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viernes, 23 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (12). ALCURRUCÉN: SOPOR INSOPORTABLE

¡No lean esto, por favor! Váyanse, no pierdan el tiempo con la crónica de una corrida que jamás en la vida hubiésemos visto si no fuese por la obligación que nos hemos impuesto de contarles este culebrón isidril. Sabíamos antes de comenzar que habría tardes insufribles pero no pensábamos que tanto como ésta. 

Fueron dos horas y cuarenta y cinco minutos de modorra entre el ganado infumable y los diestros pesadísimos. Lo de Alcurrucén duerme a las ovejas y estos tres, que acumulan miles de puertas grandes en Madrid, nos mostraron un toreo que junto no vale lo que un par de tandas de Fortes ayer... a un toro que tampoco valía gran cosa.

Media de 566 kilos con el siguiente juego: primero, sin poder ni respeto; segundo, tonto; tercero, soso; cuarto, sobrero de Zacarías, escarbador y bobalicón; quinto, alelado con la atenuante de un doble puyazo repugnante y sexto, noble sin emoción.




CASTELLA. Su primero era un novillete negro bragado, listón, protestado por su aspecto y por su edad y que venía bien picado del campo. En la foto del maestro Moore luce con más trapío que en la plaza:




Simulacro en varas. Bah, después era un torillo de paja que daba pena. Nada. Estocada infame por trasera, caída y con ese salto que ven para salirse de la suerte. Matando así, Castella ha salido un montón de veces en hombros de Madrid:



El cuarto era negro zaíno, badanudo, bajo y de vientre descolgado, que fue verdeado:



El sobrero de Zacarías Moreno era negro azabache, lustroso, astiverde, rabilargo, con poco cuello, patitas blandas y feo:



Otro simulacro en varas. La brega de Chacón fue lo único bueno de toda la plúmbea tarde. Viotti también la da con queso al sufrido público:



Se engañó Castella pensando que el toro era mejor de lo que era. Su colocación, censurable, como ven:



No nos gustó nada pero los televisivos estaban encantados de la vida. Fue una tabarra que no acababa nunca, culminada con un arrimón patético tirando los avíos ante el moribundo animal. Sablazo infamante por caído y en el espinazo. Y el salto que no falte, menuda tortura 'tot plegat', oiga: 




PERERASu primero era colorado ojo de perdiz, astracanado, bajito y bien encornado:



A Rivas seguimos sin perdonarle su masacre al novillo de Mayalde. Aquí, en el primero clava trasero y caído y hace una carioca aunque sin apretar, ¡gracias, Angelito! En el segundo, hace otro agujero diferente... ¡aún más atrás!

Perera se puso científico, como para dar importancia a un torete que simplemente iba y venía con gran tontedad. Nada. Las zapatillas, apuntando a Fuenlabrada:



Toreando así tiene un puñado de puertas grandes en Las Ventas. Estocada corta y otra entera trasera, siempre a capón y tapando la cara, más tres descabellos: 



El quinto salía al ruedo pasadas las dos horas de corrida. Era negro listón, con la carita torera, que dicen, y pasado de romana:



Le da con saña en el espinazo y en el segundo ¡le acierta en el mismo sitio! Luego la sangre le caía al pobre por el costillar. Nauseabundo, vean:



Torillo que pasaba por ahí, a media altura y distrayéndose. Nada. Se equivoca por dos veces entrando en la suerte contraria y se lleva este buen susto antes de cambiar a la natural para pinchazo y honda trasera más descabello. Su suegro decía que el toro no lo dejaba pasar. Toma, claro, porque te equivocas de suerte. Pocas cosas pasan...




LUQUESu primero era un castaño bragado, meano, lucero, listón y lavado de cara, corniapretado, que se volvió dos veces por la manga tras asomar la nariz:



Una verónica por el izquierdo fue buena, que conste porque fue lo único que nos gustó de los centenares de pases que dio Luque ayer. Mediocre pelea en varas sin que lo apretaran y a pesar de ello ya estaba frito. Hermann Melville escribió una novela con ese caballazo blanco como protagonista. Se llamaba Moby Dick:



Juan Contreras se pasó de listo y ya van varias veces en esta feria:



Torillo de vaivén, sin raza, sin rasmia, sin nada. Luque, con estos chotos sí que está a gusto pero nosotros, a disgusto. Estocada honda, cruzada, pasada y con monumental telonazo.



El último saltaba a los ciento cuarenta y cinco minutos de tostonazo. Era negro mate, aleonado, ensillado, rabilargo y acapachado, como un guardiola:



Paliza en el primero con el cachalote blanco y barrenada en el segundo. 



Todas las banderillas cayeron en el lomo y Caricol nos metió este gol:



Toro noblón, con gañafón al final pero sin mala idea. Luque, en su salsa, dándole al tiovivo y picando. Nada. Entera trasera y desprendida, tapando cara y sin puntilla.




Los que desertaron del tendido ayer, entre ellos muchos de nuestros selectos lectores, acertaron de pleno. No esperen que los felicitemos por su perspicacia ya que un ciego veía que esta corrida iba a ser un plomo. 

Si no han hecho caso de nuestra advertencia y han llegado en su lectura hasta aquí, les agradecemos la solidaridad. Pero reconozcan que no hay color entre los tres minutos que han perdido leyendo estas líneas y los ciento sesenta y cinco que aguantamos nosotros sin conseguir soportar lo insoportable.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 14 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (5). NOVILLADA: CONTRA EL INSOMNIO, TOME ALCURRUCÉN

No sigan leyendo, por favor. Fueron más de dos horas y media de tostón casi absolutamente insoportable. La culpa, de los Lozano. Anoten también el recital de lanzadas sanguinarias, de pares clavados a toro pasado y de animales inválidos. 



Desengañémonos: todos sabemos que lo de Alcurrucén aburre a las ovejas en corridas de toros. Teníamos una mínima esperanza de que en novillada mostrase algo de chispa pero que si quieres arroz, Catalina. Nada de nada. En el caballo, suspenso total. En presentación, desigual, con por lo menos dos que eran indignos de Madrid. En fuerza, bajo mínimos. En listeza, tontos. En casta, ayunos. En total, un desatino.

Sólo salvaremos a Palacio con la muleta. El resto fue una pesadilla insufrible que se alargó durante dos horas y cuarenta minutos, insistimos.




SERGIO SÁNCHEZ
. Su primero era un negro salpicado, alto, con las marcas de las fundas en los cuernos. Las fotos del maestro Moore son mucho mejores de lo que merecía el ganado:


No quería caballo pero más valía así porque no hizo nada. Ésa iba a ser la tónica toda la tarde.

Comienzo roquista de Sánchez aunque embarullado. Después lo vimos un poco desordenado, con el novillo yendo a su aire. El vestido lila con corbatín turquesa, muy bonito, eso sí:



Despropósito total con la espada: observen que salva la cornada de milagro porque se ha equivocado entrando en la suerte contraria; después entra con el delantal, gira la cara delatando miedo al clavar, como Lamelas, tira la muleta y la guinda es que deja una puñalada trapera casi en el cuello. ¿Quién da más?



El cuarto era un castaño muy oscuro, más que negro chorreado, listón y bragado, bizco del derecho y descoordinado de remos:



Barrenada asquerosa de la que se suelta y dos agujeros luego de los que huye con toda lógica. Estos de a caballo son gente sin vergüenza.

Y los banderilleros, tela marinera todo el festejo. Este es Gómez clavando desde la M-30:



El novillo iba y venía de cualquier manera, como por obligación. No entendimos el criterio de Sánchez que ya en su primero había intentado unas bernadinas a veinte metros sin éxito. Ahora hizo lo mismo citando con la derecha, con el animal ignorándolo. ¿Quién lo aconseja? 

Poca cosa a destacar como no sea que nos pareció que está verde. Pinchazo abajo, estocada corta, baja y atravesada más descabello. 


PALACIO. Su primero era negro listón, degollado y pasado de romana:



Verónicas de escandaloso paso atrás jaleadas por los del autobús. Sonrojante su piquero, zurrando trasero tras marrar. En el segundo volvió a pegar con una saña tremenda tapando la salida y mandó el novillo al corral:



El sobrero de Alcurrucén era colorado ojo de perdiz, listón, anteado y estaba gordo:



Benítez volvió a enloquecer recargando en otro puyazo trasero, como si estuviese poseído. En el segundo señaló. Menos mal porque si no, ya podía salir el puntillero. Espartinas y Ruiz parearon a toro tan pasado y con tanto descaro que un palo se le clavó donde hace mucho daño, vean:



A pesar de ello el novillo respondió con bondad y Palacio nos causó buena impresión ya que corrió la mano con gusto y con aplomo, sin que el novillo le tocase la tela y sin destorear echando la pierna atrás:



Pinchazo arriba y estocada desprendida perdiendo los avíos y dando un saltito que debe corregir:



Se fue a porta gayola en el quinto, un colorado ojo de perdiz, también anteado y muy justo de trapío:



Observen al maestro Moore pendiente del lance a la derecha (por una vez nuestra flechica señala algo bueno):



Esto es lo que vio a través de su cámara:



Marronazo de Espartaco y posterior puñalada en el lomo de la que huye. Oliver hace un favor al animal dando el cambio porque lo de este picador es para ponerlo a pan y agua aunque muchos le ríen las gracias. Vaya par de carniceros lleva el maño como piqueros.

Sierra puso el único par decente de toda la tarde:



Bien de nuevo Palacio en el trasteo, con cabeza y con recursos pero con demasiado derechismo. El novillete era de los que o te descubre o te propicia el triunfo y el aragonés lo aprovechó bien.



Se tira con fe dejando una estocada hasta la tela, un poco tendida y de nuevo pegando ese saltito que ven...



... y que ha copiado de Castella, confírmenlo aquí abajo. La diferencia es que Palacio es más honrado que el francés porque no pega el telonazo como él sino que apunta con el palillo al morro. Dos descabellos y oreja que no nos molesta :




ZULUETA. Su primero era negro mulato, bragado, cornidelantero y flojo:



Simulacro en varas a petición del novillero mas a pesar de eso vio el verde.

El segundo sobrero era de Montealto, lo cual nos daba esperanzas. Era negro zaíno, gordo, sin cuello y sin divisa:



Embestía muy descompuesto de salida y se pegó una voltereta yendo a lo loco quizá por haberlo estrellado previamente contra un burladero. Tardea pero luego empuja de bravo y casi descabalga al piquero como ven. En el segundo canta la gallina en do mayor:



Hasta uno como Javier engañó al público con las banderillas. Menuda feria nos están dando estos listos:



No debería haber brindado al público un toro minusválido y que embestia con sosería. Muleta a media altura en ambiente protestante, nada. Bueno, la impresión de que Zulueta tiene la muñeca blanda. 

Estocada honda, atravesada y trasera perdiendo la muleta. Se equivocó entrando en la contraria, como ven por la reacción del toro. ¿Quién aconseja a estos chavales?



El sexto también tenía el trapío menos que justo, por su carita de niño y su lomo plano sin morrillo:



Lanzada asesina en el lomo y recargando. El de la banda del castoreño es tan bueno que en el segundo le acierta en el mismo sitio. El toro no pelea.



Novillo tontuelo que iba y venía. Aburrimiento mayúsculo con Zulueta pegando pases despiadadamente. Nosotros, cómodamente sentados en el sofá, estábamos hartos ya de la novillada, o sea que imaginen los que tenían el trasero sobre la piedra del tendido.

Hasta el novillo estaba tan aburrido que no cuadraba ni a la de tres. Por lo menos la estocada fue buena, descubriendo bien la muerte y mojándose las uñas:



¿Por qué han llegado hasta aquí en su lectura? No han hecho caso a nuestra advertencia, o sea que ahora no queremos reclamaciones.

Lo único positivo de lo relatado quizá sea que se hayan quedado con ganas de ver otra vez a Palacio, a pesar de su brinco al matar. Poco consuelo, la verdad, para ciento setenta minutos de tabarra. ¡Vade retro, Alcurrucén!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.