Es Huelva, dos de agosto de 1968: dos orejas y rabo a su primero y oreja a su segundo tras dos pinchazos y una media, lo cual indica la bondad del público onubense aquel día. Se inauguraba la plaza nueva y quizás por eso se vivió un ambiente triunfalista desde antes de empezar. El paseíllo lo hicieron Litri, El Cordobés y Ángel Teruel. Lógicamente van los tres desmonterados:
Teruel cortó también dos orejas y rabo a su segundo, ahí lo tienen aquella tarde:
Él ha sido el torero con mejor ratio de rabos por lo que a Cuadri se refiere ya que cortó tres a los seis que, si no andamos errados, mató en su carrera. Ojo porque, dejando de lado a Cuadri, les recordaremos que Teruel cortó 17 orejas en 34 tardes en Las Ventas, eso quiere decir una oreja cada dos paseíllos, ¿cuántos pueden decir lo mismo?
Los datos que les ofrecemos se basan en las notas del propio Celestino dictadas al notario Bollaín a finales de 1969. En alguna se le va el santo al cielo porque, por ejemplo, dice que Teruel cortó dos rabos en cuatro cuadris y se olvida de este tercero de Huelva. Los otros dos los cortó en una tarde triunfal de Cuadri en Zaragoza de la que luego hablaremos.
En sus últimos años, las figuras empezaron a hacer mutis y con Fernando ya no los quisieron ver ni en pintura. Vean a Pedrín Benjumea volando por los aires en Madrid ante un cuadri. Es 1970 y ese percance lo retiró del toreo:
Benjumea terminaría ahorcándose en el año 2000. Celestino tenía la teoría de que todo era culpa de los veedores:
"Los que de verdad hacen ascos a mis toros no son las figuras sino los veedores que vienen al campo en nombre de las figuras"
Sobre los veedores, Fernando Cuadri decía esto:
"Casi prefiero que las figuras no pidan nuestros toros porque cuando hay figuras, hay más veedores de por medio y hay veces en que tú, como ganadero, tienes interés en que se lidie un toro y el veedor justo ése no lo quiere..."
Sigue siendo verdad que los banderilleros dan la murga más de lo reglamentario en esta casa cuando van a ver corridas apartadas aunque eso sucede en Cuadri y en otras ganaderías encastadas. Pero en Comeúñas se añade la manía contra los cinqueños. Otra opinión llamativa de Fernando es la de que las figuras aprovechan el bajón:
El bache se refiere al de principios de los ochenta. Por cierto, ya que sale Ponce, decir que mató dos corridas de Cuadri en 1991: en abril en Madrid y en Colmenar en agosto.
Hasta Paula mataba cuadris. Observen esta crónica de la plaza de Málaga y vean qué elenco de matadores:
¿Saben ustedes cuántos rabos se han cortado a toros de Cuadri? Salvo error, diecinueve. El récord lo tiene este hombre:
Es Litri. Cortó nueve rabos a los veinte cuadris que mató. La foto es de 1957 y corresponde a una muy floja corrida de Cuadri lidiada en El Espinar. Fue tan desaboría que en una hora y cinco estaba todo el mundo en casa. Lo acompañaron Gregorio Sánchez y Paco Mendes.
El segundo en la clasificación es Diego Valor, cuatro rabos en dieciséis toros. Uno de ellos lo cortó en las Fallas de 1966 la tarde de la foto:
Fue al quinto, este 'Torerista' al que se dio la vuelta al ruedo:
Jaime Ostos cortó dos rabos en siete toros. Aquí lo tienen en Sevilla veroniqueando un cuadri en 1973, el año en que Celestino cedió el mando de la ganadería:
Los dos que faltan son los citados Benítez y Teruel. O sea que, salvo error, estos cinco maestros son quienes han cortado rabos a toros de Cuadri.
La corrida de Zaragoza a que nos referíamos antes fue el 12 de octubre de 1969. En los carteles oficiales de la feria no aparece porque la anunciada era de Lamamié de Clairac, que echaron para atrás por declararlos 'no aptos'. A última hora se cambió entera por la de Cuadri.
Miguelín, Paquirri y Teruel cortaron diez orejas y un rabo. Aquel día pasó lo mismo que ahora. Lees la crónica de El Ruedo y parece que fue algo histórico, vean:
Pero vas después a ver qué dice Cañabate en ABC y resulta que salió bastante desmoralizado. Su crónica es de palpitante actualidad y va que ni pintada para recordarla en estos tiempos de alabanzas sin cuento y triunfalismo barato. Se tituló:
Empecemos por que los toros salieron sin poder y con una dulzura de mazapán. En El Ruedo lo reconocían diciendo que ni tuvieron dificultades, ni mucha casta y que 'se dejaron cortar las orejas más o menos fácilmente'. Cuatro y un rabo se llevó este hombre al que vistieron de baturro en El Cachirulo:
Es Ángel Teruel. Cañabate en la crónica dice:
"La corrida ha terminado hace unos minutos ¡y ya no nos acordamos de nada!"
Cuántas veces nos pasa eso, ¿verdad? Luego leemos las reseñas de los que viven de esto y parece que estemos en otro planeta. Insiste el crítico:
"Los toreros no han estado ni bien ni mal. Han hecho una labor mecánica pero la culpa no es suya. La culpa es de un público que regala orejas por un trabajo que no tiene nada que ver con el arte...La gente de las orejas es la que cuenta y de ella viven los toreros"
Recordemos que esto está escrito hace cincuenta años. Cedemos la palabra al propio Cañabate con un texto que podría salir publicado hoy mismo:
¿Qué me dicen? ¿Tiene actualidad o no? Además, si se fijan, hoy en día el triunfalismo taurino facilón va en relación directamente proporcional al acoso animalista.
Los dos toros con que nos despedimos morirán con el rabo puesto porque están destinados a las calles. Este castaño es 'Artillero' y va a La Vall d'Uixó:
Y este negro no tenía destino cuando hicimos la foto. Si ya lo tiene, quizás algún aficionado a nuestro modesto blog y a 'bous al carrer' lo identifica y nos lo aclara:
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.
















