Mostrando entradas con la etiqueta Lozano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lozano. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de marzo de 2025

PONGA MURUBE EN SU VIDA

Estaremos de acuerdo con Juan Pedro Domecq Solís en que la casta está reñida con la toreabilidad. Su frase histórica era:

'Todos sabemos que la casta y la fiereza, que son las que dan a la embestida esa sensación de riesgo, son algo contrario a la toreabilidad'

Para que el maestro construya su obra de arte, el toro tiene que venir lento, conforme más lento mejor. Es lo contrario a lo que Justo Hernández califica como embestir aborrascado. Se diría que el torito tiene que dejarse de borrascas y venirse anticiclónico, si caemos en la trampa de hablar usando esas ridiculeces de los taurinos, con su clase, su disparo, su descuelgue, su ritmo y sus memeces varias, que ni Belmonte ni Manolete entenderían.

La toreabilidad sería nobleza y temple, que sumadas nos dan la manida clase, palabra tan recurrente en el mundillo como odiosa al aplicarla a un toro de lidia. Ellos dicen que el toro tiene que embestir bien, con formalidad, porque si no, el diestro no puede acoplarse para expresar lo que lleva dentro. 

Lo que los maestros de principios de siglo XX preferían era Saltillo y Murube. Sobre este segundo encaste, ya saben lo que pontificaba Gallito. No cabe duda de que esta sangre aporta toreabilidad al guiso y si además te proporciona caja, se te abrirán las puertas de las grandes ferias e incluso se te puede apuntar alguna figurilla.

Se acordarán de esta entrada donde hablábamos de que en la Unión nunca iban a mover ni un dedo por los encastes minoritarios. '¡Métanse eso en la cabeza!' exclamaba uno de los santones del domecquismo. Criticábamos allí a algunos de los ganaderos minoritarios porque nunca han querido vender. Planteábamos la posibilidad, que jamás desearía Victorino, de que un fulano le comprase vacas para cubrirlas luego con un semental de Murube y así vender 'victorinos negros'. Resultarían menos revoltosos, más dóciles, menos borrascosos y, en definitiva, más toreables.

Esta introducción viene a cuento del reportaje que Torista de Francia ha hecho en la ganadería de Hijos de don Ignacio Pérez-Tabernero, lo que hasta hace poco fuera Hoyo de la Gitana. Pulsen aquí y vayan al 2'50'', donde uno de los hermanos informa de que han metido Murube en sus santacolomas:



No es nada descabellado, por supuesto. Ya saben que lo suyo era Graciliano refrescado o mezclado con Buendía aunque ya veríamos si lo que empezó siendo Graciliano se ha mantenido con una pureza digamos que notable o aceptable. 

Dice Ignacio que actualmente mantienen dos líneas: la de Santa Coloma, con cuatro sementales suyos, y otra con vacas santacolomeñas a las que están cubriendo dos sementales murubeños de Ángel Sánchez y Sánchez.



Entendemos que harán lo lógico si metes sangre de Murube, que es incorporar sementales y no vacas para ser cubiertas por santacolomas. En el campo charro se sabe que no resulta poner vacas de Murube con sementales de Atanasio, por ejemplo. Tiene que ser al revés, por eso decimos que los hermanos de Galleguillos deberían hacer lo teóricamente correcto en esa nueva línea: toros de Murube que cubran las vacas de Santa Coloma. José Manuel Sánchez, de Castillejo de Huebra, se lo decía a Viard:

'Si las becerras de Murube te salen con mucha clase, muy sositas, acabas con el toro manso perdido'

¿Es sosito lo de Murube? Nos responde José Murube Ricart:

'El toro que sueño hoy debe galopar largo tiempo en la muleta, humillando, viniéndose de lejos y, a ser posible, dando muestras de suavidad. Además, los toros alegres duran menos. Los sositos se crecen y duran más... Yo busco clase, calidad, humillación y que duren'

Ahí lo tienen. Suavidad, humillación, galope y duración, el póquer del toro posmoderno. Si encima son sositos, la miel en la sopa. ¿Estarán buscando eso los hermanos Pérez-Tabernero? Si no es así, lo parece. 



Esos toros nobles y templados de Murube son los que criaba Félix Cameno. Que pregunten a Antoñete aquel verano de 1965. Paco Parejo le dijo que lo de Cameno no podía fallar y así fue. Tras aquel festejo el maestro recuperó la moral. Lo bueno es que lo de Murube es tan boyante y/o pastueño que se sobrepone a las intenciones del propio ganadero. Esto decía don Félix:

'Yo no estoy de acuerdo con esa teoría de que los toros se parecen a su dueño. Yo tengo fama de ser un ganadero con mala leche y lo cierto es que mis toros embisten siempre con mucha nobleza...'

Cuando se suicidió, los Lozano se quedaron una parte de sus murubes, que son los que terminarían en Castillejo de Huebra. Hace poco un amigo lector nos decía que las figuras no se salen de sus preferencias domecquistas ni para matar murubes del hierro de Zamarril. Hombre, es que aquello igual no es puro Murube, ¿eh? Todos conocemos a los Lozano. El citado José Manuel Sánchez contaba también esto a Viard:

'Un día que fui a su finca para ver los murubes me veo un toro de Núñez con las vacas. Pregunté a Pablo Lozano qué hacía ahí y me dijo: 'no, nada, que se me habrá escapado y ha saltado la cerca y no sé qué y no sé cuántos...' Él era muy partidario de cruzar. Pues vuelvo a los veinte días ¡y el toro seguía allí con las vacas! Querían colocarme ganado de Alcurrucén pero teniendo cuatrocientas vacas estaba claro que me iban a endiñar el desecho. De lo de Urquijo había unas  doscientas vacas que se vinieron conmigo en 1987 aunque me escondieron quince o veinte porque son bastante golfos... Estaban todas flacas y tenían mucha clase pero muy poca fuerza...'



Volviendo a los hermanos Pérez-Tabernero, ¿a qué viene esto de meter Murube que, por cierto, también ha incorporado a su vacada otro conocidísimo ganadero salmantino presente en grandes ferias? Pues primero a buscar tamaño para entrar en las plazas de primera y, segundo, docilidad, esto es, a eliminar o atenuar el picante que pudiera tener lo que crían de Santa Coloma. Si estas dos no son las razones, que nos lo desmientan. En el caso del otro ganadero conocido, no necesita tamaño pero sí esa toreabilidad murubeña que ya gustaba tanto a Gallito hace más de cien años.

Así está el patio ganadero. Casi todos remando en la misma dirección, la de la toreabilidad, o sea, la de la poquita casta y que el toro no se mueva, para que así el diestro de turno nos atosigue el alma pegando pases sin piedad. Son esos toros que los taurinos dicen que van dormidos. Es una somnolencia que se transmite al espectador, como si fuese un picotazo de la mosca tsé-tsé, aunque los del mundillo se llenen la boca diciendo lo de '¡qué toro más güeno!'

Lo comentaba Dávila Miura en una retransmisión hablando de un ejemplar de encaste Domecq de 619 kilos y muy ofensivo por delante:

'el toro tiene una gran docilidad... es que parece mentira que un toro con esos pitones y sus más de seiscientos kilos sea tan dócil... ¡hay que ver dónde ha llegado la selección!' 

Hombre, maestro, cambie usted el verbo y diga que hay que ver cómo ha degenerado la selección. Y otra cosa: ¿usted cree que a ese toro que pasa con el picotazo y luego embiste al paso, empapado en la tela, se le puede aplicar el calificativo de bravo?



Pero la reflexión es la que planteaba Domingo Hernández: aclaremos quién debería ser el consumidor del toro. ¿Lo es el torero, junto a su mariachi de críticos paniaguados, o el público orejil, que es quien mantiene el tinglado? Aunque quizá van todos en el mismo barco... ¿Alguien piensa que los clientes son los cuatro aficionados de la portátil que forman la escasa parroquia de nuestro modesto blog? A ver qué dice El Capea, ganadero murubeño:

'Es indudable que la mayoría de ferias se mantienen con el festejo entendido como divertimento pero la subsistencia de una ganadería pasa por la casta y la bravura y la única manera de calibrar eso es el caballo. Tendría que ser así aunque luego en la plaza el primer tercio sea un trámite. Y lo que está claro es que después, ya sabemos todos que el negocio y el dinero están en la muleta.'

Parece claro, ¿no creen? Los ganaderos de Galleguillos se apuntan al carro de aguar el vino. Ya escucharán en el citado vídeo que Ignacio no para de insistir en que:

'Queremos un toro del siglo XXI, que dé emoción pero que, sobre todo, tenga algo fundamental para nosotros: la buena clase en la muleta para que triunfen los toreros'

Blanco en vasija, leche fija. Probablemente cada vez será más difícil ver imágenes como ésta de un toro suyo en Vic-Fezensac:



La pregunta que haríamos a los hermanos es si para ese viaje hace falta alforjas. Lo decimos porque igual se quedan en terreno de nadie: ni pedirán sus toros los toristas, ni los querrán ver los toreristas. Y entonces, ¿qué?

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


lunes, 24 de octubre de 2022

¿HUBO UN CHAPUCERO EN VALENCIA?

Los seguidores de nuestro modesto blog recordarán que comentábamos una tertulia de Justo Hernández en la Asociacion El Toro de Madrid (pulsen aquí). Le sacaban el tema del afeitado y decía esto en el 1:05'10'':

'Si vas a una corrida con figuras en Madrid, la exigencia en los reconocimientos es mucho mayor en relación a la importancia del cartel. Las figuras tienen que cuidar mucho esos temas porque están en entredicho, sufren una injusticia. En cambio, un tío que no es figura, a nadie se le va a antojar decir que afeita...'

No obstante, dejaba caer la lógica duda en plazas menores. Vayan al 1:00'00'' de este vídeo:

'Si me habla de plazas que todos conocemos, que no quiero nombrar porque es escandaloso, porque lo hemos visto, yo ahí me callo'

De forma llamativa, el ganadero ponía la mano en el fuego por la plaza de Valencia, es en el 1:01'30'':

'¿En Valencia? ¿En Valencia? ¿En Valencia? Yo no he nombrado Valencia pero la primera que pongo es Valencia por delante casi de Madrid. Porque yo voy a Valencia y sé lo que hay... Vamos, allí llueven las multas, todos los toros se van a analizar'...

Esas tres veces en que pregunta con cara de extrañado lo de Valencia nos recuerda las de San Pedro en el Evangelio: 'antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces'.

Y el chapucero de nuestro título aparece en el 57'15'':

'El afeitado, verse, no se ve. Yo le aseguro que no se ve. Precisamente cuando parece que está afeitado es cuando no está afeitado. Precisamente es lo contrario y se lo voy a explicar. Cuando se forma un guirigay porque el toro está afeitado en una plaza... eso no es correcto porque es imposible, o sea, a ese tío hay que meterlo en la cárcel porque... ¿cómo va a hacer eso? No sé si me explico... Si usted ve... si usted ve que un toro está afeitado en una plaza, ese toro es imposible que esté tocado... porque el tío es un chapucero, ¡ese tío es un desastre!'

Viene todo esto a cuento de la corrida que se suspendió en la pasada feria de Valencia. Fue precisamente la del día grande, con cartel de lujo: toros de Garcigrande para El Juli, Manzanares y De Justo.


FOTO: Litugo/Nautalia

Los toros que esperaban en los corrales eran estos:



¿Ustedes creen que algún chapucero metió mano en el asunto?

¿Se hubieran mandado a analizar esos pitones tras el festejo? Es más, ¿se envía a analizar algún cuerno en España?

¿Habría caído alguna de esas multas que según Justo Hernández llueven en la plaza de Valencia?

¿Se arriesgarían las figuras a que se las pusiera en entredicho toreando animales con estas defensas en una plaza de primera?



Y lo de la encerrona de Perera en Badajoz ¿fue una chapuza humana o de la propia naturaleza?



¿Y lo de Yerbabuena en Aranjuez?



¿Y Victorino en Utrera?



Dense cuenta de que no afirmamos nada. Sólo planteamos unas preguntas a raíz de esas caras. La del titular es como la composición de Charles Ives, 'The Unanswered question'.

Es un secreto a voces la existencia de barbería en el 90% de las corridas que se celebran en España y Francia. Antes había el pacto no escrito de que al toro no se lo metía en el mueco más que para afeitarlo.

Un amigo del blog nos comentaba que con el tema de las fundas, el toro entra y sale del mueco como mínimo dos veces. El simple hecho de su manipulación, con el pobre animal vencido y humillado en el cajón, hace que se haya perdido definitivamente esa sensación de deshonor que antiguamente quedaba reservada sólo a los ganaderos barberos.

Uno de Cuvillo para las figuras en Logroño

Lo comentaba Lorca con motivo de la muerte de Juan Antonio Arévalo:

'La fiesta de los toros de 2022 es una burda caricatura de la que Juan Antonio Arévalo y Joaquín Vidal, uno desde el Senado y el otro desde EL PAÍS, soñaron para el siglo XXI. Hoy no se analiza un pitón, existe la creencia generalizada de que se afeita más que nunca, y que no sale un toro al ruedo que no haya sido tocado por los barberos profesionales; ya no existen reconocimientos post mortem ni expedientes sancionadores y el sector taurino trabaja en un escenario de abuso y arbitrariedad que jamás había soñado'

Días después publicó este otro artículo donde se preocupó de ofrecer una colección de enlaces relacionados con este fraude.

Un presidente o ex presidente de Plaza de Toros importante cuyo nombre no desvelaremos nos decía que era perder el tiempo enviar cuernos a analizar. Sostenía que 

'cualquier abogado de tres al cuarto puede demostrar que ha habido unos minutos en que se ha roto la cadena de custodia del animal diciendo que no es responsable el ganadero y así el juez puede reconocer el afeitado pero dejar sin efecto cualquier sanción dado que no estaría claro el culpable'

Quizás nos estemos engañando quienes mostramos cara de sorpresa viendo esas fotos de unos toros como los de Valencia sorteados para plaza de primera. Pero Manolo Lozano, conocedor como nadie del mundillo, afirmaba en esta entrevista que no hay que engañarse:



Nos preguntarán ustedes qué sucede exactamente con la ínclita cadena de custodia citada aquí arriba, ¿verdad? Pues tengan un poco de paciencia porque en la próxima entrada hablaremos de ella.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.







martes, 3 de mayo de 2022

LOS LOZANO PUEDEN SENTARSE A ESPERAR

Se celebró la corrida goyesca del dos de mayo en Madrid con los núñez de los Lozano. Salieron todos  colorados en diferente grado, astifinos, mansurrones pero con geniecillo. No vimos en ningún momento el borreguismo imperante, lo cual es aire puro. No se comían a nadie pero había que estar pendiente y sin dejar que te cayera la baba de gusto al expresar lo que llevas dentro. 

No toleraban errores. Esos mismos ejemplares ante otros tres diestros diferentes, perfectamente se suben a sus barbas y se hacen los amos. Pensábamos al verlos que hubieran sido ideales para la encerrona de De Justo. Y ya firmarían muchas ganaderías toristas por que sus pupilos mostraran embestidas tan poco mortecinas como las de éstos de El Cortijillo.



De ahí, el titular. Si los Lozano quieren que las figuras vuelvan algún día a anunciarse con toros de su encaste, es mejor que busquen un buen sillón para sentarse a esperar. Ni de broma van a querer pechar con toros como éstos. Ojo, que no eran de la piel del diablo, insistimos, pero el confort y la molicie donde se han instalado nuestras queridas figuras con el beneplácito de los críticos paniaguados va a hacer imposible que se vuelvan a enfrentar al encaste Núñez.

 


UCEDA LEAL.Su primero era colorado ojo de perdiz, largo y ensillado. Se pegó una voltereta y a la segunda caída De Villa lo mandó para dentro.



Corrió el turno y salió otro ojo de perdiz, corniapretado y regordío:



Nada en varas donde lo mejor fue ver cómo Uceda colocaba siempre bien al toro; se podría dedicar a dar lecciones en esta disciplina a muchos de la parte de arriba del escalafón.

El toro tenía su picante pero el diestro se plantó delante de él como si torease cada día, con lo cual el tal Barbudo quedó desconcertado y se sometió.



La pena para nuestro gusto fue que no hiciese toda la faena con la izquierda porque el toro tragaba por ambos pitones y al natural hubiera tenido mucho más peso todo.



Como el toro estaba toreado, se le cuadró en seco pero el maestro lo emborronó todo con un bajonazo tan inesperado como infame. Uceda siguió siendo letal ya que el toro rodó sin puntilla y con derrame pero ésas no son maneras y él lo sabe mejor que nadie.

En televisión no se apreció si había mayoría de pañuelos pero De Villa no sacó el suyo y con ese bajonazo no lo vamos a criticar.

Su segundo fue el que habían dejado como sobrero, de nombre Amoroso y con 695 kilos. Ojo de perdiz, chato, enmorrillado y con gran trapío (independientemente del tonelaje, que a nosotros no nos afecta):



Salió tan abanto que no permitió ningún capotazo del maestro. Recibe dos puñaladas en el lomo y decide no pelear, cosa que comprendemos perfectamente, ¿qué me dicen?



Gómez Escorial banderilleó muy bien pero su buena labor quedó emborronada por su rueda de peones posterior, de vergüenza.

Vino acto seguido un buen inicio de Uceda demostrando que allí mandaba él. Bajó los humos radicalmente al toro pero quizá se los bajó demasiado ya que el toro olvidó su chulería inicial y casi hasta se paró. Ante la duda, otorgaremos el beneficio al diestro cuyo oficio quedó para nosotros sobradamente demostrado.



Media desprendida y verduguillo. Es muy probable que al madrileño se le hayan abierto las puertas para algunas sustituciones en la próxima Feria de San Isidro.


FERRERA. Fue el único que hizo el paseíllo con un lazo al cuello goyesco de verdad en lugar de un corbatín. Venía de su absurda polémica con Joaquín magnificada por quienes se la cogen con papel de fumar porque se saltase el reglamento, cuando cada tarde sobre el ruedo vemos cómo se lo saltan los actuantes sin que haya ni una sola multa.

Su primero era un colorado oscuro chorreado, retinto más que castaño como dijeron en televisión. Bien encornado pero un tanto acochinado:



 

Ferrera pegó una verónica buenísima que fue recibida como si estuviera toreando en el cementerio de La Almudena.

Lo puso fatal en suerte las dos veces y el toro se llevó sendas lanzadas en el lomo. Parece que Ferrera ha leído las críticas por poner los victorinos largos en el caballo en Sevilla y ahora se desentiende del primer tercio en plan con vuestro pan os lo comáis.

Chacón, en su excelente línea habitual, y encima con el toro esperándolo. En la imagen se aprecia mejor lo retinto de la pinta:



El animal tenía un viaje dulzón sin ser el borrego del detergente y Ferrera corrió la mano bien a gusto sin dejar que le tocase la muleta.



Se equivoca dos veces en la suerte contraria. Pincha horriblemente primero y pega un bajonazo casi enhebrado después más dos descabellos.



El quinto era feo por ensillado, badanudo y un tanto escurrido:



Huye al hierro en el primero, en el segundo hace la comedia para volver a irse suelto y nueva huida en el tercero. En banderillas se vino a chiqueros confirmando su carácter de menos bravo.

Eran previsibles los arreones descompuestos del toro y Ferrera parecía decidido a que tragase. La cosa se diluyó y quedó en unas tablas bastante sosas cuando hubiéramos deseado asistir a una pelea entre los dos.



 

Bien esta vez la elección de la suerte contraria pero mal el diestro al salirse de la misma y pegar la puñalada con el brazo elástico. Enterró el estoque pero de mala manera.


DE MANUEL. Su primero fue el de la confirmación, colorado anteado y ajamonado de atrás:


 

Escarbó con avaricia, pegó una coz, cabeceó en el peto las dos veces y se fue al suelo cinco. Ya ven que no era nada formal, como dicen los taurinos en su insufrible jerga. Hubo este gran segundo par de García:



El toro se venía como un tren pero vimos a un De Manuel con veteranía para aliviarse al principio ante la movida embestida del animal, vean:



Cuando por fin el toro abrió la boca buscando aire, De Manuel se estiró y remató los pases en la cadera, como tiene que ser y toda la vida fue (recuerden aquí a El Viti). Le faltó naturalidad, nunca estamos contentos:



Estocada arriba entrando con fe pero perdiendo la muleta y oyendo dos avisos por la dureza del toro tragándose la muerte en la madera:


 

El último fue un nuevo colorado ojo de perdiz, listón, bragado, bocidorado, aleonado, astifino y cornilevantado:



Bien el diestro yendo a buscar al toro, que no quería pelea. Al relance acudió a ambos picadores para salir huyendo y convertir la lidia en un herradero.

Fue Iván García el encargado de meter en cintura al díscolo toro. Cuando lo ideal es ahorrar capotazos, quizás en esta ocasión se terciaba que el buen subalterno le hubiese castigado un poco más. Es que lo hizo tan bien que sólo le dio tres contados.

El animal no permitió que De Manuel brindase al público porque se le vino encima. Era bronco y reservón en sus acometidas y además llevaba la cabeza por las nubes, observen:



Lo quiso tratar como a un torete al uso sacando la faena hotelera y creemos que eso no era lo adecuado. No obstante, ponemos en su haber la decisión y valentía que demostró. Y sin esconder la pierna de salida, que conste en acta, porque lo que debería ser normal hay que reseñarlo como algo excepcional en los tiempos que corren.



Tiene el defecto de sacar la barriga al torear y eso le resta naturalidad aunque no se retuerce tanto como otros:



Tras alargarse en demasía, entera trasera y caída sin puntilla y bien ejecutada, como suele ser habitual en él. Esperemos que dure aunque vaya viendo que nadie se lo va a valorar, ni los del tendido orejil ni mucho menos los críticos lacayunos.

En resumen, tarde entretenida, con toros que se hicieron respetar y tres diestros diferentes que mantuvieron una buena línea. Además, dos de ellos matan muy bien, rara avis

Firmamos ahora mismo que las próximas corridas madrileñas mantengan el interés igual que ésta, a pesar de no haber sido nada del otro mundo. Lo decimos porque en más de una de San Isidro habrá que taparse con una mantita para echar la cabezada.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.