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lunes, 12 de octubre de 2026

FERIA DE OTOÑO, 2026 (3). OREJISMO

La corrida nos reconcilió un poco con Adolfo Martín aunque no fuera ni de lejos como las que le otorgaron justa fama al principio. Dio una media de quinientos dieciocho kilos pero solo el segundo nos pareció justo de presencia aunque ya saben que la televisión engaña.

Destacó sobre todo el quinto que a pesar de la paliza que ordenó Ferrera en el caballo se vino arriba en el tercio de muerte. El segundo fue listo pero sin tener maldad y el cuarto enganchó a Román porque no se fijó bien en que el pitón derecho podía darle problemas como así fue. Terminó poniéndose farruco al no sentirse toreado. El sexto fue boyante, de triunfo gordo.



FERRERA. Su primero era un cárdeno oscuro, cornalón, cornivuelto y rabicorto, que vino picado del campo. Las fotos son del maestro Moore:



Nada reseñable en varas y capas al cielo porque se derrumbaba. Iván García clavó pasado, en su línea habitual siempre tan aplaudida:



Y el toro en la suya de rebrincarse con el viaje cortísimo por su poca fuerza. Ferrera se dedicó a dar cuatro o cinco pasos hacia atrás para quitarse de ahí ya que el toro se le quedaba debajo. Nada.

Pinchazo malo y estocada caída, todo con telonazo. Muerte del toro en el tercio saliéndose hacia fuera, lo único bueno que hizo.

Su segundo era un cárdeno oscuro, con morrillo y cuello además de cornipaso mas solo del cuerno izquierdo:



Se dejó pegar con sosería recibiendo una carioca y al segundo puyazo ya no quería ir.

Era un toro soso, que blandeaba e iba a regañadientes pegando unos pequeños arreones que hacían que Ferrera no se fiase del todo. Pero a base de insistir tuvo el premio de que el toro perdiera fuelle y se parase con lo cual le pudo sacar pases sin la ayuda, tanto con la derecha como con la izquierda, que fueron muy jaleados. Estamos seguros de que en provincias ni de broma insiste sino que se lo quita de en medio con celeridad.



Repitió aquella estocada al paso que había recetado a uno de Zalduendo en 2019 y que ensayó por primera vez en Olivenza como pueden recordar aquí. En este caso no culminó la caminata porque se le vino el toro y lo recibió sin que el estoque quedase en mal sitio. Oreja... discreta.




El quinto era un cárdeno nevado, bragado, meano, axiblanco, badanudo y muy bien encornado:



Cobró duro en el primer puyazo aunque no trasero pero se veía que el pobre animal no podía mover el equipánzer. Más cera en el segundo ya que no olviden que quien manda aquí es Ferrera. Por supuesto que montó su numerito de gesticular al piquero cuando ya había cumplido sus sangrientas órdenes. Por lo menos lo puso una tercera vez de largo:



Bien Otero aunque lo hayamos visto mucho mejor otras veces. No obstante, pasó la mano por la cara tanto a Iván García como a Fernando Sánchez y eso ellos lo saben. Bah, le dirán que es tonto al arriesgar para hacer las cosas bien cuando los isidros lo aplauden todo:



El toro a pesar de la zurra en el caballo se había venido arriba en banderillas. Tenía fuelle, no era un adolfo degenerado y podía subirse a las barbas de cualquiera.



En un calco de la faena anterior dejó de andar para atrás y cuando se paró el toro fue tragando, aunque nunca se fio de echar la pierna adelante ya que le hubiese podido pinchar. Y cogiendo siempre el palillo por el extremo, que conste.



Tan calco fue que repitió la estocada al paso. Lo bueno es que el toro no le dejó porque se vino como un cohete y el extremeño lo recibió sin moverse dejando una estocada contraria. Tuvo mucho valor a nuestro entender porque hay que estar ahí para aguantar que se te venga ese toro desde tan lejos, con tanta fuerza y que no le pegues un sartenazo de cualquier manera saliéndote. Esplá era partidario de recibir a una distancia de cinco o seis metros pero nunca a quince como hizo Ferrera. Oreja y en hombros.




ROMÁN. Su primero era un cárdeno oscuro, blando de manos, que se tapaba por la cara:



Poca cosa en el caballo porque quería pero no podía. Se dejó el pitón izquierdo como una alcachofa y seguro que más de uno de ustedes se acordó de Justo Hernández:



Muy mal Escorial con los palos antes de que viésemos que el toro metía muy bien la cabeza pero miraba y sabía siempre dónde estaba el muñeco.

Tenía un cierto peligro cuando recortaba el viaje pero Román insistió y aguantó las coladas viendo que era un toro ideal para él en Madrid.



Entró con fe a matar pero la estocada se fue al lomo y hubo de conformarse con dar una vuelta al ruedo que muchos protestaron.

Su segundo era un cárdeno oscuro, acapachado y acarnerado, con ese lunar que ven:



Sufrió un enloquecido metisaca trasero en las dos entradas. En el segundo tercio empezó a apretar para adentro. A Fernando Sánchez le pegaron una ovación por este par. Pongamos que hablo de Madrid:



Había que bajarle la mano porque si no él subía los humos y a pesar de que por el derecho hizo un extraño, Román sacó la faena hotelera.

En el callejón Escorial intentaba quitar hierro para que estuviese sereno porque el toro tenía cierta guasa. El maestro mantuvo la mano baja y eso fue castigando al de Adolfo.



Como era previsible terminó echándole mano por el pitón derecho, cosa que quizás hubiese evitado si se hubiera olvidado del hotel. Ya ven por dónde le caía la sangre que le hizo el de la banda del castoreño:



Se puso al natural pero a esas alturas el toro rebañaba dado que tenía el viaje ya muy cortito, se repuchaba y escarbaba. Además por ese lado no iba nada toreado y se vino arriba.

El valenciano conoce muy bien esta plaza y sabe que una cogida te puede llevar a la enfermería o a poner de tu parte a un público tan sentimental, de manera que insistió viendo que podía cortar la oreja.

El toro había apretado para adentro siempre y a pesar de ello se perfiló en la suerte natural. Vean la reacción del animal. Estocada honda, caída y atravesada y oreja:




El sexto era un cárdeno rabicorto, cornialto y cornilevantado, con unas leves salpicaduras:



Esta vez no cometió el error hotelero sino que se echó la muleta a la izquierda pero también echó la pierna atrás y fue justamente recriminado con pitos. Este que ven es un primer muletazo y ahí sí que enseñaba el muslo pero luego venía lo de la imagen siguiente:




La embestida no tenía pimienta y era de esa nobleza boyante que saca lo de Albaserrada en las grandes ocasiones. Román estuvo claramente por debajo de la calidad del de Adolfo.  



Casi entera muy trasera y pegando ese saltito que ha cogido como vicio y que antes no pegaba. Descabello, oreja barata para nuestro gusto y en hombros:



Oiga, y tras ver esos dos adolfos que sacaron casta y pidieron carnets, ¿que vamos a esperar de lo de hoy? Eso sí, casquería puede que haya la misma o más.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



lunes, 1 de junio de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (17). ADOLFO MARTÍN: FERRERA ALBOROTÓ EL GALLINERO

El maestro se olvidó de que estaba en la que llaman primera plaza del mundo y se comportó como si toreara en cualquier pueblo de Extremadura. La jugada le salió bien porque se lo llevaron en hombros al final. La cruz fue para Ureña, que acabó en el hule con una cornada de 20 cms. que le tocó la femoral.

La corrida de Adolfo vino un poco desigual. Dio una media de 547 kilos pero con una diferencia de casi 100 entre el más pesado y el más liviano. Hubo dos, cuarto y sexto, que embistieron propiciando el triunfo y se los llevó Ferrera, teniendo en cuenta que el sexto hubiera sido para Ureña.



Su juego fue: primero, pegajoso pero sin codicia; segundo, se diluyó en la segunda tanda; tercero, avisado e incierto; cuarto, de dulce; quinto, descoordinado que fue a menos y sexto, con gas.




FERRERA. Su primero era este cárdeno, cornalón, muy largo y de 596 kilos. Las fotos son del maestro Moore:



En el caballo sufrió dos barrenadas asquerosas seguro que por orden del diestro. Hizo este leve intento de romaneo:



Murillo se pasó tanto de listo que por dos veces se quedó sin toro y los de televisión intentaron taparlo diciendo '¡que extraño'! en lugar de explicar la estafa:



El toro era pegajosillo pero como embestía somnoliento no generaba peligro. Había que ir tapado, eso sí, y el aire lo impedía por momentos.



No vimos a Ferrera por encima del toro, o sea que dejaremos la cosa en tablas. Pinchazo aguantando, no al encuentro como dijo Encabo, dos más sin soltar y un espadazo feo por caído, perpendicular y atravesado:



El cuarto era este cárdeno, cornivuelto y muy astifino:



En el primero empujó de bravo pero apenas podía mover el caballazo mientras lo herían con una lanzada trasera. En el segundo se llevó una repugnante carioca con Ferrera durmiendo. 

Estuvo bien Otero y fue curioso escuchar cómo los televisivos gritaban '¡ha clavado en toda la cara!' demostrando que saben perfectamente de qué va la cosa:



Empezó Ferrera gustándose al natural porque el toro embestía de dulce. Se colocó al hilo y templó el ya templado viaje del toro. Que conste que siempre preferiremos esa colocación antes que echar la pierna atrás para aprovechar el viaje del toro.



Nos alegró ver que se retorció bastante menos que otras veces pero su trasteo no nos entusiasmó tanto como al tendido y no digamos ya a los de Telemadrid. A Arnás se le escaparon varios gallos de la emoción. ¡Qué lejos quedan los tiempos de hace cuarenta años cuando era un talibán en la andanada del 2!



Pinchazo recibiendo tras venir andando hacia el toro y estocada contraria y trasera, sin puntilla pero perdiendo la muleta. Oreja y ovación al toro quizá un poco exagerada:



Mató el sexto porque Ureña estaba en la enfermería. Era este cárdeno oscuro, veleto y rabicorto, al que recibió con lances todos de paso atrás:



Cometió la irregularidad de subirse al caballo de picar sin pertenecer al gremio. Lo que pasa es que hemos visto al maestro bastantes veces picar mucho mejor que los supuestos profesionales y encima con la pierna desprotegida.

Aquí pidió el toro largo y echó la vara muy bien para detener. Lo que pasa es que clavó un poco caído en el primero, marró en el segundo y se le fue atrás en el tercero pero siempre sin barrenar. 



Anda que no hemos visto decenas de varas peores que esta en la feria. ¡Cada tarde!



Se bajó del caballo rápidamente para hacer un quite al que siguió una polémica con el palco:



Seguramente algún/a amigo/a lector/a presente en la plaza nos lo aclarará pero la impresión que tuvimos fue que el presidente exigía otra entrada al caballo y Ferrera decía que ya había ido dos veces y pedía el cambio. El turista Fernández pone un circo y le crecen los enanos:



En la muleta se encontró con un toro que repetía con fijeza y con gas pero decidió ubicarse permanentemente fuera de cacho.

Poco importó ya que gozaba del viento del tendido totalmente a favor. No enseñó el muslo ni una sola vez aunque dio igual porque, como decíamos al principio, era el Ferrera de Olivenza o de cualquier pueblo extremeño.



Se olvidó completamente de que estaba en Madrid dado que tenía al público comiéndole en la mano. Recuerden esta entrada con su borrachera.

Volvió a alejarse del toro para venirse andando ejecutando esa estocada que nosotros denominamos al paso. La explicábamos aquí, donde decíamos que el toro al ver venir al extremeño de esa guisa debió de pensar lo mismo que Livingstone cuando vio venir a Stanley.

La del toro anterior no había sido estrictamente al paso porque se paró para citar a recibir. Dejó una honda delantera perdiendo la muleta, que el toro terminó escupiendo antes de un descabello:




Salió corriendo enloquecido hasta el platillo y cortó otra oreja. Su salida en hombros por supuesto que es exagerada pero les diremos que es la que menos nos ha molestado de todas las habidas hasta hoy.

ESCRIBANO. Su primero era este cárdeno oscuro, meano, cornivuelto y sorprendentemente badanudo, que se tapaba por la cara:



Lo recibió a porta gayola y tuvo que tragar durante unos segundos eternos. Quizá no hubiera pasado ese trago si se arrodilla en la segunda raya en lugar de tan lejos:



En el caballo protagonizó un buen empuje en el primero metiendo la cara abajo y quedándose encelado aunque con la salida tapada, como ven por esa mano izquierda criminal. En el segundo cumplió:



Cogió las banderillas y en el primer par quiso clavar a toro tan pasado que se quedó sin carne, vean:



Luego ya se aseguró de seguir aliviándose dejando las banderillas tal como se aprecia en la imagen. Los televisivos lo vieron exactamente igual que nosotros pero no dijeron ni mu. Maestro, no hay derecho a esto, hombre, aunque los isidros lo aplaudan y en televisión lo tapen:



En la muleta humillaba bien pero en la segunda tanda empezó a ir al paso y a topar, con lo cual la faena no llegó ni a concretarse.



Estocada trasera y caída más descabello:



Al quinto también lo recibió a porta gayola, con desprecio y otro parón inicial del toro. Era un cárdeno bragado, meano, axiblanco, nevado, con badana y con dos velas:



Puyazo caído y trasero sin apretar por orden de Escribano. En el segundo le pincha en el espinazo tras asistir a lo de cada tarde y es que no paran de mover los capotes distrayendo a los toros cuando están en suerte. En la imagen era el director de lidia quien caminaba al fondo a la derecha mientras el toro lo seguía con la mirada:



En banderillas, más de lo mismo, como ven en la imagen. Es que no puso un par ni medio bien. Quizá el último, un quiebro al violín y pare usted de contar. Aunque ya saben que siempre se dijo que los quiebros son para los que no saben poner banderillas:



El animal era codicioso pero tenía una embestida descoordinada de remos. A veces se encogía y otras doblaba las manos. Escribano no se fio nada hasta que el de Adolfo estuvo bien aplomado. Con generosidad otorgaremos tablas al diestro aunque seguro que alguno de ustedes lo dará por derrotado a los puntos.

Se alargó demasiado antes de un pinchazo, una corta y un descabello:




UREÑA. Su primero,  único que mató, era este cárdeno, veleto, alto de agujas y vareado:



Por una vez que un diestro quiere poner bien en suerte el toro al caballo para lucirlo, la pelea fue peor que mediocre y la sangre le manaba por el costillar de tan mal que lo picaron.

Tras un sainete en banderillas se presentó el toro muy incierto en la muleta. Justo en el momento en que estábamos pensando en el mérito que tiene este maestro viendo solo por un ojo y enfrentándose a toros normalmente duros.... pues justo en ese instante el toro lo prendió y lo cogió dos veces haciendo carne en el muslo la segunda:



Iba herido pero quiso seguir en el ruedo corriendo todavía más peligro ya que el de Adolfo se había orientado. Los de la cuadrilla tuvieron delito en no salir a darle el estoque de verdad en lugar de permitir que anduviese cojeando y sangrando un buen trecho hasta la barrera. Qué gente...

Estocada muy defectuosa que lógicamente no le tenemos en cuenta y descabello:




Corrida normalita de Adolfo a quien hay que exigir bastante más en nuestra opinión. Eso no quitará para que muchos adolfistas seguro que lancen hoy las campanas al vuelo, ya verán. 

Ferrera nos hizo pasar un rato entretenido y eso, viniendo de tardes absolutamente soporíferas, ya es algo. De ahí a salir por la puerta grande media un abismo,  está claro. Y ya saben que no nos vale lo de compararlo con otros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.