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domingo, 20 de agosto de 2023

FERIA DE TAFALLA, 2023 (1). HERMANAS AZCONA: UN ESPEJISMO

Los amigos leyentes de nuestro modesto blog van a tener un problema si comparan lo que verán en los portales comerciales con lo que leerán aquí. Les hablarán por ahí de seis orejas y un azul y pensarán que se han perdido una corrida histórica.

En cambio, leerán lo que viene a continuación y se darán cuenta de que todo fue un espejismo. La corrida la salvó el cuarto toro de Hermanas Azcona, que sacó carbón y desarboló a Javier Herrero. El resto fueron hermanitas de la caridad a las que los diestros cortaron seis orejas como podrían haber sido diez.

La corrida vino con caja pero con los pitones que van a ir viendo. 



Al terminar abordamos con educación a una de las hermanas y al sobrino para decirles que pagar 30 euros y ver esos pitones no nos parecía de recibo. Lo que un profesional que estuvo sobre el ruedo nos comentó al respecto de este espinoso tema no podemos dejarlo por escrito.



Hubo casi dos tercios de entrada y el público en general salió contento con el diluvio de orejas porque a los toros hay que ir a divertirse, hombre, y no a hacerse mala sangre.



JAVIER HERRERO. Su primero era el único castaño, un toro al que habían pegado sus hermanos a base de bien en los corrales y hubo que apartarlo:



Los pitones ya los han visto en la foto que abre la crónica pero aquí los tienen de nuevo:



Estuvimos hablando con uno de los forales al respecto y nos reconoció al vuelo porque el diálogo fue el siguiente:

- Oiga, ¿se puede hacer algo contra lo que estamos viendo?

- Tú eres el de toreo en redhondo, ¿no?

- Sí y estoy viendo lo mismo que usted, ¿no?

- Ya... pero es una batalla perdida porque si lo que podamos hacer nosotros no nos lo respaldan los de arriba, no hay nada que hacer

- ¿Y si voy a comisaría a poner una denuncia?

- Bah, no se moleste porque no va a conseguir nada. Pero es que si va usted por muchas otras plazas se va a encontrar con lo mismo...

- Ya, el problema es que mal de muchos consuelo de tontos, ¿no le parece? (Se encoge de hombros)

Nada fue lo que hizo este primer toro en el caballo, como todos sus hermanos excepto el cuarto. Se cambió el tercio con cuatro banderillas porque total, si su función es alegrar al toro tras el quebranto en el caballo y no ha habido ninguno no tienen sentido. No obstante, estuvo bien Tornay con los palos:



El toro resultó ser un amiguete, que llegó a clavar los cuernos dos veces en la arena pero iba con déficit de oxígeno. Herrero pegó pases aunque siempre enseñando el muslo, eso que conste. Si lee esto verá que por lo menos nosotros nos dimos cuenta y se lo reconocemos porque no es algo habitual:



Lo mejor fue esta entera arriba mirando al morrillo tras la que el toro rodó sin puntilla en menos de tres segundos. Orejica.



Su segundo se llamaba Melonero y era un negro mate con poco cuello. 




Junto a este de abajo fueron los dos animales que demostraron más sentido en el ruedo:



En el primer puyazo pegó un topetazo que casi descabalga al piquero, quien se vengó pegando una recargada como para mandarlo a Alcatraz. Ahí lo tienen. Se pensaba que iba a dejar el toro para el tinte pero sacó una casta que nadie se esperaba:



En la segunda entrada recibió un picotazo pero lo curioso es que sangró poquísimo, apenas cuatro dedos en la cruz. El veterinario Julio Fernández nos tendría que aclarar este misterio tras la vil barrenada del de la banda del castoreño. Observen la única manchita de sangre que exhibía:



En el segundo tercio se vio que empezaba a arrear. Sacó genio ante la muleta de Herrero, que no supo cómo meterle mano hasta que el toro le metió mano a él.



Le levantó los pies del suelo y no lo caló porque los pitones no estaban en condiciones de hacer carne.



Tras ser atendido y ver que no llevaba cornada volvió a la cara del toro con decisión y encima con la mano izquierda. Fue entonces, tras el susto, cuando toreó mejor, curiosamente:



No obstante acabó perdiendo claramente la partida mientras nosotros nos lamentábamos de que no hubieran salido los seis como éste.

Estocada tendida arriba que el animal no acusó:



Melonero se negó a morir, con dos desarmes de capotes en la rueda de peones,  la boca cerrada, un arreón que derriba a Herrero sin consecuencias, dos desarmes de muleta en dos intentos de descabello y barbeo de tablas harto de que lo pinchasen, antes de claudicar al séptimo golpe de verduguillo. La presidenta perdonó el segundo aviso. Un toro que se hizo respetar, señores. No pedimos más, ni clase ni ritmo ni profundidad ni todas esas zarandajas de los taurinos.

ESAÚ. Su primero era un negro badanudo:




Se fue al reserva, quien le hizo tres agujeritos sin llegar a meter las cuerdas en ninguno pero el diestro pidió rápidamente el cambio cuando el toro ni sangraba.

Lógicamente también pidió el cambio con cuatro banderillas y al tercer pase se fue al suelo. El diestro nos indignó con su destoreo de pase atrás mientras el toro iba y venía y el maestro se encaraba con la banda para que empezase a tocar.



Estocada trasera y perpendicular con rueda de peones capitaneada por Pablito Simón. Dos orejas de pueblo e inconcebibles aplausos al toro en el arrastre.



Su segundo era este toro negro mate... 



... con estos dos pitones. Miramos al policía foral, que bajó la cabeza en silencio:



Cuando Esaú lo dejó a tres metros del caballo gritó ¡vale! al picador antes de que clavase la puya. Cuatro banderillas de rigor y más destoreo, aunque jaleado por los muchos amigos que tiene en el Reino de Navarra:



Faena interminable que por fin terminó con un puñetazo mojándose las uñas y dejando una estocada caída más descabello, cosas ambas que no fueron óbice para cortar dos orejicas más.



La monumental sorpresa, incluso para el público más orejil, fue que la presidenta sacó al tendedor el pañuelo azul para este torillo. De vergüenza. Conste que la propia ganadera nos reconoció que el toro no merecía el azul ni de broma, cosa que la honra. Ya ven en qué lugar quedaron los turistas del palco tafallés.


RAÚL RIVERA. Su primero era este negro mate, enmorrillado y con culata:




Salió el caballo para hacer el paripé porque este toro, como los otros hermanos excepto el cuarto, podría haberse lidiado sin picar.

Puso banderillas el maestro bastante aseado. Luego se encontró con un toro que era noble pero de viaje cortito por falta de fuelle y además se fue rajando rápidamente.



La casquería hoy estaba muy barata en Tafalla pero no pudo llevarse su cuarto y mitad tras pegar este mandoble bajo casi en el lomo:



El sexto era este negro listón, acarnerado:




Lo picó Majada, que levantó el palo porque le gritaban que parase pero no pudo evitar darle al túrmix bien a gusto.

Volvió a parear el maestro donde lo mejor fue el tercero y no el de nuestra foto:



El torete era un bombón almendrado con azúcar glasé:



Como se aprecia, fue el más humillador del encierro pero se desfondó enseguida:



Estocada honda, tendida, caída y atravesada pero bien ejecutada, con orejica al canto, faltaría más:



Insistimos en lo dicho al principio respecto a que comparen la reseña que leerán en los portales comerciales con lo que aquí les hemos contado. Luego pueden creer a quien consideren oportuno pero lo que vimos nosotros ha quedado claramente explicado dentro de los límites que nos impone la prudencia.

Sabemos que en Hermanas Azcona buscan la bondad y la amistad entre toro y torero pero nos llevamos una pequeña una alegría al ver que no lo tienen del todo controlado a pesar de los esfuerzos de Esaú en los tentaderos.



La prueba fue ese cuarto toro de nombre Melonero que sacó ese fondo de casta y mal genio que nos hizo salir de la plaza pensando que no habíamos perdido la tarde del todo... a pesar de todo.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.

domingo, 18 de agosto de 2019

FERIA DE TAFALLA, 2019 (3). SALTILLO: NINGUNO EMBISTE COMO UN SALTILLO

Que se quite todo lo demás. Eso es lo que siempre se dijo y eso fue lo que hizo el primero de Sánchez-Vara, embestir haciendo un surco en la arena y ofreciendo la oreja en bandeja de plata.



Por la mañana, el encierro había sido tres en uno porque los toros anduvieron a su aire y al paso. 'Betunero' había corneado a un mozo en el callejón haciéndole dos agujeros de los que afortunadamente se recupera:



Este es el momento en que el toro se vuelve y cuando entre a la derecha, herirá al chaval, de nombre Jon. Un amigo que corre desde hace veinticinco años, el que lleva el periódico en la foto anterior, nos decía que no recordaba un encierro como éste desde el de los pablorromeros de 1999.


La corrida se remendó con un sobrero de Hermoso de Mendoza porque uno de los saltillos fue herido en el desencajonamiento. Resultó muy entretenida entre el desconcertante primero, que terminó siendo de lujo, el tercero y el sexto, ambos buenos aunque a éste último lo hicieron malo con una lidia infame, y el difícil quinto, que se cerró en banda.



Acudieron trece veces a los caballos, con un derribo. Contamos una en que el primero huyó coceando al sentir el hierro (luego el señor Moreno hace las cuentas del Gran Capitán y le salen puyazos que sólo existen en su imaginación). Estuvimos hablando al final con los responsables de Equigarce, a quienes no les ha dado tiempo a repintar los camiones donde aún se lee Navarro. Nos aseguraron que el caballo más pesado es aquel blanco que les decíamos en otra entrada y que está en 648 kilos perfectamente controlados por la autoridad competente. Otras fuentes muy bien informadas ajenas a la cuadra nos dijeron que son 810 kilos. ¿Estará la verdad en el justo medio, o sea, 730 kilos?

Hubo no menos de diez pasadas en falso de los banderilleros y un par de pérdidas de capote. No fue nada comparado con lo que nos avanzaban muchos aficionados diciendo que las cuadrillas correrían, que matarían los toros en el peto, que los diestros no podrían con ellos y que a ver si salía otro 'Cazarrata'. Nosotros intentábamos calmar tanta expectativa un tanto malvada y creemos que la corrida nos dio la razón. 

No se comieron a nadie y hubo que dar gracias a Sánchez-Vara por que comenzase la tarde cortando una oreja y tranquilizando así al personal. No hizo aire y ése fue un factor clave para que la cosa no se saliera de madre porque ya saben ustedes que estos toros piensan más que Einstein.

Estuvo bien presentada. El primero fue éste, que salió enterándose de todo al paso hasta que espabiló en el caballo a favor de querencia para luego quedar de dulce:



El segundo fue el que había corneado por la mañana a aquel muchacho y que aquí cogió a uno de los peones de Casquinha como veremos:



El tercero fue un tanto flojo de remos y salió abanto haciendo más kilómetros que Zatopek:



El cuarto fue el remiendo de Hermoso, astracanado, astifino y veleto. Algún aficionado sostenía que era un toro sin trapío por asardinado y escurrido (?):



El quinto tuvo mucho trapío y mucha listeza:



Y el sexto era un toro bueno al que convirtieron en malo con un segundo tercio que fue un lamentable e indignante herradero:



SÁNCHEZ-VARA.  ¿Hubiera salido a hombros matando dos saltillos en lugar del de Hermoso? El mayoral nos decía que sí. Por lo menos hubo que agradecerle que cortase la oreja al primero de la tarde y ello sirviese de tranquilizante para sus compañeros. Ya saben que el hierro de Saltillo da miedo sólo de verlo.



El origen viene de la familia de Diego de Rueda en Carmona y se ve que lo de Saltillo era el nombre de unos terrenos cercanos. Ese hierro tiene una antigüedad de 1854, cuando el VII marqués compró el ganado a Picavea de Lesaca. 

El primero salió reservón, parado, al paso y enterándose. Era una prenda, como deducen. Coceó el caballo a la primera de cambio y hubo que picarlo en chiqueros. Allí cantó la gallina a traición y metió los riñones con avaricia, vean:



Descabalgó al picador que pasó sus apuros:



Pero en cuanto volvió a subirse liquidó las cuentas pendientes pegándole esta paliza al tal 'Quincallo'. Fueron dos cariocas y media en el lomo apretando a base de bien. El toro seguía con la boca cerrada y la expresión ausente como si la cosa no fuera con él:



A pesar de tan infame castigo, en los tres primeros pases se vio que el toro tragaba sin problemas, vean:



Sería mérito del maestro o quizás del toro, que le dio por ahí. La verdad es que Sánchez-Vara dibujó unos naturales como nunca se le habían visto, ahí lo tienen. Esta es la razón de nuestro titular. Cuando lo que lleva sangre de Saltillo humilla, es algo único. 



Se tiró a por todas saliendo golpeado en un pinchazo. Luego dejó esta rinconera:



 Cobró una oreja que nos pareció muy bien:



En el segundo el diestro se desentendió indignantemente del primer tercio, con el toro yéndose al reserva y recibiendo sin venir a cuento. Muy mal, Javier, sólo por esa actitud, nosotros nunca le concederíamos la oreja. Ahí tienen a su picador pegándole como si fuera su suegra disfrazada de toro:



A continuación puso banderillas sin despertar demasiado fervor:



Brindó al arlesiano Joel Bartolotti, de la revista francesa 'Toros'. Afeamos la conducta al bueno de Joel porque después devolvió la montera al diestro sin ponerle un billete de cien euros dentro.



Cuando empezó la faena, saltaba a la vista que podría salir a hombros, como así fue. El toro era para hacerse con él y pegarle pases y eso es lo que hizo empeñándose en hacerlo por el pitón derecho cuando el bueno era el izquierdo. Al percibir que el público le aplaudía más al natural que en redondo, quiso insistir pero el toro ya estaba agotado:



Rinconera sin puntilla y sin tapar la cara como se aprecia perfectamente, oreja y a hombros:



NUNO CASQUINHA. Su primero era el que había corneado al mozo en el encierro como decíamos antes y aquí a punto estuvo de repetir la jugada cuando, a favor de querencia, hizo esto:



Afortunadamente, todo quedó en un susto. El toro era pronto pero iba descompuesto. El portugués vino con ganas de agradar e hizo una faena muy correcta para nuestro gusto.



Creemos que exprimió todo lo que podía tener el de Saltillo y no le pediremos más:



Lo mató de esta casi entera arriba pero perpendicular y atravesada más un descabello. Dio la vuelta al ruedo. 



¿Se han fijado en el ojo del toro? La foto puede servir a su amo para aumentar su fama de criar animales endemoniados. No se la quita de encima aunque le salgan peritas en dulce como el primero.

Su segundo fue el de más trapío, aquí lo vemos de nuevo:




El toro se enceló en el peto de Mejía y empujó aunque con mal estilo. Fue el único que en el segundo tercio nos ofreció la que es imagen habitual de esta vacada. En tres pasadas le pusieron dos banderillas y se dedicó a cornear un capote que había robado. 



Eso orientó al animal, que en la muleta estaba esperando a Nuno para mirar si en el carnet de identidad era portugués de verdad:



Poca cosa excepto un aseado aliño de Casquinha:



No obstante, luego empezó a pegar pinchazos malos, sin fe, buscando los blandos y huyendo de la suerte.



Por fin dejó una media atravesada sin cruzar que bastó. Pasó el puntillero a nuestro lado y le dijimos: 'vete por detrás aunque te protesten'.  Como era de esperar, no nos hizo ningún caso y el toro le pegó un tornillazo al verle que le dejó la cara más blanca que el papel. Tras tres intentos fallidos con el miedo en los ojos, entendió la lección, fue por detrás y lo finiquitó.

RAÚL RIVERA. El toledano salió abroncado por su actitud en el último toro. En el primero Flórez pasó apuros en la montura. Insistía en abrir al toro sin hacerle la carioca pero el de Saltillo le había cogido gusto al peto y no se iba ni a la de tres aunque peleando vulgarmente. Vimos el mejor par de la feria, salvo error, de Daniel Sánchez.

Observen que el toro era noble aunque no tenía la boyantía del primero. Rivera se puso a torear de inicio con decisión y fue aplaudido por el izquierdo a pesar de que toreaba en línea:



Pero cometió el error de dejar pensar al toro entre pase y pase. A estos toros hay que obligarlos a repetir para que no piensen en otra cosa que no sea la tela roja. Cuando el pase venía seguido de otro, no había problema. Cuando lo dejaba respirar, el toro se lo agradecía con brusquedades.

El problema fue que hizo una excursión para buscar el estoque y se entretuvo en la barrera casi un minuto. Nosotros mirábamos al toro y parecía Aristóteles pensando en su Metafísica. Lógicamente tuvo problemas para acabar con él. Lo hizo de pinchazo en el costillar, del que les ahorraremos la foto, y media desprendida y atravesada perdiendo la muleta más tres descabellos.

El sexto salió humillando más que 'Cobradiezmos'. Estábamos encantados porque nos esperábamos otro bombón como el primero. No les engañamos, vean cómo repetía llevándose la arena de Tafalla en el morro:



Pero la cuadrilla había leído el orden de lidia y venían todos con la psicosis del nombre. Se llamaba 'Cazaconejos'. Como un conejo es mayor que una rata, el canguis sobrevoló la plaza. Lo vimos en primera línea cuando Rivera puso el toro en suerte y el picador le dijo '¡acércalo!' Total, para clavarle en el lomo. En el segundo le echó el caballo encima porque ni en sueños quería que se arrancase un poco de lejos. Todo eso es de picador muy poco valiente.

El segundo tercio fue un auténtico herradero que terminó por resabiar un toro que ni mucho menos era tan malo como nos querían hacer ver. Estuvo bien la presidencia cambiando el tercio con tres palos porque era absurdo prolongar aquel desaguisado. El reglamento debe ser flexible y Rivera estaba indicando desde tablas con un dedo que pusiesen uno más para terminar la agonía. La terminó el palco haciéndoles un favor pero sin poder evitar que ya hubieran convertido un toro muy asequible en una tintorera.

Salió Rivera, le dio dos pases y se fue por la espada entre la bronca general. Fueron dos, los contamos y creemos no habernos equivocado. El segundo fue éste:



Tuvo suerte de cazarlo con este bajonazo tras un pinchazo:



El toro dobló en chiqueros vomitando sangre pero se levantó y dio un tercio de vuelta al ruedo barbeando tablas escuchando aplausos. Fue el toro más aplaudido en el arrastre en lo que va de feria:



Rivera tiene bien aprendida la lección que Emilio Muñoz repite muchas veces en televisión cuando sale un toro parecido: 'yo a ése me lo quito de encima como sea aunque luego me peguen una bronca que se oiga en Lima, me daría igual'. Ya ven qué ejemplo para los toreros jóvenes y para los aficionados que siguen las corridas por televisión. Pero insistiremos una y mil veces en que ese toro no era malo sino que lo hicieron malo los profesionales, que convirtieron su lidia en capea de talanqueras.

Hablamos después con el mayoral para decirle que nos habíamos entretenido y nos dijo que tanto él como el patrón habían quedado satisfechos de la corrida a pesar de algunos detalles de la lidia que les omitiremos para no ponerle en un brete (tampoco son ningún secreto porque coincidían con los que habíamos apuntado nosotros). Los próximos compromisos de la casa son la novillada de Madrid, cinco toros que tiene apartados para un desafío también en Madrid y un toro que iría a la concurso de Las Ventas si al final se celebra (nos dijo cuál sería pero no lo vamos a poner porque puede haber cambios por imprevistos de última hora).



Echamos un buen rato comentando con él el embarque imposible de 'Cazarrata' en la finca, la famosa historia de las vacunas, el cómo intentaron solucionarla para la posterior corrida de Céret, el otro 'Cazarrata' de Tafalla, número 39, que para el mayoral fue peor que el de Madrid (cosa que lógicamente le discutimos), el tema de cuándo ponen ellos las fundas y cuándo las quitan, etc. Ahí estuvimos, disertando de madrugada mientras esperábamos juntos el encierrillo a la una y media.

En resumen, Saltillo sigue teniendo interés por su imprevisibilidad. Hay muchas ganaderías previsibles cien por cien que no interesan al aficionado de verdad. Luego tenemos otras que antes eran también imprevisibles y que cada vez lo son menos. Ese tipo de aficionado, no el público orejero, busca eso aunque no haya orejas. El público toreril quiere orejas aunque le repitan seis veces lo mismo en cada corrida. Hasta que se canse y se vacíen los tendidos como se están vaciando en Bilbao. Cuando llegue ese día, que no cuenten con los aficionados serios porque entre todos no llenan una portátil. Entonces será el llanto y crujir de dientes.

Saludos cordiales desde Tafalla. Rafa.