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miércoles, 17 de febrero de 2021

MORANTE DE LA PUEBLA CONTRA ORTEGA Y GASSET

Al de La Puebla le gustará el titular ya que es muy aficionado al boxeo. Los púgiles en cuestión nos proponen la senda por la que debería discurrir el futuro de las corridas de toros. ¿Cuál de los dos ganará aunque sea a los puntos?

La reflexión de Morante es ésta:

'El toreo sin arte difícilmente se puede defender. La sociedad camina hacia una mentalidad en la que yo no veo continuidad ni defensa del toreo si no es como algo artístico, por eso quiero representar lo que el toreo ha sido y será: un arte'



La reflexión de Ortega y Gasset, esta otra:

'El día en que en el toreo se pierda la épica y sea todo estética, la Fiesta tendrá sus días contados'



A Luis Francisco Esplá le recordamos dos ideas contradictorias al respecto. Hace años decía que el futuro de los toros era asimilarlo a algo como la ópera, haciendo hincapié en lo estético. Últimamente le hemos escuchado que todo lo que pretenda maquillar la dureza del espectáculo 'atenta contra su propia esencia y quedaría herido de muerte'.



En el toreo se ha dulcificado casi todo. Hagamos un repaso. 

La crítica es versallesca, nada que ver con los palos que pegaban los revisteros hace más de cien años. Los últimos en repartir fueron los ya desaparecidos Navalón y Vidal. Desde entonces vivimos en el mejor de los mundos taurómacos como leas a los que viven de esto. Los comentaristas televisivos son empalagosos. Recuerden aquí aquella memorable novillada de Monteviejo en Villaseca de la Sagra. Estuvo plena de épica mientras César Jiménez comentaba:

'Si el toro no pasa, no se puede hacer el toreo. Lo de esta novillada no es agradable de ver aunque haya aficionados que discrepen'



Los públicos ya no se encrespan como en tiempos pasados, lo veíamos en la entrada anterior. La competencia entre los diestros ha desaparecido, se besan como si fuesen de la familia. 

Incluso ahora en Madrid obligan a saludar a un torero a quien le han sonado los tres avisos. Como lo oyen, recuérdenlo aquí. 

Históricamente, en el ruedo el peto evitó el espectáculo penoso de una suerte de varas repugnante. En el campo, los ganaderos fueron seleccionando el toro para el arte y no para el dominio. Y por supuesto que los empresarios saben que el dinero está en la figurita con el torito que se trae bajo el brazo para así sentirse y expresar lo que lleva dentro. No hay futuro organizando corridas concurso como la de Madrid, que atrajo a no más de 6.500 espectadores, o desafíos como los de septiembre, donde incluso había menos (recuerden aquí).

Pero la reflexión de Ortega la apoyan los aficionados chapados a la antigua, entre ellos muchos franceses y la mayoría de los selectos lectores de nuestro modesto blog. La pena es que entre todos no llenamos una portátil.



Hace 100 años se empezó a llamar estilistas a los toreros que hoy denominamos artistas. Clarito se refería a El Gallo como 'ese estilista que ha estilizado el miedo'. Quería decir 'ese artista que ha hecho del miedo un arte'. Después de Rafael, marcarán el camino de la estética Belmonte y Chicuelo. Sinónimo de estilista era también afiligranado. Por definición, el diestro estilista era un esclavo de la estética.



La pregunta que dejamos sin respuesta es si el torero artista es siempre más medroso. Ese tipo de torero necesita su toro mientras que para el torero con oficio cualquiera es válido. Si no tiene delante el toro que se adapte a su arte, al artista le crecen alas en los pies.

Belmonte entraría dentro de la escogida categoría de estilistas con valor. Pensemos en que Morante quizá haya sido el torero artista con más valor de los últimos 40 años, excepción hecha del temerario José Tomás. Y como estoqueador, el de La Puebla ha sido el mejor entre los artistas, sin quizá, aunque sólo cuando quiere.



El camino del arte en la tauromaquia fue siempre el del torero corto y emocional mientras que el dominio y la lidia quedaban para el torero largo y cerebral.

La solución de futuro que propone Morante parece intentar convertir en políticamente correcto un espectáculo o rito que por definición es muy incorrecto en estos tiempos buenistas que nos ha tocado vivir. La pregunta que nos hacemos es si vale la pena esforzarse en cambiarlo para adaptarlo a la sensibilidad posmoderna, tan fácil de herir aunque sólo con lo que deciden nuestros gobernantes. Probablemente sería mejor su desaparición en lugar de vulnerar su esencia. No obstante, antes podríamos hacer un breve intento por volver a su primitiva razón de ser aunque ello suponga el cachetazo definitivo (recuerden esta entrada).

El porvenir de las corridas ¿pasará por la estética o por la épica? Si volvemos a las dos propuestas de nuestros púgiles, la de Morante será la corrida del velcro y el fandango (recuerden aquí aquella patética tarde de Talavante). Por contra, la de Ortega y Gasset será la corrida clandestina. 

A la primera dejarán entrar a los menores y se retransmitirá en horario infantil. A la salida de la segunda, la policía habrá rodeado la plaza y procederá a practicar detenciones entre los asistentes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa. 




viernes, 24 de abril de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (7): EL 'POLLO POSTURAS'

Un fiel lector de nuestro modesto blog nos ponía sobre aviso respecto a este banderillero. Decía esto: 

"No he podido por menos de acordarme de alguna conversación con mi padre (bueno, ponencias donde escucho y aprendo) sobre este tema; consultado el oráculo "del otro Pepe Luis" me explica lo siguiente:
el matador de toros Casares, que tantas enseñanzas compartió con mi por entonces jovencísimo padre, cuando veían pasear por la calle Feria a un anciano torero apodado "El Pollo Posturas", Casares siempre le decía a mi padre: "Pepe Luis, si vieras cómo banderilleaba ese viejo al quiebro..."
Nos estamos remontando con ese torero a no menos que a la época de Blanquet o algo anterior."


Nosotros decíamos que podía tratarse del gitano Rafael Vargas Heredia pero no hay tal. Hemos investigado un poco y se trata de Manuel Álvarez Mestre:



Era trianero del número 12 de la calle Betis, nacido el 13 de enero de 1876. 



Actuó en las cuadrillas, entre otros, de Pepete, El Algabeño, Bienvenida, Martín Vázquez y los dos Gallos. Acompañó también como peón al aficionado y aristócrata asturiano Julián Cañedo, excelentísimo matador con la mano izquierda (dos orejas y rabo cortó en un festival maestrante a beneficio de la Asociación de la Caridad en 1909). 

Deducimos que Posturas fue haciendo el Guadiana entre novillero y banderillero. En esta novillada de 1899 los tres protagonistas resultaron cogidos y fue Morenito quien tuvo que sobreponerse a un puntazo en la cara para matar cuatro:



En el libro '100 toreros de Triana', Ángel Vela habla de su afición por el cante y de que tuvo una taberna después de retirarse. Era muy popular en Sevilla:



Con el tiempo, haría de asesor de la presidencia en la Maestranza. Pollo Posturas siempre sostuvo que fue él quien presentó a Pastora Imperio a El Gallo. El encuentro se ve que tuvo lugar en el café Novedades, que estaba ubicado en la plaza de la Campana:



Lo tenemos localizado en una corrida en Palma en 1903. Salvo error, iba en la cuadrilla de Guerrerito junto a Blanquet. Estaba previsto su debut como novillero al año siguiente en Barcelona. Su nombre se unía al de otros debutantes con apodos tan curiosos como el suyo:



En la revista Don Jacinto dicen con sorna que esos nombres más parecen de pelotaris que de toreros.

En la primavera de 1904 regresa el padre de Chicuelo de una buena campaña americana. Invita a una comida en el restaurante Montecarlo, sito en el hispalense paseo de las Delicias. 



Asisten, además de Manuel Jiménez Vera y de Minuto otros profesionales entre los cuales está el Pollo:



Recordemos que al padre de Chicuelo le echaron un pablorromero al corral el día de su alternativa. Era el 15 de septiembre de 1901, fue el sexto toro, Mulato de nombre. Se lió a pinchar y a los dieciocho minutos salieron los bueyes. Arrojó los trastos y se echó a llorar en el callejón. Nos recuerda a cuando Belmonte terminó con un toro y al llegar al callejón prorrumpió en un llanto incontenible, pero eso lo dejamos para otra entrada.  El pobre Chicuelo no sabía que tres años después de aquella comida en el Montecarlo moriría de tuberculosis.

En septiembre de ese año de 1904 tenemos a Posturas cruzando el puente de Triana para actuar de novillero en Sevilla:



Aquí está anunciado como sobresaliente en este cartel de Andújar:



En marzo de 1905 se organiza en Dos Hermanas un festival en honor de Minuto, que va a torear en Madrid dentro de poco. Aquí lo tienen aquel día junto a Pedro de la Borbolla y el ganadero Taviel de Andrade. Minuto brindó el toro que se lidió a de la Borbolla ('brindo a usted la muerte de este toro por el cariño que le profeso, que es el mismo que usted profesa a sus amigos'):



La familia de Taviel de Andrade había comprado reses de Vázquez pero terminarían vendiendo unas a Miura y otras a Concha y Sierra. En la primera corrida de la feria de Abril en 1847 se lidiaron ocho toros, seis de Taviel y dos del maestro Cúchares.

Volviendo a aquel festival, se dio muerte al toro Listón, negro berrendo y aparejado de la citada ganadería (y no de López Plata como ponen en algún sitio porque ese toro no llegó a tiempo). Lo picó Céntimo y lo banderilleó Pollo Posturas aunque el maestro requirió un par para lucirse, éste que ven en la imagen:



Aquí ven al diestro Enrique Vargas, de limitada estatura, junto a la cuadrilla que se trajo. Son de izquierda a derecha Rodas, Gonzalito, Perdigón, Minuto, Pollo Posturas y Bizoqui:



Cuatro años después volvemos a localizar a Pollo Posturas como banderillero, con Francisco Martín Vázquez y con Quinito, lidiando miuras. Se le cita en la temporada como subalterno sobresaliente junto a otros nombres conocidos:



En octubre de 1909 torea en Madrid en la cuadrilla de Bienvenida:



En abril de 1912 se anuncian ocho toros de Santa Coloma para Bombita, Gallo, Bienvenida y Punteret. Estuvo presente nuestro protagonista junto a Blanquet en la cuadrilla de Rafael, con quien había debutado en 1910 y al que acompañó durante doce años. 

Resultará cogido a finales de mes en Sevilla por uno de Benjumea ('los de Benjumea, el diablo los vea'). Antes de la cogida le da tiempo a ver cómo suenan los tres avisos para El Gallo pero, cuando el toro se echa, sale rápidamente el cachetero para liquidarlo en medio de un escándalo monumental y con el peón detenido por las fuerzas del orden y llevado a comisaría:



Y repetirá un mes después en el fiasco de Concha y Sierra. Ese día la cuadrilla la componen Pinturas, Blanquet y el Pollo:



A finales de año viaja con los Gallos para un mano a mano en Cádiz con miuras:



Los dos Gallos coinciden en Madrid el 16 de mayo de 1914. Les acompañan Pastor, Gaona y ocho de Veragua. Están de peones Cantimplas, Magritas, Morenito de Valencia, Cuco y el Pollo. Esta foto es de José aquel día:



Decía Posturas que Rafael era más artista pero José mejor torero, con lo cual no parece que nos haya descubierto la sopa de ajo. 

En el invierno sevillano de 1918 se celebró un festival de lujo:



Ya retirado lo vemos de asesor de la presidencia en la bonita plaza de Osuna en 1933 y con frecuencia en el palco de la Maestranza, como decíamos al principio.

Solía ir a tomar café en compañía de otro trianero, Domingo Correa Montes, nacido en 1897, quien hizo su presentación de novillero en Madrid en 1921. Era un diestro muy fino y valiente, cosas que no suelen ir unidas. Esto decía de él La Lidia:



Aquí abajo lo ven cogido en Barcelona en marzo de 1924. Dos meses después, un novillo de Félix Suárez le pegó un cornalón en Sevilla que, salvo error, lo retiraría. 



Los que vieron su presentación de novillero en La Monumental aún recuerdan el lío que formó (pulsar aquí). Terminó trabajando de inspector de arbitrios municipales. Murió en La Pañoleta en 1959, dos años antes que Pollo Posturas.

Ambos toreros se sentaron muchas veces a echar un rato en esta barra. Es Casa Cuesta, en la calle Castilla de Triana:



Para Rafael nunca fue Pollo ni Posturas sino Manolo. Una vez el maestro salía entre almohadillas y naranjazos de una plaza. Cuando estaban ya a salvo de los proyectiles, mantuvieron este diálogo:

- Manolo, ¿cómo se llama este pueblo?
- Alicante
- ¿Alicante? Pues ya me han visto a mí en Alicante y no me van a volver a ver nunca más.



A Manolo lo enterraron el 22 de diciembre de 1961. Tenía 85 años.


 
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

miércoles, 8 de abril de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (6): ¿BELMONTE O GALLITO? ¿CUÁL DE LOS DOS TIENE MÁS VALOR?

¿Cómo podemos calibrar el valor de ambos para llegar a una conclusión? Vamos a utilizar la sencilla taxonomía de un gran aficionado mallorquín cuyos libros hemos recomendado muchas veces por aquí, don Guillermo Sureda Molina.


FOTO: Antoni Esplugas (ARXIU NACIONAL DE CATALUNYA,
Departament de Cultura de la Generalitat)

Aquí tienen tres, todos excelentes. Son de esos libros que se leen con el lápiz en la mano y que te obligan a pensar ya sea para dar la razón al autor o bien para discutir con él.




El juicio sobre el valor de un torero tendrá en cuenta tres variables:

- Su valor técnico
- Su valor estético
- Su valor histórico

Decía Sureda que estos tres valores podían ser independientes entre sí. Por ejemplo, un torero podía tener muy buena técnica pero ser antiestético (Lalanda). O tener mucha estética pero poca técnica. Esto tiene su miga porque si entendemos la técnica como la capacidad lidiadora, obtendrían una nota baja los toreros denominados artistas o esos toreros gitanos que despreciaban la técnica. Pero si el valor técnico también reside en aplicar toreo de pata negra al toro que se presta a ello, esos mismos artistas suben bastante la nota, ¿no les parece? 

Se puede, en fin, ser un torero excelente en la técnica y notable en la estética pero no gozar de valor histórico. ¿Sería éste el caso de Gallito?

Para aclarar la cuestión, diremos que el valor histórico de un torero lo mediremos por su influencia en el devenir de la fiesta, es decir, la trascendencia que haya tenido su forma de torear. Ese valor histórico se mide también por la cantidad de toreros que habrán deseado seguir el camino de quien haya significado algo memorable en la evolución de la Tauromaquia.



Supongamos una graduación del 1 al 10 para calificar ese valor histórico. Circunscribiéndonos al siglo XX, ¿qué toreros merecerían un 10 en ese valor? Recordemos que se trataría de evaluar cómo han cambiado la forma de torear, cosa que se deduce de la cantidad de imitadores que hayan tenido en el nuevo camino que han abierto.

En nuestra opinión, los dos únicos que merecen el 10 son estos dos de abajo: 




De los recientes, pondríamos un 9 tanto a José Tomás como a El Juli. Por supuesto que no se contempla en esta valoración el gusto personal. 

Además, en el valor histórico influirían muchas variables que desechamos de entrada porque cambian según la época. Serían tales como el tipo de toro, el tipo de público, los críticos taurinos coetáneos, el concepto estético del toreo, la capacidad de conmover del maestro, etc. Incluso algunos toreros han toreado diferente al principio y al final de su carrera. Estos aspectos no pueden entrar a la hora de valorar simplemente esa trascendencia histórica del torero a que nos referimos en ese tercer valor que planteaba Sureda.

Dicho lo cual, ¿a ustedes se les ocurre otro torero del siglo XX que se haga acreedor en valor histórico al 10 aparte de los dos citados?

Gallito, no. Él culminó la forma digamos 'antigua' de torear, fue su máxima expresión. Pero ese camino quedo barrado por el Nene de Gelves aunque de manera brillantísima, eso sí. Es algo similar a los puntillistas, que llevaron la pintura a un callejón sin salida del cual la sacarán tres genios como Munch, Cézanne y Van Gogh.

Por supuesto que en valor técnico Gallito obtendría... ¿el 10? Pues tampoco. En nuestra modesta opinión lo dejaremos en 9 por su deficiente modo de estoquear (y casi estaríamos por bajarle aún más la nota ya que mataba bastante mal). Es un tema que tenemos pendiente en esta serie que le estamos dedicando en nuestro modesto blog y que iniciábamos aquí.


Gallito el 9 de mayo de 1915 en Madrid

¿Y respecto al valor estético? ¿Qué nota pondrían ustedes a Belmonte y a Gallito? Aquí nos retiramos al callejón tras dejarles el toro en suerte. Cojan los tres valores que hemos apuntado más arriba, califiquen con un número del 1 al 10 a los dos maestros, dividen por tres y ahí tendrán la respuesta a la pregunta del titular.

Ya que estamos divagando sobre lo técnico, lo estético y lo histórico, podemos entretenernos en hacer una clasificación de algunos toreros del siglo XX siguiendo esos tres ítems. 

Pensemos a vuelapluma en los siguientes: Gallito, Belmonte, Chicuelo, Lalanda, Domingo Ortega, Pepe Luis, Manolete, Luis Miguel, Rafael Ortega, Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez, Camino, El Viti, Ruiz Miguel, Curro Romero, Ponce, José Tomás, Morante y El Juli.



Por nuestra parte,  hemos hecho un cuadro con el nombre de cada torero más cuatro columnas, una con cada valor y la tercera con la media. No se preocupen que no vamos a aburrirles con el resultado de nuestros cálculos. No obstante, para que no nos acusen de que nos tapamos o nos aliviamos cuando hay que entrar a matar, apuntamos a continuación la clasificación que ha resultado de nuestra particular evaluación. Los toreros que figuran en el mismo grupo son los que han conseguido igual puntuación, o sea, que tendrían un valor equivalente en la historia de la tauromaquia combinando los tres factores valorados:

1. Belmonte y Manolete


Pasaporte de Manolete donde pueden ver su estatura 

2. Gallito 



3.  José Tomás
4. Pepe Luis, Ordóñez, Rafael Ortega


Ordóñez en 1966

5. Chicuelo, Antonio Bienvenida, Camino, El Viti, Curro Romero


Camino en 1974. Según él, la verónica tenía que ejecutarse
siempre sin levantar el pie de la pierna interna

6. Domingo Ortega, Luis Miguel, Ponce, Morante, El Juli


Domingo Ortega en Valencia yéndose al rabo como solía (1931)

7. Ruiz Miguel
8. Lalanda


Estocada de Ruiz Miguel a uno de Miura en 1974

¿Qué les parece el ránking que nos ha salido? Pues ya nos hemos entretenido con este divertimento a cuenta del centenario de la muerte de Gallito y de la lucha fratricida entre los partidarios de Maravilla y los de Cataclismo. No pretendíamos otra cosa. 

Aunque ustedes no hayan perdido su tiempo en puntuar todos los toreros de la lista, por lo menos lo habrán hecho con José y Juan, qué menos... ¿Quién les ha salido vencedor? No vale retorcer los datos para que resulte un empate, que conste.

Sabemos que la simplificación de lo comentado en esta entrada puede dar lugar a todo tipo de precisiones por su parte, para lo cual tienen a su disposición la sección de comentarios aquí abajo. Ha sido, como decíamos, un divertimento. 

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


jueves, 2 de abril de 2020

LAS VERDADES DEL TOREO DE VERDAD (22): ¿CÓMO HAY QUE COGER EL CAPOTE?

Alguno de ustedes dirá que como el maestro quiera, que para eso es quien se pone delante. Hombre, en ese caso no hay nada más que hablar. Pero es que en la Tauromaquia no deberían hacerse las cosas como uno quiere sino como Dios manda. Por esa razón uno no estoquea como le viene en gana sino que se somete a unas normas.

No obstante, la estocada es la suerte que exige mayor rigor en su ejecución. Lo de coger el capote no es tan rígido y aquí entra un componente de gusto personal pero también de riesgo y exposición al lancear como explicaremos al final.

En la entrada anterior poníamos una foto de Rafael de Paula y les decíamos que se fijaran en un detalle sin aclararles cuál. Se trataba de darse cuenta de lo bien que cogía el capote. Ésta era la imagen:



¿Cómo hay que cogerlo? Nosotros somos de la escuela de Romero. Él decía que 'la forma de cogerlo es un poquito así, lo más cerca de la esclavina y cortito'. Ahí lo tienen:



Ustedes nos preguntarán que cuál es exactamente la distancia correcta respecto a la esclavina. Pues se lo preguntaron a uno de los mejores veroniqueadores de posguerra y dio dos respuestas diferentes, de las cuales nos quedaremos con la que preferimos. Es éste que ven:



Manolo Escudero. En una ocasión dijo que había que coger el capote a una cuarta de la esclavina y en otra, que a dos. Esa medida es la cuarta parte de una vara y una vara son 83 cms. Por consiguiente, estamos hablando de 20 cms. en un caso o 40 en el otro. Nosotros nos quedamos con una cuarta, esto es, menos de un palmo. A eso se refiere Curro cuando dice cortito. Recordemos al faraón:



Cuando empezó no lo cogía así, con el tiempo fue juntando las manos. La siguiente foto no le hará mucha gracia si lee estas líneas pero la ponemos para que comprueben la diferencia. Pertenece a mayo de 1957, su presentación en la Maestranza:



En ésta de abajo, en cambio, se aprecia claramente lo de la cuarta al lado de la esclavina, menos de un palmo:



El maestro contaba a Antonio Burgos que: 

'Sivianes, uno de Camas, me dice que yo toreo cada vez con las manos más cerca de la esclavina y que me retiraré cuando llegue a torear con las manos completamente juntas cogiendo el capote'



El otro que cogía el capote de maravilla es el que daba pie a esta entrada, ahí lo tienen:



Ambos lo cogen como Dios manda, 'a la esclavina'. Y con todos los dedos, dejando por abajo sólo el pulgar, como tiene que ser (aunque Paula escondía el índice derecho en la primera imagen, no sabemos por qué). 



Qué pocos son los toreros que cogen bien el capote hoy en día. Abren los brazos y lo agarran casi a medio metro de la esclavina. Más que cortito es 'larguito'. Pero es que encima estamos cansados de ver esos capotes descomunales que usan, fabricados en los astilleros de Bazán. 

Aquí tienen a uno que exhibe uno de los más grandes de la historia (Manzanares):




Otro que tal baila aquí, abajo. Con su capote torearía Polifemo en la isla de los Cíclopes. Las manos, a una vara de la esclavina (El Juli):



Morante, largo también. Recuerden que Paula lo acusaba de no saber coger el capote y dice que fue él quien se lo explicó, naturalmente:



No vamos a aburrirles con la larga lista de toreros actuales del mismo corte pero de ella quitamos a uno que no merece figurar, ahí lo ven:



Es Jiménez Fortes con el capote bien cogido. De los pocos hogaño... ¿o quizá el único?

Además estos capotes modernos 'parecen hechos de lona', como también decía Curro. Nada que ver su forma de volar con la de los antiguos, cuyo recuerdo nos invadió fugazmente viendo lancear a Frascuelo en Céret. Observen que su capote se desplegaba sedoso:



Como curiosidad, decirles que en un festival en Tarifa el año 1972 con Ordóñez y Paula, Romero fue desarmado al entrar a matar y cuando vinieron a hacerle el quite, arrebató el capote a su peón y entró a matar con él. 

Se nos dirá que grandes maestros de otro tiempo también cogían el capote muy largo. Hay verdad en eso, ahí tienen a Pepe Luis Vázquez, que se caracterizaba por ello:



Observen aquí a su hermano, bastante más recogido, a dos cuartas:



Cogiéndolo más largo, si en el momento del embroque se bajan las manos y se juntan más o menos los brazos, el resultado puede ser una verónica plena de empaque, como ésta suya que vemos:



Chicuelo también largando mucha tela:



Manolete, lo mismo:



Y Antonio Bienvenida:




Se preguntarán por qué casi nadie coge el capote recortadito como Romero o Paula. Pues sencillamente porque hace falta mucho valor para cogerlo así. No, no es broma. Si nos permiten, nos explicamos.

El toreo de capa es el más difícil. Hay que jugar con las dos manos y no con una, además de hacerlo ante un toro que conserva toda su pujanza. Cedemos de nuevo la palabra al que sabe de esto, que es Romero:

'El capote tiene más exposición que la muleta, con ella tiene uno más defensa pero con el capote no puedes pegar estirones ni toques para dejar el toro ahí quieto'

Cogerlo cortito implica largar menos tela. Estás más expuesto al toro y en esa situación, como decía Curro, 'hay que torear más con las muñecas y con la cintura, de cadera a cadera'. 

¿De quién aprendería a coger el capote así? Pues de este hombre:




Curro Puya, Gitanillo de Triana, el mago del capote: 'ese capote recogido mío, como cogido con dos deditos, lo cogí de fotografías de Curro Puya...es que luego además se dormía con él...' 

Añadiremos de nuestra cosecha que a Gitanillo lo protegía Belmonte cuando empezó. Tan es así que se presentó en la Maestranza de novillero con un vestido prestado por Terremoto, a quien brindó un novillo. Como la cosa se le dio bien, al dar la vuelta al ruedo se paró ante la localidad de Juan y agarrándose la chaquetilla le gritó '¡Pa mí!' Y nunca se lo devolvió.

Los diestros de hogaño no demuestran tanto valor como Paula o Romero para enseñar menos tela y exponerse ante ese toro que tiene todavía todo su poder. Aunque los que lidian nuestras figuras acostumbran a venir picados del campo como ustedes saben de sobra. De nuevo el faraón decía sobre esto que 'como hoy el toro tiene menos casta, puedes salir a pegarle lances en seguida antes de ver cómo es ni lo que va a hacer'. 



Efectivamente, señores, recuerden a Manzanares con Dalia de Victoriano en la Beneficencia de 2017. Lo lanceó de salida con su monstruoso capote mientras el toro embestía pastueño, como si ya llevara dos puyazos. No les engañamos, pulsen aquí y comprueban eso y de paso se fijan en cómo coge la capa.

Lo que abunda hoy son capotes descomunales manejados por brazos abiertos como los del gigante Briareo. Personalmente, no nos gusta y además lo consideramos un alivio. 

Si a pesar de todo lo dicho siguen creyendo ustedes que únicamente es cuestión de gustos, nuestro gusto es el capote de pequeñas dimensiones, no almidonado y cogido a una cuarta de la esclavina o menos.

Pero esas tres condiciones sólo son para toreros valientes.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.