No cabe duda de que para Damián Castaño fue mucho peor de lo esperado ya que sufrió una voltereta que le ha costado una lesión en el momento más inoportuno de su carrera. Después del paseíllo le habían dado el premio como triunfador del año pasado y a los treinta minutos estaba en la enfermería de la que ya no salió:
Al terminar la corrida los aficionados a los que tuvimos el gusto de preguntar se dividían entre los que consideraban la corrida de Cuadri mejor de lo que esperaban y los que pensaban que había sido peor.
Nosotros nos contaremos entre los primeros, señal de que no esperábamos gran cosa de este festejo. Al final vimos toros bien presentados de los que un par empujaron bien en el caballo, a pesar de ser vilmente masacrados, y tres embistieron a la muleta con nobleza.
Seguro que Fernando, El Viejo, como se le denomina ya en la finca, recuerden aquí, no quedó contento dado su nivel de exigencia. Tampoco hubiera quedado contento Celestino porque él se guiaba sobre todo por el caballo y aquí ya decimos que únicamente dos toros empujaron bien y sólo en la primera entrada. El resto no pasó de peleas vulgares.
Mención aparte merece la pésima lidia que recibieron, sobre todo en el segundo tercio, a pesar de los esfuerzos en la brega de algunos subalternos como Murillo, Curro Javier o Amado. El problema vino a la hora de clavar los palitroques.
Todos los peones excepto Cebadera venían con el dodotis puesto ya desde el paseíllo. No quisieron ni ver a los de Cuadri y asistimos a una colección de pasadas en falso y de banderillas clavadas de una en una que dio auténtica vergüenza. Con decirles que fue mucho más digno ese segundo tercio en la corrida de Reta en Estella, no hay que añadir nada más.
Dicho lo cual, nos quedaremos con la duda de si los toros que mostraron un especial resabio fue por su condición o porque se agravó la misma debido a esas lidias deplorables que padecieron.
Hubo tres cuartos de entrada y, salvo error, era el debut de Cuadri en esta plaza. Al final, Angulo y Lamelas mataron más toros de Cuadri en una sola tarde que todas nuestras queridas figuritas sumando todos sus años de alternativa.
LAMELAS. Su primero era un pavo, en tipo y rematador con saña en los burladeros:
Poca cosa en varas donde se deja pegar empujando con un solo pitón y luego sufre una paliza en el lomo donde le debieron de romper algún vaso sanguíneo porque manaba la sangre a chorros. En la foto se aprecia el surtidor sanguíneo:
El diestro sufrió dos desarmes con la capa y sólo faltaba eso para añadir a la gran dosis de canguis que sufrían todos los peones en cuanto sonaba el cambio para el segundo tercio. Fue la primera muestra de psicosis y consiguiente pánico con los palitroques de las seis que vivimos.
De los cinco primeros pases que dio Lamelas, tres los remató por alto cuando don Fernando ha insistido por activa y por pasiva en que estos toros no quieren nada por arriba.
El toro embistió luego a regañadientes y meneando la cabeza más de lo reglamentario pero no dio problemas al maestro, a quien vimos bien dispuesto.
Siempre preferiremos que se enfrente a toros con complicaciones que al toro que le permita expresar lo que lleva dentro, algo que no nos interesa en absoluto.
Media arriba y rinconera perdiendo la muleta y girando la cara en ambas ocasiones a pesar de lo cual hubo petición por la rápida muerte de su enemigo. Bien el presidente al no conceder:
Su segundo era otro toro negro, astifino y feo por cariavacado, que salió manseando y buscando la salida del redondel:
Con esa actitud ya suponíamos que en cuanto fuese herido por la puya se vendría arriba y así lo hizo en la primera vara. Notó que el piquero le levantaba un poco la mano y se creció. Éste es el instante:
En el segundo no hizo nada remarcable y en el tercero Lamelas lo colocó muy largo, el único en toda la tarde. El toro tardeó pero se vino aunque para cabecear y salir suelto:
En lo de colocar los toros bien en suerte al caballo y de largo, Céret y Vic siguen pasando la mano por la cara a Cenicientos.
Nueva psicosis en banderillas con seis pasadas para dejar tres palos. Damos fe de que el presidente es buen aficionado y quiso castigar el descaro de la cuadrilla obligando a que dejasen cuatro pero al final enseñó el pañuelo como bandera de rendición porque si no, todavía estaríamos en la plaza.
El toro embestía al ralentí arrastrando el morro por la arena tal como se aprecia en la imagen. No creemos que esa actitud de toro comercial sea lo que se busque en Comeúñas. Su viaje era cortito pero tan dulce como un polvorón.
Tanta dulzura terminó de sopetón con el bajonazo que perpetró Lamelas para asesinar al pobre animal que tanto había colaborado con él:
CASTAÑO. Su primer toro era negro listón y bien encornado:
En el primer puyazo metió el riñón con fe pero cedió ante la barrenada infame que sufrió. En el segundo no hizo nada y en el tercero tardeó pero al final acudió para que le señalaran. La foto es del primero:
En la brega Amado enseñó a Castaño que el pitón derecho era de lujo:
Ya hemos dicho que Cebadera fue el único banderillero que tuvo vergüenza torera:
El toro confirmó su bondad por ese pitón derecho en la primera tanda, ahí lo tienen:
Quizá por eso en la segunda el diestro se confió y en el segundo pase resultó volteado cayendo en muy mala posición. No tenemos la foto de la caída porque nunca disparamos con ráfaga sino que nos la jugamos a una carta. Volvemos a verlo:
La lesión tenía mala pinta porque parecía que podía ser similar a la de De Justo. No obstante, las noticias son tranquilizantes ya que hemos leído que se descartan lesiones cervicales.
Lamelas salió a matar el toro e intentó antes darle algunos pases porque había visto igual que nosotros su buena condición. El problema fue que el animal había tenido cinco minutos para reflexionar. Una ternera al uso no piensa más que en colaborar pero este de Cuadri se dio cuenta en esos momentos de que lo estaban burlando y decidió que se acabó lo que se daba. No le dio la gana de tragar ni un pase del diestro. Pinchazo y estocada caída con degüello. Creemos que hubiera sido un buen toro sin la cogida del salmantino pero ya nunca lo sabremos.
ANGULO. Su primero era un negro ligeramente carifosco al que hizo un excelente recibo capotero bajándole las manos y sacándolo hasta el platillo:
Vulgaridad en varas con el toro dejándose pegar una carioca en el lomo, suficiente para poner al picador a pan y agua durante un mes.
Volvió la inevitable psicosis en banderillas:
Pero Angulo tuvo la perspicacia, en medio del herradero, de darse cuenta de que el pitón izquierdo era bueno y se olvidó de la faena del hotel tras los pases de tanteo:
Observen en estas dos imágenes el viaje del tal Carpintero:
El problema es que iba en reserva a pesar de que el diestro lo dejaba respirar. Inevitablemente se quedaba debajo al tercer pase lo cual fue una lástima. Estocada honda y baja perdiendo la muleta como se ve en su mano izquierda, que basta.
Junquero era un toro negro zaíno y hondo:
Empujó en el primero pero con la cara alta como ven abajo, En el segundo lo colocaron indignantemente debajo y se marchó sin pelear:
El segundo tercio fue un completo desastre donde todos se esforzaron por resabiar al toro. Destaquemos que Angulo salió dos veces del burladero para hacer sendos quites a cuerpo limpio. Con este dato pueden imaginarse el deplorable espectáculo que estábamos viendo. Cuenten las banderillas y añadan una más que no sale en imagen. Mientras, el toro sólo lleva una:
De nuevo el presidente quiso insistir en que pusiesen los palitroques pero al final lo obligaron a dimitir. En la muleta, el toro no pasaba y encima desarmó al diestro dos veces.
La cosa terminó con pinchazo, estocada corta atravesada y media también atravesada que basta:
El último se llamaba Bienplantado y no era colorado ojinegro sino castaño oscuro, aunque ya sabemos que en casa de Cuadri a los castaños los llaman colorados. Era ligeramente rabicorto:
Desarmó de inicio a Angulo, que tuvo que poner pies en polvorosa. Luego metió bien los riñones en la primera vara. En la segunda cabeceó y se repuchó mientras el picador le daba al túrmix haciéndole la mayonesa en el espinazo:
Cebadera volvió a dar una lección a sus medrosos compañeros dejándolos en completa evidencia. La mejor o la única ovación de la tarde se la llevó él pero no quiso saludar quizá por respeto a su maestro, que era trasladado al hospital en esos instantes:
Cuando Angulo lo sacó de las tablas se vio que el de Cuadri iba al bulto pero nunca sabremos si fue porque era su condición o a causa de la pésima lidia. Incluso anotaremos que una banderilla quedó clavada en su costillar. Eso ya saben que a veces afecta negativamente al comportamiento de los toros como comentábamos aquí. Observen, es la de color verde que se ve en el otro excelente par de Cebadera, que suponemos era visto por sus colegas con las caras enrojecidas por la vergüenza... si es que la conocen:
No pudo hacer nada el de Llerena a pesar de que lo intentó con valentía aguantando los parones del toro:
Terminó la fiesta y los banderilleros respiraron aliviados. En el quinto toro pasaban con los palos por delante de nuestra posición y un niño preguntaba: 'papá, ¿esos son los banderilleros?' Y el padre le respondía: 'eso dicen...'
Lo de que los cuadris son difíciles de banderillear es un lugar común de los muchos que abundan en el mundo de los toros. Son cosas que todo el mundo repite sin pararse a pensar si siguen teniendo vigencia. Por ejemplo, que los toros de Victorino no empujan en el caballo, que Manzanares es un gran estoqueador al volapié, que no se puede picar en el morrillo, que Urdiales sólo da pases sueltos o que los toros tienen que sangrar para descongestionarse. Estosmantras del lugarcomunismo taurino son falsos y lo de las banderillas a los de Cuadri demostró Cebadera que también. ¿Acaso sus toros eran diferentes a los otros? De ninguna manera, lo que sucedió fue que sacó la dignidad de torero que lleva dentro del traje de luces, cosa que los otros no hicieron, atenazados por un miedo cerval que encima se notaba a la legua.
Con lo apuntado hasta aquí pueden juzgar nuestros selectos lectores si lo que hemos relatado fue mejor o peor de lo que ellos hubieran esperado de esta corrida. Para nosotros, mejor, ya lo dijimos al principio. Y eso a pesar de la nefasta lidia que sufrieron todos. Parece claro que si se salen del norit, cunde el pánico en los ruedos.
Saludos cordiales desde San Martín de Valdeiglesias. Rafa.