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lunes, 15 de agosto de 2022

FERIA DE CENICIENTOS, 2022 (1). CUADRI: ¿MEJOR O PEOR DE LO ESPERADO?

No cabe duda de que para Damián Castaño fue mucho peor de lo esperado ya que sufrió una voltereta que le ha costado una lesión en el momento más inoportuno de su carrera. Después del paseíllo le habían dado el premio como triunfador del año pasado y a los treinta minutos estaba en la enfermería de la que ya no salió:



Al terminar la corrida los aficionados a los que tuvimos el gusto de preguntar se dividían entre los que consideraban la corrida de Cuadri mejor de lo que esperaban y los que pensaban que había sido peor.

Nosotros nos contaremos entre los primeros, señal de que no esperábamos gran cosa de este festejo. Al final vimos toros bien presentados de los que un par empujaron bien en el caballo, a pesar de ser vilmente masacrados, y tres embistieron a la muleta con nobleza.



Seguro que Fernando, El Viejo, como se le denomina ya en la finca, recuerden aquí, no quedó contento dado su nivel de exigencia. Tampoco hubiera quedado contento Celestino porque él se guiaba sobre todo por el caballo y aquí ya decimos que únicamente dos toros empujaron bien y sólo en la primera entrada. El resto no pasó de peleas vulgares.



Mención aparte merece la pésima lidia que recibieron, sobre todo en el segundo tercio, a pesar de los esfuerzos en la brega de algunos subalternos como Murillo, Curro Javier o Amado. El problema vino a la hora de clavar los palitroques.

Todos los peones excepto Cebadera venían con el dodotis puesto ya desde el paseíllo. No quisieron ni ver a los de Cuadri y asistimos a una colección de pasadas en falso y de banderillas clavadas de una en una que dio auténtica vergüenza. Con decirles que fue mucho más digno ese segundo tercio en la corrida de Reta en Estella, no hay que añadir nada más.



Dicho lo cual, nos quedaremos con la duda de si los toros que mostraron un especial resabio fue por su condición o porque se agravó la misma debido a esas lidias deplorables que padecieron.

Hubo tres cuartos de entrada y, salvo error, era el debut de Cuadri en esta plaza. Al final, Angulo y Lamelas mataron más toros de Cuadri en una sola tarde que todas nuestras queridas figuritas sumando todos sus años de alternativa.


LAMELAS. Su primero era un pavo, en tipo y rematador con saña en los burladeros:




Poca cosa en varas donde se deja pegar empujando con un solo pitón y luego sufre una paliza en el lomo donde le debieron de romper algún vaso sanguíneo porque manaba la sangre a chorros. En la foto se aprecia el surtidor sanguíneo:



El diestro sufrió dos desarmes con la capa y sólo faltaba eso para añadir a la gran dosis de canguis que sufrían todos los peones en cuanto sonaba el cambio para el segundo tercio. Fue la primera muestra de psicosis y consiguiente pánico con los palitroques de las seis que vivimos.

De los cinco primeros pases que dio Lamelas, tres los remató por alto cuando don Fernando ha insistido por activa y por pasiva en que estos toros no quieren nada por arriba.

El toro embistió luego a regañadientes y meneando la cabeza más de lo reglamentario pero no dio problemas al maestro, a quien vimos bien dispuesto. 



Siempre preferiremos que se enfrente a toros con complicaciones que al toro que le permita expresar lo que lleva dentro, algo que no nos interesa en absoluto.



Media arriba y rinconera perdiendo la muleta y girando la cara en ambas ocasiones a pesar de lo cual hubo petición por la rápida muerte de su enemigo. Bien el presidente al no conceder:




Su segundo era otro toro negro, astifino y feo por cariavacado, que salió manseando y buscando la salida del redondel:



Con esa actitud ya suponíamos que en cuanto fuese herido por la puya se vendría arriba y así lo hizo en la primera vara. Notó que el piquero le levantaba un poco la mano y se creció. Éste es el instante: 



En el segundo no hizo nada remarcable y en el tercero Lamelas lo colocó muy largo, el único en toda la tarde. El toro tardeó pero se vino aunque para cabecear y salir suelto:



En lo de colocar los toros bien en suerte al caballo y de largo, Céret y Vic siguen pasando la mano por la cara a Cenicientos.

Nueva psicosis en banderillas con seis pasadas para dejar tres palos. Damos fe de que el presidente es buen aficionado y quiso castigar el descaro de la cuadrilla obligando a que dejasen cuatro pero al final enseñó el pañuelo como bandera de rendición porque si no, todavía estaríamos en la plaza.



El toro embestía al ralentí arrastrando el morro por la arena tal como se aprecia en la imagen. No creemos que esa actitud de toro comercial sea lo que se busque en Comeúñas. Su viaje era cortito pero tan dulce como un polvorón. 



Tanta dulzura terminó de sopetón con el bajonazo que perpetró Lamelas para asesinar al pobre animal que tanto había colaborado con él:



CASTAÑO. Su primer toro era negro listón y bien encornado:




En el primer puyazo metió el riñón con fe pero cedió ante la barrenada infame que sufrió. En el segundo no hizo nada y en el tercero tardeó pero al final acudió para que le señalaran. La foto es del primero:



En la brega Amado enseñó a Castaño que el pitón derecho era de lujo:



Ya hemos dicho que Cebadera fue el único banderillero que tuvo vergüenza torera:



El toro confirmó su bondad por ese pitón derecho en la primera tanda, ahí lo tienen:



Quizá por eso en la segunda el diestro se confió y en el segundo pase resultó volteado cayendo en muy mala posición. No tenemos la foto de la caída porque nunca disparamos con ráfaga sino que nos la jugamos a una carta. Volvemos a verlo:



La lesión tenía mala pinta porque parecía que podía ser similar a la de De Justo. No obstante, las noticias son tranquilizantes ya que hemos leído que se descartan lesiones cervicales. 

Lamelas salió a matar el toro e intentó antes darle algunos pases porque había visto igual que nosotros su buena condición. El problema fue que el animal había tenido cinco minutos para reflexionar. Una ternera al uso no piensa más que en colaborar pero este de Cuadri se dio cuenta en esos momentos de que lo estaban burlando y decidió que se acabó lo que se daba. No le dio la gana de tragar ni un pase del diestro. Pinchazo y estocada caída con degüello. Creemos que hubiera sido un buen toro sin la cogida del salmantino pero ya nunca lo sabremos.


ANGULO. Su primero era un negro ligeramente carifosco al que hizo un excelente recibo capotero bajándole las manos y sacándolo hasta el platillo:




Vulgaridad en varas con el toro dejándose pegar una carioca en el lomo, suficiente para poner al picador a pan y agua durante un mes.

Volvió la inevitable psicosis en banderillas:



Pero Angulo tuvo la perspicacia, en medio del herradero, de darse cuenta de que el pitón izquierdo era bueno y se olvidó de la faena del hotel tras los pases de tanteo:



Observen en estas dos imágenes el viaje del tal Carpintero:




El problema es que iba en reserva a pesar de que el diestro lo dejaba respirar. Inevitablemente se quedaba debajo al tercer pase lo cual fue una lástima. Estocada honda y baja perdiendo la muleta como se ve en su mano izquierda, que basta.



Junquero era un toro negro zaíno y hondo:



Empujó en el primero pero con la cara alta como ven abajo, En el segundo lo colocaron indignantemente debajo y se marchó sin pelear:



El segundo tercio fue un completo desastre donde todos se esforzaron por resabiar al toro. Destaquemos que Angulo salió dos veces del burladero para hacer sendos quites a cuerpo limpio. Con este dato pueden imaginarse el deplorable espectáculo que estábamos viendo. Cuenten las banderillas y añadan una más que no sale en imagen. Mientras, el toro sólo lleva una:



De nuevo el presidente quiso insistir en que pusiesen los palitroques pero al final lo obligaron a dimitir. En la muleta, el toro no pasaba y encima desarmó al diestro dos veces.



La cosa terminó con pinchazo, estocada corta atravesada y media también atravesada que basta:



El último se llamaba Bienplantado y no era colorado ojinegro sino castaño oscuro, aunque ya sabemos que en casa de Cuadri a los castaños los llaman colorados. Era ligeramente rabicorto:



Desarmó de inicio a Angulo, que tuvo que poner pies en polvorosa. Luego metió bien los riñones en la primera vara. En la segunda cabeceó y se repuchó mientras el picador le daba al túrmix haciéndole la mayonesa en el espinazo:



Cebadera volvió a dar una lección a sus medrosos compañeros dejándolos en completa evidencia. La mejor o la única ovación de la tarde se la llevó él pero no quiso saludar quizá por respeto a su  maestro, que era trasladado al hospital en esos instantes:



Cuando Angulo lo sacó de las tablas se vio que el de Cuadri iba al bulto pero nunca sabremos si fue porque era su condición o a causa de la pésima lidia. Incluso anotaremos que una banderilla quedó clavada en su costillar. Eso ya saben que a veces afecta negativamente al comportamiento de los toros como comentábamos aquí. Observen, es la de color verde que se ve en el otro excelente par de Cebadera, que suponemos era visto por sus colegas con las caras enrojecidas por la vergüenza... si es que la conocen:



No pudo hacer nada el de Llerena a pesar de que lo intentó con valentía aguantando los parones del toro:



Terminó la fiesta y los banderilleros respiraron aliviados. En el quinto toro pasaban con los palos por delante de nuestra posición y un niño preguntaba: 'papá, ¿esos son los banderilleros?' Y el padre le respondía: 'eso dicen...'

Lo de que los cuadris son difíciles de banderillear es un lugar común de los muchos que abundan en el mundo de los toros. Son cosas que todo el mundo repite sin pararse a pensar si siguen teniendo vigencia. Por ejemplo, que los toros de Victorino no empujan en el caballo, que Manzanares es un gran estoqueador al volapié, que no se puede picar en el morrillo, que Urdiales sólo da pases sueltos o que los toros tienen que sangrar para descongestionarse. Estosmantras del lugarcomunismo taurino son falsos y lo de las banderillas a los de Cuadri demostró Cebadera que también. ¿Acaso sus toros eran diferentes a los otros? De ninguna manera, lo que sucedió fue que sacó la dignidad de torero que lleva dentro del traje de luces, cosa que los otros no hicieron, atenazados por un miedo cerval que encima se notaba a la legua.



Con lo apuntado hasta aquí pueden juzgar nuestros selectos lectores si lo que hemos relatado fue mejor o peor de lo que ellos hubieran esperado de esta corrida. Para nosotros, mejor, ya lo dijimos al principio. Y eso a pesar de la nefasta lidia que sufrieron todos. Parece claro que si se salen del norit, cunde el pánico en los ruedos.

Saludos cordiales desde San Martín de Valdeiglesias. Rafa.




lunes, 18 de octubre de 2021

COPA CHENEL, 2021 (5): CUADRI - REHUELGA

 100 PASES A 3 CUADRIS

Más de cien pases en total dieron los diestros a los tres cuadris que lidiaron. Ha habido corridas de seis toros de esta divisa a las que no se les ha dado esa cantidad ni por asomo. En unas, por marmolillos y en otras, por listos.

Los cuadris de San Agustín de Guadalix salieron noblones, sin poder, con poco fuelle y poca casta pero siguieron las muletas inagotablemente, como los de cualquier ganadería comercial. ¿Significa esto que Luis tiene que lanzar las campanas al vuelo? Creemos que no porque las visitas al peto fueron como las visitas al dentista: tres entradas en total sin emplearse y recibiendo un castigo minimo.



Hombre, si a los de Cuadri hay que tratarlos con guante blanco en el caballo para que luego el torero exprese lo que lleva dentro, es que no estamos en casa de don Fernando ni mucho menos en la de don Celestino. Recuerden que el abuelo decía que los tres puyazos eran imprescindibles 'caiga quien caiga aunque el que se caiga sea el toro'. ¿Qué pensaría de estos tres animales? Recuerden aquí.

Los de Rehuelga fueron, en primer lugar, dos ejemplares amistosos, sin picante, blanditos, vulgares y con ganas de colaborar. Echamos de comer aparte al último, un toro bravo. Y al decir bravo, no hay nada más que añadir, señores. Bueno, sí, que faltó un tercer puyazo donde pensamos que ese Suareño no hubiera cantado la gallina. El mejor toro de esta descafeinada Copa Chenel sin duda alguna.



ROBLEÑO. Su primero, de Cuadri, era un cinqueño anunciado con 535 kilos que parecían bastantes más.



No se emplea en varas para ofrecer después una embestida sosa con la fuerza más que justa. Robleño se ha visto en circunstancias mucho peores y ante este cuadri de mentira estuvo claramente por encima.



Lo dejó respirar y lo condujo con dulzura. Media desprendida con vergonzosa rueda de peones más dos descabellos.



Su segundo era un casi seiseño de Rehuelga, cárdeno listón, en tipo.



La novedad fue que lo puso dos veces al caballo y eso, en esta copita Chenel, es un milagro. El problema es que el toro tuvo que enfrentarse a un caballo de más de 700 kilos y a un caballero de más de 120, sumen ustedes. No obstante, en la segunda se vino de largo... suponemos. Es que en Telemadrid estaban enfocando al presidente y no lo vimos. Tampoco vimos la salida del primero en la línea habitual de esas retransmisiones absolutamente pedestres que perpetra esta cadena. Hay muchas veces en que los comentaristas hablan de cosas que no vemos porque ellos miran al ruedo y en pantalla hay otra cosa sin interés que enfocan absurdamente. Los espectadores tenemos que ir adivinando lo que está sucediendo, es algo nefasto. Y olvídense de que ofrezcan algún primer plano cercano del toro entero para comprobar sus hechuras.

Buen inicio de Robleño por bajo para confirmar que el toro era amigo suyo. De ninguna manera se le notaban esos aviesos seis años que dicen que hacen ilidiables los toros.

A nosotros su trasteo nos aburrió bastante pero no nos hagan caso porque los de televisión y el público asistente eran felices ante lo que estaban viendo.



Dos orejas y, cómo no, el azul de moda para el torillo. Antes, un pinchazo delantero y una estocada pasada y desprendida. Tras ella, tuvo el feo gesto de arrojar la muleta a la cara del toro moribundo, ¡muy mal Fernandito! El toro es el que te da de comer y merece siempre un gran respeto y más cuando ha sido un verdadero amigo, como decíamos antes.



El diestro se había permitido incluso hacer el tiovivo con el de Rehuelga, demostrando que si hay que pegar pases a la borrega, sabe hacerlo igual que Talavante, nosotros no vimos ninguna diferencia:




PAULITA. Su primero de Rehuelga era negro entrepelado, meano, axiblanco y facado. No era lucero, como aseguraron los televisivos, sino facado, vean:



Nada en varas y luego blando, soso y sin ninguna mala intención, o sea, un torito de siesta con pijama y orinal. Por supuesto que no puso en evidencia la inactividad de Paulita aunque con la izquierda anduvo bastante desconfiado.



Al nulo interés de la faena se sumó la agravante de que Paulita se puso muy pesado antes de un pinchazo que escupe y esta estocada tendida y caída:



El quinto era un cinqueño muy serio de Cuadri, acapachado y cornidelantero:



De salida fue pronto y el más humillador de los tres. No peleó y se dejó pegar donde ven ustedes. Total, todo es toro:



Luego Manolo De los Reyes le puso el mejor par de la tarde porque se dejó ver, el toro lo esperó y cuando lo tuvo a tiro le levantó la cara por encima de su cabeza:



La cuadrilla de Paulita era de lujo: además del citado, Sergio Aguilar e Iván García. Es difícil mejorarla.

El cuadri fue nobilísimo y muy obediente al cite pero le faltó rasmia. Esa palabra, muy usada en Aragón, la entenderá perfectamente Paulita. Quiere decir empuje, acometividad, tesón, energía...



Media dura y desprendida que no hace mella más seis descabellos.



ANGULO. Su primero era un negro zaíno de Cuadri de 556 kilos, rematador en los burladeros y que renqueó de la mano derecha con avaricia:



Mira el caballo pero no quiere ir y luego acude como quien va a pagar una multa a Hacienda. Menudeaban las protestas y Angulo se dedicó a echarle el capote a las nubes para que no se derrumbase. No lo comprendemos: dice que ésta era la corrida más importante de su vida y prefiere torear un inválido ante el enfado del respetable en lugar de bajarle la mano y que le enseñen el verde. Pero, en el fondo, todos los toreros prefieren vérselas ante un animal mermado que jugársela a que salga otro en plenitud de facultades.

Nos resultó cansino ver cómo hacía posturas ante ese Ironside negro aunque en televisión estaban encantados de la vida con su faena.


 

Espadazo feo por trasero, caído, tendido y atravesado con el inevitable telonazo. Tras dos descabellos acabó nuestra pesadilla.



Y el último fue el gran Suareño, nacido en noviembre de 2015, hagan cuentas. Era un tanto regordío, badanudo y corniapretado:



Tomó la primera vara de bravo, la mejor de la tarde e incluso de toda la Copa Chenel. Llevó el caballo hasta la barrera empujando fijo y con rasmia, recuerden la palabra:



La agradabilísima sorpresa fue que Angulo lo puso otra vez de largo y ahora sí que vimos cómo se arrancó al galope desde lejos para volver a empujar fijo y con la cabeza abajo:



Ovación para Quintas tras este tercio. Señores, ¿no era esto lo que íbamos a ver cada tarde en cada toro de la Copa esta? Pues ha sido la excepción y animales que hayan tomado dos varas luciéndolos mínimamente los contamos con los dedos de una mano y sobran. ¿Qué diferencia ha habido con las ganaderías criticadas por comerciales? Éste pone la misma cara que nosotros ante la moto sin ruedas que nos han vendido con esta copilla:



En banderillas se comía a los peones nada más verlos. Valladar estuvo bien en su par:



A la muleta se venía con casta confirmando su bravo carácter pero Angulo lo malogró. Se echó la mano a la izquierda para pegarle dos tandas de mantazos dignas de una denuncia ante el juzgado de guardia. Aquí remata la segunda con un pase por alto, que no de pecho:



Con la derecha anduvo más limpio pero ya el buen toro iba en reserva tras su excelente performance hasta ese momento. Se dedicó a pasar sin más y Angulo pegó pases también sin más, ¡qué pena!

Queda clarísimo que nos gustó mil veces más el santacoloma que el extremeño.



El toro le pidió la muerte completamente cuadrado y con la cabeza gacha pero el maestro se fue a la barra de madera a beberse un chupito de agua. Al volver de su excursión sufrió un arreón en justo castigo a su actitud y después nos dio un sainete para cuadrar como pasa siempre cuando los toros se enfadan porque no los matas cuando te lo piden, recuerden lo contado aquí.

Se equivoca entrando dos veces en la suerte contraria a un toro bravo, es algo acongojante. Pinchazo y entera perdiendo la muleta y sin puntilla.



Muy bien el presidente considerando que la petición era minoritaria y negando la casquería. Aplausos al toro en el arrastre cuando éste merecía de calle el azul mucho más que cualquiera de los azuleados en esta copa de marras.

Menos mal que nos fuimos con el buen sabor de boca de ese toro de Rehuelga porque si no, la tarde se nos pasa en medio de un gran sopor, dicho sea desde nuestro discutible punto de vista, en los antípodas de lo que comentaron al final en televisión.

No trajo Cuadri a la corrida este Informal número 2 que en el campo parece un tren de mercancías:



Aquí lo ven mejor:



Si lo quieren ver más de cerca, vayan a las fiestas de Onda porque lo han comprado para exhibirlo por las calles. Cuidado porque en la localidad castellonense han adquirido una corrida completa de Cuadri. Así, a ojo, nos tiramos a la piscina para asegurar que habrán pagado no menos de 40.000 euros por el lote a no ser que en Comeúñas les hayan hecho un descuento por ser tan buenos clientes.

Con ellos nos despedimos. Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.