martes, 30 de junio de 2026

ORDÓÑEZ RECIBIENDO

Recibiendo al matar y recibiendo una cornada. Como se acerca San Fermín nos hemos acordado de Antonio Ordóñez,  la única persona que ostenta el récord de haber matado toros en Pamplona, haberlos vendido como ganadero, haber corrido el encierro y haber ejercido de pastor en el mismo.



Vayan a esta entrada, donde contábamos cuándo se había cantado por primera vez el cántico al Santo Patrón antes del encierro y nos hacíamos eco a su vez de la presencia en 1962 del actor Charlton Heston saludando al maestro.

Aquí nos remontaremos a un poco antes, al año 1958, para contar cómo un norit también puede pegar una cornada y encima a un figurón como Ordóñez. 

Estamos en la Feria de San Sebastián y los toros son de la ganadería que en aquellos años era considerada como la más comercial del mundo,  es decir, la de Carlos Núñez, el hierro de la erre. 



Ordóñez casi se puede decir que vivía en Los Derramaderos.  Siempre tuvo preferencia por esta ganadería. Allí tentó, picó, acosó y derribó. Seguirá matándola una vez retirado en sus corridas goyescas de Ronda. Véanlo picando en la finca. Observen cómo da el pecho del caballo, cosa que el noventa por ciento de los picadores actuales no quiere hacer porque les falta valor para ello:

                                   

Franco se encontraba en la Bella Easo, donde celebraba aquellas famosas reuniones veraniegas en el Palacio de Aiete. Acudió a los toros acompañado por su mujer y su hija. Como era habitual, los actuantes le brindaron su primer toro y subieron al palco a cumplimentarlo a la muerte del tercero:



Era la primera vez que Ordóñez brindaba un toro al generalísimo. El que le cogió fue el cuarto, que había brindado a la princesa Soraya, también presente en el festejo.

El tal Dinamita sacó un poquito del carbón de Núñez y en un momento dado prendió al diestro por la pierna izquierda. La cornada fue en la cara posterior del muslo pero continuó en el ruedo. Dio cuatro pases más y se perfiló para dejar un pinchazo y una estocada corta que bastó. Recogió la oreja e hizo un intento de dar la vuelta al ruedo pero como se resintió, la cuadrilla se lo llevó en volandas a la enfermería.



Clarito, gran admirador del maestro, estaba presente y nos relata así lo sucedido:

'En uno de los pases, el pitón afilado -es astifino el toro- ha tropezado y ha hecho carne. Ha herido a Ordóñez. Cuando se torea en el terreno de la verdad y tan de veras, el riesgo acecha. El dominio y el arte lo encubren. Cuando un artista de esta estirpe torea, piensa uno que parece que en esa cercanía y con esa lentitud no puede cogerle el toro. Y también piensas que parece imposible que llevando el toro tan ciego y embobado en la tela te pueda coger...'

Era la séptima cogida de su carrera, que había empezado tomando la alternativa a los diecinueve años con Aparicio y Litri frente a toros de Galache.

Ordóñez tuvo el problema de que casi siempre que lo cogieron los toros le hicieron daño. Sobre el diestro pueden leer pulsando aquí una gran colección de ditirambos firmados por críticos y aficionados de todo pelaje.

En mayo de esa misma temporada otro toro de Carlos Núñez le había provocado una lesión abdominal pegándole un puntazo corrido durante la Feria de San Isidro. Aquí lo ven en aquella faena de muleta y abajo la cogida posterior, que tuvo lugar en la zona del cinco:




Ese año de 1958, tras las dos cogidas reseñadas no diremos que se enfadara con don Carlos pero sí que le dio un toque para que arreglase 'el problema'. El problema era que hasta los norits pueden pegar una cornada a una figura del toreo. Juan Pedro sí que les solucionará el problema criando el toro que será el preferido de las figuras durante décadas ya que, como afirma una de ellas todavía viva: 'cuando el toro de Domecq te coge, no te hace daño'.

Aprovechando que estamos divagando acerca del diestro rondeño pulsen aquí y verán unas imágenes suyas toreando otro guirlache de doña Eusebia que hoy no entraría ni en una novillada de pueblo. Recuerden esta entrada donde hablábamos de los patasblancas de Hernandinos y apuntábamos a quién se le ocurrió lo de ese apelativo turronero:



Fíjense en que el diestro remata los pases atrás aun a riesgo de que el pobre torito se quebrante y no dure. En aquella época no hacía falta pegar cincuenta pases para que el aficionado volviera contento a casa pensando que así había amortizado el precio de la entrada.



Y les llamaremos también la atención sobre la estocada. Es en la suerte de recibir. Cita con el palillo apuntando al morro y adelantando la pierna izquierda, que vuelve a su sitio antes del embroque. Miren:




El as de espadas Rafael Ortega nombraba a Antonio Ordóñez cuando hablaba de matar recibiendo y decía:

'El cite recibiendo debe ser muy en corto, a lo que te alcance el brazo, para llegar al toro adelantando la pierna izquierda, echándole la muleta al hocico y traértelo metido en ella mientras vuelves la pierna a su sitio'

Eso es exactamente lo que ha hecho el rondeño en esa estocada que han visto. Pero la suerte de recibir tiene un peligro siempre: el derrote que pega el toro. Observen:



El doctor Tamames, que era el médico personal tanto de Ordóñez como de Luis Miguel, no quería que ninguno de los dos matase recibiendo.

Lo han podido deducir de la imagen anterior y es que si el toro te pega una cornada en la suerte de recibir va a herirte peligrosamente en el pecho, mientras que entrando al encuentro, a un tiempo o al volapié, la cornada se quedará en el muslo.

Cuenta Hemingway que el galeno siempre le insistía: 'oye, como Antonio es muy amigo tuyo a ver si lo convences de que no mate recibiendo... ya sabes lo que le va a pasar si se lleva una cornada...' 

Esperen porque resulta que la espada ha ido a parar... ¡al rincón de Ordóñez! 



Ya que ha salido el nombre del doctor les recomendaremos la lectura de las entretenidas memorias de su hijo, Ramón Tamames. Es especialmente divertido cuando cuenta que necesitaba un certificado de buena conducta en los años sesenta y no podía obtenerlo porque estaba controlado por la policía a causa de sus actividades subversivas en las protestas estudiantiles. Su padre le dijo: 'no te preocupes, ya irá Luis Miguel a conseguírtelo'. Y Dominguín se presentó en una comisaría madrileña para sorpresa de todos los presentes, que se deshicieron en atenderlo como a una estrella. Por supuesto que el certificado para Ramón se expidió sin ningún problema. 



Esa temporada de 1958 terminaría con su gran triunfo de Barcelona el 12 de octubre, cortando cuatro orejas y dos rabos a dos toros: uno de Baltasar Ibán y otro de Lamamié de Clairac, que el maestro regaló tras romperse una pata el titular. Por cierto, recibió un varetazo pero siguió en el ruedo hasta matarlo y sólo pasó a la enfermería tras recoger los trofeos. Van a iniciar el paseíllo a plaza llena aquel día Ángel Peralta, Ordóñez, Chamaco y Valencia:



De las tres características básicas en un torero, que son el arte, el valor y el oficio, decía Clarito que Ordóñez tenía las dos primeras mientras que su rival Luis Miguel, las dos segundas. 

Les dejamos para que piensen ustedes en algún torero que haya juntado las tres, a ver cuántos les salen... si es que les sale alguno.

Saludos cordiales desde Tarragona. Rafa.


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