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sábado, 6 de junio de 2026

FERIA DE SAN ISIDRO, 2026 (21). JUAN PEDRO: PERO ¿ERAN JUAMPEDROS?

La de ayer fue la corrida de Juan Pedro más interesante que hemos visto. Y lo fue precisamente porque los cinco toros lidiados con el hierro del duque no parecieron juampedros, especialmente tres de ellos.

Olvídense del torete chochón, bobalicón, domesticado y aborregado con que todos identificamos este hierro. Nada de eso vimos ayer. Al contrario, salieron animales que había que torear, que metieron el riñón en el caballo, que no tardearon como los de otras vacadas idolatradas por la parroquia torista y que, por momentos, sacaron un genio que hubiese dejado muy preocupado a Juan Pedro Domecq Morenés, nunca a Domecq y Díez (recuerden esta entrada).

Cada uno de los diestros tuvo delante un juampedro con el cual no pudieron, ¿quién nos lo hubiera dicho antes del festejo? Más abajo lo veremos.



La corrida dio una media de 548 kilos. Presentación desigual, con un par que quizá no daban la talla para Madrid aunque sin llegar a ser impresentables. Todos sacaron la lengua tras banderillas pero en este caso no quiso decir nada. Su juego fue el siguiente: primero, Uceda no pudo con él; segundo, devuelto, salió un sobrero de Montalvo, un poco descompuesto pero sin peligro; tercero, Aguado no pudo con él; cuarto, rebrincado; quinto, Clemente sudó tinta acabando cogido y sexto, topón y distraído.

                               


UCEDA. Su primero era este negro mulato, listón, con cara y con balano muy peludo. Las fotos son del maestro Moore:


Primer puyazo encelado y de bravo pero no lo apretaron porque iba ya muy justo de fuerza y eso que acababa de salir. Trámite en el segundo.

Ojo al buen quite de Clemente, con unos lances de frente al costado pero toreando, lejos de pegar el mantazo habitual (recuerden esta entrada). Las mejores chicuelinas de la feria sin discusión.

Fernando Sánchez, sin comentarios:



El juampedro sacaba ya un palmo de lengua pero tenía buena voluntad y quería embestir. Uceda empezó a verse desbordado por algunos arreones del toro. Desconfianza, pasos atrás, pases de uno en uno y pitos aislados para un torero que es de los más consentidos en Las Ventas.



Cortó la faena porque no podía con el juampedro, señores. Con otro diestro no hubiesen tenido piedad los más exigentes del tendido (exigentes según con quién, que aquí ya nos conocemos todos). Media arriba pero saliéndose y tres descabellos. Mal, Uceda.

El cuarto era colorado oscuro, ojo de perdiz, listón, bociblanco y cornilevantado:



Lo castigó de salida con tres medias verónicas consecutivas y durísimas. No hay derecho:



Mete el riñón pero cuando ve que no hay futuro se suelta. En el segundo se desentiende.

Fernando Sánchez, de nuevo pasándose de listo:



Gómez Escorial, a quien no le gusta nada poner banderillas, le dio una lección que quedó entre ellos dos ya que el noventa por ciento de los espectadores no se enteró de que le acababa de pasar la mano por la cara. Y sin tantos andares ni tanta sonrisa:



Se echó la muleta a la izquierda intentando meter en el canasto una embestida desaboría. Remos blandos, viaje cada vez más corto y al final, poca cosa.



Con treinta años de alternativa es otro que tiene que soportar con paciencia la radio macuto de Rafael González. Media ladeada tapando la cara:




CLEMENTE. Se presentó con un terno que nos recordó a El Yiyo. Su primero era negro zaíno, zarco, astiblanco y cornilevantado, que se tapaba por la cara. Fue protestado al salir y en cuanto blandeó vio el verde:



Salió este sobrero de Montalvo, otro negro zaíno, astinegro, también protestado por su carita de niño aunque era astifina:




Paliza trasera, barrenando en las dos varas y recibiendo tres agujeros diferentes. Bien Ismael González, ¡gracias, hombre!



La embestida de inicio era un poco descompuesta pero daba la impresión de que con mano firme podría encauzarse. ¡Abajo! le decían, con buen criterio.

El francés intentó que no le tocase la muleta y no echó la pierna atrás tan escandalosamente como hemos ido viendo tantas tardes. Al final no consiguió nada: el toro siguió a su aire igual que al principio.



Estocada pasada y desprendida haciendo el arco iris:



Se fue a porta gayola en el quinto y salvó la cabeza de milagro cuando el toro se revolvió y le pegó un derrote seco:




Era este negro, listón, cornidelantero:



Primer puyazo de bravo cobrando trasero y un segundo arrancándose alegre como ven, donde vuelve a empujar y le levantan. Un toro para haber sido bien lucido en varas pero... estamos en Madrid:




El juampedro era pronto y tenía buen tranco aunque como sus hermanos llevaba ya la lengua afuera antes de la muleta. Inicio totalmente inadecuado con el celeste imperio. El toro necesitaba saber quién mandaba y con ese pase el torero no manda nada. ¿Quién aconseja a estos hombres?

Como era previsible el juampedro se fue poniendo chulesco. Clemente es valeroso y no quiso dejarse ganar la partida pero no terminó de poder con el toro.



Justo cuando estábamos anotando que dejábamos la cosa en tablas cometió un error al mirar al tendido quizá por algún comentario que oyó. Tenía el toro parado ahí delante, se le arrancó y lo levantó por el muslo. 



En la caída desde esa altura que ven abajo se rompió el brazo:




¿Han visto con qué fuerza ha metido el riñón en la cogida? Esa imagen no gustará nada a las figuras que se apuntan siempre a esta ganadería.

Salió Uceda y fue muy aplaudido por dejar una media estocada pegando este grotesco telonazo, saliéndose y encima perdiendo la muleta. Cría fama y échate a dormir,  es indignante. Cinco descabellosy se echa:



AGUADO. Su primero era este colorado, ojo de perdiz, bocidorado, listón, bragado, meano corrido, axiblanco y rabicano:



Poca cosa en el peto pero la noticia fue que Espartaco no clavó trasero ni pegó una de sus habituales palizas aunque sí tapó la salida:



Las chicuelinas de Aguado fueron movidas y embarulladas pero se escucharon muchos oles junto a sonoros aplausos, simplemente por ser vos quien sois ya que las de Clemente habían sido antes muchísimo mejores y fueron ignoradas. ¡Cuánta injusticia hay sobre el ruedo!

Se puso a torear de inicio por derechazos cuando el animal lo que necesitaba era bajarle bien la mano para ponerlo en su sitio.

No lo hizo en ningún momento, de manera que el toro siguió embistiendo a su libre albedrío y comiéndole el terreno. El diestro se veía obligado a retroceder y no es eso lo que le gusta a Aguado y aún menos que le silben,  como sucedió.



Uceda no había podido con su primer juampedro y Aguado tampoco pudo con este otro. Dos pinchazos malos, una puñalada honda y atravesada que rozó el bajonazo más dos descabellos. Mal, Aguado:



El sexto era de un colorado intenso, como los jijones antiguos, acapachado y listón:



Carioca de Benítez de la cual el toro se marcha con muy buen criterio. En el segundo se suelta para zafarse del vil metisaca. El piquero había visto igual que nosotros el naufragio del diestro en su primer toro y  quiso en este segundo hacerle la pelota machacando al toro.



Muy valiente Iván García cuando el toro lo esperó las dos veces con aviesa intención. Bravo. Nunca nos dolerán prendas en reconocer el valor de las cosas bien hechas:



Esta vez pareció que Aguado había aprendido la lección y se dobló por bajo. La pena fue que el toro empezó a topar con bastante sosería y además soltando la cara al final del viaje, tal como se aprecia:


 

Este tipo de torito tampoco es del gusto del maestro. Ya saben que su gusto es muy reducido, o sea que nada. Bueno, sí, que se puso un poco pesado viendo que su paso por la feria ha sido para olvidar. Estocada atravesada:



Es sabido que ganaderías comerciales tan extensas como la de Juan Pedro tienen reatas donde conservan un fondo de casta por si acaso los tiempos cambian. Sacan toros de ahí con cuentagotas no vaya a ser que alguna figura se les enfade.

Ayer trajeron tres o cuatro de ese reservorio. Total, con el cartel que había... Uceda y Clemente difícilmente volverán a anunciarse con ellos. ¿Y Aguado? Pues ayer, mala suerte para él.

¿Entrará Juan Pedro en una lista negra de las figuras tras este festejo? La suerte que tienen las ganaderías comerciales es que su regularidad sacando el norit hace que se les tolere una corrida como esta, mala para los toreros pero muy interesante para el aficionado.

No obstante, que vayan con cuidado en Lo Álvaro porque a Cuvillo ya dejaron de apuntarse condenándolo al ostracismo durante unos años porque no le salían las ovejas que estos figurones demandan. Si siguen saliendo juampedros como estos, los que nos vamos a apuntar a ver sus corridas seremos nosotros.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.

sábado, 10 de mayo de 2025

FERIA DE SAN ISIDRO, 2025 (2). VICTORIANO: DOS OREJAS DE CHICHINABO

Y puerta grande para Talavante. Ya lleva más que Lalanda, Luis Miguel o Antonio Ordóñez, ¡qué cosas! Empezamos bien la feria, con el presidente Fernández Egea vulnerando el reglamento al regalar tanta casquería al diestro.

Hay un póquer de ganaderías que ven con agrado tanto los de la religión torista como los de la torerista. Son Fuente Ymbro, La Palmosilla, Santiago Domecq y ésta de Victoriano. Nos ha deparado toros como el Duplicado de De la Calle, recuérdenlo aquí, o aquel Cóndor al que Roca convirtió en un jilguero, recuerden aquí.

La corrida salió con exceso de carne, 585 kilos de media. El juego fue variado dentro de un manseo general, destacando el genio del primero. Lo anotamos a continuación y a ver si aciertan con los dos que más gustaron a los ganaderos. Primero, con genio, como decíamos; al segundo lo mató vilmente Talavante en el caballo; tercero, sin gas; cuarto, tonto; quinto, sin torear por Ortega y sexto, mansurrón con peligro.

Efectivamente, tercero y cuarto fueron según los propietarios 'de grandísimo nivel para nosotros'. Pues no hay más preguntas, señores.




TALAVANTE. Su primero era un negro mate, chorreado en morcillo, levantado y ofensivo de pitones, regordío con sus casi 600 kilos. Las fotos de los toros son del maestro Moore:



Carioca asquerosa... ¡de dos vueltas! Los comentaristas no dijeron ni mu. En el segundo, otra vuelta más y recargando con sevicia. Todo este descaro fue cosa de Talavante, no lo duden. Había visto el primero de la confirmación, con su genio más la aparatosa cogida de Clemente y ordenó matar a éste. Ahí tienen al carnicero a caballo completando la primera de las tres vueltas y recargando donde ven:



Tras ese primer tercio tan rastrero, ya podría torear como Belmonte que jamás pediríamos la oreja para él. Pero es que no hizo nada dado que había conseguido su objetivo: el pobre animal estaba frito. ¡Qué poca vergüenza! 

Estocada baja saliéndose y sorprendente silencio cuando merecía una buena bronca.



Su segundo tenía dos velas pero estaba acochinado:



Empuja con el costillar y se va. En el segundo, nada. En la muleta el toro iba y venía como de visita. Ahora Talavante sí estuvo en su salsa dedicándose a pinturerías, con muecas, cambios de mano, sacando la tripa y enseñando bastante pico. A nosotros nos dejó fríos seguramente por la poca entidad del toro pero nos temíamos lo que podía suceder. 



Espadazo muy trasero, aunque estaba en todo lo alto para los televisivos. O ellos o nosotros pero alguien necesita gafas:



Dos orejas de chichinabo. Además, una pregunta para el presidente: ¿a qué viene pensar tanto rato antes de sacar el segundo pañuelo? O se cumplen las cinco condiciones del artículo 82.2 o no se cumplen. En este caso únicamente se cumplía una, la petición popular. Muy mal Egea poniendo el listón bajísimo desde el primer día. No debería volver a subir al palco en lo que queda de temporada, no de feria.



ORTEGA. Su primero era un negro mate, zaíno, aleonado y con un gran morrillo:



Empuja de bravo pero se termina soltando. En el segundo también se suelta pero ahora sin pelear, ésa va a ser la tónica de la feria, ya verán. El presidente debería aclararnos quién revisó la altura del peto porque observen:



Mal empleadas chicuelinas cuando lo que queremos ver de Ortega son verónicas. Por lo menos con la media hizo un bonito homenaje a Antoñete. Esto fue lo mejor de toda la tarde:



Al cuarto pase el toro se notaba cansado y se quedaba debajo. Se apagó a pesar de que delante estaba Ortega llevándolo con gran finura. Ojo porque por momentos nos dio la preocupante impresión de que el maestro estaba más pendiente de componer la figura que de torear, no sabemos si nos explicamos bien...



Pinchazo bueno y rinconera muy bien ejecutada, sin telonazo, sin alargar el brazo y entrando con lentitud, dejándose ver:



El quinto era un burraco de 640 kilos pero bien repartidos y con una cara de las que no inquieta a los toreros:



Dos señales en el lomo a caballo atravesado. Parece que el diestro ha hecho caso a lo que le sugeríamos en nuestra crónica del domingo de Resurrección. 

Es que había saltado al ruedo sin combustible o sin el suficiente para mover su excesivo tonelaje. Ya estaba paradete en el segundo tercio. Ortega anduvo premioso y no llevaba toreado al animal con tanto pase suelto. Mal, maestro, porque el toro embestía bastante peor al final, lo cual es señal del deficiente trasteo. Seis pinchazos sin fe, tapando la cara como no acostumbra a hacer y encima escupiéndose como ven, más dos descabellos y pitos. Tarde muy gris para él. Como lo consideramos un hombre responsable, estamos seguros de que esta noche no habrá dormido bien:




CLEMENTE. El de la confirmación era un negro listón, veleto, gordo, no bajito:



Primer puyazo en el lomo y el segundo, aún más atrás. Telemadrid enfocaba la cara del piquero sin que viésemos cómo se arrancaba el toro. ¡Gran inicio de feria! El toro, con la cara alta.



El toro se ceñía con genio pero el francés estuvo tranquilo. Lo que hizo fue acompañar la embestida, que no fue poco, pero el toro anduvo igual de desordenado al principio que al final de faena. Nunca sabremos qué porcentaje de culpa tuvo en ello lo mal que lo habían picado.



La prueba fue que se iba enterando y al final le echó mano en uno de los gañafones que llevaba repitiendo de inicio. Le perdonó la vida zarandeándolo como un pelele entre los cuernos:



Con la cara por las nubes le pegó una especie de golletazo trasero que daba miedo verlo. Después, un bajonazo entrando con el delantal, horroroso todo. Miren cómo el toro le decía con esa cabeza alta que no se sentía toreado:



El sexto era un pavo, pasado de romana, sin cuello y cornalón:



Carioca de la que huye y después mansea a gusto. Le hicieron mucha sangre:



Pegó arreones y empezó a escarbar. Clemente se dobló por abajo porque era consciente de su mala suerte en el sorteo. Por lo menos consiguió bajarle un poco los humos y que se dedicase a embestir, aunque a media altura y sin regalar nada.

Se siguió la faena en ambiente de velatorio. Por cierto, éste era un toro que tenía mucho más peligro si te quedabas al hilo que si te cruzabas, con lo cual los que le pitaban para que se cruzase le hacían un favor. 



Lo dejaremos en tablas. Media trasera perdiendo la muleta, imposible que hiciese daño estando tan atrás como se ve, más cinco descabellos:




Mal empezamos: puerta grande baratísima con un presidente que se salta el reglamento. No hacemos mención al recital de pares a toro pasado que vimos y tampoco insistiremos en esos tercios de varas que producen asco (cuatro cariocas en seis toros). Sumen a ello un público muy orejil y, last but not least, un Ortega abúlico o equivocado en las formas. El resultado final se mueve entre lo indignante y lo desolador.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.