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lunes, 26 de abril de 2021

CUANDO MANOLETE INTERRUMPIÓ A FRANCO

Sólo dos personas se permitían el lujo de interrumpir a Franco en presencia de terceros cuando hablaba: Vicentón y Pepe. El primero era Vicente Gil, su médico personal de toda la vida. El segundo, José Millán-Astray, quien fue su superior en la recién creada Legión Española. Suponemos que también lo interrumpiría su mujer pero eso sería en la intimidad. Añadiremos a esta exigua lista a don Manuel Rodríguez, que en San Sebastián hizo lo propio cuando subió a cumplimentar al Caudillo durante una corrida.



El público de las plazas del norte de España siempre ha sido más despiadado con los toreros que el del sur, y en el sur incluimos la sentimental plaza de Madrid (recuerden lo que comentábamos aquí sobre el aficionado madrileño).

En Pamplona han sido varios quienes han tenido problemas serios, desde El Cordobés hasta Esplá. De Bilbao El Viti salió escaldado. En Soria casi matan a Manolete (lo contábamos aquí). Y el Monstruo también tuvo que aguantar lo suyo en Vitoria, en Barcelona y en San Sebastián.

La anécdota de la interrupción sucedió en la bella Easo días antes de la muerte del maestro. En algún sitio se dice que fue la tarde que compartió con Juanito Belmonte y Luis Miguel para matar villamartas. Lo hemos comprobado y no puede ser porque aquel día estaban sólo la hija de Franco y el ministro de Trabajo, Girón de Velasco, el incombustible León de Fuengirola.

Esa tarde cortó dos orejas a su primero pero recibió una buena bronca en el quinto. Era un bichejo de 422 kilos que se paró como si fuese de Guisando. El personal quedó muy molesto. Digamos que la corrida dio una media en la báscula de 470 kilos. Esta imagen es de aquella tarde:



Franco sí que estuvo presente en la primera de abono, con lleno hasta la bandera. Ahí accede al palco 'entre encendidas manifestaciones de apoyo y clamorosos vítores', como decían los medios oficiales:



En el paseíllo ven a Manolete a la izquierda, a Gitanillo en el centro y a Manolo Navarro a la derecha. Navarro sustituía al gravemente herido Pepín Martín Vázquez, como les comentábamos aquí. La cornada fue en Valdepeñas, también ante Manolete. 



Los toros eran de Alipio, de presencia casi irrisoria. Observen el primero de la tarde:



El protocolo cuando asistía el Jefe del Estado era brindarle la muerte del primer toro e interrumpir la corrida tras la lidia del tercero para que los diestros subieran al palco a saludar y recibir un regalo. Aquí tienen a Manolete brindándole su primero con un breve parlamento:



Decimos lo de breve porque ya saben que siempre fue acusado de franquista. Pues la verdad es que sus brindis a Franco que hemos leído son mucho menos efusivos y lisonjeros que los de otros maestros. En la Beneficencia del año anterior le dijo simplemente:

'Tengo mucho gusto en brindar la muerte de este toro a nuestro Caudillo'

Aquí lo ven en el recibo capotero al becerro. Remata con una bonita media de manos bajas y gran naturalidad:



En la faena no faltan ni manoletinas ni estatuarios. Observen al maestro en el pase que menos le gustaba dar, el de pecho:



Pero el público tomó a chirigota la insignificancia del escarabajo de Alipio y menudearon las muestras de descontento. La corrida dio una media de 465 kilos. 

Así las cosas, cuando subieron a tomarse un vino al palco para recibir el regalo de Franco por el brindis, era delicado hablar de la corrida dado que el respetable estaba un poco de uñas. El Generalísimo quiso demostrar mano izquierda y, por hablar de algo, dijo a Manolete:

'Oiga, Manolete, a diferencia de las plazas andaluzas donde la arena es de color claro, aquí en el norte es negra. ¿a qué...?'

No pudo terminar la pregunta porque Manolo lo interrumpió secamente:

'La arena es negra... y aquí la gente también está negra'

Como la afirmación  no escondía ninguna alusión política, el Caudillo dicen que rió de buena gana.

Tras finalizar la corrida, el califa viajó a Huesca, luego a Gijón y retornó a San Sebastián para el citado festejo con Luis Miguel al que corresponde esta célebre foto con Matías Prats, quien le va a hacer la última entrevista antes de morir:



Durante la lidia de aquel último toro en que recibió grandes muestras de desagrado, tuvo que oírse algún grito extemporáneo contra su madre, que veraneaba siempre en Donostia. El novillero Pedro Ramírez, Torerito de Triana, se encaró con el que se había metido con doña Angustias y el propio Manuel le dijo después:

'Déjalos, Torerito, serán de Bilbao, que han venido a meterse conmigo'

Y es que Camará no había llegado a un acuerdo económico para la feria (por cierto, Torerito cortó dos rabos de novillero en Sevilla). Su madre se instalaba en esta casa de la derecha, la del portal negro, en el paseo de Mirakontxa. Allí recibiría días después la noticia de la cornada de Islero:



En aquella última entrevista, toda España oyó por la radio cómo su hijo respondía a Matías Prats:

'Me piden más de lo que puedo dar...tengo muchas ganas de que llegue ya el mes de octubre'

Nunca llegaría para él.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.



jueves, 23 de julio de 2015

¿VACAS DE SALTILLO PARA GRACILIANO?
 
Esa y alguna que otra duda más tenemos tras la corrida de Juan Luis Fraile en Céret. Al ver los toros ya les dijimos por aquí que nos recordaban a los saltillos antiguos, los negros, los que tiene Zaballos hoy en día. Vean este saltillo de Zaballos con el hierro del abuelo Miguel:

 
Y aquí uno de los gracilianos de Fraile que saltó al ruedo de Céret (curiosamente también el 16):


Después, en los comentarios a nuestra crónica, nuestro amigo Joan nos decía que Graciliano había cruzado sus animales mayoritariamente ibarras con vacas de Saltillo, cosa que no hemos podido confirmar en ningún sitio, a ver si alguno de ustedes nos ilustra al respecto.

No obstante, y sin mayores pretensiones, estas dudas nos van a servir para recordar al gran aficionado que fue Graciliano y, de paso, compartir con ustedes algunas fotos de toros. Por ejemplo, la de su 'Fandanguero', que corneó por tres veces a Francisco Vega de los Reyes. Ocurría poco después de proclamarse la 2ª República:
 

Fue al inicio de faena, con un toro que apretaba mucho hacia adentro. Aquí abajo se lo llevan a la enfermería. Vestía de gris plomo y oro. Mientras lo atendían, Marcial Lalanda salía a hombros. Murió dos meses después tras una penosísima agonía:


Se ha venido repitiendo desde entonces que ha sido el mejor veroniqueador de la historia del toreo. Nos quedan las fotos y no muchas. Vean aquí una por cada lado y juzguen ustedes:

 
 
Volviendo a Graciliano, todo empezó cuando compró al conde de Santa Coloma 135 vacas y dos sementales. Eso fue doce años antes que Buendía y Bartolomé. Parece ser que había un 80% de ibarras y el resto, saltillos. La ganadería estuvo en sus manos durante casi veinte años porque el año que acabó la guerra vendió una gran parte a José Escobar, que se la llevó a Isla Mínima -junto con los mayorales-. En unos sitios pone que compró 300 cabezas, en otros 400 y el propio Escobar, en una entrevista posterior en El Ruedo, dice 700 (?).  Ahí no habría mucho cárdeno, suponemos. Casi todo sería negro y también algo tostado, castaño e incluso colorado. A los herederos de Escobar les sigue saliendo algún santacoloma como este, colorado, ojo de perdiz y anteado:

 
Con el tiempo, la familia Escobar echó animales de Buendía y de Chafik, alejándose de lo puro de Graciliano. Hoy, según Mauricio Soler, les quedan unas veinte vacas puras de Graciliano. Como curiosidad, comparen este toro de Escobar  bizco del izquierdo, ojalado, meleno y ligeramente astracanado...
 
 
...con este de Fraile carifosco y corniabierto:

 
Graciliano se reservó no más de treinta cabezas para él y reconstruyó la ganadería. Vean a Manolete en julio en Valencia hace 71 años con un graciliano, por los que sentía predilección (mató 73 entre Graciliano, Escobar y Alipio que, por aquel entonces, eran todos agua del mismo pozo) ¿Qué les vamos a decir de la naturalidad del muletazo? Nada que ver con nuestras grotescas figuritas actuales, siempre retorcidas, encorvadas, artificiosas y cargantes :


De esa tarde es esta cabeza que regaló a Churchill porque el toro era facado con el signo favorito del premier inglés (no el de la victoria sino el de los arqueros ingleses medievales). Salvo error, la cabeza debe de seguir en la embajada española en Londres (el que está más cerca de 'Perdigón' es Domingo Ortega):


Por eso, cuando murió Manolete, doña Angustias recibió el pésame del propio sir Winston donde le recordaba el regalo que le había hecho su hijo ('the noble trophy of your son'):


El toro era ya de José Escobar pero seguía siendo puro graciliano. Se ve que unos amigos suyos de la alta sociedad inglesa lo visitaron y vieron a 'Perdigón' de eral, con esa marca en el testuz. De ellos fue la idea de regalarlo a Churchill pero Escobar les prometió la cabeza sólo después de que se lidiase. Como aquella tarde Manolete no anduvo fino con la espada, conserva las dos orejas. Y, por supuesto, el encargado de disecar la cabeza para tan célebre destinatario fue el mejor taxidermista del mundo, don Luis Benedito, de quien hablábamos en esta entrada teniendo el honor de saludar a su  biznieto en los comentarios:


Aquí es donde tenemos esa duda que les comentábamos ¿Refrescó Graciliano con vacas de Saltillo? Si realmente lo hizo, ¿cuándo fue eso y de quién eran? Podrían ser de su hermano Argimiro que los había comprado a Dionisio Peláez. Y seguro que en aquella época serían saltillos de los antiguos, mayoritariamente negros, parecidos a los actuales de Zaballos (recordemos que lo que compró el marqués de Saltillo a Picavea de Lesaca era negro en un 70%). Se parecen esas encornaduras playeras que vimos en alguno de los frailes de Céret como esta que se recorta en la muleta de Pérez Mota...


... a las de los saltillos de Zaballos:


Y es que precisamente aquellos saltillos de Argimiro acabaron unos en manos de Victorino a través de Escudero y otros en el abuelo Miguel a cuyo nieto pertenece el de la foto anterior. Y respecto a la pinta, igual que la mayoría de propietarios de saltillos fue tirando a lo cárdeno, lo mismo parece que haya hecho Victorino Martín. Los aficionados más veteranos recordarán que en los años setenta salían muchísimos victorinos  entrepelados o negros. Hoy, a lo sumo salen cárdenos oscuros.

La ganadería de Graciliano, que llevaban sus hijos desde 1950 se vendió en dos partes. Lo que estaba a su nombre, junto al hierro histórico y la divisa, debe de estar, a través de Palomo Linares, en manos de los Lozano. Aquí tenemos otra duda 'graciliana', ¿quedará algo de aquello?

Lo de su mujer, doña Trinidad Nogales, llegó a  Juan Luis Fraile tras pasar por diferentes manos. El hierro de la N invertida suponemos que proviene del apellido de la señora. Eran unas cien cabezas. Hoy, puras de Graciliano, conservan unas 65. Vean una foto de estas vacas que hizo nuestro amigo Tauro el año pasado (recordar su visita aquí):


Y aquí vean una madre Saltillo de Zaballos con su retoño:


Otra duda: la propia hija de Juan Luis Fraile, Carolina, ha dicho que su padre intentó dar más cara y volumen a los gracilianos. Salta a la vista que lo consiguió. La pregunta es si lo hizo sólo seleccionando lo que tenía o refrescó con algo que provocó esas caras y esa caja bastante más voluminosa que la de otros vacunos santacolomeños. Lo comenta ella misma sin desvelarnos la incógnita en este reportaje. Este pavo que cerró la corrida de Céret estaba en 600 kilos:


En el reportaje verán que Carolina se lamenta de la poca consideración que tienen las autoridades sanitarias de la Junta de Castilla y León. Deben de ser los veterinarios más escrupulosos del planeta pero, si quiere que no la incomoden más con el gamma interferón, no tiene más que llevar todo lo bravo al matadero y, cuando ponga manso, ya no volverá ni un sólo veterinario más (recuerden que lo comentábamos aquí). Qué curioso ¿verdad? Y esta escrupulosidad digna de mejor causa se da precisamente en la zona de España donde hay más encastes en peligro de extinción (encinas, cobaledas, gracilianos, saltillos negros y atanasios).

Pues ya han visto que unas pequeñas dudas y los comentarios de algunos amigos en el blog nos han dado pie a montar esta entrada donde, la verdad, no hemos aclarado nada pero nos hemos entretenido no poco. Esperemos que ustedes también.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

Antonio Ordóñez, de novillero, con un graciliano (1950)