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domingo, 2 de octubre de 2022

CONDESSA DE SOBRAL EN CUÉLLAR: UNA DECEPCIÓN MORROCOTUDA

Igual que aquella película de Jean Gabín se tituló la gran ilusión, nuestro desplazamiento a Cuéllar fue la gran decepción.

El cartel que tenía esta ganadería en este coso después de tantas novilladas memorables quedó tirado como una colilla traa esta nefasta corrida.

Los toros estuvieron mal presentados excepto el último. En todo Cuéllar se respiraba un intenso olor a after shave





En el caballo no hubo nada reseñable como no fuera la desidia total de los tres diestros actuantes, totalmente ayunos de afición y mostrando su egoísmo feroz a la par que un desprecio total por el aficionado.

En la muleta todos fueron ovejunos excepto el lidiado en sexto lugar, que sacó un poco de temperamento sin ser nada del otro mundo.



Por si fuera poco, más de dos acusaron el encierro arrastrando los cuartos traseros. Se lidiaron cinco de la Condesa más uno de Caminero que estaba sorprendentemente astifino en comparación con los otros. Fue el más interesante y ante el cual Garrido demostró una desfachatez impresentable.

Por delante actuó el rejoneador Moura, que estuvo bastante mal. Mató a duras penas este ejemplar de Lora Sangrán que venía de un campo de concentración:



Por cierto, vayan cambiando lo de que esta ganadería es procedencia Benítez Cubero por Benítez Cuvillo ya que en dos o tres años empezaremos a ver toros con la mitad de sangre de cada procedencia.

A la colosal decepción causada por el ganado se unió la que nos provocaron López Simón pegando pases, Garrido mostrando muy poca vergüenza ante su segundo y Ruiz Muñoz, que está únicamente para torear terneras y de las más dulzonas.

Y no se irá de vacío el presidente del festejo a quien teníamos por un buen aficionado y que demostró haberse incorporado al bando de los taurinos. Fue otra decepción que sumada a las anteriores nos dejan el recuerdo de una corrida para olvidar.

No había más de mil personas. Si ponemos una media de treinta euros por cabeza, las cuentas no salen de ninguna manera. Pero como esto lo organizó el Ayuntamiento, no hay problema.


LÓPEZ SIMÓN . Su primero era este toro salpicado, badanudo, abrochadito y con menos presencia que muchos de los novillos que ha lidiado esta misma vacada en este mismo sitio:



Infame carioca en el caballo mientras Simón demostraba un autismo preocupante. El animalico llevaba la lengua afuera antes del primer par de banderillas y en la muleta se defendía por su poca fuerza, no por su mala idea:




Lo único reseñable que hizo el maestro fue las dos veces que tragó paquete con el toro parado junto al muslo de manera incierta. Dos pinchazos malos y esta estocada caída:



Su segundo era negro zaíno, más apretado de carnes, enmorrillado y aplatanado de defensas como ven:



Fue el único que empujó con fe en el peto pero al poco se retiró dando dos pasos para atrás:



Resultó ser un bombón de chocolate blanco pero Simón se dedicó a pegar pases sin piedad:



Encima cometió la ordinariez de descalzarse sin venir a cuento aunque eso no evitó que anduviera siempre por debajo de la dulzura del toro:



Estocada honda y tendida que hizo daño al toro. Se resistió a morir pero lo hizo en la puerta de chiqueros. El presidente Costales dio rienda suelta a su taurinismo regalándole la segunda oreja.


GARRIDO. Le enlotaron el desmochado y el astifino para equilibrar. Su primero daba pena verlo. Era castaño oscuro, bragado, meano, axiblanco y con estos cuernos:




Como el paseíllo se inició con la psicosis de tantos novillos de esta vacada con los cuales no pueden los actuantes, Garrido ordenó a su picador pegarle una paliza acongojante:



Mientras, se limitaba a mirar como si no fuese con él la cosa y luego a pedir el cambio al presidente cuando el pobre animal estaba ya para el tinte. Durante la faena de muleta se dedicó a poner posturas y hacer muecas:



Por fin terminó con un pinchazo feo y una entera desprendida que le valió una oreja pueblerina en la que Chema no tuvo ninguna responsabilidad porque se limitó a contar pañuelos.



Como decíamos, su segundo fue el único astifino y era de Caminero, que es quien organiza los encierros aquí. Era castaño ojinegro e insistimos en que estaba en puntas porque eso fue una novedad en la corrida:



Su segundo picador le propinó una lanzada asesina recargando y barrenando para cumplir fielmente las órdenes del maestro.

El presidente insistió en que se colocase una cuarta banderilla pero el peón pasó en falso y el toro sorprendió despistado a Hernández, salvo error. Estaba cerca del burladero, como Chapurra en la de Reta, y el toro le pegó una paliza en la que resultó herido en el glúteo. Tras su evacuación a la enfermería, el presidente cambió el tercio con los mismos tres palos que había antes del percance. Nos pareció una muestra de muy poco criterio.

Y la vergüenza torera que se le debería presumir a un matador de toros brilló por su ausencia con el comportamiento de Garrido. Llevaba alas en los pies y no quiso ni ver al toro.  Fue peor que el peor Morante en esas situaciones y con eso creemos que todos ustedes se hacen una idea.

Entre que el de Caminero tenía dos agujas y la cogida del peón, Garrido le pegó tres mantazos y una media entrando con un miedo indisimulable y tirando la muleta.



Vimos un fuerte altercado en el callejón entre el ganadero y algún miembro de su cuadrilla hasta el punto de que hubo de mediar la Guardia Civil. No sabemos si discutieron porque Caminero se indignó a causa de la poca profesionalidad del maestro o porque algún amigo de Garrido le recriminaría el comportamiento de su pupilo.


RUIZ MUÑOZ. El gaditano afincado en Segovia tuvo que lidiar con un burraco que estaba derrengado de atrás:



Los pitones:



Israel de Pedro, que montaba sus caballos, le pegó dos picotazos en la penca del rabo y el diestro tuvo que hacer después de enfermero:



Lo único bueno que le vimos es que no se retuerce como la mayoría de sus colegas. Quizá sea algo que lleve en la sangre porque ya saben que es sobrino nieto del faraón.

Como la cosa estaba muy aburrida, el alguacilillo subió al tendido a tomar algo con la familia:



Pinchazo bueno y estocada contraria y trasera con dos descabellos tras los cuales se echa.



El alguacilillo recuperó su posición en el callejón donde había dejado abandonado su plumífero gorro:



El último fue el único que tenía trapío y respeto, un castaño albardado sin aparente manicura, ¡por fin!



El carnicero a caballo le hizo dos agujeros, uno trasero y otro en la paletilla. El animal arrastraba los cuartos traseros pero sacó casta en banderillas viniéndose arriba. Ruiz intentó hacer su toreo pinturero pero los arreones del de la condesa no se lo permitieron:



El tal Lento no se sintió toreado en ningún momento y terminó desarmando al diestro y obligándolo a pegar un esprint de forma muy poco airosa. Así le demostró que su forma de torear puede valer ante una ternera bobalicona pero no ante un toro que tenga unos miligramos de genio.

Estocada corta que escupe y media perpendicular y trasera, siempre saliéndose de la suerte. El toro doblaba casi a las tres horas de insoportable festejo.

Fuimos a hablar con el presidente Costales y nuestro diálogo fue así de breve:


- Presidente, supongo que enviará los cuernos a analizar a Madrid ¿verdad?

- No, porque no ha habido continuidad en la cadena de custodia de los toros con lo cual no se puede garantizar si hubo algo de lo que usted dice.

- Ese argumento ya me lo ha comentado algún otro presidente diciendo que no quiere pasar por la vergüenza de que cualquier abogado de tres al cuarto diga eso mismo en el juicio y la cosa quede en agua de borrajas.

- ya... pero es que es exactamente así.

- ¿Y no se dan ustedes cuenta de que con esto están dejando totalmente impune el fraude del afeitado?

- (Se calla y se encoge de hombros). 


Entendemos su posición pero no deja de ser tan sorprendente como indignante que la autoridad encargada de defender al aficionado se encoja de hombros.

Miren que hemos tenido decepciones con docenas de corridas a lo largo de nuestra historia como aficionados a toros. Pues lo de Cuéllar con la celebradísima Condessa de Sobral superó todas las previsiones.

Transmitimos nuestra enhorabuena a todos los aficionados que decidieron no venir a ver esto. Nosotros perdimos el tiempo y el dinero. Lo único bueno fue poder saludar a algunos buenos amigos del blog que salieron con nuestro mismo sentimiento de estafa.

Ya que estamos por el centro de España, hemos decidido quedarnos en Madrid para ir a ver a Adrián De Torres con los adolfos. Esperemos quitarnos la espina y deseemos que no llueva sobre mojado porque otra desilusión como la de Cuéllar sería la puntilla.

Saludos cordiales desde Madrid. Rafa.





lunes, 6 de diciembre de 2021

TOROS EN LA MÁQUINA DEL TIEMPO (6): MURTEIRA, QUIÉN TE HA VISTO...

 ...Y QUIÉN TE VE

Era esta una ganadería que los aficionados tenían en un pedestal. Los más veteranos recordarán su presentación en Madrid en 1963 y los menos talluditos la tendrán en su memoria por los años ochenta, cuando se llevó premios a la mejor corrida de San Isidro o de Pamplona.


 

En la capital recordaremos a Cumpridor, muerto por Palomar y azuleado en Las Ventas en 1988. También al Sacristán de 486 kilos que mató Justo Benítez también en Madrid el 6 de junio de 1984. Aquella corrida fueron cuatro de Pablo Romero y dos de Murteira, entre ellos el citado, 'un toro para firmar esa misma noche ochenta corridas de toros', según Zabala. En Pamplona, un Bilbaíno que se llevó el Carriquiri en 1985 lidiado por Roberto Bermejo. Pero a Joaquín Murteira le gustó mucho más el Chupamiel de 1987 que desorejó Tomás Campuzano también en San Fermín. 

Llamaban la atención los morrillos de estos preciosos toros, de los más serios que se pueden ver en el campo:



Por cierto, observen abajo una corrida madrileña de murteiras en septiembre de 1975 que salió dura. El caballo se nos antoja más liviano que los monstruos actuales de Las Ventas y encima va con un solo ojo tapado. Recuerden que los picadores actuales repiten el cuento de que así es imposible picar (otra cosa es que le unten el ojo con ceniza al pobre caballo, que es lo que solían hacer):


FOTO: Botán

También en 1976 los animales salieron mansos, broncos y difíciles. No lo pasaron bien ni Fuentes, ni Santiago López ni Paco Bautista. Aquí tienen al de Linares matando ese día:


FOTO: Botán

Como curiosidad les diremos que, salvo error, Curro Romero mató en su dilatada carrera tres toros de Murteira: dos en El Puerto en 1971 (bronca y silencio) y uno en Madrid en 1975 (bronca). Antonio Bienvenida cortó dos orejas a otro en esta corrida madrileña de 1971 donde este toro luso derribó:



No creemos que haya ningún torero que haya matado más toros de esta ganadería que Francisco Ruiz Miguel. Hablamos de más de 100 en 50 corridas ya que recordemos que el año de su despedida se encerró con seis en la portátil de Puerto Real. Salieron algunos sospechosos de pitones, todo sea dicho, y no ha sido la única vez que la sombra del barbero ha acompañado a este hierro. Unos como éste se lidiaron en Tudela (recuerden esta entrada sobre el afeitado):



Dice el maestro que mató su primera de Murteira en Olivenza y que cortó un rabo. No lo hemos podido confirmar y por ello nos asalta la duda ya que la memoria de Paco falla como escopeta de feria pero siempre a su favor. Dijo en canal Sur que en Tarragona cortó un rabo a un toro de Prieto de la Cal y que salió a hombros junto a José Nelo. La verdad es que él salió andando tras cortar una oreja y Morenito salió protegido por la policía. No nos lo han contado porque estuvimos presentes aunque fuera a una tierna edad.

Aquí tienen al maestro tentando en la finca portuguesa:



Cuando Cañaílla habla de las corridas duras que lidió en su vida siempre salen, por este orden: Miura, Victorino, Pablo Romero y Murteira.

Pero parafraseando al gran Jorge Manrique podríamos decir aquello de:

                              ¿Qué se hizo de Murteira?

                              ¿Qué fue de tanto galán?

                             ¿Qué fueron sino rocíos de los prados?



Las lamentaciones de Jorge Manrique sobre el tiempo pasado nos retrotraen a los sesenta, años en que los toros de Murteira causaron sensación en tierras españolas. Todo arrancó cuando lidiaron por primera vez en Madrid, en Vistalegre en el año 1963. Aquello era entonces una mezcla de Pinto Barreiros, Guardiola y Samuel, sin más. La corrida tuvo 'peso, fuerza, terror y pitones'. Destacó el tercero, 'Rosarito'. La mataron Cabañero, Manolo Villalba y el colombiano Curro Lara, que resultó cogido:



Fíjense en esta curiosa instantánea de esa corrida:



Sucedió que Villalba dejó media estocada que quedó tan incrustada en el toro que no había manera de extraerla. Solicitó permiso a la presidencia para entrar a matar de nuevo porque el toro no acusaba la herida. Se le concedió y de ahí esa foto insólita de un toro con dos estoques.

Dos años después regresó Murteira a Madrid para lidiar una novillada 'sensacional por temperamental, encastada y con fuerza, cosas que nos hacen pensar en que la bravura parece que emigra a Portugal'. Los novilleros fueron Tomás Parra, El Pepe y El Zorro de Toledo. Este cuarto, de nombre Piloto, tomó cuatro varas viniéndose de lejos, embistió con nobleza y con gas y vio el azul:



Murteira, junto a Infante da Cámara y Branco Nuncio, pasó a incluirse en el lote de ganaderías portuguesas que no eran cómodas y que las figuras no pedían pero que podía poner en circulación a un torero de la zona media del escalafón. Las verdaderamente toristas a finales de los sesenta eran Coimbra y Ribeiro Telles mientras que las de Cunhal y Palha se consideraban flojas y comerciales. Pero más adelante los murteiras entraron en la dinámica de toros duros y broncos y el sambenito los acompañó para siempre.


 

En Pamplona lidiará en los ochenta cuatro años seguidos pero el resultado de los dos últimos la envió al ostracismo. Algo parecido debió de suceder en Madrid tras la de 1996, que en una crónica titularon 'seis mulos de Murteira' y en otra 'infierno de mansedumbre'. El padre acababa de incorporar dos sementales de Juan Pedro pero ocho años después cedió los trastos a su hijo. Es entonces, a partir de 2002, cuando el propietario actual opta definitivamente por buscar una vía más toreable.

Las generaciones jóvenes de aficionados han crecido ignorando el aura que tenía la palabra Murteira para los más mayores. Cuando Joaquim Manuel de Vasconcellos tomó las riendas de la ganadería, se tiró hacia lo comercial poniendo a padrear sementales de Jandilla (dos), de Daniel Ruiz (otros dos) más Torrealta, Zalduendo, Cuvillo y también sendos de Guateles y Flor de Jara. 



Nos da la impresión de que la filosofía que tiene el nieto dista bastante tanto de la del abuelo como de la del padre. Mucho nos tememos que de aquellos murteiras fieros solo queda ese hierro tan elegante y esa finca tan bonita, además de la estampa de algunos de esos ejemplares suyos que todavía presentan reminiscencias de la seriedad indiscutible de los antiguos guardiolasotos. Observen ese hocico chato con los ojos vivos y saltones:



Fíjense en esos arcos superciliares tan marcados que denotan un rictus de no tolerar bromas:


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

El hierro tan elegante se lo compraron a Sánchez Ibargüen y era el que fue del bueno y romántico de Fernando Villalón, aquel aristócrata que se mezclaba con gitanos, mayorales y caballerizos y que terminó arruinado por sus negocios poéticos. 


 

La finca es La Galeana y difícilmente encontrarán ustedes otra que la supere en primavera, un auténtico festival para los sentidos. 


FOTO: http://www.murteiragrave.com.pt

Fue propiedad de doña Casimira Fernández, la viuda de Soler. Lidió sus toros antes de la guerra herrados con la S de su marido que, salvo que alguien nos rectifique, hoy es la S de Sobral tras haber pasado por los herederos de Diego Passanha.



Esa salida hacia lo comercial que comentábamos antes quizá era la única posible para el nieto después de ver cómo sus toros acusaban cierto descaste. Cuando el vino está agriado habrá que decidir si meter más alcohol, con el riesgo de que aquello se convierta en matarratas, o echar agua para que por lo menos se pueda beber.

La línea que ha marcado el amo en estos últimos veinte años la dejaba clara hablando  con Viard:

'Yo busco el toro que ponga a todos de acuerdo, ni tan fácil como el de Domecq ni tan difícil como los gameros. Quiero que repita, que sea noble, que obedezca, que humille... pero con carbón. Ése es el toro bueno para todos: para el torero, el ganadero, el empresario y el público'

Recuerden que El Gallo aconsejaba a los ganaderos que 'se dejen de historias y críen toros que no meneen la cabeza en el capote', por eso Vasconcellos añade lo que sigue:

'Quiero que mis toros embistan recto, con clase y con motor'



Vemos a don Joaquim loco por que las figuras se apunten a su ganadería. De hecho, la terminología que utiliza es la que emplearía el ganadero más comercial del mundo. Aquí pueden leer algo más. Entresacamos esto:

'El toro que me gusta es aquel que galopa, que tiene ritmo, que vence las inercias, que una vez que no haya inercia, tenga que iniciarlo todo'

Doctores tiene la Iglesia torerista que nos explicarán en qué consiste ese arcano de las inercias a que se refiere Vasconcellos. Nosotros no lo sabemos. Sigue:

'El torismo para mí no vale, no quiero alimentarlo. Yo defiendo el toreo bueno. Para mí la bravura no se ve en el caballo, así de claro. Se ve en la muleta'

Lo justifica de la siguiente manera:

'En el caballo el toro embiste y tiene el premio de que nota que lucha contra el peto. En la muleta no tiene ningún premio. La persigue treinta o cuarenta veces y, a pesar de no cogerla, sigue embistiendo. Eso es un milagro zootécnico y en eso consiste la entrega que yo pido a mis toros'



Añade una cosa curiosa:

'Ahora que en los tentaderos doy mucha menos importancia al picador, me salen más bravos los toros en el caballo cuando van a la plaza'

Los seguidores de nuestro modesto cuaderno sabrán que nos llama la atención cómo meten los riñones algunos juampedros o garcigrandes en el primer y único puyazo que reciben. Muchos picadores afirman que empujan más que muchas ganaderías de las consideradas duras. ¿Pasará con Murteira esto mismo? La cuestión es si nos quedaremos sólo con el monopuyazo, o con el monopicotazo, porque nos da la preocupante impresión de que el ganadero portugués firmaría. Por eso decíamos más arriba que difícilmente su padre y su abuelo habrían comulgado con estas ideas.



Son ideas perfectas para que se apunten a sus toros nuestras queridas figuras. Ése es su sueño pero le pesa como una losa el nombre de su ganadería y el hierro que la representa. Si variase el diseño, cambiase los colores de la divisa y en lugar de Murteira se llamase 'Toros de Joaquim Manuel' o 'Ganadería La Galeana', vaya usted a saber si las figuritas del Belén se dignarían pedir sus animales.

Mientras siga llamándose Murteira llevará sobre los hombros la fama que le dio nombre, la de aquellos toros que vendían muy cara su vida. Por eso presumía tanto Cañaílla de haberse enfrentado a ellos. En la tauromaquia del siglo XXI, que el toro venda cara su vida sólo interesa a cuatro aficionados a quienes se les ha parado el corazón. Como a los selectos seguidores de nuestro modesto blog.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.












miércoles, 7 de agosto de 2019

DOS BERRENDOS PRIMOS HERMANOS

En realidad, no tienen nada que ver porque sus familias ni se conocen, incluso viven en países diferentes. Son dos novillos que se lidiarán este verano, uno en Cuéllar y el otro en Villaseca de la Sagra. Decimos que parecen familia porque la pinta es similar. Ahí los tienen:




El primero es de la Condessa de Sobral, ganadería que repite en Cuéllar por tercer año consecutivo. El año pasado se fueron vivos dos al corral (los de Darío Domínguez y El Adoureño). Vamos a entretenernos en examinar su pinta porque tampoco es tan complicada.

Sería berrendo en negro (porque abunda más el blanco), botinero (por las patas negras), capirote (por la cabeza negra), facado (por la raya blanca que cruza la cara) y mosqueado (por las motas negras en que se van descomponiendo los pelos negros). No sería alunarado porque las manchas no llegan a formar lunares sino que son esas motas a que nos referimos:



En esta imagen del otro lado nos damos cuenta de que el rabo es de dos colores, o sea que añadiríamos lo de rebarbo para que un amigo nuestro pintor que tuviera que pintarlo sin verlo cayese en la cuenta de que tendría que dejar la mitad superior del rabo de color negro:



El otro novillo es de Monteviejo. Repetirá en Villaseca de la Sagra tras aquella novillada del año pasado que tanto nos gustó (pulsen aquí). En conjunto es más fácil de calificar que el otro excepto por la cara. Vean que es berrendo en negro, capuchino (por el color negro que le cubre la cabeza y se extiende como una capucha), gargantillo (por la manchita blanca que se le adivina en la papada), ojalado y rebarbo:



Pero ¿qué decimos de la cara? En nuestra opinión, no sería careto porque la mancha blanca no es suficientemente amplia. Éste de Saltillo sí que lo sería (recuerden aquí):



Y éste de Los Majadales, también:


Dos hermanos de ese número 6 que también morirán en Villaseca sí que están claros. Este primero es lucero:



Y este segundo es facado. Viene de 'faca', que es un cuchillo curvo. En Argentina aún denominan 'facón' al cuchillo grande de los gauchos que tantas veces sale en los relatos de Borges ('a trabajar hermano, esta mañana la maté'...). Lo de facado sería como si le hubieran pegado un navajazo, por eso debe ser siempre una línea:



Algún amigo nos podría enmendar la plana diciendo que este novillo anterior es más estrellado que facado porque la mancha no tiene la suficiente longitud. Nosotros pensamos que el estrellado debe recordar precisamente a una estrella, o sea, una mancha más o menos redondeada. En este caso, al ser una línea aunque pequeña, optamos por lo de facado. Observen abajo este colorado de encaste Vega-Villar facado esta vez sin ninguna duda (recuerden aquella entrada):



Pero el novillo que nos ocupa es una mezcla de estos dos accidentes sin llegar a careto dada la estrechez de la mancha:



Como lo de las pintas no es matemático, a nuestro amigo pintor le podríamos decir que el toro es lucero y facado a la vez y él se espabilaría en combinar ambas calificaciones para sacar algo muy parecido a la cara de este vega-villar.

Ya nos gustaría que saliesen muchas corridas como las novilladas de Cuéllar y Villaseca que protagonizaron estas ganaderías el año pasado. Las dos que comentamos serán el miércoles 28 de agosto en Cuéllar y el martes 10 de septiembre en Villaseca de la Sagra. A ver si el juego de estos dos ejemplares es acorde con la belleza de su lámina. ¿Se han fijado en que ambos llevan el número 6?

Saludo cordiales desde Tarragona. Rafa.