Mostrando entradas con la etiqueta Samuel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Samuel. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de octubre de 2024

¿TOROS DUROS O TOROS MALOS?

La reflexión que vamos a hacer en esta entrada viene a cuenta de la corrida de Samuel Flores lidiada en la pasada feria de Albacete y que todavía pueden ver ustedes en diferido pulsando aquí


 

Les resumimos a vuelapluma el juego de los toros. Recibieron el repugnante monopuyazo español a excepción del sexto, cuyas dos entradas fueron ante un picador muerto de miedo.

. Asesinado por Francisco José Navarrete en el caballo. Su monopuyazo fue de una vileza y una sevicia extremas, de tal manera que luego el pobre toro mostraba claros problemas respiratorios, seguramente porque le afectó el pulmón. Todavía embistió más de lo previsto. En proporción a lo mal que lo trataron seguramente fue el que demostró más casta. Cogió a Palacios en un pase de pecho (recuerden lo explicado aquí). Se llevó una cornada interna que no le impidió matar el cuarto. 



. Embistió de manera vulgar a la muleta de Galván, al que cogió sin hacer carne cuando le perdió la cara tras entrar a matar tirando la muleta. Antes había arrollado y pisoteado a Rey al sacarlo del caballo. Si ese cuerno le acierta en el recto o en los genitales le hace un destrozo formidable.



. Lo mismo que el anterior, vulgaridad. Fonseca puso ganas y hundió el estoque a la primera. Oreja correcta de Genoveva porque la petición superaba el 50%.



. Toro malaje al que había que bajar la mano y demostrar quién mandaba. Un Palacios mermado hizo todo lo contrario: rematar constantemente por alto mientras el toro transitaba a su aire. Lógicamente se hizo el amo del cotarro, con el diestro a la deriva. 



. Si nos permiten la bromita, fue un toro de la ganadería de Samuel Reta. Si se lidia en la corrida de Tafalla de agosto pasa por hermano de sus congéneres navarros. Por el derecho parecía no ver bien ya que se iba claramente al bulto (o quizá era que veía demasiado bien). Por el izquierdo medio se tragó algún pase hasta que decidió enseguida buscar el muñeco. Añadan a lo dicho un gazapeo traidorzuelo y unas miradas de rayos X. Un toro fementido este Sangrito, de los más difíciles del año, de ésos a los que tenía gran mérito que Bombita o Gallito les tocasen un cuerno tras torearlos sobre las piernas. Galván no lo olvidará (vayan al 1:54'00" del vídeo para ver su lidia).



. El turista del castoreño, que tenía un miedo indisimulable, lo dejó como un colador. En la muleta no embestía, sólo miraba. Cuatro veces seguidas lo citaba Fonseca avanzando un paso en cada una hasta completar 360° sin que se moviera. Prototipo para nosotros del toro descastado. Quizá Luis Bollaín hubiera usado con él su calificación de mulo con cuernos



Y ahora volvemos al titular: esto que hemos descrito ¿son toros duros o toros malos? Por supuesto que para los golfos taurinos es una corrida malísima y estarán deseando que Flores se coma sus toros con patatas el año que viene. No obstante, en nuestro modesto blog tenemos que ir un poco más allá ya que para estos taurinos cualquier cosa que no sea un norit es un toro mu malo.

Quede claro que para nosotros el norit es un insulto a la tauromaquia y una estafa al aficionado. Por eso no es extraño que para los taurinos sea lo ideal dado que ellos son unos estafadores. ¿Quiere eso decir que preferimos una corrida como ésta de Samuel antes que una con seis terneras? Por supuesto que sí, la duda ofende.

Hecha esta salvedad digamos que entre el norit y su opuesto habría un gran espectro con diferentes posibilidades. ¿Cómo sería el toro totalmente contrario al norit? Como los de Reta, ni más ni menos. O como el Listón de Escolar en Céret-2023, o como el primero de Saltillo en Cenicientos-2024, o como ese reconsagrado quinto de Samuel.



¿Son toros malos éstos que citamos? ¿Qué es un toro malo? Para nosotros el toro malo es el que habitualmente se conoce como descastado y ése es el que no embiste. Los citados de la familia Flores fueron listos, demasiado listo alguno, pero excepto el sexto embistieron, aunque fuese con muy mala idea. El toro que a nosotros nos gusta es el que vende cara su vida, el que no es suave, el seco, el que no rezuma toreabilidad o docilidad. Pero ése que nos gusta... ¿es un toro bueno? Para según qué aficionados, no. Y para los taurinos, menos.

En la corrida de Samuel se dieron los dos ejemplos: ese quinto tan peligroso y ese sexto tan descastado. Sumen aquel cuarto exigente y tres más bastante vulgares con la atenuante para ellos del maltrato sufrido en el caballo.

¿Corrida mala o corrida dura? 

No duden de que preferimos estos samueles duros o malos antes que aquellos chochones o marmolillos que le salían los últimos años. Pero le va a costar venderlos.

Dejamos planteada una pregunta y nos tapamos: olvidémonos de toros buenos o malos porque puede ser cuestión de gustos pero cuando salen toros simplemente duros, ¿es porque el ganadero no controla la situación en su propia vacada? Realmente, ¿hay algún ganadero que busque seleccionar toros duros?

Recuerden por ejemplo la camada tan dura que le ha salido a Gallardo esta temporada. ¿Lo ha buscado, se le ha descontrolado la cosa o ha sido una casualidad que en el fondo le pesa?

Podemos discutir todos los matices que hemos planteado durante esta filosófica entrada abajo en los comentarios.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

lunes, 25 de septiembre de 2023

CONCURSO EN MADRID: CINCO BONITAS CABEZAS

La tarde hizo más las delicias de un taxidermista que de un aficionado. Lo decimos porque cinco de las seis cabezas habrían hecho un excelente papel en el salón de cualquier casa. Precisamente la menos hermosa fue la del mejor toro, el colorado de Pedraza. Aquí las tienen:








Cuando vimos el orden de lidia pensamos que Gómez del Pilar había sido el más agraciado y al final se confirmó. Le tocó ése de Pedraza y otro de Victoriano, que tuvo sus problemas pero los consiguió resolver. Los otros cuatro toros, nada de nada.

En las normas de la corrida había por fin una decisión sensata y era que si salía un sobrero entraba en el concurso. Alguien pensará que ese posible sobrero estaba en inferioridad dado que no había sido escogido a conciencia por su criador pero nos remitiremos a lo que cuenta Fernández Salcedo en su célebre libro sobre las corridas concurso. Cualquier aficionado sabe que un sobrero que salga en una concurso puede pasar la mano por la cara perfectamente a otros toros que sí han sido teóricamente elegidos con mimo por los ganaderos... o que han venido de una limpieza de corrales.



En cambio, había dos cosas que no terminamos de comprender. La primera es que se podría usar el regatón en la tercera vara (?). Debería ser a partir de la cuarta y mejor la puya de tientas, ¿no les parece? Dice además que los intervinientes se mantendrán alejados durante la suerte de varas cuando lo adecuado sería que sólo estuvieran presentes el matador de turno y un peón. 

Por último, es curiosa la distinción que se hacía en la norma número 8 diciendo que en caso de indulto el jurado podría otorgar el premio al toro indultado o a otro más completo en los tres tercios (?). Pero, señoras y señores, ¿no dice el reglamento que para que haya indulto la res deberá haber demostrado un comportamiento excepcional en todas las fases de la lidia sin excepción? Pues, en nuestra modesta opinión, no tendría ningún sentido indultar un animal y dar el premio a otro. Esa salvedad que figuraba en las normas de la concurso seguro que venía dada por los indultos de chichinabo que vemos día sí y día también.




1. CABAÑITO. Era un resina cárdeno ordinario, ojalado, bragado, veleto y cornalón, carifosco, de 510 kilos, en tipo:



Vino bien picadito del campo con lo que el primer tercio fue una bromita.

Marín llevo la muleta a media altura y ejerció de enfermero de guardia, toreando de salón al moribundo resina. Dos pinchazos y estocada trasera y desprendida patas arriba.




2. TRIANA. Un toro negro de Samuel, vareado aunque un poco descolgado de vientre, con cuello, cornalón, de 520 kilos:



Olvidable su pelea en varas donde tuvo que tragarse una carioca que no venía a cuento.

En el segundo tercio empezó a demostrar su rebrinque y sus distracciones. Hizo dudar a Pinar a quien en esta plaza no se tolera su ubicación de perfil, cosa que en otros sí se perdona. Es el diferente rasero de esta afición.


FOTO: Sánchez Olmedo

Poca raza del toro, que terminó sus días con una entera pasada arriba, tapando la cara, más descabello. El de Samuel murió en los medios, la única cosa buena que hizo.


3. MANISERO. Negro azabache y zaíno, de Victoriano, zarco, cornilevantado y astifino, de septiembre de 2018 y con 580 kilos:



Se dejó pegar sin más en el caballo. Nos pareció escuchar protestas por el cambio de tercio pero creemos que estaba más que visto.

En banderillas se vio que el toro estaba loco por la madera. Gómez del Pilar se lo sacó con unos buenos doblones, sin echar la pierna atrás. Después no era fácil llevarlo porque como dicen los taurinos embestía muy informalmente.


FOTO: Sánchez Olmedo

No le quitó la muleta de la cara y tiró bien de él mientras pensábamos que a más de uno este toro se le hubiera subido a la parra. Como además le sacó dos o tres naturales buenos, no tenemos ninguna queja.


FOTO: Sánchez Olmedo

Victoria del diestro pero luego se equivoca de manera contumaz entrando tres veces en la suerte contraria pinchando las tres. Los amigos lectores saben que hemos asegurado por aquí que es un torero que ha reconocido que su única preocupación al matar es mirar las patas del toro (la mayoría no lo dicen pero hacen lo mismo). Al final, rinconera con dos avisos.

Aplausos exagerados en el arrastre. Visto el juego de este toro y la edad que tenía, ¿alguno de ustedes cree que la familia Del Río lo escogió cuidadosamente para esta concurso por su buena nota?


4. MEXICANO. El de Peñajara, de 518 kilos. Por supuesto que para nosotros no sería ensabanado y mucho menos sardo (no se aprecian pelos rojos como sí los tenía aquel cebadita de nombre Fandango que era muy parecido a éste mirándolo de lejos, recuérdenlo aquí). La duda es si lo calificaríamos como berrendo en cárdeno claro y mosqueado o realmente estamos ante un cárdeno muy claro y muy salpicado, tanto que lo cárdeno ha quedado reducido a las motas:



Habría que conocer a la madre o haber estado en la plaza para ver la piel de cerca pero según las fotos del maestro Moore nos decantamos por la segunda opción. Quedaría su descripción como cárdeno muy claro, salpicadísimo, mosqueado, capirote en cárdeno claro, bocinegro y botinero:



Escarbador y gazapón de salida. En el primero, de largo, tardea y escarba pero luego mete el riñón cobrando una lanzada trasera que le levantan. En el segundo vuelve a tardear lo indecible y vuelve a escarbar. Por fin galopa y le hacen dos agujeros, uno de ellos contrario y en el lomo, sin apretar y sin que el toro pelee. Sale suelto. Tercera entrada colocándolo absurdamente más cerca que las anteriores cuando para nuestro gusto el toro estaba ya visto. Vuelta a escarbar, a distraerse y a tardear. Va pero nada. Aplausos al picador no entendemos por qué ya que no clavó en su sitio ni una sola vez. Si hay que ovacionarlo por mover el caballo y llamarlo a gritos, eso está al alcance de cualquier jinete.


FOTO: Sánchez Olmedo

Valladar puso el mejor par de la tarde. El toro iba en reserva y eso que no se le había pegado en exceso con la vara. Era soso y aplomado. Marín le arrancó pases de uno en uno en medio del aburrimiento general. Entera muy trasera pero arriba con muerte en los medios.


FOTO: Sánchez Olmedo


5. CASTELLANO II. Un cárdeno claro, botinero, de Escolar, rabicorto, con más badana de la habitual, cornigacho pero bien encornado, de 503 kilos. Recordaba a alguno de Hernández Pla (pulsen aquí donde hablábamos de aquella vacada):



¿Se han fijado en el rabo? No recordó en el primer tercio al gran Capitán porque su pelea fue olvidable y adecuadamente cortada tras la segunda entrada.

Se puso tonto en banderillas y se las clavaron de una en una: cinco pasadas para dejar cuatro.

'¡Venga Rubén! ¡Hay que llegarle! Puestecita, ¡vamos a reventar esto!, ¡llégale, llégale!' Eso es lo que le decían desde el burladero pero había poco petróleo que sacar del escolar, que embestía cansino y al paso, igual que un mulo. 


FOTO: Sánchez Olmedo

Pinar se puso pesadísimo. La siesta terminó con una corta pasada y tres descabellos. Nos pareció oír palmas para el toro en el arrastre... ¿quizá por su color gris?


6. SOMBRERO. Un colorado ojo de perdiz y albardado de Pedraza de Yeltes, con poco cuello, largo, nacido en septiembre de 2018. Era bizco del izquierdo y pesó 597 kilos:



Blandeó de salida. Al fin un toro metió los riñones como Dios manda aunque Sangüesa no le perdonó la lanzada trasera. Le pidieron que lo dejase largo en el segundo y se arrancó para volver a cobrar atrás. Metió la cabeza en el peto pero coceó al capote y esta vez sí que fue penoso que se cambiase el tercio. A las dos horas y media de festejo salía por fin un toro medio decente en el caballo y parece que entraron las prisas por irse a cenar. Por televisión no nos quedó claro si lo pidió el diestro o fue cosa de González González. Los gestos de Gómez del Pilar al palco cuando el picador ya había abandonado el ruedo no nos convencieron en absoluto.



Candelas hizo la mejor brega de la corrida, nada que ver con las banderillas tan malas que había puesto anteriormente. Con el personal de uñas por el robo del primer tercio, el diestro se puso de rodillas para intentar que las lanzas se tornasen cañas.



El animal se mostraba noble y labraba el ruedo con el morro. Era de tres tandas buenas como las que hubiera dado el hombre que ha visto nacer a este toro en el campo, que no es otro que José Ignacio Sánchez a quien pueden recordar en nuestro homenaje aquí dando naturales de verdad.



Ya han visto en la imagen anterior que el colorado embiste con los riñones y arrastra el hocico. Esta vez nos dio la impresión de que el diestro estuvo por debajo de la calidad del de Pedraza y encima, como siempre hace, se alargó en exceso. Vuelve a equivocarse entrando en la suerte contraria pero pega el telonazo y hunde el estoque sin que el toro aparentemente lo acuse. Aviso y descabello. Petición de vuelta al ruedo al toro fuera de lugar siendo Madrid. Los aplausos en el arrastre sí nos parecieron pertinentes.

Como decíamos antes, dos horas y media de plúmbeo festejo para que, cuando sale un toro que hace honor a lo que es una corrida concurso, nos roben el espectáculo. E insistimos en que si Gómez del Pilar realmente quería lucirlo, hubiese parado a Juanma antes de salir del ruedo. Entonces sí que nos valen sus gestos al palco para ponerlo en suerte otra vez. Su petición vino cuando el picador ya estaba yéndose por el callejón. Nos pareció un intento de dárnosla con queso y ya hace tiempo que aquí nos afeitamos todos.

En el pecado llevó la penitencia porque después el tal Sombrero estuvo por encima de él. Ya conocen nuestra teoría de que en una concurso no hay que otorgar el premio al toro menos malo sino a uno que merezca como mínimo una nota de 7 para arriba. A éste de Pedraza le daríamos un 7,5, o sea que cumple el requisito. Por cierto, la muerte de dos de los toros en los medios (Samuel y Peñajara) pasó desapercibida para los comentaristas televisivos. Repetimos una vez más que es urgente la presencia de un abogado defensor del toro en las retransmisiones.

Menos mal que a última hora sonó la flauta con el coloradico porque si no esta corrida concurso tan esperada podríamos haberla metido en el saco de las peores del año. Y miren ustedes que las ha habido malas...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.















martes, 16 de agosto de 2022

FERIA DE CENICIENTOS, 2022 (2). CONCURSO: PREMIO PARA ADRIÁN DE TORRES

Hubo casí lleno para asistir a una corrida concurso que se sigue manteniendo como la más interesante de las pocas que se organizan en España.

El triunfador sin discusión fue Adrián De Torres, cuya disposición en el primero rayó la temeridad mientras que en el segundo dejó caer buen toreo.



En una corrida como ésta lo principal son los toros y nos preguntarán cuál fue el ganador. Ya saben que nuestra teoría es que en una concurso no hay que dar el premio al menos malo sino a un toro que habiendo sido el mejor tenga una nota a partir del siete o del ocho.

Así las cosas, nosotros no tendríamos ningún inconveniente en que se llevase el galardón el toro de Peñajara, que fue este bonito salpicado mosqueado:



En conjunto fue el mejor aunque el de La Quinta empujó más en el caballo y el de Adolfo humilló pastueñamente en la muleta. Aquí los tienen.

El primero fue este Bebedor de la Quinta al que anunciaban como cárdeno pero para nosotros roza el negro entrepelado, además de bragado, meano y axiblanco:



El segundo era un resina de nombre Fragoso con una cabeza ideal para adornar el salón de casa porque eso es lo único que tuvo:



El tercero tenía una cornamenta exagerada y se llamaba Jaquetón, de Fraile. Esa arboladura desmesurada afecta negativamente al trapío aunque fue recibida con gozo por el tendido:




El cuarto era un toro precioso de Samuel Flores, chorreado en morcillo, sin esos cuernos exagerados de la casa, precioso... pero con un pequeño defecto en el trapío que luego les comentamos:



El quinto era Bienpeinado, de Peñajara. Observen que además de mosqueado era capirote, caribello, zarco y botinero:



Y el último se llamaba Resabiado y era de Adolfo Martín, bien presentado y en tipo:



El premio al mejor toro se hará público esta tarde después de la novillada pero ya les avanzamos que no vamos a estar nada de acuerdo con el veredicto del jurado respecto al toro laureado.


1. LA QUINTA. Aquí tienen de nuevo al toro, que al final de la corrida tuvo muchos defensores:




De salida humillaba excelsamente como se puede apreciar:



En la primera vara lo ponen mal en suerte pero empuja y cobra a duro por peseta. En segunda y tercera escarbó y tardeó pero volvió a emplearse. Terminó sangrando a conciencia. Observen la lanzada trasera y la mano izquierda tapando la salida. Esa desvergüenza se repitió durante toda la tarde:



Tenía una embestida de cine pero a la que faltaba vida y ante la cual Serrano pudo recrearse:



Era un toro ideal para Morante, ni más ni menos que lo que busca su criador, o sea que se lo seguirán quitando de las manos. Nos han dicho que lo tiene todo vendido para el año que viene.

Tras freírnos la derechazos, Serrano pegó un metisaca cayéndose en la cara sin consecuencias más un pinchazo y una entera pasada:





2. PARTIDO DE RESINA. Era un cárdeno oscuro muy bien encornado y muy bonito. Se había hecho una pequeña herida en el testuz:



Eso sí, un tanto pasado de kilos para nuestro gusto:



Buen recibo con el capote del gaditano, fue lo mejor que hizo en toda la tarde:



En la primera vara fue al paso pero empujó mientras le hacían la carioca. De nuevo acudió al paso en la segunda para que lo señalasen en el lomo. En la tercera por fin galopó pero no peleó.

Se puso a gazapear con la cara alta en plan autista. La lidia fue nefasta porque a un toro que llevaba la cabeza por las nubes lo picaron trasero y después le echaron todos los capotes arriba. Nieto hizo un flaco favor al maestro con su brega. Observen los demenciales puyazos que había recibido:



Pero es que luego salió Galván y llevó la muleta a media altura y encima rematando por arriba. Si a eso  añaden que el toro se distraía permanentemente y era más soso que una tortilla sin sal, imaginen el calvario que sufrimos: 



El animal terminaba sus días con la cara casi más alta que cuando salió. Galván demostró que no sabe para qué tiene la mano izquierda a la hora de matar. Cuatro pinchazos sin cruzar y tapando la cara más esta estocada baja saliéndose de la suerte:




3. FRAILE. El toro se había pasado dieciocho horas en el camión más todas las horas de viaje que sumaba tras haber estado como sobrero en varios sitios. Lo único positivo es que prácticamente saltó al ruedo directamente del cajón. Insistimos en que esa arboladura afea el trapío porque afecta a la armonía del conjunto:



Nada más aparecer ya estaba buscando la salida. En la primera entrada se va al caballo galopando al relance pero huye al hierro pegando una buena coz. En la segunda no pelea pero como era previsible recibe una paliza con tres agujeros diferentes. En la tercera le echan el caballo encima para volver a machacarlo y en la cuarta, una barrenada de despedida de la cual salió lógicamente suelto.

Se vio en banderillas que por el izquierdo llevaba una guadaña y además esperaba y medía a los peones doliéndose de los palos. Rey estuvo muy valiente llegándole a la cara.

Nadie daba ni un duro cuando salió Adrián De Torres, quien, sin castigarlo por abajo, se puso a torear con la derecha sin probaturas:



La sorpresa fue que el toro empezó a tragar:



Para nuestro gusto fue una inconsciencia lo que hizo a lo que añadiremos los ¡ay! con sus parones ante las dudas del toro que, gracias a Dios, se había quedado sin fuerzas tras la masacre en varas:



Seguimos toda la faena a través del objetivo de la cámara para captar el momento en que el de Fraile lo levantase del suelo. Pero insistimos en que tuvo mucha suerte y salió indemne.

Incluso llegó a probar con gran valentía tres naturales por aquel pitón izquierdo asesino. Rubricó la faena con tres manoletinas absolutamente temerarias que pusieron en pie al tendido. El problema lo tenía a la hora de pasar ese fielato en la estocada:



Conste que tras las manoletinas sufrió dos desarmes antes de dejar esta estocada bien ejecutada pero caída: 



Despreció al toro en su agonía yéndose al platillo a saludar alborozado pero el de Fraile le hizo regresar a su vera. Se levantó y sacó por fin su casta para deleitarnos con esta bella muerte:



Muy bien el presidente concediendo una oreja merecida pero negando la segunda por esa estocada caída más los dos desarmes y la nefasta lidia en el primer tercio del que el diestro se desentendió totalmente, permitiendo la carnicería que hemos reseñado.


4. SAMUEL. Insistimos en que el tal Giralda era un toro precioso como pueden volver a ver:



Pero fíjense en esta otra imagen a ver si aprecian algo que afecta al trapío:



Efectivamente, esas pezuñas delanteras debieron haber sido recortadas en la finca.

El toro desbordó a Serrano de inicio mostrando mucha pujanza. Empujó de bravo en el primero pero le taparon la salida. En el segundo el picador marró y teniendo el toro quieto en el peto le pegó una lanzada en el espinazo que creemos que lo lesionó. Al tercero no quiso ir pero cuando por fin se decidió optó por repucharse y salir suelto.



Mal Casanovas aliviándose con descaro en banderillas. Ellos saben perfectamente cuándo deciden cuadrar en la cara o cuándo se pasan de listos o alargan los brazos para clavar de esta guisa ante un toro con mucha cara como éste:



Salió Serrano con la muleta pero vio con sorpresa que el toro se había transformado en uno de Guisando. Estaba completamente quieto y ni a zapatillazos conseguía el diestro que  acometiera:



Nunca podremos confirmar nuestra intuición de que al toro lo había matado el asesino del castoreño. En el pecado llevó Serrano la penitencia y terminó alargando el brazo con alevosía, al estilo de Gallito, recuerden aquí. Dejó esta casi entera trasera y atravesada más descabello:




5. PEÑAJARA. Venía a defender el título ganado el año pasado. El toro era una pintura. Renqueaba claramente del pie derecho:




Cobra trasero en la primera vara pero metiendo bien los riñones. Escarba y se distrae en la segunda pero vuelve a empujar y vuelve a cobrar. En la tercera escarba, tardea y también se distrae pero al final va y le señalan. Un amigo del blog nos decía que quizá la cuarta entrada tendría que haber sido con el regatón pero había que tener mucho valor para aguantar la embestida del toro a la distancia que ven abajo y que corresponde a esta cuarta vara, en la cual no escarbó, fue al galope y peleó bien mientras le señalaban:



Como ven, tuvo sus defectos en el primer tercio pero el conjunto creo que nos hubiera dejado satisfechos a cualquiera de nosotros si fuésemos el propietario de la ganadería.

Por fin asistimos en el segundo tercio a una brega como Dios manda protagonizada por Miguel Ángel Sánchez:



Además fue Nieto, salvo error, quien colocó este extraordinario par de banderillas que entra a partir de ayer en el recuerdo de los mejores que hemos visto nunca:



El toro era de quince naturales bien dados y estocada, suficiente para cortar una oreja de absoluta ley. Pero Galván sacó la inevitable faena hotelera que suele llevar en su cabeza y empezó a pegar derechazos aburriendo al toro y a los presentes:



Pretendía después del intenso primer tercio protagonizado por el toro que le durase los cuarenta y cinco pases de rigor y eso no puede ser. Contamos los que fue dando y en el que hizo trece el toro se paró. No había que ser adivino profesional para intuirlo.

Nos castigó con un arrimón insoportable antes de esta entera contraria, recibiendo un golpe en el vientre:



El buen toro emborronó un poco su actuación barbeando las tablas antes de morir. Por eso decíamos al principio que su puntuación podría estar en torno al siete sobre diez, pero sufuciente para llevarse el premio dados los rivales que tuvo.


6. ADOLFO. El último era un cárdeno cornivuelto con buen trapío pero rabicorto:



Las verónicas de Adrián De Torres fueron las mejores de la feria:



En el primer puyazo va al relance y empieza empujando pero acaba dimitiendo. En el segundo acude de largo pero ni pelea ni cobra y en el tercero se viene sin dudar pero en el peto cabecea y se va suelto. Atentos los defensores de este Resabiado a esta pelea bastante vulgar que hemos descrito.

El diestro hizo un quite de frente por detrás que remató con esta revolera ya que había visto que el toro se había caído dos veces y no quería quebrantarlo más de la cuenta con una media. En ese detalle se vio que respeta al toro y que le funciona la cabeza. Recalquemos que el adolfo fue el único toro que dobló las manos:



Salvo que alguien nos rectifique los nombres, fue Víctor Pérez quien puso un excelentísimo par y Ronquillo el que le hizo el quite salvándole la vida cuando corría hacia atrás en la cara del toro y se trastabilló. Fueron obligados ambos a saludar, buen detalle del público corucho.

De nuevo sin probar se echó la muleta a la izquierda y este fue el primer pase que dio mientras el toro se le venía desde veinte metros:



La embestida del de Adolfo era bastante tontorrona pero ahí es donde había que estar para tirar de él con temple y con delicadeza. Ambas cosas se juntaron en el trasteo del linarense, que terminó como ven abajo toreando con la derecha sin ayuda y con el público en el bolsillo:



Todo el mundo estaba deseando que matase bien para sacarlo en hombros pero perpetró un horrible espadazo que hacía guardia de forma escandalosa. Después vino una media trasera y un descabello lo cual fue una pena porque se merecía el triunfo: 



El mundo de los toros está tan contaminado que no sabemos si hubiera tenido más eco este triunfo que cualquier otro de los que anuncian hoy los portales comerciales conseguidos ante terneras, burros y borreguillos de toda condición.

De Torres se la jugó contra el marrajo de Fraile cuando nadie daba ni un duro y después toreó muy bien cuando tuvo delante un animal no boyante sino pastueño, que es un escalón por abajo. El de Adolfo fue lo que su amo busca pero es un tipo de embestida que a nosotros nos aburre bastante.



No desvelamos los premios pero en cuanto se hagan públicos esta tarde lo añadiremos a la entrada. Queda a la disposición de nuestros selectos lectores la sección de comentarios para discutir cualquiera de nuestras valoraciones.

No nos despedimos sin compartir con ustedes lo que escuchábamos hoy a la hora de comer desde una mesa cercana de la que no daremos detalles. Era una cuadrilla donde el apoderado llevaba la voz cantante y además a grito pelado:

- El que ha arreglado la novillada es X

- Le enseñaron a X las fotos de los toros sin arreglar y se quitó. Pero hombre, espérate, que los van a arreglar antes de lidiar, hombre.

- Han llevado cuatro o cinco novilladas a la finca X y allí las han arreglado todas. ¡Pues eso no es! Si X tiene que venir cinco veces, que venga.

- Lo que hacen en X es sacarlos en puntas en el encierro y luego los arreglan...

- Es que lo mejor en ese caso es arreglarlo en el camión, eso es lo que hay que hacer, sin problemas...

- (Por teléfono) Pero oye, ¿quién ha arreglado esos toros? Es que los he visto muy astillados...

Saben ustedes que la palabra afeitar está proscrita entre los taurinos. Siempre es tocar o arreglar. Pero ya ven cómo está el patio. Sólo les diremos que no eran ninguno de los actuantes en la novillada de Cenicientos.

Saludos cordiales desde San Martín de Valdeiglesias. Rafa.