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sábado, 7 de septiembre de 2024

FERIA DE VILLASECA DE LA SAGRA, 2024 (3). MONTEALTO: ¿EL MEJOR TERCIO DE VARAS DEL AÑO?

La casualidad hizo que la única novillada que podíamos ver en directo en Villaseca fuese con el hierro que inauguró este coso. Se lidiaron los domecq del panadero, que muchas veces son la envidia en varas de la parroquia torista (recuerden aquel Farolero colorado en Guadalix a principio de temporada). Pues, señoras y señores, asistimos a un primer tercio memorable a cargo de Tito Sandoval y el novillo Capanegra. Con decirles que nos vino el recuerdo de lo de Réhabi en Guadalix, no hay más preguntas. La gallina en la piel, oigan. Fue con este novillo:



Dejamos el titular en interrogante porque faltó un tercer puyazo que habría convertido ese tercio de varas en uno de los mejores de nuestra vida. Al arrastre del novillo dialogábamos con el presidente aprovechando que estábamos al lado del palco:

- Presidente, si usted hubiera obligado a entrar una tercera vez, habríamos vivido aquí en Villaseca el mejor tercio de varas del año con diferencia. Ni Madrid, ni Bilbao, ni Céret, ni nada.

- Ya, pero ha pedido el cambio...

- Pero usted tendría que haberle hecho algún gesto para que lo pusiese otra vez porque el toro hubiese acudido de lejos y el picador estaba en vena...

- Pero si pide el cambio hay que concederlo, bastante hacen con cumplir lo que les decimos de que vayan dos veces al caballo.

- Pues ha sido una pena, qué le vamos a hacer...



Los de Montealto salieron variados, un par manseando claramente y otro par bravos y ojo porque este es un adjetivo que usamos pocas veces. Todos gordos, con trapío, en puntas y por encima de los novilleros excepto de El Mene en el sexto (por cierto, estos tres diestros superan el 1,80 de estatura). Es que si juntáramos el juego en varas del quinto con la muleta del sexto, nos sale el sueño eterno, un toro seguramente de bandera.

Queda claro que no perdimos la tarde de ninguna manera. Hubo dos tercios de entrada. A la izquierda tienen a don Ángel Basco, que nos volvió a atender muy gentilmente hablando de la segunda oreja del sexto, ya verán.




BASTOS. Su primero era todo un torito, negro zaíno:



El de la banda del castoreño lo dejó como un colador, con cuatro o cinco agujeros diferentes. Además, como no debe de andar sobrado de valor, se montó en el catafracto tordo y ese monstruo, cuando lo ves en directo, da miedo.

Gran segundo par de García, salvo error. Vean cómo se venía de lejos, con alegría y humillando bastante antes de llegar a jurisdicción. Eso es lo que le gustaba a Curro (recuerden lo que explicábamos aquí a cuenta del temple): 



La pena  es que Bastos se dedicó simplemente a aprovechar el viaje del buen novillo para destorear a tope, observen::



Sainete para cuadrar con esta puñalada contraria y perpendicular más dos descabellos. Ovación al novillo, que derrotó al diestro claramente. 



El cuarto era un castaño oscuro, badanudo y gordo:



Muy mal puesto en suerte, con el monolisto pasándose de sabio:



Se aquerenció, se reservaba y además sacó cierto geniecillo que se le acabó porque se paró, afortunadamente para Bastos. Tres pinchazos muy malos, escupiéndose siempre, más dos descabellos:




CABALLERO. Su primero era negro, bragado y listón, con perfecta encornadura y buen trapío:




Abundante manseo en varas hasta que el piquero lo cazó y lo zurró sin compasión, dio asco. La lidia había sido y siguió siendo peor que un herradero. Ni Casanova ni Candelas se aclaraban.

El novillo berreaba y se rebrincaba. Caballero intentó fijarlo pero con poco éxito y menos lucimiento aunque con buena voluntad:



Dos pinchazos y estocada caída y en el lomo:



El quinto era castaño, ojalado, listón, anteado, que tuvo una salida fulgurante:



Se fue raudo hacia el caballo nada más verlo y Sandoval mayor acertó a pesar de la velocidad y la distancia. No tapó la salida y dosificó el castigo, ¡bravo! Parecía que estábamos soñando. Primera ovación.



En el segundo Caballero lo puso larguísimo y ya lo sentimos pero no habrá foto. Es que sabíamos que se iba a arrancar y quisimos vivir el momento sin la pesadez de verlo a través del visor de la cámara. Así fue: galope fenomenal, topetazo contra el peto y el salmantino que vuelve a acertar, con el público en pie y las palmas echando humo. Entonces el diestro pidió el cambio y el palco lo concedió en mala hora, ¡qué pena!

Continuó la euforia con un segundo tercio donde Candelas estuvo sorprendentemente bien. Gran expectación antes de la muleta, confirmando al instante que se venía al galope, metiendo bien la cara, ciego con la tela:



Caballero estuvo por debajo de su enemigo. Era de tres tandas buenas, dos orejas y la plaza boca abajo pero... Pinchazo perdiendo la muleta, con el novillo que lo persigue de bravo veinte metros y tiene que tomar el olivo mientras el de Montealto mordía la barrera. Después, esta casi entera, caída y trasera con aplausos al novillo mucho menos ruidosos de lo que merecía.




EL MENE. Su primero se llamaba Soñador, un negro salpicado, casi playero y musculado:




Se fue como una centella al caballo para ser vilmente carioqueado. Vean al monstruo equigárcico echándose encima del pobre animal. ¿Qué vamos a pedir al toro viendo esto?



Galope largo en el segundo con pinchazo en el espinazo. ¿Qué debe de sentir el animal cuando le clavan la puya ahí?



Lástima de tercera entrada porque era bravo y lo demostró haciendo hilo en banderillas. Pero en la muleta iba en reserva y embestía al paso. El aragonés se echó encima para arrancarle pases.



Sobraron los berridos insoportables de la cuadrilla. Media trasera, tendida y muerte en el tercio con un sorprendente silencio en el arrastre.

El sexto era este castaño carinegro y bocidorado, de gran humillación ya de salida:




No hizo nada en varas: se marcha suelto rápidamente en la primera y picotacillo en la segunda. Con tan poco castigo resultó tener una embestida de lujo en la muleta. Confirmó lo que había mostrado anteriormente en los capotes. Ahí se viene:



El Mene se gustó porque este tipo de animal te puede descubrir y el chaval no se amilanó y se esforzó por rematar bien los pases. 



Es que acometía por los dos pitones y encima no era un norit. Dos cuernos de oro, ya lo ven:




En lugar de estoquearlo cuando le pedía la muerte se puso a pegar trapazos pueblerinos y el toro lo desarmó dos veces, qué desastre. Muy mal aconsejado por sus hooligans del callejon. Estocada trasera, caída y perdiendo la muleta aunque tirándose a por todas como se aprecia. Tal como hundió el estoque se desató la euforia en el tendido pidiendo la casquería.



El presidente sacó un pañuelo y puso cara seria. Arreciaba la enloquecida petición. Nos miró, nosotros le devolvimos la mirada sin hacer ningún gesto pero sin exhibir ningún pañuelo, con los brazos cruzados. Y cuando pensábamos que aguantaba el chaparrón con dos... cedió y sacó el segundo pañuelo. Ovación de gala en el arrastre a pesar del inexistente juego en el primer tercio. Es la tauromaquia que nos ha tocado vivir, no hay remedio.

Se calmó la turba y fuimos a abordarlo mientras el diestro daba la vuelta al ruedo:

- Presidente, usted no quería dar la segunda oreja por esa estocada defectuosa pero al final ha cedido a la presión...

-  Es que la presión ha sido mucha, ¿eh?

- Sí, pero si no la llega a conceder, yo lo hubiera aplaudido con ganas. Habríamos salido emplumados de la plaza los dos pero yo lo hubiera felicitado. 

- (Se encoge de hombros como diciendo: no me compensa que me aplaudas tú mientras dos mil me insultan).

¿Qué les ha parecido? ¿A que no perdimos la tarde? Ya veremos si la corrida del domingo en Las Ventas está a la altura. Ese tercio de varas no lo olvidaremos nunca y si no lo vieron por la televisión manchega, hagan el favor de ir al vídeo de ese quinto toro.

Saludos cordiales desde Villaseca de La Sagra. Rafa.