Pensaban ustedes que acabaría este año sin que dedicásemos una entrada a Rafael Ortega en el centenario de su nacimiento. Pues no. Lo teníamos presente y aquí está. Por otro lado, sí que recordarán que criticábamos que había sido humillado en este su centenario, pulsen aquí.
Para Chenel fue 'el torero más completo que he visto'. Para Navalón 'ha sido el torero que ha toreado con mayor pureza en los últimos treinta años, bordaba el toreo'. Para Ordóñez 'Ortega es el mejor de todos nosotros'. No seguimos con las alabanzas sino que nos circunscribimos a estos tres testimonios de peso.
Aunque el maestro era muy lacónico, creemos que es interesante saber qué opinaba él de algunos colegas:
- Sobre Manolete: 'muy puro, muy bueno, corto, sí... pero lo bueno no puede ser largo'
- Sobre Curro: 'torea como nadie... si quiere el toro'
- Sobre Camino: 'tenía una cabeza privilegiada para el toreo, ojalá hubiera querido torear...'
- Sobre El Cordobés: 'tiene mucho mérito tanto el dinero que ha ganado como el que haya llenado las plazas; las llenaba porque daba muchos pases y la gente quiere cantidad' (recordemos que la célebre faena de Ortega al Mariscal de Tassara en 1959 tuvo veintidós pases)
- Sobre Pepe Luis: 'es el mejor que he visto'
El Brujo le devolvió el cumplido cuando le otorgaron el tercer premio con el nombre de su homónimo Domingo Ortega. Aquel día hubo una capea y Pepe Luis dijo: 'nos ha dado una lección de cómo se torea... sin la estocada'. Como la gran fama de Ortega era la suerte suprema, el sevillano hacía hincapié en que era mucho más que un excelente estoqueador. Esta es la foto de los que actuaron aquel día del premio:
Por orden de numeración y salvo error son: Eduardo Lozano, Gregorio Sánchez, Pedrés, Ortega, Zabala, José Luis Lozano y Juan Bienvenida.
Corrochano decía de él que era un matador que sabía matar y que además sabía torear sin el estoque simulado. Ambas cosas son rarísimas actualmente, especialmente la segunda.
En 1959 fulminó un toro del marqués de Albayda de una estocada en los adentros. El toro se apoyó en la barrera con el costillar. Estaba muerto de pie. Ortega tiró de la cepa del cuerno y el animal se derrumbó patas arriba.
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| Dibujo de Antonio Casero |
En Francia dejó una entera pero el toro le pisó la muleta. 'Yo tiraba de ella pero el toro se había quedado muerto en el acto y se cayó encima de la muleta... no he visto otra cosa igual'.
Sabiendo que se esperaban sus estocadas, se recreaba en la suerte haciéndola con lentitud, dejándose ver y mirando el morrillo. 'Si miras los pitones, pinchas'. El Cid entenderá perfectamente esto, en cambio sus aduladores, que lo justificaban hablando de mala suerte, no. Un amigo de Rafael vio cómo había pinchado Ordóñez y terminada la corrida le dijo: 'si te pongo un burro, como no tiene cuernos, seguro que le hubieras enterrado la espada'.
¿Alguna vez fue cogido al entrar a matar? Sí, dos, aunque ya había cruzado, o sea que no habría que achacarlo al maestro sino a un imponderable del toro, que derrotó por sorpresa buscándolo.
Las tres cifras que el maestro recordaría sempre fueron: el 7 por los hijos que tuvo con Pepita, el 6 por las puertas grandes de Madrid y el 29 por las cornadas que recibió.
De esas cornadas hubo tres tremendas. La de 1950 en Pamplona, que fue en el recto: 'la he sentido en el cielo de la boca'. La de 1959 en Madrid toreando de capa un toro de Sánchez Fabrés. Y la del Capuchino de Hoyo de la Gitana en Barcelona en 1967. En un natural el toro le vio el muslo y le rompió veinte centímetros de la femoral. El doctor Olivé le hizo una transfusión de 2.000 cc. de sangre y 1.000 más por la noche. Paquirri mató el toro y llevó la oreja a la enfermería. El tercero era Adolfo Rojas, a quien el de San Fernando acababa de dar la alternativa poco antes.
Quizás no sepan que cinco años después en una cacería se pegó un tiro por accidente en la misma pierna y estuvieron a punto de amputársela.
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| Estocada a un pablorromero en Madrid (1958) |
En Sevilla lo descubrieron en una novillada cuando tenía veintisiete años. La sensación era Francisco Sánchez, Frasquito. El relleno lo formaban Ortega y Sergio del Castillo. Éste fue cogido en su primero y Frasquito en su segundo, de manera que nuestro protagonista mató cinco novillos, que eran de Garro y Díaz Guerra, una ganadería sevillana. Al día siguiente los titulares eran para Frasquito, a quien denominaban el nuevo Manolete, que había cortado dos orejas en su primero. Ortega se enfadó por ello y más cuando 'aquella novillada me costó dinero'.
Sobre el toro de los años noventa, decía que 'a pesar de que quizá sea más bravo y noble, ha perdido fuerza y agresividad, por eso se puede torear más despacio aunque se haya perdido profundidad'.
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| Sevilla, 1953 |
Coincide con lo que decía Luis Bollaín, excelente aficionado denostado últimamente en algún canal, recuerden aquí:
'de tanto querer afilar la bravura, se ha roto la punta y el toro ha quedado romo de casta'
Una vez preguntaron al de La Isla qué le había perjudicado en su carrera y respondió esto:
'Como todos estaban bastante de acuerdo en ensalzarme, eso fue negativo porque no había polémica; además, mi figura poco estilizada no ayudaba y, por si fuera poco, tuve que competir con toreros muy buenos'.
Mató en solitario la corrida del Montepío del 24 de junio de 1954. Compartió cartel con Ángel Peralta y despachó los seis toros de Antonio Pérez con cinco estocadas, una media y tres pinchazos de los que gustaban a Corrochano, 'porque así le vamos a volver a ver entrar a matar'. El cuarto lo cogió sin consecuencias. Por supuesto que nadie cobró ni un duro aquel día. Al final el maestro salió en hombros felicitado personalmente por el chico de la blusa, ahí lo tienen:
Sobre sus lances de capa, Sánchez Ferlosio decía que 'Curro hechiza al toro mientras que Rafael lo encela'.
No era muy variado con el capote porque consideraba que lo esencial era la verónica. La mal llamada chicuelina no la consideraba toreo genuino (recuerden aquí cuando tratábamos el asunto). Sí lanceaba de frente por detrás. Decía que se sentía como toreando de muleta porque en esa suerte tiras del toro con un solo brazo (recuerden también aquí):
Ese tiovivo que perpetran nuestras figuras y que copian otros cuando les sale la ternera no era de su gusto, como es lógico:
'la embestida ha de llevarse lo más larga que se pueda, pero sin reolinas, sin dar vueltas al toro; dar los pases totalmente en redondo no es torear. Aunque eso guste al público... a mí, no'
Recordarán que en los comentarios a esta entrada sobre cómo coger la muleta, un buen amigo del blog nos decía esto:
'Voy a comentarte un concepto muy de moda entre los profesionales que seguramente ya conozcas. Se llama "acuchillar" y consiste en girar la muñeca levemente haciendo que la palma de la mano mire algo hacia abajo, metiendo la palma de la mano y sacando el índice (no sé si me explico) para que la muleta no vaya plana sino oblicua. Seguro que los lectores que son aficionados prácticos conocen el término. Ello hace que la conducción del toro no se haga con la "panza" de la muleta sino por el extremo de la misma y por fuera. Se torea por fuera desde dentro (en el mejor de los casos) y ayuda a vaciar el muletazo. Es un "pico" encubierto'
Pues bien, la opinión de Rafael Ortega es ésta:
'a muchos toreros les han dicho que el toreo es un juego de muñeca y así traen al toro incluso bien toreado; pero al llegarles el toro junto a la pierna, anticipan una especie de muñecazo, es decir, le quitan la muleta y se lo dejan allí sin llevarlo hasta el remate natural del pase... se te queda aquí, sin pasar, con lo que ni va largo, ni se lo domina, ni se le remata el pase'
Esto lo habrá entendido perfectamente Ureña entre otros muchos.
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| Otro pablorromero que embiste con el morro por el suelo en Madrid (1958) |
Murió en 1997 tras pasar un muy triste mes en coma. No tuvo una muerte como la que él daba al toro, 'sin concederme una sola ventaja porque pensaba que era lo más noble que podía darles, haciendo la suerte a ley para que su muerte fuera la del toro de lidia y no la del ganado de carne'.
Esto lo entendemos perfectamente nosotros. Por eso afirmamos a veces en este modesto blog que muchos toros mueren asesinados por esos toreros que se alivian pegando el telonazo, saltando, escupiéndose y/o levantando el brazo para enterrar la espada atrás.
Va quedando claro que don Rafael Ortega Domínguez era santo de nuestra devoción. Hemos hablado de él por aquí en muchas ocasiones.
Para que no pierdan su valioso tiempo buscando en el blog, les adjuntamos a continuación las principales entradas que hemos dedicado al gran maestro. Tendrán un rato para entretenerse durante alguna tarde lluviosa:
- Pulsen aquí donde exponíamos nuestra idea sobre en qué consiste cargar la suerte en el toreo y lógicamente salía a colación el maestro.
- Pulsen aquí para ver los detalles de aquella terrorífica cornada de Pamplona en 1950, cuando empezaba a despuntar.
- Pulsen aquí para recordar cuando cortó el rabo al miura de Sevilla en 1956.
- Pulsen aquí para ver la corrida que organizó Navalón con viejas glorias donde Ortega impartió una lección.
- Pulsen aquí para leer su imprescindible teoría sobre la correcta ejecución de la estocada.
- Pulsen aquí donde carga contra el destoreo en parecidos términos a los que usamos en nuestro humilde blog habitualmente.
- Pulsen aquí para aprender sobre el toreo de muleta donde critica los medios pases.
Le pidieron que definiese su toreo y respondió, como siempre, con un laconismo de su estilo:
'Con la muleta planchada, cargando la suerte y con el pecho por delante'
Ortega se quedó callado tras esta frase. Mantuvo la mirada perdida durante unos segundos y finalmente añadió, como hablando para sí mismo:
'Yo sentía el toreo así y tenía asumido que cuando intentas torear con pureza, los toros hieren de verdad'
Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.