si lo tomamos como una querencia familiar de la casa Zabala. Su padre enterró a Curro en los años sesenta, a Manzanares en los setenta, a Muñoz en los ochenta y a Joselito desde que se negó a torearle un festival'.

Y Zabala le respondió airado:

'El aparato taurino propagandístico tiene diferentes caras: siempre amable con las figuras, desmenuzadora con los toreros más modestos, ácida y destructiva con los críticos. Las voces toreristas y televisivas, radiofónicas y siempre justificadoras de los males de la Fiesta son los dóberman, en su faceta de revisteros de tres al cuarto, dirigidos por un fascismo atroz contra la crítica (ABC, El País y El Mundo). Menos mal que poco a poco su doblez es cada vez más visible a la luz del aficionado y del taurino de verdad'.

Molés siempre fue el más sibilino de todos éstos. Una cara por delante y otra por detrás (recuerden aquí aquella conversación que mantuvimos con él en Vic). 



Quiso tener al Joselito retirado como comentarista en Canal Plus y hoy en día habla maravillas de él. No obstante, en su libro el maestro cuenta esto:

'Algunos medios que hasta entonces me habían sido favorables cambiaron de actitud. Fue el caso de Manolo Molés, que trabajaba para PRISA. Noté una acritud excesiva en sus comentarios a mis actuaciones por Canal Plus. Le cogí un día a la salida de un coloquio y le indiqué que aceptaba sus críticas pero que, cuando estuviera bien, no dijera lo contrario. Le dije 'si tienes algo contra mí, prefiero que me ignores'. Y durante un tiempo me silenció incluso en los triunfos grandes'

Alfonso Navalón terminó mostrando una gran inquina contra Martín Arranz, la verdad es que no sabemos el motivo concreto. Al principio no era así, y lo invitaba a su finca con chavales de la escuela de Madrid. Cuenta Joselito esta anécdota de un tentadero en El Berrocal cuando el crítico onubense no quiso que usaran el estoque simulado:

'Quiso hacerse el gracioso ante los aficionados de una peña de Logroño. Se quejó de que usáramos el estoque simulado, cogió el mío y me lo partió por la mitad ahí mismo. Me lo había regalado mi padre. Dicen que la mirada que le eché es de las que fulminan. De buena gana le hubiera dado dos h... pero me contuve. Por montar su numerito no le importó hacer esa p... a unos críos. Entonces me di cuenta de cómo era el personaje'


FOTO: Vicente

Igual que Vidal, Navalón ponía muy bien a Joselito al principio pero luego las cañas se tornaron lanzas. Dice el diestro que lo ponía bien para desmerecer a Espartaco y Ojeda, 'me utilizó contra ellos'.

Luego cuenta la historia del afeitado según su versión:

'Pasado el tiempo, Navalón pidió a Enrique que yo le matara una corrida en una plaza pequeña. Pero como él era tan insultante con los toreros, lo pusimos a prueba sugiriéndole que antes tenía que 'arreglarla'. Y aceptó sin poner un reparo. Aquel paladín de la pureza, el azote de los toreros, de repente hacía lo mismo que denunciaba. Se le acabó la dignidad. Y por supuesto que al final no le lidiamos la corrida'

En una entrevista del año 2000, Navalón confirmaba lo de la barbería:


– Hablando de fraude, ¿afeita usted a sus toros?
– Aunque no me lo pidan los afeito a todos para poder venderlos. En esto estoy a la altura de Juan Pedro Domecq y del resto de los ganaderos. Sólo los hierros que venden miedo no afeitan. Yo lo afeito todo.
– No le parece una falta de coherencia con sus posturas.
– No, porque lo digo. La diferencia es ésa. La verdad es que estoy bastante cansado de esta lucha. No hay solución para esta fiesta dominada por los medios de comunicación que sólo aspiran a una tauromaquia enlatada, dirigida por el “palabrero” Fernando Fernández Román y tipos como Manolo Molés. Cuando echaba mis toros en puntas o me los quedaba en la finca o los lidiaba en plazas de ninguna relevancia con sólo toreros de tercera o cuarta fila. Por eso afeito mis toros.

Hablamos de memoria pero creemos que esto lo comentaba tiempo después de aquel programa de televisión en que Matamoros lo apretó para que terminara reconociendo que había afeitado. Y lo hizo ante el público presente, que eran aficionados del 7 capitaneados por el malogrado Salva.



Sobre el célebre fiasco de Joselito en Sevilla en 1998, 'el bicho', como lo llamaba Alfonso Hortal en Salamanca, decía esto:

'Ante la inmensidad del fracaso de Joselito en Sevilla el público estuvo muy correcto. Desde el primer toro se vio que estaba hasta las trancas, que estaba engarrotado y que estaba sin ideas, sin decisión y sin sitio. Y aún así el público de La Maestranza tuvo la paciencia de aguantarlo hasta el sexto'

Precisamente aquella infausta corrida sevillana fue la que desató el odio del maestro hacia Joaquín Vidal. Al principio de su carrera, Vidal lo vio como una gran esperanza de la tauromaquia. Confirma la alternativa el 26 de mayo de 1986 cuando, por cierto, brinda uno de los toros al rey Juan Carlos. Y no fue la única vez a pesar de lo comentado más arriba con Zabala. Le preguntaron ya retirado si brindaría uno al rey Felipe y contestó: 'si estuviera como rey en el palco real, sin duda; pero si estuviera en barrera como un espectador más, ya me lo pensaría por si tenía yo algún amigo más próximo'.

A lo que íbamos. Vidal tituló su crónica JOSELITO, así, a secas. Sus compañeros de cartel, Ojeda y Curro, salieron protegidos por la policía. Esto se puede leer:


'El toreo fue suyo desde que se abrió de capa y todo lo demás en la corrida quedó convertido en anécdota. Mandaba en el toro, mandaba en la lidia y, pues su personalidad torera era arrolladora, asumía también el mando en plaza. A Curro Romero y Paco Ojeda, las grandes figuras del cartel, los relegó a la función de comparsas. Y tiene sólo 17 años, recién cumplidos'.

Ese mismo año en Valencia, siguen las loas. El titular es ASOMBROSO JOSELITO:


'En varios pasajes de la lidia puso al público en pie, la faena que le hizo al tercero transcurrió en medio de un alboroto, y la del sexto fue de infarto. Torería, repertorio de una tauromaquia ,aprendida al dedillo, garra, un valor impresionante, todo eso aportó Joselito a su debú en la feria de julio, y alcanzó un triunfo memorable'. 


Joselito, tras matar uno de Cuadri 

Al año siguiente, Vidal se hace eco de la gravísima cogida en el cuello con aquel toraco de Peñajara que salió como sobrero en sexto lugar:


'El sobrero, sexto de la tarde, un torazo de cerca de 700 kilos de peso, arrolló a Joselito cuando lo recibía de capa, prendiéndole por la parte alta del pecho y volteándolo por los aires de forma dramática. Hubo cornada, cornada que pudo ser mortal, pues el pitón le alcanzó el cuello, lesionándole tráquea, lóbulo tiroideo, carátida y yugular. Fue la culminación de la mala suerte que está persiguiendo toda la temporada a este jovencísimo torero, el más prometedor que haya surgido en los últimos años'.

En mayo de 1996 tiene lugar su triunfal encerrona en Madrid. Salvo error, Joselito 'el verdadero' se encerró con seis toros en doce ocasiones. Joselito 'El Gallo' lo hizo en veinte más otras dos de novillero. Vidal aquel día titula APOTEOSIS DE JOSELITO:


'Poseído por las musas, pletórico de afición y de maestría, arrojó lejos la espada y de esta guisa cuantos pases dio a derechas o a izquierdas resultaban naturales. Porfió al toro aplomado y, tirando de él, consiguió sacarle muletazos inverosímiles por su ajuste y su templanza. Cobrado el estoconazo le fueron concedidas dos orejas, que ya sumaban seis, y dio la vuelta al ruedo en medio del delirio. Seis estocadas, y el doble de quites y una torería cabal de las que ya no se llevan. Había franqueado ya a hombros Joselito la puerta de Madrid y aún resonaba en la, plaza el apoteósico clamor de esta corrida memorable'.




Joselito recuerda esas crónicas positivas en El País:

'Entre los que iban de duros, Joaquín Vidal me hizo muy buenas crónicas desde que era becerrista. Pero todo cambió especialmente cuando...'

Esperen un momento, luego seguimos con el relato del diestro. En 2001 en San Sebastián de los Reyes se anuncian Esplá, Joselito y Ponce con toros de Joaquín Núñez 'anovillados, impresentables y de cornamentas medio desmochadas'. El madrileño entra ya en la nómina de los pegapases: 


'Ahora bien, no puede haber condonación para Joselito y Enrique Ponce cuyo desaforado pegapasismo alcanzó caracteres francamente intolerables en lo que se refiere a la caridad humana.

Tienen ambos a favor la fama pues los públicos ingenuos y poco informados atribuyen a la maestría cuanto hagan, así sea correr. Lo que, por cierto, hacen con entusiasmo no exento de primor. Pase que dan, lo prolongan con una carrera, de manera que si son cien los pases, cien carreras ejecutan ruedo a través. Pases malos casi todos; pases con el pico dichoso; pases al hilo del pitón, si no es descaradamente fuera cacho o mandando al toro a hacer gárgaras, según se les apreció principalmente en los pases de pecho'.

Y el idilio quedó en agua de borrajas con la crónica de la fallida encerrona de Sevilla en 1998: PEGÓ EL PETARDO. Tenía firmado el compromiso desde febrero sin saber cómo se encontraría en septiembre para esa corrida de tanta responsabilidad. Fue un desastre reconocido por el propio diestro:

'Desandar el paseíllo cuando terminé fue como atravesar un desierto. Lo peor es que la gente ni se enfadó, ni hubo pitos, ni me insultó. Por primera vez sentí que había dado pena en una plaza de toros'

Vidal no tiene piedad criticando la forma de torear del maestro:


'Lo mismo ocurrió con la muleta: toreaba fuera de cacho, con el pico, quitándose presto en cuanto remataba el muletazo. Y, además, rara vez llevaba al toro embebido y dominado pues los pases eran distantes, destemplados, aprovechando los viajes.
Eso, cuando lo toros tenían ese temperamento borreguil que se lleva pues si sacaban casta, le desbordaban en todos los frentes.
Y parte del público, ya bastante amostazado de suyo, silbó la espantosa vulgaridad de la faena'. 

Como decía Navalón más arriba, el público aguantó con bastante corrección hasta el sexto de Zalduendo. Cuando tocaron a muerte, Joselito hizo salir al tercio a Arranz:

'Enrique salió del burladero sonriente porque creía que el brindis era por felicitarle su cumpleaños. Pero le cambió el semblante cuando le dije que hasta allí habíamos llegado, que aquél era el último toro que mataba en mi vida y que no tenía palabras para agradecerle todo lo que había hecho por mí desde que era un niño'

Vidal en la crónica liquida ese momento con esta frase despectiva:

'El de Zalduendo, una especie de novillejo sin presencia ni aliento, se lo brindó a un paisano al que invitó a salir al ruedo'. 

Si no sabía quién era el destinatario, que no diga nada. Pero da la impresión de que sí lo sabía y prefirió despreciarlo.

El problema es que luego añadió unas palabras que no venían a cuento y que recordaban la historia de Joselito de pequeño cuando el sinvergüenza de Bienvenido Arroyo trapicheaba con droga delante de su hijo (pueden leer aquí algo de lo que comenta en el libro). El propio diestro no se esconde cuando dice 'de no haber sido torero, hubiera acabado en la cárcel o muerto de sobredosis'.



Vidal conocía perfectamente toda la historia del Joselito de los barrios bajos y quiso zaherirlo escribiendo esto:

'Joselito hizo el brindis de costado, sin mirarle a la cara, con imperceptible movimiento de labios y soltando las palabras por una comisura. Parecía que le estaba vendiendo una papelina. La faena que siguió duró lo que una desabrida tanda de derechazos y entró a matar. Y vinieron las protestas, que el público había estado conteniendo ante semejante petardo'.

Es injustificable esa comparación y, si pretendía hacer una gracia, no tiene ninguna. Joselito se subió por las paredes al enterarse:

'Me revolvió las tripas lo que escribió el famoso Joaquín Vidal en El País, cachondeándose de aquel brindis íntimo y tan sentido que hice a mi padre. Estábamos en aquel momento tan importante en nuestras vidas y a aquel tipo le parecimos un camello vendiendo una papelina a un yonqui... Tuve suerte de no volver a encontrármelo de cara nunca más en la vida'.

¿Qué había pasado entre los dos para acabar de uñas? Vidal ya no está y no puede aclararlo. Joselito en su libro recuerda una visita que le hizo el crítico en su finca de Badajoz: 

'Vino a hacerme un reportaje a la finca. Cuando terminamos la entrevista, se puso a explicarme su extraño concepto del toreo, prácticamente enseñándome a torear. Incluso se puso de pie para hacerlo de salón...que si la pata p'alante, que si la muleta así... Hasta que le dije que si hacía esas cosas tan raras delante del toro, me podía caer de culo. Debió de enfadarse el hombre' 

Dice que sus críticas se hicieron más negativas desde aquel día. Debió de ser algo parecido a lo que hace aquí él ayudándose de la pizarra:



O lo que contaba micrófono en mano en las explicaciones que pueden escuchar pulsando aquí sobre el pico y cargar la suerte:



Se fijarán en que, cuando habla de que cargar la suerte es echar el peso del cuerpo sobre la pierna de salida, se refiere a uno que 'habla mucho de estas cosas... y tal y cual... y echaba la pata p'alante pero...' y hace un gesto riendo de retirarse del viaje del toro (en el 4'18''). No dice a quién se refiere pero como allí había muchos aficionados de El Toro de Madrid, igual alguno se enteraría off the record del destinatario de su crítica.

Su teoría es que había críticos que hacían el juego a las empresas:

'Algunos empresarios tenían a su vera críticos a los que enviaban mensajes subliminales para que me atacaran constantemente'



¿Será una paranoia suya o habrá un fondo de verdad? Aquí lo dejamos, insistiendo en que nuestra intención no era ni hacer una investigación acerca de su trayectoria a través de las crónicas de prensa ni sacar la verdad sobre todos estos dimes y diretes. Era simplemente echar un rato hablando de estas curiosidades con ustedes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


sábado, 11 de marzo de 2017

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (9): CAÑABATE

  SUS OPINIONES SOBRE EL PÚBLICO DE TOROS

Poco antes de morir, el bueno de Cañabate reconocía que había perdido miserablemente el tiempo en sus quince años haciendo crítica taurina. Decía literalmente 'no siento absolutamente ninguna satisfacción por haberla ejercido y no la echo nada de menos'. 

Para quien esto firma, Cañabate pertenece a la trimurti de los grandes críticos del siglo XX. Los otros dos serían Corrochano y Navalón. Añadan si quieren a Vidal y nos sale un póquer de ases. Nuestras razones son dos: escribían bien y siempre aprendías algo leyéndolos. Ésas son las dos claves de una buena crítica taurina. Por supuesto que tenían sus manías, como cualquier aficionado, pero eso no merma un ápice la consideración que nos merecen.

Con los críticos actuales, no se aprende nada y respecto a la forma de escribir se han contagiado del vicio de twitter: frases cortas, muchas veces sin verbo y unidas por puntos. Aquí tienen un ejemplo cogido a vuelapluma del que no les anotamos el autor:

'Plenitud de Perera. Firmeza, seguridad y quietud. Soberbia faena. Obra grande. Se llegó a pedir el indulto para el toro, que embistió con humillación y transmisión. La emoción en cada una de sus acometidas'.

Su lectura se hace insufrible aunque, si se paran a pensar, así escribe cualquiera. Aquel cuarteto de grandes críticos echaba sus reprimendas al público de toros en la línea de lo que decía Fernández Salcedo:

'La crítica ha perdido totalmente su misión orientadora del público, la de contrariarle sus gustos, que es la principal aunque la menos grata. Ahora son muchos los aficionados que ya no leen las reseñas, lo cual hace treinta años era inconcebible, y es porque echan de menos ese tono serio de reprimenda paternal'

Esto lo escribía en 1943. Volviendo a Cañabate, hemos entresacado algunas de sus opiniones sobre el público de toros que iremos apuntando al lado de imágenes de sus cuatro toreros favoritos, por orden cronológico. Éste fue el primero en una foto curiosa porque parece más alto de lo que era:



Es Belmonte en 1916 adornándose en un remate a un toro brocho. Ahí va la primera perla de Cañabate:

'El público es el responsable de casi todo cuanto sucede en el ruedo. Mediatizado por la propaganda o por una crítica excesivamente benevolente e inexperta (...) ha dejado de exigir lo que siempre se había tenido por toreo auténtico'

Él siempre recalcaba que el público había cambiado a peor. Cañabate nació en 1897, ténganlo en cuenta cuando dice que

'el público de mi primera juventud era cruel; el de mi madurez era duro y a partir de los años cuarenta, bondadoso y connivente'

¿Qué diría del público actual?


Belmonte haciendo un quite al picador Cañamero en Madrid. Es el 4 de mayo de 1917 y el toro, de Santa Coloma

Cree que la causa es el desconocimiento:

'El público se ha hecho más pasivo y mansurrón, como el toro mismo (...) Quizá es así porque es más consciente de lo difícil que resulta entender de toros pero indudablemente también porque entiende menos'

Cañabate se veía obligado a tragarse cien corridas al año por su labor en ABC. Decía que llegaba a la feria del Pilar completamente agotado. Éste es su segundo torero tomando la alternativa:



Se la da Gitanillo de Triana en Barcelona el 8 de marzo de 1931. Va de blanco y oro y se llama Domingo Ortega. El toro fue este 'Valenciano' de Juliana Calvo (lo de Albaserrada que se quedó Victorino). Le pegó esta estocada:



La labor de la crítica era fundamental para Cañabate:

'Pues sí, señores, hay que decirlo todo y no engañar a la afición. Hay que enseñar al público lo difícil del auténtico toreo. Una voz que clamara en el desierto apenas tendría eficacia pero muchas voces aunadas en una verdadera campaña podrían obtenerla'

Un amigo discrepó abiertamente con nosotros en este blog cuando nos mostramos totalmente en contra del indulto a 'Cobradiezmos'. Nos dijo que éramos unos inconformistas y nos recomendaba que cambiáramos de afición. De momento, no le hemos hecho caso. Pero es cierto que muchos aficionados entienden que a los toros hay que ir 'a pasarlo bien'. Lean lo que dice Cañabate:

'La inmensa mayoría de gente que va a los toros, como al cine o a cualquier otro espectáculo, va a divertirse, a pasarlo bien. Y las actitudes frívolas están reñidas con el auténtico toreo tradicional y la seriedad de la fiesta'

Esto lo comenta en una crítica del 1 de agosto de 1965. Fue una corrida en Madrid de Zaballos que, como curiosidad, dio una media de 490,6 kilos:



De ahí a valorar la calidad de una corrida por la cantidad de casquería repartida, va un paso. Sigue el crítico del ABC:

'Este tipo de público está más predispuesto a la mojiganga que a sufrir durante muchos momentos una lidia clásica exigente porque, además, ha pagado un buen dinero por ese espectáculo'

Al hilo de esto, escribía lo que sigue en crónica del 3 de septiembre de 1963:



Su tercer torero fue Pepe Luis, a quien vemos con veintitrés años junto a su madre, doña Concha Garcés:



Se casó con 'El Chico de san Bernardo' y Pepe Luis fue el mayor de sus siete hijos: Rafael, Manolo, Consuelo, Antonio, Juanito y Carmelita. Aquí abajo tienen el homenaje de Pepe Luis a Gallito en el inicio de un kikirikí. Es la plaza de Manzanares en 1944, toro de Albaserrada:



Volviendo al 'Caña', notaba una cierta reticencia del público a lo que decía el crítico, observen:

'Nuestro público es cada vez más permeable a lo que le diga la publicidad y menos conformista con lo que le diga el crítico. Esta es la paradoja: el público de toros es hoy mucho menos dócil y dúctil que antaño, tanto porque se interesa menos por lo auténtico de los toros como porque, de todas formas, opina más. Tarea difícil la del crítico'

Hombre, tarea difícil la del crítico serio que no vive del cuento ni cobra de los toreros. Si vive de esto, el crítico se une a la publicidad y nos hace creer que estamos en el mejor de los mundos y que 'hoy se torea mejor que nunca' ¿Cuántas veces oiremos esto durante la temporada que se avecina?

Y éste es el cuarto torero de Cañabate viendo rodar un condeso en San Sebastián (1968):



Ya lo han identificado: Antonio Ordóñez. Ese mismo año cortó tres orejas y un rabo en la plaza de Murcia. La siguiente foto es de esa tarde frente a un murube de Bohórquez:



Insiste Cañabate en las dos características del público actual:

'A partir de 1939 y hasta nuestros días, el público de toros va progresivamente creciendo tanto en bondad como en ignorancia. Apenas entiende ni exige lo verdaderamente arriesgado y meritorio del arte de torear'

Él asistió a los inicios de la programación sistemática de corridas por televisión. Lo juzga una ocasión perdida porque piensa exactamente lo mismo que nosotros, lean:

'La televisión ha venido a ser un tamiz de la emoción que se debería vivir en la plaza como en ningún otro sitio. La pantalla se ha convertido en una galería para el toreo bonito, un testimonio de la monotonía en que ha caído la fiesta (...) El toreo televisado ha venido a ser un producto más de consumo barato, a no ser que intervenga una auténtica labor crítica en el mismo medio. Ésta es su gran responsabilidad que no siempre ha cumplido como debiera'


Domingo Ortega lanceando. Cañabate tenía treinta y tres años cuando se hizo esta foto (deducimos que es Barcelona)

¿Qué quieren que digamos de todo lo apuntado por don Antonio? Pues que lleva razón de principio a fin. Lo único que se puede añadir es que esto lo escribió en los años setenta y que actualmente la situación ha ido a peor, como no podía ser menos con tanta mercantilización y tantos intereses espurios alrededor de las corridas.

Nos despedimos copiando una reflexión de Díaz-Cañabate esta vez sobre la fiesta de toros en general, a ver qué les parece. Decirles que esto se lo comentaba a Joaquín Vidal en julio de 1979, más que nada para que vean que está de palpitante actualidad a pesar de los cuarenta años transcurridos:

'A mí no me aburre ni me aburrió nunca la fiesta de toros; por el contrario, me apasiona. Lo que en cambio me aburría soberanamente es esa fiesta que nos impusieron los apoderados y los empresarios después de la guerra, y sobre todo en los años sesenta. Le quitaron el instinto al toro, con lo que el espectáculo perdió emoción; los toreros no tenían personalidad y redujeron su técnica a los dos pases, con lo cual el toreo carecía de variedad y belleza'. 

'Yo había conocido la etapa anterior, la de los grandes maestros, con el toro íntegro y de casta, y, por tanto, no me podía gustar lo que vino después. Así que vamos a precisar: soy un enamorado de la fiesta de los toros; no de este sucedáneo'. 

Amén.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.