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lunes, 18 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (9). FUENTE-YMBRO: AHÍ TE QUIERO VER

Frente a seis toros como los de Gallardo ayer. Fueron todos desorejables con la posible excepción del sobrero pero, ojo, había que ponerse, había que mandar, había que tener valor y había que demostrar oficio y técnica para que se pudiera hacer lo que para Belmonte era el toreo: obligar al toro a que vaya por donde no quiere ir.

Y ¿qué pasó? Pues que la tarde se saldó sin trofeos y, en conjunto, con victoria a los puntos para los toros. No fueron especialmente bonitos mas tuvieron presencia seria los siete. Peleas en el peto poco memorables pero siempre galopando aunque lamentablemente los ponían ahí debajo. Y tres cariocas y media en seis toros...


                          


Tras reconocer doce toros, la corrida dio una media de 565 kilos. Su interesante juego fue este: el primero derrotó a Perera; segundo, mansurrón y geniudo; tercero, con gas, toro de triunfo; cuarto, menos bravo en el peto aunque luego noblón; quinto, fijo en los engaños pero demostrando carácter y sexto, escarbador y de sentido. 



PERERA. Su primero era negro zaíno, con cara. Llevaban divisa negra en señal de luto por la reciente muerte del mayoral. Las fotos son del maestro Moore:



Se ceñía mucho por el izquierdo ya de salida. Empuja fijo y Perera ordena levantar. En el segundo tienen que silbarle para que lo ponga bien en suerte. Señal. Hubiese galopado desde lejos pero al extremeño la suerte de varas le importa un pimiento:



Se fue a la solanera con la muleta. Por el izquierdo confirmó esa condición de muy revoltoso que había mostrado en el capote.

Bajó mucho la mano derecha el diestro para obligarlo pero con la izquierda, desarme en el tercer pase. La verdad es que el toro no tragó y Perera fue desarbolado a pesar de su ínclita muñeca, esa tan poderosa según repiten sus partidarios. Victoria a los puntos del fuenteymbro.



Casi entera, trasera y desprendida, con telonazo y a capón como ven, más un descabello:



El cuarto era un castaño oscuro, llorón, bragado, listón, de 586 kilos, enmorrillado:



Cabecea y sale suelto en los dos, con carioca en el primero. 

En el quite Perera había visto que el toro era franco y lo recibió con chicharrinas en los medios.

Oigan, ¿por qué cuando Perera destorea escondiendo la pierna, exactamente igual que Adrián, no hay tanta protesta en el tendido? Observen:



Es el doble rasero de esta plaza, tan difícil de soportar para nosotros y ya no digamos para muchos profesionales cuando lo sufren en sus carnes. Pero no olviden que toreando así entre los dos citados llevan diez puertas grandes en la que dicen primera plaza del mundo.

El toro no tenía la casta de sus hermanos y por eso el trasteo se siguió de manera somnolienta. 

Pinchazo perdiendo los avíos y tomando el olivo, corta que escupe y sablazo feísimo, tendido y en el lomo. Triste final a su triste paso por la feria:



UREÑA. Su primero era este castaño oscuro, aleonado, listón, con buena pelota y con esos cuernos de diseño que consigue Gallardo en todos sus toros, o sea, con perfil, hacia arriba pero que no abran y que no sean cornidelanteros, como él mismo dice:



Salió Vivas a pararlo mientras Ureña no se fiaba un pelo. Va al relance al caballo y tras meter la grupa bien, sale suelto. En el segundo mansea claramente. Ya van comprobando lo que decíamos de esas peleas nada espectaculares. 



Se fue enterando en banderillas y eso hizo que nos las prometiéramos felices.

Toro listo y mirón, que sacaba a pasear el cuello y ante el que Ureña no se arredró. Le bajó bien la mano derecha para castigarlo. Pero en la única tanda sin la ayuda, el toro fue a su aire. Dejaremos la cosa en tablas. Luego Ureña dijo que no veía bien.



El toro no lo deja pasar de listo como ven en la imagen pero a la segunda lo caza sin puntilla justo antes de que saltase al ruedo un espontáneo vegano:



El quinto era este negro listón, ensillado y cornalón, con pelos largos en el balano:



Zurra trasera de Quinta con su mano izquierda asesina que iba girando el cuello del caballo para encerrar ahí abajo  al pobre toro, vean la desagradable imagen. En el segundo se suelta enseguida porque había aprendido la lección:



Vivas puso los dos pares seguramente más aseados de toda la tarde y escuchó unas pobres palmitas:



El toro se fijaba en la muleta con atención pero había que llevarlo bien conducido y sin dejar que tocase la tela. Ureña estuvo correcto en general en su colocación pero no tuvo mando en la muñeca, con lo que el animal se mostró cada vez más díscolo.



¿Tablas o derrota del murciano a los puntos? Escojan ustedes. Estocada muy deficiente por baja y atravesada, con este gañafón del toro por equivocar la suerte:




ADRIÁN. Su primero era este negro zaíno, bajo de agujas, basto y acarnerado:



Primera vara de bravo a pesar de ser trasera y con carioca. Vean su intento de romaneo. En el segundo, media carioca con cabeceo del toro:



Adrián lo había colocado en suerte de largo, el único de la tarde cosa que le agradecemos, pero si luego su asalariado se dedica a carioquear, pues para ese viaje no hacía falta alforjas. 

¿Qué pensaría Otero del público venteño cuando escuchó una monumental ovación tras clavar estos dos pares a toro pasado?




Cuando Sánchez-Vara ha pareado así en Las Ventas lo han abucheado sin compasión. 

El toro se venía a la muleta con casta y codicia. Adrián aplicó su destoreo, que a nosotros no nos convence en absoluto pero al que reconocemos el valor de quedarse ahí quieto pivotando sobre la pierna de entrada. Observen y comparen con la anterior imagen de Perera. A uno lo machacan y con el otro callan:



El doble rasero que comentábamos antes. Con la izquierda se ubicó fuera de cacho y entonces se recrudecieron las justas protestas. En cambio, en la segunda tanda se colocó mejor aunque siempre alargando el brazo para darle al pico.

Se equivoca en la contraria y pincha; cambia a la natural y deja esta estocada honda, un poco caída y perdiendo los avíos pero que basta.


El sexto era uno negro mulato, listón, cornilevantado y rabilargo, que renqueaba de manos y fue para atrás:


El sobrero era de la misma ganadería y se había quedado dentro por tener 621 kilos y esa cara. Oyó una ovación al salir a pesar de no tener cuello y ser bastante feo en conjunto:



Iturralde no barrenó pero sí que carioqueó como ven abajo. Pelea insulsa del fuenteymbro afortunadamente para ese catafracto porque si fuese verdad que solo pesaba 29 kilos más que el toro, podría haber salido volando hasta la contrabarrera. Cómo nos toman el pelo...


Bien Blanco:


El toro iba rebrincadillo pero a Adrián le dio igual y llegó a quedarse un par de veces en el terreno del toro con bastante peligro ya que el animal sabía perfectamente que la muleta era una engañifa:


Lo protestaron pero agradeceríamos que los descontentos nos dijeran qué diestro del escalafón actual hubiera sacado algo en claro ante este toro. Roca ¿y quién más?

Lamentable alivio al entrar a matar dejando una media atravesada alargando el brazo  y que asoma de tanto escaqueo. Luego, seis descabellos pegados sin fe porque no está acostumbrado a esta suerte:



Corrida encastada que pidió carnés en la muleta. Para nosotros, mucho más satisfactoria que la de El Torero. Los profesionales que lean estas líneas, si hubiere alguno, dirán que ni de broma, que esto no es un anfiteatro romano y que para hacer el toreo güeno, estos toros que embisten tan amontonados no sirven. Y añadirán que lo de El Torero ya resulta dificilillo porque se sale del norit y el maestro no puede construir...

Pues si los toristas nos olvidamos de su mediocre prestación en varas, lo que nos gusta son toros como estos a los cuales en la muleta hay que poderles. Así fueron cinco de los seis de Fuente-Ymbro ya que dejaremos entre paréntesis al más facilón, el cuarto.

Aunque, puestos a pensar, mejor no nos erigimos en portavoces de la parroquia torista porque aquí cada uno es de su padre y de su madre. A ver qué dicen al respecto los comentarios de nuestros pocos pero selectos lectores en la sección de abajo.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


domingo, 10 de mayo de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (2). LA QUINTA: ¿QUÉ SE HIZO?

Eso es lo que preguntaba Jorge Manrique: ¿qué se hizo el rey don Juan?, ¿qué fue de tanto galán? Podríamos parafrasear la continuación del memorable poema refiriéndonos a La Quinta: ¿qué se hicieron las llamas de aquellos toros encendidos?, ¿qué de tanta casta como traían?



Todos sabemos que la familia Conradi quiere que las figuras se apunten a sus toros y van por buen camino desde hace años. Pero el peligro es que la búsqueda del torito colaborador les degrade la vacada, como alertaba en su día don Juan Pedro Domecq y Díez, recuérdenlo aquí. Su memorable afirmación era que 'el toro comercial, por borreguismo, puede degenerar en mansedumbre'.

Los toros de ayer fueron modorros, descastadillos y sosos. El único interés del cartel anunciado era que sacasen problemas para ver cómo los resolvían unas muñecas presuntamente mandonas como las de los tres protagonistas. Deseábamos que saliese alguno como el segundo de hace cuatro años al que Juli neutralizó sin despeinarse (recuerden aquí). Ayer no hubo tal.

Corrida cinqueña, sin que la edad se notase en nada, que dio una media de 552 kilos. Su juego fue este: primero, flojo y sin humillar; segundo, vacío y descastado; tercero, noble al principio pero que se puso farruco al no sentirse toreado; cuarto, mansurrón y reservón pero tontuno; quinto, soso y mirón y sexto, maltratado en varas y a pesar de ello colaborador al final.




PERERA. El primero era cárdeno claro, rebarbo, caribello, bragado y bien encornado. Las fotos son del maestro Moore:



Lo pone muy mal en suerte, parece mentira. Mínima pelea con mínimo castigo y a pesar de ello, el toro ya estaba para el tinte.

No entendimos un inicio de faena soliviantando al toro al levantar siempre la muleta en todos los pases. En la primera tanda el torillo pasaba ya por ahí sin humillar.



Desarme, pitos y Perera que no se aclara. Media atravesada saliéndose más seis descabellos. 



El cuarto no era ensabanado sino un berrendo en cárdeno, remendado, careto, alunarado, gargantillo y bien encornado. Obligó a Perera a tomar el olivo y fue Duarte quien se dobló con el:



Esto de abajo es un careto de toda la vida, nada de cariblanco como se inventó Arnás. Dado que Encabo de pintas no tiene ni idea, mantuvo un prudente silencio. Tuvo que ser Adolfo Rodríguez Montesinos quien les enviara un guasap para que dejasen de navegar confundiendo al aficionado:



Por una vez vimos a un picador defenderse ya que el toro pegó tornillazos mientras empujaba y casi derriba. Como es lógico en estos casos, en la segunda entrada hubo carioca y barrenada vil. Estos del castoreño es lo que tienen, que son muy vengativos en cuanto el toro les da algún problemilla:



Sosería del toro con muleteo del diestro en ambiente de velatorio. Nada otra vez. Dos pinchazos nefastos entrando con... precaución más una entera, trasera y caída muy deficiente. Muerte en los medios del careto.




LUQUE. Su primero era cárdeno oscuro, bragado, meano, axiblanco, con morrillo y muy ojalado. Venía picado del campo:



Huye al hierro tres veces. En la cuarta se quedó pero sin apenas castigo. Juan Contreras clavó muy traseras esas banderillas del Atleti y encima sin cuadrar en la cara pero lo aplaudieron mucho:



El toro no tenía alma pero Luque se fue a torear a la solanera. Total, nada. No comprendemos por qué brindó eso al respetable. Se perfila en Torrejón para dejar un pinchazo y una delantera desprendida más descabello:




El quinto era cárdeno caribello, gargantillo, bragado, meano, axiblanco, rabicano y calcetero de pies. El más serio para nuestro gusto:



Huye al hierro pero en el segundo y tercero cobra sin piedad por orden de Luque. Punta puso este par medio decente:



Compitieron en sosería toro y torero sin que podamos confirmar quién ganó. La cosa se hizo interminable pero por fin acabó con una media desprendida y descabello:




RUFO. Su primero era un cárdeno bragado, axiblanco, rabicano, gordo, veleto aunque un poco apretado de puntas:



En el primero quiere pero no puede con el caballo. En el segundo se encela calamocheando mientras cobra en el espinazo como ven:



A Sánchez se le fue el par atrás después de dar el pasito de más para aliviarse:



Toro noblote y distraidillo, que iba y venía sin novedad. Rufo pegó pases un tanto acelerado y fuera de cacho. Las muecas, las de siempre y la muñeca, sin mando.



Dos pinchazos escupidos, otro sin soltar y este mandoble caído, trasero y perpendicular,  todo con telonazo, como se aprecia, y saliéndose. Descabelló rondando el segundo aviso:



El sexto era un cárdeno más, meano y corniabierto:



Carioca con paliza criminal ordenada por Rufo. En el segundo el picador se limitó a darle al túrmix para ahondar el boquete. Salió del caballo gazapeando.

Sánchez estuvo ahora más aseado pero siempre lejos de sus mejores tiempos, que esperemos vuelvan algún día:



Le aconsejaron bien desde el callejón: '¡muleta, abajo!' Después, pierna atrás, más muecas e intentos de tiovivo que el toro deslucía porque no terminaba de tragar. No faltaron esos movimientos de cadera suyos que nos sacan de quicio porque se nos antojan muy poco toreros:



Toreo tosco que culminó con esta estocada caída, tres descabellos y se echa:




Fiasco ganadero sin paliativos. Los propietarios buscan regularidad en sus toros y ayer la hubo pero en sosería. Que nadie nos recuerde el naranja de Bilbao porque fue ridículo, sólo producto del afán de protagonismo de un presidente senil.

Y han comprado a los Conradi otra corrida en San Isidro...

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.