Igual que aquella película de Jean Gabín se tituló la gran ilusión, nuestro desplazamiento a Cuéllar fue la gran decepción.
El cartel que tenía esta ganadería en este coso después de tantas novilladas memorables quedó tirado como una colilla traa esta nefasta corrida.
Los toros estuvieron mal presentados excepto el último. En todo Cuéllar se respiraba un intenso olor a after shave.
En el caballo no hubo nada reseñable como no fuera la desidia total de los tres diestros actuantes, totalmente ayunos de afición y mostrando su egoísmo feroz a la par que un desprecio total por el aficionado.
En la muleta todos fueron ovejunos excepto el lidiado en sexto lugar, que sacó un poco de temperamento sin ser nada del otro mundo.
Por si fuera poco, más de dos acusaron el encierro arrastrando los cuartos traseros. Se lidiaron cinco de la Condesa más uno de Caminero que estaba sorprendentemente astifino en comparación con los otros. Fue el más interesante y ante el cual Garrido demostró una desfachatez impresentable.
Por delante actuó el rejoneador Moura, que estuvo bastante mal. Mató a duras penas este ejemplar de Lora Sangrán que venía de un campo de concentración:
Por cierto, vayan cambiando lo de que esta ganadería es procedencia Benítez Cubero por Benítez Cuvillo ya que en dos o tres años empezaremos a ver toros con la mitad de sangre de cada procedencia.
A la colosal decepción causada por el ganado se unió la que nos provocaron López Simón pegando pases, Garrido mostrando muy poca vergüenza ante su segundo y Ruiz Muñoz, que está únicamente para torear terneras y de las más dulzonas.
Y no se irá de vacío el presidente del festejo a quien teníamos por un buen aficionado y que demostró haberse incorporado al bando de los taurinos. Fue otra decepción que sumada a las anteriores nos dejan el recuerdo de una corrida para olvidar.
No había más de mil personas. Si ponemos una media de treinta euros por cabeza, las cuentas no salen de ninguna manera. Pero como esto lo organizó el Ayuntamiento, no hay problema.
LÓPEZ SIMÓN . Su primero era este toro salpicado, badanudo, abrochadito y con menos presencia que muchos de los novillos que ha lidiado esta misma vacada en este mismo sitio:
Infame carioca en el caballo mientras Simón demostraba un autismo preocupante. El animalico llevaba la lengua afuera antes del primer par de banderillas y en la muleta se defendía por su poca fuerza, no por su mala idea:
Lo único reseñable que hizo el maestro fue las dos veces que tragó paquete con el toro parado junto al muslo de manera incierta. Dos pinchazos malos y esta estocada caída:
Su segundo era negro zaíno, más apretado de carnes, enmorrillado y aplatanado de defensas como ven:
Fue el único que empujó con fe en el peto pero al poco se retiró dando dos pasos para atrás:
Resultó ser un bombón de chocolate blanco pero Simón se dedicó a pegar pases sin piedad:
Encima cometió la ordinariez de descalzarse sin venir a cuento aunque eso no evitó que anduviera siempre por debajo de la dulzura del toro:
Estocada honda y tendida que hizo daño al toro. Se resistió a morir pero lo hizo en la puerta de chiqueros. El presidente Costales dio rienda suelta a su taurinismo regalándole la segunda oreja.
GARRIDO. Le enlotaron el desmochado y el astifino para equilibrar. Su primero daba pena verlo. Era castaño oscuro, bragado, meano, axiblanco y con estos cuernos:
Como el paseíllo se inició con la psicosis de tantos novillos de esta vacada con los cuales no pueden los actuantes, Garrido ordenó a su picador pegarle una paliza acongojante:
Mientras, se limitaba a mirar como si no fuese con él la cosa y luego a pedir el cambio al presidente cuando el pobre animal estaba ya para el tinte. Durante la faena de muleta se dedicó a poner posturas y hacer muecas:
Por fin terminó con un pinchazo feo y una entera desprendida que le valió una oreja pueblerina en la que Chema no tuvo ninguna responsabilidad porque se limitó a contar pañuelos.
Como decíamos, su segundo fue el único astifino y era de Caminero, que es quien organiza los encierros aquí. Era castaño ojinegro e insistimos en que estaba en puntas porque eso fue una novedad en la corrida:
Su segundo picador le propinó una lanzada asesina recargando y barrenando para cumplir fielmente las órdenes del maestro.
El presidente insistió en que se colocase una cuarta banderilla pero el peón pasó en falso y el toro sorprendió despistado a Hernández, salvo error. Estaba cerca del burladero, como Chapurra en la de Reta, y el toro le pegó una paliza en la que resultó herido en el glúteo. Tras su evacuación a la enfermería, el presidente cambió el tercio con los mismos tres palos que había antes del percance. Nos pareció una muestra de muy poco criterio.
Y la vergüenza torera que se le debería presumir a un matador de toros brilló por su ausencia con el comportamiento de Garrido. Llevaba alas en los pies y no quiso ni ver al toro. Fue peor que el peor Morante en esas situaciones y con eso creemos que todos ustedes se hacen una idea.
Entre que el de Caminero tenía dos agujas y la cogida del peón, Garrido le pegó tres mantazos y una media entrando con un miedo indisimulable y tirando la muleta.
Vimos un fuerte altercado en el callejón entre el ganadero y algún miembro de su cuadrilla hasta el punto de que hubo de mediar la Guardia Civil. No sabemos si discutieron porque Caminero se indignó a causa de la poca profesionalidad del maestro o porque algún amigo de Garrido le recriminaría el comportamiento de su pupilo.
RUIZ MUÑOZ. El gaditano afincado en Segovia tuvo que lidiar con un burraco que estaba derrengado de atrás:
Los pitones:
Israel de Pedro, que montaba sus caballos, le pegó dos picotazos en la penca del rabo y el diestro tuvo que hacer después de enfermero:
Lo único bueno que le vimos es que no se retuerce como la mayoría de sus colegas. Quizá sea algo que lleve en la sangre porque ya saben que es sobrino nieto del faraón.
Como la cosa estaba muy aburrida, el alguacilillo subió al tendido a tomar algo con la familia:
Pinchazo bueno y estocada contraria y trasera con dos descabellos tras los cuales se echa.
El alguacilillo recuperó su posición en el callejón donde había dejado abandonado su plumífero gorro:
El último fue el único que tenía trapío y respeto, un castaño albardado sin aparente manicura, ¡por fin!
El carnicero a caballo le hizo dos agujeros, uno trasero y otro en la paletilla. El animal arrastraba los cuartos traseros pero sacó casta en banderillas viniéndose arriba. Ruiz intentó hacer su toreo pinturero pero los arreones del de la condesa no se lo permitieron:
El tal Lento no se sintió toreado en ningún momento y terminó desarmando al diestro y obligándolo a pegar un esprint de forma muy poco airosa. Así le demostró que su forma de torear puede valer ante una ternera bobalicona pero no ante un toro que tenga unos miligramos de genio.
Estocada corta que escupe y media perpendicular y trasera, siempre saliéndose de la suerte. El toro doblaba casi a las tres horas de insoportable festejo.
Fuimos a hablar con el presidente Costales y nuestro diálogo fue así de breve:
- Presidente, supongo que enviará los cuernos a analizar a Madrid ¿verdad?
- No, porque no ha habido continuidad en la cadena de custodia de los toros con lo cual no se puede garantizar si hubo algo de lo que usted dice.
- Ese argumento ya me lo ha comentado algún otro presidente diciendo que no quiere pasar por la vergüenza de que cualquier abogado de tres al cuarto diga eso mismo en el juicio y la cosa quede en agua de borrajas.
- ya... pero es que es exactamente así.
- ¿Y no se dan ustedes cuenta de que con esto están dejando totalmente impune el fraude del afeitado?
- (Se calla y se encoge de hombros).
Entendemos su posición pero no deja de ser tan sorprendente como indignante que la autoridad encargada de defender al aficionado se encoja de hombros.
Miren que hemos tenido decepciones con docenas de corridas a lo largo de nuestra historia como aficionados a toros. Pues lo de Cuéllar con la celebradísima Condessa de Sobral superó todas las previsiones.
Transmitimos nuestra enhorabuena a todos los aficionados que decidieron no venir a ver esto. Nosotros perdimos el tiempo y el dinero. Lo único bueno fue poder saludar a algunos buenos amigos del blog que salieron con nuestro mismo sentimiento de estafa.
Ya que estamos por el centro de España, hemos decidido quedarnos en Madrid para ir a ver a Adrián De Torres con los adolfos. Esperemos quitarnos la espina y deseemos que no llueva sobre mojado porque otra desilusión como la de Cuéllar sería la puntilla.
Saludos cordiales desde Madrid. Rafa.







