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viernes, 17 de junio de 2016

LA ESTOCADA NO ES UNA PUÑALADA

Eso decía el bueno de Rafael Ortega. Nos van a perdonar ustedes pero a cuenta de haber hablado del gran maestro de San Fernando, no podemos por menos que dedicar una entrada a su gran especialidad, la estocada. Les recordaremos que toreó 32 corridas en Madrid y cortó 23 orejas.


Ya saben que tenemos una cierta debilidad o preocupación por la suerte de matar, lo habrán visto en muchos de nuestros comentarios. Hay toreros que matan tan mal que sólo eso debería descalificarlos para cortar cualquier trofeo aunque hubieran toreado como los ángeles, que tampoco suele ser el caso.

Decía Ortega que 'hay que matar según es'. La expresión andaluza es bonita. Los amigos franceses que nos lean la pueden traducir por 'comme il faut'.


Y nos preguntarán ¿qué hay que hacer para matar bien? Pues lo que hemos repetido por aquí decenas de veces:

PRIMERO. Perfilarse ni muy cerca ni muy lejos. Ortega decía que entre dos y tres metros dependiendo de lo aplomado que estuviera el toro. Eso de ponerse a cinco metros como López Simón o como Manzanares, nada de nada. También lo hacía alguna vez Esplá y lo justificaba de forma discutible como decíamos aquí (donde comentamos la mejor estocada que hemos visto al citado López, para que vean que reconocemos las cosas cuando se hacen bien). Además, hay que perfilarse en rectitud respecto al testuz del toro. Muchos se perfilan fuera pensando que no nos damos cuenta y se equivocan.


Observen qué mal se perfila una de las esperanzas blancas, Del Álamo:


 Y otra, Roca Rey:


La tercera 'esperanza', López Simón quien, además de echar el brazo por delante, se coloca a un kilómetro del toro:


Lo mismo que Manzanares aquí:


SEGUNDO. La mano de la espada tiene que estar entre la barbilla y el corazón, nada de echar el brazo por delante. Precisamente Ortega decía que si echabas el brazo por delante lo que hacías era pegar una puñalada al toro. Nosotros solemos decir que asesinan al toro. Ese tranquillo lo inventó Tomás Campuzano. Hoy lo perpetran el noventa por ciento de los diestros ¿Han visto cómo llevan el brazo Ureña, López Simón, Castella, Padilla, Urdiales, El Juli y tutti quanti? En nuestra modesta opinión, esa forma de darse ventaja en el momento supremo los invalidaría para cortar cualquier oreja.

Vean a Ureña dispuesto a pegar la puñalada:


López Simón, lo mismo pero además a la carrera:


TERCERO. Lo que queda es fácil (de decir, no de hacer). Son tres palabras: citar, cruzar y costillar. Citar al toro echando la muleta al morro sin taparle la cara (recuerden aquí). Luego, hacer la cruz con la mano derecha, que va hacia adelante, y la mano izquierda, que va hacia atrás. Para terminar, salir por el costillar, no quedarse en la cara ¿Cuántos se quedan hoy en día en la cara por falta de valor? No se dan cuenta de que, si te quedas en la cara sin salir por el costillar, hay más riesgo de cogida.


El Juli, dispuesto a pegar su horrible salto y clavar a capón, trasero como casi siempre:



Todos estos mandamientos deben ir acompañados de dos normas básicas. La primera, hacer la suerte dejándose ver, con la mayor lentitud que se pueda. La segunda, no saltar en el momento del embroque. El torero es un matador de toros, no un saltimbanqui.



Eso es todo, no hay más. Ortega decía muchas veces 'ese no torea, ese pega pases'. Nosotros lo parafraseamos diciendo 'ese no mata los toros, los asesina'. En esta foto, el toro le echa la cara arriba pero fíjense dónde ha clavado:


¿Quieren ver una buena estocada para resumir lo que hemos comentado? Observen la segunda entrada de Rincón contra 'Bastonito' en el 9'22'' de este vídeo. Se perfila bien, a la distancia correcta y sin echar el brazo por delante:


Tira la muleta al morro del toro y sigue sin darse ventaja con el brazo. Va arrastrando los pies y hace la suerte con lentitud:


Clava sin darse ventaja haciendo bien la cruz y deja una entera desprendida (disculpen la mala calidad de las capturas):


Pero no puede salir por el costillar como era su intención porque el toro lo prende a pesar de hacer las cosas bien, no es culpa suya:


Con la espada clavada, hace por él y cuando embiste a uno de los capotes del quite, cae sin puntilla protagonizando un momento que, en la plaza, tuvo que ser de grandísima emoción.

¿Ven ustedes que las cosas se pueden hacer bien? El problema es que hay que arriesgar y lo fácil es la comodidad. Hay toreros a quienes vemos con ganas de hacer la suerte suprema con galanura: Rafaelillo, Pepe Moral, Pérez Mota, Castaño... 

Precisamente aquí tienen una excelente estocada de Rafaelillo a un veragua de Prieto de la Cal:


Pero es que el público aplaudirá igual tanto si arriesgas como si no, la cuestión es enterrar la espada en el toro, nadie mira nada más ¡Qué pena!

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

El maestro Ortega, en la Escuela Taurina de El Puerto. FOTO: Pablo Juliá

4 comentarios:

  1. Sr. Rafa muy buen tema.
    Ahora bien si es tan amable vaya a la pag 67 del libro del mayo.
    El mejor matador del siglo xx quizas fuese N. Villalta.
    No se por que, pero siempre q se habla de la SUERTE de matar me acuerdo de martincho. Para q haya suerte tiene q haber Toro y no tora.
    El ultimo q critico al juli y cia. por como matan etc. Creo q es usted. El penultimo el maestro Andres Vazquez. Usted no es de Villalpando, por lo demas, lo mismo. Muy bien.
    No obstante, estos figurillas no les importa q usted les diga q no saben matar o q se lo diga andres vazquez. Lo q realmente les jode, y saben q es verdad, es q no saben hacer ni el paseillo. Deberian ponerse un video tras otro por ejemplo de antonio bienvenida para saber andar por el Circo haciendo el paseillo.
    A veces veo las caras de los toreros toreando o matando y parecen ciclistas. En fin. Saludos cordiales

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  2. No soy de Villalpando pero he conocido a una señora de la casa donde se crió Andrés Vázquez. Ella entonces era una niña y hoy vive en un pueblo de Sayago (en donde nació Ramiro Ledesma). Su madre trató al Niño de Villalpando como si fuese hijo biológico suyo o incluso mejor si cabe. Si el maestro lee estas líneas, que no creo, sabrá de quién estoy hablando.

    Una frase de Vázquez era 'antes de saber torear hay que saber matar'. Eso quizá deberían aplicárselo unos cuantos (Ureña, El Cid...). Igual que digo que uno como Ureña jamás debería cortar una oreja por cómo mata le diré que para mí una estocada bien ejecutada puede significar por sí sola la oreja (por ejemplo, la que dio El Fundi a su primero en Las Ventas en la última corrida de Adolfo que mató).

    El problema no es que a los figurillas les dé igual todo esto, es que le da igual al noventa y cinco por ciento de la afición.

    Y no me despido sin afearle que compare a los toreros con los ciclistas. Como decía Sciascia 'a ciascuno il suo', a cada cual lo suyo. Ha habido ciclistas con un empaque y una clase extraordinarios (Bugno, Pozzato, Induráin). Tendrá que buscar otra comparación, por ejemplo 'que parecen destripaterrones'. Eso se lo acepto mejor (es que yo soy ciclista).

    Saludos cordiales.

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  3. Don Rafael, me atrevo a realizar una pregunta, que no afirmación, tras volver a visionar el vídeo de aquella lidia que tanto me emocionó en su día:
    ¿Bastonito, paradigma de bravura, no pedía la muerte en la suerte natural?
    Es que viendo el vídeo recordaba una de las admoniciones de Navalón a los toreros modernos, tan dados a matar en la suerte contraria, con el peligro que conlleva si el animal es bravo porque te puede arrollar al interponerse el matador en su querencia natural hacia las afueras; bien es cierto que ese riesgo queda minimizado con los mastodontes domecxticados, masacrados en el caballo y pasadísimos de faena, que no tienen alma a esas alturas de la lidia para apretar ni pa dentro ni pa fuera.
    Quizás sea osado por mi parte ponerle un pero al César de Colombia que tanto placer me procuró aquel día replicando a aquel torrente de Bravura, pero ahí le dejo mi pregunta, sabedor de que su respuesta será como siempre docta, amena y esclarecedora.

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    Respuestas
    1. Efectivamente, 'Bastonito' era de suerte natural sin duda alguna. Los toreros a eso no le dan ninguna importancia, llego a pensar que ni lo saben. Tuve un ejemplo en la corrida del 12 de octubre en Madrid de este año 2017 donde Ritter pinchó dos veces claramente por equivocarse en esta disciplina.

      Lo de la bravura de 'Bastonito' se lo discutiré porque sólo hubo un primer puyazo donde se le hizo la carioca y un segundo donde se le dio un picotazo. No sé qué hubiera pasado en un tercero pero, sin tercero, nunca sabremos a ciencia cierta si un toro es bravo de verdad o no.

      Saludos.

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