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lunes, 26 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (15). FUENTE-YMBRO: PASARON SIN PICAR

La tarde transcurría bastante amarga para Gallardo por el comportamiento entre rajado y bronco de los cuatro primeros. Además, tenían una muy preocupante tendencia a refugiarse en los adentros. Pero héteme aquí que los dos últimos dieron un recital en la muleta embistiendo con casta y con mucho temperamento. ¿Cómo se obró el milagro?

Pues sencillamente por lo que decimos en el titular, que va referido a estos dos: el castigo en varas prácticamente no existió para ellos y se vinieron arriba. A las ganaderías del norit comercial te puedes permitir el lujo de no picarlas porque ya vienen picadas del campo y porque aunque se viniesen arriba no te dejarán nunca con el trasero al aire.



Pero lo de Fuente-Ymbro hace tiempo que las figuras lo colocaron en la lista negra precisamente porque sí hay riesgo de que se te suba a las barbas. No obstante, ayer tanto Román como San Román aceptaron el envite y echaron valor al asunto. Tengan por seguro que esos dos últimos toros hubieran desbordado al más pintado.

El encierro pesó 582 kilos de media. Llevaba leña para pasar el invierno en Arkhangelsk. Su juego fue el siguiente: primero, rajado y aquerenciado; segundo, cobarde y quedado; tercero, rebrincado; cuarto, bronco; quinto, sin caballo pero codicioso y con galope de bravo en la muleta y sexto, que también pasó sin picar, con poder y casta en el último tercio.



DÍAZ. Su primero era negro lombardo, ojalado, bragado, meano, axiblanco, bien encornado pero sin cuello. El rabo era muy raro:



Las fotos de los seis ejemplares son del maestro Moore. Se deja trasero en el primero y en el segundo nada, se va. Ahí tienen dónde cayó la puya.



A Román hay que avisarlo de que las tafalleras están prohibidas después de las del rabo de Morante. Luego Amores no quiso engañar, ¡gracias!



Con un trincherazo Díaz lo mandó al suelo. Su colocación, muy deficiente pero muy poco protestada porque aquí tiene bula. Su taleguilla, reforzada y el toro, quedado. Nada. Estocada caída entrando con el delantal.



El cuarto era castaño muy oscuro, listón, astracanado, lavado de cara, cornalón y cornivuelto:



El cuerno derecho era largo como día sin pan:



Barrenada con el caballazo flaqueando de atrás como ven abajo. En el segundo el piquero marra, le hace luego dos agujeros y recarga con maldad, algo típico en Díaz, que aquí nos conocemos todos.



Viaje cortito y con la cara alta al final. El maestro anduvo fuera de cacho permanentemente pero ni una protesta, pongamos que hablo de Madrid. Quiso tratar al toro como si fuese bueno cuando merecía un castigo duro. La consecuencia fue que el animal transitó a su aire de principio a fin.



Metisaca feo y mandoble bajo con degüello. Díaz es licenciado en telonazos, vean para qué tiene la mano izquierda:




ROMÁN. Su primero era castaño bragado, lavado de cara, cariavacado, astracanado, alto, veleto, un poco cornivuelto y cornalón:



Puyazo caído y trasero al relance y otro sin pelea y sin apretarlo. Escorial se sorprendió a sí mismo ya que medio cuadró en la cara y no está acostumbrado. El par se le fue abajo como ven:



Con buen criterio viendo las querencias de los dos toros anteriores Román empezó a torear en el platillo. El animal se venía muy rebrincado pero eso no arredra a uno como el valenciano. Quizá el toro necesitaba una mano más dura para conducirlo. El buen consejo desde el callejón era que bajase la mano porque veían lo mismo que nosotros. 



Tablas o, si nos apuran, victoria a los puntos del toro. Pinchazo arriba, otro pasado, otro malo y estocada contraria.

El quinto era negro listón y cornalón, aleonado, acarnerado, con poco cuello:



Clava en el lomo pero Román ordena levantar rápido y lo obedecen al instante. Cuesta que vuelva y cuando lo hace, señal.

Lo había dejado más que crudo y de nuevo se puso en el platillo. El toro se le venía de muy lejos, vean: 



Hubo valentía en el diestro pero luego toreó demasiado retorcido aunque con ganas de querer dominar al toro. ¿Saben qué hubieran hecho muchos otros toreros al ver un toro con tanto gas? Reducir la distancia al mínimo o incluso echarse encima del animal para ahogar esa embestida y así minimizar riesgos.

Como el toro repetía el público estuvo con él aunque su colocación no siempre fue la reglamentaria. Cuando no quiso rectificar las piernas, el toro lo volteó con el cuerno derecho (sufrir una cogida es clave en esta plaza tan sentimental):



En el suelo tuvo suerte porque el toro no husmeó sino que lo buscó pero no lo encontró:



En las bernadinas finales se la jugó ya que el tal Comisario estaba entero. Se tiró muy recto, detalle importante, pero pinchó arriba, otro detalle. Después,  media pasada y ladeada que basta. Oreja que concedió el otro comisario y que no nos molesta por la actitud del diestro, aunque alguno de ustedes pensará que nos estamos reblandeciendo con el paso de los días.




SAN ROMÁN. Nos había causado buena impresión de novillero y le dedicamos en su día un titular que nunca debió de leer pero que le hubiera gustado (recuérdenlo aquí el día que los novillos también de Gallardo lo cogieron tres veces; la primera foto que verán es tremenda). Se presentó ayer con el mismo terno lila o malva. 

El de la confirmación era negro mulato, listón, carifosco, veleto y apretado. Tenía cuatro años cumplidos en enero pero buena presencia a pesar de ese borlón tan feo:



Dos puyazos en el lomo aunque sin tapar la salida como ven por la mano izquierda:



Muy aseado quite del diestro combinando saltillera, lances de frente por detrás pero de perfil y brionesa final.

Galope en banderillas, con los listos de cada tarde. Aquí, Blázquez:



Toro extraño por su inicial embestida encastada pero su inmediata tendencia a rajarse. Por eso le aconsejaban que no lo apretase ya que entonces huía.



Al final se fue a vivir a tablas confirmando su bravuconería y anulando la buena voluntad del diestro. Mandoble que rozó el bajonazo clavando a capón.

El sexto era un castaño bragado, bocidorado, listón, bien encornado. Para nosotros, el de presencia más armónica. Embestía de lujo por el izquierdo ya en el capote:



Puyazo en el lomo a caballo atravesado. El toro, con la cara en la montura, queriendo quitarse el palo. De largo en el segundo, escarba pero galopa y al atravesar de nuevo el caballo éste desobedeció al picador, que marró. El animal quedó sin castigo, faltó una tercera vara en la que además hubiera galopado de largo casi seguro.



El tal Judío seguía demostrando que el pitón bueno era el izquierdo.  Lo vio el mexicano pero de pronto fue como si hubiesen dado una guindilla al animal porque se puso muy violento añorando ese tercer puyazo. Anduvo muy valiente el hijo de Diego Puerta y arrancó varios naturales de mérito a causa del temperamento iracundo del toro. 



Se tira recto y con fe y deja una casi entera, delantera y perpendicular con derrame que basta. Anda... a Aguado le piden la oreja con una estocada caída tras haber hecho cuatro posturas y San Román se va de vacío después de jugársela con verdad al natural y entrar a matar arriesgando. Pero es que ¡ni vuelta al ruedo, oiga! El mundo taurino al revés.



Gallardo salvó los muebles con esos dos últimos toros, que dieron un buen espectáculo en la muleta porque en el primer tercio no habían recibido castigo. Los toreros habrán visto esta corrida y en la próxima cita los de Fuente-Ymbro van a cobrar a duro por peseta, ya verán. 

Y las figuras, alegrándose de haber acertado al tener al ganadero en el ostracismo desde hace ya muchos años. Claro, es que si te salen dos toros que en la muleta embisten como el Comisario y el Judío, no puedes romperte y abrir tu alma para expresar lo que llevas dentro. Lógicamente esta nauseabunda cursilada no es nuestra sino que la dijo literalmente un diestro en activo.

Muy valientes tanto Román como San Román pero está claro que el personal prefiere el toreo de espejo con el norit moribundo. Antaño esto de los toros era para hombres con valor que demostraban su gallardía y hoy es para... Bah, lo dejamos aquí porque igual nos cae una denuncia del Ministerio de Igualdad.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

martes, 22 de agosto de 2017

FERIA DE TAFALLA, 2017 (y 3): ANTONIO SAN ROMÁN

DOS PICADORES DIGNOS DE VESTIR LA CHAQUETILLA DE ORO

Antonio García y Juan Bernal. Por fin dos picadores que honran el oro de su chaquetilla y no actúan como picadores de carne dando cera trasera o en el lomo. Fue la grata sorpresa de la tarde, que, a pesar del molesto cierzo, estuvo entretenida por varias razones.

La primera, por ver que habían calificado este toro como sardo (?):



Luego aclararemos cuál es su pinta correcta. Hubo cinco pares de banderillas excelentes. Los toros cumplieron en el caballo y, sin ser fieros ni especialmente encastados, tuvieron una variedad de juego que fue desde la ternera que hizo cuarto hasta el desconcertante quinto, ¿estaba tentado? Ya hablaremos después. Variados también los toreros. El que puso más ganas, Borja Jiménez. El que menos, además echando cara al asunto y con actitud chulesca, Nazaré. El Cid se quedó entre dos aguas.

Los toros no demostraron estar muy encastados en ningún momento pero tampoco fueron la tonta del bote. Acudieron dieciséis veces al caballo pero seis se las lleva el supuestamente tentado. Los pitones dieron que hablar pero nosotros no lo vamos a hacer más de la cuenta porque no tenemos ninguna evidencia ni vimos los toros en el campo. Una cosa es lo que se pueda decir en un bar y otra dejarlo aquí por escrito. Sobraron los crotales.

Aquí los tienen. El primero fue este 'Granero':



El segundo era burraco aunque algún amigo nos dijo que podría calificarse como girón. Para nosotros, el girón debe tener la mancha más uniforme y aquí está más salpicada:



El tercero, 'Cortado', tuvo el honor de que fue bien picado y bien banderilleado. Su problema fue el no ser bien estoqueado. Se lleva el premio del Club Taurino Tafallés al mejor toro de la feria (el premio a la mejor faena es para Javier Cortés pero el de triunfador de la feria ha quedado desierto):



El cuarto es este 'Fundido' al que calificaron como sardo simplemente porque tenía ese listón de pelos rojos:



Vamos a ver: si pulsan aquí recordarán la entrada donde hablábamos de los toros sardos. Es la combinación de pelos negros, blancos y rojos pero tienen que estar en proporciones más o menos equivalentes. No puede ser que porque tenga un listón rojo se diga que un toro es sardo. Según este criterio, un toro negro con listón rojo de Cuadri, habría que decir que es castaño ¿no? Pues no. Al final, un despropósito decir que era sardo cuando la pinta del toro, para nosotros, es negro salpicado, ojalado, caribello, gargantillo y estrellado. Véanlo otra vez o vuelvan a la foto que abría la entrada:



El quinto era un pavo, negro zaíno y aleonado. Cuando salió, oímos cómo uno de los picadores de Borja dijo '¡pero este toro es de Bilbao!':



El sexto fue negro listón, bragado, meano corrido, axiblanco y gargantillo:



EL CID. Debutaba en Tafalla. Llevaba el terno de El Yiyo: grana y azabache con chalequillo en oro y los cabos también azabaches. Lo mejor que hizo en su primero fue sacarlo con torería al platillo. Todo el mundo daba por amortizada la entrada si veía un natural de El Cid. Pero no hubo pintura al óleo, sólo algún apunte a lápiz:



El resto, una vulgaridad. Mató de cuatro descabellos tras esta media pasada entrando al cuarteo:



Su segundo fue el que no era sardo. Resultó una hermanita de la caridad. Aquí ven esta media nada barroca de El Cid (es que estamos hartos de ver cómo se retuercen actualmente casi todos los toreros). Insistimos en que el toro, de sardo, nada:



Fue el único de la feria al que se cambió con un puyazo y encima suave. Lo único positivo de su juego en varas fue que Juan Bernal lo picó muy bien. Observen que no se va trasero ni tapa la salida:



El toro nos permitió hacerle esta bonita instantánea a la que sólo sobra el horrible crotal:



Tras un buen par de Curro Robles, se vio que en la muleta era una ternera sin fuerza ni emoción. La cosa transcurrió de manera desangelada. En la foto se ve que el torete embiste al paso:



Pero El Cid compuso la figura y tiró bien del torillo por lo que todo parecía presagiar que cortaría la oreja. Se habrán fijado en que El Cid no retuerce el cuerpo grotescamente como nuestras queridas figuras ni arrastra la muleta como le gusta hacer a El Juli, Perera y muchos novilleros que los imitan (recuerden lo que decíamos aquí). 

Como matar no es lo suyo (por miedo), sorprendió dejando esta estocada perpendicular y trasera. Observen que tapa la cara del toro, alarga el brazo para aliviarse y no termina de irse tras el estoque para matar el toro con el pecho (recuerden lo comentado en esta entrada). Insistimos en que es porque nunca ha superado el miedo que siempre nos ha demostrado en la suerte suprema. 



Para nosotros, eso de que El Cid ha tenido muy mala suerte al perder puertas grandes por la espada es esconder la realidad. No es mala suerte sino mala ejecución de sus estocadas por lo que acabamos de comentar. Tras el descabello, la prevista oreja.

NAZARÉ. El primer tercio le dio igual, eso no va con él. Luego destoreó a base de bien. Fíjense en que, si se ve la foto en medio del pase, puede enmascararse que su toreo es falso aunque ya se intuye que no ha ofrecido el medio pecho al citar (por la posición de las zapatillas):



Pero si la foto es antes, canta un carro: fuera de cacho, la pierna retrasada y citando con la cadera:



Nos aburrió bastante. Media tendida y desprendida y dos descabellos.

Y en quinto lugar salió el toro de Bilbao:



Se engalló de salida en el centro de ruedo y ahí se plantó. El maestro no quiso ni verlo y envió a un peón. Comentamos a nuestro compañero de tendido que con esa actitud, el tal 'Bailarino' iba a dar que hablar en el caballo. Y así fue. 

Nazaré permitió que el toro fuese al relance en el primero cuando el picador no estaba colocado, cosa que dice muy poco de su compañerismo porque le hizo pasar un buen apuro. Pegó un arreón de manso y salió suelto tras cobrar en el lomo. Más cera en el lomo en el segundo echando el caballo encima:



En el tercero se lo lleva Nazaré al reserva ignoramos por qué y allí le dan dos más entre la bronca general. Vuelta al titular con dos picotazos en la paletilla de los que el toro salía huyendo no sabemos si por manso o porque estaba asqueado de lo que le estaban haciendo.

Cuando se vino el picador a la barrera hablamos con él:

- La bronca que te han echado tendría que ser más para el maestro que para ti
- ¡Es que ese toro estaba tentado! Estaba tentado, ¡hombre!
- (Otro picador al lado) Sí, estaba tentado
- Ojo porque eso es un poco delicado, yo creo que simplemente era manso
- No, estaba tentado. Y no se podía picar porque se iba.
- Pues yo creo que tú, si lo picas bien, le podrías haber corregido bastantes defectos
- No, era imposible
- Sí que era posible si te lo cierra en la barrera y tú le haces una bonita y merecida carioca. Hubieras salido de la plaza sintiéndote picador.
(Se callan los dos)

Lo curioso es que en la muleta fue boyante en tres tandas. Además, no hizo nada de manso. Nazaré volvió a aburrirnos soberanamente y encima con el público de uñas. El toro se paró, el diestro se enfadó y entró a matar pinchando tras tapar la cara del toro y huyendo de la suerte como pueden ver:



Nos temíamos lo peor y acertamos. Le perpetró este bajonazo al cuarteo. Tendría que haber pasado la noche en el cuartelillo y luego un mes a pan y agua en Nanclares. 



Nos indignó tanto que tuvimos que levantar la voz y el mismo picador de antes se giró para dialogar con nosotros:

- Es que el toro no le ha ayudado
- Perdona: le ha pegado deliberadamente un bajonazo infame que es una vergüenza para un torero
- Es que no se podía hacer otra cosa, hombre
- ¡¿Cómo?! Un torero es matador de toros ¿no? Pues lo menos que se le puede exigir es que los mate con dignidad y no que los asesine dando vergüenza ante todo el mundo

El picador se calló porque nos vio realmente indignados. Muy mal Nazaré, que no nos demostró más que desidia en el primer tercio, aburrimiento con la muleta y muy poca vergüenza con la espada. 

BORJA JIMÉNEZ. Vino acompañado de su hermano Javier y de su mentor Espartaco. Fue el que puso más ganas:



Lo mejor fue que trajo una cuadrilla magnífica. A su primero lo picó Antonio García, de Camas, que estuvo muy bien aunque en el segundo marró por colocar mal la cruceta como él mismo nos confesó:



Ojo porque el toro romaneó en el segundo encuentro pero sin la puya porque había habido el marronazo comentado. Eso no cuenta aunque a alguno le pareció equivocadamente un signo de bravura. Pero recalquemos que Borja fue el único torero de toda la feria que puso el toro a ocho metros en el segundo puyazo ¡Gracias, maestro!

Dieron una lección en banderillas Alejandro Sobrino y Perico, al que ven aquí:



El toro tenía tranco y nobleza. A animales así, este señor los desorejaba sin bajar del autobús:



Vean cómo embestía el toro:



El aire molestó bastante pero, pese a todo, el diestro trazó algún pase largo y bien dibujado con la derecha:



Lamentablemente, Jiménez tiene un problema que ya detectamos el año pasado en Azpeitia en aquella corrida del diluvio universal (pulsen aquí). No cruza al matar y eso es fatal. Ahí lo tienen:



Cuatro pinchazos, casi media, otra media tendida y trasera y dos descabellos. Tenía la oreja y la echó a perder.

El sexto, 'Cantarín', fue el único de toda la feria que entró tres veces al caballo (no contamos el sainete de Nazaré con el quinto). En los dos primeros cumplió bien y entonces nos sorprendió ver que no se cambiaba el tercio ¿Qué pasó en el tercero? Pues que el toro salió huyendo al sentir el hierro. Cantó la gallina de forma clamorosa ¿Se dan cuenta de que la tercera entrada es clave? Si no llega a ir, nos quedamos con la idea de que tenía cierta bravura pero ahora ya no.

Hubo dos grandes pares de Álvaro Oliver, otro más en la sobresaliente cuadrilla de Jiménez. El toro en la muleta tuvo cierta casta. La pena fue, nuevamente, el aire, que no permitió ligar al torero ni quedarse quieto. Vean que el toro iba franco por ambos pitones:




Una lástima lo del viento pero entre todos los que le rodean tendrían que haber preguntado a cualquiera de Tafalla para aconsejar al maestro que debajo de la banda es el sitio con menos aire. Incluso había un par de bolsas de plástico allí quietas. Si el torero no lo ve, alguien tiene que decírselo. Pero no, nadie se preocupa de nada.

Nuevos problemas al matar con susto incluido siempre por quedarse en la cara. Entre las precauciones de El Cid, la poca vergüenza de Nazaré y Jiménez quedándose en la cara, menuda tarde de 'matadores' nos dieron los tres.

Y así terminó la feria de Tafalla de 2017. Estuvo marcada por tres detalles: el viento, el desacierto de los toreros con el estoque y las flojas entradas, cosa esta última bastante preocupante.

El balance de toros, de menos a más: fiasco total con Albaserrada, corrida muy toreable de Couto/Santa Teresa y seis toros variados de San Román que nos entretuvieron adecuadamente (esta corrida de San Román, luciéndola en el caballo y toreándola sin aire podría haber sido para recordar).

Por cierto, vayan a los comentarios de la primera corrida porque nos ha escrito Fabrice Torrito, el mayoral de marqués de Albaserrada.

El palco estuvo muy correcto las tres tardes, nada que objetar por nuestra parte.

Lo más positivo, la brillante labor de los banderilleros: Sobrino, Perico, Cervantes, Oliver, Robles y Linejo, ahí es nada. Como homenaje y agradecimiento a todos ellos, aquí tienen uno de los pares de Raúl Cervantes, sensacional ¡Cuánta verdad! Se lleva el premio al mejor subalterno de la feria. Si tuviéramos una foto así de Gaona, de Gallito, de Magritas, de Blanquet o de Pepe Dominguín ¿qué diríamos?


FOTO: Iñaki Porto

En picadores, destacar a Réhabi, Bernal y Antonio García, muy bien los tres a pesar de esos caballazos monstruosos que montaron y que muchas veces no obedecían (daba miedo ponerse a su lado en el patio). Por cierto ¿cuánto cobraría Bonijol por venir con su cuadra el año que viene? ¿Por qué no le preguntan?

El auge de la afición en los banderilleros y su deseo de quedar bien arranca de la cuadrilla de Castaño. Ojalá dentro de unos años podamos decir algo similar de los picadores pero ahí es clave el maestro y mucho nos tememos que no hay nada que hacer. Los aplausos tienen que ser para el torero y no para el toro, eso está prohibido. Recuerden pulsando aquí esto que decía Joselito Arroyo:


'De torero lo sentía mucho por el toro o por el ganadero, sea quien fuere. Pero la gente tenía que hablar de mí, no del toro. Cuando yo estaba en la plaza, el que tenía que destacar era yo. El toro, no: yo'.

Y en ésas estamos, una pena.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.