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domingo, 7 de abril de 2024

COPA CHENEL, 2024 (2): LORA SANGRÁN - GUADAJIRA

LOS COMENTARISTAS NO RESPETAN AL TORO

Si usted tiene previsto ver esta corrida en diferido, no pierda el tiempo, aproveche las más de dos horas y media en cualquier otra cosa. No lo pierda ni siquiera leyendo esta crónica porque el festejo fue para olvidar.

Entre marqueses y cuberos esperábamos por lo menos una buena presentación. Por cierto, en un único festejo hubo tres encastes diferentes, más que en algunas ferias de varios días.

Los de Guadajira habían defraudado el año pasado. Aquí hubo sólo dos y volvieron a defraudar. El que remendó fue uno de Concha y Sierra que era un muerto en vida al que remató un indigno banderillero estrellándolo contra la barrera.



Lo de Lora tiene para nosotros el recuerdo sentimental de que el primer festejo que vimos de pequeños en Las Ventas fue una novillada suya. Eran los tiempos de un 7 con Cárdeno, Fausto, El Lupas y un joven Salva. Ya ha llovido. 

En Torres de la Alameda salieron vulgares, no fueron tontos pero tampoco muy listos. Se quedaron en tierra de nadie. Ojo, que en estos tiempos del norit eso podría ser un punto a favor pero no creemos que su criador haya quedado muy contento.

La retransmisión de Telemadrid, nefasta como es habitual, con especial mención a las entrevistas del callejón que fueron, como siempre, de una adulación nauseabunda. Parece que hay órdenes de no enfocar los pitones porque los planos de los mismos se contaron con los dedos de una mano y sobran. No nos pareció que presentasen ninguna sospecha.




RUBÉN SANZ. Venía de salir en hombros en Fitero. Su primero era uno de Lora, negro zaíno, correcto de presencia. Sufrió una carioca con recargada vil de Sangüesa. Fue un monopuyazo español en toda regla. Vean que le clavó en el espinazo y barrenó como si quisiera partirlo por la mitad:



En el primer pase de muleta lo desarmó. Desde el burladero lo mareaban sin piedad. Veían que el toro era de toreo güeno. Sanz no lo llevó toreado en ningún momento pero dejó dos o tres pases aislados de trazo agitanado.



Pincha dos veces más una corta, equivocándose siempre al entrar en la contraria.

Su segundo era un castaño de Guadajira, blandito y tan oscuro que casi era negro lombardo. En el caballo quiso pero tuvo que dimitir ante esa mano izquierda asesina del piquero, vean. La carioca fue infernal sin que en televisión dijeran ni mu. Los comentaristas son los primeros que no respetan al toro:



Gonzalez se pasó tanto de listo que dejó un palo en el costillar, ¡muy mal!

El toro humillaba y seguía la tela pero con desorden. No obstante, como la muleta de Sanz no demostró mandó, el defecto no lo corrigió y el toro anduvo a su aire. Nos recordó por momentos a El Pana. Fíjense en lo que decíamos de la pinta del toro:



Estocada trasera ejecutada de cualquier manera, con la izquierda de adorno, y oreja de los chinos. Según los televisivos era un premio a las sensaciones que ha dejado...




DIOSLEGUARDE. Su primero era el de Concha y Sierra, un torito corniabrochado que vino bien picado del campo y con crotal:



Lucido recibo por verónicas del maestro antes de un simulacro con el túrmix. Estamos ante lo único bueno con la capa de toda la tarde:



En televisión no paraban de tapar la clamorosa debilidad del toro: que si empuja mucho, que si se ha caído pero se levanta enseguida, que si es bravo, que si se entrega... Una enjabonada que rozó lo ridículo. 

Dos veces lo estrelló contra el burladero el impresentable subalterno y a la segunda lo mató. Salvo error, el matador fue Víctor Pérez. Para los de televisión fue simplemente mala suerte. Como no respetan al toro no dijeron la verdad. Que no, que lo que fue es una vergüenza digna de multa tal como contempla el artículo 71.3 del reglamento. A ver si Costales lo aplica:



No había por qué sacar un sobrero, encima cuando había sido culpa de un cretino vestido indebidamente de plata. Tendría que haberse quedado Diosleguarde sin toro y pedir explicaciones después a su asalariado. El caso es que salió otro del mismo hierro, un Gitanito negro bragado, aleonado, cornilevantado y también con crotal:



Esta vez Diosleguarde se lo sacó a los medios lanceando pero dando el paso atrás. Fue la demostración de que puedes ganar terreno al toro dando pasitos tras cada lance pero echando la pierna atrás cuando viene el toro. Acudió como una flecha al caballo pero para tocar música. La segunda vez topó y se repuchó.

El toro tenía las patitas de papel y la faena no tuvo ningún aliciente. Pinchazo bajo, otro bueno y chalequera pero siempre sin telonazo, lo cual, en los tiempos que corren, es la noticia cuando debería ser la norma. Siete descabellos. 



El quinto era de Lora, un colorado ojo de perdiz, muy ancho de hocico y cornigacho:



Embistió el peto de bravucón, saliendo suelto por dos veces. Se oían absurdas protestas si es que eran por la poca acometividad que mostraba el cubero.

Nos alegramos de que Rey haya dejado en el armario ese terno naranja y plata que estrenó en Madrid el año pasado. Vino con uno más elegante en azabache y puso el mejor par de la tarde:



Toro parado, reservón y mirón pero sin malas ideas. Diosleguarde no pudo sacar agua del pozo seco y se puso muy pesado. Media tendidísima y ladeada perdiendo la muleta más dos avisos y ocho descabellos. 




VÍCTOR HERNÁNDEZ. Su primero era de Guadajira, un castaño oscuro, blando, gordo y cornidelantero:



Empuja y se deja pegar escarbando en demasía antes de quebrantarse con una voltereta. Muy bien Prieto pareando. Hernández quiso empezar en plan tomasista pero con el toro casi amorcillado, sin intención de pelear:



Estaba rajado antes de empezar pero el diestro quería aplicarle la faena hotelera. Entre los dos nos provocaron un inmenso sopor, fue algo insoportable. Entera desprendida con la que por fin acabó la tortura. Vergonzoso el diestro yéndose al platillo con el toro vivo, ya no respetan nada. Los comentaristas no le afearon la conducta porque el respeto al toro no es lo suyo. Oreja demencial con estocada desprendida como decimos, no en todo lo alto como gritaban alborozados en la televisión:



El sexto era de Lora, un negro zaíno, con trapío, escarbador y renqueante o directamente derrengado de pies, que arrastró durante toda la lidia:



En el caballo, música y huida en dos entradas. Jarocho dejó un par de pares de sobaquillo aunque es verdad que el toro lo apretó.

Hernández decidió con buen criterio echarse encima del toro para obligarlo a embestir pero el cubero no estaba por la labor, protestando y probando, loco por irse a los adentros. Daremos la victoria a los puntos al diestro.



Bernadinas que sobraban antes de un pinchazo a capón y una entera, tendida, caída y muy trasera. Para el locutor de televisión, colocación casi perfecta (¡sic!). Ah, y alargando el brazo dándose ventaja. Oreja barata del paisanaje:




Al terminar, Encabo afirmó muy contento: ha sido una tarde de emociones fuertes, me he entretenido mucho. Arnás pontificó: una tarde apasionante, con muchos registros... Está claro que los de Telemadrid asistieron a otra corrida.

Hombre, les aconsejábamos que no perdieran el tiempo viéndola en diferido pero no estaría de más que lo hicieran. Más que nada para que nos confirmen si estamos locos o si necesitamos gafas de ver porque para nosotros la corrida resultó una tabarra de consideración. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 



lunes, 27 de marzo de 2023

COPA CHENEL, 2023 (4): QUINTAS - GUADAJIRA

UN BERRENDO DE QUINTAS

El interés del festejo radicaba en ver dos cosas teóricamente diferentes a lo acostumbrado. Por un lado lo de los hermanos Quintas y por otro lo de Guadajira, un Domecq que intenta huir del desprecio con que muchos aficionados tratan al monoencaste.

Quintas sólo lidió dos toros y el primero nos gustó, como argumentaremos después. Fue este Solero:



Los de Guadajira tuvieron buen trapío y estaban limpios de pitones pero su comportamiento no creemos que haya dejado satisfecho a su propietario. A nosotros, por supuesto que tampoco. 




BORJA JIMÉNEZ. Mató tres por la cornada de Fermín. Su primero fue erróneamente calificado en los papeles como ensabanado, cuando era berrendo en sardo, además de capirote, botinero y mosqueado:


Lo de sardo se aprecia mejor en un primer plano de la cara, como veíamos antes. Ahí tienen los tres pelos:


El toro tenía de salida el viaje cortito pero furioso. En televisión decían esa cursilada de que tenía disparo, sandez que no sabemos quién inventó aunque al primero al que se la oímos fue a Santiago Domecq. El picador se quedó bien a gusto barrenando porque no olviden que estamos en la Copa Chenel.

El tal Solero fue aprendiendo en banderillas a marchas forzadas. No tenía ningún sentido pasar por cuarta vez como ordenó el presidente a pesar de que ya colgaban cuatro palos.


El de Quintas pegaba arreones de toro antiguo y pedía a gritos un buen castigo inicial por abajo que Jiménez no le dio. Empezó a torear molestado por el vendaval mientras el toro pensaba y pensaba.


Como el animal no tenía clase según los televisivos, a nosotros nos gustó y la firmeza con que estuvo el diestro también nos convenció. La valentía con que plantó cara al toro sirvió de ejemplo a esos toreros señoritos de mitad para abajo del escalafón que no quieren arriesgar si tienen compromisos que consideran más importantes, como era el caso de Jiménez.


Estocada tan tendida que casi parecía enhebrada. De nuevo un buen detalle: volver a entrar en lugar de descabellar. Dejó una media caída y atravesada con el toro cortándole el viaje porque no había aprendido de su equivocación y entró dos veces en la suerte contraria. La faena del sevillano tuvo más valor que cualquiera de las que hemos visto en esta Copa y que han sido premiadas con orejas de chichinabo.


Su segundo era de Guadajira, un castaño serio, bocidorado, cornilevantado, astifino, y rematador en los burladeros:


Simulacro en varas por culpa del toro. Después una banderilla le cayó en el costillar, vean:


Embistió con sosería quizá por ese palitroque y fue Jiménez quien puso todo de su parte sin que la faena tomase ningún vuelo. Estocada caída sin puntilla y orejica rural:


El sexto era de Fermín pero en ese momento estaba siendo intervenido de una cornada de un palmo que le llegaba al escroto. Era de Guadajira, castaño, bociblanco, con morrillo, con trapío y con dos puñales:


Se arrodilló en tablas antes de que el toro recibiese un puyazo casi en la penca del rabo. Jiménez paró al picador porque si no, mata al pobre toro allí mismo ya que se había levantado sobre los estribos en plan asesino mientras tapaba la salida, ¡viva la Copa Chenel!

El tal Bullicioso se orientó un poco en banderillas. Muy bien el diestro al dejar la montera en la puerta de la enfermería. Lo obligó tanto de inicio que en el tercer pase se fue al suelo. El toro repetía si le dejaban respirar pero entre eso y el aire, la faena de Jiménez no tuvo chispa. Su arrimón final nos resultó bastante cansino.


Pinchazo y estocada baja y pasada que basta. Orejilla de los chinos:



DIEGO CARRETERO. Su primero era de Quintas, un berrendo en negro entrepelado, remendado, botinero, mosqueado y playero:



Clavó los pitones y estuvo a punto de dar una voltereta. Recuperó el equilibrio pero nos dio la impresión de que se había lastimado alguna mano. Fue al corral urgentemente dado que el presidente Costales ya no marea la perdiz con el verde.

Como el sobrero era de Guadajira, Carretero lidió dos del mismo hierro. Era un castaño oscuro, con cuajo, con badana y con cara:



Notable empuje del toro en el peto donde romaneó durante un segundo mientras recibía la barrenada de rigor tal y como es la deleznable norma en esta Copa. Excelente lidia de Revuelta.

El toro quería embestir pero estaba demasiado aplomado. Carretero llevó en el pecado la penitencia por haber permitido la barrenada de su picador. Encima se puso muy pesadito pegando pases.



Horrorosa estocada, casi en el lomo por ir con la mano alta, perdiendo la muleta y tomando el olivo, más descabello:



Su segundo en el sorteo figuraba como Bandido y en el ruedo fue anunciado como Guitarrista (?). Era castaño casi negro, lavado de cara y listón. Fue recibido por Carretero de rodillas en tablas:



A este diestro el primer tercio le importa una higa y permitió una asquerosa paliza de su picador, barrenando, recargando, tapando la salida y clavando en el lomo. Un antitaurino hubiera disfrutado grabando las imágenes y divulgándolas después por las redes. Y los aficionados, a callar agachando la cabeza. Revuelta nos quitó el mal sabor de boca con su primer par.

Torete noblón y bobalicón ante el que el albaceteño corrió la mano bien pero picando más de lo reglamentario, observen:



Nueva estocada sacada de la cámara de los horrores: con la mano por la ionosfera y perpetrando un monumental telonazo que incluso llamó la atención de Arnás, para que ustedes se den cuenta de que los de televisión saben perfectamente de qué van los alivios aunque normalmente prefieren taparlos:



Descabello final con un Carretero que nos dejó un regusto de gran decepción a pesar de la oreja pueblerina.


ALEJANDRO FERMÍN. Su primero era de Quintas y hacía honor a su nombre porque se llamaba Negrito. Era estrellado, con un pitón izquierdo raro (la cornada la daría con el derecho):



Fermín le pegó una larga de rodillas pero terminó perdiendo el capote cuando se levantó. Por cierto, a ese vestido, que toda la vida fue malva o lila, la comentarista lo denomina 'chenel':



Poca cosa hizo en el caballo como no fuese mansear en plan epiléptico. Sorprendentemente el diestro permitió una segunda entrada donde recibió un picotazo. Vino el siguiente quite de Jiménez por chicuelinas más una media y la consiguiente respuesta de Fermín también de frente al costado. Nos temimos en ese momento que el toro había entregado la cuchara. Oigan, ya que estamos, la chicuelina ¿es torear? Recuerden esta entrada. Gran quite de Carretero ante el percance del peón, fue lo mejor que hizo en toda la tarde:



Como era de prever, al toro apenas le quedaba gasolina y la cosa andaba bastante desangelada hasta que el aire descubrió al diestro y el de Quintas le pegó una cornada seca. Ahí es cuando el viento se lleva la muleta y lo ve:



Fermín no quiso retirarse a la enfermería y regresó a la cara del toro sin aspavientos y además colocándose bien. Fue inconcebible que no hubiera un subalterno que le acercase la espada, tuvo que pegarse un paseíto hasta la barrera y otro de vuelta. Dejó una estocada muy defectuosa por atravesada y tendida que asomaba y encima perdiendo la muleta pero bastó. El puntillero jugó a falso compañero levantando el toro dos veces mientras seguía manando sangre de la herida del maestro. Oreja que no nos molesta a pesar del sablazo.



Lo que queda para el recuerdo de esta corrida son tres cosas: el berrendo en sardo de Quintas, la buena disposición de Jiménez olvidándose de sus próximos e importantes compromisos y la mala suerte de Fermín, con esa cornada por no querer rectificar sus piernas a pesar de que el aire lo había dejado a merced del toro. Y para el mal recuerdo la decepcionante prestación de Guadajira a pesar de su excelente presentación. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.