miércoles, 8 de julio de 2020

RASO DE PORTILLO (3): LO PROMETIDO ES DEUDA

Seguramente no tiene mucho sentido continuar la serie que estábamos dedicando desde principios de año a la feria de Céret de 2020. Pero en la segunda entrega que pueden recordar aquí les decíamos que nos comprometíamos a volver a Raso de Portillo para ver cómo habían pasado el invierno los toros que deberían morir en Céret dentro de diez días, entre ellos este ya célebre Paganito:


Pues como indicamos en el titular, para cumplir lo prometido nos fuimos a echar el día a los terrenos de los hermanos Gamazo. 

La finca tiene actualmente 900 hectáreas ya que se desprendieron en su día del área donde ahora hay chalets adosados. Presenta una forma triangular enmarcada entre los términos de Boecillo, Aldeamayor y La Pedraja de Portillo. Como era zona pantanosa, el general Serrano la quiso desecar y sanear con objeto de dedicarla al cultivo en el último tercio del siglo XIX. Se hicieron cauces para desaguar en los ríos Duero y Cega pero la sociedad encargada quebró y el abuelo Gamazo compró los terrenos. El resto de la historia lo contábamos aquí:



Es un área protegida del medio ambiente pero no por la presencia de estos toros de encaste tan peculiar,  no se equivoquen. Resulta que hay dos especies que a los de la Unión Europea les llaman mucho más la atención. Uno es este señor:



Les presentamos al sapillo pintojo, un simpático batracio a quien tuvimos que buscar por internet ya que es imposible rastrearlo en directo pero cuya existencia en la finca se ve que consta en los pertinentes informes ecológicos. El otro ser vivo de interés europeo es la salicornia A ésta sí tuvimos el honor de inmortalizarla, recréense:



¿Qué pasaría con estos dos seres privilegiados si se quitasen los toros? Es probable que la Unión Europea prohibiera edificar en toda esta superficie pero ¿quién correría con los gastos de mantener entonces la finca en condiciones tan impecables como se encuentra ahora gracias a los toros? Además de ellos, podemos encontrar águila calzada, ratonero, búho, mochuelo, milanos negro y real, buitres, las depredadoras cigüeñas, que a pesar de su aspecto angelical se comen todo lo que se mueve con la agravante de que ya no emigran, y, en fin, sus parientes pequeñas, las cigüeñuelas como ésta de abajo:



Vayamos a dar nuestro paseo por el campo. Dejaremos para el final del reportaje los toros de Céret. Empezábamos viendo este semental de nombre Tétrico, con hierro del Raso:


Ya ven que aquí no se tocan los pitones ni de los sementales ni de las vacas. Del lote de unas cincuenta que tenía Tétrico a su disposición, destacamos esta cárdena, preciosa con su retoño:



La más antigua de la ganadería tiene 18 años y sigue pariendo sin novedad:



Ésta es la madre de Tafilete, uno de los lidiados el año pasado en Pedrajas de san Esteban y que hubiese puesto en apuros a muchos matadores de alternativa por su codicia (recuerden aquí):




En total tienen 120 vacas. El otro lote se lo enseñaremos después. De este primero nos despedimos admirando esta elegante arboladura:



En el cercado de los utreros se encontraba la novillada que iba a lidiarse en Vic-Fezensac. Si alguien quiere montar la misma en España antes de fin de año, ahí tiene las reses. 

Vamos a esperar a que se estire éste:



Ahí lo tienen. Es un novillo, ¿eh?:




Este colorado también iba a Vic, obedece al mismo nombre que su madre, Aba:



Es colorado ojo de perdiz, albardado, listón, ligeramente anteado y astracanado:



La novillada la iban a matar Carlos Aranda, José Cabrera y Javier Orozco, éste último es de los pocos que torea mejor con la izquierda que con la derecha, recuerden cuando lo veíamos aquí. Observen otro utrero vicois con leña abundante:



Aquí lo pueden ver a lo largo:



El 50 se llama Vedillo, hermano de madre del toro que nos deleitó en Vic, que llevaba el hierro de El Quiñón y con el que no pudo Lamelas, recuerden aquí:





Ese otro hierro de la casa que ven, el de El Quiñón, proviene de Trompetero, un semental colorado que compraron a principios de los años ochente a Sancho Dávila y al que pusieron esa marca que habían comprado al ganadero González Burgos. Nunca se cubrieron vacas del Raso con sangre de Domecq pero sí al revés. Hoy no llega al 10% lo que se puede rastrear de Domecq. Todos estos avatares los tienen explicados en este excelente libro:



Este otro tiene menos cara que el anterior. También iba a Vic. Nosotros hubiéramos preferido en el sorteo el de más cara que éste de más grupa, no olviden nunca que los toros dan las cornadas con los riñones:



No sabemos si compartirán nuestra opinión pero nosotros disfrutamos en una vacada como ésta donde los toros no son fotocopias unos de otros. Parece ser que algunos catedráticos de las fundas son capaces de ponerlas de manera que los animales salgan con el perfil que se pide hoy en día junto a lo de que no abran demasiado, que sean tocaditos arriba y demás milongas realmente cargantes. 

Este colorado y su hermano negro, de perfecta encornadura, nos sirve para despedirnos de los novillos:





Antes de acceder al cercado de los añojos, atravesábamos uno muy sombreado donde bajo los pinos estaban los machos que había tentado Sánchez Vara el día anterior. Éste era uno de ellos:



De los añojos destacamos a estos dos. El de la izquierda es colorado ojo de perdiz, bocidorado y caribello aunque, si lo vieran de cuerpo entero, estaba casi más en salinero. El de la derecha, castaño, bociblanco, carinegro y ojalado:



Se aprecia claramente la señal: zarcillo en la derecha (como los cebaditas) y media luna en la izquierda (como Adelaida Rodríguez). El siguiente es un eral:



Pasamos por la cancela de los toros de Céret y nos detenemos ante este imponente Tejón. Observen el barro de las patas ya que en la marisma de la finca aún hay muchas hectáreas inundadas tras una primavera tan bonancible:



Guareciéndose del sol nos encontramos a Aforadito, cuya historia contábamos aquí. Ya ha cubierto un lote de vacas con la esperanza de que su simiente sea mejor que la de don Juan Manuel Montenegro en Romance de Lobos, de Valle-Inclán:



Éstos que ven aquí, ¡ay, dolor!, son toros que ya estaban sin destino en el campo antes de la epidemia, o sea que ahora, ya me explicarán. Dos de ellos que son cinqueños quieren correrlos este año por las calles de Aldeamayor pero ya veremos si se permite. Éste es cárdeno, caribello, meano y ojalado además de bizco del derecho:



Alguno será tentado como semental y sepan que aquí se queman de inicio. 



Éste tiene mucho pitón pero está cariavacado, como pueden comprobar. Es uno al que no han bajado los testículos y ha quedado un tanto hermafrodita, algo parecido a aquel polémico sobrero de Fraile en Céret (recuerden aquí):



De éste asusta la cara, la mirada, el hierro y el tonelaje. Cuando alguien no muy aficionado les pregunte qué es eso del trapío, le enseñan esta foto y lo entenderá a la primera:



Como ven, la seriedad no tiene por qué llevar aparejada esas caras aparatosas y casi antediluvianas que vemos especialmente en Madrid. Incluso este cornigacho rezuma esa seriedad. Es lucero, bragado, meano y rebarbo:



Alguno de los que han visto es ya cinqueño, o sea que su futuro el año que viene estará en las calles si antes no termina en el matadero. Piensen que un limusín al destete, con cinco o seis meses de vida, se está pagando a 700-800 euros. Por un utrero de tres años te pueden dar 1.700. Descuenten lo que se ha comido en pienso más las complicaciones con saneamientos y con veterinarios. Ya ven ustedes que sólo la afición puede compensar la diferencia.




Los propietarios son partidarios de que permitan lidiar la temporada que viene toros seiseños, un vocablo que acabamos de acuñar. En cambio, otros como Gallardo se niegan rotundamente por 'ser algo antieconómico y propiciar más peleas'. No lo entendemos: si se abre la posibilidad y un ganadero quiere aguantar las peleas y el gasto, ¿qué problema hay? Ya ven que aquí cada uno va a lo suyo...

Victorino padre metía en sus comienzos en los lotes toros de ocho años, como recuerda el bueno de Andrés Vázquez aquí. En su Manual de Tauromaquia de 1882, Sánchez Lozano decía que, aunque aceptaba lidiar toros de cuatro años, lo ideal era 'entre cinco y siete porque, si tienen menos, son inciertos y con más, desarrollan intenciones maliciosas'

En el otro cercado de vacas nos damos de bruces con la hermana de Aforadito. Él salió retinto y ella, colorada, bragada y axiblanca:



En esta otra foto, especialmente bonita para nuestro gusto, vemos una madre facada y caribella con su becerro, que será cárdeno. Si está de madre con este hierro, es que acudió un mínimo de cinco veces al peto en su tienta:



El semental que está con ellas es de Dionisio, con el hierro de la R de sus herederos. El original lo debe de tener aún El Taru, muy cerca de aquí. La clave en esta torada, como en todas, es mantener mucha consanguinidad pero sin pasarse. Por ello introducen sementales de Dionisio Rodríguez, cuyos herederos, salvo error, sólo lidian para las calles y sin caballos. El que nos ocupa es impecable de hechuras:



Los dos sementales que encastaron la ganadería fueron Jaulillo y Melifluo. El primero ya descansa en paz tras una vida mucho más regalada que la del sapillo pintojo aunque ignorada por los ecologistas de guardia. El segundo va para catorce años y en esta vacada sigue cubriendo. Ya saben que algunos ganaderos sostienen que a partir de los doce años, sementales que daban siempre bueno empiezan a dar siempre malo y por eso se quitan. Antiguamente se decía que los sementales viejos 'tenían poca sangre'.

Y esta cornalona es la madre de Universal, el que voló por encima de Solera en Céret:






Llegamos por fin al cercado de Céret. Estos toros que verán están comprometidos por la ADAC para ser lidiados el año que viene como cinqueños:



Los matadores anunciados eran Robleño, Gómez del Pilar y Solera. Esa tarde se iba a conceder el galardón de novio de Céret tras una férrea disputa entre el campeón y el aspirante, con Mad Max como convidado de piedra. Lo comentábamos aquí a principios de año.

Este cárdeno tiene también un trapío excelente, bien encornado:



Aquí abajo lo tienen de cuerpo entero para comprobarlo. Cedemos la palabra a Quevedo para que nos lo describa:


"Corto de cuello, frente levantada,
breve de asta y de ceñida huella,
de vista inquieta y de feroz postura,
que también en lo fiero hay hermosura"


Recuerden que Quevedo era un antitaurino. Decía que no valía la pena ir a esas fiestas 'donde todo se reduce a ver morir hombres que son como bestias y bestias que son como maridos'.

El Paganito con que iniciábamos la entrada es éste, molestado aquí por las moscas:



Es negro entrepelado, carifosco y bragado, además de veleto y cornalón:



Y éste ¿tiene el perfil adecuado para Madrid si ustedes fuesen Florito?



Confírmenlo en la siguiente foto. Es curioso cómo cambian los toros dependiendo de la luz y del ángulo del retrato:



Parecía que no tenía demasiado morrillo en la primera imagen pero vean la foto siguiente. Es la que preferimos nosotros porque así lo veríamos si tuviéramos que ponernos delante. La mirada es muy seria:



El toro de la Camarga es este número 2, Adoquín:



Es cornialto y cornilevantado. En otra plaza quizás lo dejarían en el campo o como sobrero pero en Céret seguro que será titular indiscutible:



Si para anunciarse en Céret hay que tener 'el corazón de hierro', como asegura Gómez del Pilar, los que lidien estos cinqueños el año que viene deberán tenerlo de tungsteno reforzado.

El virus ha sido un golpe bajo para Raso de Portillo. Recordemos que además de Céret y la novillada de Vic, lidiaban también en Parentís. Muy mal tendrían que haberse dado las cosas para que no se les abriesen las puertas de Francia o incluso de España a raíz del resultado de estos festejos. Este utrero número 36 es de los que iba a Parentís:



Por cierto, en esa bonita localidad francesa aún se acuerdan de Íñigo Gamazo senior. En 2012 cayó un diluvio que hizo suspender su novillada. La comisión le dijo que ellos cobrarían el seguro, él ya había cobrado la corrida y que los animales serían apuntillados. Pues don Íñigo dijo que no, que les devolvía el dinero que ya tenía ingresado pero que no quería que sus reses murieran tristemente apuntilladas. Si hay algún lector de Parentís, recordará este detalle perfectamente.



Pues ya hemos cumplido nuestra promesa y han tenido el reportaje en Raso de Portillo. No nos comprometemos a más dada la incertidumbre del panorama. Probablemente será ésta la última entrada dedicada a la feria de Céret, 2020 que nunca existió. Decimos probablemente porque tenemos in mente un postrer reportaje que no les avanzamos para no tirarnos de espontáneo y llevarnos un revolcón.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.






viernes, 3 de julio de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE GALLITO (12): ES UNA PENA PERO NO SABÍA MATAR

No se enfade con nosotros el sector gallináceo porque la frase no es nuestra sino de un gallista de los más conspicuos, nada menos que don Gregorio Corrochano. No obstante, conste en acta que estamos totalmente de acuerdo con ella.

El bueno de José debe de estar viendo desde el cielo la serie de panegíricos que se le están dedicando con motivo de este aniversario y no dará crédito al comprobar que nadie se ocupa de su notable deficiencia como matador. Antiguamente se distinguía bien entre el torero y el matador de toros. Gallito puede que fuese el más grande entre los primeros pero no pasó de ser uno del montón entre los segundos.


Estocada a uno de Guadalest en 1913

Hasta sus más ínclitos admiradores se ven obligados a inclinar la cerviz y reconocer este gran lastre en su tauromaquia. Se podía alabar cualquier otra suerte por él practicada pero en la suprema tenían que callar. Otra cosa es que intentasen justificar lo injustificable o quedarse en el desiderátum de Corrochano: 'no sabe matar...¡si supiera!' El crítico del ABC lo comentaba en esta crónica del 14 de abril de 1916 con ocasión de la alternativa del pobre Florentino Ballesteros (recuerden aquí):



¿Qué pasaba con Gallito al entrar a matar? Pues que se dedicaba a mirar la cara del toro en lugar de olvidarse de los pitones. Otros giran la cara o cierran los ojos, todo con tal de no mirar al morrillo, que es lo que hay que hacer pero para lo que se necesita una sobredosis de valor. 

Alguno de ustedes se está llevando las manos a la cabeza porque da la impresión de que acusemos a José de tener el valor justito para entrar a matar, ¿verdad? Pues preguntemos al diestro: maestro, ¿cuándo pueden los toros cogerle a uno en la estocada?



En Barcelona tuvo un gran susto entrando a matar. Fue el 5 de julio de 1914 con uno de Pérez de la Concha llamado Coletero. Conservamos este dibujo del instante:



Era el segundo de la tarde cuando tras una aclamada faena, quiso hacer bien la suerte, dejándose ver. El toro lo empitonó con el izquierdo por el muslo derecho y luego lo pisoteó rompiéndole la clavícula izquierda. Punteret llegó al quite el primero y se llevó también lo suyo, un puntazo en el escroto. La herida del maestro fue de diez centímetros y por culpa del percance no pudo anunciarse en Pamplona. Es posible que esa cornada barcelonesa le pesase durante toda su vida taurina.



El bueno de Bombita, a quien los Gallos no podían ni ver y que fue humillado feamente por el propio Gallito el día de su despedida, acudió a verlo al hospital y, como quien no quiere la cosa, le cantó la verdad del barquero:

'Ojalá te repongas pronto, José, por tu bien y el de la fiesta... ¡Ah! Y no olvides que los toros cogen cuando les haces las cosas en su sitio y de verdad'

Machaquito pasaba la mano por la cara a Bombita con la espada al menos por su 'emocionante rectitud'. Por eso Bombita sabía mejor que nadie cómo hay que matar bien. Los toreros que se alivian y matan mal son quienes mejor saben cómo hay que hacer las cosas... aunque no las hagan.

Felipe Sassone, el amigo y vecino de Gallito de quien hablábamos aquí, no podía negar la evidencia. El maestro clavaba con la mano alta:



Decía que José hería 'a tenazón', que es lo que hoy denominaríamos 'a capón'. Maestros consumados del caponazo han sido el retirado Ojeda y, de la extensa lista de los actuales, Miguel Ángel Perera:



Gallito no vio a Guerrita pero sí habló de él con su padre y con sus hermanos. El califa mató unos 2.500 toros y sólo resultó cogido una vez al entrar a matar. Joselito estoqueó casi 1.600 y sólo consta esa cogida de Barcelona además del topetazo en el pecho que le pegó uno de Murube en Bilbao en agosto del mismo año de 1914 (tras pinchar dejó una estocada quedando prendido por la chaquetilla y resultando con un desgarro en el pectoral y una pequeña herida en la axila). Él sabía perfectamente por qué tuvo este otro percance:

'El toro era muy bravo y me cogió porque entré muy despacio a matar; quise recrearme porque quería matar ese animal como de verdad se merecía'

La amistad íntima de Sassone con el Nene de Gelves le hacía disculparlo de manera un tanto peregrina. Decía el crítico que era tan inteligente que no quería perder de vista los pitones, lean:


Hombre, donde pone arte podríamos poner trampa, artimaña o truco, ¿no les parece?

Se decía que Gallito echaba la carta al buzón en lugar de clavar como Dios manda. Se lo afeaba Clarito:

'Falsea la suerte de matar con un tranquillo feísimo, tirando la espada con la mano en alto como quien tira una carta al buzón'

Guste o no a sus seguidores, pegaba la puñalada, recuerden lo hablado aquí: 


Estocada a uno de Martínez en la encerrona

Se lo preguntaron una vez a riesgo de despertar su ira pero no perdió la tranquilidad para decir:

'Sí, mato con alivio, con tranquillo... ¿y qué? Igual que Lagartijo buscó su medicina, yo tengo la mía'

Sobre esa medicina, recuerden que la comentábamos aquí. En su época hay revisteros que no tienen piedad de él diciendo que ha aprendido bien la lección de su hermano Rafael al salirse de la suerte y entrar poco menos que a paso de banderillas:



'Joselito no desmerece a su hermano', se decía. Ahí tienen al mayor mirando y a Maravilla matando en una foto que él destruiría si pudiera: mano alta, brazo alargado, cuarteando y pegando el telonazo, ¿quién da más? En su descargo, decir que el toro no está muy por la labor:



Algunas sonrisitas del maestro cuando oye los pitos exacerban todavía más al respetable:



¿Quién pita hoy a los diestros que se alivian en la estocada? Nadie porque lo único que interesa es enterrar la espada en la carne. En un Palmas y Pitos de 1915 se quedan a gusto poniéndolo a caer de un burro:



Enrique Minguet, en su 'Arte de torear de Gallito', dice claramente esto:



Lo justifica diciendo que nunca los grandes lidiadores fueron grandes estoqueadores y pone los ejemplos de Lagartijo, Guerrita o Bombita. Como escribía esto en 1917, confiaba en que José terminaría matando bien 'en el hoyo de las agujas y sin cuartear porque la verdad es que flojea bastante con el acero'. Pues lo cierto es que se murió sin matar bien. ¿Por qué motivo? No dudamos de que fue porque no quiso ya que nos negamos a creer que no supo.


Matando uno de Contreras en 1914 con la mano por la estratosfera

Un matador que tomó la alternativa en 1893 fue Francisco González, Faíco. Él explicaba claramente el tranquillo que usaba Gallito al matar. Antes de leerlo, deben conocer que todo lo que sabia Faíco de toros lo aprendió de Fernando Gómez, El Gallo:

'Se deja la muleta muerta entre las patas del toro, se adelanta el brazo llevándolo suelto, con el antebrazo horizontal y colocando en un mismo plano la mano y el codo; se hiere un poquito delantero y otro poco tendido cuarteando sin necesidad de dejar enterrado el estoque y el toro sale rodao de los vuelos del trapo'

Imagínense al patriarca de los Gallos diciendo esto mismo a sus hijos ya que es exactamente lo que hacía José. En esta foto del 21 de agosto de 1912 se resume esa teoría. Observen que no tiene ninguna intención de cruzar:



Estaremos de acuerdo en que eso que recomienda Faíco no es matar bien, ¿verdad? No se guíen por lo que vemos actualmente porque eso es mucho peor. A lo dicho hay que añadir que hoy no se deja la muleta 'muerta entre las patas del toro' sino que se avanza con ella a guisa de delantar para cegar al pobre animal con un telonazo infamante. Y de los extravagantes saltos, mejor ni hablar.

En afortunada frase de Sassone que resume todo lo dicho, José 'mataba pronto y mal pero hería bien'. Esa habilidad la tenía también Curro Romero ¿lo recuerdan?

Hemos buscado algunas imágenes para comparar a José con otros contemporáneos que le daban un buen repaso a la hora de matar. 

El sobrino de El Algabeño, Algabeño II, aprendió de su tío a matar bien (recuerden aquí). El toro le echa la cara arriba pero él no se arredra y consuma la suerte con valentía:



No se puede decir lo mismo de Maravilla en la misma tesitura frente al de Guadalest que veíamos al principio:



Comparen con Gaona en Toledo jugándosela a pesar del gañafón del toro:



Observen que Fuentes en 1908 lleva la mano derecha donde tiene que ser:



En cambio Gallito la lleva por las nubes para echar la carta al buzón:



El pobre Varelito deja esta extraordinaria estocada con todas las partes de la suerte recogidas en la cara del toro: la muleta, la mano derecha y su cabeza ahí mismo. El malogrado Manuel era de los que sólo miraban el morrillo:



Por contra, Gallito tiene prisa por salir de allí, ha alargado el brazo y no estamos seguros de dónde mira:



Martín Agüero mantiene su cara a un palmo de la mano que clava. Ésa es la demostración de no haberse aliviado alargando el brazo para pegar la puñalada:



La diferencia con Gallito está tan clara que preferimos no comentarla para no dejar en muy mal lugar a nuestro protagonista:



Creemos que ha quedado clara nuestra posición. Las alabanzas y los panegíricos a Gallito pueden lloverle por muchas de sus habilidades pero nunca por la de matador de toros estrictamente hablando. Los contemporáneos que lo vieron in situ seguramente estaban esperando que alguien lo dijese cien años después de su muerte. Entre esos contemporáneos se cuentan los espectadores a quienes no dio gato por liebre y sus colegas que sí hicieron bien la suerte y que merecen por ello nuestro máximo respeto.

Para terminar, vayan a este vídeo y comprueben todo lo explicado en las secuencias de los minutos 7'20'', 14'03'', 20'24'', 20'30'' y 22'25''. 

Ésta que ven a continuación es la última estocada que dio en Madrid y la antepenúltima de su vida. Fue la tarde del 15 de mayo de 1920. Pulsen aquí para recordar lo que sucedió en aquella infausta tarde madrileña.



Al bueno de José le diríamos lo mismo que le gritó un paisano en Barcelona momentos antes de aquella cogida al entrar a matar: 

'¡Si eres tan bueno, ¿por qué no matas bien?!'

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.