domingo, 26 de abril de 2026

FERIA 3PUYAZOS, 2026 (4). PRIETO DE LA CAL-RETA: UNA BOFETADA AL SISTEMA

¿Quién nos iba a decir hace cinco años que los amigos de 3Puyazos colgarían tan pronto el 'no hay billetes' en una corrida? Y encima con un desafío entre estas dos ganaderías. Esto ha sido una gran bofetada al sistema de los taurinos, con sus carteles repetitivos, sus cambios de cromos, sus bolitas, sus barberos, sus críticos paniaguados riéndoles las gracias y sus tardes insoportablemente somnolientas aunque nos quieran vender luego mulas ciegas.



Lo de ayer duró tres horas y diez y pasó en un suspiro. Nadie se sintió estafado porque le hurtaran parte del espectáculo. Los picadores se esforzaron por hacer bien su labor demostrando incluso valentía en la ejecución de la suerte. Los maestros tuvieron que echar el resto ya que ninguno de los toros permitía ningún fallo. Los peones dieron lo mejor de sí mismos, con mención especial a Hernán Alonso, que estuvo excelente, y a Rubén Sánchez, que a punto estuvo de sufrir una grave cornada empotrado contra las tablas.



Los de Reta vinieron muy bien presentados, los tres fueron diferentes, todos con muchísimo interés y comportamientos de los que dan para hablar todo el invierno. Los tres aplaudidos en el arrastre. Y lo más importante para nuestro gusto: se arrancaron de largo al caballo, alguno pegando un brinco con los riñones como verán en las fotos y otro derribando. Lo de ayer fue un merecido premio a los esfuerzos y desvelos de la familia Reta. 


Los de Prieto de la Cal fueron ovacionados de salida por su trapío. Mención especial merece el llamado Veragüeño, que acudió cuatro veces al caballo sin tardear aunque luego no empujara como nos hubiera gustado. Pero su casta le hizo venirse arriba en el segundo tercio y desbordar a Joselillo con la muleta. Lo picó Juanan Agudo y se llevó un premio que luego discutiremos ya que para nosotros el galardón debió de ir para Gabino.



Aquí tienen el espectacular aspecto que presentaba la plaza, con sus 2.585 localidades cubiertas. Llovió antes del paseíllo y cayó una tromba de agua justo tras la muy hermosa muerte del último. ¿Qué más se puede pedir, señores? Lo visto ayer en 3Puyazos es lo que nos inyecta un poco de gasolina en nuestra muy maltrecha afición.




SÁNCHEZ-VARA. Su primer veragua era un jabonero claro, imponente y astifino, al que pusieron la divisa en el lomo. Ovación de salida:



Pelea vulgar en varas con el diestro dando instrucciones para cuidar bien al animal. En banderillas estuvo mucho más aseado que otras veces incluso con el socorrido par del violín. Vean por los pitones que dio ese pasito de más para aliviarse sin que el respetable se apercibiera:


En la muleta fue pegajoso, especialmente por el derecho, donde rebañaba. El maestro no se fio ni un pelo y alargó el brazo a tope para que el tal Ligero pasase lejos de su taleguilla:


Enseguida empezó a topar y la cosa se diluyó como un azucarillo. Se equivoca en la contraria y deja un sablazo tendido en el lomo. El toro se abrió hacia su tendencia natural:


Su segundo era un zambombo de Reta, castaño oscuro, carinegro, anteado y ovacionado también nada más irrumpir. Esos ojos de azabache veían en rayos X:


Tenía dos agujas que en Sevilla hace años que no ven. Bueno, en Sevilla y en muchas otras plazas de primera (de las de inferior categoría, ni hablemos). El gesto del maestro es porque se estaba quitando el sudor:


Cogió el caballo por el pecho y envió a Aillet a besar el suelo en una peligrosa caída al descubierto:


Topetazo fuerte en el segundo y galope alegre de largo en el tercero. Empujó y el francés no le tapó la salida, detalle a destacar cuando debería ser lo normal. 


Vara homenajeó al ganadero con un quite por navarras:


Con los palos se pasó de listo en el primero clavando desde Collado Villalba pero no en el segundo aunque lo aplaudieran igual en ambos. Nunca lo entenderemos y menos en un tendido como éste, supuestamente ilustrado. Le gritaron que sacase la silla para banderillear y respondió con sorna que no, porque era un toro muy grande. A buen entendedor, pocas palabras:



Fue el toro más listo de la tarde, que ya es decir. Necesitaba de inicio un violento castigo por abajo que sorprendentemente el guadalajereño no le recetó. Se puso a torear como si fuese un toro normalito y se le subió a las barbas. Observen:


De ninguna manera podía ser para el toreo bonito porque sabía desde el primer minuto dónde estaba el muñeco. No entendimos el planteamiento del maestro que, como pueden suponer, no sacó nada en claro. Entera saliéndose claramente, cortejo fúnebre hasta toriles y vuelta con protestas. Fíjense en que los ojos le seguían brillando como diamantes negros.



JOSELILLO. Estuvo muy mal y ya nos sabe fatal decirlo porque es un torero honrado pero la corrida lo superó tristemente. Su primero era de Reta, un castaño carinegro y carpintero que usaba el izquierdo como una guadaña:


No obstante, metía bien la cabeza en la capa, fíjense:



En el primero se va de naja, en el segundo tardea y escarba pero al final salta y galopa empujando mientras cobra trasero. En el tercero Pires salió a los medios con valor y fue justamente ovacionado por ello.


Joselillo estaba volviendo loco al toro echándole el capote permanentemente al cielo y eso era por sus inmensas precauciones (seamos generosos). 

En banderillas Sánchez, que hace triplete en la feria, le echó vergüenza torera en el primer par y cuando el toro hizo hilo con él le rasgó la taleguilla contra la barrera pero afortunadamente se despistó porque si no, le monta una avería gorda:



Tras dolerse de los palos vio que hacia él se dirigía un diestro con visibles muestras de... incomodidad ante lo que le esperaba. No lo quiso ni ver. Trallazos por aquí y por allá con el de Reta cada vez más chulesco, como era previsible. Nos quedará la duda de si hubiera tragado ante una muñeca, unas piernas y un cerebro más firmes.


Podría haber puesto la plaza boca abajo pero los sueños, sueños son. Estocada corta, tendida y trasera que ven abajo, pinchazo y media trasera más tres descabellos:


El quinto era ese Veragüeño de Prieto de la Cal, un barroso claro, carifosco, con gran pelota y muy aplaudido de salida:


Pareció que Joselillo se confiaba más con la capa tras el quinario anterior. En el primero cobró una lanzada en el lomo de Agudo. El siguiente también se le fue atrás pero como tiró la vara a la mexicana, el personal se volvió medio loco. Un poco mejor en el tercero y la sorpresa llegó cuando lo puso una cuarta vez. Tuvimos claro desde el tendido que debía de ser a petición del ganadero.


Fíjense en que la sangre le caía por el costillar y a pesar de ello los del club dieron el premio al piquero vallisoletano:


Se dolió un poco de los palos y escarbó pero en el segundo tercio estaba pendiente de todo viniéndose arriba por momentos. Con el primer arreón dejó claro a Joselillo que tendría que enseñarle el carnet pero el maestro lo tenía lamentablemente caducado.


Casta y malas pulgas a partes iguales que se vieron reforzadas por los mantazos que sufrió. Victoria del toro por nocaut en plan Tyson. Medio bajonazo, estocada corta y dos descabellos. Esa tarascada que ven en la foto es la propia del toro que se queja en la suerte suprema por no haber sido toreado:



MONTERO. Vino acompañado por unos supporters en el tendido que lo apoyaron con fidelidad perruna. Su primero era un veragua jabonero claro, carifosco, lavado de cara y que destrozó un burladero sin hacerse ni una astilla. Seguro que Prieto de la Cal tomó buena nota de este detalle:



No cuenta el primer puyazo donde resbala bajo el caballo y no lo castigan. Poca cosa en los dos siguientes, con Peralta a la altura del toro. 

Excelente Hernán Alonso con los palos y brindis a Tornay, que le habrá enseñado muchas cosas sobre la lidia:



El toro había blandeado pero sacó casta y enseguida cesó en sus blandenguerías de remos. Montero fue dejándolo respirar y lo ovacionaron en varios pases donde aguantaba la tarascada final del animal. La taleguilla va reforzada, comparen con la de Tornay arriba:


Tiró bien de él por momentos pero le sobró teatrillo, como siempre:


Estocada perpendicular claramente a capón que basta y oreja que lógicamente no pedimos pero que no discutimos porque había mayoría. Bien el presidente retrasando el pañuelo por si alguien tenía tentación de pedir la segunda:


El último era uno de Reta, castaño, ojalado, listón, chorreado en verdugo y astiblanco:


Ahora Alonso estuvo magnífico con el capote, bajándolo con valentía y eso, ante los de Reta, tiene mucho valor. Él debió llevarse el premio al mejor peón de la tarde sin discusión.

Réhabi nos deleitó con su estilo a caballo y su torería. Excepto el primer puyazo que se le fue caído, los otros dos fueron buenos y encima sin tapar la salida aunque sobró el túrmix en el último. El de Reta mostró un galope que hay que poner en el haber del ganadero porque ha conseguido esto que parecía una quimera hace treinta años:


A quien gritó '¡viva la casta navarra!' lo rectificaremos si nos lo permite porque lo adecuado hubiera sido '¡viva Miguel Reta!'

Buenos pares de Tornay y Crespo y magnífica brega del citado Alonso, quizá la mejor que hemos visto a un toro de Reta. El chorreado iba de aquí para allá al galope. El problema fue que sallió Montero sin saber qué hacer con él. Anduvo por allí delante con las ideas turbias y el toro se marchó a tablas enfadado por la inoperancia del maestro.


En la puerta de chiqueros le arrancó dos o tres pases jaleados por su parroquia y a punto estuvo de cortar una oreja tras otra entera a capón que rozó el bajonazo. Vean que lleva la mano por la estratosfera. La foto no es que sea artística sino que resultó movida por la falta de luz:


Y el broche final del festejo fue sensacional: el tal Trolero, haciendo honor a su nombre, tras recibir el espadazo pegó un esprint desde toriles hasta la contraquerencia. Allí empezó a tragarse la sangre mientras Montero no quería descabellar para no perder un trofeo que luego perdió igualmente. Bellísima muestra de casta del toro con varios minutos de agonía impresionante.

En ese momento descargó un torrencial aguacero que no nos importó lo más mínimo tras las más de tres horas de corrida interesantísima, emocionante y que nos reconcilia con este espectáculo, rito, fiesta o como quieran denominarlo.

Hemos rellenado nuestro depósito de afición, que más que en reserva estaba vacío. Lo que vimos no tiene nada que ver con el espectáculo adulterado que sufrimos cada tarde donde los taurinos nos dirán que los norits comerciales pegan cornadas igualmente pero... no es lo mismo señores, no es lo mismo. Los primeros que lo saben son los profesionales, quienes ayer salieron todos con sangre en la garganta al haber tragado tanta saliva con la boca seca. Y aguantando ahí delante las miradas más inquietantes de la cabaña brava española.

¡Qué a gusto nos hemos levantado hoy tras haber pegado esa bofetada de ayer al sistema! Aunque para ello hubo que contar con dos ganaderos antisistema. Ellos fueron quienes nos dieron las armas para hacer la peineta a los taurinos desahogados y a sus críticos paniaguados.

Saludos cordiales desde La Cabrera. Rafa.











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