No quiere decir que siempre lo consigan. Tampoco quiere decir que toreen bien. Simplemente se trata de lo que decimos en el titular, que intentan hacer las cosas bien. O sea, como hace veinticinco años intentaban torear todos con más o menos fortuna.
Esas trampas ventajistas que denunciamos habitualmente en nuestro modesto blog no se conocían. A día de hoy, nuestras queridas figuras las emplean cada tarde. Y los más jóvenes los copian sin ningún pudor. Bueno, una ventaja sí se conocía, la inventó Tomás Campuzano: echar el brazo por delante a la hora de perfilarse para entrar a matar.
Viene esto a cuento del desafío que nuestro amigo Joan nos lanzaba en su comentario a nuestra entrada anterior. Nos decía esto:
"De todas maneras, sin que sirva de excusa, dígame Rafa un torero que en la actualidad no descargue, que no ligue desde la pala...etc. No lo hay, y menos en sus faenas en provincias (en Madrid, procuran colocarse mejor). Y no vale los que salen y entran en cada muletazo (Urdiales)".
Pues recogemos el guante y les diremos no uno sino varios a los que hemos visto en los últimos años intentar hacer las cosas bien independientemente de que toreen con más o menos gusto, en eso no entramos. Y por hacer las cosas bien entendemos fundamentalmente no esconder la pierna de salida, no mantenerse fuera de cacho e intentar rematar el pase en la cadera sin vaciar hacia afuera la embestida.
Ojo que no entramos en mayores honduras como ligar, llevar al toro dominado, templar su embestida... No, nos conformamos sólo con esas tres leyes básicas que, en tiempos no tan lejanos, eran la columna del toreo que todos los toreros procuraban respetar. Insistimos: enseñar el muslo, no limitarse a aprovechar el viaje del toro componiendo posturitas y rematar bien los pases.
Pues eso se lo vimos hacer a Vilches en Vic ante un cebadita que embestía de ensueño:
En la misma corrida se lo vimos hacer a Pérez Mota con 'Castañuelo', otro cebada al que se dio la vuelta al ruedo. Y también a su primero, este colorado ojo de perdiz:
Se lo hemos visto este año a Rafaelillo con los miuras que mató en Madrid y Valencia. Eso sí, en alguna tanda aislada, no por sistema:
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| FOTO: www.abc.es |
Se lo vimos hace dos años a un torero que consideramos honrado a carta cabal, Joselillo. En esta ocasión fue en Céret a un cuadri que estaba aplomado pero con el que no te podías fiar ni un pelo como demuestra el estado en que quedó su vestido al final de la faena:
A Joselillo le hemos visto torear con gran verdad en Zaragoza. Y entra a matar dejándose ver y por derecho.
Otro es Robleño, a pesar de su gigantesca muleta y de su pico cada vez más evidente. Con escolares ha intentado torear muchas veces como Dios manda.
Este año vimos al ya citado Pérez Mota jugársela en una faena seria a un toro muy peligroso de Carriquiri en Tafalla. Le dedicamos una entrada en nuestro blog por la gran impresión que nos causó que se pusiese a intentar hacer las cosas bien en lugar de aliviarse y abreviar -además era el sexto toro-:
Ahí va otro: César Valencia. Lo descubrimos toreando como mandan los cánones en esta novillada de Barcial en Vic:
Y confirmó su buen concepto también en Vic pero ya con toros de Valdellán ¡Presentando la muleta plana! Fíjense en las dos fotos:
Otro más: Paulita, echando la pata p'alante con escolares en Céret, aunque precisamente el remate del pase en redondo de la foto no sea ortodoxo:
Nos perdonará el bueno de Paulita que pongamos aquí una foto de El Viti rematando un natural como debe ser (es a un galache en Madrid hace justo cincuenta años) No la ponemos para fastidiar a Paulita sino para que la vean los aficionados más jóvenes:
Cómo no recordar la heroica faena de Lamelas a 'Cantinillo' en Vic jugándose abiertamente la vida el año pasado (no así este año, donde ya se apuntó al destoreo, siempre mucho menos arriesgado):
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| FOTO: André Viard |
Y también intentaba hacer las cosas bien el Fandiño de los inicios. Por supuesto que nada tiene que ver con el de hogaño, que ha aprendido rápido las ventajas y las trampas.
Como ven, haberlos, haylos. Curiosamente siempre es ante toros con cierto picante, no ante chotos. Y es que el insulso ballet de la suerte descargada, el fuera de cacho, el movimiento tramposo de pies y la posturita de pitiminí se puede hacer ante un animal que vaya y venga sin dar problemas (el único problema en ese caso puede ser el exceso de confianza que acabe en cornada grave).
Eso sí: ¿qué haríamos nosotros si viéramos que arriesgamos intentando hacer las cosas bien y al público le da lo mismo porque aplaude igual o incluso más al tramposo? Y encima, los críticos, que son quienes deberían destacar que nos la jugamos intentando hacer el toreo verdadero ni lo valorarían ¡Cómo! Es que a nosotros nos ignorarían mientras no pararían de ensalzar e idolatrar a los tramposos besando por donde pisaran.
Pues ustedes mismos. Nos tememos que es una batalla perdida. Pero como a veces puede dar la impresión en este blog de que siempre estamos sacando faltas, vaya desde aquí nuestro reconocimiento a estos toreros que, como decíamos en el titular, 'intentan hacer las cosas bien'.
Y una última cosa: si alguna vez tienen ocasión de departir con alguno de los que hemos citado, háblenles de las trampas, ventajas y ratimagos de las figuras que denunciamos por aquí. Ya verán como ellos son los primeros que las criticarán porque son los primeros que las ven.
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.





